I spit on your grave
La divertida corrupción del rape&revenge

- Título original: I spit on your grave
- Nacionalidad: USA | Año: 2010
- Director: Steven R. Monroe
- Guión: Stuart Morse
- Intérpretes: Sarah Butler, Jeff Branson, Andrew Howard
- Argumento:Una joven escritora se refugia en una apartada cabaña en mitad del bosque para buscar la inspiración de su nueva obra.
LA VALORACIÓN:
62 |100
Estrellas: 4
Hay películas que, al margen de poder discutir acerca de su calidad o incluso sobre su idoneidad, han pasado a la historia del cine por, prácticamente, definir todo un subgénero.
Este sería el caso de Day of the Woman, conocida posteriormente como I Spit on your grave, producción de 1978 que, junto a Last House on the Left, Thriller y, en menor medida, Straw Dogs (Perros de Paja… la durísima película del gran Sam Pekinpah siempre se ha identificado más con el drama que con el cine de horror), pusieron los cimientos de un subgénero exploit tan controvertido y, efectivamente, tan discutible como es el del Rape&Revenge (violación y venganza).
Siguiendo la estela marcada recientemente por Dennis Iliadis en el remake de Last House on the Left, la nueva versión de I Spit on your grave, dirigida por Steven R. Monroe se define por una máxima inequívoca: adaptar todo un clásico del exploit de los 70 a las demandas estéticas y de contenido del aficionado de principios del siglo XXI.
Una joven y hermosa escritora busca la tranquilidad de una solitaria cabaña a orillas de un lago para dar forma a su nueva novela. Por desgracia la mencionada cabaña resulta ser excesivamente solitaria, y la vida de la joven queda a expensas de un grupito de paletos salidos con instintos homicidas que se creen con el derecho de violar repetidamente a la chica y dejarla finalmente abandonada en mitad del bosque, dándola por muerta… craso error. La joven regresa, y su sed de venganza es infinita.
El nuevo “escupitajo sobre tu tumba” sigue fielmente el esquema de su antecesora (y por extensión de todo buen rape&revenge que se precie de serlo): una primera mitad de violación, en la que la protagonista femenina sufre todo tipo de abusos y vejaciones de carácter sexual; y una segunda mitad en la que la víctima, tras un breve periodo en el que cura sus heridas y toma consciencia del daño recibido, decide trasladar todo ese dolor, multiplicado por diez, hacia sus agresores. En definitiva: violación y venganza.
Pero partiendo de la premisa de que el esquema del original y el remake es muy similar, lo cierto es que el nuevo I Spit on your grave nos ofrece una drástica alteración en cuanto al tono; sobre todo de la segunda mitad, la venganza.
La parte de la violación ofrece pocos cambios. Únicamente destacar la participación de unos agresores con un perfil más criminal del que hacían gala en la película original. Si en el film original de Meir Zarchi podíamos hablar de unos auténticos paletos sureños con el cerebro abotargado a causa de la fiebre del heno y hartos de pasarse por la piedra a todas las ovejas del lugar; en el remake de Steven R. Monroe nos sitúamos ante un grupito de paletos sureños (hasta aquí las coincidencias) que deciden grabar sus fechorías con un cámara digital de vídeo y que buscan el amparo de un personaje clave, del que prefiero no arrojar más datos, para asegurar la total impunidad de su crimen. Parte de la “ingenuidad” (mal entendida… que nadie vaya a pensar que los defiendo o justifico en modo alguno) de los agresores del primer I Spit on your grave se pierde en el remake.
