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Hostile

Recuerdos toolkit

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“Mi nombre es Juliette, y sobreviví al Apocalipsis. ¿Crees que tengo suerte? Te equivocas…”

Después de una epidemia mundial, la mayor parte de la población del planeta ha sido aniquilada. Sólo unos pocos miles han sobrevivido y luchan por encontrar alimento y refugio. Pero no están solos: tienen que esconderse de criaturas extrañas que cazan por la noche. Juliette, una joven cuya vida le ha enseñado a manejar las cosas por su cuenta, es la única en su grupo que tiene el valor de ir a cualquier parte cerca de las ciudades para encontrar comida. Pero en su camino de regreso al campamento, una tarde, pierde el control mientras conduce: Se despierta de cabeza, atascada en su coche con una pierna rota, en medio del desierto, justo al anochecer. Seguir leyendo…

Llega de Noche

Pesadillas de noche, abulia de día

Llega de Noche Reseña

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  • Título original: It Comes at Night
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2017
  • Director: Trey Edward Shults
  • Guión: Trey Edward Shults
  • Intérpretes: Joel Edgerton, Christopher Abbott, Carmen Ejogo
  • Argumento: Una familia intenta sobrevivir en una granja aislada mientras una enfermedad asola el mundo.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Una extraña epidemia está acabando con la población, ahuyentando a las familias en dirección al campo. Una de ellas, atrincheradas en una cabaña, llora la muerte del abuelo cuando un extraño irrumpe en medio de la noche en busca de agua para su propia familia. ¿Podrán confiar en otras personas e intentar sobrevivir en grupo ante el desconocido origen de la infección? La respuesta, un monosílabo, convertido en película.

Se preguntaba Vael qué llega de noche, una duda agonizante que nos va persiguiendo durante todo el desarrollo de “Llega de Noche”, controvertido drama que si hubiese hecho bien su trabajo durante la consabida campaña publicitaria no dejaría semejantes preguntas una vez vista. Es decir, nos la han vendido como una película de terror, una intensa además, dejando en el aire el origen sobrenatural de la epidemia que asola al mundo o creando espacios ambientales que intentan aprovecharse de la corriente lánguida extendida por obras como “It Follows” o “The VVitch”, creo que superiores en resultados y genuinamente merecedoras de la etiqueta de este género, hoy por hoy de moda pero atravesando una de sus peores rachas. Seguir leyendo…

Lo mejor: Si esperas dramatismo.

Lo peor: Si esperas terror en el sentido puro del término.

Toxic Lullaby

La resaca de nuestras vidas

Toxic Lullaby Poster

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  • Título original: Toxic Lullaby
  • Nacionalidad: Alemania | Año: 2010
  • Director: Ralf Kemper
  • Guión: Ralf Kemper
  • Intérpretes: Samantha Richter, Eva Balkenhol, Noah Hunter
  • Argumento: Eloise despierta de un viaje de LSD para enfrentarse a la pesadilla de un mundo conquistado por los "sleepers", humanos infectados cuya sed de sangre es insaciable.

62 |100

Estrellas: 3

Toxic Lullaby Grande

Quiero dar las gracias a Eddie Lamorgue (de LaMorgueCinema) por la traducción y montaje de esta cinta injustamente sobrepasada. Sin gente dedicada no podríamos ver obras minoritarias, como la que hoy nos ocupa, pero imprescindibles para iluminar al género de terror desde ángulos diferentes. ¡Seguid en la brecha!

Toxic Lullaby, escrita y dirigida por Ralf Kemper,es una producción alemana para televisión, que parte de una premisa sugerente: una bella joven, Eloise, tras un viaje psicotrópico a lomos del LSD, despierta sin saber muy bien donde está. Pues querida Eloise, el mundo ha sucumbido a una toxina que vuelve furiosa y sádica a la gente y la civilización se ha derrumbado. Unida a un misterioso grupo de supervivientes va desgranando sus confusos recuerdos mientras luchan contra un mundo hostil y salvaje como nunca hubiera podido alucinar. Una premisa interesante, ¿verdad? Desafortunadamente, la ejecución de la idea no es tan buena como podría.

