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Rabbits

Conejo a la Lynch

Rabbits Reseña

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  • Título original: Rabbits
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2002
  • Director: David Lynch
  • Guión: David Lynch
  • Intérpretes: Scott Coffey, Naomi Watts, Laura Harring
  • Argumento: Tres conejos se ocultan en su apartamento de la lluvia y un terrible misterio.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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Vaya por delante mi intención de no ofrecer una lectura profunda, ni siquiera aclaratoria, sobre una de las obras más enigmáticas y abiertas de David Lynch. ¿Cómo podría hacerlo cuando “Rabbits” representa el epitome de la narrativa experimental? No poseo el discernimiento suficiente para poner en orden una experiencia a la que cada espectador dará su propio significado personal. Ahí radica su grandeza: colisionar con el mundo onírico. Casi, si me apuráis, “Rabbits” es el ejemplo perfecto del hermetismo, entendido como un arte científico cercano a la alquimia. Dónde no importa el orden si no el caos, manipulado para que se transforme en puerta de una vivencia distinta, integral porque nace del interior. En definitiva, palabras vanas que pondrán malo a más de uno, y que tampoco deberían ocultar la soberbia y prepotencia que destilan este tipo de proyectos, odiosos para algunos al negarse a vender una historia masticada. Incluso, y ese es el mayor detrimento de Lynch cuando se vuelve muy Lynch, nos quedamos con la duda de si estamos ante una historia o simplemente un performance. La cuestión es entretenerse por el camino, y “Rabbits” posee un magnetismo que, al menos en mi caso, ha funcionado gracias a su precisa estructura y más que ajustada duración. Seguir leyendo…

Lo mejor: La ambientación sonora de Angelo Badalamenti y la sórdida iluminación.

Lo peor: Tan hermética que a veces roza la tomadura de pelo.

Fortitude

Terror on the rocks

fortitude

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  • Título original: Fortitude
  • Nacionalidad: UK | Año: 2015
  • Director: Sam Miller, Hettie Macdonald...
  • Guión: Stephen Brady, Tom Butterworth...
  • Intérpretes: Richard Dormer, Stanley Tucci, Michael Gambon
  • Argumento: La muerte de un ingeniero trastorna el día a día de la apacible y helada isla de Fortitude.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

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¿Quién en la actualidad no se ha enganchado a alguna serie? Parece que los 90 minutos de un filme ya no nos satisfacen lo suficiente. Necesitamos historias más largas, acompañar a los personajes en su periplo por tramas que se retuercen y sorprenden. Los nuevos canales, internet, los amigos que de pronto se presentan con una serie en un disco duro… todos los caminos llevan a que consumamos temporadas y temporadas de moteros, guerras por tronos de hierro, guardianes del tiempo, vampiros calentorros, cocineros de metanfetaminas, piratas, etcétera, etcétera. Es tal la calidad y cantidad y es tan poco el tiempo libre para la gran mayoría de los mortales que, a veces, pequeñas joyas se nos pueden escapar de la vista o puede que si no nos enganchamos en los primeros latidos pasemos a ver algo más sencillo. Para mi gusto Fortitude es, junto con la primera temporada de True detective, una de esas series que requieren por parte del espectador un esfuerzo inicial que posteriormente es devuelto con creces.

La trama nos sitúa en la isla de Fortitude, una localidad próxima al círculo polar con unos pocos cientos de habitantes cuya pacífica existencia se ve alterada por una muerte de un ingeniero por ataque de un animal y el asesinato de un científico. La llegada de un agente desde el continente para investigar esto sucesos y las propias pesquisas de la policía local, poco a poco, irán revelando enigmas y secretos de los moradores de la localidad. Los intereses de la gobernadora por la construcción de un hotel en el corazón de un glaciar, el encuentro de un mamut perfectamente conservado, la extraña enfermedad de un niño y el enigmático pasado de una joven serán sólo parte de los misterios que esconde la aldea. Seguir leyendo…

Lo mejor: Su atmósfera inquietante y diferente.

Lo peor: Se toma su tiempo en atraparte y en explicar lo que está sucediendo.

