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Colegialas, vídeo juegos y masacres

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  • Título original: Riaru onigokko
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2015
  • Director: Sion Sono
  • Guión: Sion Sono
  • Intérpretes: Reina Triendl, Mariko Shinoda, Erina Mano
  • Argumento: Una colegiala japonesa va saltando de realidad a realidad entre horribles muertes a su alrededor.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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La vida de una estudiante de bachillerato se sume en el caos mientras todas a su alrededor sufren un horrible destino. Mientras, ella misma está cada vez menos segura de quién es y en qué tipo de mundo vive.

“Sion Sono”, “Sino Sono”, “Sion Sono”; si dices tres veces delante del espejo el nombre de uno de los escasos “enfants terribles” del cine nipón de género, convocarás una embolia que te dejará catatónico y con la ropa interior teñida de marrón. Así es el cabrón de Sono: lo amas o… o… ¿o qué coño haces leyendo este reseña? En el peor de los casos, se trata de un tío simpático que te pone fácil el transigir su excentricidad, tarea a prueba de intelectuales siempre que asumas su trabajo como una prolongación moderna, muy teñida de Tarantino, de los extremismos que siempre han caracterizado a Japón. ¿Tengo que recordaros cositas como “Entrails of a Virgin”? Vamos, que si necesitas sentirte cómodo cuando enfrentas la pantalla o espacios comunes exentos de peligro, te has equivocado de cineasta. Ahí queda por ejemplo “Love Exposure”, con casi cuatro horas de duración, todas plagadas de pura rabia juvenil emanando desde un engañoso espíritu religioso: Locura sin mucho control aparente, quizás su obra maestra.

Porque el director japonés no va a tener piedad contigo cuando pulses el “play” para ver “TAG”. Quiere provocarte, esta vez de forma menos fresca que en sus inicios, no tan evidentes como ahora, en que él mismo se está convirtiendo en su peor producto. De todos modos sigue brillando, como un disco de ”Perturbator”. Como en anteriores ocasiones –ecos de su polémica ópera prima conocida como “Suicide Club” nos vienen a la mente– el surrealismo, la obsesión por la muerte, el nihilismo, la violencia de género, la ropa interior de colegialas, la cultura pop, la sangre y la post adolescencia son los principales ingredientes de lo que algunos han considerado una especie de lección pro feminista, y otros una crítica contra la deshumanización tecnológica. Una inquietante muestra real de este fenómeno sería el repunte del control machista, smartphone en mano, de nuestros adolescentes contemporáneos.

Probablemente lo más acertado sea mantener la mente abierta y disfrutar simplemente con el viaje, evitando diseccionar la metáfora –más forzada que de costumbre– y no analizando las incoherencias a las que una flagrante falta de argumento pone en evidencia. Así mismo, el estilo de guerrilla sigue siendo una constante cuando hablamos de este director, por lo que deberemos consentir unas limitaciones gráficas que se tornan deprimentes durante algunos tramos del metraje. Por ejemplo, afrontar un exceso de CGI con enormes dosis de paciencia, a los de la vieja escuela nos produce urticaria tanto ordenador. Así mismo, los delirios mesiánicos en un intento por imitar a Cronenberg, es fácil reconocer aquí la pasión confesa de Sono hacia “eXistenZ”, lucen algo pueriles en pantalla. Ya sabéis, cuando no hay dinero para montar decorados futuristas, una caverna de piedra es igualmente válida. Y antes de protestar, mis queridos trolls, preguntaos si seriáis capaces de de tanta caradura y salir indemnes como el director japonés. El truco, como si fuese ilusionismo, está en distraer la atención del espectador: si la estética se desmorona, pon en boca de tus personajes frases grandilocuentes… ”jamás hubieses imaginado que usaríamos vuestro ADN de esta manera”. ¡Magnífico!

Una de esas frases resume adecuadamente el leitmotiv tras “TAG”: ”la vida es surrealista; sólo puedes cambiar el destino volcándote en lo inesperado”. No deja de ser un mensaje subversivo, expresado con una buena ración de ñoñería nipona, al que la sociedad moderna ha dado la espalda incluso en sus círculos más artísticos. Y es en ese deseo por destruir para edificar, pura esencia punk, donde la obrita ha conseguido conmoverme. ¿El resto? Pues no sabría deciros por qué, pero me ha mantenido más atento que de costumbre a pesar de tanta tontería desquiciante. Últimamente acostumbrado a ver truño tras truño, como si minar mi ánimo fuese el experimento cinematográfico de moda, ver un producto tan rápida con una mano firme al mando ha sido todo un placer: hora y veinte rapidísima que demuestra la versatilidad narrativa de Sono.
Aunque sea cierto que el absurdo roza tal altura que tu vuelo se transforma en una tomadura de pelo, lisa y llanamente, habría que estar ciego para no reconocer la autenticidad tras esa capa de superficialidad “grindhouse”, marcada por los arrebatos gore a los que “TAG” cede desde sus primeros compases. Dicen que está basada de una forma muy peculiar en una famosa novela, Riaru onigokko de Yûsuke Yamada, será que esa falta de respeto de cara al material original también tiene algo de punk. ¡Ay, Sion Sono, como me pones a tono!

