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Las llamas del infierno

Un relato de Francesc Marí

las llamas del infierno

Apresuradamente cerró la puerta tras él. No estaba nervioso, pero no quería que nadie lo interrumpiera. Su celda, iluminada por la reluciente luz del mediodía, era mucho más alegre de lo que a él le parecía. Las largas noches sin poder dormir le habían enseñado a temer a la oscuridad, y más desde que había descubierto algo inconcebible. Algo que la percepción humana era imposible de asimilar y comprender…

Con largas zancadas sobre el suelo enlosado, cruzó los apenas tres metros de profundidad de su dormitorio, acercándose a la ventana del fondo. En el exterior, como era habitual todos los domingos y fines de semana, centenares de turistas e infieles llenaban las pocas y estrechas calles del monasterio en el que vivía. Aquel lugar de culto y reflexión se había convertido, con el paso del tiempo, en una atracción turística más y en una fuente de ingresos para los avariciosos dirigentes del obispado. Seguir leyendo…

Acto I: Advenimiento

Con una lírica y una sensualidad aplastantes nos vuelve a seducir la prosa de nuestra buena amiga Lady Necrophage, alumbrada como Maria Nieves Guijarro.

Ejercicio preciosista, este “Acto I: Advenimiento” revela moldeadas formas carnosas, como si de un lienzo clásico se tratase. Un cuento cuyo objetivo es sumirnos en la abominación de nuestros instintos primarios y tosca humanidad; parto mefistofélico especialidad única de esta talentosa dama.

Seguro que esta historia luciferina os dejará con ganas de más; la buena noticia es que, dado su título, estoy seguro de que un segundo acto no tardará en llegar; en todo caso, desde aquí le pido a nuestra brillante narradora que evite privarnos de sus historias por mucho tiempo. Petición que hago extensible a todos aquellos de vosotros que, a buen seguro, guardáis infinidad de narraciones terroríficas en vuestras cabezas…

El libro me dijo...

El libro me dijoEs curioso como llega la inspiración. No me extraña que los griegos se montasen semejantes películas con las musas y otros seres mitológicos, porque a veces es más terrorífico como llega un cuento de miedo a la cabeza de un autor que el propio relato.
Baste decir que esta historia, más o menos tradicional, se me ocurrió viendo, por pura casualidad, una viñeta antigua de Mickey Mouse. Reconozco que suena estúpido, pero es la pura verdad; en dicha viñeta el ratón más repipi, pero también entrañable, de los dibujos animados, decía algo parecido a: “el libro me dijo lo que tenía que decir”. Cuanto más miraba la ilustración, más pavor me carcomía; todo ha sido poner la frase en un contexto muy de mi gusto y ya… una simple historia para que entretengáis vuestros enrojecidos ojos durante unos minutos.

PD: La viñeta que acompaña estas líneas solo es una muestra de mi absurdo sentido del humor, casi tan absurdo como la situación que originó esta historia.

Violador Desalmado

Un experimento splatter

Un experimento splatter, donde la sangre y el sexo no tienen mayor razón de ser que el desagradar. Bien sea por las formas frías, descuidadas e impersonales de los párrafos o debido a las aberraciones de bajo presupuesto perpetradas; el cuento produce poco más que extrañeza. Agudizada ésta, por los detalles morbosos, mis sinsentidos personales y las bromas internas muy en la línea de Stephen King. Aunque poco trabajado, refleja parcialmente ciertos sentimientos encontrados, que me provoca el cercano Halloween, no espero que os guste; solamente que esta pieza afrancesada, os “desasosiegue” de una forma u otra.

Un cuento cuya mera existencia es anecdótica…

Oso

¿Alguna vez os habéis puesto a ordenar viejos cajones y habéis encontrado recuerdos olvidados de vuestra infancia? Si los objetos pudiesen generar una conciencia propia tendrían mucho que decir en esos reencuentros. Y la mayoría de lo que nos dijesen sería bastante duro y, por otro lado, justo.
Los científicos aseguran que nuestra capacidad para olvidar es lo único que nos mantiene cuerdos y que por otro lado también es lo que nos permite, a los humanos, definir el tiempo (concepto este, que la física quántica se obstina en romper ó redefinir). Sin embargo, esta capacidad a mí siempre me ha parecido un ejemplo más de crueldad. Un ejemplo de cómo la vida es cruel, pero si no fuese cruel nadie seguiría adelante.

Estas reflexiones y algún otro triste pensamiento me invitaron a escribir un relato que sustituye el horror explicito por melancolía y la sangre por algodón. Agradezco a Joan de corazón, que me echase una mano a la hora de optar por un final violento u otro más comedido y triste.
Obviamente el cuento está dedicado al peluche favorito de mi infancia. Uno, que desgraciadamente ya no está conmigo.