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13 exorcismos

Sacristán exorcista

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13 exorcismos

Sacristán exorcista

13 exorcismos

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

13 exorcismos

José Sacristán es, para cualquier amante del cine patrio, uno de nuestros valores más importantes. Actor todo terreno, curtido en las comedias típical Spanish de mediados de los sesenta hasta casi finales de los setenta, su evolución ha corrido paralela con la historia de nuestro país, siendo su presencia en cine sinónimo del progresismo por títulos como Asignatura pendiente, Solos en la madrugada, El diputado, Un hombre llamado Flor de Otoño o Madrid, 1987. Hombre de izquierda militante, ateo confeso, el cine de terror era en la vida real también su asignatura pendiente y por tanto 13 exorcismos supone un registro nuevo que, además, le coloca interpretativamente en las antípodas de su personalidad, aunque como me comentó en entrevista: no hace falta acostarte con tu madre para interpretar a Edipo.

La cinta comienza en terreno conocido: Laura, una adolescente de familia ultra católica, se escapa de casa una noche de Halloween para ir con sus compañeros de clase a una fiesta. Esta huida toma rumbos sobrenaturales cuando deciden colarse en un edificio, con leyenda negra de fondo, y realizar en él una sesión de espiritismo. Parece que una presencia maligna ha quedado pegada a la muchacha, que comienza a sentir su amenazante presión y varias ausencias. Una agresión en la escuela desata las alarmas en la familia que, inducidos por su consejera espiritual de que se trata de una posesión demoníaca, comienzan una serie de exorcismos. Al mismo tiempo, la psicóloga de la escuela se esfuerza por convencer al entorno de que realmente todo es una enfermedad mental.

Lo mejor: Algunas escenas novedosas y ver por fin a Sacristán en un papel genuinamente de género.

Lo peor: Como los toros, al final hay que entrar a matar y los exorcismos son ya un terreno demasiado reiterativo. Urco Olazabal no termina de encontrar el tono intepretativo.


La piedad

Proxy Munchausen en rosa

La piedad

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

La piedad

Eduardo Casanova demostró un prometedor gusto por lo extraño y lo febril en su primer largometraje, Pieles. Aclamada por muchos y denostada por casi la misma cantidad de personas, el director y actor construía una pesadilla sobre el rechazo a lo distinto, una oda a lo feo donde destacaba, por encima de todo, un portentoso trabajo de puesta en escena. La piedad continúa explorando este mundo de lo grotesco y las imágenes perturbadoras, en un film donde el guion parece tener más claro que en el anterior el rumbo, pero en el que nuevamente exige al espectador dejarse llevar por la extrañeza para poder disfrutar de pleno.

La piedad nos presenta a una Madre y su hijo sumidos en una relación de dependencia y anulación constante. Ella (Ángela Molina) es una bailarina en enfermiza búsqueda de protagonismo; lo consiga o no, sabe que siempre contará con la atención de su hijo (Manel Llunel), al que tiene sometido mediante chantajes sicológicos y fingiendo siempre una necesidad de ayuda que ha logrado anestesiar la voluntad del chaval hasta límites insospechados. Convencida de padecer un cáncer, esta madre comienza a someterse a pruebas, pero no será ella la que tenga un tumor sino su hijo... El suceso cambia las tornas de quién depende de quién... o al menos así tendría que ser.

Lo mejor: Original, casi única en su estética y decidida en sus intenciones. Algunas de sus escenas se quedan tatuadas en el cerebro.

Lo peor: A ratos resulta pretenciosa de más, y alguna de sus secuencias es demasiado chillona.


The toll

El bosque Moebius

The toll

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The toll

The toll se ajusta a lo que busca un espectador cuando se anima a ver una cinta de miedo: que te metan un par de sustos potentes, que se cree una atmósfera malsana y que te mantengan intrigado, a ser posible todo el metraje. Lo hace con una pareja en un coche perdida en un bosque eterno que, como una cinta de Moebius, gira sobre sí mismo sin tener fin. La película gozó de muy buena acogida en el Festival de Sitges, principalmente porque sin demasiados trucos contiene una primera parte muy inquietante... después pierde enteros, aunque os lo cuento en otro párrafo.

Cami (Jordan Hayes) acaba de aterrizar en Minesota para visitar a su padre que vive en una granja en medio de ninguna parte. Es medianoche y para llegar hasta su destino decide tomar un Uber. La recoge Spencer (Max Topplin) un conductor con muy pocas dotes sociales, que cuanto más habla con ella peor impresión le causa. Cuando la cosa no podía empeorar, el coche se estropea en el corazón de un frondoso bosque del que aparentemente no pueden salir.

Lo mejor: Puro cine de género con momentos inquietantes. La idea de "The toll man" es potente y merece una secuela.

Lo peor: Engaña al espectador de forma algo farrullera y pese a su corta duración roza lo reiterativo.


