El próximo 17 de septiembre es la fecha elegida para el estreno en España de La Posesión de Ema Evans, título definitivo de la nueva película dirigida por Manuel Carballo (anteriormente la conocimos como “Exorcismus”), de la que ya tenemos disponible su primer trailer y el poster oficial.
La Posesión de Emma Evans ha sido rodada íntegramente en inglés, en escenarios barceloneses, y cuenta con un reparto internacional encabezado por la joven Sophie Vavasseur, a la que pudimos ver en Resident Evil: El Apocalipsis.
Su argumento es el siguiente: “Harta de un ambiente familiar que ella siente excesivamente opresivo y autoritario, Emma Evans, una adolescente problemática e insatisfecha en plena búsqueda de su identidad, decide un día hacer algo para acabar con esta situación.Para conseguirlo, Emma da rienda suelta a sus deseos más ocultos, sin sospechar que de esta forma desencadenará también oscuras y poderosas fuerzas que es incapaz de controlar, y que traerán el horror y la tragedia al hogar de los Evans.”
Excelente factura para una propuesta de argumento universal (la orginalidad no parece ser su punto fuerte) que esperemos devenga un exponente digno del subgénero de las posesiones demoníacas. Por lo que a mi respecta, una adolescente rubia, problemática y poseída por el demonio, os aseguro que es una pesadilla recurrente que alimenta mis peores noches de insomnio.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 20/07/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: exorcismo,
posesiones
Hace unas semanas el amigo Bob Rock os hablaba de The Last Exorcism, producción avalada por el director, actor y coleguita de Tarantino, Eli Roth (Cabin Fever, Hostel y Hostel II), cuyo estreno en USA está previsto para el próximo 27 de agosto.
Os recuerdo su argumento: Desilusionado por años de defraudar a sus pobres parroquianos, sacándoles el dinero con unos sermones que ni el cree, el predicador evangélico Cotton Marcus decide dejar las cosas claras mediante la producción de un documental espectacular.
Una carta de Louis, un agricultor pidiendo ayuda de Cotton para expulsar el diablo de su tierra, le da la oportunidad perfecta a Cotton para exponer las mentiras de su ministerio. Pero entonces conoce a la joven hija de Louis; la perturbadora Nell …
Os dejo con el poster definitivo, algunas imágenes y el primer trailer de The Last Exorcism.

La productora estadounidense Lionsgate ha anunciado fecha de estreno en cines para la nueva cinta producida por Eli Roth, director de Cabin Fever, Hostel y Hostel II. El 27 de agosto de este año se proyectará el film en Estados Unidos, por lo que es de esperar, que su distribución americana en DVD acaezca para principios de otoño. Supongo que dado el éxito taquillero de Hostel, esta película llegará sin problemas a las pantallas españolas y latinoamericanas. Parece que un buen padrino para “The Last Exorcism”, proyecto anteriormente conocido como “Cotton”, va a ser todo lo que necesita para conseguir una distribución decente (con lo que le cuesta a otros proyectos, por ejemplo Diary of The Dead).
La verdad que resulta escamante que se anuncie a bombo y platillo la intervención de Roth como productor, todos conocemos grandes chascos precedidos por posters donde el nombre de los productores eclipsaba en tamaño al del directo (de hecho en el poster publicado en Internet ni siquiera aparece el nombre del novel director Daniel Stamm).
De momento mucho secretismo, apenas se publican imágenes de poca calidad y no se ha presentado el trailer, para una cinta que Eli Roth esta promocionando con ahínco en toda entrevista ofrecida. Y es que este hombre, en realidad, ha nacido para comercial.
Os dejo con las sinopsis de este supuesto híbrido entre Monstruoso y El proyecto de la bruja de Blair, que ojala consiga recordarnos las buenas vibraciones que nos regaló El exorcista allá por el año 1973.
Desilusionado por años de defraudar a sus pobres parroquianos, sacándoles el dinero con unos sermones que ni el cree, el predicador evangélico Cotton Marcus decide dejar las cosas claras mediante la producción de un documental espectacular.