Pero al margen de la naturaleza de los agresores y de esos matices en cuanto a su personalidad y sus motivaciones, el desarrollo de la secuencia de violación no varía excesivametne entre la película original y su remake. Y, pese a ello, en dicho campo de batalla, el remake de Steven R. Monroe sale claramente perdedor. En otras palabras: al día de hoy, más de 30 años después de estrenarse el primer I Spit on your grave, la secuencia de violación (o violaciones, para ser más exacto) de la película original sigue causando un mayor estupor y rechazo por parte del espectador que su remake de 2010. ¿Las razones? Pues similares a las ya apuntadas en la reseña de la nueva versión de Last House on the Left: la violación del I Spit in your grave original es más real, más cruda, más auténtica, menos moldeada por el tamiz “cinematográfico” y, como consecuencia de todo ello, mucho más difícil de digerir. A favor de la secuencia de violación del remake señalar un par de características que en realidad no deberían sorpender a nadie: su evidente mejora en el apartado visual (la larga secuencia está mejor rodada, mejor montada y mejor fotografiada), y quizás el hecho de que el remake sea incluso más explícito que su predecesora. Pero ninguna de estas caracterísiticas (ni siquiera el ser más explicita en el plano sexual y violento) implica que dicha secuencia sea más sobrecogedora que en la pieza original. En este sentido la “naturalidad” del I Spit on your grave original juega decididamente a favor de su mayor impacto.
Sin embargo, donde las distancias se alargan de manera considerable entre original y remake, es en todo el apartado de la venganza. En el I Spit on your grave original, tras recuperarse de sus heridas, la protagonista usaba sus dotes de seducción para engañar a quiénes fueron sus agresores, haciéndoles víctimas de sus instintos animales, de su fragilidad ante el erróneamente llamado “sexo débil”, y de su infinita estupidez. El sexo vuelve al hombre vulnerable, nubla su inteligencia y buen juicio, y le convierte en una víctima potencial. La mujer (antes vícitima) conoce perfectamente las debilidades de su oponente y las aprovecha para consumar su venganza. Todo un proceso que se resume perfectamente en el título con el que el I Spit on your grave se conoció en España: La Violencia del Sexo.
Un proceso, el de consumar la venganza utilizando el sexo como arma arrojadiza que se vuelve en contra de los agresores, que se pierde por completo en esta moderna relectura de I Spit on your Grave. Y es que es en el apartado de la venganza donde se hace más evidente la necesidad de Monroe de adaptar el clásico de los setenta a la mentalidad y a los gustos del publico de principios del siglo XXI. La protagonista femenina del nuevo I Spit on your grave olvida su papel de mantis religiosa que se acerca a sus víctimas con la promesa de sexo fácil para acabar deborando sus cabezas, y se convierte en una simple, pero muy efectiva, alumna aventajada del Jigsaw de la saga Saw. Se sustituye el papel del sexo como detonante de la violencia, por la violecia pura y dura adornada con fuegos artificiales. Cada acto de violencia, cada muerte, cada peldaño en la escalada de violencia, se convierte en una sádica y rocambolesca muestra de tortura y agonía en la que la credibilidad o la “naturalidad”, aspectos presentes en la obra original, desaparecen por completo. Violencia como espectáculo. Mutilación como dogma de fe. Regreso al grand guiñol en su versión más estética y contemporánea… rozando la escatología del torture porn.
Es más que evidente que se traiciona el espíritu e incluso el mensaje (la debilidad del hombre frente al poder sexual de la mujer) del I Spit on your grave original; lo cuál podría llevaros a pensar que un servidor estaría plenamente dispuesto a mandar al infierno el remake que hoy nos ocupa. Pero en este caso hay un factor que juega en contra de la lógica (o al menos de mi propia lógica). Una razón que me lleva a salvar el remake de I Spit on your grave de la quema a pesar de atreverse a equiparar un clásico del rape&revenge con la más vulgar de las secuelas de Saw: la venganza perpretada por la protagonista me acabó resultando terriblemente divertida. Cada uno de los asesinatos de la segunda mitad de la película, sádicos, retorcidos, sangrientos, exagerados, afines al torture-porn… fueron una auténtica gozada. Sin el poso ni las dobles lecturas que pueda proporcionar un exploit del calibre del I Spit on your grave original, pero absolutamente eficaz a la hora de alcanzar sus objetivos: un poderoso espectáculo de sadismo y violencia que conviene disfrutar intentando olvidar cuáles son sus orígenes (pese a lo que acabáis de leer en la presente reseña, os recomiendo no establecer demasiadas comparaciones entre la película original y su remake).
