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The Hallow (The Woods)

Leyendas furtivas

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  • Título original: The Hallow
  • Nacionalidad: UK/Ireland | Año: 2015
  • Director: Corin Hardy
  • Guión: Corin Hardy, Felipe Marino
  • Intérpretes: Joseph Mawle, Bojana Novakovic, Michael McElhatton
  • Argumento: Una familia se enfrenta a unas terribles criaturas que habitan el bosque.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Meter en el mismo saco ancestrales mitos y leyendas de origen céltico, un parásito devorador capaz de convertirte en un miembro destacado de los X-Men y un soterrado discurso ecológico con el punto de mira puesto en la siempre difícil relación hombre/naturaleza, es una manera tan buena como cualquier otra de complicar, sobremanera, una historia que debería ser mucho más sencilla y accesible de lo que finalmente acaba siendo. Y lo más curioso del caso es que el debutante Corin Hardy ejecuta tamaña pirueta mortal logrando caer de pie, ileso, y con una película de terror bastante aceptable bajo el brazo.

Un operario de deforestación, su mujer y su hijo recién nacido, se trasladan a un remoto pueblecito irlandés rodeado de inmensos bosques. La tarea del padre de familia consiste en pasearse por los bosques y decidir qué árboles serán talados, colocando una cruz sobre los mismos. A causa de su misión se granjea la desconfianza y el recelo de los habitantes del pueblo. Pero ese será el menor de sus problemas. En la profundidad del bosque habitan unos seres deformes que parecen estar muy interesados en el bebé y que harán lo posible para que la familia abandone el bosque. Una rara especie de bacteria carnívora no hará otra cosa que complicar aún más, si cabe, las cosas. La batalla por la supervivencia está servida. Seguir leyendo…

Lo mejor: Su atmósfera, los monstruos y una historia que, a pesar de ciertos recelos, engancha.

Lo peor: El guion plantea demasiadas dudas.

Krampus Maldita Navidad

No le des la espalda a Santa Claus

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El joven Max, desilusionado al ver que su desestructurada familia vuelve a enfrentarse, decide no celebrar la Navidad. Pero no sabe que su falta de espíritu navideño desatará la furia de Krampus, una ancestral fuerza demoníaca y malévola que castiga a los escépticos. El caos se desata cuando los entrañables iconos navideños adquieren una siniestra vida propia y asedian el hogar de la familia, que no tendrá más remedio que unirse para sobrevivir.

Es curioso que, en apenas unos días, el nombre de Krampus haya asomado la nariz por Almas Oscuras en un par de ocasiones. Antes de nada avisaros que no hay que confundir este Krampus Maldita Navidad, película que llegará a los cines españoles el próximo 4 de diciembre (gran noticia), con A Christmas Horror Story, una antología de horror de la que nos habló Bob hace muy poquito y donde ya nos avisó que el mencinado Krampus —algo así como el reverso tenebroso de Santa Claus, según una leyenda germana— iba a disfrutar de su propia película. Y el principal responsable de Krampus Maldita Navidad, no es otro que el esperado Michael Dougherty (director y co-guionista de la película), quien ya disfrutara de las mieles del éxito mostrándonos el lado más oscuro y tenebroso de otra popular festividad yankee que cada año tiene más adeptos en nuestro país: Halloween. Así es, Michael Dougherty no es otro que el director de la estupenda Truco o Trato (Trick’r Treat, 2008). Seguir leyendo…

X Moor

Creo que he visto un lindo gatito

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La impulsiva y hermosa Georgia arrastra a su novio Matt hasta una remota campiña inglesa para probar la existencia de la legendaria bestia de Exmoor. Armados únicamente con cámaras, se encuentran con Fox, un excéntrico cazador con más de 20 años de experiencia que ha aceptado actuar como su guía. Fox está convencido de que la bestia consume carne humana, y sin duda está dispuesto a disparar antes de preguntar. Tras entrar en el sofocante bosque y descubrir la verdad sobre unas niñas desaparecidas, serán víctimas de una terrorífica cacería de la que parece imposible escapar.

