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Relatos japoneses de misterio e imaginación

El universo terrorífico de Rampo

relatos japoneses

Edogawa Rampo

Hirai Taro (1894-1965) está considerado el padre de la narrativa japonesa de misterio. Nacido en la Prefectura de Mie, se graduó en la Universidad de Waseda en 1916, y desempeñó trabajos muy dispares, como contable, administrativo, comerciante y vendedor ambulante de fideos soba desde un carro, antes de descubrir su vocación de escritor. Primer narrador moderno de misterio japonés, y durante mucho tiempo presidente del Club de Escritores de Misterio de Japón, Rampo tomó su nombre artístico de la pronunciación japonesa de Edgar Allan Poe, por cuya obra quedó totalmente hechizado desde los inicios de su carrera.

Leticia Vera

Nacida en 1982, es dibujante. Después de cuatro años estudiando Bellas Artes, decide dejarlo y empezar con la tinta como autodidacta. Ha expuesto sus obras en galerías (Idearte, Dionis Bennassar) y otros espacios de Madrid como Tipos Infames o la librería Enclave. También ha ilustrado portadas de varios libros y revistas, para Salamandra, Lunas de Papel, Trece Trenes, El Naufragio, Anémona, etc. Igualmente ha mostrado sus trabajos en diversas ferias de diseño independiente, como Nomada Market. Seguir leyendo…

Kotsutsubo

Las cenizas más baratas, amateur y peligrosas de los últimos tiempos

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PhotobucketEri es una estudiante bastante discreta, siempre pasa desapercibida. En cambio la amiga de su infancia Mitsuko es la líder de la clase y se ve obligada a sufrir el acoso de su espeluznante profesor Ichida. Para proteger a su amiga Eri consigue una urna funeraria que contiene unas cenizas malditas que provocan la muerte del que se las lleve a la boca.

Hace ya un tiempo que hablé de la japonesa Life Is Dead y es que hoy en día a la mínima que nos despistamos tenemos una nueva película asiática cada cual más casposa y … ¿“extraña” es la palabra que busco? Dejémoslo en “diferente”. De todas formas tenemos que admitir que a mucha gente le pirran estas frikadas y disfrutan viéndolas (yo me incluyo, a medias, en ese grupillo). No tiene nada malo, de hecho la mayoría de las veces lo único malo suele ser la película en sí. Kotsutsubo se une al grupo de las frikadas absolutas y plantea un argumento que no aporta casi nada nuevo. Es extraño el hecho de que unas cenizas provoquen la muerte del que las ingiera, pero no deja de ser un detalle absurdo para poder golpearnos con otra “maravilla asiática” más.

Pues bueno, si no tiene un argumento llamativo y parece una película más… ¿tiene algún actor famoso? ¡Por supuesto… que no! Podría pasar tranquilamente como un proyecto post-universitario totalmente amateur… de no ser por la buena pinta que tiene el trailer. Si tenemos en cuenta que ni Jirô Nagae (director), ni Natsumi Matsubara (actriz principal), ni Yûsuke Yamada (guionista) son realmente famosos probablemente estemos ante la película ultra-amateur con mejor pinta que he visto en muchísimo tiempo. Creo, por eso mismo, que esta película no debería ser juzgada como cualquier otra. Producciones de este tipo son las que merecen la atención de todo el mundo y si no gustan pues no pasa nada, pero si lo hacen estaríamos ante gente con un talento enorme.

Saltaba la polémica, como otras veces, en Almas Oscuras por la crítica del compañero Mr. Zombie de Eva. Si bien él hacía hincapié en el hecho de que la película fuese española yo me quiero centrar más en el presupuesto. Eva no tenía un presupuesto gigante ni por asomo, pero algo tenía. Imaginaros qué presupuesto puede tener una película como Kotsutsubo y aún así el trailer a mí me ha impactado. Yo dejo lo que hay encima de la mesa, si ahora quiere venir alguien, como en la comentada crítica, y tirármelo todo al suelo diciendo que la peli es una mierda adelante, yo me quedo tranquilo.

