Desde la vecina Francia nos llega Stranded (anteriormente conocida como Djinns), película de terror en la que un escuadrón de soldados deberán hacer frente a unas criaturas sobrenaturales que habitan en el desierto… ¿os suena?
Dirigida por el matrimonio Hugues y Sandra Martin, Stranded cuenta la historia de un grupo de soldados franceses que, en 1960, son enviados a una misión de rescate en el desierto. Sorprendidos por una tormenta de arena, quedan aislados de su comandante, y se adentran en la zona de los rebeldes argelinos en busca de refugio. Allí encuentran una aldea inexplorada y en teoria, deshabitada. Pero hay una amenaza invisible se mueve como sombras en el desierto, los Djinns.
Todavía no hay fecha de estreno confirmada para Stranded. Esperemos que el parecido con Red Sands no sea más que un espejismo fruto del calor del desierto y que Standred nos acabe ofreciendo una grata – y terrorífica – experiencia.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 02/07/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: espíritus,
fantasmas,
francia,
sobrenatural

En la mejor tradición de la filosofía punk “do it yourself” (hazlo tu mismo), Midnight Syndicate anuncia el estreno en DVD en su propio sello, para este 30 de Julio, de su primer largometraje como realizadores: The Dead Matter
Para ponernos en situación, Midnight Syndicate es un grupo de artistas góticos (buf, esta definición me da repelus) que llevan 13 años creando música ambiental para bandas sonoras, videojuegos e incluso libros. Todo, eso sí, centrado en la imagineria más siniestra y oscura. El hombre detrás de los hilos en el sindicato, Edward Douglas, decidió dar el paso lógico con esa relación tan estrecha como larga, con el mundo del cine. Por fin ha rodado una película de clara tendencia siniestra; mucha serie B y vampiros modernos en una producción avalada por Tom Savini y Robert Kurtzman (experto en efectos especiales, co-productor de Abierto hasta el amanecer y director de Wishmaster)
Una mujer desesperada por la culpa, busca la forma de ponerse en contacto con su difunto hermano. Sumergida en el mundo de lo paranormal y los rituales, descubre una antigua reliquia capaz de dominar a los muertos.
Con tamaña adquisición, es cuando llama la atención de dos (Tom Savini y Andrew Divoff) misteriosos vampiros que llevan siglos enfrentados por el control del submundo. Por si fuera poco, un cazador de vampiros comienza a seguirla en sus idas y venidas nocturnas; preparando así el escenario perfecto para una guerra entre los seres de las tinieblas
La edición en DVD vendrá acompañada por un CD con la BSO, así como un grandes éxitos de Midnight Syndicate. Una oferta interesante que aunque huela a más de lo mismo, como las continuaciones de Vampiros de Jhon Carpenter ó Lost boys ó Abierto hasta el amanecer, cuenta con un esfuerzo interesante en el apartado de efectos visuales y de maquillaje. También resulta tentador un argumento muy pulp pero moderno, ideal para un alquiler de sábado noche. Otro punto a favor será la sobrada calidad de la banda sonora, a pesar de que el gótico ambiental no sea algo que me ponga los dientes largos.
En definitiva, una propuesta independiente que esperemos salga editada con subtítulos en castellano y que goza de una ambientación visual interesante con tantos vampiros, cementerios y amuletos malditos.
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 30/05/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: espíritus,
independiente,
vampiros

LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 3

Decía Alfred Hitchcock que era preferible partir de un tópico que acabar en uno. Tenía más razón que un santo, claro que también él era un privilegiado que podía permitirse decir eso, frente al resto de mortales que, lo más probable, es que acabemos en un tópico habiendo partido de uno. Dicha la cita culta del día, vamos a por “Reverb”, primera película de Eitan Arrusi.