Retorno desde la quinta dimensión

La tontuna hecha cine

Retorno desde la quinta dimensión

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Retorno desde la quinta dimensión

Ver al amigo Bob Rock por estos lares me hizo recordar sus interminables y muy divertidas reseñas de cine malo, con títulos que no sé ni cómo osaba darles al play. Yo no tengo su gracia, pero películas malas, para mi pesar, me trago un rato. Saber que es padre y que a todo ese cine tendrá que sumar en nada toneladas de episodios de Pocoyo y Bob esponja, me ha animado a escribir sobre esta divertida caspa movie con un embarazo (ectópico) bien curioso. Va por usted maestro.

Karen (Susan Strasberg) se ha notado un incómodo bulto en la espalda que no para de crecer. Cuando acude al médico, este se queda sorprendido de las extrañas similitudes del grano con lo que sería un feto. Preocupada, la protagonista recurre a su antiguo novio (Tony Curtis) en busca de apoyo. Éste es un ocultista, con mucho de timador, que empieza a notar algo sobrenatural en todo este asunto. Mientras la ciencia trata, con poco éxito, de extirpar lo que sea que está creciendo en su amiga, Este Rappel empieza a buscar respuestas en el más allá, descubriendo que en la espada de su ex está creciendo un poderoso hechicero llamado Misquamacus. Ni la doctora Pimple popper podrá extirpar semejante punto negro.

Lo mejor: La escena de la sesión de espiritismo, ver a buenos actores en papeles dignos de serie B y la presencia de Burguess Meredith.

Lo peor: En un determinado momento el guion pierde los papeles.


Mi corazón no late si no se lo dices

Hermanos de sangre

Mi corazón no late si no se lo dices

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Mi corazón no late si no se lo dices

Si “Comrade Drakulich”, de la que hablamos hace nada, era una cinta de vampiros sin apenas vampiros, “Mi corazón no late si no se lo dices” es también una revisión de este género bastante particular. Se trata de un film de marcado corte indie; de tiempo pausado, pocos personajes e impregnada de un profundo y melancólico fatalismo. El film incide en uno de los elementos más recurrentes del cine de terror: las relaciones parasitarias y las dinámicas enfermizas dentro de la familia. De este modo, la película se puede relacionar con otros títulos recientes, de los que esperamos hablaros próximamente, como son “Don´t tell a Soul” o “Son”.

Dos hermanos, Jessie (Ingrid Sophie Schram ) y Dwight (Patrick Fugit) se encargan de llevar a casa a desconocidos para asesinarlos y desangrarlos. Su hermano pequeño (Owen Campbell) es un vampiro y precisa de esa sangre para poder seguir malviviendo. Esta interminable matanza está afectando a cada uno de ellos de manera distinta y la cohesión de la familia parece herida de muerte... pero Thomas, que así se llama este enfermo, sigue precisando sangre.

La cinta elimina de la condición vampírica cualquier atisbo romántico o poderoso. La criatura es un ser patético, absolutamente dependiente... como un enfermo terminal. Su hermano Dwight se ve incapaz de continuar alimentándolo pues el peso moral de sus actos es imposible de asumir. El tormento de cada muerte que arrancan, la necesidad de tomar aire de esa enfermiza casa, le llevan a querer abandonar todo. La sombra de su hermana, decidida a mantener a Thomas caiga quien caiga, le transforma en un pelele y es el garfio que aferra su cuerpo a este particular matadero.

Lo mejor: Muy atmosférica y opresiva. Los hermanos mayores hacen una muy buena actuación.

Lo peor: Sus últimos minutos de epílogo se alargan demasiado.


Antiviral

De tal palo tal astilla

Antiviral

En un futuro cercano el culto a los famosos será llevado a los excesos, y la gente pagará dinero por contraer las mismas enfermedades de aquellos a quienes admiran. Syd March, empleada de una clínica que cultiva dichas enfermedades, trafica con los valiosos virus: los inyecta en su cuerpo y los vende posteriormente en el mercado negro. Pero un día contrae algo nuevo y misterioso que podría acabar con su vida.

No imagino una carga más pesada y una mayor responsabilidad, en definitiva, que debutar como director cinematográfico con una película de terror llevando a tus espaldas el apellido Cronenberg. Pero desde luego Brandon Cronenberg, hijo de su majestad David Cronenberg, le ha echado narices al asunto. No solamente debuta con una película de terror, si no que a tenor de lo visto en el trailer de Antiviral, título de su ópera prima que, por cierto, podremos ver en el muy prometedor Festival de Sitges que dará inicio en apenas unas semanas; el bueno de Brandon parece tener muy bien aprendido el legado de su señor padre.

Agujas, adicciones, apéndices corporales, cicatrices, llagas, infecciones, transformaciones… Es sumamente sencillo, viendo la naturaleza de la propuesta de Brandon Cronenberg, recordar los primeros pasos de su insigne padre en títulos tan recordados como Vinieron de dentro de… (Shivers, 1975) o Rabia (Rabid, 1977).