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Once Upon a Time at Christmas

No mandes la carta este año...

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Él es un demonio tuerto, ella una rubia curvilínea aficionada a los bates de beisbol. Esta pareja de asesinos en serie está aterrorizando las vacaciones navideñas en un pueblo del estado de Nueva York con sus horribles homicidios. Aunque las víctimas parecen ser elegidas al azar: El Santa Claus de un centro comercial, una pareja besucona, una familia inocente… La estudiante de secundaria Jennifer y el astuto agente Sam comienzan a desentrañar el siniestro patrón detrás de los asesinatos. ¿Podrán detener los asesinatos antes de que llegue Navidad y no quede nadie vivo para celebrarla?

“Once Upon a Time at Christmas” se estrenará en VOD, y ya es suficiente, el próximo 12 de Diciembre, obviamente con motivo de las festividades navideñas, pues hablamos de un nuevo slasher, o parecido, con abetos nevados como telón de fondo. ¿Son imaginaciones mías o este año proliferan este tipo de productos? Véase la reciente noticia sobre “Secret Santa” para más información. Seguir leyendo…

Secret Santa

Aguinaldo sangriento

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Las navidades son tiempo para el apuñalamiento y la masacre; aunque para la familia Pope, sacro apellido, esta agresiva tradición se enmascara tras una sonrisa. Pero no este año. April Ope, la predilecta de la familia, tiene una nueva vida y un novio increíble, y está lista para perdonar a su hermana Penny por una horrible broma que le gastó cuando estaban en la secundaria. April convence a su madre, Shari, para hacer regalos de amigo invisible, ayudando a curar las tensiones de todos sus seres queridos. ¡Qué bonito!

Pero hay alguien con una idea diferente…

Los Pope dirigen una de las compañías farmacéuticas más grandes del país, y alguien va a darles a probar de su propia medicina. Literalmente. Así un suero de la verdad, de potencia militar, es otro de los ingredientes del ponche, haciendo que cualquiera que tome una copa pierda su máscara de cordialidad. Y antes de que puedan controlarse, la mesa de la cena pronto se tiñe de rojo. Este año la verdad no duele… ¡mata!

¿Quién quedará vivo? ¿Y qué diablos es esa droga? Pasen esta entrañable fiesta navideña con una familia que mata unida. ¡Va a ser una sangrienta y buena Navidad! Seguir leyendo…

Good Tidings

¡Jingle deads! ¡Jingle deads!

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Sam Baker es un veterano de guerra sin hogar, poseedor de un oscuro pasado que no ha logrado dejar atrás. Durante Navidad pasa la noche encerrado con otros vagabundos en un juzgado abandonado. Todo se complica cuando tres sangrientos psicópatas, disfrazados con trajes de Santa Claus y armados hasta los dientes, aparecerán en la “fiesta” repartiendo regalos afilados.

Otro slasher de corte tradicional, últimamente parece que han vuelto las armas afiladas. No sé si responderá a alguna situación social, a las corrientes cíclicas de los sub géneros del terror o, simplemente, que son baratos de rodar. En este caso la excusa está clara, más en un día como hoy, pagar homenaje a los primeros clásicos – “Noche de paz, noche de muerte”, “Navidades Negras” y “Christmas Evil” – y aprovecharse de la ambientación que suscita una época tan contradictoria como la Navidad. De hecho, la película escrita y dirigida por Stuart Bedford, que debuta tras un par de cortometrajes desconocidos y estar asociado a la serie Z de Tony Jopia, se anuncia en pre-producción durante estas fechas y promete ser estrenada durante las Navidades del 2016, obviamente para mejorar su recaudación. En principio la trama no ofrece mucho pavo que trinchar, básicamente tendremos unos tíos disfrazados de Papá Noel que putean a gente sin hogar. Seguir leyendo…

Krampus Maldita Navidad

No le des la espalda a Santa Claus

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El joven Max, desilusionado al ver que su desestructurada familia vuelve a enfrentarse, decide no celebrar la Navidad. Pero no sabe que su falta de espíritu navideño desatará la furia de Krampus, una ancestral fuerza demoníaca y malévola que castiga a los escépticos. El caos se desata cuando los entrañables iconos navideños adquieren una siniestra vida propia y asedian el hogar de la familia, que no tendrá más remedio que unirse para sobrevivir.

