La Oscura Noche del Espantapajaros

Al acecho el espantapájaros vengador

Scarecrow Poster

  • Título original: Dark Night Of The Scarecrow
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1981
  • Director: Frank DeFelitta
  • Guión: J.D. Feigelson
  • Intérpretes: Charles Durning, Robert F. Lyons, Claude Earl Jones
  • Argumento:Un joven que es objeto de burla de todos en el pueblo, tiene como amiga a una niña que juega con él. La niña es dada por muerta, por lo que el joven, acusado de su muerte, huye disfrazándose de espantapájaros. Hasta que iracundos vecinos lo atrapan.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 4

Scarecrow Grande

Tío “Creepy” Bob sale de la tumba, un viernes más, para presentaros la reseña de un sobrinito que ya conoceréis. ¿Recordáis un cuento muy triste llamado Al Final del Trayecto? Seguro que sí. Bien, pues nuestro amigo Fernando Rivero ha querido castigarnos con otra triste historia. Nos trae la vieja leyenda sobre Bubba y como acabó siendo un espantapájaros. No seré yo, fiel amigo de espantapájaros asesinos, quien critique su decisión, al fin y al cabo siempre me ha molestado que los cuervos picoteen los cadáveres que dejo pudrirse al sol, aquí en mi pequeño maizal.
Una reseña que estáis obligados a complementar con el visionado del clásico de serie B al que refiere… sin más: adentrémonos de nuevo en la crónica negra de Estados Unidos

La figura del espantapájaros resulta lo suficientemente inquietante como para poder despertar con ella los miedos del espectador. Es una pena que el cine de terror no haya sabido sacar todo el jugo a una figura que bien podía haberse convertido en un icono del horror cinematográfico. “La oscura noche del espantapájaros” es una de esas pocas rupturas en esa relación de tonto conformismo entre el cine de terror y la figura del espantapájaros.

Nos encontramos ante un título redescubierto que me ha dejado un agradable sabor de boca, aunque lejos de esa capa de mitificación que le había dado cuando yo era muy pequeño.

Bubba, un joven con retraso mental, juega y mantiene una relación de amistad con Marylee, una niña del pueblo en el que ambos viven. Entre algunos de los pueblerinos no se ve con buenos ojos esta relación. Estando con Bubba, la niña del pueblo sufre un accidente tras el cual es dada por muerta. Este hecho centra todas las miradas en Bubba, al que acusan del accidente de la niña. Incitados por el manipulador Otis, un grupo de lugareños decide ir en busca del joven para tomarse la justicia por su cuenta.

Es a partir del linchamiento y posterior desaparición de Bubba cuando la película empieza a activar su maquinaria de suspense de forma dosificada, con tempo y de modo progresivo. Para mí, el ritmo con el que es tratado el suspense es el mayor acierto del film. Una atmósfera malsana y absorbente parece pronosticar el acecho de algo que está ahí pero que no se puede probar, atmósfera que parece recorrer cada minuto del metraje desde que se desarrolla la acción que desencadena todo ese clima.

Se consiguen puntos de suspense bastante logrados y se juega acertadamente con la confusión de si hay una presencia fantasmal que parece perseguir y atemorizar a los protagonistas o si bien existe algún tipo de complot para acabar con ellos.

“La oscura noche del espantapájaros” es un muy digno producto de serie B que respira por todos sus poros un clasicismo, una sobriedad de formas y una muy correcta realización. Quizá los fundamentalistas del más remozado y artificioso cine de terror vean en este pequeño film escenas y sustos de manual que no les despierten el más mínimo interés. Personalmente creo que la película tira correctamente de manual, generando el suspense justo y necesario. A mí me causó más impresión y me tuvo más pegado al sillón que la mayoría de producciones de terror y suspense que he visto últimamente, muchas de las cuales tienen que recurrir al golpe de efecto fácil y a una estética truculenta y directa para mostrar lo que muchas veces resulta evidente.

Por Fernando Rivero

Lo mejor: Sabe sugerir los momentos de suspense y terror sin tener que llegar a escenas explícitas.

Lo peor: Que los que no la hayan visto esperen un monstruoso y sanguinario espantapájaros.

Último comentario publicado:
Carrieta | 2011-05-28 05:19:12

Regular. Me ha decepcionado (...)

