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Fase 7

No tosas que te meto 2 tiros

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Por lo que he podido leer esta fue una de las sorpresas más agradables del pasado Festival de Sitges, no en vano se llevó el premio al mejor guión y la gente que ya la ha podido ver habla maravillas de ella. Especialmente de la mezcla de humor negro y situaciones de tensión y/o (bastante)violentas. La película supone el debut en la dirección y guión del editor argentino Nicolás Goldbart, y cuenta con Daniel Hendler y Jazmín Stuart, juntos nuevamente tras Los Paranoicos, un humorista desconocido para mi, Yayo y uno de mis actores favoritos de siempre, el grandísimo Federico Luppi.

Fase 7

El guión gira en torno a la paranoia desatada en Argentina con la tontuna esta de la Gripe A (ahí no la clavaron bien, eh?), que debió ser muy tocha. Y se centra en los vecinos de un edificio y su extrema reacción cuando descubren que uno de los vecinos puede estar contagiado, especialmente en Coco y Pipi, una pareja de recién casados (ella embarazadísima) que al regresar a su piso descubren, demasiado tarde, el caos que se ha desatado en su edificio; y su vecino Horacio(Luppi) que es un paranoide extremista que, armado hasta las cejas, se dispone a disparar a todo lo que se mueva, especialmente si tose…

The Reef

Sobrevivendo, una vez más, a la temible Australia

The Reef

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  • Título original: The Reef
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2010
  • Director: Andrew Traucki
  • Guión: Andrew Traucki
  • Intérpretes: Adrienne Pickering, Gyton Grantley, Damian Walshe-Howling
  • Argumento: Tras volcar su embarcación, cuatro personas deciden lanzarse a mar abierto con la esperanza de alcanzar, a nado, tierra firme.

58 |100

Estrellas: 3

The Reef

El director y guionista Andrew Traucki parece empeñado en demostrarnos que su Australia natal es una pésima opción a la hora de planear nuestras próximas vacaciones de verano. Si primero fueron los cocodrilos de Black Water, ahora le toca el turno al siempre socorrido “Carcharodon carcharias”, conocido comúnmente como Gran Tiburón Blanco, y convertido en todo un icono del terror moderno por obra y gracia de Tiburón (Jaws, 1975), incontestable obra maestra de Mr. Spielberg.

Basada en hechos reales, The Reef cuenta la historia de cinco personas dispuestas a disfrutar de una plácida travesía en velero, rumbo a uno de los arrecifes de coral más grandes y espectaculares del mundo. Pero el destino es caprichoso, y en esta ocasión ha querido que nuestros sufridos marineros sean protagonistas de una película de terror con escualos de por medio. Así que el velero no tarda demasiado tiempo en volcar tras colisionar violentamente con el suelo del arrecife, quedando nuestros protagonistas en una situación, cuanto menos, comprometida: subidos a la quilla del barco volcado, sin posibilidad de contactar con nadie que pueda socorrerles, y sin otear tierra firme en el horizonte.

Deben tomar una decisión. Cuanto antes mejor. Cuatro de ellos deciden lanzarse a mar abierto e intentar la proeza de alcanzar a nado una pequeña isla llamada Isla Tortuga.
El quinto permanece en la quilla del velero, sin perder la esperanza de que alguien acuda a su rescate y rezando porque el barco no acabe hundiéndose.

Si el planteamiento inicial de The Reef os parece poco original, debo advertiros que su desarrollo no le va a la zaga. En realidad, todos aquellos que en 2003 disfrutasteis de aquel sencillo pero efectivo thriller pasado por agua titulado Open Water, tendréis una idea bastante aproximada de lo os puede ofrecer The Reef.
La única diferencia radical entre la citada Open Water y The Reef es que en lugar de contar con únicamente dos desdichados protagonistas dispuestos a saciar el hambre voraz del escualo blanco de turno (tal y cómo ocurría en la citada Open Water), contamos para la ocasión con cuatro personajes, todos ellos perfectamente estereotipados, que sufrirán los envites del gran tiburón blanco con el único propósito en mente de llegar vivos a los créditos finales.

Por supuesto no todos ellos lo lograrán. Incluso es posible que ninguno de ellos consiga llegar al final para contarlo (al fin y al cabo The Reef tan sólo “se basa” en unos hechos reales). Pero los personajes están tan estereotipados, y está tan claro que hay protagonistas de primera y de segunda categoría, que no os resultará nada complicado pronosticar el orden exacto en el que cada uno de ellos será triturado por las mandíbulas del tiburón. Es obvio quién será el primero en desaparecer, quién lo hará en segundo lugar, y quiénes tienen una remota posibilidad de salir con vida de todo este embrollo.