Alex (Leo Gregory) y Maddy (Eva Birthistle) trabajan como teleoperadores en cualquier empresa de Londres; me refiero con lo de “cualquier empresa” a que, realmente, con verles el escaso minuto que les dedica el metraje a su manera de sobrevivir –todo un acierto- es suficiente para que entendamos que no les gusta su trabajo pero tienen que hacerlo, y que tienen otras inquietudes… (lamentablemente, esta historia es demasiado común); en el caso de Alex y Maddy, lo que los atrae es la música. Así que Maddy lleva a su amigo al estudio de grabación donde trabaja Dan (Luke de Woolfson) para pasar allí la noche. Dan les permite quedarse hasta las siete de la mañana, solos, por un precio por debajo del mercado; Alex quiere terminar una canción que, en sus propias palabras, puede darles fama y hacer que puedan dejar su trabajo.
El estudio de grabación es una maravilla: por fuera, es una vieja nave industrial inglesa; por dentro, una estancia moderna y sofisticada. Y, a los pocos minutos de estar allí, comienzas a tener miedo. Creo que, en este aspecto, Reverb hace suya una parte de la propuesta de House on Haunted Hill, de William Malone. Allí, se pretendía hacer una película de casa encantada a la vieja usanza pero en un entorno contemporáneo, pero creo que esta aspiración no estaba muy conseguida. En Reverb, sin embargo, el estudio moderno, el pasillo de moqueta con cristales translúcidos, la recepción vacía –agradable, con estilo, impersonal- se convierten en entornos hostiles y fantasmales donde es perfectamente posible que haya un morador sobrenatural… y es que, al poco de comenzar la sesión de grabación del nuevo tema de Alex, Maddy escucha algo en la pista original de audio. Gracias, por suerte, a la nueva tecnología del PC, consiguen aislar el sonido concreto y descifrarlo: una voz distorsionada grita “Ayuda”.
Comienza, así, el que sin duda es el mejor tramo de la película: ¿puede que la voz que pide ayuda no estuviera realmente en la pista original y se hubiera colado en la grabación? O sea: ¿hay alguien más en el edificio, a pesar de que Dan les dijo que se quedaban solos? Eitan Arrusi despliega, durante casi una hora de metraje, todos los recursos clásicos del cine de casa encantada, tópicos pero eficaces: sombras que acechan en las esquinas sin que los personajes se den cuenta, aparatos que se encienden solos, llamadas inquietantes, espacios indefinidos en penumbras, miradas sospechosas de los dos personajes… El tramo inicial, más de la mitad de la película, culmina bien con un descubrimiento igualmente inquietante. A su vez, ha dado las suficientes pistas como para que nos vayamos haciendo una idea de lo que puede estar sucediendo, todo ello narrado con bastante garra, estilo visual oscuro y brillante a la vez, y buenas interpretaciones por parte de los dos protagonistas. Es, sin lugar a dudas, un buen material el que se maneja a estas alturas de la película: historia clásica con las suficientes variaciones como para que parezca que está contando algo nuevo.
Mención aparte, por supuesto, merecen tanto fotografía como sonido. Sea porque Eitan Arrusi quisiera hacer una película con estilo, cool, contemporánea, sea porque esta historia en este entorno lo imponía –ojalá sea esto-, lo cierto es que fotografía y diseño de sonido están en consonancia absoluta con el lugar en el que se encuentran, y lo potencian. Creo, además, que esto es complicado: el interiorismo contemporáneo es bastante antiséptico y parece repeler cosas como humedades, telarañas o polvo, los elementos clásicos de este tipo de historia. En Reverb no los hay, y no se los hecha de menos. A fin de cuentas, estamos en un moderno estudio de sonido y, si hay algún espíritu, es el de un músico tipo Kurt Cobain. No tiene sentido ni cabida el castillo gótico. El montaje de sonido, por su parte, está plagado de zumbidos, ecos, bajos y altos bien colocados, levantando una planificación deudora –y mucho- del mejor Jaume Balagueró –y esto no es ninguna crítica ni ningún halago, sólo una constatación.
Reverb está organizada en dos noches en el estudio de grabación. La primera, casi una hora de metraje, ya ha terminado. Ahora llega la segunda.
