Silent House
72 minutos de silencio... (¿por Megaupload?)
Una joven y su padre tienen que restaurar una casa de campo y por ello deciden pasar la noche allí y comenzar con dicha tarea la mañana siguiente. Pronto empezarán a experimentar extraños sucesos dentro de la casa y las cosas se les complicarán bastante…
A muchos os sonará mucho el argumento que acabo de comentar y es totalmente normal ya que Silent House no es más que un remake de la aclamada La Casa Muda, película Uruguaya que algunos ya pudisteis disfrutar en la edición del 2010 del festival de Sitges. La verdad es que es un filme que contiene muchas peculiaridades así que empezaremos por las más “sencillas”.
Como sé que tenéis muy buena vista estoy seguro de que ya os habréis fijado en que la protagonista es nada más y nada menos que Elizabeth Olsen. Este nombre hace un tiempo lo único que podía producirnos (o por lo menos a un servidor) era asco-todo desde un punto de vista interpretativo, claro-. Ahora empiezo a sentir algo de admiración por esta joven y es que con su actuación en Martha Marcy May Marlene se ha llevado el reconocimiento tanto del público como de los expertos y eso hoy en día es bastante complicado. Veremos qué tal lo hace en este remake porque actuar en este película seguro que no ha sido nada fácil…
Esto me lleva a la mayor peculiaridad del filme y es que el montaje completo se compone de una única secuencia de planos. ¿Qué quiere decir esto? Esto quiere decir que no hay ningún tipo de corte en ningún momento, la cámara hará los movimientos necesarios para enseñarnos lo mejor posible lo que está sucediendo en escena, pero no habrá cortes. Esto conlleva una dificultad extrema, sobre todo si tenemos en cuenta que es una toma de 72 minutos sin descanso. La original, dirigida por Gustavo Hernández fue grabada con una cámara digital de fotos- una Canon EOS 5D Mark II más concretamente-, pero en este remake no se ha hablado de nada de eso, así que yo daría por supuesto que esta vez no se ha hecho uso de una cámara así.
Está claro que es una propuesta original, pero sinceramente yo nunca he sido partidario de los remakes. Admito que hay alguna que otra película rescatada que no se ha hecho mal del todo, pero creo que si alguien tiene una buena idea para hacer una película y la hace ya puede salir mal o bien que sigue siendo una obra suya. Para ver lo mismo con diferentes actores mejor me quedo en casa ¿no? Bueno, también hay casos (muchos, de hecho) en los que el cambio de presupuesto es considerable, pero sigo pensando que la idea original no era el remake, no era una película con un presupuesto de altos vuelos, era lo que se hizo y punto. Si alguien quiere buscar la forma de promocionar esa “buena idea” en mercado americano que lo haga por sus propios medios, no prácticamente calcándola. Sé que los autores originales tendrán su respectiva recompensa monetaria (aunque también sé que otras veces no…), pero nada puede igualar el resultado de una idea original, el hecho de volver a hacerla por otra persona ya incluye la probabilidad absoluta de que no sea el mismo producto sino una pequeña modificación de algo que ya había.
Con esto solo nos queda esperar al 9 de Marzo (fecha en la que se estrena en Estados Unidos) y rezar para que algún alma caritativa la suba a Megaup… Lo dicho, 72 minutos de silencio. Por favor.
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Abocado | 2012-01-25 21:30:39
A mi parecio bastante interesante la original,no es gran cosa pero es entretenida y los remakes no suelen molestarme(me gustaria ver en esta pagina (...)
AUTOR: Asier Fernández | PUBLICADO: 24/01/12 | CATEGORIAS: Noticias
TAGS: asesinatos, fenómenos paranormales, remake, sobrenatural
Perros de paja
Los mismos perros, diferente collar

- Título original: Straw Dogs
- Nacionalidad: USA | Año: 2011
- Director: Rod Lurie
- Guión: Rod Lurie
- Intérpretes: James Marsden, Kate Bosworth
- Argumento:David, guionista de cine y Amy, su mujer, viajan al pueblo natal de ésta tras la muerte de su padre. Allí, reencuentros con vivencias del pasado y una tensión creciente con los habitantes pondrán a prueba sus limites pacíficos.
LA VALORACIÓN:
55 |100
Estrellas: 3
La reseña se centra, en gran medida, en la comparación con la obra original. Por ello, los SPOILERS hacen acto de presencia. Si aún no has visto la original, por favor, no leas esto pero tampoco veas el remake. Simplemente, ¡¿qué haces aquí en lugar de buscar la película y echarla un vistazo?! …luego puedes volver y leer. Gracias.
Perros de paja. Cuanto ha llovido desde entonces. Para ser exactos, nada menos que treinta años. Junto a otra película grande, obra maestra de los añorados setenta, como es Deliverance (1972), estamos ante la obra de cabecera para todo adicto al, llamémoslo así, subgénero de “paletos contra gente de ciudad”. Obviamente, tanto en Deliverance como en aquel Perros de paja, el tratamiento, la lectura entre líneas (o explicita) y el mensaje final, van más allá, mucho más, del simple enfrentamiento entre dos formas de vivir diferentes. Y tal vez esa sea la principal diferencia del original con el remake que hoy tratamos.
¿Para qué?
