
Los italianos parecen haber empezado el 2010 muy animados en cuanto a cuestiones terroríficas se refiere. Gabriele Albanesi (The Last House in the Woods, 2006), nos presenta su nuevo proyecto bajo el título de In the Mouth of Ubaldo Terzani, cuya trama sigue el devenir de Alessio Rinaldi, un joven director que para su primera película de horror decide contar con el asesoramiento de Ubaldo Terzani, un famosísimo escritor de novelas de terror.
Una vez instalado en casa de Terzani para iniciar la colaboración, entre ambos, director y escritor, se iniciará una extraña relación de dependencia psicológica: mientras Ubaldo Terzani desvela su lado más oscuro, el joven Rinaldi cae presa de una serie de visiones y pesadillas cada vez más aterradoras.
Desde luego las imágenes que promocionan In the Mouth of Ubaldo Terzani prometen un excelente pasatiempos para los amantes de la sangre y las vísceras. Vermeos en que queda todo.
Por cierto, curioso el apego de Albanesi por titular sus películas a imagen y semejanza de exitosas películas norteamericanas. Supongo que a nadie se le escapan las semblanzas, tanto en el título cómo en el argumento (aunque menos), de In the Mouth of Ubaldo Terzani, con la excelente En la Boca del Miedo, del maestro John Carpenter, cuyo título original era, precisamente, In the Mouth of Madness.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 02/02/10 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: gore,
independiente,
maldiciones,
monstruos

LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 2

¿Qué pasa si mezclas a jóvenes y guapos actores, curtidos en las series de televisión norteamericanas más estomagantes, con maldiciones fantasmales? Pues que tenemos la película de terror adolescente prototípica para esa nueva generación crecida al abrigo de Hannah Montana y las gemelas Olsen. Bienvenidos al reino de los cuerpos perfectos y los cerebros de todo a cien. Pasen, vean, rían y lloren con Forget me not (No me olvides).
De toda la vida me ha gustado este subgénero del terror por lo poco exigente que es y, sobre todo, por ver guapos adolescentes americanos siendo torturados de una forma u otra. Siempre he sentido que la realidad para un joven en un instituto está tan lejos de lo presentado en los Destino Final , que ver una película de estas características me parece un ejercicio de humor macabro bien sano. Si además los resultados son satisfactorios a nivel de FX, actuaciones, guión y, especialmente, humillaciones para los personajes arquetípicos que desfilan por pantalla; pues mucho mejor.
¿Qué tiene entonces que ofrecer Forget me not en este terreno? En el lado positivo contamos con ciertos detalles bien construidos, en concreto la línea argumental que aúna el terror “teen” con maldiciones fantasmagóricas, muy al estilo de las películas orientales de reciente cuño como La Maldición ó One Missed Call; línea que a pesar de no ser muy original tiene un puntito que llega a interesar al espectador. En el lado negativo tenemos unos personajes que van a provocar extrema vergüenza ajena en el 95% de los visionados, así como una desgana narrativa y una dirección anodina que quizá se pueda perdonar por ser la opera prima de su director, Tyler Oliver.
Entonces ubiquémonos y averigüemos un poco de lo que sucede a los jóvenes más guapos, salvajes y divertidos de una pequeña ciudad estadounidense:
Sandy (Carly Schroeder) y su hermano Eli (Cody Linley) por fin han terminado la secundaria y se han graduado. Un futuro de juergas interminables les espera como universitarios. Pero, ¿quién les impide ir calentando motores antes de que empiece el verano? Junto con los amigos de toda la vida, deciden dar una fiesta por todo lo alto: alcohol, trikinis, marihuana, sexo adolescente y nada de grasa.
Bien borrachos y no menos calientes, los jóvenes amigos de Sandy tienen la original idea de jugar a un juego en el cementerio de la ciudad. El juego de los fantasmas. Las chicas, convenientemente asustadas para que sus gallitos las achuchen, acceden picaras a dicho juego. Entre risillas y magreos se dirigen en sus cochazos, comprados por papa, al camposanto.
Ya en el cementerio, una vieja amiga huerfana de Sandy que reside en el orfanato cercano, quiere unirse al juego. Aunque la chica es un poco rara, como también es muy atractiva la dejan jugar sin problemas. El juego consiste en que uno de los chicos hace de fantasma y va pillando uno a uno a los otros jugadores que se pasan a su bando. El último que queda sin pillar es el que gana. Vamos, el típico juego del recreo para niños de doce años, pero jugado en un cementerio por pre-universitarios. ¡Un bravo por el futuro de los EEUU!
A todo esto, la amiga rara llamada Angela, sufre una ida de cabeza y se lanza por un precipicio delante de Sandy acusándola de olvidar. Y es que algo se cocía entre ellas dos. Algo que, al haberlo olvidado Sandy, provoca que el juego fantasmal se haga realidad.