Trophy Heads

Gritos de antaño

Trophy Heads

Max es un fan obsesionado con las películas de terror clásicas y las screm queens que actuaban en ellas. Está deprimido porque dichas actrices están envejeciendo y las películas en las que aparecían se están perdiendo en el tiempo. Max y su madre deciden tomar cartas en el asunto… Se diponen a secuestrar a seis de sus scream queens favoritas: Linnea Quigley, Brinke Stevens, Michelle Bauer, Denise Duff, Darcy DeMoss y Jacqueline Lovell. Las obliga a recrear escenas de sus películas más famosas y finalmente corta sus cuellos y cuelga sus cabezas a modo de trofeo.

Charles Band es un tipo que no necesita presentación. Al menos entre los más viejos del lugar. Si entráis en su ficha de Imdb veréis que tiene acreditadas 266 películas como productor (se dice pronto) y 47 como director. Y casi todas ellas locuras de género que van, sin vergüenza alguna, de la serie B más autoconsciente a la serie Z más cochambrosa. Sagas como las de Puppet Master, Subspecies, Trancers o Gingerbread Man son tan solo algunos ejemplos del inmenso catálogo que atesora Full Moon Entertainment, la productora y distribuidora que el propio Band fundó a finales de los 80 y que nos surtía, a las ratas de videoclub de aquella época, de unos deliciosos pastiches que devorábamos con fruición, como si no hubiera un mañana. Seguir leyendo…

Hannibal (temps. 1 y 2)

El salto a la pequeña pantalla

hannibal

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  • Título original: Hannibal
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013, 2014
  • Director: Bryan Fuller
  • Guión: Bryan Fuller...
  • Intérpretes: Mads Mikkelsen, Hugh Dancy, C. Dhavernas
  • Argumento: El agente del FBI Jack Crawford contrata al criminalista Will Graham para que le ayude a atrapar a un asesino en serie. El psiquiatra encargado de supervisarle será el doctor Hannibal Lecter.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

hannibal

No recuerdo dónde lo leí pero, en su momento, alguien advirtió de que el boom de series basadas en películas era el equivalente televisivo a los remakes. Pasado un primer momento de gloria de las series americanas (Lost, Los Soprano, The Wire…), que superaron en calidad a muchos productos cinematográficos, parecía que la falta de ideas podía adueñarse también del formato doméstico. Y es que, en apenas dos años, hemos visto surgir dentro del género “Bates Motel”, “Hannibal”, “Dominion”, “Fargo”… MTV se supone que prepara una sobre “Scream”, se rumorea que habrá otra sobre Jason Voorhees, y recientemente se ha confirmado “Evil Dead” con Raimi y Campbell en el proyecto. Y seguro que me dejo más de una en el tintero.

Servidor, de todas ellas, sólo sigue “Bates Motel” y “Hannibal”. Y, a juzgar por éstas y las buenas críticas que está cosechando el spin off televisivo de la película de los hermanos Cohen, se puede afirmar, sin miedo, que quienes vaticinaron el fin de las series de calidad y su reconversión a fast food de cuarenta minutos (temor, por otro lado, comprensible) se dejaron llevar por el pánico. Seguir leyendo…

Lo mejor: Prácticamente todo.

Lo peor: A veces, y sólo a veces, su frialdad resulta forzada.

10 series para 2013

El terror y el misterio saldrán del televisor

Series 2013

Gracias al éxito de series como The Walking Dead (2010-¿?) y la controvertida American Horror Story (2011-¿?), el terror televisivo vuelve a estar de moda. Una gran noticia para el aficionado, pues a estas alturas pocas dudas quedan sobre la calidad y originalidad que se está dando en el formato, muy por encima de gran parte de los estrenos cinematográficos actuales. Y no hablo únicamente del terror, sino del cine en general. No obstante, la TV no siempre acierta, como han demostrado la blandita aunque entretenida 666 Park Avenue (2012-2013) y la mediocre y aburrida The River (2012), ambas canceladas. A partir de este mes y durante 2013 nos encontraremos con un puñado de nuevos y (algunos) prometedores intentos de sentar a la gente a inquietarse/pasar miedo delante de sus aparatos.