Ante un remake de estas características hay que tener claro una cosa: la película a “revisar” es prácticamente insuperable. ¿Para qué hacer una nueva versión de algo que ya de por sí es cuasi perfecto? Supongo que dinero, aunque el resultado comercial haya sido más bien catastrófico (alrededor de 12 millones de dólares en Estados Unidos). Pero, aunque la excusa más probable sea el dinero, ya puestos, ¿en lo artístico que se puede hacer? ¿Una actualización para los jóvenes de hoy? ¿Para el público en general de hoy? Quizás en esto ultimo reside lo que apuntaba en la introducción. Al público de hoy, a la mayoría del mismo que se amontona en las multisalas, le importa un comino las divagaciones profundas acerca de la violencia o la oscura psicología del ser humano. No obstante, error, esta nueva película tampoco termina de tirar hacia el producto duro de género, con las dosis de brutalidad bordeando el cine de terror. El torture porn, vaya. A fin de cuentas, el trailer se las arregla para, en dos minutos, destripar la película y al mismo tiempo venderla como un nuevo remake tipo La ultima casa a la izquierda (2008) o similar. Viajando en esa tierra de nadie, el Perros de paja 2011 se termina por configurar en un semi-thriller con dosis dramáticas y unos cuantos copia y pega del original, pero estilizados.
Perros contra perros
Un matrimonio, formado por David, guionista de cine, y Amy, de la que no se conoce ocupación, viajan al pueblo natal de ésta en el sureste de Estados Unidos, después de la muerte de su padre. Su plan es reformar la casa familiar mientras David aprovecha la tranquilidad del pueblo para escribir. Una vez allí contratan un grupo de rudos campesinos para la obra. Uno de ellos, Charlie, es el ex novio de Amy. Las tensiones empiezan a aflorar en pequeñas dosis debido a las diferencias de los pueblerinos con la prepotencia millonetis de David. Pero la actitud provocativa de Amy, en plan vengativo hacia su marido por justificar éste que los paletos quedasen bizcos viéndola hacer footing con poca ropa, será el principio del fin de la tranquilidad.
En 1971 Sam Peckinpah y David Zelag Goodman adaptaban los imprescindibles textos de The Siege of Trencher´s Farm, de Gordon M. Williams. En aquella, el personaje del marido, interpretado por un sensacional Dustin Hoffman, era un astrofísico tímido y callado que evitaba cualquier discusión o pelea. El guionista de Hollywood listillo, sin embargo, aunque no busque broncas, es un personaje más locuaz y atrevido. Aparte, el aspecto del actor, James Marsden, por mucho que lleve gafas de empollón, no es el del típico “pardillo” al que le ha tocado la guapa. Ella, antes Susan George y ahora una bella aunque anoréxica Kate Bosworth, pierde la tensión provocativa y la sensación de atontamiento sexual que, se supone, desata en los machos mega-salidos del pueblo. Vamos, que nos proponen la misma situación pero no se palpa el mismo ambiente.
Como mandan los tiempos, y pese a que el nuevo Perros de paja no es precisamente una película de Michael Bay, la pausa con la que sucedían los acontecimientos en 1971, el clima enrarecido, en gran parte gracias a la estimulante puesta en escena de Peckinpah (planos largos e incómodos, miradas sostenidas…) pierden terreno ante un estilo más plano y poco sutil del director Rod Lurie. El guión mantiene bastantes situaciones, sin olvidarse de la violación. En su día se formó una buena polémica en torno a dicha escena, pues el personaje de Amy era acosado y finalmente abierto de piernas contra su voluntad a manos de su ex novio. El caso es que, tras quejas y tirones, su gesto cambiaba y parecía disfrutar de su compañía. Y no solo eso, la actitud de una de las chavalitas del pueblo con un maduro discapacitado mental es el otro punto climático que desata la tragedia. De ahí que se tildara al film de misógino (¿?). Afortunadamente, el remake no escapa de dichas tácticas de crear un perverso morbo en el espectador, pero aunque el fin sea parecido, los métodos son más blandengues.
¡Los mataré a todos!
El clímax final, conocido petardazo como consecuencia del in crescendo de tensión sexual y enfrentamientos psicológicos y físicos a lo largo del metraje, también está ahí. Lurie no se ha olvidado de la violencia cruda en esos minutos; se resuelve con eficacia de montaje además de interpretaciones convincentes (ayuda tener como secundarios a unos entonados Alexander Skarsgard o Dominic Purcell y un James Woods pasándoselo pipa mientras espera cobrar el cheque). No es lo mismo porque, como ya he explicado, ni la hora y pico anterior al desenlace es tan intensa ni está tan bien contada, ni el personaje de David resulta tan creíble y radical en su paso de la calma a lo extremo. El nuevo David es un “chaval” justiciero de hoy en día, y el de Hoffman simplemente era un tipo superado por las circunstancias.
Hablar de Perros de paja 2011, como podéis comprobar, es difícil sin hacer comparaciones de esas que llaman odiosas. Pero en este tipo de remakes en los que, en lugar de crear algo nuevo o, al menos, con ciertas novedades a partir de la base argumental, lo que se intenta es rejuvenecer casi paso a paso lo que ya conocemos, no queda otra que comparar. Y en esa comparación están jodidos. Con todo, si algún espectador actual, de esos que vomitan solo de pensar en ver algo que se haya estrenado hace más de un año, quiere conocer más o menos la historia, la obra de Lurie resulta algo más respetuosa y visible que un verdadero remake-cagada.
Lo mejor: Algunos secundarios, como James Woods o Alexander Skarsgard y la excelente banda sonora de Larry Groupé.
Lo peor: Te cuenta lo mismo que la original, pero perdiendo intensidad dramática y efectividad, por tanto, en el in crescendo que da lugar al violento final. Y claro, James Mardsen no es Dustin Hoffman.
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kenshs | 2012-01-08 16:17:13
Un remake más de estas películas con la secuencia: victima(s) abusada(s) -> venganza (como por ejemplo “las colinas tienen ojos” o (...)
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Por:
John Trent
| carlosmd82@live.com
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Night of the living dead: Resurrection
Vuelve el clásico de Romero con un genuino "toque" british

En 2012, los muertos se han levantado de sus tumbas con un único instinto: el de alimentarse de los vivos. Mientras la civilización se desmorona, una familia busca refugio en una granja abandonada.