A partir de esa noche, una fuerza sobrenatural vengativa se va llevando a todos los participantes en el juego. Los chicos desaparecidos se llevan consigo todo rastro de su existencia. Es decir, si los fantasmas se te llevan, pasas a engrosar sus filas y todo recuerdo de ti se borra en el mundo de los vivos.
Solo Sandy se acuerda de los amigos desaparecidos pero nadie la cree. Su única opción es desenmarañar poco a poco su pasado si quiere acudir a la universidad y poder ingresar en una de esas fraternidades famosas por sus fiestas.
Tópicos, tópicos y más tópicos. No quiero hacer mucha sangre con este tema porque es algo que el aficionado al terror sublima en pro de visionar las cintas de su género favorito sin darse mucho mal, pero…¡Dios mío, vaya hartazgo de clichés! Como español de treinta y pocos, no puedo dejar de sentir un distanciamiento abismal con Forget me not, tanto cultural como mental (algo que no me ha impedido disfrutar otras películas “teen”). Dejé la adolescencia hace mucho tiempo pero aun así soy capaz de disfrutar de las chorradas más adolescentes que te puedas echar a la cara. Siempre, claro, que tengan algo especial (ó al menos eso quiero pensar para no darme cuenta de que soy un poco gañan). En el caso de esta película, me vi superado totalmente. Los personajes son tan vomitivos, tan estupidos, tan norteamericanos; que superaron mi resistencia a este tipo de cine. Ni siquiera las peripecias que viven me llegaron a divertir (más que tenían que haber sufrido). Para resumirlo, solo tenemos gallitos y gallinitas durante más de hora y media. Una vez metidos en la trama terrorífica, parece que la protagonista se aleje un poco de los clichés de joven calentorra; pero el resto son unos completos gilipollas (muy guapos, eso sí) todo el metraje. Atención a esta perlita: ¿Quieres conseguir alcohol en una tienda y eres menor de edad? Lanza a tu amiga la tetona a que le haga una felación al dependiente mientras vosotros robáis una botellita del rico Jack Daniels. ¿Hacía falta tirarse a un tio con cara de lelo para conseguir unas copitas? Sin paños calientes. Mi abuela diría que esa chica es un poco ligera de cascos, yo no se que decir directamente.
Una vez superado el mal trago de unos personajes arquetípicos capaz de poner nervioso a un muerto (no me extraña que los persigan los fantasmas) podemos empezar a vislumbrar más detalles de la película. Ligados a los caracteres están los actores, toda una caterva de niñatos guapos que vienen de la televisión estadounidense. Pues, la verdad, no se si por extremo grado de afinidad con sus personajes, pero los muchachos no lo hacen mal. Aunque, con esto que he dicho, no se si les estoy haciendo un cumplido ó insultándolos directamente.
En cuanto al diseño de los fantasmas, surge una cuestión que me choco en cierta medida. Los espíritus resultan a veces cutres y con un aspecto que cuesta tomarse en serio (máscaras + CGI de campaña = resultón pero nada más), lo curioso es que el final de la película (sin mucha vuelta de tuerca) desvela porque tienen esas pintas de llevar disfraces de saldo. Un acierto es el uso de movimientos espasmódicos en su deambular, obviamente robado de las películas orientales de horror. Lo que falla estrepitosamente es el ritmo de sus apariciones: predecibles y provocando muertes del montón, sin nada de tensión. No es que estén mal, es que son algo visto cientos de veces.
Otro detalle, y esto ya tiene que ver con el guión, es que cuando un personaje muere; automáticamente su existencia desaparece de la memoria del mundo, incluso cambiando (ligeramente) el transcurso de los acontecimientos pasados. Algo que está muy bien pensado y que podría habernos proporcionado buenos momentos si se hubiese tratado con más profundidad y con más sosiego. Da pena ver como ese concepto se desaprovecha en pro de seguir con más muertes y jovencitos dando vueltas a diálogos que no llevan a ninguna parte. Se hace patente en seguida que el objetivo de Forget me not es satisfacer a adolescentes de una forma directa y, para ello, mejor no meterse en metafísica. Así mismo, el guión (firmado por el director y otro desconocido, llamado Jaime Stern) hace aguas en cuanto al desarrollo de la historia. Muy lineal y con falta de elegancia para presentar, por ejemplo, la razón de que el juego fantasmal se haga realidad. Nada que no podamos encontrar en cualquier otro DVD de videoclub, además sin pizca de ironía, la cual hubiese funcionado fenomenal con unos personajes tan planos.
El resto de la producción pasa por una normalidad aplastante dentro de su contexto de cinta de entretenimiento para gente joven: Una fotografía discreta, una banda sonora que nos regala de vez en cuando temas muy “cools” y un montaje algo chusco pero que al menos aporta ritmo a la película.
