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La cura del bienestar

Weird Menace tras una cortina de estilismo

La Cura del Bienestar Reseña

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  • Título original: A Cure for Wellness
  • Nacionalidad: Estados Unidos, Alemania | Año: 2016
  • Director: Gore Verbinski
  • Guión: Justin Haythe
  • Intérpretes: Dane DeHaan, Jason Isaacs, Mia Goth
  • Argumento: Un joven ejecutivo viaja hasta un remoto sanatorio en los Alpes para traer de vuelta al dueño de la compañía donde trabaja. Allí pronto será enredado en un juego de experimentos y dudas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Lockhart es un despiadado ejecutivo agresivo al que es encomendada la tarea de traer de regreso a Nueva York a un miembro del consejo para la firma que trabaja, Pembroke, sin el cual la próxima fusión no sería viable. El buen hombre anda recluido en los Alpes Suizos, más concretamente en un sanatorio donde le han enseñado a rechazar las maldades de una sociedad capitalista. Ni corto ni perezoso, Lockhart se presenta en el sanatorio, construido sobre las ruinas del castillo donde un barón fue atacado por los aldeanos debido a sus experimentos y tendencias incestuosas, descubriendo sorprendido la reticencia de Pembroke por volver al mundo de los placeres económicos. Además, debido a un aparatoso accidente, nuestro joven ejecutivo termina por quedar también atrapado en el sanatorio, conociendo durante su encierro a una extraña chica, que no se llama Mari Pili, afectada por una enfermedad sin síntomas aparentes. Entre los dos intentarán desentrañar el origen de la cura ofrecida por el gerente del local, el Doktor Volmer, un hombre decidido a regalar la felicidad a sus cliente, mucha agua mediante, por un precio entre la locura y la sumisión. Seguir leyendo…

Lo mejor: El sanatorio, espectacular de por sí y filmado con toda el poderío de los millones de dólares.

Lo peor: Más de 140 minutos para contar la misma historia pulp de siempre.

Los Extraños Casos de Charlie Reigns

Once historias de weird noir y otras mezclas imposibles

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En Almas Oscuras nos congratula anunciarles que, dando otra vuelta de tuerca a nuestra constante obsesión por difundir el terror, iniciamos una propuesta editorial de cuyo éxito dependerá que sigamos con la publicación de antologías, novelas y novelettes en formato digital. Por supuesto, las temáticas girarán alrededor del género siempre con objeto de ofrecer alternativas alejadas de la anquilosada producción española, y lo haremos apoyándonos en la libertad creativa y de costes que proporcionan los medios digitales como el eBook. Para ello contaremos tanto con autores nacionales como internacionales, “los malditos” del weird horror y otros géneros minoritarios que clamaban a gritos un nicho especializado en nuestro país. Textos honestos cuyo principal cometido sea sorprender y entretener a partes iguales.
Pese a lo especializado de la propuesta no renegamos de la calidad literaria y narrativa, esforzándonos al máximo en ofrecerles sustanciosos contenidos y traducciones exhaustivas a precios competitivos. Seguir leyendo…

Sherlock Holmes vs. Nosferatu

Tyrannosaurus Books nos presenta otro de su monstruosos crossovers de la serie Monsters Unleashed. En esta ocasión el mismísimo Nosferatu se enfrenta al gran Sherlock Holmes en una batalla a través del tiempo en “Sherlock Holmes contra Nosferatu”, de Tony Bascoy. Literatura Pulp en estado puro.
No te lo pierdas…

¿Qué ha sido eso?

Compendio del terror

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15 relatos de horror que pondrían la piel de gallina, y probablemente la herviría, al mismísimo tío Creepy: Espectros, demonios, seres de otro mundo, dioses primigenios y demás horrores se dan cita en esta colección de cuentos populares destinados a los más valientes de la casa. Claro que si la abuelita te cae mal, siempre puedes dejar este tomo junto a su dentadura postiza, en la mesilla… ¡pero comprueba que haya redactado su testamento a tu nombre!