Life Is Dead

Me tiré a una anoche y me he despertado zombie

Life Is Dead grande

Life Is Dead poster¿Apocalípsis? No… pero se puede decir que el planeta se encuentra infestado de zombies. Estos, al parecer pueden contagiar a las personas tanto mordiendo (como lo conocíamos hasta ahora) como por transmisión sexual. Los propios zombies han sido divididos en “niveles de peligrosidad” por el gobierno. Todos los zombies por encima del nivel 3 tendrán que llevar un collar para poder controlarlos. Yukio, el protagonista de esta historia, es de nivel 3 y tendrá que enfrentarse a sus consecuencias.

La historia es original hasta la saciedad ¿me equivoco? Lo cierto es que yo me incluyo entre los que se preguntaban qué pasaría si una persona tuviese relaciones sexuales con un/una zombie (si es que hay algunas… que tientan demasiado…). De todas formas estoy seguro de que no hubiese llegado a la misma conclusión que Tomohiro Koizumi, autor del manga en el que está basada Life Is Dead (“Raifu izu deddo” en su idioma original). Ciertamente no me recuerda a nada en especial a simple vista, aunque es muy cierto que eso de los collares para controlar a los zombies ya lo vimos en la simpatiquísima Fido, aun así me parece algo bastante original dentro del contexto zombie del que se ha abusado tanto. Actores, director y básicamente todo el reparto prácticamente amateurs, así que técnicamente no deberíamos de tener nada espectacular, pero ¡ojo! es muy posible que sí lo tengamos (curiosos que os queráis adelantar al final de esta noticia tenéis el trailer).

¿Cual hubiese sido vuestra teoría en lo referente al sexo con zombies? Suena a tema tabú o, directamente, a tema de “enfermo mental”, pero yo creo sinceramente que es algo que se nos ha pasado a casi todos por la cabeza alguna vez. Para mi queridísimo Lovecraft el sexo también era un tema tabú y por ello omitía en una manera desorbitante a las féminas en sus relatos, aunque insinuaba relaciones sexuales entre los extraños monstruos que él mismo había creado y los humanos. Más de uno nos habremos imaginado, con desagrado, dichas relaciones, pero no hace falta investigar mucho para dar con Neonomicon, una serie de ideas retorcidas dándonos, al fin y al cabo, la opinión del gran Alan Moore sobre dichas relaciones. En fin, que todos somos muy puritanos y muy reservados por fuera, pero al final se nos ocurren las barbaridades más grandes posibles (si todos las pensamos… ¿dejan de ser barbaridades? Ese sermón mejor pa’ otro día). En definitiva, desde mi punto de vista Life is Dead no deja de ser un Neonomicon en versión zombie, aunque todavía no sabemos si alcanzará el mismo nivel (dios quiera que sí). Para que luego digan que “estos japoneses son muy raros”… al final va a resultar que no somos tan diferentes como creíamos. Espero que esta nueva película nos procure una bonita batalla entre la imaginación de Tomohiro Koizumi y nuestro carácter crítico.

Buraddo (Blood)

El placer más antiguo...

Blood Grande

Blood PosterSamuráis en la época actual, vampiresas sexys hasta la muerte (nunca mejor dicho), sangre, acción, afiladas katanas, cables… toda una mezcolanza que se da cita en Buraddo, Blood (pero no confundir con el famoso animé y su live-action). De Ten Shimoyama, director de la exageradamente épica Shinobi, una nueva producción japonesa que busca hacer hincapié en todo el erotismo implícito del mundo vampírico (sin embargo aquí no tenemos chupasangres post-adolescentes con una grave adicción a la purpurina). A punto de ser editada en formato doméstico, allí por la tierra del tío Sam, de momento ha sido estrenada en pantalla grande sin gran beneplácito por parte de la crítica. Bien, después de ojear las capturas, trailer y demás, uno no está plenamente convencido de que la mezcla de artes marciales, sensualidad y horror esté muy equilibrada, pero es innegable que su protagonista femenina (Aya Sugimoto) tiene algo; y no os hablo de ese par de colmillos que luce con tanto desparpajo… esto es una mujer, señores!! Y con tremendo arrebato patético, la sinopsis y el trailer os dejo hasta la próxima noche en que una vampiresa envuelta en vaporosa gasa tenga a bien acercarse hasta los pies de mi cama…

El detective Hoshino (Kanji Tsuda) investiga el asesinato de una dama en la mansión propiedad de Miyako Rozmberk (la madura y sexy Aya Sugimoto), una vampiresa muy seductora. Ukyo Kuronuma (Jun Kaname), un samurai de la era Edo condenado a vivir eternamente como vampiro por las malas artes de Miyako, es acusado del crimen; pero antes de que nada se pueda hacer contra él, Hoshino también termina sometido bajo el embrujo de Miyako; lo que lleva a Hoshino y Ukyo a luchar uno contra otro por el privilegio de compartir la eternidad con la deseable señora de las tinieblas: Miyako.

