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Titane

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Serie B

Genuino exploit... con denominación de orígen

Serie B

Willie Molina es un actor ya retirado que ha pasado parte de su vida en Hollywood interpretando películas de SERIE B. Su mayor hobbie es la caza, y mientras esta en el monte dispara sin querer contra unas chicas que estaban caminando entre los arbustos, hiriendo a una de ellas. La herida es superficial, pero Willie las invita a pasar el día en su finca. Al llegar a la mansión, las chicas descubren que están ante un hombre muy rico. En realidad, las jóvenes ejercen de gancho en la carretera a hombres ingenuos a los que desvalijan valiéndose de sus encantos. Su protector, Robín, llega a la casa junto a Katy, una nueva chica. Acorralan al viejo actor amordazándole y golpeándole. Las cosas se ponen feas para el hombre. Aunque mientras los demás se distraen curioseando por la casa, Willie consigue liberarse… y entonces empieza una cacería llena de sorpresas en donde no se llega a saber hasta el final quien es más malvado de todos ellos.

Los chicos de Serie B lo dejan muy claro en la página facebook de la película; hay todo un decálogo al que atenerse para hacer frente a una película como la suya. Y dicho decálogo incluye, entre otros, preceptos tales como: “Títulos de crédito psicódelicos con cancioncilla a lo Bond tirando a barato” (¡CUMPLIDO!, los títulos de crédito incluyen una canción interpretada por Gisela, exconcursante de OT), “Hay que desnudar a las chicas con cualquier excusa: ducha, piscina, cambio de ropa… y dejarlas con poca ropa” (¡CUMPLIDO!, de ello se encargan los cuerpos esculturales de Cata Munar, Marta Simonet o Sonia Monroy) y “Escenas violentas y eróticas, con mucho zoom, cámara en mano y colores subidos de tono” (¡CUMPLIDO!… aunque sin exagerar).

Kiss of the damned

Una morena y una rubia...

Kiss of the damned

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Kiss of the damned

El cine de Vampiros de la Hammer explotó al máximo el carácter más sexy del mito vampírico transformándolos a ellos y a ellas, pero sobre todo a ellas, en irresistibles seductores capaces de liberar nuestros instintos más libidinosos… eso sí, a cambio, nos transformamos en seres malignos. Con los aires de libertad de los 70 el cine europeo se llenó de condesas y vampiresas generosas en carnes prietas, pechos turgentes y colmillos tan afilados como lúbricos sus mordiscos. El vampiro abandona el terror para pasar a ser un icono erótico-romántico. Quedan de estas vampiresas interesantes títulos firmados, entre otros, por Polanski, Vadim, Grau, Franco y sobre todo el prolífico en jamonas chupasangres Jean Rollin… Un género que para mí culmina con la superestilizada, moderna y lésbica El ansia de Tony Scott, una exaltación del erotismo que también es una recuperación de su carácter serio, oscuro y depredador; toda una joya que conviene no perderse si es que aún no la has visto. Tampoco quiero olvidar Entrevista con el vampiro y el Drácula de Coppola, aunque ambas juegan en una liga distinta, más próxima al mito del romanticismo que no del romántico a secas.

La aparición de vampiros torturados por su condición y de vampiros buenos terminó de degenerar al monstruo, creando seres y sagas tan absurdas como los vampiros de Crepúsculo; críos ultraconservadores de la moral norteamericana más caduca que, por no hacer, no beben sangre y que, de alguna forma, han logrado que la representación del mal pase a ser el paradigma del bien… Vamos, como los chicos de “Amo a Laura” pero con colmillos. Afortunadamente, otros autores más adultos han sabido explorar y explotar el lado más salvaje, adulto y calentorro de los seres de la noche y sagas como la de Charlaine Harris (sobre la que se basa “True Blood”) combinan sangre y erecciones con más acierto e interés. A caballo entre “Crepúsculo” y “True Blood” y recogiendo todo lo mencionado en los párrafos anteriores llega la irregular y un tanto fallida Kiss of the damned.

Lo mejor: Visualmente atractiva. Un reparto sexy... Grande que hagan un giño a la genial "Viridiana"

Lo peor: Unas actuaciones y un guión grises. Su moralina evidente. Erotismo de los 80 más trasnochados.


El espectro de Justine

El Buque Maldito presenta...

El espectro de Justine

Nueva cita con los amigos de El Buque Maldito el próximo sábado 4 de Mayo a las 18h. En esta ocasión Diego López nos introduce nuevamente en el extraño universo del realizador andorrano Jordi Gigó (1945-1991), con la proyección de su última película, El espectro de Justine (1986) una extraña mezcla de terror y erotismo light amparada en el Justine de Sade, que se convertiría en una rara avis de nuestra cinematografía debido a su nula exhibición y distribución motivada por diversos problemas entre los productores, una acción que relegó a la cinta al más absoluto olvido. 27 años después El buque maldito recupera el film en un pase muy especial que contará con las presencias de las actrices María Elías y Mercè Fillola.

