Buraddo (Blood)
El placer más antiguo...

Samuráis en la época actual, vampiresas sexys hasta la muerte (nunca mejor dicho), sangre, acción, afiladas katanas, cables… toda una mezcolanza que se da cita en Buraddo, Blood (pero no confundir con el famoso animé y su live-action). De Ten Shimoyama, director de la exageradamente épica Shinobi, una nueva producción japonesa que busca hacer hincapié en todo el erotismo implícito del mundo vampírico (sin embargo aquí no tenemos chupasangres post-adolescentes con una grave adicción a la purpurina). A punto de ser editada en formato doméstico, allí por la tierra del tío Sam, de momento ha sido estrenada en pantalla grande sin gran beneplácito por parte de la crítica. Bien, después de ojear las capturas, trailer y demás, uno no está plenamente convencido de que la mezcla de artes marciales, sensualidad y horror esté muy equilibrada, pero es innegable que su protagonista femenina (Aya Sugimoto) tiene algo; y no os hablo de ese par de colmillos que luce con tanto desparpajo… esto es una mujer, señores!! Y con tremendo arrebato patético, la sinopsis y el trailer os dejo hasta la próxima noche en que una vampiresa envuelta en vaporosa gasa tenga a bien acercarse hasta los pies de mi cama…
El detective Hoshino (Kanji Tsuda) investiga el asesinato de una dama en la mansión propiedad de Miyako Rozmberk (la madura y sexy Aya Sugimoto), una vampiresa muy seductora. Ukyo Kuronuma (Jun Kaname), un samurai de la era Edo condenado a vivir eternamente como vampiro por las malas artes de Miyako, es acusado del crimen; pero antes de que nada se pueda hacer contra él, Hoshino también termina sometido bajo el embrujo de Miyako; lo que lleva a Hoshino y Ukyo a luchar uno contra otro por el privilegio de compartir la eternidad con la deseable señora de las tinieblas: Miyako.
Último comentario publicado:
Bob Rock | 2011-01-10 18:00:37
MASP.- Aragami, vaya si me gusto!! Sin embargo yo veo una dosificación en la tensión (elemento clave para atraparte en (...)
Higanjima
Terror en la isla de los monstruos

- Título original: Higanjima
- Nacionalidad: Japón / Corea del Sur | Año: 2009
- Director: Tae-gyun Kim
- Guión: Kôji Matsumoto, Tetsuya Ôishi
- Intérpretes: Dai Watanabe, Asami Mizukawa, Kôji Yamamoto
- Argumento:Akira viaja junto a sus amigos a la isla maldita de Higanjima para recuperar a su hermano mayor.
LA VALORACIÓN:
58 |100
Estrellas: 3
Higanjima es la adaptación cinematográfica de un popular manga homónimo cuyo autor es el japonés Kôji Matsumoto.
Vaya por delante que desconozco el cómic al cual acabo de hacer referencia, así que me limitaré a dar mi opinión acerca de si Higanjima me ha parecido una buena o mala película, dejando de lado su grado de fidelidad a la fuente original.
Higanjima, coproducción japonesa y coreana dirigida por el coreano Tae-gyun Kim, cuenta la historia de Akira, un joven con tendencia a meterse en problemas que un buen día recibe la visita de una misteriosa mujer informándole de que su hermano mayor, al que creía muerto, sobrevive en una remota isla haciendo frente a un opresor ejército de vampiros.
Decidido a recuperar a su hermano, Akira reúne a sus mejores amigos y juntos emprenden un largo viaje hacia la isla maldita de Higanjima.
La primera mención es para el género en el que cabría incluir una película como Higanjima, y este no es otro que el género de aventuras y/o acción. Cierto que elementos tales como los sanguinarios vampiros que pueblan la isla de Higanjima, o cierta predilección por las cabezas reventadas por el impacto de un enorme ariete con el que va armado uno de los principales protagonistas (junto a otras lindezas gore), emparientan Higanjima con el género terrorífico; pero en el fondo no deja de ser una aventura de aires juveniles y repleta de acción. Pura acción.
Se impone la épica de saldo, las batallas nocturnas, el cuerpo a cuerpo, las piruetas imposibles, las salpicaduras de sangre y las espadas resplandecientes. Secuencias de acción la mayoría de ellas rodadas con energía, un evidente sentido estético y gusto por lo expeditivo y lo sangriento (mucha atención a la magnífica secuencia que abre la película).
El problema es que detrás de todo este torrente de acción debe existir una historia. Y detrás de esta historia unos personajes que la empujen, que la ayuden a avanzar.
Sobre todo si tenemos en cuenta que Higanjima ostenta una duración, a todas luces excesiva, de más de dos horas; y es en este punto donde a la película de Tae-gyun Kim se le empiezan a notar las costuras, quizás no rotas, pero sí descosidas.
Al poco atractivo que ya de por si encierra la trama de Higanjima, se le une un ritmo, en ocasiones, excesivamente parsimonioso y la aportación nula de algunos personajes secundarios (hay un par de amigos del protagonista que en el supuesto de haber desaparecido del mapa durante los primeros minutos de la película, sin explicación de ningún tipo, nadie se hubiera percatado de ello), para acabar ofreciendo una conclusión dolorosa: cualquier atisbo de historia o drama que intente aportarnos Higanjima palidece, irremediablemente, ante la espectacularidad de sus secuencias de acción.
De esta manera llega un momento en el que te agotan los lloriqueos constantes del protagonista – cuyo tránsito y maduración de chico timorato a único héroe capaz de poner al villano de turno en su sitio, nos lo sabemos de memoria – , te desesperas ante la verborrea irrefrenable de algunos personajes, pasas olímpicamente de los conatos de romance absolutamente prescindibles y, finalmente, decides desconectar de la historia y esperar, pacientemente, a la siguiente secuencia de acción, al siguiente cuello rebanado o a la siguiente criatura monstruosa (perfectamente recreadas por unos efectos CGI más que honrosos) que vuelva a animar la fiesta.
