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Altitude

Volando voy, volando muero

Altitude_Poster

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  • Título original: Altitude
  • Nacionalidad: USA, Canadá | Año: 2010
  • Director: Kaare Andrews
  • Guión: Paul A. Birkett
  • Intérpretes: Jessica Lowndes, Jake Weary, Landon Liboiron
  • Argumento: Cinco amigos van de viaje a un concierto en avioneta. Sin embargo, lo que parecía un viaje de diversión se convierte en una lucha por la supervivencia, frente a los elementos y un enorme monstruo tentaculado surgido de la tormenta

61 |100

Estrellas: 3

Altitude_grande

Allí en lo alto y rodeada de nubes, nos llega la puesta de largo, hecha película de terror con claras reminiscencias comiqueras, de Kaare Andrews, director de varios cortos y multipremiado como dibujante y escritor de comics; precisamente esos que a muchos han dejado de decirnos algo: X-Men, Spiderman, Hulk. Junto a Paul A. Birkett, otro debutante del cual no tengo ninguna referencia, aúnan esfuerzos e ilusión para traernos una buena historia rodada con pulso, con referencias pseudo-lovecraftianas (hágase especial hincapié en el “pseudo”) y, sobre todo, tensión omnipresente. Al menos eso venden nuestros dos amigos, seguramente demasiado adictos al cine de terror norteamericano de las tres últimas décadas…

¿Lo han logrado? ¿ Altitude es una película qué está a la altura (perdón por otro chiste fácil) de un público que día a día demanda más del genero fantástico? ¿Sobrevivirá alguno de los tan bellos como odiados “teenagers” protagonistas de la cinta?

Presos de una sociedad y cultura donde las medias tintas abundan y hasta los jóvenes borrachos prefieren un buen chute de pastilla azul antes que poner de su parte, y en una parte muy concreta; solo podemos enfrentarnos a Altitude como el producto de consumo típicamente americano que atrae a la par que incomoda nuestra moral, que satisface en un primer momento y que provoca unas digestiones catatónicas. Hablemos de Whooper, hablemos de Altitude.

Sara (Jessica Lowndes) emprende con sus cuatro amigos un viaje en avioneta para ver un concierto. Si su padre se enterase… Él ni siquiera sabía de su recién estrenado carné de piloto. Siempre la había sobreprotegido desde que la madre de Sara muriese pilotando un vuelo privado, si averiguaba sobre el viaje, no volvería a hablarle

Nerviosa pero con ganas de demostrarles a todos que es capaz de superarse a si misma, emprende el vuelo sin revisar excesivamente la avioneta alquilada. Al poco, descubre el error que ha cometido cuando un fallo, bloqueando el timón, la lleva a ella y a los demás al centro de una tormenta de aspecto sobrenatural y cuyas nubes esconden sombras extrañas… nuestros jóvenes y alegres protagonistas intentan sobrevivir por todos los medios aunque la avioneta siga subiendo y subiendo hasta una altura donde nada puede sobrevivir por falta de oxigeno… ¿nada?

Terminada de ver, Altitude te deja un sabor de boca extraño. Es difícil crearse expectativas de cualquier tipo, debido a un argumento vagamente misterioso y poco común en cuanto a la situación se refiere, aunque no exento de elementos demasiado obvios como los jovencitos protagonistas y sus personalidades. Sin embargo, la cinta contiene bastantes sorpresas y todo lo que uno espera, por poco que sea, acaba levemente cambiado justo donde no lo pensabas. Y a pesar de que parezca una nota negativa, esta confusión tiene cierta connotación agradable porque uno se aburre de ver películas de terror donde todo se ve venir casi desde el principio del ajustado metraje. Además, dicha confusión, no enmascara elementos de calidad como una fotografía cuidada y plena de filtros estéticamente poderosos, así como una planificación acertada, inestimable ayuda para que sesenta minutos rodados dentro de un cubículo no se hagan tediosos.

Las primeras sorpresas llegan con nuestros personajes embarcados en su avioneta. Es imposible no tomarle antipatía a sus anatomías perfectamente americanas, a su actitud basada en los clichés del gracioso, la “chica de…”, la intrépida, etc. Incluso los diálogos fuertemente estereotipados del principio, nos hacen temer lo peor; deseando así la muerte de todos ellos a manos (ó tentáculos) del monstruo de turno, lo que por otro lado tiene su gracejo. Pero aquí entra en juego el elemento “survival”: ya subidos a la cabina, un estúpido accidente da lugar a una estúpida situación, donde los personajes, al estar atrapados entre la vida y la muerte tejida por una repentina tormenta, ven florecer su carácter y secretos de una forma que hasta cierto punto funciona. El sorprendente buen hacer de unos actores, que parecían meros modelos publicitarios, ayuda a meterse dentro de una tensión interesante en la primera mitad de la cinta. Especialmente destacable entre ellos, es Jake Weary; proveniente de la televisión norteamericana como el resto de sus compañeros (bueno, a Jessica Lowndes la podemos encontrar en Autopsy). Jake, en su papel de gracioso, pronto se ve transformado por la presión en ese cabrón que dice las mayores verdades y todos hemos querido ser alguna vez. En la misma línea camina el resto de los personajes, escondiendo ciertos secretos inocuos pero que evitan el aburrimiento.