Night of the living dead: Resurrection es el título de este pseudoremake británico de la mítica Noche de los muertos vivientes de George A. Romero. La película está dirigida por el debutante (en largometrajes) James Plum, reputado autor de cortometrajes cuyas obras han sido premiadas en diversos festivales especializados.
Al respecto de Night of the living dead: Resurrection, uno de sus productores ha afirmado que la intención de sus creadores es la de “aportar una serie de ideas frescas que revitalicen el subgénero zombi y crear una historia que combine elementos modernos con la premisa clásica. Estamos convencidos de que los amantes del género estarán felices de ver una película moderna de terror que se centra en el genuino suspense y tensión, utiliza efectos de la vieja escuela en lugar de CGI, y ofrece personajes con los que el público podrá identificarse.”
Por cierto, si alguien se pregunta si Geroge A. Romero tiene algo que ver con Night of the living dead: Resurrection, la respuesta es NO. Y si a consecuencia de esto alguien se pregunta cómo es posible que alguien lleve a cabo un remake de la obra fundacional de Romero, utilizando prácticamente el mismo título, sin contar con el beneplácito de éste, la respuesta es sencilla: Romero y los suyos metieron la pata hasta el fondo cuando se estrenó, allá por el 1968, Night of the living dead. Debido a un error de carácter legal (no le añadieron el logotipo del copyright), el clásico de Romero siempre ha sido de dominio público sin derechos de autor, lo cual permite a cualquiera que se lo proponga reversionar la película o exhibirla sin que el bueno de Romero vea un solo dólar por ello.
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 21/12/11 | CATEGORIAS: Noticias
Amanecer de los muertos
Puesta de largo para los zombis rápidos

- Título original: Dawn of the Dead
- Nacionalidad: USA | Año: 2004
- Director: Zack Snyder
- Guión: James Gunn
- Intérpretes: Sarah Polley, Ving Rhames, Mekhi Phifer
- Argumento:Un grupo de supervivientes resiste a las acometidas de una horda de zombis en el interior de unos grandes almacenes.
LA VALORACIÓN:
82 |100
Estrellas: 5

Debo reconocer que cuando escuché hablar por primera vez de un remake del Dawn of the Dead de George A. Romero (en España la conocimios bajo el título de Zombie), a cargo de un debutante que respondía al nombre de Zack Snyder (nadie le conocía por aquel entonces), y cuyo principal atractivo parecían ser unos zombis que corrían como liebres perseguidas por galgos, yo fui de los que se echó las manos a la cabeza y pidió, a gritos, que alguien me sirviera la cabeza del tal Snyder en bandeja. ¡A la hoguera con él por insolente y blasfemo!
Pero a pesar de todo, y como suele ser habitual en mí, la curiosidad me pudo, y allá por el 2004 me acerqué a la sala de cine más cercana dispuesto a despotricar hasta cansarme de Dawn of the Dead, rebautizada para la ocasión como Amanecer de los muertos. Tras una impresionante secuencia de inicio seguida por los primeros acordes de The man comes around, del legendario Johnny Cash, acompañando los títulos de crédito; empecé a sospechar que la había cagado. Los prejuicios volvían a ser mi perdición y me llevaron a juzgar y condenar a Zack Snyder y su “amanecer de los muertos” sin concederles ni una sola oportunidad. ¿La prueba irrefutable de mi metedura de pata? El amanecer de los zombis es una de las mejores películas de muertos vivientes que he tenido la oportunidad de disfrutar en los últimos tiempos.
“Cuando no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la tierra”
Un grupo de supervivientes se refugian en un centro comercial huyendo de una repentina plaga de zombis que asola la ciudad.
La base argumental es la misma que presentaba la obra maestra de George. A. Romero. A partir de aquí Snyder se siente libre de hacer con su película lo que le da la gana, y esto incluye un hecho tan polémico en su momento como fue el de cambiar, de manera radical, la propia naturaleza del zombi.
El zombi de Romero es un monstruo que se resiente del rigor mortis. Lento, pesado, torpe, se siente fuerte avanzando en manada y tiene una única cosa en la mente: devorar carne humana.
El zombi de Snyder comparte el mismo objetivo, darse un festín con las vísceras de sus víctimas. Pero las formas son opuestas. Rápido, febril, ágil, rabioso. Ni siquiera necesita la complicidad del grupo. Hace la guerra por su lado. Huele la sangre y ataca (en realidad Snyder lo único que hace es trasladar al zombi clásico las peculiaridades del “infectado” que el británico Danny Boyle retrató de manera magistral en “28 días después” dos años antes, en 2002).
¿Zombis lentos o zombis rápidos? ¿Es El Amanecer de los muertos la evolución lógica y necesaria al mito zombi o se trata en realidad de una ofensa al legado de George A. Romero? Ahí va mi opinión al respecto: me da igual. Supongo que por una cuestión de simple gratitud – La noche de los muertos vivientes es una razón de peso por la que hoy me considero un devoto del cine de horror – me inclinaré siempre por el monstruo concebido por Romero; pero esto no es impedimento para que la película de Snyder me encante. Amanecer de los muertos es una película visceral, enérgica; con magníficas secuencias de acción, dosis de humor, dramatismo… Resuelve las situaciones de violencia y gore de manera contundente (ver al respecto la mencinada secuencia de inicio y los títulos de crédito iniciales, una lección magistral de como agarrar al espectador por el pescuezo y no soltarlo durante la hora y media que viene a continuación), y se beneficia enormemente de un plantel de actores que saben darle consistencia y otorgarle interés a unos personajes que, probablemente, en otras manos, no hubieran pasado del puro cliché. A destacar la labor de una sorprendente Sarah Polley y un siempre resolutivo Ving Rhames.