Es evidente que a Higanjima le sobra metraje, mucho metraje (incluso algunas secuencias de acción se dilatan excesivamente en el tiempo y acaban aburriendo al personal), y le falta una mayor concreción en el guión y en la definición de algunos personajes.
Pero en cualquier caso, la vistosidad de la gran mayoría de su secuencias de acción, su gusto por la hemoblogina (sin exagerar), la presencia de unas criaturas con un acabado bastante convincente y algunas salpicaduras de humor negro, convierten a Higanjima en un producto afable, ameno y de fácil consumo… a pesar de alguna que otra mirada furtiva a nuestro reloj.
Lo mejor: La vistosidad de la acción, la puesta en escena y los efectos especiales.
Lo peor: Su excesiva duración va en decrimento del interés de la historia.
Último comentario publicado:
meat | 2010-10-06 17:40:30
si, entretenida y con escenas de acción destacables; coincido con bob y joan en los mejores personajes: el villano y el hermano mayor. no (...)
RoboGeisha
Vivo ó muerto usted se lo montará conmigo

- Título original: RoboGeisha
- Nacionalidad: Japón | Año: 2009
- Director: Noboru Iguchi
- Guión: Noboru Iguchi
- Intérpretes: Yoshihiro Nishimura, Aya Kiguchi, Asami
- Argumento:Dos hermanas que estudian para Geishas, son secuestradas por una malvada mega corporación, convirtiendolas en cyborgs asesinos que acometan sus oscuros planes.
LA VALORACIÓN:
75 |100
Estrellas: 4

A vueltas, nos encontramos una vez más, con otra muestra del splatter japonés de nueva generación: RoboGeisha, de la mano del incansable Noboru Iguchi. Lejos estamos de los pasos balbuceantes que daban los habitantes de las islas, a mediados de los ochenta, con la infame saga Guinea Pig. A estas alturas de la película, y más de veinte años después, las cosas ya no son iguales en el país del sol naciente. Su cultura milenaria, su serena forma de ver la vida está profusamente infectada por occidente. Las fronteras se difuminan en las regiones civilizadas y se agudizan en el tercer mundo; el trafico de cultura trash por fin es “legal” en Japón. Como resultado de ello, y particularizando en el cine gore, las películas orientales se van alejando de sus lastres pasados para convertirse en obras perfectamente internacionales, con el añadido de una envidiable profesionalidad en todas las facetas de estas producciones.
En esta ocasión quiero hacer hincapié en las dos ramas de la evolución de esta cultura gore, nacidas al amparo de la citada saga y de otras obras de culto como Tokio Snuff ó incluso Tetsuo de Shinya Tsukamoto.
Realmente no creo que en el séptimo arte sea fácil clasificar una producción dentro de un marco cerrado, dado que cada cinta contiene su propia idiosincrasia. Más si cabe cuando estamos hablando de algo tan poco definido como el cine gore; “¿películas donde debemos ver mucha sangre?” Una definición patética sabiendo que cada película es de su padre y de su madre. Sin embargo, para entender mejor (si es que hay algo que entender en tamaña comedia) RoboGeisha, veo necesario hablar un poquito de las dos corrientes más visibles del cine “sangriento”, que nos llega desde el borde oriental del mundo. Además, sobre mi consumido organismo empiezo a notar los efectos de la indigestión provocada por tanto pecho ametralladora, shuriken anal y ojos rasgados. Así pues, considerando esta reseña como mi canto del cisne personal dentro del splatter japonés (al menos en lo que a realizar reseñas se refiere), no veo mejor momento para estas y otras divagaciones. Aunque insisto en que se trata de una simplificación para acercarnos a un género incomprensible y, por si fuera poco, proveniente de un país incomprensible para los occidentales.
1) ¿Hasta donde puede llegar el ser humano?

Digamos que esta rama del gore nipón hunde sus raíces en las cintas, prohibidas y mitificadas, de los excesos por antonomasia: Guinea Pig. Todos conocemos la bipolaridad existente en Japón. Su sociedad no alienta la expresión de los sentimientos y deseos; produciéndose, en el interior de la mayoría de sus ciudadanos, una fascinación por todo aquello que resulte extremo, perverso y morboso. De hecho, el tratamiento del dolor y el sexo es tan gélido que, a veces, uno se siente un maldito mirón indecente viendo este tipo de películas. La citada saga es un ejemplo de esta fascinación malsana. Todo un recital de abominaciones perpetradas por humanos sobre el cuerpo humano; rozando el masoquismo intelectual, vamos. Otro ejemplo, algo más light, sería la saga Evil Trap (ó Tokio Snuff); incluso me atrevería a decir que las obras más viscerales de Shinya Tsukamoto (Tetsuo, Bullet Ballet, Haze ó Tokio Fist) son, a la vez, influencia y ejemplo de esta rama.