Pero a pesar de la más absoluta previsibilidad de todo lo acontecido en The Reef, la nueva propuesta de Andrew Traucki, tiene un par de cartas a su favor. Por un lado las ajustadas dosis de suspense que Traucki sabe imprimirle al relato. No estamos ante una película de acción trepidante o de una intensidad difícil de soportar para el espectador, pero Traucki sí sabe transmitir, en determinados momentos y con cierta eficacia, la desesperación y el miedo experimentado por los protagonistas de su película. Esto no ocurre siempre. Es posible que ni siquiera sea la tónica habitual de la película. Pero ciertamente, aquellos instantes en los que The Reef nos hace partícipes del sufrimiento de sus protagonistas (en ocasiones adoptando el punto de vista subjetivo de alguno de ellos), son momentos en los que la película sube muchos enteros.

También merece la pena destacar el meritorio esfuerzo de todos los actores implicados en The Reef, capaces también de transmitirnos la tensión y el pánico derivados de la terrible situación que están experimentando.

En cuanto a nuestro buen amigo el “Carcharodon carcharias” (me ha gustado el nombre), The Reef navega entre dos aguas. Traucki maneja a la perfección el tempo de los momentos previos al ataque del tiburón. Juega la baza de la incertidumbre, de la tensión que provoca no conocer cuál es la posición exacta del escualo blanco, o de no saber incluso si se trata, realmente, de un auténtico tiburón blanco. Para lograrlo hace un buen uso tanto de las tomas de mar abierto, como de las manidas tomas submarinas en las que vemos las piernas de los protagonistas, como, finalmente, de esas imágenes que adoptan un punto de vista subjetivo del protagonista a las que he hecho referencia con anterioridad. Todos estos recursos ayudan a obtener unos niveles de tensión y suspense, no espectaculares, pero sí bastante decentes.

Sin embargo, cuando abandonamos esos instantes previos al ataque, y nos centramos en el envite final del escualo blanco, The Reef pierde buena parte de su fuerza. En las escenas en las que el tiburón se acerca muy peligrosamente a uno de los protagonistas es cuando The Reef deja entrever su falta de presupuesto. Dichas escenas no convencen. Están rodadas con urgencia, con mucha rapidez, intentando evitar, a toda costa, que se les note el truco.
Y, finalmente, se les nota… El ataque final está resuelto de la manera más trillada: un charco de sangre en mitad del océano y se acabó… el siguiente.

¿Y qué ocurre con el quinto Beattle? ¿Aquél pobre desgraciado que se quedó solo en la quilla del barco? Pues que nadie le coja cariño a dicho personaje, porque desde el momento en el que sus compañeros de viaje le abandonan, no vuelve a saberse nada más sobre él. Tan sólo en los créditos finales se nos arroja alguna luz acerca de su paradero.

The Reef es previsible y aporta muy poco a lo que ya hemos visto con anterioridad en este género, pero los amantes del mismo seguramente no os sintáis defraudados. Se deja ver, pero siempre que seáis conscientes de que vais a ver lo mismo de siempre. Bien hecho, tolerable e incluso bastante disfrutable en algunos momentos; pero lo mismo de siempre al fin y al cabo.

Lo mejor: Los momentos previos al ataque del tiburón. Son un buen ejericio de supense y tensión.

Lo peor: La previsibilidad del desarrollo

Rubber

No fucking reason

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  • Título original: Rubber
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2010
  • Director: Quentin Dupieux
  • Guión: Quentin Dupieux
  • Intérpretes: Stephen Spinella, Roxane Mesquida, Wings Hauser, Robert
  • Argumento: El neumático Robert pasa sus días en el desierto de Arizona, practicando con sus poderes telequinéticos hasta que una mañana conoce a Sheila, una atractiva joven, y su vida se convierte en la típica historia de amor y asesinatos sin sentido.

62 |100

Estrellas: 3

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NOTICIA: Por primera vez en Almas Oscuras, ¡tenemos una reseña realizada por uno de los actores principales de la película! Nuestro buen amigo Robert, el neumático, tuvo a bien enviarnos un análisis de su puño y letra, es un decir, de lo que el considera los puntos más importantes de la cinta.
He basado la nota en las doctas opiniones de este magnífico intérprete.
Sin más preámbulos os dejo con Robert y su acerada visión del cine fantástico actual.