Cierto que quizás no disfrute de la carga social (la crítica al consumismo exacerbado) que suele atribuirse a la película de Romero. Cierto también que las libertades que se toma Snyder a la hora de ofrecer su particularísima versión del zombi moderno puede sacar de quicio a todos aquellos que defienden, hasta las últimas consecuencias, las singularidades del monstruo romeriano. Y finalmente no es menos cierto que, en su carrera desesperada por ofrecer un espectáculo pirotécnico de primer orden Snyder comete errores importantes en el guión, como por ejemplo incluir a un segundo grupo de supervivientes con un peso específico en la trama prácticamente nulo.
Pero como siempre el resultado final es lo que realmente cuenta, y en estos términos Amanecer de los muertos siempre me ha parecido un espectáculo sangriento, violento y divertido que se aparta lo suficiente de la obra maestra de Romero como para que ambas puedan convivir de manera pacífica.
Por cierto, la versión especial en DVD de la película incluye un recomendabilísimo documento que sigue de cerca el cautiverio de Andy, el propietario de la armería que inicia con el personaje interpretado por Ving Rhames un divertido y cruel juego de “parecidos razonables”.
Lo mejor: Enfrentarse a un clásico del calibre del Dawn of the Dead y salir ileso.
Lo peor: Un segundo grupo de supervivientes muy desdibujado.
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gatohix | 2011-12-20 23:05:17
Los primeros minutos son agobiantes y mágicos de como se llega a esa locura de epidemia zombie en un abrir y cerrar de ojo. SIM (...)
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Por:
Joan Lafulla
| joan@almasoscuras.com
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The Thing (La Cosa)
Regresa el E.T multiforme surgido del hielo
La paleontóloga Kate Lloyd viaja a la Antártida para realizar el trabajo más importante de su carrera, reunirse con un grupo de cinetíficos noruegos para desenterrar una nave extraterrestre sepultada en el hielo durante cientos de años. La nave está habitada por un ser que es capaz de cambiar de forma y tomar el aspecto de cualquier ser vivo.
Me hago viejo. Y me vuelvo vulnerable. Hace apenas unos meses, cuando oí hablar por primera vez de un remake de La Cosa (The Thing), una de las mejores obras del maestro John Carpenter (¿también vais a discutirme la categoría de maestro del gran Carpenter?), os aseguro que me entraron ganas de extrangular a alguien… posiblemente a un ejecutivo con corbata de Hollywood al que se le ponía dura tan solo de pensar en el negocio que se traía entre manos.
Pero como ya he dicho antes, me hago viejo. Y el visionado del primer trailer de The Thing, precuela (sí, ha pasado de ser remake a ser precuela) de la película de Carpenter (que a su vez era el remake de un clásico de la ciencia ficción de los 50 conocida en España como “El enigma de otro mundo”), ha hecho renacer en mí la esperanza de poder ver una película, cuanto menos, entretenida. ¡Qué demonios! Y de no ser así, pues ya habrá tiempo de indignarse y/o cabrearse con los responsables del evento.
Dirige Matthijs van Heijningen Jr, y la acción de The Thing, como supongo que habréis deducido del argumento, se sitúa momentos antes de la película de Carpenter y sigue el devenir de la expedición noruega a la que se hacía referencia en la misma. La precuela se estrenará en los USA el próximo mes de octubre.
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Bob Rock | 2011-09-23 18:20:14
Cinta que participará en Sitges 2011. Aunque particularmente no le veo la gracia a esta precuela. Unos de los proyectos más odiados por un servid (...)
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 21/09/11 | CATEGORIAS: Noticias , Monstruos
TAGS: extraterrestres, monstruos, remake
Conan el Barbaro (2011)
Sobredosis de acero
- Título original: Conan the Barbarian
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
- Director: Marcus Nispel
- Guión: Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer, Sean Hood
- Intérpretes: Jason Momoa, Ron Perlman, Rose McGowan
- Argumento:Conan, el cimmerio, parte de su aldea arrasada en busca de venganza contra el asesino de su padre
LA VALORACIÓN:
51 |100
Estrellas: 3
Me gustaría dedicarle esta reseña a Roger Tapia, increíble persona y mejor amigo. Él compartió conmigo las andanzas del cimmerio.
Esta reseña parte de un placer culpable, dicho placer son las historias nacidas, hace poco menos de un siglo, de la mente de Robert E. Howard. Más en concreto las que refieren a cierto bárbaro que llegó a ser rey y cuyos sombríos ojos, enmarcados por una negra melena, contemplaron y protagonizaron el devenir de la Era Hiboria: Conan, él de Cimmeria. El género de Espada y Brujería (termino acuñado por uno de sus exponentes más perfeccionistas, Fritz Leiber) vendría a narrarnos historias fantásticas en un hipotético medievo o era pretérita, plagada de peligros en forma de monstruos primigenios, malvados hechiceros contrahechos y bellas mujeres más peligrosas aun… todo ello desprovisto de la épica de otras narraciones fantásticas al estilo de El Señor de los Anillos. Si algo diferencia a la Sword and Sorcery, también llamada por un servidor Dark Fantasy, de otros géneros hermanos, es lo despiadado de su entorno, lo crepuscular de sus héroes (en su mayoría ladrones y aventureros que venderían a su madre por un pieza de oro) y lo exótico de sus entornos que muestran un mundo hostil donde solo la magia y el acero permiten la existencia de ciudades y reinos.
Y refiriéndonos tan solo a los relatos de Conan: nos encontramos con los seres más peligrosos y despiadados, las damas más bellas y seductoras, los magos más poderosos y taimados y los héroes más brutales y honestos. No es de extrañar que el musculado norteño genere afición por donde pase e inspire desde comics hasta grupos de metal, pasando por, lo más importante dentro del contexto que nos ocupa, películas.