Una carta de Louis, un agricultor pidiendo ayuda de Cotton para expulsar el diablo de su tierra, le da la oportunidad perfecta a Cotton para exponer las mentiras de su ministerio. Pero entonces conoce a la joven hija de Louis; la perturbadora Nell …
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 18/03/10 | CATEGORIAS: , Noticias
Tags: exorcismo,
falso documental,
posesiones
Desde Argentina nos llega la producción independiente Deus Irae, escrita y dirigida por Pedro Cristiani y que promete darle un giro algo alocada (ver al sacerdote metralleta en mano de la fotografía) y sin complejos al trillado género de las posesiones/exorcismos.
Os transcribo parte de su sinopsis oficial: Existe una frágil frontera entre nuestro mundo y el reino de las tinieblas: un límite donde criaturas pesadillescas se agazapan en las sombras, esperando la oportunidad para poseer a los más inocentes, y así usarlos como un portal para infectar nuestro mundo. Una sola cosa los viene deteniendo: una orden secreta de sacerdotes que dedican su vida a proteger ésta frontera. Soldados de una guerra secreta, que buscan al Mal para verlo a los ojos... y destruirlo. Ellos son los ‘Deus Irae’.
Pero cuando uno de los tres, el Padre Marcos, es infectado por una niña poseída, decide guardar el secreto y convertirse en fugitivo de su propia gente.
A continuación podéis disfrutar del magnífico teaser de Deus Irae. ¡¡¡Así se exorcita a un demonio, leches!!!
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 13/11/09 | CATEGORIAS: Noticias , Demonios
Tags: demonios,
exorcismo,
independiente

LA VALORACIÓN:
81 |100
Estrellas: 5
Un buen día, no hace demasiado tiempo, Sam Raimi encontró un viejo y olvidado juguete bajo su cama. Lo rescató, lo desempolvó, y volvió a juguetear con él, recordando viejas y agradables sensaciones.
Efectivamente, Sam Raimi ha vuelto, y lo ha hecho en plena forma y fiel a un estilo que le es propio. En realidad nunca se fue. Raimi ha consolidado en Hollywood una de las carreras más prolíficas y heterogéneas cómo director de cine.
Tras una espectacular eclosión en el cine de terror de bajo presupuesto con su mítica trilogía de Evil Dead, Raimi ha echo prácticamente de todo, desde comedia absurda ("Ola de crímenes, ola de risas", 1985), pasando por fallidos thrillers sobrenaturales ("Premonición", 2000), imposibles homenajes al spaguetti-western ("Rápida y Mortal", 1995), geniales thrillers de corte clásico ("Un plan sencillo", 1998), insustanciales -e incompresibles- melodrámas románticos ("Entre el juego y el amor", 1999), deliciosos antihéroes de serie B ("Darkman", 1990), y megalómanos superhéroes de serie A ("Spiderman", 2002) que han hipotecado buena parte de su trayectoria profesional (al tiempo que le hacían inmensamente rico).
Pero, aún así, y al margen de su faceta de productor, los aficionados al género de terror llevábamos demasiado tiempo echándole de menos. La sombra de la trilogía de Evil Dead ("Posesión Infernal", "Terrorificamente Muertos", "El Ejército de las Tinieblas") es alargada; y quién más quién menos ha especulado -soñado- en alguna ocasión con el regreso de aquel joven entusiasta que sorprendió al mundo con una de las mejores sagas terroríficas (y de humor negro) de todos los tiempos.
"Arrástrame al Infierno" (título en español de Drag Me to Hell) era la firme promesa del esperado regreso. Pero había pasado mucho tiempo, y Mr. Raimi acababa de salir de una nueva trilogía que muy poco tiene en común con Evil Dead. Una trilogía arácnida de desiguales resultados artísticos (muy desiguales) pero de incontestable valor comercial y mediático.
Raimi se ha eregido, en los últimos tiempos, como un excelente fabricante de blockbusters, y precisamente a ello ha dedicado los últimos años de su carrera (la sombra de Spiderman también es muy, pero que muy alargada). Así que muchos albergábamos ciertas dudas ante este largamente anunciado regreso a sus orígenes que debía suponer "Arrástrame al Infierno".
Por fin he visto "Arrástrame al Infierno", y en apenas quince minutos de película todas mis reticencias se fueron al traste gracias a una divertidísima set piece que transcurre en el interior de un automóvil, y con la que Raimi me tendía una mano y me susurraba al oído: "He vuelto... tengo el viejo juguete de nuevo en mis manos y vuelvo a disfrutar como antaño... sin ataduras, sin preocupaciones".