Supongo que todos pensamos lo mismo: el foco de una cinta zombie son los caracteres, no el único, pero sí el principal. Por Toxic Lullaby desfilan una gran cantidad de personajes. Tristemente, la mayoría funcionan al nivel de recortables de cartón, básicamente nombres y rostros, a lo sumo una serie de frases exageradas. Todos tiene orejeras de burro y no pueden salir del breve rol de supervivientes amargados que el guionista les ha asignado. De hecho algunos soliloquios claramente tristes y nihilistas, se notan algo forzados; precisamente el efecto “calzador” es más doloroso por la pobre personalidad de los habitantes de este futuro hostil. Extremadamente acusado en el caso de Eloise, que, durante la primera mitad, se paseará ante la cámara sin objetivo aparente, sin recuerdos claros. Solo un pelele, que apenas habla, llevado de aquí allá por las circunstancias (vagar es comprensible en un mundo desangelado, pero ligeramente aburrido si lo hace la protagonista principal de la película). Mientras que en la otra mitad, cuando los recuerdos vuelven fragmentados a su memoria, se muestra más activa y guerrillera que nunca, aunque igualmente perdida. Difícil involucrarse con ella.

Digamos que la trama de Toxic Lullaby resulta fresca en los primeros compases – una muy particular mezcla entre Miedo y asco en Las Vegas y The Crazies -, incluso intenta mantener la frescura y la imaginación más allá de su genial comienzo, pero finalmente la propia idiosincrasia del subgénero zombie consigue hundir la sensación de discurso novedoso puesto que no sabe ponerlo en boca de sus protagonistas, y volvemos a paisajes comunes plasmados en pantalla correcta pero no brillantemente.

Lástima del convencional desarrollo que empaña mucho la impresión final del espectador, mellada aún más por la ausencia de explicaciones hasta bien pasado el ecuador del film – supongo que para hacernos sentir tan desorientados como a Eloise, aunque puestos a arriesgarse, ¿por qué darnos unas explicaciones que no necesitamos y cuando ya no hacen falta? -. Una pena el abandono, por parte de Kemper, del fuerte contraste entre los recuerdos lisérgicos de Eloise y la grisácea realidad contaminada del presente. La exhibición de un mal despertar de domingo está estupendamente tratada los diez primeros minutos del metraje; en mi opinión, esto por si solo ya justifica el visionado de Toxic Lullaby. Por desgracia, esta narrativa onírica y fragmentaria, excusada por las drogas, se abandona una vez metidos en faena zombie.

Aquí bien merece la pena hacer un inciso sobre la procedencia del peligro para la humanidad, y su aspecto: no se trata de muertos que resucitan, si no de infectados al uso cuyo ciclo de actividad necesita de grandes dosis de oscuridad – por eso se les llama “sleepers” -. Los amantes al gore tendrán una buena ración de desmembramientos y ataques que, si bien fallan en su ejecución física dada la inutilidad de los intérpretes, son lo suficientemente brutales para mantener el interés durante los tediosos interludios que toda película de “muertos vivientes” contiene en mayor o menor medida. Sin embargo, más interesante que los “sleepers” resulta la decadencia a la que la humanidad ha llegado debido a SPOILER años sumida en la barbarie toxicamente impuesta FIN SPOILER. No obstante aviso de que esta rama de la catástrofe está desarrollada por los pelos, supongo que debido a los escasos medios, así como a la excesiva suma de elementos diferentes entre sí: la joven drogada y su pasado, sus amigos perdidos, las comunidades de supervivientes, la “isla verde”, los discursos religiosos totalmente antirreligiosos, el poder de los lideres, el abuso físico, la supervivencia, el terror… – toca demasiados palos como para definirlos todos bien.

Como comentaba, se le asigna más importancia a los ataques de los “sleepers” que a continuar desvelando el pasado misterioso y esperanzador de nuestra “empanada” protagonista (¡vaya pedo se tuvo que agarrar para estar varios días grogui!). Privándonos así de la bonita contraposición de color y esperanza – el pedal de Eloise -, frente a gris y deshumanización – resaca de Eloise -. Así que pronto nos parece que el arranque de la cinta ha sido solo una tomadura de pelo, que no se llegará a desarrollar del todo, o, peor aun, la justificación de uno de los finales más odiados: “todo era una alucinación/sueño”. Afortunadamente, todas las elucubraciones, más bien locas, que nos vayamos forjando, van a fallar estrepitosamente. Lo que hace más llevadero su tramo final, casi únicamente centrado en “el presente”. Y cada cual sabrá si le convence la forma de justificar la película y sus riesgos; puesto que no debemos entender “logrado” por “inesperado”. A mi me agradó la forma pero no el contenido, puesto que hacía mucho minutos que el destino de Eloise y de sus compañeros me resultaba una historia sin interés.