La trama nos sitúa en un viaje en autobús junto a Mitsuko, una angelical colegiala que verá puesta a prueba su cordura cuando extraños eventos destruyan el mundo a su alrededor. Ya sea cortadas por la mitad o masacradas a balazos, todas sus compañeras son aniquiladas sin piedad. Y aquí entre en juego la primera pista: no vemos a ningún hombre hasta casi el final de la película. ¿Por qué? No lo destriparé, pero supone la única justificación –os gustará más o menos– a los cambios de cuerpo y situaciones que sufre Mitsuko, siempre en medio de algún problema cósmico que tiene como objetivo su sufrimiento y, por supuesto, el intento de levantarle la faldita. Lo que viene a ser otra muestra precisa de la posición adoptada por la masculinidad dentro del argumento.
Entre arranque y desenlace no encontraremos una gran lógica en las relaciones del resto de personajes con Mitsuko, casi tan confusa como para hacernos dudar de su sexualidad en críticos momentos puramente para otakus, tampoco la encontramos en las reacciones que despiertan su aturdido vagar de viñeta a viñeta. Pero, y esa es la gracia para quien la encuentre, todo este batiburrillo de situaciones donde un grupo de sexys profesoras pueden enarbolar ametralladoras gatling o, al rato, participar en una boda quedándose en ropa interior, se justifica de manera clara y directa. Un arrebato cyber punk que sitúa a “TAG” como película de ciencia ficción antes que de horror.

Las diferentes actrices, Reina Triendl, Mariko Shinoda y Erina Mano, que interpretan a Mitsuko y sus alter egos, ya os hablaba de un cambio físico muy literal, han sido bendecidas a través de la crítica especializada con un elevado número de alabanzas. La verdad es que su juventud les augura un buen futuro dentro de su país, pero en lo que a mí respecta no he visto más que al típico grupo de chicas de buen ver limitadas por una historia que requiere objetos y no actrices. La alienación nipona de costumbre, vamos.

Resumiendo: adecuada para conocedores del medio –cine asiático ido de la cabeza–; visionado obligado para los seguidores de Sino Sono, tan travieso como siempre; producto a esquivar a los que necesiten coherencia y realizaciones millonarias. A pesar de estar un escalón o dos por debajo de lo esperado –al fin y al cabo hablamos de una cosita muy chorras que busca epatar de manera demasiado evidente–, me lo he pasado bastante bien.
¡Por fin! Noventa minutos bien aprovechados…

Imágenes de la película

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Lo mejor: Un ritmo muy dinámico, aunque salpicado de empalagosos parones.

Lo peor: Una historia muy chorras, aunque bien administrada.

Vuestros comentarios

1. may 9, 04:17 | Juan Eduardo Bendeck Cordero

Pues se da uno cuenta que la genialidad humana y la capacidad de contar historias no tiene límite. Quiero ver esta película, un vistazo a la sociedad japonesa, de la que sé un poquito cuando vi The Grudge, o muchos años antes Black Rain con Douglas y García, y hasta ahí.
Saludos.

2. may 9, 10:04 | Vael

Una buena locura, estoy seguro. A ver si consigo verla pronto, no sabia ni de su existencia.

Por cierto, que decepcion con Perturbator, esperaba algo en plan Brutal Death xD

3. may 9, 16:26 | Draghann

Bueno, como con la gran mayoría de las películas niponas, yo me mantengo más bien escéptico aunque le echaré un vistazo. Mira que los japos son muy buenos haciendo muchas cosas pero esto del cine, en general, a mí me parece que no se les da demasiado bien (con excepciones, claro está) y más si los comparas con sus “vecinos” surcoreanos…

4. may 9, 21:05 | Cuervo

El trailer recuerda a Battle royale, entretenida película en la que – como diría José Mota – un par de personajes “mueren mu mal”.

Saludos.

5. may 9, 23:07 | Frank

Me suena como a basura feminista que no pienso ver. O quizás sí, solo para criticar su cancerosa ideología.

6. may 11, 14:04 | Elchinodepelocrespo

A los japoneses, en general, el cine se le da mejor que a la mayoria.

