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Drifter

Mad Menox

Drifter Reseña

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  • Título original: Drifter
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2016
  • Director: Chris von Hoffmann
  • Guión: Chris von Hoffmann, Aria Emory
  • Intérpretes: Aria Emory, Drew Harwood, Monique Rosario
  • Argumento: Dos hermanos viajan por un desierto tras la desaparición de casi toda la raza humana.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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En el futuro la Tierra es poco menos que un enorme desierto donde los supervivientes viven rapiñándose entre ellos. Un par de hermanos, forajidos para más señas, buscan refugio temporal en un desolado pueblo habitado por una pequeña familia de locos psicóticos y caníbales.

Es de dominio público mi genuino aprecio por los desmanes italianos de la década de los ochentas, la italoexploitation, influencia directa de las tardes muertas frente a las estanterías de roñosos videoclubes diseminados por la ciudad que me vio crecer. En dichas sesiones de estudio de carátulas, y posteriores pesadillas servidas en bandeja por una febril imaginación, destacaba por encima de todas la sección de terror, donde Fulci, Deodato o Castellari influenciaba mi joven mente con sus particulares reinterpretaciones de lo que consideraban los éxitos de Hollywood dentro del género. Y aunque no se afiliaba al mundo de lo macabro o la ciencia ficción oscura, un subgénero concreto proliferó con una fuerza sorprendente desde las portadas plagadas de moteros musculosos y mutantes de medio pelo. “Mad Max” partía la pana en 1979, algo a lo que no fueron ajenos nuestros simpáticos espoliadores, dando a luz a decenas de títulos de dudoso gusto, resultados pobretones y escasa coherencia como “1990: Los Guerreros del Bronx”, “Rats – Notte di terrore” o “2019: Tras la Caida de Nueva York” (¿qué extraña obsesión sienten los italianos por ver caer la Gran Manzana?). Seguir leyendo…

Lo mejor: La fotografía, ofrece bonitas vistas del desierto.

Lo peor: Una ambientación sonora oligofrénica.

Turbo Kid

¿Empacho de nostalgia?

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Kid es un joven que vive en una realidad alternativa. En concreto 1997, donde todo ha sido devastado y la escasa agua permanece bajo el control de una horda de robots chiflados y bandidos. Kid se dedica a rebuscar entre la basura a la caza de viejos comics, hasta que conoce a Apple, una encantadora chica que despierta extraños sentimientos en su corazón. Cuando Apple sea secuestrada por unos asaltadores de las colinas, Kid tendrá que poner en marcha todos los conocimientos adquiridos en sus comics de súper héroes; ayudado por un misterioso vagabundo, descubrirá una antigua y poderosa arma que cambiará los páramos para siempre…

Si hace poco comentábamos un fenómeno de masas basado en la nostalgia de la generación del vídeo club, las recreativas y otras referencias, léase ”Kung Fury, hoy toca hacernos eco de otra producción de similares características pero editada como largometraje. Podríamos decir que estamos ante el mismo plato pero servido con otra presentación. Además, en este caso, ”Turbo Kid” ya ha superado la fase cortometraje (así es como nació por el 2011, con la intención de ser incluida en “ABC’s of Death”, cosa que finalmente no ocurrió); y a través de recaudaciones públicas y privadas ha visto la luz en el festival Sundance con comentarios muy positivos aunque, permitidme pecar de escéptico, un tanto superficiales. Es decir, ¿nadie ve el peligro del exceso ante tanta referencia mal entendida?: música de sintetizador, tópicos a mogollón, gore sin razón alguna y, desgraciadamente, muy poca seriedad. Soy el primero en disfrutar de este tipo de producciones, pero creo que “Kung Fury” funcionaba gracias a su escasa duración, porque el homenaje cómico no da para tanto (mirad si no “Stage Fright”). Es decir, la interpretación humorística le resta seriedad a unas producciones que podrían ser interesantes de plantearse con cierta seriedad… Seguir leyendo…

Dredd 3D

Se empieza a hacer justicia

Dredd

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  • Título original: Dredd 3D
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Pete Travis
  • Guión: Alex Garland
  • Intérpretes: Karl Urban, Olivia Thirlby, Lena Headey
  • Argumento: Dredd tiene que hacer un examen de acceso a una joven aspirante. La prueba del día será realmente dura.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Dredd 3D