He de reconocer que su nota sube si te dejas llevar por la morbosidad de ver a caracteres tan patéticos haciendo el ridículo y gritando cuando aparecen los consabidos espectros. De lo mejor, es ver al ridículo hermano de Sandy contando como le gustaría ser pirata (sí sí, de los de parche y loro) en cuanto tiene ocasión. Con eso consigue que cuando llega su hora te alegres oscura y cruelmente. También podrá resultar apetecible a aquellos que quieran ver muchachitos y chavalitas de cuerpos perfectos, haciendo el golfo (en vez de comprarte el Primera Línea pues le echas un tiento a Forget me not) Si tampoco has visto muchas películas de terror y todavía no pasas de los veinticinco pues podrás transigir con la falta de cariño hacia el espectador que tiene este film (y que pese a lo que pueda parecer es apto para mayores de catorce años).
Al que busque algo más que cuerpos bonitos y sonrisas brillantes en una trama de dudoso valor como divertimento pero no quiera renunciar al espírtu American Teenager….os toca esperar a otra ocasión, ¿tal vez Scream 4? Ya se que los protagonistas de Scream están creciditos, pero sigue siendo terror adolescente ¿no?
Lo mejor: Dejarse llevar por el morbo y disfrutar viendo el sufrimiento de los protagonistas.
Lo peor: Con creces, los personajes estupidos y creidos.
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Por Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
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LA VALORACIÓN:
90 |100
Estrellas: 5

AVISO IMPORTANTE: Recomiendo encarecidamente el visionado de Triangle, y para que la experiencia de verla sea plenamente satisfactoria hay que hacerlo con la menor información previa. No veáis ningún trailer, ni fotos, ni críticas. Sabed solo que es un thriller con pinceladas terroríficas cuya base es el juego de las paradojas temporales. Y afortunadamente tiene su entidad propia. Negad cualquier comparación. No son Los Cronocrímenes ni Donnie Darko. ¡Corred a verla! ¿Ya? Bien, ahora empezaré con la reseña de pleno.
De todos modos no os preocupéis, intentaré no destripar nada del argumento para los impacientes que quieran leer información sobre este, para mi, ya clásico moderno.
Película británica-australiana, estrenada este año 2009, que nos trae Christopher Smith, director de las sobradamente conocidas Creep y Severance (Desmembrados en España). Este es su proyecto más personal, no en vano el guión, del propio Smith, tardó dos años en estar finalizado. Aquellos que vieran sus films anteriores, especialmente Severance, ya degustarían el sabor propio que este buen inglés imprime en su dirección. Pues preparaos porque en Triangle, va dos ó tres pasos más allá. Y lo mejor de todo acertadamente, con los errores de su debut en largo, con Creep, aprendidos y superados.
Jess, una treintañera divorciada, vive con su hijo autista. Es una madre devota pero a veces no puede evitar hundirse por el peso de cuidar a su hijo sola. En una mañana soleada, decide darse un descanso y salir con un amigo Greg a navegar en su velero. Jess llega confundida, mareada incluso, al barco. Pero no hay motivo para cancelar un bonito día en el mar. En medio del Atlántico, Greg, Jess y otros amigos disfrutan bajo el sol de la paz del mar. Sin embargo, la paz se quiebra repentinamente. Llega la calma chicha que precede a la tormenta; y dicha tormenta es tan rápida como devastadora. Aferrados al casco del velero su situación parece desesperada. Pero al poco del incidente un enorme transatlántico de los años treinta aparece ante ellos. Una figura difusa los observa desde cubierta. Aliviados por lo que parece su salvación, suben al Aeolus, está completamente vacío. Jess siente una inquietante sensación de déjà vu. No hay pasajeros, no hay tripulantes. Entonces comienza la verdadera pesadilla, que como todo mal sueño, no tiene final…
Triangle. Aunque no observé alusiones directa en la película, yo creo que el título de la misma, hace referencia a dos cosas que quiero comentar antes de entrar en detalles con esta fantástica pieza:
Triángulo: Polígono de tres lados formado por tres rectas que se cortan. La parte central de la película y el núcleo de su guión es un perfecto triángulo equilátero argumental basado en la trinidad temporal: pasado, presente y futuro. Siento ser tan críptico pero lanzó el detalle porque gocé como un enano viendo como las piezas ó hechos que se diseminan de forma temporal en el transcurso de tiempo que la acción se desenvuelve en el Aeolus, llegan a encajar tan perfectamente. Obviamente hay detalles abiertos pero los comentaré más adelante. De verdad, la forma de narrar como el presente se trueca en pasado para llegar a ser futura, es tan sencilla, ligera y creíble que asusta. Y esas son las pinceladas de horror que más satisfacen.