A nivel técnico no se le puede exigir más. La fotografía, el sonido y la escenografía han sido los mayores beneficiados de la obvia búsqueda, encabezada por Kemper, de una ambientación fría e intensa, una atmósfera agobiante – conseguida a medias – y cuyo trasfondo no puede ser más pesimista. Sin embargo, en el resto de aspectos no destaca demasiado Toxic Lullaby, siendo sangrante la citada falta de dirección artística.

En definitiva, una película muy, muy, muy alemana. Imprescindible para completistas del género zombie/post apocalíptico en particular, y terror en general, o para los que no tengan miedo de la abstracción dentro del cine; porque encontraréis un intento, a medias, de aproximación diferente a los sobreexplotados subgéneros. Un riesgo cinematográfico que, unido a su excelente manufactura para tratarse de un “telefilm”, hay que valorar también por su atrevimiento. Claro que es mejor acercarse a Toxic Lullaby un día de esos “nublados”, una noche tristona y melancólica en que las vibraciones del alma estén sintonizadas con lo peor y más pesimista de la humanidad.

Su tremenda seriedad y deprimentes conclusiones hubiesen puesto al extremo de la soga al bueno de Ian Curtis, irónica perspectiva mediante, si no se hubiese adelantado Stroszek de Werner Herzoga veces es necesario enfrentarse al abismo.

Lo mejor: Los psicodélicos primeros compases y multitud de pequeños detalles de calidad

Lo peor: Esos pequeños detalles no cuajan a nivel global, debido a la abundancia de personajes sin desarrollar

Apocalypso

Ración triple del Fin del Mundo

Apocalipsis

Arriba en lo alto se divisan cuatro jinetes, figuras espectrales que anuncian El Fin del Mundo. Les acompañan lúgubres fanfarrias y alaridos de dolor, la llamada a la recapitulación, el hermano se vuelve contra el hermano y los ríos descienden carmesíes hasta los mares y océanos hirviendo. Haz las cuentas, el juicio final nos espera a todos y no ha sido la naturaleza hastiada vomitando la enfermedad que le hemos inoculado, ni los misiles preñados de muerte, ni Ángeles exterminadores envidiosos de la menor de las creaciones del Señor. Rezad a vuestros ancestros, porque el culpable es el cine y de esta no nos salva ni Bruce Willis.

En los ochenta fue el horror nuclear el que impregnó de muerte y destrucción las pantallas de las salas de cine. Pero esto ya venía de largo, puesto que las productoras norteamericanas no cejaron de introducir propaganda, miedo para el pueblo, desde principios de los sesenta. Con Nixon al frente del país, la ciencia ficción estadounidense se convirtió en el medio más adecuado para bañar de terror al currito medio; eso sí, de forma más bien pedestre, no abandonando esta puerilidad hasta entrados los setentas (La Amenaza de Andrómeda – 1971 – o El Alimento de los Dioses – 1976 -).

Saltarme La Noche de los Muertos Vivientes (1968) no ha sido mero accidente; la película de Romero es cine apocalíptico como el que más, y sobre todo pleno de la amenaza radioactiva, que tan fuerte estaba pegando en la cultura popular. Por otro lado, tanto se ha hablado de La Noche y sus consecuencias cinematográficas que me parece necesario, para no agotar vuestra paciencia, saltarme el sub-género apocalíptico más prolífico de la historia del cine: las películas de zombies. Porque el 80% de estas producciones tiene como telón de fondo el extermino de la humanidad a manos de sus propios muertos. Un morbo tremendista que merecería comentarios aparte.

