fantasmas

Annette

Tempestad musical

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Mi corazón no late si no se lo dices

Hermanos de sangre

Mi corazón no late si no se lo dices

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Mi corazón no late si no se lo dices

Si “Comrade Drakulich”, de la que hablamos hace nada, era una cinta de vampiros sin apenas vampiros, “Mi corazón no late si no se lo dices” es también una revisión de este género bastante particular. Se trata de un film de marcado corte indie; de tiempo pausado, pocos personajes e impregnada de un profundo y melancólico fatalismo. El film incide en uno de los elementos más recurrentes del cine de terror: las relaciones parasitarias y las dinámicas enfermizas dentro de la familia. De este modo, la película se puede relacionar con otros títulos recientes, de los que esperamos hablaros próximamente, como son “Don´t tell a Soul” o “Son”.

Dos hermanos, Jessie (Ingrid Sophie Schram ) y Dwight (Patrick Fugit) se encargan de llevar a casa a desconocidos para asesinarlos y desangrarlos. Su hermano pequeño (Owen Campbell) es un vampiro y precisa de esa sangre para poder seguir malviviendo. Esta interminable matanza está afectando a cada uno de ellos de manera distinta y la cohesión de la familia parece herida de muerte... pero Thomas, que así se llama este enfermo, sigue precisando sangre.

La cinta elimina de la condición vampírica cualquier atisbo romántico o poderoso. La criatura es un ser patético, absolutamente dependiente... como un enfermo terminal. Su hermano Dwight se ve incapaz de continuar alimentándolo pues el peso moral de sus actos es imposible de asumir. El tormento de cada muerte que arrancan, la necesidad de tomar aire de esa enfermiza casa, le llevan a querer abandonar todo. La sombra de su hermana, decidida a mantener a Thomas caiga quien caiga, le transforma en un pelele y es el garfio que aferra su cuerpo a este particular matadero.

Lo mejor: Muy atmosférica y opresiva. Los hermanos mayores hacen una muy buena actuación.

Lo peor: Sus últimos minutos de epílogo se alargan demasiado.


The Unholy

Rezos a la Virgen

The Unholy

Un periodista acabado descubre una serie de milagros aparentemente divinos en una pequeña ciudad de Nueva Inglaterra. Decide viajar allí para usarlos con la intención de resucitar su carrera. Sin embargo, los “milagros” pueden tener una fuente mucho más oscura.

Producida por Sam Raimi, que no dirigida, como algunos ya sueltan por la red y se quedan tan anchos, The Unholy podría entrar perfectamente en aquello que llaman el Warrenverso. No, no cuenta con los Warren, pero a priori, estamos ante el mismo tipo de película que tanto éxito le ha dado a James Wan, primero, y los que mantuvieron su legado, con mayor y menor fortuna, después. De hecho, hubiera estado de lujo que Raimi se hiciera con el timón del proyecto, con libertad creativa para meter su estilo y volver al género como lo hiciera en la divertidísima Arrástrame al infierno (2009). Soñar es gratis. Lo que, parece, veremos aquí, es un terror más formulario, de buena factura, interesante reparto con Jeffrey Dean Morgan a la cabeza y un villano realmente curioso… ¡la Virgen María!

The dark and the wicked

La maldad no tiene forma.

The dark and the wicked

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

The dark and the wicked

Considerada por los lectores de esta web la mejor película de terror del pasado año. Proyectada en Sitges. Donde se llevó, además de una mención especial para su actriz protagonista (Marin Ireland) y un premio a la fotografía, la mayor ovación que las mascarillas y el aforo reducido podían proporcionar. Llega el momento de reseñar esta magnífica película de terror cien por cien escalofriante. Mucha gente critica que el cine de género se está mestizando. Que, al mezclarse con dramas, tener moralejas en sus historias y tratar de contentar al público más amplio, ha perdido esa pretensión de conectarnos con el placer atávico que se esconde tras el escalofrío; con la recompensa a modo de endorfinas, que sentimos al calmarnos tras un susto o al terminar una cinta que nos aterra y haber sobrevivido a ella. Pues bien, para todos los que añoran ese terror que, como el chocolate y los besos, cuanto más negro más delicioso, The dark and the wicked es el producto que buscaban.

Al igual que otra de las aclamadas el pasado año: Relic, la película nos presenta a una familia: en esta ocasión dos hijos y sus padres, en el terrible proceso de la despedida, ante la inminente llegada de la muerte del más anciano de ellos. El regreso al hogar de los hijos no puede empezar de peor manera: su madre les avisa del error que cometen quedándose. Pronto una presencia demoníaca irá tornándose cada vez más letal en torno a los que osen acercarse a la propiedad.

Lo mejor: Terror serio que nos encanta. Su gran atmósfera y sus buenas interpretaciones.

Lo peor: Algunos sustos gratuitos metidos en secuencias de sueños recurrentes.