BATES MOTEL

¿Recordáis la legendaria música sonando mientras Norman Bates, en la sombra y con peluca, acuchilla sin piedad a una indefensa Marion Crane mientras se ducha? Podéis acusarme de SPOILER, pero hombre, si todavía no habéis visto Psicosis (1960) merecéis destripamientos peores. El caso es que Norman regresa con ganas de captar la atención del público, en esta ocasión el televisivo. Bates Motel en realidad es una precuela, y nos presentará al famoso psicópata de jovencito, desde su infancia hasta su adolescencia, para que comprendamos por fin qué sucedió en la relación con su madre y cómo fueron sus primeros pasos hacía la locura. Freddie Highmore interpreta al nuevo Norman, mientras que para su madre tendremos a Vera Farmiga. Nos la trae la cadena A&E con productores al cargo como Mark Wolper, Carlton Curse y Roy Lee.

PENNY DREADFUL

La cadena Showtime ha conseguido los derechos de lo que, a nivel de nombres, es lo más prometedor del momento. Hablo de Penny Dradful, la serie de terror que preparan a dúo el director Sam Mendes, detrás de joyitas como American Beauty (1999) y Camino a la perdición (2002) y el guionista John Logan, que precisamente acaba de trabajar junto a Mendes en la exitosa y elogiada Skyfall (2012). La idea consiste en unir personajes clásicos como Victor Frankenstein, Val Helsing o Dorian Grey y mostrar la relación que surge entre ellos mientras deben enfrentarse a los horrores que han creado y a los suyos propios. Aunque en principio Logan pretendía un tono de terror más clásico, Showtime aclaró que se trataría de “terror psicosexual”. Sea lo que sea lo que carajo signifique eso, teniendo estos nombres en nomina pueden contar conmigo.

American Horror Story

Buenos anfitriones

American Horror Story Póster

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  • Título original: American Horror Story
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Ryan Murphy, Brad Falchuk
  • Guión: Ryan Murphy, Brad Falchuk
  • Intérpretes: Connie Britton, Jessica Lange, Dylan McDermott, Taissa Farmiga, Evan Peters
  • Argumento: En un intento por arreglar su relación, Ben, un psiquiatra, se muda con su esposa y su hija a una casa nueva, lo que, a la larga, resultará ser una muy mala idea...

85 |100

Estrellas: 4

American Horror Story Grande

Está siendo, probablemente, la serie de la temporada. Genera amores y odios (estos últimos, sobre todo algunos amantes del cine de terror nada conformes con que el género salte al domino de las grandes masas puesto que implica suavizar sus partes más afiladas) a partes iguales, y está consiguiendo que gente que NO ve cine de terror por principios, se acerque a ella, algo que, saludablemente, ya sucedió el año pasado con The Walking Dead.

Ben (Dylan McDermott) es un psiquiatra que ha sido infiel a su esposa, Vivien (Connie Britton) con una estudiante, Hayden (Kate Mara). Para intentar arreglar su matrimonio, la pareja se muda, junto con su hija Violet (Taissa Farmiga) a una mansión que resulta ser una ganga, con personal de servicio incluido, Moira (Frances Conroy). Sus vecinos son la insoportablemente amable y metomentodo Constance (Jessica Lange) y su hija Adelaide (Jamie Brewer), así como el joven Tate (Evan Peters). Pero, como no podía ser de otra manera, la casa resulta estar encantada.

Antes de empezar a verla, lo que más me llamaba la atención era cómo hacer una serie de televisión de terror sin que fuera de tramas episódicas. Probablemente, uno de los pocos universos que lo permiten es el mundo zombie, y desde el año pasado está copado por la susodicha The Walking Dead. Porque, por ejemplo, un slasher con forma de serie es bastante complicado, ¿hasta cuándo puedes estirar que el resto de personajes no intenten largarse del sitio en el que anden encerrados, por ejemplo? Además, por pura definición, el slasher avanza poco, algo contrario a la naturaleza televisiva. Y, para más inri, no creo que haya ningún productor que se atreva a poner en marcha una serie de largo recorrido sin que exista la posibilidad de más de una temporada. Con el subgénero de casas encantadas, al que pertenece American Horror Story, sucede lo mismo: ¿hasta cuando puedes estirar que los personajes no quieran ver que la casa está encantada? En el momento en que lo descubran, se irán de allí, y fin. Por suerte, a este respecto, la serie en cuestión juega dos bazas importantes: por un lado, gradúa bien las reacciones de los protagonistas, e incluso Ben, el más reacio (por ahora) a aceptar la realidad de su nuevo hogar, tiene buenos motivos para ello. Vivien, por su parte, desde el capítulo segundo tiene claro que quiere largarse de allí. Y aquí entra en juego la segunda baza: la realidad. La crisis del mercado inmobiliario les hace un gran favor a los creadores, y una gran putada a los protagonistas, incapaces de vender la casa de nuevo. Al no tener mucho colchón económico, se ven obligados a quedarse.