Triángulo de las Bermudas: Es un área geográfica con forma de triángulo, con un área aproximada de 1,1 millones de kms cuadrados, situada en el océano Atlántico entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Florida. La leyenda la conocéis de sobra. Algunos barcos que han entrado en dicha área no regresan y algunos periodistas de prensa amarilla y mentes fantasiosas creen que esos barcos desaparecidos viajan en el tiempo ó a dimensiones desaparecidas. La producción que nos ocupa, no desarrolla esa idea en absoluto. Esta magistralmente centrada en Jess y su pesadilla temporal personal. Pero el título lo deja caer, no sabemos si nuestros protagonistas están atrapados en el Triángulo de las Bermudas ó no, pero nos deja elucubrar con ello.
También quería destacar que ni siquiera el nombre del transatlántico esta elegido al azar, por cierto un barco tétrico, ominoso, cuyos interiores sombríos resultan el marco ideal para esta historia de misterio y psicosis. Decorados destacados a mi entender, aunque ya os confieso que los barcos fantasmales son una de mis debilidades.
Siguiendo con el nombre, tenemos un barco de hace setenta años conservado estupendamente llamado Aeolus; en griego, nombre de pila de Eolo, el rey de los vientos e hijo de Poseidón. Pues bien, el hijo de Eolo, Sísifo; fue castigado por el mismo Zeus a subir una enorme roca por una ladera empinada durante toda la eternidad (la subo y cae, la subo y cae…ad infinitum). Y todo por engañar a la muerte. La lección de mitología griega no es banal (de hecho en la película recibiréis la misma información) puesto que Christopher Smith usa la leyenda de Sísifo como leitmotiv de su guión. Obviamente llevándola a su terreno e interpretandola a su gusto.
Fijaos cuanto han dado que pensar solo estas dos palabras. Me encanta cuando puedes encontrar tantos matices en los conceptos de un largometraje. Entonces, imaginad cuanta riqueza puede tener el guión completo de Triangle. Los dos años de preparación han dado sus frutos. Los pequeños detalles se van desvelando a medida que avanza la trama, todo encaja. Actualmente pocos films te dan el gustazo de decir: “¡Aaaah! Era por eso.”. Las intuiciones que vas teniendo se hacen más ó menos realidad con un factor de sorpresa muy controlado, siempre en un límite medio-alto. Pero no solo son detalles minimalistas, las piezas grandes del puzzle y que conforman la trama principal, son fáciles de unir. Aquí no hay metáforas ni imágenes figurativas como en Donnie Darko. En un lenguaje cinematográfico muy claro se nos narra una historia sencilla llevada hasta sus últimas consecuencias. Las historias rocambolescas tienen a veces el peligro de caer en lo pretencioso, ¿verdad? Pues este no es el caso, amigos. Sobriedad británica en estado puro.
Los únicos agujeros que tiene el guión, como ya indicaba más arriba, son los propios de cualquier paradoja temporal. Desgraciadamente, el tiempo es lineal y este hecho, una ley física que, de momento, es ineludible. Por ello el ser humano esta incapacitado para explicar con veracidad las consecuencias de los bucles en el tiempo, porque sencillamente no ha visto ninguna.
Resumiendo todas estas pajas mentales: La película tiene un factor cerebral importante pero no determinante (solo requiere un poquito de atención), todo lo que muestra tiene su razón de ser (nada de violencia gratuita, lo siento goremaniacos) y mantiene el mismo nivel de misterio desde el principio hasta el final. Incluso los diálogos están faltos de banalidad, algo que destaca Triangle muy por encima de casi el 95% de las producciones de terror actuales.
¿Y de las características técnicas? ¡Oh! Estaba demasiado deslumbrado por el guión (cosas así no se encuentran fácilmente). La verdad que técnicamente cumple con creces. La iluminación y la fotografía acentúan los tonos pálidos en los exteriores, generando una sensación de irrealidad cercana a la de una pesadilla (extensiones infinitas de agua salada y un sol blanco tostándonos las ideas). Las escenas de interior son más oscuras y están muy bien planificadas. Preparaos a verlas más de una vez y desde diferentes ángulos, gran punto este último.
Los efectos visuales elegantes hasta la medula. La tormenta cuando llega, consigue impactar al espectador casi literalmente. Las escenas de mayor acción también están secuenciadas con gusto y seriedad.
La dirección y el montaje acertados. Los momentos que aúnan varios espacios temporales, son filmados con tanta naturalidad que te cuesta plantearte la dimensión real de lo que ves. Las transiciones entre una escena y otra es suave, bien insertada.
Y me dejo para el final los actores. Melissa George, que encarna a Jess, lleva casi la totalidad del peso del film y lo hace usando el recurso del dramatismo. A mi consiguió darme miedo y pena a la vez. Ella salta de una emoción a otra sin parar durante todo el metraje, yo me deje llevar rápidamente y compartí con ella todo ese maremagno emocional. Descontando, por supuesto, que esta actriz australiana, tiene una presencia física potente y atractiva a la vez. No se podía esperar menos de esta señorita que lleva paseándose con dignidad por multitud de series de televisión y películas (Turistas, 30 días de noche, Amityville) desde 1995.