Higanjima

Terror en la isla de los monstruos

Higanjima

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  • Título original: Higanjima
  • Nacionalidad: Japón / Corea del Sur | Año: 2009
  • Director: Tae-gyun Kim
  • Guión: Kôji Matsumoto, Tetsuya Ôishi
  • Intérpretes: Dai Watanabe, Asami Mizukawa, Kôji Yamamoto
  • Argumento: Akira viaja junto a sus amigos a la isla maldita de Higanjima para recuperar a su hermano mayor.

58 |100

Estrellas: 3

Higanjima

Higanjima es la adaptación cinematográfica de un popular manga homónimo cuyo autor es el japonés Kôji Matsumoto.
Vaya por delante que desconozco el cómic al cual acabo de hacer referencia, así que me limitaré a dar mi opinión acerca de si Higanjima me ha parecido una buena o mala película, dejando de lado su grado de fidelidad a la fuente original.

Higanjima, coproducción japonesa y coreana dirigida por el coreano Tae-gyun Kim, cuenta la historia de Akira, un joven con tendencia a meterse en problemas que un buen día recibe la visita de una misteriosa mujer informándole de que su hermano mayor, al que creía muerto, sobrevive en una remota isla haciendo frente a un opresor ejército de vampiros.
Decidido a recuperar a su hermano, Akira reúne a sus mejores amigos y juntos emprenden un largo viaje hacia la isla maldita de Higanjima.

La primera mención es para el género en el que cabría incluir una película como Higanjima, y este no es otro que el género de aventuras y/o acción. Cierto que elementos tales como los sanguinarios vampiros que pueblan la isla de Higanjima, o cierta predilección por las cabezas reventadas por el impacto de un enorme ariete con el que va armado uno de los principales protagonistas (junto a otras lindezas gore), emparientan Higanjima con el género terrorífico; pero en el fondo no deja de ser una aventura de aires juveniles y repleta de acción. Pura acción.

Se impone la épica de saldo, las batallas nocturnas, el cuerpo a cuerpo, las piruetas imposibles, las salpicaduras de sangre y las espadas resplandecientes. Secuencias de acción la mayoría de ellas rodadas con energía, un evidente sentido estético y gusto por lo expeditivo y lo sangriento (mucha atención a la magnífica secuencia que abre la película).

El problema es que detrás de todo este torrente de acción debe existir una historia. Y detrás de esta historia unos personajes que la empujen, que la ayuden a avanzar.
Sobre todo si tenemos en cuenta que Higanjima ostenta una duración, a todas luces excesiva, de más de dos horas; y es en este punto donde a la película de Tae-gyun Kim se le empiezan a notar las costuras, quizás no rotas, pero sí descosidas.

Al poco atractivo que ya de por si encierra la trama de Higanjima, se le une un ritmo, en ocasiones, excesivamente parsimonioso y la aportación nula de algunos personajes secundarios (hay un par de amigos del protagonista que en el supuesto de haber desaparecido del mapa durante los primeros minutos de la película, sin explicación de ningún tipo, nadie se hubiera percatado de ello), para acabar ofreciendo una conclusión dolorosa: cualquier atisbo de historia o drama que intente aportarnos Higanjima palidece, irremediablemente, ante la espectacularidad de sus secuencias de acción.

De esta manera llega un momento en el que te agotan los lloriqueos constantes del protagonista – cuyo tránsito y maduración de chico timorato a único héroe capaz de poner al villano de turno en su sitio, nos lo sabemos de memoria – , te desesperas ante la verborrea irrefrenable de algunos personajes, pasas olímpicamente de los conatos de romance absolutamente prescindibles y, finalmente, decides desconectar de la historia y esperar, pacientemente, a la siguiente secuencia de acción, al siguiente cuello rebanado o a la siguiente criatura monstruosa (perfectamente recreadas por unos efectos CGI más que honrosos) que vuelva a animar la fiesta.

Es evidente que a Higanjima le sobra metraje, mucho metraje (incluso algunas secuencias de acción se dilatan excesivamente en el tiempo y acaban aburriendo al personal), y le falta una mayor concreción en el guión y en la definición de algunos personajes.