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AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 25/03/11  |  CATEGORIAS:

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Cementerio Viviente

Lo que está muerto que permanezca muerto

Cementerio Viviente Poster

  • Título original: Pet Sematary
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1989
  • Director: Mary Lambert
  • Guión: Stephen King (basado en su novela)
  • Intérpretes: Dale Midkiff, Fred Gwynne, Denise Crosby
  • Argumento:Louise Creed, su esposa y sus dos hijos pequeños se mudan a una casa próxima a una carretera con mucho tráfico. Su nuevo vecino descubre a Louise un sendero que conduce a un viejo cementerio indio en el que, según la leyenda, quien sea enterrado resucita

LA VALORACIÓN:

80 |100

Estrellas: 4

Cementerio Viviente Grande

Tengo el placer de ejercer de tío Creepy una vez más. Probablemente os acordéis de Amor Maldito, un relato que nuestro buen amigo Fernando Rivero tuvo a bien mandarnos para su reciente publicación. Pues bien, no solo le pega a la literatura este apasionado del terror, también se defiende bastante bien con el cine, como bien demuestra su apasionada reseña de la ya clásica Cementerio Viviente.
Como la mejor presentación de alguien son sus mismas palabras os dejo sin más dilación con su reseña…

Voy a hablaros de una de esas películas de terror que en su momento me marcó, motivo por el cual mi análisis tal vez no sea todo lo objetivo que quisiera. No obstante he visto esta película las veces suficientes como para afirmar que ‘Cementerio viviente’ ha envejecido mucho mejor que la mayoría de productos de su época.
Guión adaptado por Stephen King de una de sus mejores novelas, ‘Cementerio viviente’ es una muy atrayente propuesta para disfrutar en esas tardes/noches de terror cinéfilo, propuesta a mi modo de ver injustamente no merecedora de estar entre los clásicos imprescindibles del cine de terror.

Louise Creed, un reputado médico, y su mujer Rachel, se trasladan a una casa junto a una carretera muy frecuentada por camiones. Lo que en un principio parece una opción fabulosa y el principio de una feliz y larga vida en el campo, se trastoca al poco tiempo por el repentino suicidio de la ama de llaves de los Creed y la muerte del gato de la familia, al que el hijo pequeño tenía especial cariño. A este mal fario que parece perseguir a la nueva vida de los Creed hay que añadir la terrorífica y espectral visita (¿en sueños?) que le hace a Louise el último paciente al que no pudo salvar su vida, el cual le mostrará que más allá del sendero que conduce al cementerio de animales, en el que Louise ha enterrado a su gato, existe un lugar al que los vivos no deben acceder.

En este punto se generará un ambiente enrarecido y Louise querrá descubrir qué terribles misterios se ocultan en aquella zona que se cierne más allá del cementerio de animales. Con la complicidad de Jud, su nuevo vecino, descubrirá que más allá de aquel cementerio se esconde una antigua necrópolis india de la que se cuenta que lo que allí se entierra vuelve a la vida. Pensando en su hijo pequeño, Louise decide enterrar allí al gato. A partir de aquí las cosas se pondrán muy feas. . .

Desde el mismo momento en que los créditos de apertura nos muestran ese tétrico cementerio de animales, bajo una tremenda e inquietante partitura de Elliot Goldenthal, podemos intuir que estamos ante un film oscuro y lo suficientemente inflexible como para que en ningún momento deje de tomarse en serio. Lo que nos muestran unos ya estupendos créditos será el fiel reflejo de lo que nos vamos a encontrar.

El mayor defecto de esta cinta se encuentra en su principio. Después de la citada secuencia de créditos inicial, se nos muestran las situaciones del comienzo de la historia de una manera un tanto precipitada, como si su montaje estuviera claramente recortado. Esto afecta (con poca trascendencia) a la parte de la presentación de personajes y situaciones que derivan del punto de partida del argumento: el traslado al nuevo hogar. Pero una vez salvado este escollo la película parece funcionar en condiciones casi óptimas y el espectador entra perfectamente en el argumento (salvo algún detalle no explicativo que puede quedar a merced de la imaginación del espectador). Así, vamos viendo como la película se toma su tiempo en mostrarnos el contexto previo al nudo de la historia, introduciéndonos de forma eficaz en un ambiente en el que la palabra muerte, unas veces de forma sutil y otras más evidente, impregna una atmósfera que tienealgo de malsana y mucho de inquietante.*

Es a mitad de película, cuando Louise no sabe salir del fregado en el que se ha metido, cuando asistimos a un muy logrado e inquietante clímax de terror/suspense, clímax tras el que se desatarán toda una serie de fatídicos hechos y consecuencias que conducirán a un desenlace final tan o más oscuro que el resto del film.