"Arrástrame al Infierno" es una auténtica gozada. Un golpe de efecto de Raimi que logra, con una historia mínima, archiconocida y con una conclusión tristemente previsible (difícilmente a un espectador un poco avispado se le escapará cierto detalle determinante para la resolución de la trama), ofrecernos una nueva muestra de terror/comedia feroz y adrenalítica que no queda tan lejos de "Terroríficamente Muertos" (es inevitable recordar al añorado Ash mientras contemplamos el brutal castigo al que se ve sometido la abnegada protagonista de "Arrástrame al Infierno").
La historia que cuenta "Arrástrame al Infierno" no da mucho de sí. Una joven asesora financiera que ambiciona subir peldaños en el escalafón de su empresa deniega una nueva prórroga al crédito hipotecario de una vieja gitana rumana a la que están a punto de embargar su hogar. Sintiéndose humillada y maltratada, la vieja gitana maldice a la joven.
En ocasiones lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Y en este punto es dónde Raimi demuestra, sobradamente, conservar toda su genialidad y talento intactos.
"Arrástrame al Infierno" es un portento de ritmo en el que Raimi vuelve a hacer alarde de todos aquellos recursos visuales -perfectamente orquestados y coreografiados- que tan excelente resultados le dieron en "Terroríficamente Muertos": una imaginativa planificación de las secuencias de acción, desquiciantes movimientos de cámara, primerísimos primeros planos, zooms y panorámicas imposibles... y todo ello coronado con un nerviosismo y una calculadísima aceleración en el montaje, marca de la casa.
Los numerosos gags humorísticos, nacidos prácticamente todos ellos de la excesividad, de la exageración, se acomodan perfectamente en la trama terrorífica de "Arrástrame al Infierno".
Incluso cuando la película coquetea peligrosamente con el ridículo más espantoso (ver la secuencia de la sesión de espiritismo), Raimi consigue salir indemne de manera casi milagrosa.
Raimi logra convertir un proyecto que parecía abocado al fracaso tanto por la escasez de su fondo (una historia realmente limitada) y la escasa aportación de sus actores (a excepción de una genial Lorna Raver en el papel de vieja bruja rumana), en una sensacional muestra de cine de entretenimiento puro y duro, deudora de la maestría visual y rítmica que el director imprimió a sus primeras obras.
Puede que no sea tan salvaje ni tan sangrienta como "Posesión Infernal" o "Terroríficamente Muertos" (aunque está sobrada de vómitos, bilis y demás secreciones corporales). Puede incluso que "Arrástrame al Infierno" se mueva por unos derroteros mucho más comerciales que la saga Evil Dead, lo cual me parece totalmente comprensible, normal y admisible. Pero lo que está claro es que tanto Raimi, cómo la mayor parte de sus admiradores, hemos disfrutado una barbaridad con este viejo juguete casi olvidado que ha acabado convirtiéndose en una magnífica, divertida y entretenidísima película de género. Lo dicho, una auténtica gozada.
Lo mejor: El mejor cine espectáculo y de entretenimiento avalado por el genio de un Sam Raimi en plena forma.
Lo peor: Que algunos acusen Arrástrame al Infierno cómo una nueva concesión a la comercialidad por parte de Sam Raimi.
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Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
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LA VALORACIÓN:
21 |100
Estrellas: 2
David S. Goyer parece empeñado tanto en demostrar sus excelencias como escritor, dejando su impronta en guiones del calibre de “Blade”, “Dark City”, “Batman Begins” o “Batman Dark Knight”; cómo en hacernos partícipes de su mediocridad tras las cámaras, con su olvidable –y en ocasiones vergonzoso- debut como director, “Blade: Trinity”, y un segundo y semidesconocido proyecto del que no puedo comentar nada porque, como la mayor parte del planeta, no he tenido la oportunidad de verlo (ahora, todos los que la hayáis visto “The Invisible”, tomaos el tiempo que considereis necesario para resaltar mi ignorancia).
Con este panorama, “La Semilla del Mal” parecía ser la ocasión perfecta para que Goyer, de nuevo director y guionista del evento, diera un paso firme y decisivo para reivindicar su lugar en la industria.