Pero en cualquier caso, la vistosidad de la gran mayoría de su secuencias de acción, su gusto por la hemoblogina (sin exagerar), la presencia de unas criaturas con un acabado bastante convincente y algunas salpicaduras de humor negro, convierten a Higanjima en un producto afable, ameno y de fácil consumo… a pesar de alguna que otra mirada furtiva a nuestro reloj.

Lo mejor: La vistosidad de la acción, la puesta en escena y los efectos especiales.

Lo peor: Su excesiva duración va en decrimento del interés de la historia.

RoboGeisha

Vivo ó muerto usted se lo montará conmigo

RoboGeisha_Poster

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  • Título original: RoboGeisha
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2009
  • Director: Noboru Iguchi
  • Guión: Noboru Iguchi
  • Intérpretes: Yoshihiro Nishimura, Aya Kiguchi, Asami
  • Argumento: Dos hermanas que estudian para Geishas, son secuestradas por una malvada mega corporación, convirtiendolas en cyborgs asesinos que acometan sus oscuros planes.

75 |100

Estrellas: 4

RoboGeisha_Grande

A vueltas, nos encontramos una vez más, con otra muestra del splatter japonés de nueva generación: RoboGeisha, de la mano del incansable Noboru Iguchi. Lejos estamos de los pasos balbuceantes que daban los habitantes de las islas, a mediados de los ochenta, con la infame saga Guinea Pig. A estas alturas de la película, y más de veinte años después, las cosas ya no son iguales en el país del sol naciente. Su cultura milenaria, su serena forma de ver la vida está profusamente infectada por occidente. Las fronteras se difuminan en las regiones civilizadas y se agudizan en el tercer mundo; el trafico de cultura trash por fin es “legal” en Japón. Como resultado de ello, y particularizando en el cine gore, las películas orientales se van alejando de sus lastres pasados para convertirse en obras perfectamente internacionales, con el añadido de una envidiable profesionalidad en todas las facetas de estas producciones.

En esta ocasión quiero hacer hincapié en las dos ramas de la evolución de esta cultura gore, nacidas al amparo de la citada saga y de otras obras de culto como Tokio Snuff ó incluso Tetsuo de Shinya Tsukamoto.
Realmente no creo que en el séptimo arte sea fácil clasificar una producción dentro de un marco cerrado, dado que cada cinta contiene su propia idiosincrasia. Más si cabe cuando estamos hablando de algo tan poco definido como el cine gore; “¿películas donde debemos ver mucha sangre?” Una definición patética sabiendo que cada película es de su padre y de su madre. Sin embargo, para entender mejor (si es que hay algo que entender en tamaña comedia) RoboGeisha, veo necesario hablar un poquito de las dos corrientes más visibles del cine “sangriento”, que nos llega desde el borde oriental del mundo. Además, sobre mi consumido organismo empiezo a notar los efectos de la indigestión provocada por tanto pecho ametralladora, shuriken anal y ojos rasgados. Así pues, considerando esta reseña como mi canto del cisne personal dentro del splatter japonés (al menos en lo que a realizar reseñas se refiere), no veo mejor momento para estas y otras divagaciones. Aunque insisto en que se trata de una simplificación para acercarnos a un género incomprensible y, por si fuera poco, proveniente de un país incomprensible para los occidentales.

1) ¿Hasta donde puede llegar el ser humano?

RoboGeisha_Apoyo1

Digamos que esta rama del gore nipón hunde sus raíces en las cintas, prohibidas y mitificadas, de los excesos por antonomasia: Guinea Pig. Todos conocemos la bipolaridad existente en Japón. Su sociedad no alienta la expresión de los sentimientos y deseos; produciéndose, en el interior de la mayoría de sus ciudadanos, una fascinación por todo aquello que resulte extremo, perverso y morboso. De hecho, el tratamiento del dolor y el sexo es tan gélido que, a veces, uno se siente un maldito mirón indecente viendo este tipo de películas. La citada saga es un ejemplo de esta fascinación malsana. Todo un recital de abominaciones perpetradas por humanos sobre el cuerpo humano; rozando el masoquismo intelectual, vamos. Otro ejemplo, algo más light, sería la saga Evil Trap (ó Tokio Snuff); incluso me atrevería a decir que las obras más viscerales de Shinya Tsukamoto (Tetsuo, Bullet Ballet, Haze ó Tokio Fist) son, a la vez, influencia y ejemplo de esta rama.
Sin embargo, sus descendientes espirituales van siendo más difíciles de descubrir hoy en día. Es un estilo de cine, el de la casquería sin sentido, que se ha ido perdiendo en oriente. Entiendo que la influencia cultural externa, en las nuevas generaciones de japoneses, los lleve a interesarse más por otro tipo de visiones. Aunque siempre hay gente para todo y como muestra sirvan las imágenes que encabezaban este párrafo. Pertenecientes respectivamente a esos escasos delicatessen de la atrocidad: Cruel Restaurant (2008), Naked blood (1995) y la infame Grotesque *(2009). *