En 1995, el hoy resucitado Sylvester Stallone protagonizó la primera aproximación al mítico Juez Dredd en la pantalla grande. La cosa no salió demasiado bien. Incluso la misma estrella comunicó años más tarde que aquella producción puede considerarse una “oportunidad perdida”. Y lo fue, no tanto como película de acción/ciencia ficción entretenida, sino como adaptación del cómic en que se basa.
Con todo, podría haber sido peor, pues se dice que Stallone quería una calificación PG-13 (mayores de 13 años) y no la lógica R (mayores de edad y menores acompañados) que al final se llevó, pese a contener violencia de andar por casa. Han tenido que pasar 17 años para que alguien se propusiera limpiar el nombre de Dredd. ¿Lo habrán conseguido? Como suelo decir, vayamos por partes. Seguir leyendo…

Lo mejor: Violencia grafica sin concesiones, conseguida atmosfera de mal rollo, Lena Headey y que, ahora sí, Dredd es un juez temible.

Lo peor: Guión excesivamente simple que no aprovecha el rico universo creado en los cómics.

Hell

¡Mucho sol y poca sombra!

Hell Póster

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  • Título original: Hell
  • Nacionalidad: Alemania, Suiza | Año: 2011
  • Director: Tim Fehlbaum
  • Guión: Tim Fehlbaum, Oliver Kahl
  • Intérpretes: Hannah Herzsprung, Stipe Erceg, Lars Eidinger
  • Argumento: El mundo se ha terminado como lo conocemos, extremas y continuas tormentas solares han desbaratado la civilización. Sin agua, sin alimento, un pequeño grupo de supervivientes, a este cálido Apocalipsis, intenta seguir adelante.

63 |100

Estrellas: 3

Hell Grande

Marie viaja con su hermana y con Phillip por las viejas carreteras quebradas. La temperatura del planeta fue subiendo, y las tormentas solares han acabado con la mayor parte del ganado y la agricultura. No llueve, no dan frutos los árboles y el futuro es incierto para Marie. Quizás al otro lado de las montañas puede haber agua, manantiales que los vuelvan a hacer sentir humanos. Desgraciadamente, el camino es duro y malos encuentros están esperándolos.

No sabemos el por qué, desconocemos las causas, pero la cuestión es que Hell nos presenta un mundo calcinado, donde la temperatura ha subido diez grados y la vida resulta casi imposible a plena luz del día. Un thriller postapocalíptico en toda regla que intenta tratar con dramático distanciamiento los últimos días de la humanidad. Verdadera hija de su patria, Alemania, la cinta de Tim Fehlbaum, un jovencísimo y desconocido cineasta alemán cuya filmografía anterior no merece ningún comentario especial, retrata con fría pasión unos paisajes calcinados bajo la sobresaturada iluminación del despiadado astro rey. Sobre estos tristes escenarios, un grupo de personas cuyo pasado se ha borrado y su situación actual parece difusa, van dando tumbos sin un rumbo claro. Esa falta de pasión intenta convertirse en su mejor arma, erigiéndose como directora de la función. Incluso lo pausado de su ritmo, que finalmente provoca un ligero hastío, busca reforzar esa sensación de absoluta desesperanza que acaba empapando al espectador que termina despreocupase por lo que sucede en pantalla. Una pena que el único solaz a esta falta de contenido sean las tan bellas como desérticas postales que ofrece este nuevo mundo ambarino.

Los seres humanos están agotados, desconfían unos de otros, la escasez de lluvias y alimentos frescos convierten a los protagonistas de nuestra historia en simples espectadores de un cuadro desolador. Que no exista apenas una presentación de personajes se puede entender, que las relaciones entre ellos y sus personalidades estén desdibujadas por una intensa claridad cegadora es comprensible. Lo que resulta difícil perdonar a sus guionistas, que incluyen al mismo director Fehlbaum, es la ausencia de una historia motriz con un mínimo peso. El argumento, resumido en cuatro líneas, contiene todo, absolutamente todo lo que ocurre durante la hora y media que dura Hell.