El pistoletazo de salida nuclear sería- entendedlo de forma masiva – Apocalypsis Now (1979), la película de Coppola puso de moda los hongos nucleares ya fuese antes, durante o después de la última fiesta de la humanidad. Es cierto que existen decenas de ejemplos previos, adscritos a la manipulación atómica o a la sencilla invasión de judías verdes del espacio exterior; uno de los más bellos, aunque no tan tremebundo, siempre será El último hombre sobre la Tierra (1964) con el mítico Vincent Price. Película crepuscular basada en la joya literaria atemporal: Soy leyenda de Richard Matheson. Aunque es injusto no nombrar La Invasión de los Ultracuerpos (cualquiera de sus dos primeras versiones) como unos de los finales más paradójico, improbable y aterrador para hombre: sustituidos por copias vegetales de nosotros mismos… curioso sin duda.

Sin embargo, no es hasta la cinta de Coppola, unida a las crecientes tensiones entre los U.S.A y la U.R.S.S. – probablemente la cima de esta tensión, en el séptimo arte, la supuso de ridícula forma una propagandística Rocky IV -, cuando el Apocalipsis se asienta en los videoclubes prolíficamente. Así nacen títulos, hasta sagas, legendarios como Mad Max, el escalofriante telefilme El día después (¡eso sí que es terror), la lacrimógena cinta de animación Cuando el Viento Sopla y un largo etcétera. Claro que no solo de uranio y plutonio vive el hombre y hablar de cine fantástico y Apocalipsis es hacerlo sobre una relación simbiótica que ha llegado a profundizar tanto, que es habitualmente posible trazar una dosis del Fin del Mundo, dentro de cualquier película de terror: porque la base del miedo es la perdida del control, la sensación de peligro físico o los temores atávicos (por ejemplo a la oscuridad). En resumen, LA PARCA, y nadie puede negar que el Apocalipsis, es la muerte en cómodo formato masivo.

Siguiendo la línea temporal, hay que reconocer que ya fuese por el temor a la Guerra Fría o porque siempre resulta vistoso en la pantalla, el cine de género en los ochenta se caracterizó por mucho futuro desolado, amenazas universales y virus: 1997: Rescate en N.Y., Life Force, la serie V, Señal de Alarma, la encantadoramente camp América 3000, Terminator y una lista que los más puristas podría completar casi con cualquier película editada en los ochenta bajo la genérica clasificación de “terror” (serie oro, plata o bronce; da igual).

Al contrario de lo que muchos podríamos pensar, los que se llevaron el gato al agua con esto del Fin del Mundo, fueron los italianos. Igual no en fama, pero desde luego en relación coste/ingresos. Maestros de la explotación, tomaron el subgénero apocalíptico (el que más explotaron junto al terror sobrenatural y la fantasía oscura) bajo sus alas y se dedicaron a inundar las estanterías de los videoclubes con “Terminators” de hojalata, guerreros futuristas de cartón piedra o incluso con ratas mutantes aficionadas a la carne cyberpunk. Desde la península de la bota se prodigo la temática post-apocalíptica; cintas tan numerosas como casposas, cuyas carátulas entraban por los ojos para luego regalarnos argumentos simpáticos pero horriblemente narrados. Pese a esto, no son pocas películas las que han alcanzado los anales de la cutrería y, por variados motivos, son joyas bizarras a redescubrir con la mente abierta y la cerveza en la mano: Shocking Dark, Año 225 después del Holocausto, Alien 2, Roma, Año 2072, La trilogía del Bronx y hasta Topline, una cinta de aventuras que finalmente augura la caída de la humanidad como solo los italianos saben: baratito y sin sentido.

Aunque todo lo bueno se acaba, y un buen día el Fin del Mundo se recicla junto a otras modas imperantes de una década. Así, una vez los Watchmen y Kurt Kubain nos habían regalado una visión más nihilista y humana del Apocalipsis; los noventa reciclaron los temores de décadas pasadas de una forma hedonista y banal – adjetivos que pesan como una losa sobre una extraña década sin mucha personalidad propia -, el miedo se apagaba gracias a las drogas de diseño, el brit-pop y Leticia Sabater y salvo contadas ocasiones (la más destacada sería la genial 12 Monos), los meteoritos y otras amenazas quedan relegadas a segundo plano dentro del panorama cinematográfico y, en todo caso, son exhibidas cual cinta palomitera sin más (Independence Day) o fallan estrepitosamente (El Fin de los Días – 1999 -). Para un servidor el peor exponente de este cine comercial, efectista y algo aburrido sería Armageddon (1998); curiosamente protagonizada por el tito Willis (mismo protagonista que en la válida 12 Monos; desde luego un actor que no le hace ascos a nada (solo hace falta verlo en El Color de la Noche (1994) – snif!, snif!