Exmoor es, por lo visto, un precioso parque nacional inglés, ubicado en la costa de Devon para más señas, que cuenta con su propia leyenda o mitología autóctona: la bestia de Exmoor. Quiénes aseguran haber visto a la bestia la describen como una especie de “gato enorme y oscuro”. Otros parecen tener las cosas algo más claras, van un paso más allá, y describen a ese supuesto “gato enorme y oscuro” como una… pantera. Sí, una pantera en mitad de la campiña inglesa. Parece ser que todo tiene su explicación en una camada de panteras que llegó a la zona en los años 70 al ser adquirido los ejemplares por una serie de coleccionistas. Una ley de la época prohibió tener a estos animales en cautividad y sus dueños tuvieron la genial idea de dejarlos en libertad para que camparan a sus anchas por la zona. Pero, sea como sea, una vez más la leyenda local ha logrado dar el salto a la gran pantalla en X Moor, una producción independiente irlandesa cuyo guión y dirección corren a cargo de Luke Hyams. Seguir leyendo…

Folk Horror

Terror antes de Cristo

folk horror

Podríamos definir el folk horror como un subgénero que bebe directamente de las tradiciones paganas europeas, de los ritos y de la mitología de la era precristiana. Estas historias suelen desarrollarse en entornos rurales, campestres, muy alejados de las grandes urbes y, por ende, de todo lo que tenga relación alguna con la civilización y su predominio tecnológico. Las tramas escenifican el viejo enfrentamiento entre lo viejo y lo nuevo, entre «el ratón de campo y el ratón ciudad». Se nos presenta en ellas el conflicto encarnado por dos partes bien diferenciadas: por un lado, los recién llegados, con su mentalidad moderna, cosmopolita y escéptica, decididos a instalarse y a comenzar una nueva vida en el campo o simplemente a meter sus narices en los asuntos y en la vida de los lugareños; por otro, la comunidad que allí habita, aparentemente afable, pero ciertamente cerrada, sectaria, celosa de sus secretos, de costumbres ancestrales, regida por creencias arcanas y oscurantistas. Generalmente, un secreto obsceno, inconfesable, compartido por los componentes de estas hermandades agrícolas, se esconde detrás de estas idílicas estampas bucólicas: el sacrificio indispensable para el éxito del cultivo, para la continuidad de la vida, aceptado como algo connatural por todos, excepto, claro está, por los “extranjeros”.

Es este un subgénero eminentemente británico, tanto en sus manifestaciones cinematográficas como en las literarias. Se acepta que sus orígenes se remontan a los textos de algunos de los autores fundamentales de la literatura de género: M.R. James, Arthur Machen y Algernon Blackwood, entre otros muchos. Elementos recurrentes en estas historias son los ritos arcanos, los templos en ruinas, los monumentos megalíticos, todo aquello relacionado con labranza y las cosechas, y un amplio repertorio de símbolos ligados a la tierra, a la magia y a la fertilidad, así como seres mágicos tales como hadas o duendes. Seguir leyendo…

The Tall Man

El hombre del saco según Pascal Laugier

The Tall Man Grande

Actualización 30/06/2012: Incluimos póster internacional y un segundo tráiler con un fuerte componente dramático

The Tall Man PósterJulia, una enfermera vecina de Cold Rock, no cree en leyendas, y menos en aquellas que chismorrean las viejas de la región: ¿un hombre del saco qué se lleva a los niños que llevan desapareciendo durante años? ¿El siniestro hombre alto? ¡Imposible! Hasta que una noche, despertada por una inquietud extraña, se acerca hasta la habitación de su hijo David para descubrirla vacía. La desaparición de su hija maca el pistoletazo de salida para una cruzada personal en busca de respuestas, una verdad que debería pertenecer solo a las leyendas.

Mucho se lleva hablando, aunque no en esta vuestra web – disculpas, pero ya sabéis que nos gusta hablar de algo más que rumores –, del nuevo proyecto de uno de los directores/guionistas que más nos impactó en la pasada década. Hablamos, ni más ni menos, de Pascal Laugier. Por si no os suena el nombre de este francés amante a ultranza de lo terrorífico, os nombraré la obra que aun a día de hoy nos pone el pelo como escarpias: Martyrs. Otra de esas imprescindibles del género que, estrenada en 2008, sigue sin distribución en España y que por si sola justifica la existencia de Almas Oscuras.