Es curioso que, en apenas unos días, el nombre de Krampus haya asomado la nariz por Almas Oscuras en un par de ocasiones. Antes de nada avisaros que no hay que confundir este Krampus Maldita Navidad, película que llegará a los cines españoles el próximo 4 de diciembre (gran noticia), con A Christmas Horror Story, una antología de horror de la que nos habló Bob hace muy poquito y donde ya nos avisó que el mencinado Krampus —algo así como el reverso tenebroso de Santa Claus, según una leyenda germana— iba a disfrutar de su propia película. Y el principal responsable de Krampus Maldita Navidad, no es otro que el esperado Michael Dougherty (director y co-guionista de la película), quien ya disfrutara de las mieles del éxito mostrándonos el lado más oscuro y tenebroso de otra popular festividad yankee que cada año tiene más adeptos en nuestro país: Halloween. Así es, Michael Dougherty no es otro que el director de la estupenda Truco o Trato (Trick’r Treat, 2008). Seguir leyendo…

A Christmas Horror Story

Sangre garrapiñada

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¿Quién iba a pensar que Halloween y la Navidad pudiesen tener algo en común? Más allá del paganismo como origen de dichas celebraciones, desde Canadá nos hacen ver que una antología de horror sobrenatural puede ser la mezcla perfecta para que demonios del averno y Papá Noel se tomen de la mano y nos hagan pasar un rato estupendo sin olvidar la serie B y el humor negro como mecanismo para la diversión. Con grandes opciones para ser disfrutada en el próximo festival de Sitges, “A Christmas Horror Story” es la visión de tres jóvenes directores canadienses, con la saga “Ginger Snaps” como trabajo más destacado, de lo que sería una especie de “Creepshow” navideño. Como anfitrión contamos con William Shatner, el famoso capitán Kirk de “Star Trek”, que ejercerá de DJ para la ocasión con tres cuentos interrelacionados capaces de volarnos la sesera a través de las ondas: universitarios investigando un misterioso homicidio; un niño invocando accidentalmente a Krampus, el demonio antítesis de Santa Claus; una pareja que descubre como su pequeño hijo evoluciona hacia el mal… tres sucesos que afectan directamente a Santa Claus, interpretado por el simpático secundario George Buza (“Las Aventuras de Sinbad”, “X-Men”), mientras lucha contra una horda de elfos zombies. ¿Suena mal? ¡No, suena como un auténtico festiva de nieve teñida de rojo! Y el tráiler realmente refuerza esta primera impresión. Seguir leyendo…

Silent Night

¡El lanzallamas de Santa les desea una feliz navidad!

Silent Night

Cada año es más fácil encontrarse con películas navideñas poco navideñas. Por citar algunos ejemplos recientes, en 2010 llegó la simpática Rare Exports (que conocimos en España como, atención, ¡Un cuento gamberro de navidad!) y la funcional aunque olvidable Sint. Sin desviarnos del fantástico y el terror, aunque con un enfoque de slasher adolescente, tuvimos la mediocre Black Chrsitmas (2006), remake de la película de culto de 1974. Silent Night guarda similitudes con esta última. Estamos de nuevo ante un remake de un conocido (aunque menos recordado) mata-mata de la época dorada de aquel subgénero: los setenta y, en este caso, los ochenta. Concretamente en 1984 se estrenó Silent Night, Deadly Night, que pese a no incluir violencia especialmente cruenta en su montaje original (si no me equivoco, la de 96 minutos), no pudo evitar la podadora de los entes angelicales que piensan por nosotros, y la duración se quedó en 79 minutos.

Santa's Slay

¡El Papá Noel del wrestling!

Santa's Slay Póster

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  • Título original: Santa's Slay
  • Nacionalidad: Canadá/USA | Año: 2005
  • Director: David Steiman
  • Guión: David Steiman
  • Intérpretes: Bill Goldberg, Douglas Smith, Emilie de Ravin
  • Argumento: Santa Claus es un demonio ancestral que en lugar de regalos reparte ostias como panes...

60 |100

Estrellas: 3

Santas Slay Grande

Santa Claus no es el viejo barbudo y gordinflón cuya bondad define el almibarado espíritu navideño. No señor, las leyendas, las tradiciones y todo lo que os contaron vuestros padres son una vil mentira. Santa es el sulfuroso hijo del mismísimo diablo, la semilla de Satán, y una progenie con muy malas pulgas. Famoso en remotas épocas por su ira y capacidad para la destrucción, hizo imposible la paz de la humanidad con sus masacres, hasta que un buen ángel descendió a la tierra para retarle con un juego, que por supuesto ganaron los buenos. Así, fue castigado al exilio durante 1.000 años, hasta el Día de Navidad de… esperad que mire el calendario… ¡oh! Precisamente hasta este mismo día. ¡¡¡Preparaos porque este año Santa ha dejado los regalos en el Polo Norte y ha llenado su zurrón de mamporros, patadas voladoras y llaves de lucha libre!!!