Como ya decía, su origen alemán se hace patente desde el primer minuto dado el marcado desinterés que las relaciones entre los protagonistas presentan. Supongo que sus responsables han forzado ligeramente su genuino nihilismo, para reafirmar que el mundo de Hell está muerto tanto a nivel físico como sentimental. Una jugada arriesgada que a mi entender les ha salido por la culata. Si bien el inicio de la cinta promete una intensidad post-apocalíptica digna de Mad Max, al poco metraje la falta de carisma de todos los personajes, así como su inutilidad emocional, terminan por provocar la antipatía hacia ellos. Como ya pasase en otro ejemplo postapocalíptico alemán reciente, Toxic Lullaby, es imposible que como público nos importen las aventuras y desventuras de un grupo de personas que son únicamente nombres sobre un papel. Aun más pecado tiene Hell, cuando ni siquiera se ha buscado alguna vuelta de tuerca en ese deambular de Marie, la actriz protagonista, en busca de su hermana secuestrada tras un pequeño descuido. Incluso el giro final, que considero parcialmente deudor de La Matanza de Texas, se ve venir mucho antes siquiera de empezar la película. Teniendo un escenario perfecto para el dramatismo intenso, para crear un survival descorazonador, como así lo fuese The Road, la cinta se preocupa más en no romper la estampa solar que contar un relato épico de supervivencia.

No me entendáis mal, existen pinceladas muy suaves que sitúan a Hell dentro de los parámetros del survival más despiadado, la cuestión es que dan vueltas y vueltas sobre ideas previamente destripadas hasta la saciedad, solo que más densas, estáticas y faltas de verdadera emotividad. Quizás a esta sensación de vacío se una en parte la labor de los actores. No conozco mucho a los profesionales alemanes, pero siempre me parecen actores eficaces aunque poco sensibles. El elenco de Hell cae dentro de esa idiosincrasia: ningún actor se sale de su marca, todos realizan su trabajo con una austeridad escalofriante. No es para menos, el mundo se ha ido al cuerno y el cuerpo no está para bromas; no obstante resulta cansado ver piedras, en lugar de seres humanos, durante hora y media. Gran eficacia profesional, poca cercanía con un público, como el que suscribe, más apasionado y, reconozcámoslo, poco aficionado al género survival en el cine.

Lo que brilla con luz propia – chiste fácil al que da pie el mismo título de la obra, puesto que lejos de significar “Infierno”, “Hell” en alemán viene a significar “brillo” – sería la fotografía. Se nota que el esfuerzo real de sus productores se encaminaba a la perfección estética, una pena que por el camino se haya perdido la dirección artística y el guión. Más que merecido el premio en el pasado festival de Sitges a la mejor fotografía. El dominio de la iluminación, de la sobre exposición de las lentas y del procesado de la saturación lumínica pueden presumir de ser totalmente magistrales. Además, ninguno de estos esfuerzos tendría sentido sin nada que mostrar. Aquí Hell también se muestra muy bien acabada: los escenarios nos trasladan de un plumazo al mundo devastado que Fehlbaum tenía en mente. Solo pondría una pega al manejo de cámara, y es que en ocasiones tiende a esa filmación naturalista y nerviosa que impide ver claramente lo que sucede. No llega a las cotas epilépticas de otras producciones más enfocadas a la acción, pero esa perdida de claridad incrementa el desapego del espectador por la narración.

En definitiva, una película bien planteada técnicamente, muy consciente de que otras películas del subgénero marcaron un antes y un después. A este respecto se muestra muy cauta a la hora de romper moldes, y prefiere situarse en lo tópico, ofreciendo una historia que a nadie sorprenderá por su novedad, siquiera por su profundidad o forma de narrarla. Elemento, el del tedio, que se amortigua por una fotografía capaz de mantenernos pegados a la pantalla como unos niños jugando con un calidoscopio. De noche, de día, la forma que tiene Hell de manipular la iluminación natural hará babear a más de un aficionado a la fotografía. Otra cosa es que el discurso y las palabras estén equilibrados, siendo esa falta absoluta de equilibrio una barrera para el disfrute real de una cinta que no desmerece el género, pero que no se sitúa como una imprescindible del mismo. De agradecer es el realismo que se ha conseguido – detalles como el periodo de Marie o los efectos de la deshidratación –, pero ni siquiera profundiza en los efectos de un sol desmedido sobre el ser humano (¿no deberían haber estado todos los actores exageradamente morenos por la luz ultravioleta indirecta?). Así mismo, su final resulta demasiado predecible y rápido, quizás hasta mal rodado – no parece que Fehlbaum se desenvuelva bien con las escenas de acción –, terminado por cuajar una mala sensación que solo salvan esos bosques de árboles muertos, esas montañas desérticas, esos túneles ennegrecidos, los campos agostados, la tonalidad gris y áurea de una gasolinera abandonada… paisajes evocadores para una historia muy floja.