2) Los efectos de un empacho de wasabi

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Citado anteriormente, ese interés que los jóvenes nipones sienten actualmente por la cultura trash y pop proveniente de Europa y E.E.U.U., nos lleva sin remisión a un tipo de cine que pierde parte de su identidad cultural en pro del divertimento naif y rápido. Sobre todo por la relevancia que adquiere, en estas películas, el elemento cómico. ¿Urotsukidoji + Troma? Bueno, desde luego el sexo y la sangre siguen fascinando a un país que aun le cuesta mostrar abiertamente sus pensamientos; pero la fascinación ejercida ya adquiere unos tintes más (y perdonad por el giro) “tarantinianos”. Con un núcleo central muy parecido, estas producciones gustan de mostrarnos a guapas jovencitas luchando empapadas en sangre contra alguna amenaza de interés irrelevante. De hecho, un detalle significativo es el uso de actrices provenientes de las “pinku eiga” (ó cine erótico extremo por simplificar). Otro dato relevante, es la ausencia de un guión de peso; cierto es que el gore nunca ha necesitado de un guión para justificarse, pero esta rama, donde las tonterías, los momentos surrealistas y los personajes histriónicos abundan; parece más propicia para el desarrollo de una historia interesante dentro de sus absurdos. Aunque por lo general, excepto gloriosas excepciones (como Tokio Gore Police), la profundidad argumental es aun menor que en sus hermanas de “frío y sucio gore cuasi-snuff”.
Pero no todo es malo; todo ese batiburrillo de influencias suele dar buenos momentos dentro de estas películas. Y como todas siguen líneas muy parecidas, probablemente debido a que los equipos de producción de todas ellas comparten más de un par de nombres (entre los que destaca el infatigable Yoshihiro Nishimura); una vez vista una, si te gusta, tienes siempre entretenimiento para rato. Muy similar a los muñequitos de los transformers; todos se parecen, pero si te gusta uno no puedes dejar de querer más.
Al contrario que las cintas de la otra rama, este sub-sub-género parece vivir una época dorada, viendo desde hace tres años una media de tres/cuatro producciones anuales de una calidad en crecimiento. Para que os hagáis una idea, ahí va una pequeña lista con alguna de las imprescindibles presentes y futuras:

The Machine Girl (2008)
Mutant Girls Squad (2010)
Tokio Gore Police (2008)
Vampire Girl vs Frankenstein Girl (2009)
Samurai Princess (2009)
Gothic and Lolita Psycho (2010)

En resumen, unas cuantas horas de falditas cortas, erotismo de salón influenciado por Shin-Chan, aberraciones varias inspiradas por la nueva carne de Videodrome y Tetsuo, exagerados chorros de sangre provenientes de las cintas de samuráis y ninjas de toda la vida (esas que presentaba Coral Bistuer en el legendario programa Cinturón Negro), gags de dudosa comicidad y todas las chorradas que queráis añadir. Un estilo, que creo este año, ha llegado a su cenit y quizá se acerque a una prematura decadencia provocada por el exceso de producción, algo también muy típico en Japón, ese hermoso país sin medida.

Pero la pregunta es: ¿y en qué lado se encuentra RoboGeisha? ¿El frío y degenerado gore limitado solo por la imaginación de los torturadores? ¿El festivo y colorista “trash” de las falditas colegialas teñidas de rojo?

Vemos si la sinopsis nos aclara tan trascendentales dudas:

Yoshie y Kikue Kasuga, son dos huerfanitas que aprenden las artes de la Geisha; es decir, como complacer a un hombre a través de la sumisión total a sus deseos; allí, en una perdida academia de una época fciticia.