Hay muchos momentos destacables en ‘Cementerio viviente’. Yo particularmente me quedo con dos: cuando Jud le relata a Louise la historia de lo que sucedió en el cementerio indio (las imágenes y la forma en que se cuenta dan bastante mal rollo) y ese diabólico y muy jugoso tramo final en el que asistimos a un bien recibido y aplaudido desvarío de caótica y tenebrosa brillantez.

Por Fernando Rivero

Lo mejor: Cuenta con muchos tópicos de esos que gustan al buen amante del cine de terror: maldiciones, visiones, muertos que resucitan, gatos negros, leyendas. . . todo bajo la apariencia de un formalista cuento de terror clásico

Lo peor: Que no se describa mejor la presentación de los personajes

Último comentario publicado:
Puscifer | 2011-02-21 15:12:43

¡Fantástica reseña! Sin duda alguna uno de los clásicos favoritos de mi infancia :) Un saludo. (...)

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AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 17/02/11  |  CATEGORIAS: ,

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Don't be afraid of the dark

Esa húmeda y cálida oscuridad

Dont_be_afraid_of_the_dark

  • Título original: Don't be afraid of the dark
  • Nacionalidad: USA | Año: 1973
  • Director: John Newland
  • Guión: Nigel McKeand
  • Intérpretes: Kim Darby, Jim Hutton, William Demarest
  • Argumento:Sally y su marido se mudan a la mansión victoriana del difunto padre de ésta. Al poco de redecorar, Sally descubre una habitación oculta, cuyas paredes susurran sobre la locura y amenazan su alma...

LA VALORACIÓN:

75 |100

Estrellas: 4

Dont_be_afraid_of_the_dark

Con motivo de la inminente llegada de La Noche de Difuntos, El Día de Muertos o Halloween (elija el nombre que más le guste para esta celebración pagana que ensalza el contacto y tributo con nuestros muertos y por ende, toda la parafernalia basada en el terror), me gustaría proponeros el visionado de una cinta que, desde mi humilde punto de vista, sintetiza magníficamente el lado más terrorífico, desde la perspectiva más norteamericana y tradicional, de esta festividad. Así pues… adentrémonos en la oscuridad

Sally, una nerviosa y candida ama de casa, y su marido, Alex, se mudan a la enorme mansión victoriana que el padre de ella les ha legado. En pleno proceso de mudanza, y mientras Sally entusiasmada disfruta de las posibilidades del caserón, descubren una habitación oculta. Al parecer se trata del viejo estudio de papá, pese a las advertencias del Sr. Harris, manitas que les está ayudando en el traslado, ella se empeña en usar la habitación como estudio para sus labores; y lo que es peor, reabrir un hueco cerrado que daba a una chimenea abandonada.

A partir de ese momento, ruidos y eventos misteriosos empiezan a llenar la vida de una Sally, que observa desolada como su esposo se concentra en el trabajo, ignorando los miedos de su esposa y recomendándole unos buenos barbitúricos para poner coto a su alocada imaginación. ¿Realidad? ¿Fantasía? ¿Pequeños demonios burlándose de ella tras las umbrías esquinas de la mansión? Ni siquiera Sally lo sabe, y las preguntas en su cabeza están comenzando a desquiciarla…

Lo primero que destaca al comenzar el recorrido por este tour de force de los miedos infantiles, es lo datado que nos resulta todo. Tenemos una pareja que, aunque joven, muestra todos los estigmas sociales de principios de los setenta; dícese de la forma en que la esposa asume un rol secundario, en cuanto a motor del matrimonio, y sus opiniones son juzgadas con desinterés por un rígido, pero cariñoso, marido al que la decoración del nuevo hogar le parece “cosa de mujeres”.
El despliegue visual tampoco ayuda a abstraernos de la época en que Don’t be afraid of the dark fue rodada. La fotografía seca nos revela inmediatamente que estamos ante una “vulgar” película para televisión; eso sí, filmada con bastante mimo y oficio, algo que no se puede decir hoy en día de la mayoría de producciones directas para la televisión por cable. Los atuendos de los actores, peinados, su actuación metódica y hasta cierto punto distante, la coloración apagada del film y una banda sonora bastante tradicional e intrascendente nos llevan, a algunos, a una época añorada donde debajo de la cama existía un mundo oscuro y asfixiante; y para otros, no dirá nada. Especialmente a aquellos alimentados con un cine más actual y menos dado a estimular nuestra imaginación, éstos se aburrirán soberanamente ante una película sin prisas. Vamos, a nadie epatará con insólitos giros arguméntales, puesto que no existen.