Un concepto tan bueno y meditado no puede ser casual. Y no creo que lo sea: tras “American Horror Story” están dos cerebros privilegiados: Ryan Murphy y Brad Falchuk. Ellos son los responsables de productos tan blancos pero con un punto de mala leche como “Glee”, así como “Nip/Tuck”, retorcida pero con constantes puntos de fuga hacia una pureza y espiritualidad extraña. Este juego de contrastes está presente, igualmente, en “American Horror Story”: el mal viene del más allá y del presente más pedestre; el padre perfecto puede ser también el marido más insensato; la esposa sufridora puede ser una madre fatal… y los espíritus, seres vengadores con necesidades muy humanas. OJO: con esto no quiero decir que estemos ante otro caso más de espíritus que de primeras parecen aterradores pero que luego sólo quieren que alguien resuelva su caso para poder abandonar en paz nuestro mundo. Esta es una de las cosas que más me fascina de la serie, (SPOILER) reserva los prólogos de los capítulos para contar qué pasó con cada uno de los entes que pululan por la casa, y esto es spoiler por no se averigua hasta pasados unos cuantos episodios y porque quiero rellenar lineas para que el spoiler quede más arriba y no pegado a la siguiente frase (FIN SPOILER), que consigue sobreponerse al argumento tópico de fantasmas y avanza. Los entes tienen metas que nada tienen que ver con el motivo por el que están presos, y les surgen nuevas metas en el desarrollo de la serie. Seamos justos: en el cine de fantasmas, esto rara vez suele ser así.

Como el mundo de Murphy y Falchuk parece ser retorcido (y luminoso, ya se ha dicho), abunda esta iconografía en los capítulos: desde el misterioso personaje enfundado en cuero hasta el sótano de la mansión, todo es una especie de paraíso psicosexual excitante. Sexo y muerte, que tan bien ha unido el cine de terror desde siempre, aquí campan a sus anchas (con menos sexo del que prometen en el capítulo piloto, todo hay que decirlo). El catálogo de horrores y sus diversos tipos es amplio y casi se puede decir que hay para todos los gustos. A mí, personalmente, me provocó un buen par de escalofríos la trama que da nombre al capítulo 6, “Piggy, Piggy”, así como una grata sorpresa su resolución, pero sé de gente a quien asustó el segundo, “Open House”, por su historia similar a “Los Extraños” (Brian Bertino, 2008), o el fascinante capítulo doble de Halloween (episodios 4 y 5), en los que trama general y episódicas están especialmente bien combinadas hasta casi confundirse. Así, es bastante jugoso el juego: ¿cuál es tu terror favorito? Seguramente, antes o después haya algún capítulo de “American Horror Story” que lo toque. Y, si no, siempre puedes jugar a averiguar a qué película están homenajeando (o plagiando, si no te gusta la serie) o qué partitura de terror está sonando.

A fecha de esta reseña, se han emitido nueve capítulos en Estados Unidos de una temporada de doce. Vale, puede fastidiarse el asunto en el tramo final pero, oye, como se suele decir, que nos quiten lo bailado. El entretenimiento y la mala uva gastados hasta el momento justifican, para mí, una alta puntuación y una recomendación sin ningún género de duda.