Os recomiendo gozar sin complejos del nuevo I Spit on your grave. Y para todos aquellos que todavía no hayais visto la original de 1978… os la recomiendo con mayor vehemencia si cabe.
Lo mejor: La venganza. Pese a traicionar el espíritu de la película original, resulta tremendamente divertida.
Lo peor: Sigue estando por debajo de la pieza original.
Último comentario publicado:
Joan Lafulla | 2011-09-21 08:33:55
Es uno de los pocos remakes recientes que me ha convencido… y eso que soy muy fan del I Spit on your grave original. saludos (...)
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Por:
Joan Lafulla
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I Spit On Your Grave
Escupo sobre tu tumba... otra vez
Era inevitable. A tenor de la segunda juventud que experimenta en la actualidad el género del rape&revenge (No moriré sola, Run, Bitch, Run!, Chaos…) y teniendo en cuenta que el remake de La Última Casa a la Izquierda, estrenado el pasado año, reportaría algún que otro beneficio a sus productores; estaba cantado que la nueva versión del otro gran clásico del género no tardaría en gestarse. El primer trimestre de 2011 será testigo del remake de I Spit on your grave (1978), también conocida cómo Day of the Women y que en España se rebautizó con el título de La Violencia del Sexo.
De la misma manera que Wes Craven tuvo muchísimos problemas para estrenar La Última Casa a la Izquierda (y dichos problemas se intensificaron una vez estrenada la película), I Spit on your grave, dirigida por Meir Zarchi, tiene el dudoso honor de ser una de las películas más censuradas o directamente prohibidas (incluso durante décadas) de la historia del cine.
I Spit on your grave cuenta la historia de Jenniffer, una joven escritora que alquila una cabaña a orillas de un río en busca de inspiración para su nueva novela. Un grupo de hombres del pueblo la violan y humillan repetidamente. Pero comenten el gravísimo error de darla por muerta. Jenniffer curará sus heridas e iniciará un largo recorrido de venganza.
Steven R. Monroe, director del remake de I Spit on your grave, promete que su versión será muy fiel a la original, pero ofreciendo una visión más cruda y realista de los acontecimientos; e incrementando el nivel de brutalidad en las secuencias de torturas.
Yo soy un ferviente admirador del I Spit on your grave original. Una de las cosas que más me gusta del film de Zarchi es la contraposición entre el escenario bucólico y siempre iluminado por la luz diurna en el que acontece la acción, y la propia brutalidad inherente a los hechos que se describen en la película. Visualmente I Spit on your grave podría llegar a considerarse una película agradable, idílica, hermosa (a lo que contribuye su banda sonora); sensaciones que chocan de frente con la crueldad y el salvajismo de los actos a los que se ve sometida la protagonista.
Por lo visto en el trailer del remake esa contraposición desaparece, se esfuma; y en su lugar tenemos una película que sigue las pautas estéticas del 99% de las producciones actuales de horror (al menos las más comerciales. Sin ir más lejos el trailer me ha recordado, y mucho, a lo visto en el remake de La Última Casa a la Izquierda).
Veremos si al menos Steven R. Monroe cumple lo prometido y su nueva versión de I Spit on your grave resulta más dolorosa y difícil de soportar que la película original en la que se basa.
Último comentario publicado:
jose roque | 2011-02-19 14:19:59
A mi la pelicula, me engancho desde el principio como tantas otras como; eden lake, the chidren y martys, Para verla muy de noche (...)
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 25/05/10 | CATEGORIAS: Noticias
TAGS: rape & revenge, remake
Run! Bitch Run!
A vueltas con el Rape&Revenge... otra vez

- Título original: Run! Bitch Run!
