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Annette

Tempestad musical

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The Lure (Córki dancingu)

Merluzas a la polaca

The Lure (Córki dancingu)

En una Varsovia alternativa, anclada en unos coloridos años ochentas, un par de hermanas sirena son adoptadas en un cabaret. Mientras que una busca el amor con los seres humanos, la otra da rienda suelta a sus apetitos caníbales entre la población masculina de la ciudad.

Pues llamadme obtuso pero no me ha quedado nada claro: ¿de qué corcho va la polaca “Córki dancingu” (o “The Lure” como va a ser conocida en el mercado anglosajón)? La base parece tratar sobre sirenas caníbales, ¿pero todo eso de una Polonia viviendo unos años ochenta alternativos? ¿Musical, drama, comedia u horror? Colorines por aquí, numeritos musicales por allá; una estética impoluta deudora del cine de Wes Anderson y muchos números musicales con tímidos atisbos de romanticismo. ¿Estamos ante una nueva “Liza, the Fox Fairy” o quizás podamos disfrutar de algo más macabro, pero de igual calidad?

Stage Fright

Mucho ruido y pocas nueces

Stage Fright

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Stage Fright

Una de las veces que más he disfrutado viendo un cortometraje fue en el festival de Sitges de hace una par de años cuando una noche, en una sala llena de frikis como yo, se proyectó La leyenda de Beaver Dam. Consistía en un corto de factura impecable que recordaba a cintas como Viernes 13 o La Quema (The Burning, 1981), en el que un jovencísimo campista se enfrentaba a un temible asesino para salvar a sus compañeros de excursión. La peculiaridad de la cinta radicaba en que se trataba de un musical al más puro estilo de una ópera rock. Esta sensacional pieza nos robó el corazón a toda la sala que rompía en carcajadas minuto a minuto y explotó en aplausos y vítores al llegar a sus créditos finales. Entre el estruendo recuerdo a alguien gritando: “¡Queremos una secuela!”, a lo que muchos apostillaron: “¡Qué coño! ¡Queremos un largo!”… eso es lo que tienen los deseos… que hay que tener cuidado porque a veces se cumplen y no nos producen el placer que esperábamos.

La actriz Kylie Swanson (cameo que interpreta Minnie Driver) murió asesinada tras representar con éxito la obra “Ghost of the opera”. Durante más de una década el libreto ha dormido el sueño de los justos hasta que los jóvenes adolescentes de un campamento musical han decidido rescatarlo del olvido. Trabajando en las cocinas de este campamento se encuentran los dos hijos de la difunta estrella de la obra: Camilla (Allie MacDonald) y Buddy (Douglas Smith). La joven Camilla ve en la representación del musical la oportunidad de continuar los pasos de su finada madre y empezar una carrera con la que sueña secretamente y a la que se opone su hermano. En pos de su ilusión, se presenta al casting logrando el papel y desencadenando con ello la furia de un misterioso asesino que hará correr la sangre por el escenario.

Lo mejor: Sus minutos iniciales y algunos momentos de rock más cañero.

Lo peor: Carece de incorrección. Aunque ronda los buenos gags nunca llega a alcanzarlos.


Stage Fright

El espectáculo debe continuar...

Stage Fright

“Scream” conoce a “Glee” en esta comedia negra musical acerca de una adolescente soñadora llamada Camilla Swanson que aspira a seguir los pasos de su madre, una auténtica diva de Broadway. Sin embargo, Camilla se vé atrapada en su nuevo trabajo de cocinera en un campamento de artes escénicas. Decidida a cambiar su destino, se cuela a la audición para la obra de verano y consigue un papel principal en la obra. Pero al tiempo que se inician los ensayos, la sangre comienza a brotar.

Supongo que la comparación con Scream y con la serie Glee será del todo acertada (aunque reconozco que, a pesar de ser un entusiasta del género musical, jamás he visto un solo episodio de Glee), pero aprovechando que el asesino de Stage Fright se esconde bajo una máscara kabuki, permitidme que saque a pasear mi lado más freak y me acuerde del gran Sgt. Kabukiman NYPD (1991), el antihéroe de la Troma que a principios de los 90 compartía protagonismo en la mítica productora junto a nuestro queridísimo Toxic Avenger. Y puestos a viajar al pasado comentar, de pasada, que Stage Fright también me ha traído ecos de Aquarius (1987), el espléndido y salvaje slasher de Michele Soavi en el que un asesino con máscara de búho (o lechuza) montaba una masacre entre bambalinas. De hecho, en el mercado anglosajón a Aquarius se la conoció bajo el título de Stage Fright.