Estamos ante una película de terror tratando el tema navideño con bastante humor y falta de prejuicios, con una curiosa mezcla de candidez adolescente y ánimo gamberro que transgrede la barrera del cine juvenil lo suficiente como para encajar en las degeneradas miras de los “ghoules” y vampiresas de Almas Oscuras. Una de esas películas que vienen a la mente cuando hablamos de recomendar películas de horror (con muchas comillas) centradas en una temática estacional tan escasa dentro de nuestro género favorito. No obstante, no esperéis la seriedad o la calidad de obritas como Rare Exports o la intensidad terrorífica de producciones despiadadas y crueles como Noche de Paz, Noche de Muerte o Navidades Negras; en absoluto, estamos ante una cinta muy ligera y humilde, cuyo acabado al estilo telefilm no intenta ocultar nunca lo poco en serio que se toma a sí misma. En cierta medida podríamos considerarla cercana a Sint, por su base argumental y por lo poco serio de su desarrollo, aunque desde luego la acidez es la estrella de la cinta holandesa frente a lo inocua que finalmente resulta esta co-producción Canadá/USA.

¿Pero como podría ser de otra manera? Si dirigieseis o escribieseis el guión de una película protagonizada por una rutilante estrella del wrestling norteamericano, ¿de qué forma la enfocaríais? Seriamente seguro que no. Por lo que tenemos desde el minuto número uno, una comedia en toda regla cuya mayor inspiración se trata del capítulo de Navidad de la segunda temporada de Futuraza, donde conocemos a un Santa Claus Robot cuyo único placer es la destrucción de los “niños malos”, que para el son todos los habitantes del planeta. Pero esta vez, en lugar de un robot, el maligno Santa Claus es interpretado por Goldberg, el cuál allá a principios del Siglo XXI se dedicaba a darse mamporros junto a The Rock, Steve Austin y compañía… ¡mayor motivo para el buen humor!

El arranque marca la pauta del escaso metraje (poco más de setenta minutos que aclaran el origen televisivo de la obra) de forma definitiva, y haciendo uso de una buena dosis de acidez que pese a diluirse en el núcleo de la cinta, nunca deja de estar presente y supone uno de los grandes atractivos de Santa’s Slay (“La Matanza de Santa”, para el público de habla hispana): Una repelente familia llena de niños malcriados que encabeza un patriarca pasado de rosca, un divertido cameo del genial James Caan, y caniche incluido, contemplan atónitos la visita anual de Santa. Pero estas Navidades, el repartidor de regalos se encarga de asesinarlos al más puro estilo vikingo y con una suerte de creatividad macabra que pone en alerta todos nuestros sentidos. Una escena introductoria de muchos quilates y que sirve para establecer el resto los parámetros alrededor de los que orbita toda la historia.

La película a nivel argumental no puede presumir de profundidad ni de brillantez, Santa pulula a diestro y siniestro, sin sentido alguno, cargándose jocosamente – y usando acertadamente la presencia física de Goldberg, su interprete – a todo aquel se cruza en su camino. Legendaria será ya la escena situada en un local de “streaptease”, donde tampoco se escatima en pechos siliconados y luchas propias de un capítulo de Texas Ranger. ¿Por qué aparece por ahí nuestro armario de color rojo con patas? Pues porque es divertido, no existe otro leitmotiv. Y sinceramente, aburridos de tantas películas navideñas con mensaje, me parece un enfoque acertado por parte de su director y guionista David Steiman. Cineasta que no ha realizado ningún otro trabajo reseñable más allá de asistente de dirección de productos mainstream del calibre de Hora Punta 2… sinceramente, realiza más películas propias David, al menos el público te lo agradecerá.