El citado placer culpable se prolonga en el tiempo hasta el año de nuestro señor 1982. Entonces se estrena la primera adaptación cinematográfica de nuestro guerrero favorito. Arnold Schwarzenegger interpretaba al bárbaro de pocas palabras en una cinta dirigida por John Milius, que se convertiría en obra de culto merced no al respeto hacia el mundo creado por Howard (del que solo se atisban retazos), si no al respeto hacia el espíritu de su obra. Así tenemos una banda sonora sensual y épica que ambienta un relato violento, simple y plagado de momentos que permanecen grabados en la retina del aficionado (¡quien podría olvidar esa decadente orgía en el palacio de Thulsa Doom!). Se continuarían, dos años después, las aventuras cinematográficas de Conan pero el resultado sería esta vez bastante inferior. Han de pasar la friolera de veintisiete años antes de que el cimmerio vuelva a cobrar vida dentro del celuloide.
Sirva este breve repaso para justificar de nuevo una reseña que se sale ligeramente de los cánones de Almas Oscuras, y para ubicarnos dentro del marco cultural donde nace la cinta que hoy nos ocupa. Conan, el Barbaro, de nombre homónimo a la citada película de Milius no es un remake al uso. Como está tan de moda, Marcus Nispel nos trae una reinterpretación “sui generis” de un producto simplemente comercial. A este paso, el director alemán va a ser recordado como el artífice de “remakes” más prolífico de la historia reciente del cine (dudoso honor que compartiría junto a Alexandre Aja aunque con muy distintos resultados). Cuatros son sus largometrajes y tres son “revisiones”: la infame Viernes 13 (2009), la aceptable La Matanza de Texas (2003) y, la que nos ocupa, Conan, el Bárbaro. Tanto la tosca huella de su director, también responsable de la aburrida Pathfinder (2007), como los problemas arrastrados desde la concepción inicial del guión son los que marcan las pautas para entender un nuevo producto comercial que se antoja insuficiente, amén de agotador, para la diversión del espectador generalista y justito para el aficionado irredento al personaje en cualquiera de sus versiones (comic, literatura, cine). Un servidor se adscribe al segundo grupo y os asegura que aprueba la película más por amor hacia una creación literaria única que al valor del propio largometraje, cuya extensión (casi dos horas) me resultó agónica en su último tercio.
Antes del comienzo de la Era Hiboria, la tierra de los hombres estaba dominada por los nigromantes de Acheron y el poder que les otorgaba la máscara construida con los huesos de los Dioses. Destruida y perdida durante las últimas batallas de los Señores de la Muerte contra las últimas tribus libres, ahora, el atormentado Khalar Zym planea recuperar los pedazos de la máscara y sojuzgar el mundo bajo su mano y la de su hija hechicera. Tras los rastros de destrucción que deja a su paso, entre las ruinas humeantes del último poblado cimmerio, se alza el pequeño Conan. Amantado por la sangre vertida desde el acero de la espada jura venganza contra Khalar Zym y parte hacia los reinos hiborios labrándose una reputación de salvaje y mujeriego ladrón.
Así en frío el argumento del que parte este Conan, el Bárbaro deja entrever una buena dosis de la mitología original creada por Howard. Batallas y mucha “pelusilla” entre reinos, un joven desposeído de todo lo que amaba, un guerrero cuya sed es solo de sangre. En definitiva, una primera aproximación a esta cinta, llena de ilusión a los amantes de la acción y las aventuras; incluso los primeros compases se abren potentes: Con una “voz en off” recitándonos, cual poesía en prosa, el nacimiento de la Era Hiboria, el salvaje “parto” del que será rey por derecho propio y cimentará su leyenda con los cadáveres de sus enemigos, la bárbara infancia del cimmerio de mirada azul y fría como el acero. El ritmo, la violencia gráfica – tremenda la escena donde un jovencísimo Conan acaba con cuatro enormes pictos – y la presencia de un siempre eficaz Ron Perlman como padre del bárbaro y jefe de la tribu, entretienen y no resultan ni acelerados ni forzados. Pero lo que muestra el arranque del metraje expone al espectador avispado los graves problemas sufridos en la dirección del guión: una vez Conan llega a su vida adulta, todo el metraje restante (casi hora y media) se convierte en una sucesión de luchas intercaladas por breves escenas (o panorámicas) que justifiquen el siguiente combate, así hasta su abrupto y desangelado final.
¿Y a qué se debe este molesto e increíble desequilibrio entre acción e historia? Muy sencillo, el primer esbozo del libreto fue redactado y aprobado para arrancar la producción. Ya sabéis que estos primeros borradores luego son completados con mayor detalle y cuidado. Pues bien, dicha tarea se la repartieron entre las dos lumbreras Thomas Dean Donnelly y Joshua Oppenheimer, cuyo currículo está plagado de obras comerciales, intrascendentes y con un gusto por lo evidente demasiado simplón (aunque no niego cierta efectividad como en su más reciente libreto: Dylan Dog). Tal debió ser el desaguisado, cometido por estos dos señores, que muchas de las escenas y partes “totalmente inrodables” fueron re-escritas (o escritas del todo) en el mismo set de rodaje por Sean Hood, cuyos mayores logros son Cube 2 y El cuervo 4 (otro figura, ¡vamos!). El resultado final se traduce en ese alocado ritmo donde el 70% del metraje muestra peleas más o menos afortunadas. Conan no necesita de muchos diálogos que supongan una excusa para matar o follar, pero la tremenda diferencia entre la plasmación de su infancia con respecto a su vida adulta es, cuando menos, curiosa. Además, la forma de resolver el final de la historia, amen de las sucesivas incoherencias y “desapariciones” de escena de algún personaje (¿dónde diablos se queda varado el buen pirata Ukafa?), se convierte en un calvario para el espectador… sinceramente, la última media hora pensé que estaba ante un mal capítulo de la serie Hercules más que ante una película completamente terminada. Lanzo un aviso para aquellos que esperéis un final espectacular: no, la cinta va de más a menos a pasos agigantados.