Sus compañeros de reparto también lo bordan, pero tienen el protagonismo justo y necesario. Esta es la historia de Jess y de nadie más.
Solo pondría como pega el score. No me pareció especialmente destacable, pero sinceramente…¿a quien le importa cuando esta absorbido mirando la pantalla como una polilla hipnotizada?
En conclusión, una película que sus responsables se tomaron muy en serio. Aquí no hay sitio para el buen humor si no para hora y media de suspense y exploración de la paranoia en situaciones extremas. Cada minuto recompensa nuestra atención con creces. Una actriz protagonista que consigue atraparte en su desesperación. Ideal para ver en reducida compañía (para minimizar los comentarios y distracciones), por ejemplo con esa pareja aficionada a la sutileza, que no gusta mucho del cine de horror sangriento y cafre. Todo un viaje a lo desconocido, que acaba de tomar forma en nuestra cabeza después de un, muy recomendable, segundo visionado
Para un servidor, estamos ante una de las mejores películas de terror del 2009. Ahí es nada.
Lo mejor: Un guión tan serio como solido
Lo peor: Algunos la consideraran de efectismo fácil
¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Triangle” en VOSE.
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Por Bob Rock | bobrock@almasoscuras.com
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Desde Inglaterra nos llega una producción de horror puro y duro: 13 hrs. La cual promete buenas dosis de tensión y algo de sangre.
El argumento nos lleva a una casa en la campiña inglesa donde Sarah Tyler regresa con sus amigos para ver a su familia. Pero en una noche de luna llena y con la tormenta rugiendo afuera, todos los habitantes e invitados de la casa se ven acosados por “algo” que los va cazando uno por uno, matandolos sin piedad.
Atrapados dentro del caserón empiezan a sospechar los unos de los otros, aullidos, gritos y cadáveres van sembrando los pasillos de la vieja mansión. ¿Sobrevivirán 13 horas al terrible secreto que esconde la extraña familia de Sarah?
Publicitada a bombo y platillo como “de los productores de Dog Soldiers”, la verdad que después de leer la sinopsis y el ver el teaser uno no puede menos que recordar la citada película de hombres lobo (no esperarían mantener ningún secreto con el teaser, ¿verdad?). Aunque en mi particular opinión 13 hrs pinta bastante mejor, a pesar de lo clásico de su argumento.
Esperemos que este a la altura de recientes producciones de terror británicas como Tormented, Severance ó la citada Dog Soldiers.
Estad atentos a los ciclos lunares del 2010.
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 14/12/09 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: hombres lobo,
maldiciones,
muerte

El español José Luís Alemán, cineasta con una amplia experiencia en el campo de la publicidad y el formato documental, se pone tras las cámaras de La Herencia Valdemar, ambiciosa producción patria de terror gótico que reune en la pantalla a actores de la talla de Eusebio Poncela, Óscar Jaenada, Silvia Abascal, Laia Marull, y el mísmisimo Paul Naschy.
La historia de La Herencia Valdemar da comienzo con la desaparición de Luisa Llorente, una experta en tasación de inmuebles antiguos que se había trasladado a la misteriosa mansión victoriana Valdemar para realizar un inventario de los bienes de la propiedad.
Maximilian, presidente de la compañía para la que trabaja Luisa, contrata los servicios del detective Nicolás Tramel para que la encuentre. No es la primera desaparición. Poco tiempo atrás otro tasador llamado Orquicia también se esfumó cuando le enviaron a valorar el contenido de la mansión Valdemar; sin embargo, a la compañía Inmoberance el destino de este empleado parece traerle sin cuidado.
El detective se traslada al lugar de los hechos y emprende un terrorífico viaje al pasado…
Inspirada en los texto (una vez más) de H.P. Lovecraft, el trailer de La Herencia Valdemar muestra mansiones góticas, sesiones de espiritismo, secretos de familia, monstruos y contínuos saltos en el tiempo. Un menú diferente y apetecible que se estrenará en las salas de cine españolas el próximo 22 de Enero de 2010.
Mientras redactaba este post llegaba a mis oídos la triste noticia de la muerte de Jacinto Molina, más conocido entre los aficionados al terror como Paul Naschy. Un artista que, pese a los innumerables obstáculos que encontró en su camino, jamás dudó un instante en demostrarle al mundo su pasión y amor incondicional por el género. Ha muerto haciendo aquello que más le gustaba y a lo que dedicó la mayor parte de su vida: el cine. Descanse en paz y mis más sinceras condolencias para su familia y amigos.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 01/12/09 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: casas encantadas,
espíritus,
fantasmas,
maldiciones
Interesantísima propuesta independiente que nos llega desde Gran Bretaña de la mano del director Andy Thompson. Su titulo, The Scare Crow, y su argumento gira en torno a cuatro amigos que trabajan en una compañía de seguros y que se ven inmersos en un viaje de negocios, con todos los gastos pagados, a una pequeña localidad en mitad de la nada.