Creo que en algunas historias hay que engañar. Con un poco de honestidad, pero hay que mentir, fingir que se va en una dirección para, llegado el momento, dar un giro y demostrar que se iba hacia otro lado. Esto no sucede en Reverb, y la sensación es muy frustrante. Todas las pistas que ha mostrado son correctas, todas las cartas –y algunas que no debía, porque revelan demasiado- estaban boca arriba desde el principio. No hay ningún as en la manga. En la segunda noche en el estudio de grabación ocurre exactamente lo que pensabas que iba a pasar. Rodado con mayor o menor fortuna, los acontecimientos se van sucediendo rutinariamente hasta llegar a un clímax facilón y previsible. Y, lo peor de todo, resuelto de un modo un poco ridículo. Realmente, cuando comienzan a aparecer los créditos de la película, tienes la sensación de que has perdido el tiempo; en ese sentido, me alegro sobremanera de haber hecho esta reseña. Así, he tenido que recordarla de principio a fin, repasando, por tanto, los buenos momentos –que los hay- y viendo, una vez más, cómo un mal final puede arruinar todo el trabajo que conlleva el hacer una hora y media de película.
Es mejor empezar en un tópico que acabar en él. Claro.
Reverb es, lamentablemente, el caso contrario. Parte de una situación original –un fantasma en un estudio de grabación- y la explota con toneladas de estilo y clase, encuentra su propio lenguaje a la hora de imaginar cómo sería un “espectro” de ese tipo en un entorno como este, y se recrea el tiempo suficiente en ello para ir dando pistas de lo que está pasando, a la par que nosotros, como espectadores, nos divertimos (asustamos) durante el recorrido. Pero, luego, llega la hora de las sorpresas, de dinamitar las expectativas y sustituirlas por otras nuevas, de vibrar porque nos han dado con la puerta en las narices con el plan maestro que había delante nuestra pero ni nos hemos dado cuenta… y se instala el vacío y la decepción.
Lo mejor: Tiene estilo, clase, y un clima muy bien conseguido en su primera mitad.
Lo peor: El clímax, sin ninguna duda.
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Por Manu | manuelgaymoreno@yahoo.es
| El Teclado del Portátil
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Los Butcher Brothers (Mitchell Altieri y Phil Flores) debutaron como tándem en el 2006 con Los Hamilton (The Hamilton), película editada en DVD en España que contaba la historia de una extraña familia de perturbados y maleantes cuya verdadera naturaleza quedaba descifrada en un sorprendente giro final de los acontecimientos. (en realidad, dicho final era lo único realmente destacable de la película).
Ahora, casi cuatro años más tarde, los Butcher Brothers regresan con The Violent Kind, en la que un grupo de motoristas acompañados de sus novias, celebran una fiesta en una apartada cabaña en las montañas del norte de California.
Todo empezará a ir mal cuando una de las chicas da signos de estar poseída por una fuerza desconocida.
Los Butcher Brothers prometen violencia, sangre a raudales, rockabilly y algo de sexo (lo cual, teniendo en cuenta que entre su elenco femenino se encuentran las bellísimas Taylor Cole y la siempre entrañable Tiffany Shepis… pues no está nada mal), mientras los críticos que están asistiendo al Festival de Sundance, donde se ha estrenado The Violent Kind, no han dudado en destripar la película con unas críticas terribles (pero, cómo todos sabemos, los críticos no son gente de la que podamos fiarnos en exceso).
Os dejo con uno de los tres teasers que hay disponibles de The Violent Kind y con los enlaces a los otros dos: Teaser 1. / Teaser 2.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 02/02/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: espíritus,
exploitation,
monstruos,
posesiones,
violencia
Estos chicos de Asylum son cada vez más rápidos…
La fórmula: agarrar por el pescuezo un título reciente de éxito mundial, fusilar buena parte de su argumento, fusilar alguna secuencia clave, crear con todo ello una película baratita, y obtener algún que otro beneficio en el mercado DVD USA.
En esta ocasión le ha tocado al turno a Paranormal Activity, el taquillazo independiente dirigido por Orin Peli y rebautizado para la ocasión como Paranormal Entity.
Supongo que el director o los actores de Paranormal Entity os traerán sin cuidado, así que pasaré directamente a su argumento: Parnormal Entity incluye el material audiovisual de los acontecimientos que condujeron al asesinato de Samantha Finley. Este DVD, prohibido por las autoridades, prueba que nada humano fue responsable de la muerte de Samantha.