Yoshie es la hermana menor y más hermosa, pero vive a la sombra de su cruel hermana. Hasta que un día, Hikaru Kageno, el joven propietario de una mega corporación ,se fija en ellas dos y decide acogerlas en su hogar para enseñarles las habilidades definitivas de una geisha: el asesinato mediante la seducción

Aya KiguchiSupongo que viendo la foto de la actriz que interpreta a Yoshie (Aya Kiguchi), acompañando a estas palabras habréis deducido rápidamente por donde van los tiros y katanazos en RoboGeisha; mejor que una sinopsis, ¿verdad?. Espero que las féminas sepáis disculpar este lúbrico recurso, pero una imagen vale más que mil palabras; además reconoceréis que la chica está de muy buen ver. Efectivamente, esta película no tiene ni pies ni cabeza, no existe guión, los personajes son más planos que un Power Ranger con resaca, los diálogos de una telenovela son Quevedo en comparación…pero esta vez Noboru Iguchi se ha conseguido superar, creando la comedia splatter más compacta de toda esta hornada; y dado el número de títulos habidos no es moco de pavo.

Ya en la previa The Machine Girl, este director/guionista apuntó por donde le gustaba viajar a sus neuronas: una filia nacional con mujeres de cara de muñequita, la alteración de miembros corporales en armas y un sentido del humor entre los momentos menos inteligentes de los Monty Python y los momentos más inteligentes de Cañita Brava.

Lo cual deja a un pobre servidor sin recursos para reseñar tamaño compendio de chistes destinados a encefalogramas planos. Es más, el trailer muestra toda la sustancia que pueda contener el film. No habría mejor reseña que este. Sin embargo, si que se pueden puntualizar un par de aspectos que interesaran tanto a noveles en el sub-sub-género, como a los expertos en la locura amarilla.

Desde luego se dan cita en RoboGeisha toda la suerte de características típicas del splatter nipón. A saber:
a) Actrices pinku repitiendo en películas de otros amigos (en este caso Asami la cual pudisteis disfrutar en The Machine Girl ó Sukeban boy) y un total protagonismo de estas. ¿Los actores masculinos? Siempre secundarios cuando estas hembras aniñadas hacen aparición en pantalla.
b) Exceso a la hora de mostrar la acción ó violencia. Un exceso más cercano a los mangas de Dragon Ball que a los horrores góticos de Junji Ito ó Hideshi Hino.
c) El uso de los detalles más superficiales de la estética cyberpunk, como el reemplazo de partes del cuerpo por piezas robóticas. Vamos, que al final del metraje nuestras protagonistas excitarían incluso al terminator más frígido.
d) El humor y los sentimentalismos están a la orden del día. De esa forma tan japonesa donde los responsables del guión parecen muchachitos de diez años. Al menos ante los ojos del que suscribe.

Sin embargo, más allá de esta suerte de tópicos, Noboru Iguchi ha sabido plantear todo su discurso de una forma más adulta y loca a la par. Si tuviese que destacar algo por encima, diría que el humor funciona en el 90% del metraje. Eso sí, siempre dentro de los cánones del humor absurdo, de la exageración demente. Basten solo unos ejemplos, ¿habéis visto alguna vez edificios sangrar? ¿disparar shurikens con el culo? ¿una geisha-transformer? Pues aquí los veréis y con un ritmo e introducción adecuado para la risa. Incluso los números musicales y de baile, que en otras producciones se me suelen hacen pedantes, aquí consiguieron arrancarme sonrisas de incredulidad y diversión. Por encima de todo, como comedia funciona a la perfección y de ahí su nota, porque arrancará alguna sonrisilla hasta al emo más atormentado.
Creo que la formula de este acierto se basa el uso de un humor más irónico deseoso de burlarse de algunas de las bases culturales de Japón, como sus tradiciones alrededor de las geishas y sus clientes, las películas clásicas de Godzilla y Ultraman (Kaiju Eiga) ó la tradición robótica representada por los mechas de la serie Robotech ó el imperecedero Mazinger Z . Definitvamente estan aprendiendo a reirse de ellos mismos.
Incluso uno no puede evitar acordarse, medio en broma, de algunas escenas de la mítica RoboCop.