“¿Qué ha sido eso?” (2015) se trata de la antología de horror pulp con la que dio el pistoletazo de salida la pequeña pero activa editorial “Pulpture”, un grupo de locos que el año pasado se constituyó como editorial gracias a una exitosa campaña de crowfunding en Verkami. Aunque estos pirados no surgieron de la nada, pues ya venían publicando “Ánima Barda”, una revista digital de relatos, comics y lo que hiciese falta, desde 2012. La filosofía detrás de nuestros amigos de “Pulpture” no es otra que sacar al mercado libros de bajo coste a la antigua usanza: revista, “bolsilibro”, “bolsigrapa”, “flipbooks” (dos novelas en un solo tomo), antologías… Pero no sólo eso, sino también dar un espacio real a los autores donde puedan darse a conocer y ganarse la vida como antaño lo hicieron los maestros de “Weird Tales” y otras revistas que inspiran la aventura de J.R. Plana, director del proyecto, y sus muchachos. Hasta la fecha “Pulpture” puede presumir de haber cumplido con lo prometido: varios compendios, revistas y hasta un juego de cartas. Así mismo siguen muy activos promoviendo nuevos certámenes y, en general, apoyando la literatura popular, en su sentido más alto, a lo largo y ancho de España. Seguir leyendo…

La Mansión de los Horrores

Esqueletos en el armario

House on Haunted Hill Reseña

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  • Título original: House on Haunted Hill
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1959
  • Director: William Castle
  • Guión: Robb White
  • Intérpretes: Vincent Price, Carol Ohmart, Richard Long
  • Argumento: Un excéntrico millonario invita a un grupo de personas para que permanezcan una noche, a cambio de 10.000 dólares, en una de las casas encantadas con peor fama de los Estados Unidos.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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Bienvenidos a la segunda entrega de la serie de reseñas dedicadas a casas encantadas. Un especial que intenta complementar y ahondar en el artículo ya dedicado a la materia por nuestro colaborador Elchinodepelocrespo. Hoy le toca el turno a William Castle, que podríamos nombrar junto a Roger Corman como creadores de la serie B tal y como la conocemos hoy en día. En este caso “La Mansión de los Horrores”, más conocida por su título original “The House on Haunted Hill”, una de las mejores y más tramposas películas sobre caserones encantados.

Atrévanse a penetrar las puertas de esta mansión. El excéntrico señor Loren les invita a la fiesta de cumpleaños de su cuarta esposa, de la que se rumorea practica de forma asidua el adulterio. No se preocupen si no han traído regalos, aquí sólo necesitarán su valor, pues la celebración es un tanto especial: ustedes serán los que reciban un presente muy jugoso de resistir toda la noche en la casa de la colina encantada. Recibirán un cheque de diez mil dólares si permanecen toda la noche. Aunque han de saber que, a medianoche, las puertas de la casa serán cerradas con llave y no se permitirá la salida de nadie. No se preocupen si fallecen de terror a causa de los espectros que pueblan estas dependencias, sus albaceas recibirán el cheque para disfrute de sus herederos. Pues el señor Loren nunca deja ninguna cuenta sin pagar, por terrible que sea la implicación.

Sin entrar a dar clases de historia cinematográfica, me gustaría recordar quien fue William Castle y porque es tan importante su legado: Este director y productor decidió abandonar el seno de Columbia Pictures para desarrollar sus propias películas de bajo presupuesto, y lo hizo con la solvencia por la que era conocido pero haciendo hincapié en el proceso de marketing asociado. Es decir, no era tan importante el resultado final sino como se vendía para atraer a la platea más joven e impresionable, a poder ser. Así los cárteles de sus cintas vendían los detalles más escabrosos de sus producciones y los títulos eran lo más rimbombantes posibles. Sin embargo, lo que caracterizó finalmente su carrera fue el uso de trucos, o “gimmicks”, para potenciar el efecto terrorífico de sus producciones. Famosos son el esqueleto de ojos rojos que sobrevolaba el interior los cines donde se proyectaba “The House on Haunted Hill”, la póliza de vida junto a la entrada de “Macabre” o los asientos vibradores para ver “The Tingler”. Seguir leyendo…

Lo mejor: Vincent Price.

Lo peor: El tiempo ha perjudicado la caracterización de los personajes, que aun así son deliciosamente "pulp".