Así que ya lo sabeis, para todos aquellos que acabasteis odiando Paranormal Activity quizás este Paranormal Entity sea una buena oportunidad para resarciros. El estreno en DVD USA de Paranormal Entity se llevará a cabo el próximo 22 de Diciembre.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 17/12/09 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: espíritus,
exploitation,
serie z

El español José Luís Alemán, cineasta con una amplia experiencia en el campo de la publicidad y el formato documental, se pone tras las cámaras de La Herencia Valdemar, ambiciosa producción patria de terror gótico que reune en la pantalla a actores de la talla de Eusebio Poncela, Óscar Jaenada, Silvia Abascal, Laia Marull, y el mísmisimo Paul Naschy.
La historia de La Herencia Valdemar da comienzo con la desaparición de Luisa Llorente, una experta en tasación de inmuebles antiguos que se había trasladado a la misteriosa mansión victoriana Valdemar para realizar un inventario de los bienes de la propiedad.
Maximilian, presidente de la compañía para la que trabaja Luisa, contrata los servicios del detective Nicolás Tramel para que la encuentre. No es la primera desaparición. Poco tiempo atrás otro tasador llamado Orquicia también se esfumó cuando le enviaron a valorar el contenido de la mansión Valdemar; sin embargo, a la compañía Inmoberance el destino de este empleado parece traerle sin cuidado.
El detective se traslada al lugar de los hechos y emprende un terrorífico viaje al pasado…
Inspirada en los texto (una vez más) de H.P. Lovecraft, el trailer de La Herencia Valdemar muestra mansiones góticas, sesiones de espiritismo, secretos de familia, monstruos y contínuos saltos en el tiempo. Un menú diferente y apetecible que se estrenará en las salas de cine españolas el próximo 22 de Enero de 2010.
Mientras redactaba este post llegaba a mis oídos la triste noticia de la muerte de Jacinto Molina, más conocido entre los aficionados al terror como Paul Naschy. Un artista que, pese a los innumerables obstáculos que encontró en su camino, jamás dudó un instante en demostrarle al mundo su pasión y amor incondicional por el género. Ha muerto haciendo aquello que más le gustaba y a lo que dedicó la mayor parte de su vida: el cine. Descanse en paz y mis más sinceras condolencias para su familia y amigos.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 01/12/09 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: casas encantadas,
espíritus,
fantasmas,
maldiciones
Fruit Chan es el director del remake norteamericano de Joyû-rei (también conocida como Ghost Actress), que dirigió en 1996 el japonés Hideo Nakata, autor -entre muchas otras- de las archiconocidas The Ring (Ringu, 1998), y Dark Water (Honogurai mizu no soko kara, 2002).
El título del remake es Don't Look Up, y cuenta la historia de un joven director que se encuentra rodando en Transilvania la adaptación de un vieja leyenda medieval del folklore rumano, cuando unas terribles y sangrientas visiones empiezan a acecharle y a interferir seriamente en su labor.
El guión de Don't Look Up ha corrido a cargo de Brian Cox e Hiroshi Takahashi, este último guionista de la película original y también guionista de la ya mítica The Ring. Todavía no hay confirmada una fecha de estreno.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 30/10/09 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: espíritus,
fantasmas,
gore,
sobrenatural

LA VALORACIÓN:
90 |100
Estrellas: 5
Me gustaría dedicarle la reseña de Trick’r Treat a Eli Campora. Mientras asistía al despliegue de humor negro que desprende la película no pude evitar pensar en los relatos de Eli y en el estilo propio que les imprime. Espero que la película te guste Eli.
¡Por fin! Llevaba muchísimo tiempo –demasiado- esperando tener la oportunidad de ver Truco o Trato (Trick’r Treat), tras la excelente acogida que ha tenido la película de Mike Dougherty en los diversos festivales especializados en los que se ha proyectado (incluido el pasado Festival de Sitges).