Pero al poco tiempo del metraje, si nos dejamos llevar por la inocencia de nuestra mirada, descubrimos un cuento gótico anclado en lo tradicional y efectivo. Y haciendo unicamente uso de los temores primitivos del hombre a la oscuridad, como generador de una atmósfera creíble y misteriosa, capaz de atrapar al espectador.
Vemos la tan siniestra como bella mansión victoriana, cobrando protagonismo propio de principio a fin de la cinta; subrayando unas fuertes raíces góticas enterradas en la prosa de Ann Radcliffe o Henry James. Incluso su mismo título, Don’t be afraid of the dark (“No temas a la oscuridad”), responde a esa frase tan odiada por los niños cuando contaban a sus padres sobre sus pesadillas nocturnas. ¿Y existe algo qué de más miedo que una pesadilla?

De eso se trata al fin y al cabo; una buena película de terror, una buena noche de Halloween, tienen que contener ese factor de pesadilla que nos engaña momentáneamente para temer que lo imposible, y lo desagradable, puedan suceder sin capacidad de control por nuestra parte. Eso le ocurre precisamente a Sally, impotente contempla como su esposo y amigos creen que está perdiendo la cabeza, incluso llega a dudar de si misma, pero, ¿y si las voces qué oye en las sombras del caserón fueran reales? Entonces eso sería peor, así que finalmente lucha contra sus demonios sola y sin el apoyo de nadie, hasta que Jim acepta los miedos de su mujer como algo “probable”, conciencia que llega demasiado tarde. Unos terrores intimistas que se reflejan en la omnipresente oscuridad, que se maneja con especial acierto en pantalla, evitando el tedio usando efectos de sonido escalofriantes y fugaces visiones de “algo” o “alguien”. Pequeños monstruitos, que a pesar de estar realizados con más ilusión que acierto, nos ponen de los nervios cada vez que su presencia atormenta a la indefensa Sally. ¡Y lo mejor! ¡Nadie nos explica de dónde narices han salido esas entidades!

Todos sabemos que es más eficaz sugerir que mostrar “pornográficamente”, y aunque en este caso también se deba a una escasez de medios que datan aun más la película; con esa sencillez de planteamientos, tanto arguméntales como escénicos, la tensión provocada por el deterioro mental de Sally llega a angustiarnos si asumimos el papel de espectadores infantiles. Ese público que se deja llevar por el escalofrío, antes que por el sobresalto, y no necesita profundos efectismos para desplegar su fantasía. ¡Resulta admirable cómo con unas técnicas en efectos visuales tan limitadas, se consiga inquietarnos lo justo para encender la luz antes de entrar al baño!
Quizás este siendo muy exagerado, debido a que la vi bastante joven, y es una de esas películas que según a que edad la veas, puede marcar bastante tus gustos. Parece que ahora, por querer hacer más llamativa cualquier producción, los cineastas se olvidan fácilmente de contar una historia sencilla pero con cuidados detalles que enriquezcan su trasfondo.

En el caso de Don’t be afraid of the Dark, son esos detalles, como la habitación secreta que parece amenazadora luciendo un aspecto inofensivo, los que hacen que esta cinta exceda el mero entretenimiento y complemente una buena noche de Halloween. Al fin y al cabo algo debe de tener, cuando Guillermo del Toro nos presenta en 2011 el estreno de su remake. Sin duda, el director mejicano ha visto el potencial de la cinta y ha creído factible actualizar una historia clásica con gusto por ese terror tradicional que parece estar volviendo con fuerza; al menos quiero creer eso antes que asumir la preocupante falta de ideas nuevas en la industria del cine…

Finalmente, sin entrar en revelaros nada, nuestro camino llega a un desenlace que satisfará a todos y creo que representa el lado más serio de la noche de difuntos. Las pesadillas casi siempre concluyen antes de que desencadenen tu muerte onírica, pero, ¿y si por una noche, todo lo malo de tu cabeza se hiciese realidad? ¿Se escondiese en las sombras los horrores imaginarios de tu infancia? ¿Y si la pesadilla nunca terminase?