El hijo de la bestia

Sexo y terror, la pareja perfecta

el hijo de la bestia

Historias de terror y sexo extravagante, escalofríos entre las piernas. El inicio de cada cuento puede parecer el típico escenario: la campiña desierta, la reliquia olvidada, la casa victoriana… pero el sexo ejerce de catalizador y la situación común del género de horror se transforma en una pesadilla húmeda, nos despertamos entre sábanas pegajosas. Añada una gota de humor negro, y un chorrito de absenta, para obtener unos magníficos relatos que no temen ser duros, explícitos, inquietantes, extraños, exacerbados y terroríficos.

El Doctor Sexo

Graham Masterton, autor británico de la antología que nos ocupa, es reconocido en el mundillo por su éxito de ventas – obviamente no hablo del planeta España – y un buen número de galardones a sus espaldas, pero sobre todo por su afición a introducir dentro de sus narraciones el sexo como motor principal. Es más, ha escrito un buen puñado de manuales sexuales para parejas; así que el asunto no debe ser banal para el bueno de Masterton. Afortunadamente, nuestro hombre siempre se ha sentido más a gusto dentro del campo del horror, como buen amante declarado, incluso adaptador, de Lovecraft… ni más ni menos que más de treinta novelas y antología han salido de sus manos.

Su primera novela, Manitou (1976), es quizás también la más famosa de sus obras, pero yo destacaría por encima de todas su faceta de cuentista. Dicha novela, adaptada con bastante éxito al cine y el inicio de una longeva saga, ya despuntaba por los elementos que han hecho famoso a su autor: un grado de violencia explícita mezclado al alimón con tórridas escenas de cama. Sin embargo, no es hasta cuando se pone frente a su máquina para escribir historias cortas en que la magia de lo aberrante y lo macabro se mezcla con líquidos preseminales y lubricación vaginal – por citar dos de los elementos más prosaicos de su obra –. Aquí en España hemos podido disfrutar de relatos diseminados a lo largo de las distintas antologías que pulularon por el mercado durante la década de los ochenta, principalmente las editadas por Martínez Roca; y no es un dato baladí que éstas fuesen muchas veces recopilaciones de lo mejor del terror anglosajón de su época. Seguir leyendo…

Pesadilla a 20.000 pies

y otros relatos insólitos y terroríficos

P20000 CubiertaRichard Matheson nació en New Jersey (Estados Unidos) en 1926 y estudió periodismo en la universidad de Missouri. Como no encontraba un trabajo fijo en ningún periódico, decidió convertirse en “freelancer”. Envió un primer relato, “Nacido de hombre y mujer”, una recreación moderna del clásico “Frankenstein” de Mary Shelley, a la revista Magazine of Fantasy and Science Fiction, que lo publicó con gran éxito en 1950. Seducido por el mundo del cine, escribió guiones, y en 1957 llegó a un acuerdo con la Universal para adaptar su novela “El hombre menguante”, película esencial en la historia del cine fantástico.

“Pesadilla a 20.000 pies y otros relatos insólitos y terroríficos” reúne los mejores cuentos de terror de Matheson (algunos de ellos convertidos en episodios de la serie televisiva de culto The Twilight Zone, emitida en los sesenta, y ahora en DVD) y se publica en la colección Gótica con la intención de dar a los aficionados una visión más amplia del género, de la mano de sus principales continuadores contemporáneos, como Lovecraft, Howard o Blackwood, presentes también en la Gótica.

Zothique

El último continente

ZothiqueC.A. Smith fue junto a Lovecraft y Howard (creador de Conan y de otra docena de personajes no menos memorables) uno de los buques insignia de la famosa revista Weird Tales. Los “tres mosqueteros” los llegaron a llamar bienintencionadamente. Sin embargo,Smith es de los tres el más desconocido para el lector hispano, situación que las dos últimas décadas han venido a paliar un poco. Y eso que podríamos decir sin temor a equivocarnos que el californiano Smith gozaba de la pluma más acerada y de mayor dominio del lenguaje entre sus compañeros. Autodidacta – rechazo acudir a la escuela secundaria formándose el mismo de manera loable -, aprendió varios idiomas y cultivo con mimo no solo la literatura si no también la poesía y la escultura. Siendo siempre capaz de trasmitir a sus obras un aire de decadencia cósmica que ni siquiera el maestro de Providence pudo alcanzar. Tal vez el desconocimiento de su obra, cada vez menor afortunadamente, se debe a que dentro de su obra nunca pergeñó una comosgonía propia o desarrolló personajes que le diesen pie a una saga identificativa. Él se centró en recoger pasajes y cuentos de continentes y regiones (Hyperborea, Xiccarph, Averoigne…) imaginarios como si de un historiador, o mejor un bardo, se tratase. Así sus cuentos disfrutan de la patina del narrador experto que nos lleva, sin mucho esfuerzo por representar el marco de la ficción, por terrenos imposibles usando una vaga forma de añoranza que permite al oyente imaginar con más fuerza que si de obras explicitas se tratase. No hay concierto temporal claro en sus historias, solo una fuerza sobrenatural para describir lo decadente y lo exótico, superior incluso a la de Poe.

