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Shrunken Heads

Cabecicas voladoras

Shrunken Heads Reseña

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  • Título original: Shrunken Heads
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1994
  • Director: Richard Elfman
  • Guión: Matthew Bright
  • Intérpretes: Julius Harris, Meg Foster, Aeryk Egan
  • Argumento: Tres chavales acaban convertidos en cabezas reducidas con poderes tras ser asesinados por los malotes del barrio.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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“Shrunken Heads” es un divertimento naif que no será recordado por sus virtudes cinematográficas si no por la descollante propuesta argumental que pone encima de la mesa. Efectos especiales que ya estaban datados en los setenta, actuaciones de cuchitril y poca dignidad estética; pero mucha cara dura, como aquí nos gusta. Viniendo de manos de la productora “Full Moon”, famosa por sus muñecos y otras criaturitas (“Evil Bong”, “Puppet Master”, “Evil Toys”, “Subespecies”, “Dollman”, “Gingerdead man”, “Cabeza de Familia”, “The Creeps”), no podía ser de otra forma que los protagonistas fueran “pequeños cabroncetes”. En este caso, a diferencia de otros productos salidos de la mente, o del culo, vaya usted a saber, de Charles Band, los seres sobrenaturales pasan de villanos a héroes de la función sin pasar por la casilla de salida. ¿Cabezas reducidas voladoras con súper poderes? Póngame cuarto y mitad, y añada algo de ese perejil psicotrópico para darle saborcito al guiso. Cine de guerrilla cuyo destino eran los videoclubes de principios de los noventas, agónicos en cuanto a terror de calidad, absurdos gracias a propuestas que dejan a “Sharknado” en un simple gag de José Mota. Seguir leyendo…

Lo mejor: El señor Sumatra, sus cabezas reducidas y la banda sonora.

Lo peor: La pobreza de medios.

Miedos 3D

Terror juvenil del bueno

Miedos 3D

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  • Título original: The Hole
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Joe Dante
  • Guión: Mark L. Smith
  • Intérpretes: Chris Massoglia, Nathan Gamble, Haley Bennett
  • Argumento: Dos hermanos y la vecinita de al lado descubren un misterioso agujero que pondrá de relieve sus miedos más profundos.

67 |100

Estrellas: 4

Miedos 3D

Uno se acerca a la sala de cine, se enfunda las cada vez más frágiles y destartaladas gafas 3D (por las que debo pagar un euro extra, que viene a sumarse a la cantidad adicional que debo abonar en taquilla por tratarse de una película 3D), y se dispone a reencontrarse con un héroe de la infancia, Joe Dante, un grande de los 80 en cuya filmografía encontramos un buen puñado de esos títulos que a muchos nos ayudaron a forjarnos como los adictos al cine fantástico y de terror que hoy somos: Gremlins, Piraña, Exploradores, Aullidos, Matinee…

Y le he encontrado. He encontrado a un Dante en estado puro. Quizás no sea el mejor Dante. Probablemente esté lejos de la rabiosa diversión de Gremlins o de las mejores cuotas de horror de Aullidos; pero Dante vuelve a demostrar, en su esperado regreso, esa capacidad suya para contar la misma historia de siempre ubicándola en un convincente, atractivo e inteligente escenario de fantasia y, en menor medida, horror.

Dos hermanos encuentran en el sótano de su nueva casa un extraño agujero que no parece tener fondo. Junto a la vecinita de ambos descubrirán que el mencionado agujero les tiene preparadas terroríficas sorpresas relacionadas con los miedos más profundos de cada uno de ellos.

Bajo el cansino – y en este caso, inútil – reclamo de la tecnología 3D, Miedos 3D (valga la redundancia), horrible traducción al castellano del título original The Hole, se sitúa en el terreno de temas universales tan trillados como la superación de miedos y traumas infantiles o la siempre difícil transición hacia la edad adulta.

El mérito de Dante lo hallamos en su habilidad para incorporar estos temas (junto a otros más conflictivos como puede ser el maltrato a menores) en el seno de una historia de terror adolescente que sabe tratar a su público (y de ello hablaré a continuación) con respeto y –nuevamente- inteligencia.

Y todo ello lo logra conjugando, con acierto, tanto elementos afines al terror más clásico (el muñeco/payaso), como elementos que aluden a un estilo de horror mucho más cercano en el tiempo (la niña que parece salida de un película japonesa de fantasmas).
Sin alarde de artificios innecesarios. Sin forzar excesivamente las situaciones, y sin necesidad de llevarlas al límite. Con unos protagonistas adolescentes más creíbles de lo habitual, unas correctísimas dosis de intriga – la historia avanza paso a paso, sin prisas, sin estridencias… pero manteniendo siempre la tensión en un punto óptimo y logrando instantes tan convincentes como la secuencia del servicio – y un envolvente ejercicio de ambientación (apoyado por una excelente fotografía), sobre todo en su tercio final, el único que parece justificar – escasamente – el epíteto de las 3D.

¿Dónde está entonces la trampa? Con estas credenciales uno podría llegar a pensar que estamos ante una de las mejores propuestas de terror del año. Pero este agujero surgido de la nada y servido por un cineasta de primer orden, esconde un secreto que quizás nos ayude a entender mejor las cosas: el público al cual va dirigido.

No esperéis de Miedos 3D grandes dosis de horror, ni un gran número de sustos (que los hay) y, por supuesto, ni una sola gota de sangre más alla de lo estrictamente necesario. Ni siquiera tendremos que lamentar bajas humanas ni daños colaterales.

Miedos 3D es una película de terror a contracorriente en el actual panorama del cine de horror, concebida para un público adolescente y preadolescente que se situaría entre los 12 y los 16 años (año más, año menos).
El aficionado al cine de terror que no entienda esto se expone, probablemente, a una película blanda, ingénua y carente de alicientes; adjetivos que en ningún modo hacen justicia a una película dirigida a un tipo de público muy concreto.

Para todos los que tengais hijos, sobrinos o nietos (quién sabe…) de edades comprendidas entre los 12 y los 16 años, Miedos 3D es una magnífica ocasión para arrastrarlos al cine y adentrarles en el universo del terror, a no ser que los dichosos críos os digan que prefieren esperar a la tercera entrega de Hostel… que es lo más probable.

¿Y qué hace una película como Miedos 3D, destinada a un público juvenil, en un lugar como Almas Oscuras? Dos razones: la primera es que la propuesta de Dante me hizo disfrutar (que se trate de un producto eminentemente juvenil no significa que los adultos no podamos disfrutarlo… que le pregunten a los tipos de Pixar). La segunda es una cuestión de pura nostalgia… Pese a que mis gustos actuales por el genéro terrorífico discurran por caminos muy distintos a Miedos 3D, sospecho que me hubiera encantado ver una película como esta cuando apenas era un mocoso preocupado por los primeros signos del acné juvenil.

Lo mejor: Es una buena película de terror juvenil.

Lo peor: Que con la excusa del dichoso 3D nos cobren una entrada más cara y un euro extra por las gafas.