No obstante, y como en todas las sorpresas y giros de Altitude, el regusto de lo agridulce llega poco después de la extrañeza.

Para empezar, uno ve pasar los minutos y sin embargo, el monstruo de marras no da muchas señales de vida. Bien, la parte “survival” de la película tiene cierto interés, ayuda la fotografía azulada (más propia de la serie True Blood), ayuda la inestabilidad controlada de la cámara, esos planos cerrados pero bien delimitados; pero llega un momento en que te distancias. Los ingredientes de supervivencia no se cocinan adecuadamente, es imposible sentirse identificado ó cercano a esos pobres personajes que las están pasando canutas y todavía ansías ver sufrir más. Un morbo efímero que me recuerda precisamente al mundo de los comics, de donde no en vano proviene Kaare Andrews. El personaje medio de un comic de superhéroes es atractivo físicamente (según los estándares comerciales) y tiene una personalidad muy acusada pero solo en un sentido. Al igual que con estos personajes de papel, poseedores de rasgos tan pronunciados y alejados de la grisácea realidad, difícilmente te puedes involucrar con los protagonistas de Altitude; sus cuitas son tan intrascendentes y, por si fuera poco, son expresadas tan vehemente que uno termina por no tomarse en serio lo que ve. Es necesario remarcar una escena de reparación de avionetas a doce mil pies de altura que invitará a reírse a cualquier espectador con un mínimo de sentido del humor.

En un peculiar estado de hilaridad (agudizado por las insulsas muertes y las continuas broncas entre los pasajeros), rompe con cualquier pretensión por parte de Kaare Andrews en pos de crear angustia ó terror. De esta sonriente guisa, llegamos a un final que añade nuevas sorpresas a las anteriores. Bueno, hacía mucho tiempo que las ansias de dar explicaciones por parte de un guión no desencadenaban un sinsentido tan gordo y que rompiese tanto con la línea ó pretensión general de la película. No quiero desvelaros nada de dichas explicaciones pues serán la razón para que uno disfrute de la película en su conjunto ó no; en mi caso no estoy muy seguro de que me convenciesen, porque incluso incluyen una resolución poco adecuada para el tono de una película que hubiese sido una experiencia memorable, sin estirar y retorcer más sus ideas.

Con las citadas explicaciones llega, por fortuna, la presencia de la criatura tentaculada (un caramelo para cualquier “big monster” fan). No se puede negar que su diseño y la resolución de sus entradas en escena son lo mejor de la película, pero llega tarde y mal, ¿a razón de qué argumentan tan ñoñamente la abominación flotante, quitándole absolutamente toda la gracia? Como guiño a la era pulp se agradece pero no pasa de ahí; la inclusión del comic Weird Stories es un claro homenaje a la grandísima revista Weird Tales (donde publicó mayormente Lovecraft); aunque no solo de homenajes se vive y las ideas propias no se ven ni tan propias ni tan entrañables cuando las comparas con las de otras obras; destacando especialmente las similitudes con el gran clásico de Más allá de la realidad… y en más segmentos de los que seguramente creeréis…

En resumidas cuentas, tenemos una película que capta nuestro interés por unos giros que de increíbles entretienen, convencen las actuaciones de los actores e, incluso, gozamos de un sabio uso de iluminación y encuadres capaz de sostener una faceta “survival” que no esperábamos. Como debut no está nada mal, pero la sensación de no aportar ningún granito de arena al género, es lo que a uno se le hace más ostensible; más si cabe cuando uno espera una cinta de terror de monstruos aéreos… ¿no va de eso la portada? El último giro final, una justificación sosa y retorcida para la presencia de la bestia tentaculada y demasiada “alucinación” a diez mil piel de altura, no justifican su visionado más allá del puro entretenimiento casual, que se irá olvidando gradualmente con el paso de las noches…

Pero aún está por ver si la carrera de un director, Kaare Andrews, con ciertas ideas interesantes, es capaz de despegar y alzar altos vuelos, saliéndose de ciertos clichés y exageraciones que propician el chiste fácil…

Lo mejor: El monstruo, una joyita para adictos a los "big monsters", cierta tensión y un potente apartado visual que agudiza las turbulencias de una continúa tormenta sin llegar a marearnos. Las actuaciones, curiosamente, son buenas dentro de su "irrealidad"

Lo peor: Una explicación que rompe con lo esperado para mal, sita en un acelerado tramo final que está "especialmente" salido de madre y no llega a convencer en ninguno de sus giros. La escasez del prometido terror monstruoso finalmente resta enteros

H.P. Lovecraft en Damemiedo.com

Un lujazo de edición ilustrada de En las montañas de la locura

En las montanas de la locura

En las montañas de la locura

“Una expedición de la Universidad de Miskatonic descubre en lo más remoto de la Antártida los vestigios de una extraña civilización, y con ellos un abominable secreto: sus verdugos, millones de años más tarde, aún perviven en las profundidades del hielo.”