Pero entonces, ¿merece la pena darse un paseo por esta Era Hiboria? Bueno, se puede disfrutar sin muchas pretensiones y olvidándose del título de la cinta. Al menos encontraréis retazos del mundo que imaginó Howard enfundados en una banda sonora que no le llega ni a la suela de los zapatos a las composiciones de 1982 (Basil Poledouris); de hecho, me hizo mucha ilusión que mostrasen pictos, aunque no se nombre a su pueblo. El presupuesto, más limitado del que hacen gala otras producciones, está bien aprovechado en unos vestuarios, decorados y efectos especiales potables y (¡albricias!) los actores no lo hacen mal. Aquí es donde más sangre podría hacer el aficionado tradicional, pero realmente Jason Momoa (Juego de Tronos – TV) se divierte interpretando al bárbaro y esto se refleja en pantalla, pese a lo escasas y pobres que resultan las escenas de interpretación pura. Lo mismo podríamos extrapolar al resto de actores, destacando positivamente al tandem antagonista, que en la parte masculina encabeza un eficaz Stephen Lang (Avatar) y una sexy (de una forma algo bizarra) Rose McGowan (Grindhouse,Embrujadas).
Sin lugar a dudas, el problema de Conan, el Bárbaro no reside en su elenco ni en su planteamiento técnico – eso que la dirección es la más básica que podría ofrecer un cineasta, buena muestra de ello es la lucha con el morador de la mazmorra: mal planteada, pésimamente coreografiada y aun peor rodada –, el problema reside en que aun buscando en esta película acción y leches a raudales, llegan a carretillas, sin estilo, “cutres” en ocasiones y tan carentes de imaginación que uno llega a cansarse y mirar el reloj. Y eso, amigo Marcus Nispel, solo tiene un nombre: mediocridad.
Mención especial para la versión en 3D. Metido con calzador durante la post-producción, podemos decir que es una estafa en toda regla: apenas perceptible, incluso llega a molestar, distraer y emborronar las escenas de acción, resultando su presencia prescindible e incluso molesta. Por favor, evitad gastaros ese extra en una tecnología que aquí, solo aumentará vuestra decepción.
Conan, el bárbaro no es el proyecto que los aficionados estaban esperando, aun así al pertenecer a una franquicia es imposible no ver algo positivo en la resurrección del cimmerio. Sin embargo, dudo que otros espectadores sepan disfrutar este exceso de sangre y acero (sí, el nivel de violencia, sangre y hasta pechitos está garantizado) con cero gramos de historia detrás…
… y ahí dejo esto en el aire: ¿pero los puentes siempre se rompen en el momento oportuno?
Lo mejor: El acto donde Conan es un niño, el vestuario y algunos decorados
Lo peor: El guión casi inexistente, el exceso de luchas y un 3D llamado estafa
Último comentario publicado:
luzy | 2011-08-28 08:12:56
lo que yo no entiendo es porque películas como ésta y la del planeta de los simios andan por aqui :S (...)
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Por:
Bob Rock
| bobrock@almasoscuras.com
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P.A. Tokyo Night
La globalización llega a las grabaciones fantasmales
- Título original: Paranomaru akutibiti. Dai-2-sho
- Nacionalidad: Japón | Año: 2010
- Director: Toshikazu Nagae
- Guión: Toshikazu Nagae
- Intérpretes: Aoi Nakamura, Noriko Aoyama
- Argumento:Dos hermanos instalan cámaras en su casa para dejar constancia de lo que parece ser la presencia de un fantasma. La situación empeora cuando empiezan a entender que el espíritu es malvado y sus intereses van más allá de mover sillas.
LA VALORACIÓN:
40 |100
Estrellas: 2
No solo copian los americanos. O más concretamente, los estadounidenses. Para nada. La globalización también ha invadido el cine y es raro encontrar un país en el cual no se hagan remakes de éxitos anteriores, ya sean patrios o extranjeros. En el caso que nos ocupa, son los japoneses con uno de esos extraños (o no) megahits del cine de terror de ínfimo presupuesto rollo falso documental vendido como real. Hablo, por supuesto, de Paranormal Activity. El caso es que ni aquella ni su justita secuela sirven más allá del visionado por curiosidad. Sin embargo, recurren a un cine de terror que, para bien o para mal, hace amplitud de miras hacía un público masivo a parte del habitual. Juegan con el morbo, la publicidad engañosa o la cercanía temática (unas personas cualesquiera con una vida normal que se ven afectados, grabado “en directo”, por un miedo a lo desconocido). Y funciona. Tanto, que es un tipo de terror que funciona en todo el mundo sin necesidad de hacer demasiados cambios. De ahí que Paranormal Activity: Tokyo Night sea como el PA original aunque con dos o tres sencillas licencias territoriales.
Hay cambio en cuanto a los personajes: la pareja de interfectos aborrecibles que protagonizaba el primer film es sustituida por dos hermanos más o menos adolescentes, chica y chico, estando la primera en silla de ruedas (lo que propicia varios enredos con los espíritus que innovan un poco respecto al original). No obstante, el hermano es igual de retarded que el novio de la acosada del primer PA. Y es que aún viendo que la situación es bastante jodida y sus vidas corren peligro, sigue con sus ansias de forzar situaciones malsanas. Obvio que para el espectador es un seguro de entretenimiento, pero quizás el guión pudiera buscar otras soluciones menos forzadas; en PA llegó un punto (cuando al tipo, pese a los llantos, gritos y pánico de su novia, le falta tiempo para, en cuanto ella se marcha, currarse una sesión de espiritismo que, acertasteis, empeora las cosas) en el que uno tiene más simpatía a la amenaza que a sus victimas.