En el “debe” del asunto, sólo mencionar la pena de que esto sea una serie. Sí: paradójicamente, la televisión se ha convertido en un buen campo de experimentos donde parece que se valora más la imaginación que en el cine. Sin embargo, el formato en sí tiene sus limitaciones, exige un ritmo que no siempre permite recrearse en cosas básicas para el género como, por ejemplo, la creación de un momento de suspense un poco más largo, o un mayor grado de visceralidad en algunas escenas. Por otra parte, en un mercado cinematográfico como el americano, donde últimamente parece que se pide que todo sea un remake, nunca hubiera habido hueco para un producto como este. La pena es, sin duda, si no estaremos hablando, por tanto, de un producto imposible, puesto que su lugar ideal no parece ser ni la televisión ni el cine.

Lo mejor: Prácticamente todo.

Lo peor: El capítulo 3: imprescindible para el posterior desarrollo, pero por debajo de los anteriores y los siguientes.

Falling Skies

El Año de los Marcianitos

Falling Skies

PhotobucketYa habíamos avisado que este iba a ser el año de las invasiones alienígenas, muy apropiado teniendo en cuenta la paranoia que circula por medio mundo con el 2012 y el supuesto fin del mundo…Pero, la verdad, hasta ahora las cosas con han podido ir peor: 1º el super truñaco de SKYLINE, 2º la tremenda decepción de BATTLE: LOS ANGELES (menudo desperdicio de actores y pasta, madre) y 3º la más modesta AREA 51 resulto ser otra castaña pilonga. Pero todavía hay esperanzas. Nos queda IRON SKY (en la que más esperanzas tengo/tenemos depositadas) y esta superproducción en formato serie que ahora nos ocupa. ¿Por qué esta?, pués para empezar por la presencia de Steven Spielberg y su todopoderosa maquinaria llamada DREAMWORKS, lo que nos garantiza una impecable factura, efectos especiales de postín y grandes profesionales trás las cámaras: Graham Yost (JUSTIFIED, THE PACIFIC) y Robert Rodat (SALVAR AL SOLDADO RYAN) entre otros; pero también conlleva el tono más “familiar” (poca sangre vamos a ver aquí…), la presencia de los inevitables críos insoportables, el tono épico e imperialista… Ahora, si consiguen llegar a la mitad del nivel de la mencionada The Pacific o Hermanos de Sangre me doy con un canto en los dientes.

PhotobucketLa premisa inicial es la siguiente: trás un inesperado ataque masivo de naves alienígenas muy, pero que muy hostiles, la tierra (es decir los USA) se ha convertido en una tierra baldía en la que sólo han sobrevivido un puñado de personas que viven escondidas ante la amenaza de los aliens que, aparte de arrasar el planeta, han decidido quedarse un tiempo para acabar con todo rastro de vida humana. El personaje principal es Tom Mason (Noah Wyle), un profesor de Historia en Boston que perdió a su mujer en el ataque inicial y a uno de sus hijos, que está en manos de los bichos. Aprovechando sus vastos conocimientos de historia militar se convertirá, un poco a su pesar, en uno de los líderes de la resistencia contra los invasores. Junto a él nos encontrams con secundarios de lujo como Will Patton, Moon Bloodgood o Bruce Gray.

Mención aparte merecen los “bichos”: los Skitters y los Mechs, unos que recuerdan a Predators pero con 8 patas, y los otros más cibernéticos.

Os dejo el trailer para ir abriendo el apetito:

Beyond the Rave

Drácula intenta renovar sus métodos

beyond the rave

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  • Título original: Beyond the Rave
  • Nacionalidad: Inglaterra | Año: 2008
  • Director: Matthias Hoene
  • Guión: Tom Grass, Jon Wright
  • Intérpretes: Nora-Jane Noone, Jamie Dornan, Tamer Hassan
  • Argumento: A Ed, un soldado destinado a Irak, le gustaría pasar su última noche antes de embarcarse, con su novia Jen. Sin embargo, la chica ha desparecido en manos de un extraños ravers cuyo poder de fascinación parece sobrenatural…