Obviando el tema de la distribución (así evitaremos que Joan se suba por las paredes, y con razón), me gustaría destacar el gran salto entre esta The Tall Man y el anterior largometraje de su responsable. No solo en el tiempo, más de cuatro años, si no también en cuanto a enfoque y alcance. Si Martyrs se trataba de un producto local, realizado cuidadosamente pero con unas expectativas limitadas, la cinta que hoy nos ocupa es una producción de altos vuelos, a medias entre Canadá y Estados Unidos. Producción cuyos objetivos son recaudar mucho dinero en taquilla, por parte de sus productores, y aterrar al espectador, por parte de su comprometido director. No en vano el propio Laugier ha redactado el libreto para evitar malas intenciones heredadas de los convencionalismos estadounidenses que aportan su buen dinero al proyecto.

Como podéis ver, The Tall Man va a tener que mantener el equilibrio, su dignidad, en la cuerda floja. Sí, representa un nuevo talento saltando el charco para encontrar financiación y distribución potente – ya os adelanto que contará con la potente distribución española de DeAPlaneta –, pero es igualmente cierto que su autor ha demostrado la suficiente personalidad como para no amilanarse ante la maquinaria de Hollywood. Y como buen ejemplo de esta complicada paradoja tenemos dos contrapuntos:

Por un lado, como reclamo más comercial, tendríamos la presencia de la bella Jessica Biel, una actriz con gran auge desde que protagonizará el sostenible remake de La Matanza de Texas (2003). Lo que solo parece una forma de atraer a las salas de cine al sector “más salido”… digoooo, “masculino” del terror fantástico, no debería llevarnos a engaño: Biel además de atractiva es una actriz solvente.

Al otro lado contamos con la magia de Laugier, especialista en sacar el lado más sufrido y guerrero de sus actrices. Así podemos ver en el teaser una faceta extremadamente humana – y poco atractiva – de la actriz norteamericana.

¿Veis ahora el fino alambre sobre el que se balancea The Tall Man?

Pero si os parece poco, la insulsa sinopsis nos hace intuir una apasionante reinterpretación de una clásica leyenda universal: El Hombre Alto, o el Hombre del Saco que se lleva a los niños malos por la noche (¿os acordáis de Freddy Krueger). Un sugestivo terror infantil que puede dar mucho juego en manos de Laugier, que presenta su cinta con un fuerte componente de supervivencia y reminiscencias de las primeras obras de M. Night Shyamalan. Vamos, que os podéis preparar para ver a la Biel pasándolas canutas física y mentalmente.

Sinceramente, a pesar de lo poco que aun sabemos del proyecto – tanto las imágenes como su breve teaser nos dejan en ascuas, lo cual se agradece –, me pone los dientes largos esta nueva revisión de una leyenda tan antigua como la oscuridad. Siempre he sido un defensor del folclore como fuente de ideas para la literatura o el cine. Aunque no trate sobre el genial y castizo Tío Camuñas (apasionante personaje cuya enardecida oposición a las fuerzas napoleónicas, lo cuál me viene al pelo en una noticia sobre un director francés, generó un mito que a día de hoy lo emparenta con el mismísimo diablo), espero que se haga justicia sobre un personaje folclórico que ha sido levemente violado en la conocida saga Boogeyman – otra denominación norteamericana para El Hombre del Saco -.

¿Y hasta cuando tendremos que esperar para disfrutar de este jugoso proyecto? Pues tras las diversas dificultades para llevar a buen puerto tan complicada producción (¡cuyo presupuesto se ha elevado por encima de los dieciocho millones de euros!) , podemos adelantaros que ya está completada, y ahora busca sus primeros éxitos en su debut dentro del muy cercano Berlin Market, festival donde Frontier(s) y A l’interiour fueron “descubiertas” a los mercados internacionales. A partir de ese momento, todo son especulaciones y más y más y más y más expectación.

Y por si os habéis quedado con ganas de más acerca del apasionante mundo del horror galo moderno, os recomiendo echarle un vistazo al magnífico artículo de nuestro “Alma Mater” sobre la nouvelle horreur vague…

1er Tráiler

2o Tráiler

Red Riding Hood

Caperucita Roja versión 2.0

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PhotobucketAhemmm, esta película la podemos ver de dos formas: 1: una moñada al estilo los vampiros de pega de la saga TWILIGHT (de hecho la directora de esta es la misma de la primera parte de la “saga”), o 2: un acercamiento interesante y morboso a una leyenda que lleva circulando por el subconsciente colectivo de todo el mundo desde hace más de 700 años. ¿En qué me baso para esto último?, primero en el casting: Amenda Seyfried (no sé, es ver a esta chica y subirme la bilirrubina cosa mala… y además tiene un aire morboso que no puede con él), Gary Oldman (uno de los mejores malos de la historia del cine, punto pelota), Shiloh Fernandez (muy inquietante en DEADGIRL), Virginia Madsen (hablando de morbo…), Lukas Haas….