En realidad, aunque se trate claramente de un remake, en cierto momento de la trama se hace una referencia al primer PA, cuando los protagonistas, buscando en Internet información sobre lo que les sucede, se topan con un caso similar que ha ocurrido en Estados Unidos. Si, es el caso de la pareja de interfectos aborrecibles.
No hay que olvidar que estamos hablando de una película de terror oriental dentro del sector más comercial. Como tal, y pese a que, como dije, todo es más o menos similar a lo ya conocido, no podían faltar las apariciones (unas pocas) fantasmales que todavía beben de Hideo Nakata y su relamida Ringu (1998). Algo que ocurre sobre todo durante un clímax final que se desentiende del modelo original para llevarlo a nuevos escenarios. Puede que, aunque sea por no seguir con el deja vu, sea lo más destacable de los noventa minutos de rigor. Eso, y una escena que juega a la división de planos para que veamos lo que sucede al mismo tiempo en dos lugares de la casa…hasta que la acción termina por unirse. Un truco que ya hemos visto en otras películas de terror recientes –como en la notable Secuestrados (2011)- y que aquí vuelve a funcionar; la inquietud que provoca el lento periplo de uno de los personajes (no cuento más) eleva algún punto a un conjunto falto de hallazgos.
La sensación que deja PA:Tokio Night es que no es ni mejor ni peor que PA o PA2. Como tampoco lo era aquel exploit de los saqueadores de la productora Asylum titulado Paranormal Entity (2009). No lo son porque en realidad es sencillo copiar con éxito una idea amateur como esta. Es algo que a muchos cineastas de talento ajustado se les puede ocurrir para después ser realizado con resultados artísticos similares dentro de unos mínimos presupuestarios. La diferencia es que los afortunados que se forran con la idea son unos pocos que consiguen publicitarla del modo adecuado. El que PA haya llegado hasta Japón para que se realice este remake y extienda la palabra, es la prueba palpable de que, para las masas, el miedo puede encontrarse a veces en las formas de celuloide más sencillas y aparentemente sin pretensiones. Algo es algo, pero para terror minimalista con el método del falso documental prefiero el enésimo visionado de las geniales The Poughkeepsie Tapes (2007) o REC (2008) antes del próximo PA filipino, indio, francés, alemán, ruso o… ¿español?
Lo mejor: Anecdóticas pero inquietantes innovaciones respecto al original, y que el personaje femenino cae mejor, por lo que uno siente algo más de interés por su devenir como victima.
Lo peor: En gran parte del conjunto hay poca novedad, por lo que el deja vu campa a sus anchas. Además, ¿realmente es necesario más PA para que masocas como servidor hablen de ellas en Almas Oscuras?
Último comentario publicado:
Leonardo Vargas | 2012-01-23 02:27:43
Que curioso que generalmente en asia sacan una pelicula de terror y a los dos años los americanos haces un remake, esta vez paso alcontrario, y lo (...)
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Por:
John Trent
| carlosmd82@live.com
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Straw Dogs
El gran Sam Peckinpah tampoco se libra del remake de turno
Perros de Paja (Straw Dogs), película de 1971, está considerada una de las obras más polémicas y controvertidas de su director, el genial Sam Peckinpah (La Huída, Grupo Salvaje), autor que ha pasado a la historia por una serie de geniales títulos que retrataban la violencia con una belleza plástica y un sentido del ritmo cinematográfico que ha estado al alcance de muy pocos (¿se nota que soy un fanático del cine de este señor?… Pat Garret y Billy the Kid es, sin duda alguna, una de mis películas de cabecera).
A priori Perros de Paja (Straw Dogs) podría llegar a inscribirse dentro del subgénero del rape&revenge, con lo cual se vendría a cerrar el círculo vicioso de remakes de dicho género tras las recientes nuevas versiones de La última casa a la izquierda y I Spit on your grave. Sin embargo Perros de Paja (Straw Dogs) siempre ha disfrutado de un estatus sensiblemente superior al de simple muestra de cine exploit adscrita a un determinado subgénero. A ello seguramente contribuyó la excelente labor de un Sam Peckinpah cuyas prestaciones como cineasta están a años luz del Craven de Last House on the Left o el Stven R. Monroe de I Spit on your grave.
El Perros de Paja (Straw Dogs) original hace gala de una atmósfera viciada, malsana, tensa, que no únicamente atañe a la pandilla de paletos locales que acosan al personaje de Dustin Hoffman y a su mujer, sino que encuentra su orígen, precisamente, en la desintegración del núcleo familiar, la pérdida del respeto mútuo, y la violencia como única forma de responder a determinadas situaciones límite. El equívoco y muy controvertido rol que desempeña el personaje de la mujer del protagonista en la trama de la película le valío a Peckinpah una auténtico huracán de críticas que llegaron a tachar al director norteamericano de “profundamente misógino”.
En cualquier caso un servidor siempre ha creído que, efectivamente, el desgarrador estudio de la violencia y el muy ambiguo comportamiento de sus protagonistas, siempre han situado la película de Peckinpah en un plano distinto al que ofrece el rape&revenge.
No sé cuánto de dicha controversia y polémica logrará mantener intacta el remake de Straw Dogs, dirigido en esta ocasión por Rod Lurie y que cuenta entre su reparto con rostros tan conocidos como el de James Marsden y Kate Bosworth.