Sin embargo, sus descendientes espirituales van siendo más difíciles de descubrir hoy en día. Es un estilo de cine, el de la casquería sin sentido, que se ha ido perdiendo en oriente. Entiendo que la influencia cultural externa, en las nuevas generaciones de japoneses, los lleve a interesarse más por otro tipo de visiones. Aunque siempre hay gente para todo y como muestra sirvan las imágenes que encabezaban este párrafo. Pertenecientes respectivamente a esos escasos delicatessen de la atrocidad: Cruel Restaurant (2008), Naked blood (1995) y la infame Grotesque *(2009). *
2) Los efectos de un empacho de wasabi

Citado anteriormente, ese interés que los jóvenes nipones sienten actualmente por la cultura trash y pop proveniente de Europa y E.E.U.U., nos lleva sin remisión a un tipo de cine que pierde parte de su identidad cultural en pro del divertimento naif y rápido. Sobre todo por la relevancia que adquiere, en estas películas, el elemento cómico. ¿Urotsukidoji + Troma? Bueno, desde luego el sexo y la sangre siguen fascinando a un país que aun le cuesta mostrar abiertamente sus pensamientos; pero la fascinación ejercida ya adquiere unos tintes más (y perdonad por el giro) “tarantinianos”. Con un núcleo central muy parecido, estas producciones gustan de mostrarnos a guapas jovencitas luchando empapadas en sangre contra alguna amenaza de interés irrelevante. De hecho, un detalle significativo es el uso de actrices provenientes de las “pinku eiga” (ó cine erótico extremo por simplificar). Otro dato relevante, es la ausencia de un guión de peso; cierto es que el gore nunca ha necesitado de un guión para justificarse, pero esta rama, donde las tonterías, los momentos surrealistas y los personajes histriónicos abundan; parece más propicia para el desarrollo de una historia interesante dentro de sus absurdos. Aunque por lo general, excepto gloriosas excepciones (como Tokio Gore Police), la profundidad argumental es aun menor que en sus hermanas de “frío y sucio gore cuasi-snuff”.
Pero no todo es malo; todo ese batiburrillo de influencias suele dar buenos momentos dentro de estas películas. Y como todas siguen líneas muy parecidas, probablemente debido a que los equipos de producción de todas ellas comparten más de un par de nombres (entre los que destaca el infatigable Yoshihiro Nishimura); una vez vista una, si te gusta, tienes siempre entretenimiento para rato. Muy similar a los muñequitos de los transformers; todos se parecen, pero si te gusta uno no puedes dejar de querer más.
Al contrario que las cintas de la otra rama, este sub-sub-género parece vivir una época dorada, viendo desde hace tres años una media de tres/cuatro producciones anuales de una calidad en crecimiento. Para que os hagáis una idea, ahí va una pequeña lista con alguna de las imprescindibles presentes y futuras:
The Machine Girl (2008)
Mutant Girls Squad (2010)
Tokio Gore Police (2008)
Vampire Girl vs Frankenstein Girl (2009)
Samurai Princess (2009)
Gothic and Lolita Psycho (2010)
En resumen, unas cuantas horas de falditas cortas, erotismo de salón influenciado por Shin-Chan, aberraciones varias inspiradas por la nueva carne de Videodrome y Tetsuo, exagerados chorros de sangre provenientes de las cintas de samuráis y ninjas de toda la vida (esas que presentaba Coral Bistuer en el legendario programa Cinturón Negro), gags de dudosa comicidad y todas las chorradas que queráis añadir. Un estilo, que creo este año, ha llegado a su cenit y quizá se acerque a una prematura decadencia provocada por el exceso de producción, algo también muy típico en Japón, ese hermoso país sin medida.
Pero la pregunta es: ¿y en qué lado se encuentra RoboGeisha? ¿El frío y degenerado gore limitado solo por la imaginación de los torturadores? ¿El festivo y colorista “trash” de las falditas colegialas teñidas de rojo?
Vemos si la sinopsis nos aclara tan trascendentales dudas:
Yoshie y Kikue Kasuga, son dos huerfanitas que aprenden las artes de la Geisha; es decir, como complacer a un hombre a través de la sumisión total a sus deseos; allí, en una perdida academia de una época fciticia.
Yoshie es la hermana menor y más hermosa, pero vive a la sombra de su cruel hermana. Hasta que un día, Hikaru Kageno, el joven propietario de una mega corporación ,se fija en ellas dos y decide acogerlas en su hogar para enseñarles las habilidades definitivas de una geisha: el asesinato mediante la seducción
Supongo que viendo la foto de la actriz que interpreta a Yoshie (Aya Kiguchi), acompañando a estas palabras habréis deducido rápidamente por donde van los tiros y katanazos en RoboGeisha; mejor que una sinopsis, ¿verdad?. Espero que las féminas sepáis disculpar este lúbrico recurso, pero una imagen vale más que mil palabras; además reconoceréis que la chica está de muy buen ver. Efectivamente, esta película no tiene ni pies ni cabeza, no existe guión, los personajes son más planos que un Power Ranger con resaca, los diálogos de una telenovela son Quevedo en comparación…pero esta vez Noboru Iguchi se ha conseguido superar, creando la comedia splatter más compacta de toda esta hornada; y dado el número de títulos habidos no es moco de pavo.
Ya en la previa The Machine Girl, este director/guionista apuntó por donde le gustaba viajar a sus neuronas: una filia nacional con mujeres de cara de muñequita, la alteración de miembros corporales en armas y un sentido del humor entre los momentos menos inteligentes de los Monty Python y los momentos más inteligentes de Cañita Brava.
Lo cual deja a un pobre servidor sin recursos para reseñar tamaño compendio de chistes destinados a encefalogramas planos. Es más, el trailer muestra toda la sustancia que pueda contener el film. No habría mejor reseña que este. Sin embargo, si que se pueden puntualizar un par de aspectos que interesaran tanto a noveles en el sub-sub-género, como a los expertos en la locura amarilla.
Desde luego se dan cita en RoboGeisha toda la suerte de características típicas del splatter nipón. A saber:
a) Actrices pinku repitiendo en películas de otros amigos (en este caso Asami la cual pudisteis disfrutar en The Machine Girl ó Sukeban boy) y un total protagonismo de estas. ¿Los actores masculinos? Siempre secundarios cuando estas hembras aniñadas hacen aparición en pantalla.
b) Exceso a la hora de mostrar la acción ó violencia. Un exceso más cercano a los mangas de Dragon Ball que a los horrores góticos de Junji Ito ó Hideshi Hino.
c) El uso de los detalles más superficiales de la estética cyberpunk, como el reemplazo de partes del cuerpo por piezas robóticas. Vamos, que al final del metraje nuestras protagonistas excitarían incluso al terminator más frígido.
d) El humor y los sentimentalismos están a la orden del día. De esa forma tan japonesa donde los responsables del guión parecen muchachitos de diez años. Al menos ante los ojos del que suscribe.