Permitidme reproducir el poema que abre esta antología y que sintetiza lo que encontraréis en los mejores relatos de uno de los mejores fantasistas “pulp” que alumbró la Norteamérica de principios del siglo XX, solo comparable en importancia a Lovecraft y Howard, y superior en cuanto a manufactura técnica:

ZOTHIQUE

Aquel que haya hollado las sombras de Zothique
y contemplado el oblicuo sol del color de la brasa,
no volverá de aquí a un país anterior,
sino que rondará una última cosa
donde las ciudades se deshacen en la negra arena
y muertos dioses beben el salitre.

Aquel que haya conocido los jardines de Zothique
donde sangran los frutos desgarrados por el pico del simorgh
no saboreará la fruta de hemisferios más verdes;
bajo las postreras enramadas,
en la sucesión de ocasos de los años sombríos,
sorberá un vino de aramanta.

Aquel que haya amado a las salvajes muchachas de Zothique
no volverá a buscar un amor más tierno,
ni distinguirá el beso de una amante del vampiro;
el espíritu escarlata de Lilith
se levanta para él, amoroso y maligno,
de la última necrópolis en el tiempo.

Aquel que haya navegado en las galeras de Zothique
y haya visto el espejismo de altas torres y cumbres,
tendrá que enfrentarse de nuevo al tifón
enviado por un brujo
y ocupar el puesto del timonel
sobre océanos alborotados por la cambiante luna
o por la señal remodelada.

Como habréis podido sentir, nos encontramos ante un recetario de emociones fuertes, decadencia netamente “pulp” y una combinación de horror y fantasía única. En opinión de un servidor, estamos ante uno de los libros más importante del siglo pasado, dieciséis relatos (más el poema que he trascrito) que aúnan la prosa más lírica con el temario más sugerente y necrótico escrito hasta la fecha: La sensualidad comercial de Anne Rice empalidece ante los deseos inhumanos de las decadentes lamías que pueblan los cementerios de Zothique, la perversidad de Hannibal Lecter es solo un juego de niños frente al hambre feroz de muerte que caracteriza a los nigromantes de Naat y los horrores modernos de Stephen King se esconden prestos cuando los moradores de las criptas, llenas de milenarias momias de emperadores, surgen de las grietas abismales para tejer sus redes sobre los incautos.

El horror se da cita en los cuentos de Clark Ashton Smith con la fantasía épica e incluso unas gotas de ciencia-ficción, merced al protagonismo absoluto del último continente de un mundo, deseando creer que es la tierra, sometido al inminente fin que dicta un sol moribundo y decadente, cuyos sanguíneos rayos de luz infectan la vida de los hombres. Disfrazado con una pesada chilaba anaranjada, que nos retrotrae a las pesadillas que cada una de las mil y una noches esperaban al rey Shahriar tras los cuentos de la siempre inalcanzable Sherezade, el terror se despliega inmisericorde ante el lector, con una normalidad que resulta peligrosa y se pega a las capas de nuestro cerebro con pecaminosa insistencia. Como si de un seductor Crowley se tratase, C.A. Smith nos dibuja unas viñetas desgastadas por los siglos, probablemente dictadas por un memoria racial futura antes que pasada. Y es que estos brillantes destellos del fin de la historia conocida, son tan realistas – dentro de la desbordante imaginación que muestra su autor – que resulta difícil no dejarse engañar momentáneamente por alguno de sus extraordinarios cuentos, narrados a través de una boca llena de fragantes humos y delicados licores.