Suspendamos brevemente la incredulidad, no hay más que predisponerse con un poco de buen humor y con ganas de pasar miedo, para descubrir que el cine fantástico de corte clásico no tiene nada que envidiar a otras cintas más “directas” pero menos eficaces. Una película largamente ignorada, que gracias a la exposición de internet está comenzando a revindicarse.
Un auténtico festín para Noche de Brujas que encarecidamente os recomiendo; no importa edad, no importa el sexo, la condición religiosa… en este caso, el verdadero protagonista es el miedo, y si una noche al año sirve de excusa para dejarse llevar por esta sensación tan fugaz y tan intensa; bien pueda ser esta película, la herramienta para recordar el terror que nos provoca “eso” que se oculta en la oscuridad…

Ya he comentado en la reseña acerca del próximo extremo (2011) del remake de este clásico, por parte de Guillermo del Toro y bajo la dirección de Troy Nixey. La necesidad del mismo entra dentro de la ya saturada polémica acerca de la conveniencia de revisitar obras del pasado sin motivo aparente. Sin embargo, y dado lo datado de la película original, no parece una mala opción como puesta al día de un clásico, que en su día pudo haberse convertido en una obra maestra de haber obtenido mejor financiación. Además, la presencia del siempre respetuoso para con el fantascine, del Toro, augura una propuesta interesante que vemos rubricada con un sugerente trailer que os ofrezco un poco más abajo. La única pega, para mí, es el protagonismo principal por parte de una Katie Holmes, hacia la que os confieso mi más profunda antipatía; así como un exceso decorativo mostrado en los trailers, que desvirtúa el miedo sincero y minimalista propio de la cinta de los años setenta. De todos modos, y para este treinta y uno de Octubre, podéis disfrutar de la producción original, arriesgándoos a no conciliar el sueño si os dejáis llevar por ese miedo a las sombras que tan bien nos hace rememorar esta pequeña gema oscura…

Lo mejor: La atmósfera de amenaza y locura mantenida, la omnipresente y aterradora oscuridad; y un final respetuoso con el espectador

Lo peor: Las deficiencias técnicas propias de la época y de su destino: la televisión por cable

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Blanch | 2011-12-30 20:38:34

A ver, es una peli para ver en familia. Al principio te la pintan así como de “guau que guai” y después se convierte en una película (...)

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Por: Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
Publicación: 28/10/10
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El terror llama a su puerta

Si gritas, mueres

El Terror llama a su Puerta

  • Título original: Night of the Creeps
  • Nacionalidad: USA | Año: 1986
  • Director: Fred Dekker
  • Guión: Fred Dekker
  • Intérpretes: Jason Lively, Steve Marshall, Jill Whitlow, Tom Atkins
  • Argumento:Una sonda extraterrestre aterriza en la tierra llevando en su interior a unas babosas que convierten a sus víctimas en muertos vivientes.

LA VALORACIÓN:

76 |100

Estrellas: 4

“Zombis, cabezas que explotan, monstruos que se arrastran, y una cita para el baile… Es lo clásico ¿verdad Spanky?”

Esta es una de las numerosas perlas cultivadas por el detective Cameron, el más carismático de los personajes que aparecen en esta pequeña delicatessen ochentera, con rasgos de comedia terrorífica, y que responde al título de Night of the Creeps (1986), debut en la dirección del hasta entonces guionista Fred Dekker.

En España la conocimos bajo el título de El Terror llama a su Puerta, libérrima (e innecesaria) reinvención del Night of the Creeps original que, sin embargo, se complementó a la perfección con el ya mítico cartel que acompañó a la película: una mano demacrada rompiendo el cristal de una puerta para poder acceder al interior de la casa.

Fred Dekker dirigía su primera película tras obtener cierto reconocimiento al figurar como autor del guión de otra triunfadora comedia de horror de aquel mismo año 1986, House (House, Una Casa Alucinante).
El éxito de House dio la oportunidad a Fred Dekker de presentarse frente a los productores de la TriStar Pictures con el guión de Night of the Creeps bajo el brazo y la firme convicción de que iba a ser él mismo quién lo llevara a la pantalla.

La primera dificultad a la que tuvo que enfrentarse el debutante Dekker fue la elección del título. Su intención fue la de titular a la película The Creeps, sin embargo chocó con los intereses de la productora que tenía en su poder los derechos de Creepshow, la película dirigida por George. A. Romero en 1982 y de la que se estaba preparando una inminente segunda parte. Fue la propia TriStar la que, en previsión de evitar futuros conflictos, rebautizó a la película con el título definitivo de Night of the Creeps.

La segunda gran dificultad en la que se vio implicada la producción de la película hace referencia a la secuencia final de la misma, pero a ello volveré más adelante.

El argumento de Night of the Creeps, sobre el papel, es de esos que invitan a una visita urgente al frenopático. Un par de alienígenas que pasan por una situación apurada (no me preguntéis sobre la naturaleza de dicha situación) lanzan una sonda espacial que recorre medio universo para fijar su destino final… ¿dónde? Efectivamente, en el planeta Tierra (… mira que llega a ser grande el Universo…). Más concretamente en una pequeña población norteamericana de los años 50 (… mira que llega a ser grande el planeta Tierra…), teñida por el blanco y negro de la época, amenizada por la inmortal música de Los Platters y habitada, mayormente, por bellas jovencitas con faldas de vuelo y muchachotes que lucen orgullosos las siglas de sus facultades en sus chaquetas de lana.