Sator

Basado en hechos reales... de su propia familia

Sator

Creada por Jordan Graham, se trata de una producción que está basada en los testimonios reales de su abuela, June Peterson.

La película sigue los pasos de un hombre llamado Adam, que está lidiando con una misteriosa muerte que ha tenido lugar en su familia. Es entonces cuando se da cuenta de que una presencia malvada, conocida como Sator, parece que ha estado acechando y atormentando a su familia durante siglos. El guion está basado en la historia de la familia de Graham, que afirma haber estado en contacto con el mencionado Sator a lo largo de los años.

Aunque su producción viene de unos años atrás, e incluso tuvo tour por distintos festivales entre 2019 y 2020, como Fantasia Film Festival, Terror Molins o Fantastic Film Festival Australia, es ahora, con su reciente estreno vía streaming en Estados Unidos, cuando esta pequeña pero muy interesante propuesta vuelve a contar con visibilidad.

Post Mortem

Cadáveres movidos

Post Mortem

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Post Mortem

Pocas películas de Sitges me sorprendieron tanto y me causaron tanta tensión y escalofríos como la polaca “Post Mortem”. Por eso me sorprendió mucho que se polarizasen tanto las opiniones a su salida del cine. La mitad, entre los que me incluyo, opinábamos que era todo un espectáculo de truculencia y sobresaltos, desatado y sumamente simpático. La otra mitad, que era un experimento fallido que trataba de crear la típica montaña rusa de sustos del cine norteamericano en una trama que dejaba de funcionar en su tercio final; vamos lo que se dice un ladrillo. Como suele pasar en estos casos, una parte es incapaz de ver las virtudes o los defectos que aprecia la otra. Pero en lo que casi todos coincidimos, era en que osada lo era un rato. A mí me fascinó pues, si hay algo que me produce malestar y mal rollo son los muertos. No los zombis, ni los vampiros, sino los cadáveres cuando están pálidos y quietos. Es esa inquietud, que produce lo que antes estaba lleno de vida y ahora permanece inerte y frío pero en apariencia podría despertar, de donde tira esta cinta para ponerte hasta el último pelo del cogote de punta.

La película nos sitúa en Europa recién acaba de finalizar la primera guerra mundial. Hungría es un país deprimido donde se amontonan no sólo los cuerpos que ha dejado la contienda, sino también todas las víctimas que se ha cobrado la pandemia de la gripe española. Tomás es un fotógrafo que recorre las aldeas ofreciendo sus servicios de imagen post-morten (esas estampas antiguas en las que, a modo de último recuerdo, se fotografiaban a los muertos en actitudes y compañía de vivos). Un día entra en su gabinete una niña, que le invita a fotografiar la ingente cantidad de cuerpos que se amontonan en los helados graneros de su aldea. Existe un extraño vínculo entre la pequeña y nuestro protagonista, algo que termina por decantarlo en la decisión de acudir al pueblo. Una vez allí, descubrirá que una fuerza muy oscura y letal ronda a los aldeanos, que se verán sumergidos en una espiral de sucesos inquietantes.

Lo mejor: Inquieta de verdad y con pocas cortapisas.

Lo peor: Su tramo final resulta extenuante.


Historia macabra

Historia macabra

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Historia macabra

Amigo personal de Stephen King y compañero de generación, el escritor y poeta Peter Straub es otra de las plumas insignia de la literatura fantástica contemporánea. Norteamericano afincado en Dublín es, como su mencionado colega, generoso en sus descripciones y subtramas, lo que hace de sus libros tomos de grosor considerable. También como King, con el que ha escrito a cuatro manos algunas obras, disfruta ambientando sus historias en pequeñas comunidades norteamericanas donde la oscuridad parece más amenazante. Su novela Ghost story (En España Fantasmas) publicada en 1979, fue todo un éxito internacional que, dos años después, llevó a la gran pantalla el director John Irvin, valiéndose de un reparto singular, que supuso la despedida de uno de los mitos del cine: el gran Fred Astaire.

La Sociedad Gastronómica de Milburn es un grupo de cuatro amigos de Nueva Inglaterra, que se reúnen para contarse relatos de terror al calor de la chimenea. Aunque ninguno de ellos saca el valor de verbalizarlo, todos viven atemorizados por una misteriosa influencia femenina que les asalta en sueños. Tampoco ninguno de ellos quiere hablar de ese hecho del pasado que puede tener relación con este enigma. Tras la muerte en extrañas circunstancias del hijo de uno de estos miembros y la llegada al pueblo de su hermano gemelo, los secretos irán saliendo a la luz.

Lo mejor: La forma de disfrazar un sencillo cuento de fantasmas en un laberinto de relatos. Una buena banda sonora.

Lo peor: Esos malos tan artificiales y cierta falta de ambición en varios pasajes.