“La Semilla del Mal” es un híbrido entre cualquier película de fantasmas asiática, con niño paliducho y perverso incluído (dejo que seáis vosotros mismos los que busquéis un título adecuado a esta comparación. A mí todas las películas de fantasmas asiáticas me parecen iguales...); y una versión pobre y trasnochada del “El Exorcista” (The Exorcist, 1973) -desde una secuencia que nos remite a la mítica imagen de la niña-araña bajando las escaleras, hasta un exorcismo final que, en cuanto a intensidad y capacidad de horror, está a años luz de lo que sucedía en el clásico de William Friedkin-.
El principal problema de “La Semilla del Mal” está en la notoria incapacidad de Goyer para manejar, con un mínimo de solidez y singularidad, los resortes de terror que acompañan a la película. De esta forma, “La Semilla del Mal” acaba siendo un simple compendio de sustos con preaviso, que carece de la fuerza y la rabia necesarias para complacer, mínimamente, a cualquier buen aficionado al género.
El modus operandi seguido por Goyer para dar forma a cada una de las escenas de impacto de la película, es de una obviedad aplastante. En primer lugar apaga la música. Fuera banda sonora. Silencio absoluto.
En segundo lugar un par de falsas alarmas, para que el espectador se confíe y crea que el peligro ha pasado –sic-. Y, finalmente, el impacto, convenientemente acompañado del atronador efecto sonoro correspondiente –y único culpable, a la postre, de que se te acaben revolviendo las tripas-.
Y este es, basícamente, el mecanismo que el director utiliza, una y otra vez, en todas las escenas de horror directo que se dan cita en la película.
Es cómo si Goyer mandara un telegrama al espectador segundos antes de que se produjera cada susto, informándole debidamente de lo que estaba a punto de ocurrir y cómo iba a ocurrir. Así que, lo único que le queda por hacer al espectador es esperar. Y cuando por fín crea que algo va a suceder... pues sencillamente, sucede. No hay lugar para la sorpresa. Todo se ve venir de lejos, todo es cansinamente previsible; con lo cual se pierde la capacidad de impactar al espectador, de asustarle, de conseguir que salte de su butaca.
Nos sabemos de memoria todos los sustos de “La Semilla del Mal”: espectros que emergen de la oscuridad, personajes que levantan sus ojos del suelo para mostrar su peor cara, espejos que esconden terribles sorpresas... Nada nuevo. Y lo peor de todo es que “La Semilla del Mal” nos muestra los clichés de siempre con la blandura y neutralidad de una película que pretende ser apta para todos los públicos. La película viaja con el piloto automático puesto, sin forzar los límites de ninguna de las situaciones de terror que se nos plantean.
Incluso su excelente fotografía, sus correctísimos efectos visuales, y la evidente belleza de su protagonista femenita -Odette Yustman, a la que vimos en “Monstruoso” (Cloverfield, 2008)-, acaban jugando en su contra; ofreciéndonos un producto final demasiado aséptico, demasiado limpio, carente de riesgo.
Por buscarle algún punto positivo, la trama que explica el orígen del fantasma, situándolo en los márgenes de la cábala y antecesor a cualquier religión conocida.
En definitiva, una nueva decepción de David S. Goyer, un guionista metido a director que, lejos de lograr despejar dudas, ha conseguido con “La Semilla del Mal” que su crédito como realizador se agote peligrosamente.
Por cierto, acudí a ver la película el día de su estreno –viernes-, en sesión nocturna -22:30 horas-. La sala ofrecía un estupendo aspecto, con prácticamente las tres cuartas partes del aforo vendido. La gran mayoría del público asistente eran parejas, en las cuales la chica no tardaba ni cinco minutos en agarrarse con fuerza al brazo del chico.
Y, posiblemente, las sesiones de tarde también gozaron de muy buen aspecto, repletas de grupos de adolescentes devorando palomitas y soltando una risilla nerviosa en cada susto.
Supongo que si lo que buscaba Goyer era hacer una película de terror que no molestara demasiado y fuera fácilmente soportable para la gran mayoría del público, habrá logrado su objetivo. Si lo que buscaba era una auténtica película de terror, que realmente provocara miedo y que convenciese al verdadero aficionado al género, la cosa es mucho más discutible.
Lo mejor: Ciertos aspectos originales que hacen referencia al orígen de la amenaza.
Lo peor: La absoluta previsibilidad y blandura de todos sus momentos de terror.
¿Dónde conseguirla?
La Semilla del Mal. DVD-Rip. Formato rmvb
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Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
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