María Elías, de larga trayectoria en el teatro y en la televisión, las series catalanas Poble Nou, El cor de la ciutat o Vostè mateix la avalan, sin olvidar su trabajo en películas como Cambio de sexo (Vicente Aranda, 1977), La corea (Pedro Olea, 1976), La menor (Pedro Masó, 1976) o Metralleta Stein (José Antonio de la Loma, 1974); y Mercè Fillola, de menor recorrido, El poder de la venganza (1988) y Magic London (1989), ambas del outsider Germán Monzó, y las series Quan es fa fosc y Napoles connection, estarán presentes en la proyección para contarnos los pormenores de uno de los títulos malditos del cine fantástico y de terror español.

El lugar de reunión será el habitual: Espai Jove Garcilaso. C/. Garcilaso, nº103. Barcelona. Y por supuesto, para no perder las buenas costumbres, la entrada a la proyección será gratuita.

Ooga Booga

El asesino africano de un palmo de altura

La venganza se cocina a fuego lento cuando unos policías corruptos asesinan brutalmente a Devin, un inocente estudiante de medicina afroamericano. El alma de Devin se transfiere mágicamente al cuerpo de una figura de acción llamado Ooga Booga. Armado con su arma tribal y con la ayuda de su antigua novia, Donna, Ooga Booga toma las calles para encontrar a los hombres que le robaron su brillante futuro. Los cuerpos empiezarán a apilarse cuando Ooga Booga imponga su venganza troceando a policías corruptos, camellos y funcionarios municipales con el fin de limpiar su nombre. ¡Que los racistas tengan cuidado! Ni siquiera tendrán tiempo suficiente para gritar, “¡Ooga Booga!”

No abandonamos a los muñecos asesinos. Si hace apenas unos minutos os informábamos de que Puppet Master era una de las películas escogidas para la primera sesión doble organizada por los amigos de Klowns Asesinos, ahora nos detenemos precisamente en Charles Band, guionista y productor de Puppet Master, patrón de la mítica Full Moon (con la que lleva producidas, atención… 259 películas), y todo un gurú en el subgénero de los muñequitos asesinos y cabronazos. Su último título como director es Ooga Booga, estrenada el pasado mes de febrero en VOD dentro del Full Moon’s Grindhouse Collection, un portal donde disfrutar de algunos de los exploits más demenciales de la productora.

K-11

¿Un exploit carcelario emparentado con la saga Crepúsculo?

K-11

Como Alicia en un País de las Maravillas brutalmente violento, el ejecutivo musical Ray Saxx Jr. se encuentra atrapado en K-11, una lugar muy especial del Sistema Penitenciario del Condado de Los Ángeles. Le ingresaron en prisión estando inconsciente y no tiene idea de cómo llegó hasta allí. Lo único que sabe es que tiene que salir pitando… vivo e intacto. Para lograrlo Ray deberá sobrevivir en un laberinto de drogadicción, travestis, criminales y políticos corruptos.

El K-11 es una prisión de Los Ángeles ocupada, en su totalidad, por reclusos gays y transexuales. Además la corrupción de los funcionarios, dirigentes y políticos, por lo visto todos ellos dispuestos a conceder beneficios a cambios de favores sexuales, campa a sus anchas tras los muros de la penitenciaría. Y en tan tremendo escenario aterriza un ejecutivo musical que no tiene ni puñetera idea de cómo ha llegado hasta allí. Sexo, drogas, violaciones, abusos, prostitución, violencia, corrupción… ¿Qué pensaríais si de pronto os digo que K-11 tiene más de un punto de conexión con la saga Crepúsculo? Cuesta creerlo ¿no?

The G-String Horror

Demonios, barras de striptease y enormes tetas siliconadas

The G-String Horror

Cuando una productora empieza a rodar un película de terror en un palacio embrujado con más de 100 años de antiguedad, convertido en la actualidad en un lujoso local de striptease, sus “habitantes” reaccionan y acaban tomando el control de la película para sus propios y bizarros intereses.

Bip, bip, bip… es el sonido de nuestro radar (lo sé, no voy a ganarme la vida escogiendo onomatopeyas) especializado en localizar la más ponzoñosa serie Z del universo terrorífico. Nos encanta. Películas de escaso presupuesto, desterradas de los canales habituales de distribución y que, en la mayoría de ocasiones, cuentan con unos variados y delirantes argumentos que, eso sí, todos ellos suelen incluir generosas dosis de gore, alguna que otra teta siliconada (habitualmente vienen a pares) y una retahíla de efectos digitales creados con la versión de prueba de 30 días de algún software casero de edición. Serie Z. Cine exploit. Black Devil Doll, Gutterballs, The Dead Want Women… El único y gran peligro de este tipo de películas es que acabe resultando más divertido hablar de ellas que la propia experiencia de acabar viéndolas. Pero eso sí… el riesgo que se corre al acercarse a una producción como The G-String Horror siempre vale la pena. Y mientras esto siga siendo así, significará que el espíritu videoclubero de nuestra juventud sigue vivo.