Y segundo lo visto en el trailer, que refleja el lado más tenebroso de la historia: la de un hombre lobo que tiene aterrorizados a los habitantes de un pequeño pueblo ambientado en una suerte de Baja Edad Media. En el citado pueblo estaban acostumbrados a un acuerdo con el bicho: cada mes le ofrecían un animal a cambio de no atacar a las personas. Pero eso se acaba en el momento en el que encuentran muerta a la hermana mayor de Valerie (Seyfried), una joven del pueblo con una inexplicable y misteriosa conexión con el animal. El pueblo pide ayuda a uno de los mejores cazadores del país, el Padre Solomon (Oldman), quien les alegra el día al decirles que en realidad no es un lobo muy tocho, sino un hombre lobo que, además, se encuentra entre ellos…

Jeffrey Combs

Un tributo

Ojala estas líneas, estos párrafos inconexos, sirvan de homenaje a uno de mis actores vivos favorito, y casi exclusivo al cine de terror. Uno de los tres caballeros, miembro del tridente del cine de terror contemporáneo. Si a un lado tenemos a Robert “Freedy” Englund y, en el segundo lado del triunvirato, tenemos a Bruce “Ash” Campbell; muchos ya le habréis puesto cara al actor que preside la última esquina del triangulo y, por ende, protagoniza este artículo (vale, con el título del artículo esta revelación no viene a ser algo sorprendente): Jeffrey “Dr. West” Combs.

Aquí comienza el artículo pseudo biográfico dedicado al actor fetiche de luminarias como Stuart Gordon ó William Malone. Como fan del horror no podía dejar pasar muchos tiempo más sin escribirlo. Para vosotros que descubristeis a Combs a través de la inocencia…

Seventh Moon

La luna llena ilumina escenas confusas

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  • Título original: Seventh Moon
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Eduardo Sánchez
  • Guión: Eduardo Sánchez
  • Intérpretes: Amy Smart, Dennis Chan, Tim Chiou
  • Argumento: Una pareja de recién casados celebra su luna de miel en China. Desgraciadamente, una noche, se pierden en un páramo aislado e irónicamente, es la luna llena la que ilumina la persecución a la que son sometidos por las fuerzas del infierno que se levantan.

57 |100

Estrellas: 3

Julio, el séptimo mes del año. Melissa (Amy Smart) y Yul (Tim Chiou) son una pareja de recién casados pasando su luna de miel en la provincia de Sichuan, en el centro de China. En esas fechas se celebra un festival religioso, en el cual y por diversas creencias budistas, se ofrenda y venera a los espíritus con fiestas, comida y fuegos artificiales.
Yul esta exultante, su familia oriental va a conocer a su flamante y bella esposa. Ella también esta encantada y se deja llevar por la celebración. Bastante ebrios y enamorados vuelven al coche de su guía, el amable y eficiente Sr. Ping (Dennis Chan).
Mientras el traqueteo del coche los mece suavemente, ellos se sumergen en el sueño etílico, saben que la familia de Yul les espera cerca pero no tienen prisa en su viaje. Son jóvenes, están en un país exótico y la luna llena les sonríe desde el cielo.

Mel se despierta en el asiento de atrás, con la boca pastosa y se da cuenta de que están parados en ninguna parte. Un enorme páramo de alta vegetación los rodea y el único signo de civilización son unas viejas casas blancas que la observan en silencio. Siendo tan confusas las carreteras de la zona hasta su guía se ha perdido. Ping parte hacía las casas para pedir indicaciones, quedándose la pareja en el coche a la espera de reanudar el viaje. Sin embargo…el tiempo pasa, el conductor no regresa. Parece que la tierra se lo hubiese tragado. Si al menos sus móviles tuviesen cobertura. La pareja esta sumamente inquieta, no se sienten cómodos en un paraje tan agreste y aislado. Deciden ir a las casas a buscar a su guía. Nadie abre una puerta, ni siquiera una ventana; y todos los animales de las familias que presumiblemente viven allí se encuentran atados en las calles. ¿Una broma ó continuación de los ritos de celebración de esa noche mágica?