Su suerte parece cambiar al conocer a tres seductoras hermanas cuyo estilo de vida parece anclado en el siglo pasado. En realidad las tres hermanas esconden un terrible secreto. Culpables de la muerte de su padre sufren una maldición que las mantiene retenidas en la granja... de forma eterna. La única forma de romper la maldición pasa por sustituir el cadáver de su difunto padre por cinco partes del cuerpo humano provinentes de cinco víctimas distintas.
The Scare Crow ha cosechado excelentes críticas hasta el momento y atesora varios premios importantes de festivales especializados. Os dejo con el trailer y algunas sangrientas imágenes de The Scare Crow.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 06/11/09 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: gore,
independiente,
maldiciones

LA VALORACIÓN:
81 |100
Estrellas: 5
Un buen día, no hace demasiado tiempo, Sam Raimi encontró un viejo y olvidado juguete bajo su cama. Lo rescató, lo desempolvó, y volvió a juguetear con él, recordando viejas y agradables sensaciones.
Efectivamente, Sam Raimi ha vuelto, y lo ha hecho en plena forma y fiel a un estilo que le es propio. En realidad nunca se fue. Raimi ha consolidado en Hollywood una de las carreras más prolíficas y heterogéneas cómo director de cine.
Tras una espectacular eclosión en el cine de terror de bajo presupuesto con su mítica trilogía de Evil Dead, Raimi ha echo prácticamente de todo, desde comedia absurda ("Ola de crímenes, ola de risas", 1985), pasando por fallidos thrillers sobrenaturales ("Premonición", 2000), imposibles homenajes al spaguetti-western ("Rápida y Mortal", 1995), geniales thrillers de corte clásico ("Un plan sencillo", 1998), insustanciales -e incompresibles- melodrámas románticos ("Entre el juego y el amor", 1999), deliciosos antihéroes de serie B ("Darkman", 1990), y megalómanos superhéroes de serie A ("Spiderman", 2002) que han hipotecado buena parte de su trayectoria profesional (al tiempo que le hacían inmensamente rico).
Pero, aún así, y al margen de su faceta de productor, los aficionados al género de terror llevábamos demasiado tiempo echándole de menos. La sombra de la trilogía de Evil Dead ("Posesión Infernal", "Terrorificamente Muertos", "El Ejército de las Tinieblas") es alargada; y quién más quién menos ha especulado -soñado- en alguna ocasión con el regreso de aquel joven entusiasta que sorprendió al mundo con una de las mejores sagas terroríficas (y de humor negro) de todos los tiempos.
"Arrástrame al Infierno" (título en español de Drag Me to Hell) era la firme promesa del esperado regreso. Pero había pasado mucho tiempo, y Mr. Raimi acababa de salir de una nueva trilogía que muy poco tiene en común con Evil Dead. Una trilogía arácnida de desiguales resultados artísticos (muy desiguales) pero de incontestable valor comercial y mediático.
Raimi se ha eregido, en los últimos tiempos, como un excelente fabricante de blockbusters, y precisamente a ello ha dedicado los últimos años de su carrera (la sombra de Spiderman también es muy, pero que muy alargada). Así que muchos albergábamos ciertas dudas ante este largamente anunciado regreso a sus orígenes que debía suponer "Arrástrame al Infierno".
Por fin he visto "Arrástrame al Infierno", y en apenas quince minutos de película todas mis reticencias se fueron al traste gracias a una divertidísima set piece que transcurre en el interior de un automóvil, y con la que Raimi me tendía una mano y me susurraba al oído: "He vuelto... tengo el viejo juguete de nuevo en mis manos y vuelvo a disfrutar como antaño... sin ataduras, sin preocupaciones".
"Arrástrame al Infierno" es una auténtica gozada. Un golpe de efecto de Raimi que logra, con una historia mínima, archiconocida y con una conclusión tristemente previsible (difícilmente a un espectador un poco avispado se le escapará cierto detalle determinante para la resolución de la trama), ofrecernos una nueva muestra de terror/comedia feroz y adrenalítica que no queda tan lejos de "Terroríficamente Muertos" (es inevitable recordar al añorado Ash mientras contemplamos el brutal castigo al que se ve sometido la abnegada protagonista de "Arrástrame al Infierno").
La historia que cuenta "Arrástrame al Infierno" no da mucho de sí. Una joven asesora financiera que ambiciona subir peldaños en el escalafón de su empresa deniega una nueva prórroga al crédito hipotecario de una vieja gitana rumana a la que están a punto de embargar su hogar. Sintiéndose humillada y maltratada, la vieja gitana maldice a la joven.
