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3 From Hell

Vuelven Rob Zombie y sus renegados.

3 From Hell

Por lo que a mi respecta, La casa de los 1.000 cadáveres (2003) y Los renegados del diablo (2005) están entre lo más destacado del cine de terror de este siglo XXI. Sin embargo, también en lo que a mí respecta, su director, Rob Zombie, no ha vuelto a ofrecer este nivel. Sus Halloween (2007 y 2009) estaban bien rodadas, pero se me olvidaron rápido. Con The Lords of Salem me he dormido las dos veces que he intentado verla, y 31 (2016), que parecía una vuelta a sus inicios, se quedó entre poco y nada, aunque tampoco ayudó que llegase por aquí muy recortada. Por eso, aunque no termino de fiar de lo que ha podido hacer con 3 From Hell, entre la duda hay motivos para festejar. Y es que vuelven los grandes personajes de sus dos primeras películas. Al menos, tres de ellos: Baby Firefly (Sheri Moon Zombie), Otis Firefly (Bill Moseley) y Capitán Spaulding (Sid Haig).

De la sinopsis poco se sabe, aunque según el teaser, todo parece indicar que, en el aspecto visual y tratamiento del género, estamos más cerca de Los renegados que de La casa. Más rollo grindhouse, con grano en la imagen y locura desatada en pleno día. Y a estos tres jodidos locos les acompañarán, como siempre, un interesante reparto de secundarios de lujo dentro del terror y la serie B: Dee Wallace, Danny Trejo, Clint Howard o Emilio Rivera.

The russian bride

¡Subidóoooon!

The russian bride

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The russian bride

Dice un refrán español que “el que lejos va a casar, o va engañado o va a engañar”. Y desde luego a la protagonista de nuestra película le pasa lo segundo. Acostumbrados como estamos a escuchar historias de pilingüis, llegadas de países comunistas o caribeños, con la pérfida intención de vaciar los bolsillos de confiados machirulos occidentales, este cambio de roles víctima – verdugo supone el primer acierto de esta cinta que trata de esconder su condición de cine pulp desenfrenado hasta su segunda mitad, donde desata el descontrol y la diversión más superficial y entretenida.

Tratando de escapar de una situación económica crítica y de su exmarido violento Nina (Oksana Orlan) acepta la invitación de viajar a América junto con su hija y contraer matrimonio con un adinerado empresario (Corbin Bernsen ) que vive en una lujosa y remota mansión. No tiene en cuenta ni la diferencia de edad ni que son dos desconocidos el uno para el otro. Pronto empezará a intuir que nada es lo que parece en su nueva vida… que si se descuida puede ser realmente corta.

Lo mejor: Su delirante conclusión.

Lo peor: El revoltijo argumental que propone no será del gusto de todos.


Frankenstein created bikers

Sex, Drugs & Rock'n'roll

Frankenstein created bikers

Un resucitado y proscrito motorista se hace adicto a la sustancia que le permitió regresar de la tumba. Con el fin de conseguir su dosis diaria, su banda se ve obligada a cumplir las órdenes de dos sádicos científicos que intentan capturar una mutación biológica y realizar un trasplante de cabeza en un par de adolescentes secuestrados. Cuando su ex novia sale de prisión, se embarca en una persecución en busca de su amante y la pandilla de degenerados que le rodean. A la fiesta se unen tres cazadores de recompensas disfuncionales, una banda de motoristas rivales y un ejército de strippers armadas hasta los dientes.

¿Alguien tuvo la oportunidad de ver en su día Dear God, No!? Yo no tuve dicha oportunidad —me quede con las ganas—, pero por lo visto se trataba de un new grindhouse en toda regla repleto de motoristas, delincuentes, chicas en topless, gore, rape&revenge, un bigfoot… y cualquier otra salvajada que se os pase por la cabeza. Uno de los principales reclamos de la película era que estaba rodada en unos gloriosos 16mm. Pues bien, ahora nos llega la secuela, rodada en unos… no sé… majestuosos 35mm, y que bajo el título de Frankenstein created bikers promete más motoristas, más delincuentes, más tetas, más culos, y profesor chiflado, con algo de suerte repetirá el bigfoot, y cualquier otra salvajada elevada al cubo que se os ocurra.