7. may 11, 15:54 | Varón Dandy

Me vino a la cabeza “F is for Fart” de Noboru Uguchi (ABC’s of death) y aquello que decía Fabio MacNamara de una nueva droga llamada: Chocho Esquizofrénico.
Con esa mezcla de géneros y esa estética y tal me ha parecido estupenda.
Totalmente de acuerdo con lo de los 90 minutos bien aprovechados.

8. may 11, 17:19 | Draghann

Elchinodepelocrespo, se ve que tenemos distintas formas de entenderlo. Me alegro de que te guste porque a mí, que soy un enamorado de ese pais y su cultura, me resulta bastante mediocre en general…

Un saludo!

9. may 11, 18:03 | Elchinodepelocrespo

Kurosawa, Mizoguchi, Kobayashi, Immamura, Oshima, Shindo, Naruse…. Te parecen mediocres?

10. may 11, 21:49 | Draghann

Simplemente no me dicen nada pero, en todo caso, es sólo mi opinión.. Por otro lado, para mi gusto, lo que más me chirría de su cine, son sin duda, sus actores. Hacen que parezca que Nicholson en “El Resplandor” más que sobreactuar, se quedó corto… No creo que sea necesario que diga que, como en todo, hay excepciones…

Un saludo!

11. may 12, 09:22 | Bob Rock

Amigos.- Pero que no llegue la sangre al río. Que aquí todas las opiniones son válidas (o no válidas). Y por mucho que probablemente nos joda, tenemos que asumir que la definición de bueno o malo (obra maestra o hez) es una cuestión über relativa.

:P

PS: esto no se parece ni de lejos a Battle Royale, sean advertidos!

12. may 12, 16:21 | Draghann

Bob Rock, tranquilo por eso. Esto no es más que una conversación civilizada. Además yo, que suelo leer los post de elchinodepelocrespo, sé que es alguien que entiende de esto mucho más que yo, así que no hay problema. Tal vez si habláramos de metal igual ganaba yo pero en esto del cine, tengo las de perder :D

Un saludo!

13. may 12, 17:21 | Bob Rock

Draghann.- Sé perfectamente que ambos sois tíos civilizados… ¡menos cuando entra el juego el metal y el cine orienta! :)

Reconozco que con el tiempo me he ido alejando de los japoneses, pero es cierto que tienen grandes películas… ¡cómo todos los países! Pero la industria, a día de hoy, es de los norteamericanos y no creo que deje de serlo incluso con todos nosotros muertos.

Eso sí, el Chino sabe latín el tío… una pena que no se prodigue más reseñando. Y por cierto también puedes disfrutar de alguno de sus guiones en la revista Cthulhu… que no se queje por hacerle publicidad gratuita!! :P

Un abrazo a todos!

14. may 13, 01:15 | Elchinodepelocrespo

Ja, ja! Claro que la sangre no llega al río. Es una conversación civilizada, aunque yo sea un poco seco. A veces soy como el toro, que ve el capote y embiste sin pararse a pensar. Sobre los gustos no tengo mucho que decir, respeto los de todo el mundo, también los de Draghann, por supuesto, que es un veterano por estos lares. Es solo que a veces tengo la impresión de que cuando se valora el cine oriental, y el japonés en particular, se hace desde una perspectiva sesgada, tomando solo los últimos veinte años o así: desde “Ringu” en adelante, con todas las derivaciones del J-horror, y de Miike Takashi y esa vertiente alocada y esquizofrénica del cine nipón que se lleva imponiendo desde hace una década (más luego los Sono, Tsukamoto, etc.). Y yo personalmente tampoco soy un gran defensor de lo que se hace en Japón en estos días. Veo poco y me gusta menos; otra cosa es todo lo que hay de los 70 hacia atrás, pero bueno, ya me pongo pesado… Gracias por la publicidad gratis, Bob. A quien le gusten los tebeos y el terror le recomiendo que le de un tiento a la revista, no ya porque yo esté más o menos involucrado, que es lo de menos, sino porque es la única publicación de esas características actualmente en el mercado español. Hace unos meses, y lo traigo a colación, sacaron un especial dedicado al terror oriental que tiene su puntillo. Abrazos!

15. may 19, 15:42 | pablo23pablo

Acabo de verla y me ha preciso muy curiosa la película. No he entendido el final y mira que dan muchísimas explicaciones pero nada, entre Animales Nocturnos y ésta ya tengo para darle al coco el finde.

Lo cierto es que no recuerdo una película oriental de las que ponéis aquí que me haya aburrido, todas tarde o temprano explotan a lo bestia por algún sitio y ésta arranca desde el minuto 0 así que como entretenimiento rápido, de calidad y sin largas esperas yo la recomiendo.

Vamos con Take Shelter a ver qué tal, estoy en pleno ciclo Michael Shannon :)

Gracias AlmasOscuras !!

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