Sin embargo, más allá de esta suerte de tópicos, Noboru Iguchi ha sabido plantear todo su discurso de una forma más adulta y loca a la par. Si tuviese que destacar algo por encima, diría que el humor funciona en el 90% del metraje. Eso sí, siempre dentro de los cánones del humor absurdo, de la exageración demente. Basten solo unos ejemplos, ¿habéis visto alguna vez edificios sangrar? ¿disparar shurikens con el culo? ¿una geisha-transformer? Pues aquí los veréis y con un ritmo e introducción adecuado para la risa. Incluso los números musicales y de baile, que en otras producciones se me suelen hacen pedantes, aquí consiguieron arrancarme sonrisas de incredulidad y diversión. Por encima de todo, como comedia funciona a la perfección y de ahí su nota, porque arrancará alguna sonrisilla hasta al emo más atormentado.
Creo que la formula de este acierto se basa el uso de un humor más irónico deseoso de burlarse de algunas de las bases culturales de Japón, como sus tradiciones alrededor de las geishas y sus clientes, las películas clásicas de Godzilla y Ultraman (Kaiju Eiga) ó la tradición robótica representada por los mechas de la serie Robotech ó el imperecedero Mazinger Z . Definitvamente estan aprendiendo a reirse de ellos mismos.
Incluso uno no puede evitar acordarse, medio en broma, de algunas escenas de la mítica RoboCop.
Como el ying y el yang, como el alpha y el omega ó cualquier principio de equilibro universal, esta vis cómica tan pronunciada tiene un precio asociado. A diferencia de luminarias como Yoshihiro Nishimura en Tokio Gore Police ó incluso el mismo en su anterior The Machine Girl, Noboru no está a la altura en el splatter, en la sangre, en la aberración. Más bien justito el nivel de hemoglobina, con unos efectos especiales de preponderante CGI (¡tch!, a mi la sangre por ordenador me chirriará toda la vida), cuya misión es siempre provocar la risa. Delirante es el momento en que unos robots tengu (un espíritu tradicional japonés de simbología fálica) se dedican a eyacular leche hirviendo porque…porque…ummm no recuerdo…¡ahh! ¡Sencillamente porque sí!
Sorprendentemente el nivel de ñoñerias, véase la relación entre las dos hermanas cuyas gazmoñerías producen nauseas, es menor que en otros títulos. Esta ahí, pero no se hace tan evidente quizá porque el ritmo de la película es muy alto. Aunque no sirve este ritmo para contar nada, no es una cinta en la que esperase giros de guión apabullantes, pero es que la condenada tiene menos desarrollo argumental que Vampire Girl Vs Frankenstein Girl. Pero ninguno os acercareis a RoboGesiha por las bondades de su guión, ¿verdad? Y puede que tampoco lo hagáis por las dotes interpretativas del elenco de actores, a lo mejor os lleváis una sorpresa viendo que los actores cumplen de sobras con su cometido; por simple que este fuera. En especial, Aya Kiguchi resulta todo un descubrimiento para lo que son los estándares del patrimonio actoral en Japón.
Con respecto a otros detalles técnicos también estamos ligeramente por encima de la media (a excepción de los efectos especiales por ordenador, demasiado llamativos a propósito). La banda sonora, el vestuario y una fotografía, insistente en realzar el amplio despliegue cromático y luminoso de la eficaz cámara de Noburo, consiguen recrear un mundo de fantasía sencillo, donde todo es posible. ¡Incluso la canción protesta! La edición no se queda atrás aportando ese ritmo anteriormente comentado, el cual no deja espacio para el aburrimiento.
Resumiendo, nos encontramos en un momento dulce para el splatter festivo que llega desde ese lejano país de locos, en el buen sentido de la palabra. Sus películas encuentran buena respuesta internacional, son lucrativas dado sus presupuestos relativamente ajustados y se dispara el talento de sus jóvenes realizadores, que están logrando con la experiencia una profesionalidad digna de alabar. Por el lado negativo, decir que esta profesionalidad y productividad dan cierta sensación de saturación. Encontrándonos cintas que están cortadas por el mismo patrón, hasta con los mismos actores; se resta un poco de magia a todas las locuras que sus responsables tienen a bien compartir.
En el caso concreto de RoboGeisha, la recomendación de su visionado resulta obligada puesto que resulta una comedia interesante por si sola; así como un homenaje a todos los asiduos a ese cine lleno de japonesitas ligeras de ropa y psicotronías propias. Aunque es importante destacar la importancia de una predisposición por parte del espectador; acercase hasta RoboGeisha solo con ganas de echar unas risas tontas, es la mejor y única invitación para verla.
Lo mejor: El humor, todo en RoboGeisha está al servicio del mismo. Y sorprendentemente funciona; especialmente por su gamberrísima escatología
Lo peor: Al hacer tanto hincapié en la comedia absurda, para aquel que no sea plato de su gusto, va a encontrar la cinta más odiosa de su vida. Y los clásicos momentos lacrimógenos (buf!)
¿Dónde conseguirla?
La Morgue Cinema: “RoboGeisha” en VOSE (¡Gracias Eddie!).
Último comentario publicado:
Sexpeare | 2010-08-04 12:24:19
eh eh eh, Spanish Movie tiene su punto, aunque desaprovechan el absurdo y la gañanería de Carlos Areces y demás chanantes… Me en (...)