El nuevo Straw Dogs cuenta como un joven guionista de Hollywood se traslada a la aparentemente tranquila población natal de su mujer, aspirante a actriz, para terminar su último trabajo. Pero el exnovio del colegio de la mujer reaparece para reclamar lo que considera que es suyo…
Personalmente me parece uno de los remakes más innecesarios de los últimos tiempos. Dustin Hoffmann y Sam Peckinpah son dos auténticos pesos pesados, y verlos sustituidos por James Mardsen y Rod Lurie (director de la interesante “La última Fortaleza”) respectivamente, no me empuja a ser excesivamente optimista. El nuevo Straw Dogs se estrenará en los USA el próximo 16 de septiembre.
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Bob Rock | 2011-05-27 12:55:23
Vira.- Efectivamente, en Almas Oscuras se puede dar libremente casi cualquier opinión pero con buenos modales. Desde aquí te pido que seas minima (...)
Fright Night
Ya está listo el remake de Noche de Miedo
En su último año de la escuela secundaria, Charlie Brewster parece finalmente haber alcanzado todos sus objetivos: es uno de los estudiantes más populares y sale con la chica más codiciada de todo el colegio. De hecho, se siente tan en la cresta de la ola que ha comenzado a dejar de lado a su mejor amigo. Pero las cosas se complican cuando Jerry se muda al lado de su casa. Al principio, su nuevo vecino parece genial, pero según pasan los días, algo en su comportamiento resulta extraño. Desafortunadamente, nadie, ni siquiera la madre de Charlie, percibe nada. Después de observar que en la casa de al lado pasan cosas extrañas, Charlie llega a una ineludible conclusión: Jerry es un vampiro que se sirve del vecindario para cazar sus presas. Ante la incredulidad de los demás, el protagonista deberá ingeniárselas para deshacerse del monstruo por sí solo.
Nos llega el trailer y las primeras imágenes de Fright Night, remake del clásico ochentero homónimo que en España conocimos bajo el título de Noche de Miedo.
La película original, dirigida por Tom Holland, pasa por ser una de aquellas combinaciones tan tremendamente eficaces de terror y humor que hicieron furor en la década de los 80, con títulos tan recordados, y por muchos de nosotros añorados, como El terror llama a su puerta, Sleepway Camp, House, o El regreso de los muertos vivientes… (se me saltan las lágrimas).
Las principales bazas del Fright Night (Noche de Miedo) original eran una sencilla historia de chupasangres que, pese a situarse en la edad contemporánea (los 80) era estrictamente fiel a todos los principios clásicos del género vampírico, unas calculadísimas dosis de humor adolescente, personajes tan carismáticos como el recordadísimo Peter Vincent, presentador de un programa de televisión que recuperaba clásicos de la serie B terrorífica, maravillosamente interpretado por un Roddy McDowall en estado de gracia, y una serie de magníficas set pieces terroríficas que hacían gala de unos impresionantes efectos especiales y de maquillaje.
Del trailer del remake de Fright Night podemos extraer las primeras (y apresuradas) conclusiones. El tono del remake parece más serio que el del original, predominando de manera bastante clara el terror sobre el humor. Sorprende - en negativo – la escasa presencia en el trailer del actor David Tennat, que interpreta en el remake el papel del nuevo Peter Vincent. Incluso en la sinopsis oficial de la película no se menciona en ningún momento la participación del mencionado Peter Vincent. A pesar de todo ello el personaje aparece en la película. En el poster que acompaña al post podéis ver una imágen de Peter Vincent.
El nuevo Fright Night (Noche de Miedo) lo dirige Craig Gillespie. La presencia de actores de altura tales como Collin Farrell, interpetando al vampiro en cuestión (el personaje original, interpretado magníficamente por Chris Sarandon, siempre me ha parecido uno de los vampiros más subestimados de la historia del género) y Toni Collette, interprentando a la madre del protagonista; aseguran el estreno del remake de Fright Night en las salas de cine españolas el próximo 9 de septiembre.
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anonimo | 2011-09-06 19:41:18
la verdad es que se extraña la presencia de David Tennant apesar de que es uno de los grandes comicos, claro si alguien a visto ya la serie doctor (...)
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 14/05/11 | CATEGORIAS: Noticias
Mother's Day
Rebecca de Mornay quiere asustarnos de nuevo...
“Tres hermanos huyen de la justicia y se dirigen a su viejo hogar. Una vez allí descubren que su madre ha perdido la casa en una subasta pública. La madre, dominadora y posesiva, orquesta minuciosamente la huída de sus hijos, enseñando, de paso, un par de dolorosas lecciones a los nuevos propietarios de su casa y a sus invitados.”
Mother’s Day es el título de la nueva película de Darren Lynn Bousmann, uno de los principales reponsables de la saga Saw (suyas son la 2ª, la 3ª y la 4ª entrega) y director de la reivindicable Repo! The Genetic Opera.
Pese a que Mother’s Day se postula como un remake de la película de mismo título dirigida en 1980 por el inefable Charles Kaufman, cabeza visible de la mítica productora Troma, lo cierto es que quiénes han visto la versión de Bousmann hablan de una adaptación muy libre que en realidad poco tiene que ver con la fuente original.
Mother’s Day pudo verse en la ceremonia de clausura del pasado Festival de Sitges, disfrutando de una buena recepción por parte del público. Sin embargo, el propio Bousmann afirmó que la copia que se vió en Sitges no era la definitiva y que estaba sujeta a cambios de última hora.
Os dejo con el trailer de Mother’s Day. Por cierto, he olvidado comentar que el papel de madre está en manos de la gran Rebecca de Mornay, quien a principios de los 90 disfrutó de su momento de gloria gracias a La mano que mece la cuna (1992).
Último comentario publicado:
Cloud | 2011-06-16 13:14:46
Bueno… despues de ver la pelicula, te quedas con la sensacion de haber visto algo que ya habias visto. Principio prometedor y mas orginial de (...)
AUTOR: Joan Lafulla | PUBLICADO: 19/01/11 | CATEGORIAS: Noticias











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