- Nacionalidad: USA | Año: 2009
- Director: Joseph Guzman
- Guión: Robert James Hayes II
- Intérpretes: Cheryl Lyone, Peter Tahoe, Peter Tahoe
- Argumento:Dos jovencitas católicas venden biblias a lo largo y ancho de la América profunda. No tardarán mucho tiempo en llamar a la puerta equivocada.
LA VALORACIÓN:
57 |100
Estrellas: 3
Dos guapas jovencitas de blusa blanca, minifalda plisada de cuadros escoceses y medias hasta las rodillas (fetiche de padre y muy señor mio), viajan por la america profunda arrastrando un carrito repleto de biblias y recaudando donativos para las monjas del orfanato en el que se han criado.
Es tan sólo cuestión de tiempo que llamen a la puerta equivocada…
Atentos al siguiente listado: masturbación, sexo lésbico, felaciones, putas, bailarinas de streaptease, drogas, culos y tetas, muchas tetas (dos por chica). Si no me equivoco, una anciana poco hospitalaria es la única integrante del elenco femenino que no se apunta al “destete” generalizado ofrecido por Run! Bitch Run!.
Pero que nadie se excite más de lo estrictamente necesario. Pese a que el sexo es uno de los ingredientes fundamentales de este homenaje al rape&revenge setentero, al sexploit y al grindhouse, no debemos olvidar que se trata de una película norteamericana (independiente, sí… pero norteamericana al fin y al cabo), lo que viene a significar que, en cuestiones sexuales, la sangre nunca llega al río (aunque Run! Bitch Run! se sitúa, en dichos menesteres, unos cuantos peldaños por encima de la mojigatería de Bitch Slip).
Run! Bitch Run! es el enésimo intento (ver No Moriré Sola, Chaos u Hora) de recuperar el sabor y el aroma del rape&revenge norteamericano que causó furor en los años 70. Los principales referentes son los de siempre, los dos pilares del subgénero: La última casa a la izquierda de Craven, y La Violencia del Sexo, de Meir Zarchi.
El desarrollo también es el habitual. En mitad de un bosque, y al grito de “corre, puta, corre” que da título a la película, la joven y devota Carolina es abandonada, cazada y brutalmente violada por un sádico proxeneta que responde al nombre de “lobo” y sus degenerados secuaces.
Los asaltantes, una vez más, cometen el funesto error de dar a Caroline por muerta antes de tiempo. Un error que les costará muy caro. Tras recuperarse de sus heridas físicas – al tiempo que se agravan las secuelas psíquicas -, nuestra protagonista emprenderá un largo y tortuoso camino por la senda de la venganza, que deberá igualar (y en la medida de los posible, superar) el umbral de crueldad y violencia al que ella misma se vio sometida con anterioridad.
Son, como podéis observar, las reglas sagradas del Rape&Revenge, y Run! Bitch Run! las cumple todas a rajatabla.
Desde un punto de vista formal, la labor del debutante Joseph Guzman (mucha atención al título de su próximo proyecto: “Nude Nuns with Big Guns”… algo así como “Monjas desnudas con enormes armas”) es impecable. La fotografía sucia y polvorienta, la tendencia jovial al sexploit, la violencia, la acertadísima selección musical… todo, absolutamente todo en Run! Bitch Run! nos transmite una sensación veraz de estar ante una auténtica muestra del Rape&Revenge setentero, y no ante un mero homenaje filmado 40 años más tarde.
Pero si el acercamiento formal de Run! Bitch Run! al rape&revenge de los 70 tan sólo puede catalogarse de acertadísimo, no puede decirse lo mismo de su contenido y su desarrollo. El rape&revenge tiene dos componentes fundamentales: el sexo y la violencia.
De sexo Run! Bitch Run! anda muy bien servida (aunque siempre teniendo en cuenta lo dicho al principio: no deja de ser una película norteamericana). Run Bitch Run nos sumerge en un universo hostil y feista poblado por putas, prostitutas, colegialas, monjas, enfermeras (segundo fetiche de padre y muy señor mío), psicópatas y violadores… y todos ellos parecen esperar su momento para mostrarse impúdicos y guarrotes ante las cámaras. Nada que objetar (al menos por mi parte).