Chatroom
Los peligros de Internet
Siendo sinceros al 100%, hay que reconocer que esta incursión de Hideo Nakata en Hollywood no da muy buena espina, como suele pasar con casi todos los directores orientales. No sé si es que no se adaptan a la mentalidad disoluta de los americanos, en contraposición con el hermetismo y concienzuda seriedad de los nipones, o que sencillamente aceptan los proyectos para forrarse y luego hacer lo que les de a ellos la gana. Pero, por lo que he leído hasta ahora las críticas se debaten entre mediocre y cojonuda (siendo esta la opinión de los fanáticos del director, entre los que me incluyo desde que vi DARK WATER en VHS, sin subtítulos, y pasé un miedo de tal nivel que casi no recordaba), pero con que este a su nivel habitual me vale.
JIM, EVA, EMILY y MO son 4 amigos que comparten sus penas y desdichas a traves de la red, como la mayoría de adolescentes hoy en día, que prefieren la comodidad del anonimato a la dura realidad. JIM tiene problemas, toma antidepresivos y casi no se relaciona con gente real. Y un día, a través de internet, conoce a WILLIAM, un tipo encantador que rapidamente se convierte en su confesor y además le promete que le va a ayudar a dejar la medicación. Pronto el resto de sus amigos caen hechizados ante la personalidad del tal WILLIAM, sin saber que les está utilizando para satisfacer sus deseos manipuladores y crueles. Sin apenas darse cuenta, los 4 amigos se verán en una lucha a contrareloj para eliminar el poder virtual de WILLIAM en la red, e intentar enfrentarse a él cara a cara. Sin saber las posibles consecuencias…
Último comentario publicado:
elniniodecristal | 2010-11-13 09:58:46
Realmente tio Bob le hubiera puesto un 60, así en plan espléndido, sobre todo por las implicaciones que cuenta la película, ya sabes, internet c (...)
AUTOR: Elniniodecristal | PUBLICADO: 23/06/10 | CATEGORIAS: Noticias
TAGS: cine asiático, japon, psicopatas
Death Kappa
¡Qué nos salve la tortuga gigante!

Fotos cortesia de Fangoria Magazine
El señor Tomoo Haraguchi, experto en efectos visuales y con alguna película a sus espaldas como Sakuya: Slayer of Demons (donde también podemos encontrar un vergonzoso niño Kappa) ó Kibakichi, estrenó el año pasado su última locura, Death Kappa
Para ponernos en situación:
1.- Tomoo Haraguchi es el diseñador de Gamera, ese monstruo de dimensiones desproporcionadas que se llevaba tan bien con Godzilla, y sus efectos tienen esa abundancia de diminutas maquetas y pobres japoneses embutidos en incomodos disfraces de latex, que solo nos pueden evocar a Ultraman y sus correrías. Mucho cutrerio del guapo, vamos.
2.- El cine japonés de los sesenta vio la eclosión de un tipo muy concreto de películas. Os hablo de las producciones de monstruos gigantescos atacando Tokio. De trasfondo la paranoia nuclear creada por las noches más brillantes de Hiroshima y Nagasaki, como efecto un icono del cine moderno llamado Godzilla que aun a día de hoy me trae algunos de los mejores recuerdos de mi infancia. Y eso que dichas películas eran muy malas.
3.- Un kappa es, en el folclore japonés, un duende mitad humano, mitad tortuga con una ridícula calvicie en el centro de su cráneo como fuente de poder. Este ser vive en charcas y se supone un espíritu protector de la zona donde habita. Una de esas leyendas japonesas producida, probablemente, por un empacho de wasabi en el periodo Edo
¿Como se mezclan todos estos elementos? ¡Muy fácil! En oriente todo es posible, la magia flota en el aire y un director nipón no tiene reparos en rodar un film que contenga enormes bichos que luchan contra seres anfibios creados por sexys doctoras de ojos rasgados y algo chifladas. ¿Qué no os lo creéis? Pasen y vean…
En una tranquila charca de un pueblecito, vivía un kappa feliz que cuidaba de sus vecinos. Pero un día, una horrible corporación militar aposentó su base junto a la charca del buen kappa. Allí empezaron a crear unos súper soldados anfibios con la intención de alzar a Japón entre las potencias mundiales. Por desgracia, un accidente deja libre a varios de estos seres anfibios, los cuales no tienen otra ocurrencia que empezar a devorar a los vecinos. Todo empeora cuando una bomba atómica detona en la zona y, ¡horror!, un horrible y vil ser surge de entre los restos de la hecatombe nuclear. Su tamaño deja en pañales a todo el ejército japonés, nadie está a salvo. ¿A quien van a llamar los nipones aterrados y al borde de la desaparición de su país? Sin Mazinger Z, sin Godzilla cerca, quizá su única esperanza sea el kappa de la charca mutado hasta el tamaño de un rascacielos y con la potencia de fuego de un millar de acorazados. ¿Sobrevivirá Japón a esta épica lucha de titanes (de látex)?
Apuntaos el 27 de Julio como la fecha de estreno del DVD en el mercado USA. A poco tardar, el kappa gigante llegará, deslizándose con rapidez bajo el Atlántico, hasta las naciones de habla castellana. No dejéis que el pequeño niño gamberro que todos tenéis dentro se pierda esta rareza de aires retro…
Último comentario publicado:
elniniodecristal | 2010-06-08 19:42:41
Daniel Maly: creo que yo estuve en tu posición, hace muuuuchos años, y rara es la película que tras 2/3 visionados no me produjera mareos y gana (...)
Gothic And Lolita Psycho
¿Será perjudicial para la salud tanta locura nipona?