En el interior de la sonda espacial habitan unas repugnantes babosas que se introducen en los cerebros de sus desdichadas víctimas (a través de la boca) para consumar la reproducción de su especie.

Una de esas babosas, casualmente ¡¿?!, se introduce en el cerebro de un demente asesino que deambula por la zona sujetando una enorme hacha y sembrando el pánico entre las confiadas jovencitas dispuestas a desvelar el secreto que se esconde bajo sus mencionadas faldas de vuelo en el asiento de atrás de un viejo Cadillac.

El asesino del hacha, con la babosa extraterrestre campando a sus anchas en el interior de su cerebro, se convierte en un horrible zombi, siendo abatido por un joven agente de policia.

Han pasado treinta años, y un par de estúpidos universitarios dejan libre, por accidente, a un cadáver criogenizado en el laboratorio de la facultad de medicina, en cuyo cerebro habitan las temibles babosas. El antaño joven policía, ahora convertido en experimentado detective, deberá enfrentarse de nuevo a la amenaza extraterrestre para salvar la vida de los estudiantes de la universidad e impedir que el mal se extienda.

Cómo podéis adivinar a partir de esta locura de argumento, Night of the Creep es un auténtico batiburrillo de homenajes, referencias, géneros y subgéneros que necesitaba de poco menos que un milagro para no caer en las garras del esperpento y el ridículo más espantoso.

Los primeros quince minutos de Night of the Creeps contienen guiños y homenajes varios a la sci-fi de los 50 (con películas como The Blob o Body Snatchers a la cabeza), al género slasher, tan en boga a mitad de los ochenta (las sagas de Viernes 13, Halloween, y Pesadilla en Elm Street estaban en pleno apogeo), a las comedias de ambiente universitario, y a los zombis de George A. Romero; en un continuo juego de referencias que estaría presente, no solamente en esos 15 minutos iniciales, sino que se prolongaría durante el resto de la película.

Y ese es sin duda el gran mérito que debemos atribuirle a todo un debutante (recordémoslo) como era Fred Dekker en aquel momento: conseguir que tal cantidad de referentes y homenajes, incrustados en el seno de un argumento que, aparentemente, no tenía ni pies ni cabeza, derivara finalmente en una de las comedias de horror más divertida, simpática, eficaz y memorable de los 80.

Porque Night of the Creeps es puro cine de género de los 80. Pertenece a esa serie B colorista, de argumento sencillo (y en ocasiones estúpido, sin más…), rodada con pocos medios pero muchísimo entusiasmo, y cuya única finalidad era la de entretener y divertir al espectador. Me remito a títulos del calibre de Terrorvisión, Noche de Miedo, Jóvenes Ocultos, Critters, Xtro, Una Pandilla Alucinante (también de Fred Dekker) y un largísimo etcétera.

Por supuesto no todas estas películas han envejecido de la misma forma. Night of the Creeps ha resistido el envite del tiempo de manera admirable, y lo ha hecho gracias, principalmente, al magnífico guión de Fred Dekker.
Los diálogos son siempre ágiles. La acumulación de bromas y chistes funciona.
Las constantes referencia al género son divertidas. Cada persona o lugar tiene el nombre de un famoso director del género: Cronemberg, Landis, Carpenter, Cameron, etc…
Comedia, acción, romance juvenil, terror e incluso gore (ver la secuencia de la cortadora de césped, de la que probablemente Peter Jackson tomó muy buena nota), están perfectamente dosificados y combinados entre sí.
Los protagonistas, pese a responder a unos estereotipos muy evidentes, reúnen todos ellos cierto carisma (incluso el amigo bocazas del protagonista –que se pasa todo el metraje apoyado sobre un par de muletas a causa de una incapacidad física- resulta más gracioso de lo habitual) y se benefician enormemente de las líneas de diálogo que les tiene reservado el guión de Dekker.

A destacar la presencia del veterano Tom Atkins (unos de esos rostros secundarios del cine norteamericano que nos resultan tan familiares) en el papel de un hastiado detective de policía que está de vuelta de todo (homenaje a un tipo de personaje muy ligado al cine negro clásico). Suyas son algunas de las más ocurrentes y recordadas frases de Night of the Creeps.