La parte más floja de Santa’s Slay, y que por desgracia ve aumentado su peso especifico a pasos agigantados durante el metraje, sería el protagonismo de un par de chavales, los típicos adolescentes norteamericanos. En su descarga he de señalar que no son tan pesados y cargantes como los personajes de otras películas de corte similar. Es más, en Gremlins (probablemente la mejor película fantástica con la Navidad como telón de fondo y cuya influencia en la que hoy nos ocupa no es nada despreciable) siempre me pareció que Billy pedía a gritos una somanta de sopapos que calentasen sus pánfilas mejillas. Con todo, es cierto que cuando Santa’s Slay se centra en los personajes jóvenes, y el repelente abuelo de uno de ellos – mezcla imposible de Doc “Back to Future” y un ángel –, la película pierde enteros y gracia. Afortunadamente, y dado el ajustado metraje, la situación no se descompensa tanto, y Santa/Goldberg retiene suficiente protagonismo y carisma – de alabar es la actuación de la estrella de la lucha libre – para entretener al espectador adulto.

No quiero engañar a nadie, estamos ante un producto bastante descafeinado. Donde lo explicito no abunda, pero lo implícito no me parece apropiado para menores de edad. Ya hemos hablado de desnudos, muertes en primer plano, lenguaje grosero y violencia a paletadas – incluso una breve apología al uso de armas muy al estilo norteamericano –, pero no olvidemos que Santa Claus es un demonio, y sus tropelías pueden traumatizar a más de un infante. Sin embargo se produce una curiosa mezcla con el cine adolescente, más bien pensad en la serie de “Pesadillas” del prolífico R.L. Stine, que a más de uno tirará para atrás, por ello solo recomendaría Santa’s Slay a espectadores con la mente muy abierta. Bueno, como ya os comentaba, la cinta dentro de un contexto navideño (por ejemplo un día de Navidad como éste) me parece bastante simpática, que por su falta de pretensiones merece ser revisitada y disfrutada. También a su favor hay que decir bien alto que contiene un acabado técnico que ya quisiera para ella cualquier serie B de mediano presupuesto. La selección musical desvela una planificación cuidadosa y complementa un estilo fotográfico muy luminoso, festivo y dinámico. Un engalanamiento técnico que permite olvidarnos de los momentos dulces, del amor juvenil – por supuesto, ¿qué os creíais? ¡Es Navidad! – y de la fantasía de todo a cien, para centrarnos en las despiadadas intervenciones de Santa Claus.

Una humilde película que invita a la simpatía y al entretenimiento fugaz de una noche como ésta, donde la televisión es capaz de causar más daño que los enormes puños del nuevo campeóóóón de la WWF: Santaaaaaaaaa…. ¡¡Claus!! [gritos enfebrecidos]

Lo mejor: En fechas como las que vivimos resulta un divertimento adolescente/gamberro único. Goldberg se sale como Santa Claus demoníaco.

Lo peor: Ligera, muy ligera. Verla sin el espíritu adolescente "on" es tirarse a la piscina sin agua.

Navidades Negras

Navidad, sangrienta Navidad

Black Christmas, navidades negras

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  • Título original: Black Christmas
  • Nacionalidad: Canadá:HorrorJeur:alberomoc@gmail.com | Año: 1976
  • Director: Bob Clark
  • Guión: Roy Moore
  • Intérpretes: Olivia Hussey, Keir Dullea, Margot Kidder
  • Argumento: Durante las vacaciones de navidad, las chicas de una fraternidad hacen una fiesta en la que reciben extrañas llamadas de lo que parece un pervertido. No es más que el principio de unas navidades de pesadilla.

71 |100

Estrellas: 4

Black Christmas, navidades negras

Aprovechando fechas tan señaladas, nuestro buen amigo HorrorJeur (no os perdais su estupendo blog www.horrorjeur.tk) nos trae a la memoria un slasher tan, en ocasiones, olvidado como determinante para el desarrollo de tan insigne subgénero. Por mi parte aprovecho para desearos a todos Felices Fiestas y un próspero (y terrorífico) 2012. Joan Lafulla.