En ocasiones lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Y en este punto es dónde Raimi demuestra, sobradamente, conservar toda su genialidad y talento intactos.
"Arrástrame al Infierno" es un portento de ritmo en el que Raimi vuelve a hacer alarde de todos aquellos recursos visuales -perfectamente orquestados y coreografiados- que tan excelente resultados le dieron en "Terroríficamente Muertos": una imaginativa planificación de las secuencias de acción, desquiciantes movimientos de cámara, primerísimos primeros planos, zooms y panorámicas imposibles... y todo ello coronado con un nerviosismo y una calculadísima aceleración en el montaje, marca de la casa.
Los numerosos gags humorísticos, nacidos prácticamente todos ellos de la excesividad, de la exageración, se acomodan perfectamente en la trama terrorífica de "Arrástrame al Infierno".
Incluso cuando la película coquetea peligrosamente con el ridículo más espantoso (ver la secuencia de la sesión de espiritismo), Raimi consigue salir indemne de manera casi milagrosa.
Raimi logra convertir un proyecto que parecía abocado al fracaso tanto por la escasez de su fondo (una historia realmente limitada) y la escasa aportación de sus actores (a excepción de una genial Lorna Raver en el papel de vieja bruja rumana), en una sensacional muestra de cine de entretenimiento puro y duro, deudora de la maestría visual y rítmica que el director imprimió a sus primeras obras.
Puede que no sea tan salvaje ni tan sangrienta como "Posesión Infernal" o "Terroríficamente Muertos" (aunque está sobrada de vómitos, bilis y demás secreciones corporales). Puede incluso que "Arrástrame al Infierno" se mueva por unos derroteros mucho más comerciales que la saga Evil Dead, lo cual me parece totalmente comprensible, normal y admisible. Pero lo que está claro es que tanto Raimi, cómo la mayor parte de sus admiradores, hemos disfrutado una barbaridad con este viejo juguete casi olvidado que ha acabado convirtiéndose en una magnífica, divertida y entretenidísima película de género. Lo dicho, una auténtica gozada.
Lo mejor: El mejor cine espectáculo y de entretenimiento avalado por el genio de un Sam Raimi en plena forma.
Lo peor: Que algunos acusen Arrástrame al Infierno cómo una nueva concesión a la comercialidad por parte de Sam Raimi.
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Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
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Los chicos de Vicent Films (Psychophobia 2) están que no paran. El pasado 4 de Mayo los amigos de Terror y Nada Más estrenaron, en exclusiva, "Bloody Mirrors", el nuevo trabajo de Sergio Morcillo y los suyos, basado en un relato del propio Antonio Reverte (alma máter de Terror y Nada Más), y producido por Terror y Nada Más
"Bloody Mirrors" es un cortometraje (o mediometraje... no sé muy bien cómo funciona el tema) de 36 minutos de duración, que cuenta la historia de tres amigos que comparten un piso en propiedad de uno de ellos. Durante un fin de semana que transcurre con total normalidad, Sofia cuenta la leyenda de un hombre llamado Vicente, que fue asesinado a sangre fría en el interior de ese mismo piso, y que si pronuncias su nombre 3 veces delante de un espejo volverá para vengarse de quien ose perturbar su descanso. Los jóvenes no se toman demasiado en serio la leyenda y deciden pronunciar su nombre. Desgraciadamente la sus vidasd darán un cambio radical cuando Vicente vuelva y convierta la estancia en una horrible pesadilla y en una orgía de sangre.
Un nuevo baño de sangre con sorpresa final a cargo de los chicos de Vicent Films, llevado a cabo con medios amateurs pero con la misma ilusión y pasión por el género de siempre.
Quienes estéis por Madrid el próximo 18 de Junio, tenéis la oportunidad de asistir a una proyección de "Bloody Mirrors" en la sala Lolita Lounge, a las 21:30 horas (ver cartel)
Os dejo el trailer de "Bloody Mirrors". Si deseais ver el cortometraje íntegro podéis hacerlo en Terror y Nada Más.
Por cierto, "Bloody Mirrors" todavía tiene pendiente de confirmación su participación en el próximo Festival de Sitges. Crucemos los dedos...
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 11/06/09 | CATEGORIAS: Noticias
Tags: amateur,
gore,
maldiciones
Tras la buena acogida que tuvieron sus dos anteriores relatos "Nochebuena" y "Transformation", nuestra amiga Eli Campora nos obsequia con una nueva y divertida muestra de su talento.
"Sabandija" es un relato de transformación, amor y muerte que conserva intacto ese lado irónico que ya forma parte del estilo de Eli. Espero que os guste.
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AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 25/05/09 | CATEGORIAS: Relatos de terror
Tags: maldiciones,
monstruos,
vampiros

LA VALORACIÓN:
20 |100
Estrellas: 1
Falta de ambición no se le puede reprochar al debutante David Gregory.