Como el ying y el yang, como el alpha y el omega ó cualquier principio de equilibro universal, esta vis cómica tan pronunciada tiene un precio asociado. A diferencia de luminarias como Yoshihiro Nishimura en Tokio Gore Police ó incluso el mismo en su anterior The Machine Girl, Noboru no está a la altura en el splatter, en la sangre, en la aberración. Más bien justito el nivel de hemoglobina, con unos efectos especiales de preponderante CGI (¡tch!, a mi la sangre por ordenador me chirriará toda la vida), cuya misión es siempre provocar la risa. Delirante es el momento en que unos robots tengu (un espíritu tradicional japonés de simbología fálica) se dedican a eyacular leche hirviendo porque…porque…ummm no recuerdo…¡ahh! ¡Sencillamente porque sí!

Sorprendentemente el nivel de ñoñerias, véase la relación entre las dos hermanas cuyas gazmoñerías producen nauseas, es menor que en otros títulos. Esta ahí, pero no se hace tan evidente quizá porque el ritmo de la película es muy alto. Aunque no sirve este ritmo para contar nada, no es una cinta en la que esperase giros de guión apabullantes, pero es que la condenada tiene menos desarrollo argumental que Vampire Girl Vs Frankenstein Girl. Pero ninguno os acercareis a RoboGesiha por las bondades de su guión, ¿verdad? Y puede que tampoco lo hagáis por las dotes interpretativas del elenco de actores, a lo mejor os lleváis una sorpresa viendo que los actores cumplen de sobras con su cometido; por simple que este fuera. En especial, Aya Kiguchi resulta todo un descubrimiento para lo que son los estándares del patrimonio actoral en Japón.

Con respecto a otros detalles técnicos también estamos ligeramente por encima de la media (a excepción de los efectos especiales por ordenador, demasiado llamativos a propósito). La banda sonora, el vestuario y una fotografía, insistente en realzar el amplio despliegue cromático y luminoso de la eficaz cámara de Noburo, consiguen recrear un mundo de fantasía sencillo, donde todo es posible. ¡Incluso la canción protesta! La edición no se queda atrás aportando ese ritmo anteriormente comentado, el cual no deja espacio para el aburrimiento.

Resumiendo, nos encontramos en un momento dulce para el splatter festivo que llega desde ese lejano país de locos, en el buen sentido de la palabra. Sus películas encuentran buena respuesta internacional, son lucrativas dado sus presupuestos relativamente ajustados y se dispara el talento de sus jóvenes realizadores, que están logrando con la experiencia una profesionalidad digna de alabar. Por el lado negativo, decir que esta profesionalidad y productividad dan cierta sensación de saturación. Encontrándonos cintas que están cortadas por el mismo patrón, hasta con los mismos actores; se resta un poco de magia a todas las locuras que sus responsables tienen a bien compartir.
En el caso concreto de RoboGeisha, la recomendación de su visionado resulta obligada puesto que resulta una comedia interesante por si sola; así como un homenaje a todos los asiduos a ese cine lleno de japonesitas ligeras de ropa y psicotronías propias. Aunque es importante destacar la importancia de una predisposición por parte del espectador; acercase hasta RoboGeisha solo con ganas de echar unas risas tontas, es la mejor y única invitación para verla.

Lo mejor: El humor, todo en RoboGeisha está al servicio del mismo. Y sorprendentemente funciona; especialmente por su gamberrísima escatología

Lo peor: Al hacer tanto hincapié en la comedia absurda, para aquel que no sea plato de su gusto, va a encontrar la cinta más odiosa de su vida. Y los clásicos momentos lacrimógenos (buf!)

¿Dónde conseguirla?
La Morgue Cinema: “RoboGeisha” en VOSE (¡Gracias Eddie!).

Chatroom

Los peligros de Internet

Photobucket

Siendo sinceros al 100%, hay que reconocer que esta incursión de Hideo Nakata en Hollywood no da muy buena espina, como suele pasar con casi todos los directores orientales. No sé si es que no se adaptan a la mentalidad disoluta de los americanos, en contraposición con el hermetismo y concienzuda seriedad de los nipones, o que sencillamente aceptan los proyectos para forrarse y luego hacer lo que les de a ellos la gana. Pero, por lo que he leído hasta ahora las críticas se debaten entre mediocre y cojonuda (siendo esta la opinión de los fanáticos del director, entre los que me incluyo desde que vi DARK WATER en VHS, sin subtítulos, y pasé un miedo de tal nivel que casi no recordaba), pero con que este a su nivel habitual me vale.

