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Beyond the Grave

Post Apocalipsis nietzschiano

Beyond the Grave Poster

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  • Título original: Porto dos Mortos
  • Nacionalidad: Brasil | Año: 2011
  • Director: Davi de Oliveira Pinheiro
  • Guión: Davi de Oliveira Pinheiro
  • Intérpretes: Rafael Tombini, Álvaro Rosa Costa, Ricardo Seffner
  • Argumento: La civilización humana ha caído, es difícil saber por qué o cómo, pero el oficial busca encontrar a los últimos asesinos vivos. Su principal preocupación es sobrevivir entre las hordas de zombis y detener al peor de los nigromantes: El Caballero Oscuro.

68 |100

Estrellas: 4

Beyond the grave Cuatro

Muchísimas gracias a los generosos Davi de Oliveira, director/guionista/productor de Beyond The Grave y a Isidoro B. Guggiana, productor del film; por enviarnos una copia de prensa de su largometraje debut. Es solo gracias a ellos que hoy os podemos hablar de toda una rareza. Una cinta brasileña de horror que mueve dentro de unos parámetros únicos.

El Oficial recorre en su negro coche las carreteras abandonadas de un nuevo mundo que nació nadie sabe cuando. La muerte se arrastra a la vera del camino con la forma de cadáveres andantes. El Oficial olfatea el seco aire, la sed de justicia lo lleva de agujero en agujero acabando con los peores asesinos de este mundo pobre y corrupto. Su único horizonte es El Caballero Oscuro, el que tanto le quitó y quien inició el cambio con su sangrienta magia. ¿Llegarán a encontrarse?

Cuando una película arranca con una cita de Nietzsche ya sabes que te enfrentas a una obra artística complicada; siempre que la cita sea vea reflejada honestamente dentro del contexto de la película, como es el caso de Beyond the Grave: “Nunca es alto el precio a pagar por el privilegio de pertenecer a sí mismo”. Una críptica frase que invita al autoconocimiento y que adelanta a la perfección el retorcido camino que recorremos en la extraña cinta post-apocalíptica que hoy nos ocupa.

Si por algo destaca Beyond The Grave es por su atrevimiento. Siendo una cinta de muy bajo presupuesto aborda distintos géneros desde una perspectiva poética, y muy seria, que busca implicar al espectador y sea él quien complete en su mente las piezas de un enrevesado puzzle. En el mundo fantástico, que tan solo es una distorsión de nuestra propia realidad, que nos presenta todo tiene cabida. Los elementos que nos rodean y las personas han cambiado mucho, son más complejas y tristes, desde que la civilización humana perdió contra sí misma. Poca es la información que se nos suministra, pero acompañando al protagonista de la cinta, un pesimista oficial que vive en guerra permanente con sus sentimientos, iremos conociendo un poco de esta nueva era de dolor y soledad donde los zombis campan a sus anchas, como un reflejo más de la pena que embarga a los habitantes de los desolados parajes brasileños.

Nuestro protagonista busca, a través del silencio, a los últimos asesinos sobre la faz del planeta. Su única meta es la justicia y su camino el asfalto de la carretera. Con estos aromas de road movie, y un tempo cercano al cine de Kurosawa, descubrimos que existe un asesino peor que cualquier otro. Un ser que pudo llevar al mundo a su patético estado actual, una entidad a la que siguen los zombis y cuyos rituales de magia negra dejan un rastro imposible de ignorar.

Una ambientación con mucho potencial, ¿verdad? Pero como he dicho, el discurso es el silencio, la exploración personal a través de una serie de postales líricas que interpelan al espectador. Le preguntan descaradas: “¿Qué ves?, ¿qué es esto?”. Así cada uno puede sacar sus propias conclusiones de una cinta que es exigente y que provocará el odio de muchas personas de mira estrecha. ¿Por qué? Muy sencillo: su ritmo, su vaguedad a la hora de definir ideas y una falta de medios técnicos que suele echar atrás a gran parte de los espectadores.