Y Zombis… los amantes de los zombis también tendrán aquí su ración de muertos descompuestos, caminando torpemente, y acosando a inocentes jovencitas de una fraternidad femenina. ¿Sus puntos débiles? Un certero balazo en la cabeza y el calor de un lanzallamas. Memorable la secuencia en la que los chicos de la fraternidad masculina, que se dirigen en autobús al baile, sufren un aparatoso accidente y se convierten, todos ellos, en muertos vivientes. Una secuencia culminada con la que posiblemente sea la frase más célebre del detective Cameron (dirigiéndose a las chicas): “Tengo dos noticias: la buena es que los chicos ya están aquí. La mala es que están muertos”.

Sé que en ocasiones como esta, a la generación de los treinta y pocos, nos cuesta trabajo prescindir del factor nostalgia, pero creo que no me equivoco al afirmar que Night of the Creeps sigue siendo hoy en día una película totalmente vigente, que ha perdido muy poquito de su encanto original y especialmente recomendable para esas nuevas generaciones de aficionados que todavía no hayan tenido la oportunidad de disfrutarla. Una pequeña joya de los 80…

Ooops… casi olvido el problema de Fred Dekker con el final de la película. El bueno de Dekker ideó un final totalmente distinto al que finalmente se estrenó en pantalla grande. En la secuencia final originalmente planteada por Dekker, uno de los personajes principales de Night of the Creeps aparecía andando calle abajo, con un lamentable aspecto. Su cabeza explotaba y las babosas del interior quedaban libres en mitad de un cementerio cercano (con las consecuencias que todos podéis imaginar). Dekker cometió el error de presentar la secuencia final a los productores sin estar todavía completada la postproducción de la misma ni añadidos los efectos especiales. Los productores rechazaron el final presentado por Dekker y le obligaron a reescribirlo por completo.
Dekker siempre ha defendido que su final original era muchísimo mejor que el que acompañó a la película en su estreno.

Lo mejor: Su inacabable capacidad para divertir mezclando todo tipo de subgéneros, homenajes y referencias.

Lo peor: Que muchos no hemos tenido la oportunidad de ver el final que Fred Dekker realmente quiso para su película.

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mateo | 2010-07-17 02:46:36

havia una noche obscura donde un chico llamado Julian entraba a un callejon y no se imaginaba que le pasaria alli encontro a una señora encapuchad (...)

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AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 14/01/10  |  CATEGORIAS: ,

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El Regreso de los Muertos...

Una de las mejores comedias zombis de la historia del género.

El regreso de los muertos vivientes

  • Título original: The Return of the living dead
  • Nacionalidad: USA | Año: 1985
  • Director: Dan O'Bannon
  • Guión: Dan O'Bannon
  • Intérpretes: Clu Gulager, James Karen, Don Calfa
  • Argumento:La 2-4-5 trioxina, un componente químico fabricado por el ejército, queda liberado conviertiendo en muertos vivientes a todos los residentes del Resurrection Cemetery.

LA VALORACIÓN:

81 |100

Estrellas: 5

El retorno de los muertos vivientes

No se me ocurre mejor forma de inagurar la nueva sección Horror Revival que con El Regreso de los Muertos Vivientes, una de mis películas de zombis favoritas de todos los tiempos.

En una de las primeras secuencias de El Regreso de los Muertos Vivientes se hace referencia a una película en la que los muertos regresaban a la vida, afirmando que los hechos acontecidos en dicha película eran reales, y que el director de la misma fue obligado, por altas instancias militares, a modificar ciertos datos y situaciones de su obra, en aras a proteger un secreto que, en caso de ser revelado, pondría en jaque la seguridad nacional: cierta toxina química, fabricada por el ejército norteamericano, es la única responsable de que los difuntos abandonen sus tumbas.

Por supuesto la película a la que se hace referencia es la mítica La noche de los muertos vivientes, y el director obligado a maquillar la realidad para no vulnerar secretos de Estado era, ni más ni menos, que George A. Romero.

Curiosamente El Regreso de los Muertos Vivientes se planteó en su inicio como una secuela seria de La noche de los muertos vivientes. Disuelta la asociación que dió orígen a La noche de los muertos vivientes, Romero cedió los derechos a una posible secuela de la misma a cambio de poder contar con los medios necesarios para rodar Dawn of the Dead (Zombi, 1978).