El Gothic Lolita es uno de los estilos urbanos más extendidos entre la juventud japonesa y viene marcado, principalmente, por la ropa de época victoriana, y por las costumbres y modales del periodo rococó. Su estilismo es una mezcla del estilo gótico y la apariencia infantil propia del movimiento lolita. Combinación de blancos y negros, encajes, enaguas, calcetines sobre las rodillas, sombreros de copa, lazos o sombrillas son algunos de los complementos que suelen vestir quienes afirman que el Gothic Lolita no es sólo una manera de vestir, si no que se trata de un auténtico estilo de vida.
Hay que ver lo que se aprende en este blog…
Gothic and Lolita Psycho es la nueva película de Go Ohara (Geisha Vs. Ninja), que contará con el hiperactivo Yoshihiro Nishimura (Tokyo Gore Police, The Machine Girl o Robo-Geisha) en tareas de efectos especiales, siendo el principal responsable de las explosiones gore que se le presuponen a la película.
Gothic and Lolita Psycho cuenta la historia de Yuki, una joven que lleva una vida tranquila hasta que un grupo de asesinos mata a su madre. Para descubrir la verdad tras el inexplicable asesinato de su madre, Yuki se transforma en un demonio vengador enfundado en un vestido de Gothic Lolita con una sombrilla transformable en arma mortal, y que ejecuta a los culpables “En el nombre de Dios”.
La lolita y gótica protagonista de Gothic and Lolita Psycho es Rina Akiyama, una famosa modelo asidua a diversas publicaciones softcore japonesas y también conocida bajo el sobrenombre de “Bishiri no joo”, algo así como “La reina del culo bonito”.
Gothic and Lolita Psycho se estrenará en los cines japoneses el próximo mes de julio.
Último comentario publicado:
vampirodrako | 2011-09-04 06:12:29
Es de las mejores filmes que he visto en mi vida(respecto a su genero) Una obra maestra a el gore y la locura. DIVERTIDISIMA (...)
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 26/05/10 | CATEGORIAS: Noticias
Kyofu
Mamá... no me comas la cabeza
El japonés Hiroshi Takahashi, afamado guionista de Ringu (The Ring) dirige Kyôfu, una bizarra historia sobre control cerebral que ha contado con la producción del no menos célebre Takashige Ichie, prodcutor de éxitos tales cómo Ju-On o Dark Water, y con el que ya trabajó en la mencionada Ringu, de Hideo Nakata.
Kyôfu viene precedida por una absurda polémica en referencia a su cartel publicitario. Por lo visto el jefe de una estación de tren japonesa decidió retirarlo argumentando que su contenido era demasiado extremo. Supongo que el pedacito de cerebro que asoma por la cabeza de la chica y la frase utilizada como reclamo publicitario, “¿Qué vas a hacer con mi cerebro, mamá?”, fueron los artífices de la reacción del jefe de estación. Una reacción a la que pronto se sumaron el resto de jefes de estación del país.
La película de Takahashi cuenta la historia de Kaori y Miyuki, dos hermanas que, siendo niñas, observan una extraña luz blanca en una película de 16 mm.
Diecisiete años después, una Miyuki obsesionada con la muerte, desaparece. Mientras Kaori sigue la pista de su hermana mayor, se reencuentra con su madre Etsuko, una mujer un tanto perturbada y que pretende llevar a cabo un experimento cerebral prohibido que cambia la percepción de la realidad de los pacientes.
Al parecer Lionsgate ha adquirido los derechos de distribución internacionales de Kyôfu… y supongo que si la cosa funciona también acabarán siendo los responsables del consabido remake.
Último comentario publicado:
marce | 2011-12-14 21:39:58
la verdad es que no le entendi nada a esta pelicula, me perdia cada 3 minutos, una lastima ya que cuando la anunciaban en la tv ponian las escenas (...)
Shock Labyrinth 3D
Los fantasmas de pelo largo adquieren volumen

Desde Japón parece que quieren apuntarse al lucrativo carro del cine en 3D y en este caso, con su cine más internacional en esta última década: el terror de los fantasmas de pelo largo.
Como no podía ser menos, Shock Labyrinth 3D ha sido dirigido por uno de los directores pioneros de este sobrexplotado sub-género: Takashi Shimizu, creador de la saga La Maldición y la estupenda Marebito; también un tipo con humor al que podemos observar en un desquiciado cameo en la reciente Vampire Girl vs Frankenstein Girl.
Parece que el paso de este director por el mundo de los videojuegos (de finales del año pasado es la fallida adaptación a Wii de sus películas en el juego Ju-on), ha animado a Shimizu a trasladar algo de lo aprendido a la gran pantalla: puro terror comercial, con esos toques bizarros que gusta de utilizar, al servicio del 3D y de la recaudación.
La historia sigue a un grupo de adolescentes que lidian con la desaparición de uno de ellos, Yuki, en la casa del terror de un parque de atracciones. Durante un día lluvioso, 10 años más tarde, Yuki de forma inexplicable regresa. Sin embargo, apenas se reune con sus antiguos amigos, se derrumba; lo que empuja al grupo hasta un hospital cercano. Pero después de ingresar a Yuki, ellos descubren que las cosas son no exactamente como ellos creen en el centro médico.
Típicos fantasmas de pelo largo, malos actores, guión poco profundo basado en una famosa atracción del parque Fuji, sustos fáciles, malas críticas, un hospital que parece una atracción de feria, toques infantiles…¿os preguntareis por qué traigo la noticia? En primer lugar ciertas escenas finales inquietantes del incomprensible trailer en alemán, la pagina web oficial que ma ha fascinado, y una fundada fe en Takashi Shimizu, el cual a pesar de haberse vendido parcialmente al mainstream americano, me parece un director con las ideas muy claras de como entretener al público, que es lo único que se le puede pedir a Shock Labyrinth 3D.
De momento su estreno en dvd en la tierra del sol naciente está próximo, ya veremos que ocurre con la distribución en salas de habla en castellano. Estoy convencido de que para los amantes de una época dorada que nos trajo obras muy validas como The Ring, Ju-on ó Audition, Shock Labyrinth 3D será una nostálgica y divertida mirada al pasado.