Quentin Dupieux, el director y guionista de Rubber, y yo, llevábamos bastante tiempo barajando la posibilidad de emprender un proyecto juntos. Quentin es un tipo inquieto y provocador; de todos es conocida su faceta como Mr. Oizo, produciendo y editando discos de música electrónica en Francia. Yo soy un enamorado de su trabajo musical, especialmente de su exitazo “Flat Beat”, utilizado para una campaña de Levi’s, donde ya empezó sus pinitos, como cineasta, dirigiendo el mismo un spot. Pero eso no era suficiente para él y coqueteó con el cine filmando un par de cintas, sin mucha repercusión, llamadas Nofilm (2001) y Steak (2007).
Recuerdo la noche en que empezó todo; en mi apartamento de Marsella, nos encontrábamos charlando de cine, mientras tomábamos absenta, cuando Quentin comenzó a enumerar fallos clamorosos de lógica en películas famosas. Entre bromas, nos dimos cuenta de que el cine está lleno de errores y estupideces; y justo en ese momento, se me ocurrió soltar: – ¡Sí, todas las películas tiene algo absurdo! Pero, nada sería más absurdo que una película protagonizada por un neumático.
Los dos nos reímos como locos, agudizada nuestra euforia por la absenta, pero no tardamos mucho en inventar una loca historia sobre una cubierta de neumático con poderes telequinéticos y problemas de identidad, que fuese asesinando gente por el desierto de Arizona. Imaginamos una road-movie, incluso barajando un imposible romance entre la rueda y una bella jovencita, con una colección de tonterías que no fuesen explicables racionalmente de ningún modo.

Ya en ese momento, vimos que teníamos potencial para realizar al menos un corto que epatase y sorprendiese. Quentin y yo siempre hemos amado los riesgos en nuestras carreras, entendemos que una mirada diferente en el cine, como por ejemplo la inquietante locura de David Lynch, es necesaria para el enriquecimiento de este arte. Es aburrido ver como en el cine de terror cae y cae siempre en los mismos clichés y nosotros quisimos reflejar algo de eso en nuestra idea, denunciándolo. Es lo que quisimos reflejar continuamente en Rubber, y esperamos que haya quedado bien en ese aspecto.

Algo que nos planteamos fue hacer cómplice al espectador de la tremenda broma que es un neumático ejerciendo de papel principal en una historia humanizada. Era difícil introducirlos en un mundo sin reglas de una forma “coherente”, así que retornando al principio de nuestra velada, decidimos empezar la película con un soliloquio sobre las sin razones en las películas que nos habían gustado, y exponiendo Rubber como homenaje a estos absurdos, que son reflejo de la propia vida cotidiana. Ambicioso, ¿no? Pero como ya he dicho, a Quentin y mí nos gustan los riesgos.

Pasados unos días recibí la excitada llamada de Quentin: – ¡Robert, Robert! Lo tengo todo listo, he conseguido financiación. ¡Haremos la película del neumático asesino! He localizado el casting, actores estupendos. ¡Ya verás! Hasta he compuesto los primeros temas de la banda sonora, todo muy desertico y minimalista. Estuve viendo Los caballeros de la Mesa Cuadrada e incluso se me ha ocurrido como hacer que el público no piense que les estamos tomando el pelo…
“Eso no sé si lo conseguiremos”, pensé. – ¿Te acuerdas de la escena de la película de los Monty Python donde eran arrestados los actores…. De eso se trata, metalenguaje. – Espera un momento, ¿metalenguaje? – Le corté. – Sí, solo se trata de… de hablar de cine dentro del cine. ¡Eso es! Pondremos unos espectadores dentro de la propia película… como si fuesen el público omnisciente que participa en el rodaje y…
Así se tiró durante horas. Sin embargo, sus argumentos eran convincentes. Se trataba del tipo de película que llamaba mucho la atención. Aunque reconozco que como largometraje se me antojaba peligroso; supongo que mucha gente considerará pesado mantener una broma durante hora y media. No obstante, Quentin me aportaba confianza; su experiencia y buen hacer con la cámara seguro que quedaban patentes en escenas cuidadosamente planificadas, para que yo pudiese lucirme en pantalla. Y espero, que a pesar de mi dificultad para gesticular, todo mi esfuerzo haya quedado plasmado en la película. Porque obviamente acepté, y al poco tiempo me encontraba en un desierto preparado para el rodaje.