El libro que edita Valdemar, recoge lo que podría ser el mejor ciclo de su autor. Y es que en Zothique la imagen de un continente moribundo al borde de la degeneración de sus habitantes y la vuelta a la magia negra como método de poder, ejerce una atracción especial no solo por sus islas repletas de nigromantes o palacios hundidos en eternas orgías, sino también por una prosa tan recargada y precisa como un bisturí de diamantes. Previamente editado por EDAF en 1977 (conociendo sucesivas reediciones), por fin contamos con una edición moderna a la altura que un clásico como Smith merecía. Tapa dura, espectacular ilustración de portada exclusiva para la ocasión, y una calidad de papel solo superada por el de la letra sobre él impresa; solo podríamos achacarle el pecadillo de prescindir de una introducción, o breve ensayo, que siempre ayuda al lector a ponerse en situación frente a cuentos de casi un siglo de antigüedad. Ni siquiera se recoge el epilogo que redactó Lin Carter (otro fantasista que se dedicó a organizar sistemáticamente la obra de Howard y Smith así como a terminar algunos trabajos inconclusos de los mismos) explicando el porque del orden de edición de los relatos, que no refleja el original. Pues Smith no concebía sus narraciones como un ciclo si no como, precisamente indicado anteriormente, una continuación de las perezosas narraciones de una cortesana de apabullantes curvas, tal y como le pudiesen venir a la cabeza: desordenadamente. Es decir, esta edición ordena los relatos según la ordenación cronológica inherente a la coherencia argumental de los mismos, no sigue el orden en que en realidad fueron publicados o escritos; y sin embargo no se nos explica el porque de dicha ordenación.

Pero lo importante son los cuentos, y en este caso ninguno de los dieciséis es malo, incluso podríamos decir que dos o tres son memorables, todos ellos atemporales. Destaca la fuerte presencia de la nigromancia, de una forma tan natural y abierta que casi podríamos hablar de necrofilia encubierta, y de los horrores apenas controlados por los hechiceros que practican blasfemos rituales en honor a sus perversos reyes y reinas. Si tuviese que destacar alguno por encima de otros seguramente me quedaría con Nigromancia en Naat, la historia más triste y siniestra que jamás haya leído sobre muertos vivientes. Todo no pueden ser Walking Deads o Mila Jovovich llenando de plomo a no-muertos. Existe otra visión más poética, más intensa, más satisfactoria que podréis conocer de la mano de un genio, imprescindible para cualquier que se vanaglorie de llamarse “aficionado a la fantasía”. Aunque elegir un solo cuento me parece casi un desprecio para con la colección. Desde el jardín de miembros amputados de Adompha, hasta el ajado monasterio del vicioso abad negro de Puthuum, pasando por las luchas entre hechiceros de “el amo de los cangrejos”; casi cualquier pasaje de este libro único hiede a fruta podrida y posee el blando tacto de la pálida carne de una emperatriz momificada hace siglos.

Resulta patente mi amor por esta obra, un cariño que nunca negaré y que reconozco, como ya lo hizo Ray Bradbury en sus inicios, me empujó a ponerme delante de una hoja de papel en blanco con la intención de mancharla de tinta, decadencia y exceso. De todo corazón recomendaría este libro a cualquier amante de la buena literatura; de tratarse de un aficionado a la literatura “pulp”, le diría que duerme en pecado cada noche que no posee una copia de esta joya. Claro que también soy consciente de que la prosa tan personal y retorcida de un autor no es apta para todos los paladares, pero hasta el gusto más deteriorado es capaz de entrenarse, tomando sorbos de esta especial absenta preparada por Smith. No obstante, para que no penséis que se trata de una obsesión meramente personal y subjetiva, os dejo en palabras del propio editor de Valdemar, el cual resume muy acertadamente la magia que oculta la pluma de C.A. Smith:

”Se trata de una de las obras más emblemáticas del terror sobrenatural en su vertiente más bizarra y demente, escrita para cerebros desahuciados y exquisitamente mórbidos. Se trata de Zothique, de Clark Ashton Smith. Me complace también poder afirmar que hemos conseguido, gracias a la labor de Marta Lila Murillo, una traducción a la altura de Clark Ashton Smith, un autor sumamente retorcido, complicado, decadente y exuberante“