57 |100

Estrellas: 3

Beyond the Rave

A vueltas con los vampiros. Una nueva producción que intenta resucitar, desde una perspectiva moderna y enfocada al horror, el mito de los chupasangres nocturnos. Si además decimos que la película es británica y viene auspiciada por la renovada Hammer, a más de uno os pondrá los dientes largos. Ese era mi caso, y cual fue mi tremenda decepción cuando descubrí que Beyond the Rave no esconde más que la recopilación apresurada de una mini-serie de 2008, emitida integra y únicamente por Myspace. Los veinte breves capítulos de los que consta la serie se han unido “tal cual” y dejan una sensación amarga tanto por la resolución de la serie como por lo poco que recuerda a producciones del calibre de The Curse of Frankenstein, Drácula o la esplendida saga del Doctor Quatermass. Resulta difícil entender la vinculación de la Hammer en un proyecto de estas características, donde solo la presencia de los legendarios vampiros puede justificar dicho apadrinaje. De todos modos, la productora tampoco ha hecho siempre las cosas bien; su voluntad de satisfacer al aficionado de cine fantástico se opaca, en ocasiones, por un resultado final ciertamente aburrido, frío, distante. Este es el caso de Beyond the Rave que sin llegar a aburrir del todo, no alcanza al espectador con esos guiños sangrientos, más bien simples, a los que recurre como última vía para terminar una cinta algo banal. Analicemos el porqué…

A Ed, un soldado británico aficionado a la vida nocturna, le queda solo una noche antes de reincorporarse a su destino en Irak. Últimamente las cosas no han ido bien con su novia Jen, una chica sencilla y cariñosa que tiene enamorado hasta las cachas a nuestro buen soldadito. Aunque sea una noche cualquiera, podría ser la ideal para reconciliarse con Jen al abrigo de una buena fiesta. Sin embargo, su gozo se convierte en frustración cuando sus amigos le informan de que la niña de sus ojos se ha largado a una “rave” con un misterioso, a la par que atractivo, tipo. [ejem]

Ni cortos ni perezosos, Ed y sus colegas, se embarcan en la búsqueda de la madre de todas las fiestas. De hecho, ellos no son los únicos adictos a la música electrónica y las drogas de diseño. Toda una legión de jóvenes ávidos de emociones fuertes, siguen las crípticas indicaciones que los organizadores de la “rave” han ido dejando por la ciudad. Lo que ninguno de ellos sabe es lo que realmente les espera bajo los oropeles de la música atronadora, los cuerpos de escándalo y el alcohol barato: una jauría de vampiros sin conciencia cuyo único objetivo es alimentarse del ganado que abarrota la fiesta

A ojos del espectador casual, aquel que solo desea hora y media de buen entretenimiento vampírico (dícese de las tres S’s: sangre, sensualidad y suspense), lo primero que destaca es la segmentación tan pronunciada padecida por la primeriza obra de Matthias Hoene; una fragmentación obligada dado el carácter mini-episódico de la serie que compila. Es decir, cada cinco minutos nos veremos condenados a contemplar la breve cabecera de la serie, dando lugar a una sensación de “corte” continúa que se va atenuando a medida que avanza el metraje, todo hay que decirlo. Tal vez se debería haber optado por una re-edición de los episodios puesto que este encaje de bolillos deja al descubierto muchas incongruencias y debilidades arguméntales, que uno quiere creer no existirían en el metraje sobrante. Dado el elevado número de agujeros en el guión, es imposible no creer que existan muchas más horas de rodaje, aportando consistencia a un guión que destila buenas intenciones pero una resolución demasiado pragmática: “saca la tijera Matthias, lo que no podamos explicar rápidamente nos lo quitamos de en medio. ¡Qué esto es una serie para Internet!” Parece mentira que estuviese metido en la redacción del libreto Jhon Wright, director de la estupenda Tormented.

Y como muestra un botón: asistiremos a una de las transformaciones en vampiro menos dolorosa de la historia del cine. ¡Normal, nunca llegamos a ver en pantalla tal proceso! Así vemos el guión salpicado de detalles fatalmente resueltos. Justo cuando lo que pedíamos a este regreso de la Hammer no eran más que buenos detalles y mimo para con el espectador. No basta para la renovación de un estilo, el gótico clásico, con poner a los vampiros de siempre celebrando el guateque de su vida. Aunque a pesar de que este estilo no vive sus mejores momentos, estoy convencido de que volverá con fuerza en este próximo año; ya que en tiempos de crisis de ideas siempre acabamos mirando hacia atrás; y más en un cine tan cíclico como el de terror.