La filmación fue muy divertida aunque dura, mis compañeros de reparto no eran destacables, a excepción de un televisivo Stephen Spinella, que lo hace fenomenal como sheriff sardónico y participa en las escenas más graciosas. Especialmente decepcionante fue el trabajo de Roxana Mesquida, mi “pareja” en la película, que no pasa de mero adorno decorativo. Quizás su trabajo hace que decaiga el film, pero al actuar yo en la gran mayoría de escenas, su presencia no destaca mucho. Desgraciadamente, algunos críticos malintencionados han destacado como principal fallo de Rubber, el exceso de escenas donde una simple cubierta de neumático está quieta haciendo algo aparentemente gracioso. Ya he comentado que la duración podía jugar en contra de nuestro proyecto pero creo que no percibir mis dotes interpretativas es más propio de rinocerontes antes que de seres humanos.

En cuanto al apartado técnico decir que todo fue estupendamente. Efectivamente, Quentin destacó como un excelente planificado,r creando hermosas viñetas visuales que refuerzan la sensación de surrealismo que la historia requería; bueno, llamarlo historia sé que es decir mucho. En fin…
Sinceramente quiero dar mi enhorabuena a todo el equipo por el trabajo realizado, especialmente en el área de la fotografía, donde Quentin ha podido expresarse libremente con cierto lenguaje de video-clip.

Algunos ya han apuntado que Rubber pertenece más al género de la comedia que al del terror. Y efectivamente tienen razón, aunque tratar de entender Rubber como una película de género me parece algo imposible. Llamarlo una broma también me parece injusto, creo que consigue entretener de sobre durante su metraje; en el cual, las escenas sangrientas no sobran si no que ensalzan ese toque gamberro que hemos conseguido. Podríamos decir que es una gamberrada donde incluso tienen cabida reflexiones sobre el mundo del cine y, hasta que punto, los espectadores se lo tragan todo (el porqué de la escena donde los de la propia película devoran un pavo asado con sádica avidez).

¿Qué llegué a divertir a los espectadores? Bueno, todo es cuestión de las ganas de ver absurdos que tengan. Entiendo que ver sin sentidos de forma continuada puede resultar hiriente, sobre todo sin una aparente trama detrás. Pero si uno se quiere divertir e incluso romper con lo que ve habitualmente, tanto si se trata de un aficionado al terror ó no, debería darle una oportunidad a nuestra película.
Al igual que nosotros disfrutamos con nuestro viaje de absenta, queremos que todos ustedes tengan una oportunidad de dudar de lo que ven en pantalla, disfrutar con un apartado visual potente y dejarse llevar por los paisajes musicales de Mr. Oizo.

¿Y los motivos? No existe motivo para la existencia de esta película, porque no hay ninguna jodida razón…

Lo mejor: Aparte de Stephen Spinella, que borda un papel socarrón como pocos, de la excelente fotografía y planificación; la experiencia de ver a un neumático en pantalla actuando como un ser humano, es cuando menos... impactante!

Lo peor: Si no te gustan los discursos absurdos desearás que te reviente a ti la cabeza, además quizás sea una cinta muy larga para lo que pretende. ¡Ah! Y la poca expresividad de Robert :)

The Ward

Un regreso a medio gas

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  • Título original: The Ward
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: John Carpenter
  • Guión: Michael Rasmussen, Shawn Rasmussen
  • Intérpretes: Amber Heard, Jared Harris, Danielle Panabaker
  • Argumento: 1966, Kristen ha sido internada en un psiquiátrico y no recuerda por qué. Poco a poco va descubriendo qué oculta su cerebro. Pero... ¿será más horrible que el ser que vaga por los pasillos matando a las internas antes de que consigan su alta?

65 |100

Estrellas: 3

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Nueve años son muchos años. Sobre todo si estamos hablando de la ausencia de un maestro responsable de obras como La noche de Halloween, La Cosa, 1997: Rescate en NY ó la magistral En la boca del miedo. Estamos hablando de John Carpenter, ese genial director de más de sesenta años (dato en absoluto baladí), que desde la infravalorada Fantasmas de Marte (2001) se había sumergido en un silencio obligado por las enfermedades y un mercado, el del cine fantástico, que mira con lupa y excesivo criticismo las obras modernas de determinados autores consagrados.
Bueno, el citado silencio no ha sido absoluto; habiendo podido disfrutar de dos capítulos de la serie Maestros del Horror muy desiguales: El genial Cigarette Burns y el flojito Pro-Life.
Sin embargo, todos sus fans (entre los que me encuentro) llevabamos esperando con ansia el retorno a la gran pantalla de uno de los creadores más memorables del cine fantástico. ¿Ó alguno es capaz de negar qué Carpenter se encuentra entre los veinte mejores directores de cine de género? De acuerdo, quizás no tanto por su técnica como por su constancia, cariño para con los aficionados y los argumentos siempre interesantes de sus películas; pero es más de lo que podemos decir de figuras encumbradas en taquilla como James Cameron ó George Lucas.