Frankenstein, El Musical

La nueva visión de uno de los grandes mitos de la literatura

Frankenstein, El Musical

Desde el pasado 17 de julio y hasta el próximo 18 de agosto, el teatro Nuevo Apolo, sito en la Plaza Tirso de Molina, en Madrid, acogerá Frankenstein, el musical, la última versión del afamado clásico de la literatura creado en el año 1918 por la escritora londinense Mary Shelley.

Según parece, a tenor de algunas críticas que pueden encontrarse ya paseando por diferentes espacios virtuales, la obra, producida por la compañía independiente La Butaca Vacía con un montaje escénico que cuenta con más de 40 rostros en su haber, está siendo considerada un éxito, al tiempo que catalogada como más que una simple versión de la renombrada novela, puesto que su fin primordial no consiste, únicamente, en narrar los hechos más que conocidos ya a tenor del texto, sino en involucrar al espectador en la acción, de forma que se sienta familiarizado con los acontecimientos que van sucediéndose en el escenario.

Resultan, en igual grado, impresionantes las imágenes que pueden verse de la puesta en escena de la celebrada producción, ya que la sobriedad de los decorados, con gran profusión de elementos góticos, como no, unido al elegante despliegue de vestuario al más puro estilo clásico, consiguen dotar al cuadro escénico de una inusitada y melancólica belleza que contrasta, a la perfección, con el espíritu del clásico por excelencia.

The Dead Inside

El Apocalipsis Zombie sería genial

The Dead Inside

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

The Dead Inside

The Dead Inside es la nueva película del consagrado director Travis Betz, director de la ya conocida Lo, por la que cosechó un gran número de críticas positivas y una importante legión de fans dentro de este preciado género. Antes de nada quiero aclarar un poco el tema de las puntuaciones. Lo primero es recordaros que The Dead Inside es un musical de terror, y por lo tanto, no puedo calificarla como una película de terror a secas. Por definición, uno nunca puede esperar “terror” de un musical, pero sí puede encontrar elementos que conforman éste y decidir si valorarlos o no. Evidentemente un servidor los ha querido valorar. Tampoco os voy negar la razón por la que decidí escribir esta reseña, y es que, para los que no lo sepáis, lo de RedRum me lo puse por una bebida tropical del mismo nombre que, curiosamente, es una de las bebidas preferidas de nuestros dos protagonistas (indirectamente la película me alude y por lo tanto debo responder).

Ahora dejémonos de nimiedades y centrémonos en lo primordial: The Dead Inside. Al igual que en Lo volvemos a tener como tema principal el amor, pero con un añadido: el desconocido y confuso mundo de la inspiración artística. The Dead Inside es un auténtico caos, una mezcla de todo. Es un musical de terror, un drama y una comedia. Pero ante todo es un caos muy bien escrito.

Lo mejor: El guión. Divertida, inteligente y trágicamente bella.

Lo peor: He echado en falta más gore.


My Fair Zombie (2)

La lluvia en Sevilla... ¡Quiero tu cerebro!

My Fair Zombie (2)

Un profesor de fonética acepta el reto de convertir a una joven mujercita zombi en una auténtica dama de la alta sociedad inglesa.

En 1964 George Cukor dirigía My Fair Lady - adaptación cinematográfica de una exitosa comedia musical de Broadway – con el siempre elegante Rex Harrison en el papel de Henry Higgins y la siempre adorable Audrey Hepburn en el papel de Eliza Dolitle.

En 2012, el canadiense Brett Kelly, autor de títulos algo menos memorables que los de George Cukor como pueden ser The Bonesetter, The Bonsetter Returns o My Dead Girlfriend; dirige My Fair Zombie, relectura en clave zombi de la mencionada My Fair Lady. El argumento viene a ser exactamente el mismo que el del clásico de Cukor: un estirado profesor de fonética empleará todos sus esfuerzos y conocimientos en lograr que una joven florista de los bajos fondos consiga hacerse pasar por una dama de la alta sociedad londinense. La peculiaridad, en esta ocasión, es que la encantadora Eliza está muerta. O mejor dicho, muerta en vida. Vamos… que es un zombi. De manera que supongo que deberá aprender una lección extra que probablemente no tuvo necesidad de memorizar Audrey Hepburn: “comer cerebros humanos no es propio de una señorita”. Por cierto, por si alguien tenía dudas al respecto, Audrey Hepburn no repite protagonismo en My Fair Zombie.