PhotobucketJIM, EVA, EMILY y MO son 4 amigos que comparten sus penas y desdichas a traves de la red, como la mayoría de adolescentes hoy en día, que prefieren la comodidad del anonimato a la dura realidad. JIM tiene problemas, toma antidepresivos y casi no se relaciona con gente real. Y un día, a través de internet, conoce a WILLIAM, un tipo encantador que rapidamente se convierte en su confesor y además le promete que le va a ayudar a dejar la medicación. Pronto el resto de sus amigos caen hechizados ante la personalidad del tal WILLIAM, sin saber que les está utilizando para satisfacer sus deseos manipuladores y crueles. Sin apenas darse cuenta, los 4 amigos se verán en una lucha a contrareloj para eliminar el poder virtual de WILLIAM en la red, e intentar enfrentarse a él cara a cara. Sin saber las posibles consecuencias…

Death Kappa

¡Qué nos salve la tortuga gigante!

Death_kappa_grande
Fotos cortesia de Fangoria Magazine

Death_Kappa_PosterEl señor Tomoo Haraguchi, experto en efectos visuales y con alguna película a sus espaldas como Sakuya: Slayer of Demons (donde también podemos encontrar un vergonzoso niño Kappa) ó Kibakichi, estrenó el año pasado su última locura, Death Kappa

Para ponernos en situación:

1.- Tomoo Haraguchi es el diseñador de Gamera, ese monstruo de dimensiones desproporcionadas que se llevaba tan bien con Godzilla, y sus efectos tienen esa abundancia de diminutas maquetas y pobres japoneses embutidos en incomodos disfraces de latex, que solo nos pueden evocar a Ultraman y sus correrías. Mucho cutrerio del guapo, vamos.

2.- El cine japonés de los sesenta vio la eclosión de un tipo muy concreto de películas. Os hablo de las producciones de monstruos gigantescos atacando Tokio. De trasfondo la paranoia nuclear creada por las noches más brillantes de Hiroshima y Nagasaki, como efecto un icono del cine moderno llamado Godzilla que aun a día de hoy me trae algunos de los mejores recuerdos de mi infancia. Y eso que dichas películas eran muy malas.

3.- Un kappa es, en el folclore japonés, un duende mitad humano, mitad tortuga con una ridícula calvicie en el centro de su cráneo como fuente de poder. Este ser vive en charcas y se supone un espíritu protector de la zona donde habita. Una de esas leyendas japonesas producida, probablemente, por un empacho de wasabi en el periodo Edo

¿Como se mezclan todos estos elementos? ¡Muy fácil! En oriente todo es posible, la magia flota en el aire y un director nipón no tiene reparos en rodar un film que contenga enormes bichos que luchan contra seres anfibios creados por sexys doctoras de ojos rasgados y algo chifladas. ¿Qué no os lo creéis? Pasen y vean…

En una tranquila charca de un pueblecito, vivía un kappa feliz que cuidaba de sus vecinos. Pero un día, una horrible corporación militar aposentó su base junto a la charca del buen kappa. Allí empezaron a crear unos súper soldados anfibios con la intención de alzar a Japón entre las potencias mundiales. Por desgracia, un accidente deja libre a varios de estos seres anfibios, los cuales no tienen otra ocurrencia que empezar a devorar a los vecinos. Todo empeora cuando una bomba atómica detona en la zona y, ¡horror!, un horrible y vil ser surge de entre los restos de la hecatombe nuclear. Su tamaño deja en pañales a todo el ejército japonés, nadie está a salvo. ¿A quien van a llamar los nipones aterrados y al borde de la desaparición de su país? Sin Mazinger Z, sin Godzilla cerca, quizá su única esperanza sea el kappa de la charca mutado hasta el tamaño de un rascacielos y con la potencia de fuego de un millar de acorazados. ¿Sobrevivirá Japón a esta épica lucha de titanes (de látex)?

Apuntaos el 27 de Julio como la fecha de estreno del DVD en el mercado USA. A poco tardar, el kappa gigante llegará, deslizándose con rapidez bajo el Atlántico, hasta las naciones de habla castellana. No dejéis que el pequeño niño gamberro que todos tenéis dentro se pierda esta rareza de aires retro…