Bien, pues el retorno ya está aquí; y no exento de polémica, opiniones enfrentadas y unas críticas, a mi juicio, excesivamente duras. Y este regreso, se trata de un thriller de tintes sobrenaturales, llamado The Ward; el cual tuve el placer de poder verlo en la actual edición del festival de Sitges rodeado de buenos amigos, fuerte olor a humanidad y grititos de expectación. El ambiente idóneo de un festival, vamos.

Corre el año 1966, Kristen Amber Heard es internada en un tenebroso psiquiátrico por incendiar una granja. Confundida, atormentada por difusos recuerdos ominosos y sin saber muy bien como ha llegado hasta esa situación, se ve retenida en contra de su voluntad y bajo un tratamiento de choque bastante severo para los cánones actuales. En el ala donde está internada, otras cuatro chicas son su única compañía frente a la dura actitud de las enfermeras y camilleros.

Al poco de llegar, Kristen empieza a intuir que algo no anda muy bien. Sus compañeras están aterrorizadas por algo que ronda de noche entre los pasillos de la institución. Condenadas a ser tomadas por locas, las chicas intentan ignorar la amenaza que poco a poco las va cazando antes de que puedan recibir el alta médica. Sin ayuda ni respeto por parte de los empleados del psiquiátrico, Kristen se ve avocada a desentrañar un misterio que atenta contra su propia vida y la de, las ahora, sus amigas.

The Ward no presenta argumental una historia novedosa, ni siquiera potente. El misterio en el manicomio, la lucha entre internos y sanitarios; el horror a verse atrapado en un edificio con algo peligroso sin que nadie te crea, es una trama que el mismo Carpenter ha usado con profusión e incluso otros autores han querido manejar dándole cierta vuelta de tuerca, como en el caso de la entrañable Bubba Ho-Tep de Don Coscarelli. Este es el primer handicap con el que se enfrenta Carpenter, y no es que el guión lo resuelva en modo alguno, usando giros, sorpresas, personajes brillantes u otros recursos. Entonces, ¿es recomendable esta película? Ante tan retorcida pregunta solo queda fijarnos en lo más importante de una producción terrorífica: Su guión, ambientación y actuaciones.

El libreto de los desconocidos hermanos Rasmussen (este es su primer trabajo de “peso”) se dedica a cimentar la película sobre situaciones manidas, personajes arquetípicos y sustos fáciles. No obstante, esta acumulación de escenas poco sorprendentes y originales no tiene una lectura tan sencilla e inmediata. Digamos que la saña e inquina de algunos “críticos” se ha dejado llevar por una primera impresión, a todas luces, desproporcionada.
Claramente, nos encontramos con una cinta que busca un enfoque clásico del cine de sustos; un equivalente moderno a los relatos de fantasmas de M.R. James. He podido leer que la historia de Kristen y sus compañeras resulta aburrida dada la falta de originalidad argumental, así como los sustos tontorrones que se repiten sin cesar, haciendo uso del aumento de volumen repentino. Bien, ¡así era el cine de terror hace treinta años! Y sigue siendo superior a más de la mitad de producciones de este nuevo siglo. Es como si los responsables del proyecto, se hubiesen tomado la vuelta detrás de las cámaras de Carpenter como una necesaria vuelta a su cine más característico. Muy recomendable me parece visionar La Noche de Halloween después de ver The Ward, los paralelismos formales asustarán a más de uno.
Además el argumento no es tan malo, funciona lo suficiente como para no perder el interés durante la escasa hora y medía de metraje; con que la presencia fantasmal hubiese tenido algo más de carisma ó enjundia todo hubiese tenido una repercusión más positiva.
Puede que sea un trabajo de encargo, pero lo veo igual de resultón que Vampiros (1998), la cual no fue tan vilipendiada.