Como ya he dicho antes la espera ha sido larga (supongo que a muchos os ha ocurrido lo mismo), por lo que el riesgo de que todo acabara en decepción existía, y a medida que pasaba el tiempo ese riesgo se hacía cada vez más fuerte.
Por suerte, en esta ocasión, cualquier amenaza de desengaño o frustración no ha acabado materializándose: Truco o Trato ES LA PELÍCULA.
Durante las celebraciones del festival de Halloween en Warren Valley, una pequeña localidad de Ohio, una joven pareja discute sobre la conveniencia de respetar las normas de la noche de los difuntos, un director de escuela saca a pasear su naturaleza más oscura y salvaje, una bella jovencita disfrazada de Caperucita Roja anda preocupada por la pérdida de su virginidad, un grupo de amigos investiga el terrible accidente sufrido por un autobús escolar que transportaba a niños con deficiencias mentales, y un huraño vecino tendrá que hacer frente a un sádico y burlón espíritu de Halloween.
Unos fabulosos títulos de crédito en forma de viñetas de cómic animadas, que inevitablemente nos traen recuerdos de las añoradas Historias de la Cripta (Tales From the Crypt) o del Creepshow de G.A. Romero, dan paso a cinco terroríficas historias, aparentemente independientes, que tienen como escenario (y respiran, se empapan…) la festividad de Halloween.
Dichas historias tan sólo son independientes en apariencia porque, en realidad, lo que ha hecho Mike Dougherty, guionista además de director de Truco o Trato, es trazar con tiralíneas y matemática precisión uno de esos guiones que están construidos para que podamos saborear y deleitarnos con cada uno de los espectaculares detalles y giros argumentales que nos ofrece en apenas 80 minutos de metraje.
La estructura narrativa que posee Truco o Trato es, sencillamente, extraordinaria.
Lo que en principio no son más que detalles que presumiblemente escapan a nuestra compresión, e incluso corren el riesgo de pasar desapercibidos, poco a poco cobran vida y adquieren sentido a medida que Mike Dougherty va hilvanando cada una de las historias, relacionándolas entre ellas, mezclando situaciones y personajes y, en definitiva, dando forma definitiva a este regocijante puzzle que acaba siendo Truco o Trato. Es como si el mejor Tarantino de Pulp Fiction hubiera puesto todo su empeño y esfuerzo en crear la película de Halloween definitiva (y en esta ocasión prescindiré, con plena convicción, de la trillada frase “salvando las distancias”).
Fantasmas, monstruos, asesinos en serie, leyendas urbanas… todo tiene cabida en la más terrorífica de las noches de Halloween (con permiso de Carpenter). Lejos de quedar malherida por el exceso de equipaje (y acabar siendo un insufrible pastiche como sí lo fue el Van Helsing, de Stephen Sommers), Truco o Trato sabe combinar con asombrosa habilidad un amplísimo abanico de referencias, tradiciones y criaturas nocturnas, dando como resultado un amplísimo crisol de horrores que en ningún momento cae en el ridículo o en la simple parodía, y que atesora un impresionante poder de seducción.
En el aspecto técnico Truco o Trato se apunta un nuevo y rotundo triunfo. Visualmente resulta una experiencia fascinante. Sencillas (en apariencia) transiciones como la de la calabaza transformándose en luna llena, o las hojas otoñales cayendo de un árbol y dando paso al único flashback de la película (un necesario, contundente y espectacular flashback que nos muestra el accidente de un autobús), nos ponen sobre la pista de que todo, absolutamente todo en Truco o Trato –fotografía, ambientación (impresionante la secuencia en la que los niños encuentran el citado autobús), montaje, diseño de producción, música…- está cuidado con mimo y dedicación.
El trabajo de los actores es otro de los puntos destacables. Desde un experimentado Brian Cox, perfecto en su enfrentamiento, cara a cara, con Sam, un pequeño diablillo de Halloween que tiene todos los números de convertirse en un nuevo icono del cine de terror moderno (atención a los "juguetitos" que utiliza para perpretar sus "travesuras"); pasando por un inspiradísimo Dylan Baker en el papel de un director de escuela perturbado y dotado de un macabro sentido del humor; una frágil y deliciosa Anna Paquin como virginal caperucita roja (tras su éxito en True Blood, la Paquin anda cerca de convertirse en una de las presencias femeninas más determinantes del género); y finalizando con la excelente labor de todos y cada uno de los niños que protagonizan el episodio del autobús (en mi opinión, el mejor de toda la película).