Ya lo he comentando, pero lo recalco: Beyond the Grave se toma su tiempo para desplegar un universo propio. Si alguien me dijese que la cinta es japonesa me lo creería, incluso existe una conexión obvia con el cine de samuráis, y no creo que sea banal. Así las secas, breves y poco frecuentes intersecciones entre los personajes son las que van dibujando el perfil de una civilización rota, una sociedad de personajes perdidos. Lo que quizás uno pueda asumir como fallo de los actores, ese alienamiento de los personajes, se va relevando como la idiosincrasia común de un mundo que, al igual que el de Rolando de Gilead – que comparte aura con el oficial de “Beyond” –, se ha “movido” y nunca sabremos muy bien por qué. Una perspectiva inteligente por parte de Davi. El ser humano está condenado a su propia ceguera con respecto a los cambios en la sociedad que vive, solo el tiempo es capaz de aislarnos de nuestra propia levedad. Y en dicho tono transcurre la cinta que nos ocupa, un tono lúgubre pero que nos coloca en nuestro merecido sitio. La única emisión de radio de este mundo devastado, se encargará de recordarnos la miseria de nuestra soledad constantemente… ¡otro gran detalle!

La vaguedad en el discurso, lo ambiguo de cada frase del reducido dialogo, obedece a una clara intención: que el espectador complete la historia a su propia manera. Una arriesgada forma de entender el cine que, gracias a la clara fotografía acompañando a la acción – situada primordialmente de día, quien sabe si para ahorrar recursos de focos –, se convierte en el peor enemigo de Beyond the Grave, así como en su plato fuerte. ¡Bella contradicción!

Por un lado hay personas que buscan en una película entretenimiento puro y duro, pasar un buen rato y dejar de darle vueltas a los engranajes de su cerebro. Algo que es loable y hasta el cinéfilo más intelectual practica de vez en cuando. Bien, en ese caso olvidaos de disfrutar Beyond the Grave, un tremendo handicap para una película de zombis. Pero es que, realmente, aquí los zombis si que permanecen en segundo plano, solo personifican el fin de la humanidad, el cambio al que todos debemos someternos. Su amenaza es filosófica nunca física. Al menos así lo he querido interpretar. Como veis esa faceta de discurso libre tiene su lado bueno: vosotros podréis sacar vuestras propias conclusiones sin necesidad que os guíen del punto A al B con media docena de escenas de acción masacrando zombis para completar hora y media de metraje.

Además, toda esta forma de narrativa casa muy bien con el reducido presupuesto con que contaron Isidoro y Davi. Estamos ante cine “underground”, de “guerrilla”, realizado con corazón y cabeza. Puede que el dinero no alcance para un maquillaje que Tom Savini diseñaría en el lavabo de su casa, pero se suplen con inteligencia sus muchos defectos gracias a la intensidad y el pulso firme a la hora de rodar planos largos, muy en la vena de ese falso western que tantas veces rodó Kurosawa. Los actores también se confabulan para sacar la película adelante. Por mucho que se trate de actores desconocidos internacionalmente, dentro del panorama terrorífico, interpretan sus papeles con solvencia. Destacando por encima de todos a Rafael Tombini. A cargo del oficial, sabe aportar una dosis de tragedia y otra de determinación a un personaje que evoca soberbias imágenes de venganza y furia. Me sorprendió gratamente su estética, muy en la línea del protagonista de otra película post-apocalíptica bien distinta pero bastante recomendable: “Holocausto Samurai” (1998).

El aprovechamiento de paisajes industriales herrumbrosos y rurales completamente deprimidos termina por redondear una ambientación que puntúa a muy alto nivel y resulta ideal para los soñadores. No reinventa la rueda, puesto que ese tipo de escenografías post-apocalípticas las aprovecharon los italianos mucho antes, pero siempre se agradece algo de verosimilitud a la hora crear atmósfera.

En definitiva, una película humilde pero que apunta alto en cuanto a su capacidad de conjurar imágenes internas muy interesantes para el público inquieto. Seguramente causará una fuerte división entre los aficionados cuando llegue su esperado estreno internacional, unos dirán que es la peor película de zombis y otros que es la película más distinta de zombis que jamás hayan visto. Para mi ha sido un viaje metafórico a los rincones más oscuros del análisis humano y la raíces del mal que todos llevamos dentro. Como anecdota comentar que estamos ante la primera película de muertos vivientes rodada en Brasil – seis años hasta ver la luz –. Puede que existan otras cintas como Mangue Negro (2008), películas brasileñas con redivivos de por medio y estranadas antes; pero dejando aparte frases publicitarias, creo que nos encontramos ante otra de esas películas que dignifican la producción independiente de Latinoamérica.

Lo mejor: La mezcla de magia negra, road-movie, cine post-apocalíptico, venganzas, acción y zombis crean un mundo único cuya belleza surrealista empapa al espectador, principalmente, por su fotografía.

Lo peor: Los tiempos son muy pausados, al buscar una narrativa poética se complica el entender fácilmente el mundo imaginario donde transcurre la historia.