Último comentario publicado:
Bob Rock | 2010-04-02 15:52:48
Hombre Lobo.- Gracias por tu comentario. Que suerte has tenido de ver una première y que te entretuviese, me dejas más tranquilo; de hecho dudaba (...)
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 02/04/10 | CATEGORIAS: Noticias
Vampire Girl vs Frankenstein Girl
Dos chicas empapadas de rojo

- Título original: Vampire Girl vs Frankenstein Girl
- Nacionalidad: Japón | Año: 2009
- Director: Yoshihiro Nishimura, Naoyuki Tomomatsu
- Guión: Naoyuki Tomomatsu
- Intérpretes: Yukie Kawamura, Eri Otoguro, Eihi Shiina
- Argumento:Monami es una chica vampiro que en el instituto se enamora de su compañero Mizushima, por desgracia, este también es el objetivo de los deseos de Keiko, la hija de un loco y malvado doctor.
LA VALORACIÓN:
65 |100
Estrellas: 3

De nuevo a la carga con esta reciente muestra del splatter japonés más bizarro, exagerado, cómico y sangriento. Vampire Girl vs Frankenstein Girl se une al muy activo género de japonesitas guerrilleras cubiertas de rojo y sin escrúpulos, para causar el mayor daño a sus enemigos sea disparando pechos-misiles, rebanando miembros con katanas, usando su propia sangre como arma ó con sencillos cyberimplantes que disparan afilados penes.
Esta clase de producciones están poco a poco ganándose un hueco propio en el cine fantástico japonés (donde este tipo de bizarradas tienen una rápida aceptación por las referencia clásicas a otros géneros muy amados por los orientales como todo lo relacionado con los “mechas”: lo que para occidente sería un cyborg) y siguen dejándonos a los occidentales perplejos, extrañados y, en ocasiones, encantados. Aparte de la película aquí reseñada, las últimas producciones que enarbolan la bandera del splatter japonés como su máximo exponente podríamos citar Samurai Princess, The Machine Girl ó Tokio Gore Police. Las cintas citadas tienen tantos puntos en común que casi se podría hacer la misma reseña para cada una de estas películas. De hecho, los responsables de efectos especiales, guionistas, directores y, hasta algún actor, suelen ser los mismos alternándose tareas, ya sabéis que los japoneses son una raza muy aplicada y organizada que consiguen sacar oro de las piedras. Para este análisis intentaré centrarme en los elementos diferenciadores de VG vs. FG con respecto a sus antecesoras, aunque ya adelanto en estos primeros párrafos que los que disfrutasteis con los anteriores trabajos de Yoshihiro Nishimura (responsable en efectos especiales de decenas de películas muy sangrientas y director de la destacada Tokio Gore Police), estáis obligado a visionar a estas dos atractivas jovencitas cometiendo unas atrocidades espectaculares que han sido muy bien representadas en pantalla.
Monami es la chica nueva del instituto. Guapa pero callada apenas llama la atención hasta que el día de San Valentín, se atreve a regalarle bombones a Mizushima, el guaperas de la clase (Japón: El mundo al revés, las chicas regalan bombones a sus enamorados). Desgraciadamente Keiko, la lider del grupo de lolitas góticas, lleva mucho tiempo detrás de Mizushima y no va a dejar que la chica nueva se haga con su presa.
Por suerte para Monami, ella no es una chica normal. Es una vampira de cientos de años con una fuerza sobrehumana y un apetito voraz por la sangre humana. Usando sus poderes para seducir a Mizushima, así como su enigmática sonrisa, provoca un accidente en el que Keiko resulta muerta. Sin embargo, el padre de la joven muerte es un científico loco (vestido como los actores Kabuki) que con la ayuda de su sexy enfermera psicópata descubre el método para devolver a su hija a un estado de vida mecánica.
Es ahora cuando la chica vampiro y la chica Frankenstein comienzan una batalla despiadada en un instituto plagado de chicas adictas a cortarse las venas y pandillas obsesionadas con ser de raza negra (la más funky del planeta), usando cualquier parte de su cuerpo y cualquier sangrienta estrategia para conseguir el cariño de un confundido Mizushima.
Os aseguro que el argumento es el que os he contado (muy cercano a la sinopsis oficial). No me he tomado nada raro y la demencia senil todavía aguarda en el horizonte de mi vejez. De todos modos y pasado el interés inicial por los conceptos expuestos en el guión de VG vs FG, uno se da cuenta rápidamente del vacío argumental que se nos presenta en pantalla. La historia se presenta como tal en los primeros minutos de metraje, no existe desarrollo de ningún tipo más allá de que la muerte de Keiko y su resurrección desencadena la gran batalla final. Este punto negativo, así como otras virtudes, son el resultado evidente de la inspiración directa de este film en el manga homónimo de Shungiku Uchida.
Siempre me ha parecido que los mangas son muy estáticos, presentan bonitas escenas, agradables momentos, cómicas situaciones pero “a tirones”. Pues esto es lo que sucede con la línea narrativa de VG vs. FG, prácticamente es una sucesión de espectaculares viñetas pero sin tener una conexión profunda entre ellas. Todo es una excusa y está al servicio del espectáculo visual gore. En todo caso destacaría el pequeño giro final, predecible en cierto momento de la relación Monami y Mizushima, no muy original pero simpático y acorde con la personalidad desenfadada de la chica vampiro. También los personajes están bien caracterizados y perfilados dentro de su exageración (por momentos uno cree estar viendo una película de Troma, sobre todo las escenas protagonizadas por las chicas Ganguro, las aficionadas a parecerse a gente de color); no obstante una vez presentados estos personajes, solo la chica vampiro tiene algo de “tridimensionalidad”.