Truco o Trato es una película genial, que creo que convencerá tanto a aquellos que veamos en ella una forma de hacer cine de género que pertenece al pasado, y que ya no teníamos demasiadas esperanzas de volver a ver (con ecos a películas del estilo de Noche de Miedo, En Compañía de Lobos, Una Pandilla Alucinante, e incluso Los Goonies); cómo a aquellos nuevos aficionados que sean lo suficientemente anchos de miras para darle una oportunidad a una propuesta alejada, tanto en el fondo cómo en la forma, de la enésima secuela de Saw, el enésimo sucedáneo de Hostel, o el enésimo remake estilizado de algún clásico del horror.
Terror sin estridencias, sin sobrecarga de artificios, sin rancias y gastadas premisas argumentales ni reiterativos recursos mil veces vistos. Terror de altura, basado en la atmósfera y en el suspense, en la imaginación, en la fantasía, y en un afortunadísimo humor negro que se filtra sigilosamente por cada uno de los fotogramas de esta magnífica película de género que es Truco o Trato. Absolutamente imprescindible.
Y para finalizar me abro un turno de ruegos y preguntas a mí mismo (esto sí que es una estupidez). ¿Podremos disfrutar de Truco o Trato en una sala de cine? Efectivamente es a la vez un ruego y una pregunta, aunque por supuesto tengo muy claro cual es la respuesta (al fin y al cabo incluso en los USA el estreno de Truco o Trato se ha visto relegado al mercado doméstico... ojalá me equivoque). Pero en fín... por rogar que no quede.
Lo mejor: Todo
Lo peor: Que un servidor no tuviera la suficiente paciencia para verla en la noche de Halloween.
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Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
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LA VALORACIÓN:
73 |100
Estrellas: 4
Gracias a Bob Rock por la recomendación.
Hay dos momentos claves que convierten a La Centinela (The Sentinel, 1977) en una película no sólo rescatable, sino en una obra cumbre a caballo entre dos géneros, en ocasiones tan ligados, como son el satánico y el de las casas encantadas.
Uno de esos instantes es la desasosegante y extraña presencia de los vecinos del inmueble al que se traslada la protagonista de la película.
El otro es un apoteósico tramo final que eleva la cuota de horror y perversión de La Centinela hacia unos registros, hasta el momento, decididamente insospechados.
La Centinela cuenta la historia de Alison Parker (estupenda y bellísima Cristina Raines), una modelo en alza que en plena vorágine profesional y agobiada por el interés de su novio (un abogado de éxito interpretado por Chris Sarandon) por contraer matrimonio, decide mudarse a un viejo bloque de apartamentos para poder estar sola.
Una vez instalada en su nuevo piso, Alison será víctima de continuas pesadillas relacionadas con un oscuro y trágico acontecimiento perteneciente al pasado, y conocerá a sus insólitos, y cada vez más amenazadores, nuevos vecinos. Todo ello le obliga a plantearse si la recomendación de su agente inmobiliaria (una maravillosa Ava Gadner en plena madurez) no fue, quizás, la más acertada.
Michael Winner (más conocido por otorgarle a Charles Bronson el título oficial de vengador urbano en la saga Death Wish – Yo soy la Justicia), basándose en un guión de Jeffrey Konvitz (en el que adaptó su propia novela homónima), construye en La Centinela un intrigante y meritorio ejercicio de amenazas insinuadas, intangibles; de falsas y engañosas apariencias que, poco a poco, van cobrando forma hasta desembocar en un terror físico y emocional en el que el pasado es la clave para entender los horrores del presente y del futuro.
El poder de La Centinela se fundamenta en un enigmático clima de incertidumbre, en el que nada es lo que parece y en el que el terror se refugia bajo personajes y comportamientos, a simple vista, cotidianos.