Lo mejor: Su espectacular fotografía y postapocalípticas localizaciones.

Lo peor: Lo poco que cuenta, finalmente se vuelve algo tediosa por su falta de profundidad.

Discursion

No futureeeee, no futureeee for youuuu...

Discursion Grande

Discursion PosterLa superviviente de un ataque químico a gran escala, Cassie Becker, afronta un nuevo mundo devastado donde la supervivencia tal vez tenga un precio muy caro. Pasados seis meses del terrible evento, Cassie recorre, sola y desamparada, los vestigios y las ruinas de la civilización, infestadas por los despojos caníbales a los que se han reducido los supervivientes. Cassie tiene por delante un camino y futuro incierto si quiere volver a reunirse con la persona que más ama en este mundo duro y cruel.

La gran culpa de mi cariño por las ambientaciones post apocalípticas – como será el caso de muchos de vosotros – la tiene una película de nada llamada Mad Max. De hecho, podríamos decir que el género, tal y como lo entendemos actualmente, lo instauró el amigo George Miller con ayuda de un todavía no repulsivo Mel Gibson – aplicando la distancia y respeto justos a un par de obras claves llamadas Soy Leyenda y El Día de los Trífidos –. Porque luego vinieron nuestros amigos italianos y ellos terminaron por revolucionarme la cabeza con cyborgs de papel de aluminio plantados en pedregales con algunos restos metálicos como testimonio de la antigua humanidad. Es más, si os digo que una de mis películas favoritas del género es América 3000 (¡plástico guay!) des justifico cualquier elegancia que pudiesen tener mis gustos.

Des justificación que, cual trabalenguas, justifica la película que hoy tenemos entre manos. Discursion, del desconocido Michael A. Jones, vendría a ser un proyecto independiente norteamericano (con cierto aire cutre que la hermana con las producciones que me hacían “tilín” en los ochenta) que intenta usar el clima post apocalíptico como reclamo, por supuesto con un fuerte componente dramático: en palabras de sus propios directores “no se trata de una película de zombis estándar, tenemos un mensaje que difundir con un envoltorio que nadie espera”. Sea o no verdad, los argumentos basados en la caída de la civilización siempre dan mucho juego para profundizar en la psique de sus protagonistas. Para la ocasión será la dura Cassie quien nos irá contando sus peripecias, desde su perspectiva conoceremos los avatares por reencontrarse con alguien muy querido. Tintes de puro survival robados a la épica The Road, aunque expuestos de manera más humilde, y que deseamos funcionen bien.

Otro asunto sería el factor “zombi”. De acuerdo en que los muertos vivientes pegan de rechupete con un mundo que ha sufrido un apocalipsis cualquiera, pero su aparente presencia en Discursion no la acabo de entender. Desconocemos – y las imágenes ofrecidas por el tráiler parecen bastante contradictorias al respecto – si las “criaturas” a las que tenga que enfrentar Cassie serán zombis propiamente dichos, infectados o personas con más hambre que el galgo de Don Quijote. La cuestión es intrascendente, pero si un servidor pudiese elegir se quedaría con cualquier alternativa que no incluyese humanos revividos o similares. Más que nada por la saturación que existe dentro de esta temática. El enfoque caníbal sería mejor bienvenido, algo parecido a Tooth and Nail (2007) pero con más energía.

Aunque, ¿queréis que os sea sincero? No me termina de convencer el acabado tan plano que presenta a nivel de producción. Puede que la acción esté servida de forma exquisita, pero me temo que el concepto apocalíptico quede diluido en un ir y correr delante de los zombis – o lo que diablos sean –, una lacra que también afectó a la prometedora Toxic Lullaby. Bueno, al menos me conformo sabiendo que si antaño fue el temor a un conflicto nuclear el que puso en el candelero este subgénero, hoy, la crisis económica y ética, que sacude a occidente, dará como fruto un sinfín de producciones post apocalípticas. ¿Esta forma de pensar es más propia de pesimistas o de optimistas?