Death Car

El cocherito leré

Death Car

Esta vez, y a falta de una sinopsis, me voy a inventar un poco el argumento: Johnny y Jimmy adoran al diablo, pero en lugar de uno encarnado en un señor con perilla y rabo puntiagudo, uno con aspecto de coche. Asistiremos a sus correrías en busca de víctimas para su señor, el cual exige algo más que el alma de sus adoradores.

Si has llegado hasta estas palabras no hace falta decir mucho más. “Death Car” es adorable/despreciable serie Z hecha por y para fumetas con ganas de hacer el gilipollas a costa del “grindhouse”: póngame un filtro bien granulado por aquí, un sintetizador por allá, añádale una voz tan grave como impostada, salsa de tomate y, para finalizar, sazónelo con una pizca de pimentón y Tarantinina. El resultado sabroso y con regusto a… a… ¿hace falta que lo escriba? Es lo que tiene el siglo XXI, toda esa ponzoña que quedaba bajo la superficie, gracias a la dificultad de difusión, hoy sale a flote como la… como la… bueno, corramos un espeso velo y olvidemos las miserias de la producción cultural/fecal moderna.

Bigfoot vs. Zombies

El peludo salvador de la humanidad

Bigfoot vs. Zombies

Un científico más o menos loco crea un liquidillo que convierte lentamente a las personas en rabioso seres hambrientos de carne. ¿Quién podrá detenerlos? ¿La Masa? ¿Las Cazafantasmas? ¡No! ¡Un felpudo con patas primo de Chewbacca!

Aquí no vamos a engañar a nadie, algunos os habéis quejado amargamente de que el bueno de tito Bob sólo os trae películas de mierda que llevaros a la boca. ¿Debería justificarme? Me gusta la ponzoña, pasado de rosca tras años de ver cientos de películas de terror, parando a ratos para liarme otro junto a los amigos de toda la vida, uno tiene el ojete tan dilatado que entra cualquier cosa. Lo que no me anula ni el sentido del gusto (o del tacto, mejor dicho) ni el sentido común: el 90% de películas que veo son horribles, una especie de tortura gozosa donde el masoquismo ha tenido un efecto perjudicial en mi forma de entender la vida. Pero sabiendo que hay un nutrido número de clientes en ciertos locales tailandeses decorados como celdas de tortura donde el cuero, el látex y los guantes de goma campan a sus anchas, creo que lo mío es “pecata minuta”.

The Wrong Floor

British Troma

The Wrong Floor

El padre de Danny, un científico pionero en investigación molecular, ha desaparecido. Ante la sospecha de juego sucio, Danny acude al centro de investigación molecular en secreto. Pronto descubre que hay algo siniestro en esa plataforma, de modo que su vida se convierte en una carrera contra el tiempo para salvarse a sí mismo, a su padre y a todo el planeta ¿Qué se interpone en su camino? Gánsteres, vagabundos tóxicos, policías corruptos, payasos psicópatas, chavos desarrapados, matones callejeros, científicos locos, una ciudad llena de odio y un monstruo afición por la desmembración. Bienvenidos a Haven Port City.

La alargada sombra de la Troma adopta aquí tintes británicos gracias a “The Wrong Floor”, que recaudó parte de su financiación en “Indiego”, pudiendo llegar a completarse de manera reciente. Por si dudáis que la película escrita, dirigida, producida e interpretada por los hermanos Hamill (y no hagáis chistes porque… ¡uno de ellos se llama Marc!) podría pertenecer al catálogo de Lloyd Kaufman veamos cuáles son sus ingredientes: un 20% de vagabundos tóxicos, otro 20% de payasos asesinos, un 10% de científicos chiflados, un 10% de gangsters con acento, un 30% de vengadores callejeros cargados de armas de fuego y un 10% de desfachatez.