Tampoco el exceso de personajes ayuda a evitar la “desorientación” que sufre el espectador. A lo largo del viaje de Ed vamos viendo a un buen número de sujetos curiosos pero nulamente explotados. Por ejemplo, los camellos hooligans y el vampiro antediluviano que transita la “rave” sin saber muy bien porqué. En el caso de los primeros aún conseguimos entrar en el juego de su humor negro, una acidez típicamente inglesa que se suministra en las dosis adecuadas; pero la vetusta sanguijuela, que continuamente fuma de una de las pipas más chulas que he visto en mi vida, está desaprovechada totalmente. Y así pasa más ó menos con todos los personajes, los cuales solo tienen un objetivo entre ceja y ceja (juerga o sangre, elija su propia aventura), reflejándose en pantalla como títeres sin voluntad propia y carentes de claro oscuros que justifiquen sus motivaciones (por no hablar de unos actos que son mayoritariamente incomprensibles). Los vampiros podrían haber dado más de sí, puesto que se enfoca su personalidad desde la dualidad depredador despiadado/amante apasionado; sin embargo, no sobrepasa este enfoque la mera anécdota debido a que el argumento se centra en Ed y sus amigos, en lugar de en las molonas criaturas de la noche. ¡Tch! Una pena no haber insistido en esa dirección…

¿Pero es todo tan malo? Bueno, todo no. Al fin y al cabo estamos ante una cinta netamente británica. Técnicamente no se le puede reprochar nada a un producto que visionado desde Myspace a ratos muertos puede resultar entretenido: la fotografía es excelente (sobre todo la nocturna), el montaje brusco pero adecuado, la banda sonora se ajusta bien a todas las escenas (con interesantes temas de minimal y electro-house), etc, etc…
También el exceso de sangre en el último tramo, mucho más dinámico, alegra la vista tanto como los esculturales cuerpos masculinos y femeninos que van dejándose contemplar en la traca final. No obstante, la abundancia de hemoglobina no esconde otras carencias y su presencia solo se justifica como la “carnaza” fácil que los creadores de Beyond the Rave ofrecen a los perros de Pavlov, nosotros, para que saliven. Insisto, no os llevéis a engaño; el baño de sangre de los últimos diez minutos también viene acompañado de las consabidas resoluciones obvias, que se huelen desde el inicio de la fiesta. Conclusión decepcionante y cochambrosa donde se echa en falta ese metraje “perdido” o “prohibido”, que insisto debe existir en algún almacén del West End. Aunque al menos este final no se traduce en el clásico “continuará” que tanto me temía.

Dudo seriamente si recomendaros o no esta película. ¿Qué puede decir un tipo que todavía escucha con ojos empañados la mítica Dracula Yé-Yé? La verdad que dada la proliferación de esos dichosos vampiros que brillan a la luz del día [ejem], no deja de ser interesante una aproximación más visceral, aunque se quede a medias, de uno de los mitos literarios (y es que el subgénero empezó de verdad en esos objetos habitualmente rectangulares, de tapa dura y con muchas hojitas de papel) más fascinantes que ha creado el hombre. Si vuestra lista de películas pendientes de ver crece a cada instante, como es mi caso, ir posponiendo esta cinta hasta el siguiente amanecer (siempre podéis intentarlo con Suck o Lesbian Vampire Killers). Si por el contrario no sabéis que darle de comer a vuestro reproductor de DVD y sois unos apasionados de esos humanoides de tez blanca, colmillos afilados y mirada absorbente… bueno, en vuestras manos está darle una oportunidad a este, cuando menos, curioso proyecto…

Por mi parte, me quedo a la espera del primer y verdadero largometraje de Mr. Hoene: Cockneys Vs. Zombies. Suena más interesante, ¿verdad?

Lo mejor: La representación vampírica recoge bien esa clásica dualidad seductora/bestial. Unas gotas de humor negro ayudan a "digerir" los tramos más pesados del metraje

Lo peor: El exceso de personajes impide la fluidez de la historia, así como profundizar en sus motivaciones y personalidades. Los pocos detalles interesantes del guión se desaprovechan tratándolos sin energía