Por desgracia, cuando atendemos al segundo elemento (quizás el más importante) del Rape&Revenge, la violencia, la fiesta decae, y Run! Bitch Run! acaba perdiendo a los puntos. Tan sólo es necesario observar la secuencia del bosque, en la que la protagonista es asaltada y violada por una pandilla de energúmenos, para darnos cuenta de que, en cuestión de violencia, y en capacidad para epatar e incomodar al espectador con la exposición de la misma, Run! Bitch Run! queda muy por debajo de sus hermanas mayores: La Última Casa a la Izquierda y La Violencia del Sexo.
Y lo mismo puede afirmarse de aquellas secuencias en las que la protagonista emprende su larga travesía de venganza. A causa de la falta de ritmo con las que Joseph Guzman rueda las secuencias de violencia, de la desconexión que existe con la mayoría de los personajes secundarios (cuya presencia tan sólo se justifica por el hecho de mostrar cuanta más carne mejor), y por la poca simpatía y el poco afecto que despierta el personaje principal de Carolina… el desarrollo de Run! Bitch Run! acaba volviéndose monótono, excesivamente rutinario, sin apenas sorpresas ni grandes momentos que sean dignos de mención. Todo deviene un mero “enseña tus tetas y muere” en el caso de las víctimas femeninas, y un “fóllate –o maltrata- a una puta… y muere” en el caso de las víctimas masculinas. Y al principio el asunto no resulta del todo desdeñable, pero la cosa va perdiendo muchísimo interés a medida que pasan los minutos.
Es una verdadera lástima. A tenor de su excelente factura estética Run! Bitch Run! tenía muchos números para ser considerado el revival definitivo del Rape&Revenge. Sin embargo, su desarrollo excesivamente previsible y, en ocasiones, complicado de soportar, provoca que Run! Bitch Run! llegue al final muy justita de fuerzas…, y lo mismo le ocurre al espectador (llega maltrecho y cansado al final de la historia), incluso a un fanático confeso del rape&revenge como lo es un servidor.
Lo mejor: Sus imágenes respiran el ambiente del rape&revenge setentero.
Lo peor: Sus nivel de violencia no es el óptimo y el ritmo es algo cansino.
¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Run! Bitch Run!” en VOSE.
Último comentario publicado:
Almas Oscuras | 2010-06-01 19:04:00
Giles – yo añadiría (para ver un buen rape&revenge) I Spit on your grave. Saludos. (...)
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Por:
Joan Lafulla
| joan@almasoscuras.com
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Hora
Rape & Revenge a la Noruega

Los Noruegos se apuntan con Hora (puta en Noruego. En USA la película se conoce bajo el título de The Whore) al Rape & Revenge (violación y venganza), un género que nació en los setenta y que resurge con fuerza en la primera década del siglo XXI, con títulos como el remake de La Última Casa a la Izquierda o No Moriré Sola, del argentino García Bogliano.
Una joven escritora decide ir a pasar unos días a la casa del pueblo de su ya difunta madre. Allí buscara encontrar la inspiración para su próxima novela. Ya instalada se dará cuenta de como un antiguo amor de la infancia, junto con dos amigos, tienen un concepto muy particular del concepto “hospitalidad”.
Argumento y, por lo visto, desarrollo muy similar al de otro de los grandes clásicos del subgénero, I Spit on your grave.
Ahora ya podéis disfrutar de Hora gracias a la excelente labor del gran Eddie Lamorgue en su no menos magnífico blog La Morgue Cinema (Hora).
Último comentario publicado:
MaRiaNa | 2010-02-16 19:32:01
Mmmm el país origen de la cinta me parece interesante..pero demasiado Rape & Revenge para mi..necesito algún argumento más original (al meno (...)
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 13/02/10 | CATEGORIAS: Noticias
TAGS: rape & revenge, sexploitation








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