En resumen, el guión son cuatro hojas a una sola cara, algo en común con el resto de las muestras del splatter japonés. Lo siento por el señor Tomomatsu responsable del mismo, pero su trabajo ha sido mínimo (tampoco es que otros trabajos suyos como Zombie self defense force ó Stacy destacasen por un buen guión)
En este punto, me gustaría puntualizar que este camino de realizar películas con la estética de la nueva carne, muy moderna y colorida visualmente, pero con una historia tan vacía; llegaran a cansar muy pronto al espectador. Curiosamente (y me parece curioso por ser del mismo director) Tokio Gore Police, también basada en un manga, destaca por encima de sus hermanas debido a una mayor profundidad de conceptos y desarrollo de personajes. Creo que el camino a seguir para este tipo de cine, es el marcado por TGP, no por la chica chupasangres y la chica escupetornillos. Y es que una vez superada la sorpresa al visionar tú primera película de este estilo, el resto van impactando menos y olvidándose antes.
Afortunadamente, también contamos con los elementos positivos necesarios para que VG vs. FG sea una experiencia, cuando menos, destacable. Al fin y al cabo, no creo que nadie se ponga a ver esta producción esperando ser deslumbrado por el desarrollo argumental.
Todos los medios del film están destinados a ensalzar las sanguinolentas escenas que se reparten profusamente por todo el metraje. Observamos un buen presupuesto detrás, y es que a pesar de algunos efectos CGI que chirrían (vale, es obvio que sus autores los introducen de una forma cutre para generar una sensación humorística), Yoshihiro Nishimura se ha salido con los efectos, las desmembraciones y especialmente el uso de la cámara y luces para destacar los chorros de sangre que son omnipresentes y eternos por momentos. Es más, si tuviera que nombrar al mejor actor de la película diría sin dudarlo la hemoglobina. Es inevitable quedarse hipnotizado frente a la pantalla, como una polilla ante una luz, en según que escenas. Me encantó un momento nocturno (especialmente porque escasean, lo curioso es que la película transcurre en su mayor parte durante el día y bajo un sol de justicia) donde la estética de vídeo clip se conjuga con el goticismo tradicional a través de una lluvia de sangre que navega entre lo sensual y lo repugnante. Este esfuerzo en los efectos especiales lastra otros elementos de producción como los decorados, siendo poco variados (casi todo el metraje se desarrolla en el instituto, sus clases, patio y pasillos; llegando a cansar esta escasez de localizaciones). No así la banda sonora que aunque a mi no me acabó de convencer, quizá demasiadas canciones al uso acrecentando la sensación de ver una recopilatorio de video clips, reconozco que destacaba por su variedad, incluso atreviéndose con el flamenco. Tampoco afecta a una edición competente y a una fotografía, que de nuevo esclava de los excesos gore nipones, se encarga de destacar el color rojo con un disparo digital muy elegante. Una fotografía e iluminación que hubiese destacado escenas sexuales de haberlas habido. En el aspecto “picante”, que yo entiendo debería ser una seña de identidad del splatter oriental, VG vs FG es demasiado inocentona.
Insisto, los efectos especiales son los protagonistas principales de VG vs FG, todo el equipo sabía muy bien el público que se acerca a sus películas y lo que quiere: Sangre, sangre y sangre. En este terreno me es imposible encontrar ninguna pega de bulto. Y sorprendentemente, las actuaciones de los actores (que en este caso serían todos comparsas de los efectos especiales) no están mal. Que nadie encoja los hombros. Decir que en una película nipona (especialmente de género y no comercial) los actores no son malos en general, es todo un piropo. Además, las chicas y mujeres que conforman el reparto son de una belleza aplastante, destacando la sexy enfermera ayudante del padre de Keiko. De hecho, tenemos todo un señor cameo protagonizado por esa diosa japonesa llamada Eihi Shiina y protagonista de TGP. Otro cameo muy divertido lo protagoniza Takashi shimizu, director de la saga Ju-on (La maldición), haciendo de profesor de chino sencillamente pasado de rosca.
Y este cameo me lleva al último punto destacable: el humor exagerado, bizarro, bruto y negro como pocas de las películas del estilo que he ido mencionando. Y curiosamente, funciona bastante bien (a excepción de en los momentos “apasionados” entre Monami y Mizushima en los que todo resulta infantil y empalagoso), llegando en algunas escenas a volver realmente loco al espectador. Preparaos para las chicas Ganguro con su obsesión por ser como Obama. Impagable y divertido, y también de un humor muy cercano al gusto occidental.
Como conclusión tenemos una película que no se hace larga (quizás esos momentos puntuales de romanticismo, así como escenas alargadas por alargar, véase el video musical que nos ofrecen el científico loco y la explosiva enfermera), ofrece lo que quiere a un aficionado a las exageraciones bizarras de los japoneses y todo envuelto con correctos adornos a todos los niveles. Los espectadores que lleguen de nuevas a este sub-género del splatter japonés se estarán restregando los ojos durante horas debido a la incredulidad, para los espectadores curtidos, Vampire Girl vs. Frankenstein Girl, será una hora y veinte minutos muy entretenida pero que se olvidará a los pocos días.
Lo mejor: Las escenas sangrientas, bien introducidas y de alto contenido "hemoglobinico". El humor loco, en general funciona.
Lo peor: La falta total y absoluta de una trama que justifique la película.
¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Vampire Girl Vs. Frankenstein Girl” en VOSE.
Último comentario publicado:
Mr Zombie | 2011-03-25 12:32:52
Todas las de la factoria Nishimura me han gustado , tal vez la mas floja sea Samurai princess junto a Big tits zombies, pero las demas son divertid (...)








Bob Rock
Blanch
Mr. Zombie
John Trent
Asier
Manu
Joan Lafulla
Missterror
Samdra