Pero “actores melenudos” aparte, y pese al mediático “efecto 2000”, parece que el Apocalipsis y el cine habían perdido esa buena relación que durante años nos dieron tantas alegrías a los aficionados. ¿Jamás volveremos a ver miles y miles de mujeres, hombres, ancianos y niños ardiendo sobre las llamas de su propia condenación? Gracias a Nietzsche, el ser humano es un animal de costumbres y sigue una serie de ciclos, cada vez más cerrados, que lo llevan a enfrentarse continuamente a su propio fin.

El terrorismo, las severas hambrunas del siglo XXI, la culpabilidad, los desastres naturales excesivamente mediatizados, las crisis económicas, las crisis éticas y, en general, los actos de los mismos descendientes de Adán y Eva, nos llevan al borde de nuestra propia intranscendencia y fragilidad. Miramos el abismo y la mirada del monstruo que acecha en las tinieblas fluctuantes es la de nuestro hermano. El mundo convulso que nos rodea nos incita a expresar esta siniestra mirada de pupilas amarillentas; y consecuentemente el cine se ve plagado de muerte, destrucción y débiles héroes que enfrentan su extinción.

Que estos últimos once años el cine de catástrofes, virus mortales, extraterrestres conquistadores y demás parafernalia ha crecido exponencialmente no es un secreto para nadie. Le vemos los dientes a la montura del Caos y eso se refleja en la gran cantidad de cintas que se estrenan al año con la excusa de mostrarnos el Apocalipsis desde una mirada diferente. La lista es abrumadora, especialmente desde el 2005, las hay comerciales (Soy Leyenda, El Libro de Eli), catastrofistas (2012, El Día de Mañana), independientes (Toxic Lullabie, Doomsday), patéticas (Next), de vampiros (Stake Land), extraterrestres (Monsters, Attack the Block), de zombies (28 días después, The Undead), cómicas (Zombieland, Infestation), tecnológicas (Kairo), dramáticas (The Road), pretenciosas (El Incidente) etc, etc. Casi podemos decir que asistimos actualmente a una sobreexplotación, merced a la avaricia de ciertos productores y la obsesión que sufre la sociedad, creyendo que estamos antes cambios catastróficos cuando solo se trata de otro eje de la rueda llevándonos de nuevo al principio.

Dejando aparcadas las vacías reflexiones filosóficas a las que soy dado, por fin llegamos a la razón de ser de este pseudo-especial: tres nuevas noticias sobre el cine que nos gusta. Tres películas que abordan el Fin del Mundo, cada una su manera sea más o menos original; tenemos aquí una muestra de lo prolífico y rentable que supone el cine sobre catástrofes, supervivencia y demás zarandajas. Preparaos porque si la intuición no me falla, el verdadero boom de este tipo de cine está por llegar. Por mucho que nunca nos haya abandonado, el Fin del Mundo parece estar en boca de todos gracias al hambre, la locura, las guerras y las desigualdades que siembran el camino hacia el último día de nuestras vidas. Holocausto que espero me pille en bermudas, con una cerveza en la mano, a Kira Miró en la otra y, delante de mi sonriente jeta, la emisión de una de estas películas apocalípticas que tan bien acompañarán la traca final.

The Darkest Hour

Muchachada Vs. Aliens – Round 2!

Darkest Hour Grande

Cinco jóvenes se encuentran atrapados en Moscú bajo el asedio de una fuerza alienígena que consume la vida y la energía de toda la Tierra. Por sus propios medios deberán aprender sobre la invisible fuerza extraterrestre y su incapacidad para detectar vida a través de objetos inanimados, con el objetivo de combatirla y continuar las esperanzas de la humanidad.

Al claro rebufo de las recientes Skyline y Battle: Los Ángeles, nos llega un producto estadounidense espectacular y muy comercial, una cinta de acción y ciencia-ficción (puede que algo de horror) que expone como mejor baza sus efectos especiales. De Chris Gorak, premiado director artístico de cintas geniales como El Club de la Lucha y responsable de otra cinta pseudo apocalíptica llamada Right at your Door, The Darkest Hour se encuentra actualmente en fase de post producción a la espera de su estreno USA del 23 de Diciembre; fecha pensada para comerse todo el pastel de la taquilla navideña. Ya veremos, porque creo que el público está algo cansado de artificio y fuegos fatuos; precisamente al Fin del Mundo se le ha sacado su mejor partido en taquilla y argumental con seriedad y ahondando en su aspecto dramático.