Desde las casas se empiezan a oír voces en chino. Dicen repetitivamente algo que ni siquiera Yul entiende. Asustada, la pareja decide volver al coche dejando atrás la letanía. Cansados de esperar, arrancan el motor del vehiculo con rumbo a ninguna parte. La resaca les pesa, el desconocimiento de su ruta los inquieta. Ya no se sienten tan afortunados. De repente salta algo ante los faros del coche. La luz ilumina la pálida forma. ¿Era un animal ó una persona? Saben que algo ha cambiado, los paramos nos están tan desiertos como parecía y una sensación de acoso se hace tangible hasta que finalmente detona con los ataques de una criaturas que vienen de cerca y de muy lejos a la vez…

Vale, hasta aquí los diez primeros minutos, más ó menos, de Seventh Moon. Otra película más del responsable de una de las grandes decepciones ó producciones (depende de a quien le preguntes) de los noventa. Me refiero al director cubano Eduardo Sánchez y su película The Blair Witch Project (El proyecto de la bruja de Blair). Director y cinta que dinamitaron el género del terror en la antesala del siglo XXI. No creo que haya mucho que añadir a los ríos de tinta que han corrido sobre el falso documental. Solo dos notas personales:
Primero, para mi TBWP, sí que supuso una decepción de cierta envergadura aunque la considero de obligado visionado así como un entretenimiento muy influyente aún a dia de hoy (¡¿Alguien aun no ha visto [REC]?!)
Segundo, resultan curiosos los paralelismos que se producen entre Paranormal Activity y la opera prima de Sánchez diez años después. Resulta difícil negar que el cine de terror sea el más cíclico de todos.

Os pido disculpas por entretenerme con esta vieja película, pero Eduardo Sánchez empezó muy fuerte en esto del séptimo arte y es algo que todavía le lastra a mi forma de ver y, desde luego, deja sus huellas en la cinta de la reseña.
Este director también cuenta en su haber con Altered, una producción que cámara al hombro (y es que, finalmente, ese estilo de filmación va a ser la marca de la casa) narra las aventuras que viven un grupo de rústicos de la América profunda raptando a un alienígena. Película muy recomendable y que ojala hubiese servido como punto de referencia para esta Seventh Moon.

Así pues tenemos a la pareja de recién casados perdidos en medio de la nada, conduciendo un coche en la oscuridad. Solo han pasado diez minutos y ya comienza el horror. Como bien anuncia el prologo de la cinta y su estupendamente diseñado cartel: “En la luna llena del séptimo mes, las puertas del infierno se abren y los espíritus de los muertos son liberados para vagar entre los vivos”. Y no estamos hablando de publicidad engañosa, en cuanto Yul y Mel se montan en el coche intentado buscar el camino a casa de su familia, vemos a los muertos acosando a los vivos, sin ningún tipo de piedad (ni control), hasta el mismo final de la película por unos paisajes oscuros y bastante misteriosos. Esto es un acierto, muy en la línea de Altered, en seguida se nos sitúa en un contexto sencillo (China, sus leyendas y una pareja de americanos) y se inicia el bombardeo de imágenes frenéticas.
Ahora bien, no se puede esperar nada más allá de la frase promocional de la película. A Eduardo Sánchez, que firma el guión como en todas sus películas, pareció fascinarle la leyenda china sobre la séptima luna y luego decidió rellenar con su estilo propio hora y media para generar un cuento de terror de ideas muy tradicionales y, realmente, poco sanguinarias. Y es que quizá algo más de hemoglobina hubiese animado el conjunto general, dadas la escasa profundidad argumental.

Por supuesto que intenta explicar porque Yul y Mel están siendo sometidos al acoso de los demonios de los abismos infernales, pero es en ese preciso momento cuando la película termina por estallar en una burbuja de humo.