Pero esa aparente cotidianidad se va transformando (al mismo ritmo en que se deteriora la salud física y psíquica de la protagonista, atormentada por unas terribles pesadillas que evocan un dramático pasaje de su vida) en algo enfermizo, sucio, depravado.
En este mismo sentido hay un par de momentos absolutamente magníficos: la fiesta de celebración del aniversario de un gato, que reúne a todos los vecinos del edificio en una secuencia en la que se respira un clima de agobiante locura; y la rompedora e incomodísima escena protagonizada por una joven e insana Beverly D’Angelo y su madura pareja (una escena que rompe todos los esquemas que nos hayamos podido crear sobre La Centinela hasta el momento y nos presenta una película mucho más tóxica y nociva de lo previsto).
De esta manera, siendo testigos del proceso de autodestrucción de la joven modelo, atormentada por un pasado que la persigue y atenaza hasta dejarla exhausta, y rodeada por las inquietantes presencias que suponen sus nuevos vecinos, La Centinela pone fin a su trayecto a través de un espeluznante tour de force en el que todo queda atado (y bien atado) y en el que se desborda (y se materializa) esa amenaza anteriormente sugerida mediante un impactante y aterrador tramo final que mezcla lo diabólico con lo monstruoso y lo deforme, lo mesiánico con lo apocalíptico; y que nos desvela un destino de la protagonista que, por más podamos intuirlo a mitad de película, no deja de ser sobrecogedor.
Visualmente sugerente (e incluso brillante, gracias sobre todo a la labor de maquillaje de Dick Smith), magníficamente interpretada (con un impresionante elenco de actores “secundarios” que incluye nombres propios de la talla de Ava Gadner, John Carradine, Eli Wallach, José Ferrer, Christopher Walken, Jeff Goldblum…), dotada de un armazón argumental sólido cómo una roca, un ritmo que apenas decae durante todo su metraje (únicamente flojean las secuencias protagonizadas en solitario por el novio de la protagonista), y un aterrador y polémico (*) tramo final; La Centinela se erige como una de las propuestas de género más sugerente, singular y desconocida de los 70. Imprescindible su recuperación.
(*) Para las secuecias del final de la película Michael Winner utilizó decenas de extras con deformidades físicas reales, lo que provocó cierta polémica en el momento de su estreno.
Lo mejor: el magnífico tránsito del terror más soterrado y sugerido al horror expreso y contundente del tramo final.
Lo peor: el personaje del novio de la protagonista.
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Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
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LA VALORACIÓN:
13 |100
Estrellas: 1
Creo que me repito. En realidad estoy seguro de ello.
Sólo hay un pecado capital que ninguna película de horror debería cometer bajo amenaza de pudrirse en el infierno del olvido. No se trata de que la película no cause miedo, o que la historia sea un cúmulo de insensateces y que no haya por dónde agarrarla. Ni siquiera me estoy refiriendo a que no disfrute de un ápice de originalidad, o que los efectos especiales no estén a la altura, o que los actores realicen su trabajo de forma pésima…
Nada de eso. El único y verdadero pecado capital es el del aburrimiento. Una película de horror jamás debería ser aburrida. Uno nunca debería verse tentado a mirar de reojo su reloj a mitad de película, deseando que el suplicio llegue a su fin y todo acabe con un sueño reparador que nos ayude a olvidar una mala experiencia.
"Red Sands" es la historia de siete soldados del ejército norteamericano cuya misión consiste en vigilar una carretera abandonada en mitad del desierto. Existe la sospecha de que dicha vía es utilizada por un comando de Al-Qaeda como lugar de paso.
La misión discurre con absoluta normalidad (y sin sobresaltos) hasta que un ignorante soldado raso decide emprenderla a tiros con una misteriosa figura de mujer esculpida en la roca de una montaña.
Por supuesto, su acto de insensatez (y de incultura) provocará el lógico despertar de un “Djinn”, una criatura perteneciente a la mitología pre-islámica creada por Dios con anterioridad a cualquier otro ser vivo. Los “Djinn”, dotados de la cualidad de adoptar cualquier forma deseada, odian a muerte a los humanos (y mucho más si estos le despiertan de un apacible sueño de miles de años).