Si además le sumamos que viene producida por Timur Bekmambetov (productor de la inaguantable Wanted), todas las alarmas se encienden e invitan a tomarnos The Darkest Day tal que solo un entretenimiento de media tarde fuese; cuyo único requisito será dejar nuestro encefalograma más plano que el pecho de Heidi.

Contagion:

Virus contagioso, cadena de estrellas.

Contagion Grande

Contagion PosterUn virus que se transmite por el aire y mata en cuestión de días, se está propagando por los dos hemisferios. Nuestra delicada sociedad se ve en serio peligro ya que el pánico se extiende aun más rápido que el virus y el caos reclama su parte.

Thriller, con un poquito de ciencia-ficción, que cuenta con, probablemente, el plantel de actores más destacados en una película estrenada este año. El aclamado director (un servidor no se une a dichas alabanzas) Steven Soderbergh y el guionista de El ultimátum de Bourne y El soplón, nos presentan a Matt Damon (¿por qué siempre me ha parecido que este actor sufre algún síndrome cerebral?), Jude Law, Gwyneth Paltrow, Kate Winslet y a Laurence Fishburne en la lucha de un grupo de gente de a pie e investigadores del gobierno, contra el origen de una plaga que amenaza con borrarnos del mapa.

Una película de tratamiento serio y catastrofista – menos mal que estas cosas solo pasa en Estados Unidos – que se estrenará en España el próximo 29 de Noviembre en cines Imax y normales. Una cita ineludible para los amantes del cine mainstream y los presupuestos elevados, entre los que me vais a encontrar. Como anécdota comentar que Damon, Law y Paltrow no coincidían en una película desde El Talento de Mr. Ripley, cinta la cual tuve el gusto de disfrutar pero cuya temática no puede estar más lejos de esta Contagion.

Como todo buen thriller que se precie, recomiendo no buscar mucha información y, sobre todo, evitar ver muchos trailers porque últimamente son demasiados explícitos y tienden a destripar momentos muy especiales de las cintas que tan solo deberían publicitar.

Hell

¡Ozú, que caló!

Hell Grande

Hell PosterEl Sol fue una vez fuente de vida y calor. Hoy ha convertido todo el mundo en un erial desierto y resquebrajado. Los bosques han ardido, los cadáveres de los animales se alinean en las cunetas de las carreteras olvidadas, incluso la noche es inquietantemente brillante.

Maria, su hermanita Leonie y Phillip cruzan las montañas en un coche con las lunas tintadas. Existen rumores de pozos de agua en la zona; es un peligroso viaje a la nada, pero todo se vuelve más sencillo cuando encuentran a Tom, un mecánico que pronto se convierte en imprescindible. Sin embargo, ¿se puede confiar en él? La tensión crece. Como si las cosas no fuesen lo suficientemente malas, ahora el grupo se sumerge en una lucha interna que desencadenará la verdadera batalla por la superviviencia.

Hell es una co-producción entre Alemania y Suiza que a diferencia de los dos proyectos previamente presentados, posee más vocación artística y ganas de contar una historia; amén de un menor presupuesto. De hecho, ya puede presumir de haber recibido críticas positivamente encendidas en aquellos festivales donde se ha exhibido esta historia post-apocalíptica, que pese a no ser tampoco innovadora, utiliza como detonante de nuestro fin un medio poco habitual: un sol abrasador y amenazante como pocas veces lo hemos visto. Elemento que permite el lucimiento de una fotografía que basa sus mejores momentos, a juzgar por el trailer, en la sobrexposición y los juegos de la órbita terrestre con respecto al astro rey.

Dirigida por un desconocido Tim Fehlbaum, se estrenará en Alemania el próximo 22 de Septiembre y seguro que, como saben hacer muy bien lo alemanes, el cuadro presentado en pantalla podrá disfrutarse desde perspectivas más amplias que las ofrecidas por Hollywood, pese que los actores encabezando el reparto no sean conocidos fuera de las fronteras germanas. Un proyecto cuyo trailer recomiendo ver con una botella de agua helada cerca…