Antes de continuar hablando sobre el guión, me tengo que detener en el aspecto técnico más destacado/crticado/alabado de la película. Todas las escenas están rodadas con la cámara al hombro y en planos muy cerrados. Admito que hay que ensalzar el trabajo de planificación para que las imágenes nos lleguen tan naturales. La primera mitad de la película parece que la estemos viviendo con sus protagonistas “in situ”. La iluminación de la luna, los efectos de sonido (que me parecieron soberbios durante todo el metraje y luego al ver el número de responsables en este apartado me di cuenta de porque), el bamboleo de la cámara, las sombras desdibujadas y apenas vislumbradas de los demonios, las creíbles actuaciones de los tres protagonistas, especialmente precisa Amy Smart, que resulta muy auténtica durante casi la totalidad del film, y algún que otro detalle; todo eso nos traslada mágicamente a ese páramo chino para bien y para mal…

Para bien porque transmite sensaciones vividas e intensas, para mal porque rompe cualquier intento de narrativa. Es complicado ver claramente nada, incluso en las tomas estáticas parece que el objetivo tenga vida propia (y una vida muy epiléptica amigos). Con lo cual llegas a la mitad del metraje exhausto, algo mareado y muy confuso. Por mi parte no había ningún problema porque entendí que eso trataba Sánchez, pero cuando las (innecesarias) explicaciones se hicieron presentes, envueltas en unos aires místicos difíciles de creer y con una escena de sexo, que consigue confundirte aún más (tranquilos, no existe ningún enfoque jugoso), pues me sentí un poco estafado. En definitiva, la última media hora me sentí aburrido con ese intento de vuelta de tuerca y ya no me molesté en prestar atención a la confusión que se producía en pantalla.

Incluso las decisiones y actos de Amy, en el último tramo de película, no me parecieron ni lógicas ni amenas. Poco más que correr hacia el final de la película de forma patética. Lo peor con diferencia es la aparición estelar en escena de “un viejo amigo” en momentos claves de la trama para ayudar en su avance (porque si no se quedaba finalmente estancada, claro). En fin, esperaba más de un guionista que escribe cada cuatro años.

Pero no todo es negativo. Toda esa potencia sin control (rubricada con los dichosos movimientos espásticos del cámara) nos regala, cara al final, una escena un poco más pausada y que, en mi opinión, se quedará en la memoria colectiva de los fanáticos del terror sugerido. Pero mejor dejemos la escena en el aire y esperando que la disfrutéis, siempre hay que sacar algo bueno de hora y media delante de una pantalla. Aunque remarco que ni esta ni ninguna otra escena justifican por si solas el visionado integro de este cuento de ultratumba.

No me voy a extender con el resto de detalles. La película esta muy bien planificada y Eduardo Sánchez nos ha mostrado fielmente lo que quería; incluso los demonios navegan entre lo cutre intencional y el diseño realista, de tal forma que a ratos dan miedo y otros dan risa. Para nada es una película barata, los títulos de crédito finales son bastante largos y atestiguan el esfuerzo invertido en darle un “look” natural y amateur a Seventh Moon (insisto positivamante sobre los efectos de sonido, la banda sonora ambiental perfectamente entretejida en cada escena y el juego de luces y sombras constante), pero creo que ese estilo de filmación no permite narrar una historia intensa ni involucrarnos con los protagonistas. Al fin y al cabo no vemos lo que pasa en pantalla la mitad del tiempo, principalmente por los movimientos de cámara y uno termina la película casi suspirando aliviado por sus pobres ojos. Obviamente es lo que su director pretendía, aunque si una idea no da para más yo creo que mejor no rellenarla con imágenes ininteligibles.

Aplaudo las buenas y esforzadas intenciones que rodean todo este proyecto, pero no solo de buenas intenciones vive el cinéfago. Me resisto a considerarla una mala película pero por muy prevenido que estés, acabas enervado con una dinámica que supera en “temblores”, “saltos” y confusión a la mismísima Bruja de Blair. ¡Y sin tratarse de un falso documental!

Si finalmente os interesa verla, ser conscientes de que el grado de movimiento de las imágenes es mareante y si podéis lidiar con ello “disfrutareis” de un par de conceptos interesantes y de una de las pocas películas actuales, que basándose en siniestras leyendas orientales, se sale de la tónica del susto fácil.

Lo mejor: Una escena puntual que reúne todos los ingredientes que hacen grande al terror sobrenatural.

Lo peor: La cámara, capaz de provocarte una borrachera inducida.