Probablemente en su ánimo estaba el fabricar un cuento de hadas con hechuras de pesadilla malsana y oscura.
Los elementos utilizados para ello, a simple vista, no parecían nada desacertados. Una maldición que afecta a los recién nacidos de una pequeña y endogámica comunidad, unos adolescentes fantasmagóricos, deformes y juguetones, y un tenebroso bosque cuya atmósfera impregna cada rincón de la que prometía ser una más que interesante muestra de género.
En realidad uno podía llegar a creer, en un alarde de prepotencia sin justificación alguna, que iba a resultar relativamente sencillo agitar dichos ingredientes con un mínimo de talento para acabar logrando una película de terror independiente de cierta envergadura.
Pero la cosa, por lo visto, no iba a resultar tan sencilla. Los resultados que arroja este "Plague Town" nos indican que todavía quedaba mucho camino por recorrer. Y que este estaría repleto de complicaciones.
"Plague Town" nos cuenta la historia de una desestructurada familia norteamericana que decide malgastar junta una apacible jornada en una apartada campiña irlandesa, en la que el padre pasó buena parte de su infancia. La excursión se complica cuando, a causa de los constantes reproches que se lanzan los unos a los otros, acaban despistándose y perdiendo el último autobús que les llevaría de vuelta a la civilización.
¿Qué solución les queda? Pasar la noche en mitad de la nada y, con algo de suerte, encontrar la ayuda de algún lugareño que les de cobijo.
David Gregory dedica los primeros y estériles treinta minutos de "Plague Town" a describir las conflictivas relaciones que se establecen entre los distintos miembros de la familia protagonista (incluido un estúpido novio que la hija mayor ha conocido un par de días atrás en Londres). Y me refiero a ellos como “treinta minutos estériles” no sólo porque estén plagados de diálogos facilones y sin sustancia, sino porque cuando una vez finalizan y el supuesto terror se apodera de la trama, nos damos cuenta de que esos treinta minutos previos no nos han servido de nada. Esas relaciones de conflicto familiar tienen una incidencia nula en los acontecimientos que están por venir, por lo que el espectador acaba con la triste sensación de haber asistido a un sinsentido que no le ha llevado a ningún sitio y que, como mucho, lo único que ha logrado es hacerle perder el tiempo. Si en lugar de la familia desestructurada y problemática que tanto se esfuerza David Gregory en presentarnos, se hubiera tratado del prototipo de familia feliz, la historia que viene a continuación no se hubiera resentido en modo alguno.
Pero pasemos página y miremos hacia delante, con optimismo.
La familia (desestructurada o no… que más da) acaba perdida y abandonada a su suerte en mitad de un lúgubre bosque. La pesadilla parece que está a punto de iniciarse.
El problema es que en ese bosque acaban perdidos no sólo todos los miembros de la familia protagonista, sino que también acaban desorientados el director de la película, el guionista, el creador de efectos, los actores y hasta el iluminador (una cosa es que David Gregory quisiera que Plague Town fuera un cuento de hadas oscuro, y otra muy distinta es que nos viéramos obligados, a causa de esa oscuridad mal entendida, a intuir determinadas escenas… porqué verlas, lo que se dice verlas…).
El desarrollo de la historia es un desastre carente de ritmo y sin continuidad, dónde cada personaje actúa por libre sin aportar un mínimo de sentido común a la hora de tomar sus decisiones.
Los adolescentes deformes a causa de una maldición, el principal argumento terrorífico que esgrime "Plague Town", acaban siendo sombras de risilla histérica corriendo en mitad del bosque que, más que aterrorizar (o ni siquiera inquietar), acaban dando pena y rozando el ridículo más espantoso.
David Gregory se esfuerza por romper el halo de cierto tradicionalismo que respira la historia de "Plague Town" a través de las escenas de violencia. Muertes salvajes y sangrientas, pero rodadas con escasa imaginación y un alto grado de torpeza. No impactan. No sorprenden. No hay una sola muerte original o destacable, por la razón que sea, en "Plague Town". La que se presume la muerte más elaborada y efectista de "Plague Town", una de las primeras en acontecer, dispara a nuestro cerebro un par de misiles con dos nombres muy claros: "Cube" y "Resident Evil". Adiós al factor sorpresa.
Y en cuanto al final, pues muy poco que añadir. Uno llega tan fatigado y derrotado, que le da igual cómo termine el viaje.
"Plague Town" es un cúmulo de despropósitos y oportunidades perdidas. Lo que se presumía una historia interesante y propicia para desplegar unos eficientes mecanismos de horror, acaba siendo una total decepción que sucumbe a la mediocridad y al aburrimiento. Otra vez será.
Lo mejor: Rosemary y la secuencia inicial.
Lo peor: Aburre.
¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Plague Town" en VOSE.
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Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
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