La cosa, de buenas a primeras, no podía ser más prometedora, al menos para quien escribe estas líneas. La sola idea de mezclar dos géneros tan marcados y con tanta tradición a sus espaldas (y, en definitiva, dos géneros que me encantan) como son el bélico y el terror sobrenatural, suponía la esperanza -más allá del horrible póster que promociona la película- de darme de bruces con una propuesta sugerente, original y alejada de la vulgaridad y la trivialidad en el que se ha visto sumergido gran parte del cine de horror en los últimos años.
Mi primera reacción cuando me llegaron las primeras noticias sobre "Red Sands" fue pensar: “no se trata de un slasher, ni de una película de zombis… tampoco es un remake ni una secuela… sino una historia sobrenatural ambientada en un conflicto bélico moderno… tengo que verla cuanto antes”.
Pero no es la primera vez que me ocurre. Ni tampoco será la última.
Todas las excelentes expectativas que me fui formando alrededor de la película se derrumbaron con la misma rapidez con la que fueron creadas.
Efectivamente, el total e insoportable aburrimiento se adueña de "Red Sands" prácticamente desde su mismo inicio. Nada logra salvarla del sopor y el letargo en el que nos vemos sumidos a causa de una incesante retahíla de diálogos trasnochados en los que tienen cabida todos los tópicos habidos y por haber: conflictos raciales entre los miembros de la unidad, evocar a las novias que quedaron atrás, supuestas muestras de virilidad que desembocan en comentarios sexuales y sexistas de muy baja estofa (y sin puñetera gracia), e infinidad de comentarios sobre lo duras que resultan las condiciones de vida en el desierto y lo cabrones que llegan a ser los terroristas que se esconden bajo sus piedras (por cierto, no tengo ni idea de dónde se ha rodado la película –ni me he molestado en averiguarlo-, pero no recuerdo haber visto un desierto tan poco amenazador y tan falto de carisma –si es que a un desierto se le puede valorar su carisma- como el de "Red Sands").
De forma que, entre bostezo y bostezo, la única esperanza que nos va quedando es que la presencia del esperado "Djinn" anime la función y consiga salvar "Red Sands" de la quema. Pero como supongo que ya habréis adivinado, eso es algo que nunca llega a suceder.
No os diré en que forma se materializa el "Djinn", aunque si le echáis un breve vistazo al desastroso póster antes mencionado podréis averiguarlo con cierta facilidad. Lo que realmente importa es que el supuesto horror sobrenatural que la presencia del "Djinn" debería insuflar a la historia, nunca llega a materializarse.
Las acometidas del "Djinn" se traducen en diversas secuencias oníricas en las que los pecados de guerra que atormentan a cada uno de los soldados cobran vida ante sus propios ojos… una y otra vez, hasta sumergirlos en un estado de profunda locura.
Nuevamente una idea que a priori se me antoja interesante, se ve lastrada y condenada al fracaso a causa de un pésimo desarrollo en el que Alex Turner, director de "Red Sands", asume muy pocos riesgos y no logra, en ningún momento, transmitir la energía, la firmeza, e incluso la imaginación necesarias para que dichas secuencias funcionen.
En lugar de ello tenemos a una serie de personajes deambulando sin sentido por la arena del desierto, haciendo frente a sus mayores temores (temores que nunca acaban transmitiéndose al espectador), y corroborando que "Red Sands" no es, en absoluto, la película que esperábamos.
Y lo peor está todavía por llegar. Cuando el "Djinn" enseña, por fin, su primigenia y monstruosa forma , unos cochambrosos efectos CGI te obligan a desear que la criatura nunca hubiera mostrado su peor cara.
En definitiva, "Red Sands" es una soporífera muestra de horror sobrenatural y cine bélico que viene a sumarse a las numerosas decepciones que vengo experimentando en los últimos tiempos. Necesito unas vacaciones.
Lo mejor: ummmm... ¿que salen soldados?
Lo peor: Aburre a las rocas del desierto.
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Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
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