Tobe Hooper (La Matanza de Texas, 1974) fue la primera opción para llevar a cabo El Regreso de los Muertos Vivientes. Pero en algún lugar del trayecto las cosas se torcieron (para bien), y Return of the living dead (título original) tomó el camino de la comedia zómbica desprovista de cualquier tipo de connotación o reflexión socio-política que fuera más allá de un evidente alegato antimilitarista plasmado con crudeza en su resolución (gracias a Juanitocinéfilo por el apunte del alegato militarista, que no aparecía en la primera versión de esta reseña); quedando el Dawn of the dead de Romero cómo la secuela oficial de su genial ópera prima.

Finalmente, la dirección y un nuevo guión de la película corrieron a cargo de Dan O'Bannon, máximo responsable de que El Regreso de los Muertos Vivientes haya pasado a la historia cómo una de las mejores comedias zombies de todos los tiempos.

Unos bidones propiedad del ejército norteamericano fueron entregados, por error, a una empresa de suministros médicos. Dichos bidones contenían soldados embalsamados en una sustancia química denominada 2-3-4 trioxina, capaz de resucitar a los muertos.

A causa de una negligencia por parte de uno de los trabajadores de la empresa de suministros médicos, la 2-4-5 trioxina queda liberada, reviviendo a los muertos de un cementerio cuyo premonitorio nombre es el de "Resurrection Cemetery".

Siendo, en términos generales, respetuosa con las criaturas primigénias de Romero -muertos que se levantan de sus tumbas para saciar su hambre de carne fresca-, lo cierto es que El Regreso de los Muertos Vivientes tiene el acierto de presentar un buen número de novedades o particularidades en lo referencia a la naturaleza del zombi romeriano (algunas de estas "particularidades" no volveremos a verlas hasta bien entrado el siglo XXI).

De esta forma, la 2-4-5 trioxina es capaz de resucitar a todo tipo de cadáveres, desde aquellos que se han visto reducidos a una mera estructura ósea (esqueletos andantes), hasta muertos recientes que conservan prácticamente intactas sus aptitudes físicas, de manera que son capaces de correr y saltar con una agilidad envidiables (unas cualidades, estas últimas, que Zack Snyder recuperaría en El Amanecer de los Muertos, extraordinario remake de Dawn of the Dead estrenado en 2004).

Pero, más allá de la heterogeneidad de su presencia y apatitudes físicas, los zombis de El Regreso de los Muertos Vivientes presentan otras cualidades de índole intelectual. Son capaces de organizarse, de seguir a un lider, incluso de articular palabras (el célebre "cerebros, quiero cerebros") o urdir pequeñas estrategias destinadas a un único objetivo: abastecerse de carne humana... cuanta más, mejor.

En este sentido es trascendental la escena (una de las mejores y más divertidas de la película) en la que un muerto viviente realiza una llamada de auxilio desde la radio de una ambulancia.

Son todos estos conceptos -la capacidad de los zombis de organizarse y seguir a la figura de una lider- que el mismísimo Romero retomaría, en parte, 20 años más tarde en "La Tierra de los Muertos Vivientes" (Land of the Dead, 2005).

Por supuesto resultaría absurdo e inadmisible reseñar una película cómo El Regreso de los Muertos Vivientes sin hacer una especial mención a la actriz Linnea Quigley, cuyo personaje Trash, empujada por la fantasía erótica ¿? de ser mordida hasta la muerte por una jauría de salvajes ancianos, acaba subiéndose a lo alto de una tumba y protagonizando uno de los denudos más célebres (y celebrados) de la historia del género. Gracias, en buena parte, a dicho desnudo, Linnea Quigley iniciaría una de las más longevas, aplaudidas y reconocidas carreras como scream-queen de la serie B terrorífica.
Y para todos los que disfrutamos de El Regreso de los Muertos Vivientes a una temprana edad, sin duda Trash quedará en nuestra memoria cómo uno de los grandes mitos sexuales de nuestra adolescencia.

En definitiva, El Regreso de los Muertos Vivientes es una comedia zombi fresca y ágil, repleta de divertidísimos gags, ocurrentes diálogos y, sobre todo, arrebatadoramente "moderna", pese a estar a punto de cumplirse 25 años de su estreno. Un clásico incontestable y una de las mejores películas de zombis de la historia que ningún aficionado al subgénero de los muertos vivientes debería pasar por alto. Imprescindible.

Lo mejor: Su sentido del humor y que hoy en día se pueda seguir considerando como una pelicula de zombis moderna.

Lo peor: No se me ocurre...

Último comentario publicado:
matius | 2009-09-10 11:03:03

El Regreso de los Muertos Vivientes sufrió de un síndrome que Evil Dead propuso primero, esto es, rehacer la misma película en vez de relanzarla (...)

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Por: Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 01/09/09
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