No soy un gran conocedor del universo Lovecraft (eso se lo dejo al amigo BobRock). He mantenido gran parte de su obra, durante muchísimos años, en mi lista de “pendientes”. Y justo ahora, casualidades de la vida, llega a mis manos la alucinante adaptación ilustrada de En las montañas de la locura, de la mano de la editorial Libros del Zorro Rojo.

No tengo ni idea de si una edición ilustrada en la mejor manera de romper el hielo con el mítico escritor norteamericano (y nunca mejor dicho lo de “romper el hielo”, tratándose de En las montañas de la locura), pero os puedo asegurar que la primera impresión que tuve al ojear las páginas inciales de la lujosa obra publicada por Libros del Zorro Rojo, fue la estar delante de una pequeña y muy seductora obra de arte. Las ilustraciones, a cargo de Enrique Breccia (quién ya ilustró la novela gráfica “Lovecraft”) son, sencillamente, asombrosas. Espectaculares.

Ya puedes adquirir En las montañas de la locura en www.damemiedo.com

The Whisperer in Darkness

Buenas noticias para los seguidores de H.P. Lovecraft

The Whisperer in Darkness

The H.P. Lovecraft Historical Society es un grupo de jugadores de rol adictos al universo del célebre escritor H.P. Lovecraft que en 2005 dieron el paso a la realización audiovisual adaptando, en un cortometraje mudo de 47 minutos, la legendaria obra del escritor norteamericano The Call of Cthulhu.

En su página web podréis encontrar seriales radiofónicos, podcasts literarios, reliquias y objetos varios siempre relacionados con el universo Lovecraft (tienen un CD de tipografías antiguas con una pinta increíble).

Pues bien, The H.P. Lovecraft Historical Society tiene muy bien encarrilada su nueva producción, The Whisperer in Darkness, basada en el relato homónimo de H.P. Lovecraft publicado en la revista Weird Tales en agosto de 1931.

The Whisperer in Darkness cuenta la historia de Albert N. Wilmarth, profesor de literatura en la Miskatonic University de Arkham. Cuando un periódico local informa de extrañas cosas flotando en el río tras las históricas inundaciones de Vermont, Wiltmarth se ve envuelto en una dura controversia acerca de la realidad y el significado de una serie de visiones que él siempre ha tratado con cierto escepticismo. Wilmarth destapa viejas leyendas acerca de monstruos que habitan desoladas colinas y secuestran a toda aquella persona que se acerque en exceso a sus territorios.

Os dejo con algunas imágenes y el trailer de The Whisperer in Darkness, en un precioso blanco y negro, y un delicioso aroma añejo.

Por cierto, un off topic para los amantes de H.P. Lovecrat. Acaban de llegar a mis manos un par de volúmenes ilustrados de Las Montañas de la Locura y El Horror de Dunwich, de la editorial Zorro Rojo, que son, sencillamente, impresionantes.

The Last Lovecraft

A vueltas con el universo de H.P. Lovecraft

El mítico H.P. Lovecraft vuelve a tener su oportunidad en el cine. Tras el estreno de La Herencia Valdemar en España y el proyecto, todavía en pie, de The Strange Adventures of H.P. Lovecraft, adaptación de una novela gráfica que tiene como protagonista al mismísimo escritor; ahora le llega el turno a de The Last Lovecraft: The Relic of Cthulhu, una comedia de terror independiente dirigida por Henry Saine y que supongo está destinada al mercado DVD USA.

The Last Lovecraft: The Relic of Cthulhu cuenta la historia de Jeff, un tranquilo oficinista que ostenta el honor de ser el último descendiente vivo del novelista H.P. Lovecraft. Su vida se verá alterada cuando, al recibir una vieja reliquia familiar, los monstruos nacidos de la pluma del escritor cobran vida. Jeff, junto a su amigo Charlie, emprenderá una arriesgada aventura con el objetivo de detener la resurrección de Cthulhu.

Supongo que los admiradores de H.P. Lovecraft (debo reconocer que no soy un gran conocedor de su obra) siempre mantienen viva la esperanza de asisitr a la adpatación definitiva en cine de alguna de las obras más determinantes del célebre escritor. Desde luego no creo que The Last Lovecraft: The Relic of Cthulhu sea la película que están esperando. No tengo muy claro que los fans de Lovecraft abracen de buena gana está curiosa propuesta…, o quizás sí.