Una bizantina discusión que ha dividido a estudiosos (y no tan estudiosos) del cine de terror procede de determinar la nacionalidad de origen de ese subgénero que ha venido en denominarse slasher. Por si alguien lo desconoce, diré que las películas slasher (que podría traducirse como “de cuchillazos”), son aquellas en las que un grupo de jóvenes es asediado por un asesino con predilección por las armas blancas. Un género que ha devenido con el tiempo universal, y que se extiende hasta nuestros tiempos (basta recordar el éxito de la cuarta entrega de Scream estrenada este año), gracias a que – a la manera de sus icónicos Jason Voorhees o Michael Myers – es resucitado una y otra vez para explotar mediante secuelas y remakes a cadáveres cada vez más predecibles y malcarados. Para algunos se trata de un género eminentemente estadounidenses y que tiene como obras seminales películas como La noche de Halloween (Halloween, 1976) de John Carpenter o la archiconocida Viernes 13 (Friday the 13th, 1980). Para otros, el origen se remonta unos años antes y debe ubicarse en Italia, particularmente con el sangriento film de Mario Bava Bahía de sangre (Reazione a catena, 1971). Sin embargo, Navidades Negras (Black Christmas, 1974), dirigida por Bob Clark, añade un nuevo componente a la discusión sobre el país originario del slasher, a modo de inesperado giro argumental tan caro al género: tal vez el “culpable” de alumbrar al género, no sea los EEUU o el país transalpino, sino el pacífico y tranquilo Canadá. Y es que para muchos el verdadero nacimiento del slasher se produce con esta película, de producción enteramente canadiense.

Ya el arranque del film incluye uno de los “rasgos de estilo” más característicos del subgénero: el empleo de la cámara subjetiva que identifica espectador y asesino, y de paso permite ocultar su identidad, en una escena que recuerda poderosamente al inicio de la mencionada La noche de Halloween. Estamos ante la típica película de maniaco que asesina metódicamente a adolescentes de hormonas hiperactivas, en este caso, chicas pertenecientes a una residencia de estudiantes, ante el estupor de la vecindad y la inoperancia de la policía. No es el único elemento estilístico y argumental típicamente slasher. Como se haría hasta la saciedad en futuros films del género, se recurre a las llamadas amenazantes por parte del asesino como elemento perturbador, e incluso una de las llamadas resulta estar realizada desde la misma casa en la que la víctima es asediada. ¿Les suena? Seguramente sí, aunque este es el primer film en la que tal cosa acontece.

No obstante sorprende el tratamiento heterodoxo de algunos de estos rasgos que muy pronto se convertirían en tópicos. Por ejemplo, aquí también parece identificarse lívido sexual con muerte, por lo que nadie se extraña de que el personaje de Barb, una joven Margot Kidder mucho menos modosita aquí que como novia de Superman, Lois Lane, unos años más tarde, sea una víctima propiciatoria para rendir culto al Dios de la Moralidad. Sin embargo, resulta más sorprendente descubrir un subtexto más sutil (y menos moralista) en el que la liberación sexual y emancipatoria de la mujer, es recibida con hostilidad por el sexo contrario, ofreciendo una sardónica mirada al temor de pérdida de tradicionales privilegios por parte del género masculino, y su consecuente respuesta brutal e irracional. Así la decisión de abortar de la protagonista (Olivia Hussey) para poder aspirar a tener su propia autonomía, es vista por su novio (Keir Dullea) como un acto de egoísmo intolerable, conflicto que parece estar detrás de los homicidios perpetrados (el autor de las llamadas amenazantes parece conocer el incidente). No obstante, y a diferencia de lo que suele suceder en los films del subgénero, el móvil e incluso la identidad del asesino nunca son revelados, ni siquiera en un final abierto y nada tranquilizador. De hecho, toda la película está marcada por la ambigüedad, y se aleja de obviedades y subrayados innecesarios. Bob Clark sabe crear una ominosa atmosfera que prima sobre la exhibición de la violencia, que lejos de ser gráfica, irrumpe estilizada (caso de la muerte de Barb, finiquitada con una figura de cristal en forma de unicornio, a cámara lenta, digna de Dario Argento) o incluso totalmente fuera de cámara, valiéndose en ocasiones de un montaje paralelo de lo más efectivo (la excelente secuencia del asesinato de Janice).

Como sucede también con La Matanza de Texas (Texas chainsaw massacre, 1974), rodada en el mismo año, la película se recuerda más sangrienta de lo que realmente es. Y de la misma forma que el film de Tobe Hoper es un gore sui generis (es poca la sangre que realmente es vertida en pantalla), Navidades Negras es un slasher atípico al mostrarse inusualmente contenido a la hora de representar los inevitables homicidios. Tal vez por este carácter atípico y heterodoxo, dentro de (sub)géneros tan codificados como el gore y el slasher, ambos films hayan acabado convirtiéndose en dos films de terror de culto absolutamente ineludibles. Navidades Negras es, además, una película ideal para ver en estos días al estar ambientada en época navideña, constituyendo un buen antídoto para tanta ñoñería y sentimentalismo mercantilizado.

Lo mejor: Sus estilizados asesinatos.

Lo peor: Qué sus méritos no hayan sido todavía suficientemente reconocidos.