Visualmente observamos rápidamente que la ambientación sesentera tiene un único propósito. Predisponer al espectador, ponerlo sobre aviso de que no va a ver una película “actual”. Con un ligero esfuerzo de fe, podríamos creer que estamos ante una producción de los setenta ambientada en los sesenta. Algo parecido (con cambio de décadas por medio) a The House of The Devil de Ty West, pero con mayor acierto (y presupuesto). Aquí ya tenemos el primer elemento diferenciador; el toque de estilo de un maestro: donde directores más jóvenes tropiezan, John Carpenter acierta de pleno. Sin efectismos pero con sobrada efectividad, nos vemos trasladados a una época, los años sesenta, con una veracidad increíble para los escasos recursos utilizados. Todo con un ritmo profesional que agudiza la sensación retro…
La ambientación nocturna, los viejos pasillos iluminados perfectamente (el uso de la iluminación y la fotografía es digno de estudio en escuelas de imagen y sonido), los enfoques exteriores de la arquitectura del siniestro manicomio, el vestuario datado… todo eso y poco más, nos sitúa en una década donde el cine era diferente; predecible en el siglo XXI pero dotado de una magia que todavía no se ha podido igualar, salvo en contadas ocasiones, en estos últimos años de paupérrimo género fantástico.
Lamentablemente, reconozco que esta atmósfera insana y misteriosa que se respira, está al servicio de este engaño cinematográfico y nada más; dejando al guión bastante desangelado en cuanto a desarrollo e interés, por eso de ver lo mismo en pantalla una y otra vez.
Quizás el exceso de sobresaltos debería haber sido controlado, más de uno saldrá aborrecido al comprobar como la “presencia” ó “fantasma” actúa siempre cuando uno espera y además en las ubicaciones más artificialmente preparadas que he visto en mucho tiempo… pero, insisto, no os engañéis; es algo premeditado…

Las actuaciones están a buen nivel, algo maniatadas debido a los personajes bidimensionales que pueblan el psiquiátrico. Sin embargo, volvemos a la intencionalidad… actores, como el televisivo Jared Harris, demuestran una solvencia sobrada bajo una dirección artística que se hace notar por la contención (muy de los setenta) en los diálogos. Amber Heard, buena amiga de Almas Oscuras debido a su papel en Todos los chicos aman a Mandy Lane y a uno de los cameos más divertidos de Zombieland, se destapa como una heroína de tomo y lomo, abandonando sus papeles más sexys para mostrar que es una buena apuesta de futuro dentro del género de terror. No se trata de una actuación deslumbrante, todavía le queda mucho para dominar la actuación a través de la expresividad facial, pero ese acercamiento al prototipo de Sarah Connor hace que gane como actriz; aunque no se la vea tan guapa como en otros trabajos… de hecho, aún puedo recordar los comentarios lascivos sobre ella que hacia un tipo sentado a mi derecha, y es que Amber destapa pasiones allí por donde pasa…
También me parece que los clichés en cuanto a personajes estereotipados (la loca que está como una cabra, la loca seductora, la loca mimosa y la loca intelectual) responden a ese deseo de llamar la atención sobre un estilo anticuado pero valido. Es más, mientras en otras cintas estos estereotipos se usan con torpeza, aquí están bien integrados en la trama, siendo parte esencial de la misma. Y es que a pesar de la superficialidad general, la cinta deja los cabos atados y bien atados, pese a la sensación de que se ha jugado con nuestra mente como en otros títulos que no nombraré para evitar destripes innecesarios. Baste decir que cerrar tan herméticamente un guión tampoco suele ser el estilo actual y en ese aspecto el film gana enteros.

Y aquí es cuando me gustaría volver finalmente al quid de la cuestión: ¿Es una buena película? Recomendar ó no The Ward es complicado, uno tiene que dejar de lado su amor por el cine de Carpenter y reconocer que la propuesta se queda medio gas; precisamente porque al ser un fanático de las películas de este cineasta, uno tiene este tipo de cine, el de las apariciones fantasmagóricas fuera de plano, muy trillado. Hay que aceptar que estas películas como homenaje a una época ya superada saben a poco en los tiempos que corren; sin embargo, superada la primera impresión de producto para encefalogramas planos, podemos disfrutar The Ward por su sabor añejo, unos planos interiores ejemplares y un amor al terror que yo no veo muy a menudo.

Otros dicen que a Carpenter siempre se le puede pedir más. Pero, ¿tú qué le pedirías a tu abuelo de setenta y dos años? “¡Súbete al andamio abuelo!” Un poco de perspectiva antes de despellejar, por favor. La película no es un hito en la carrera de este director, pero tampoco me parece el tropiezo que otros quieren ver. Si que me gustaría ver una cinta dirigida por él, escrita por él y musicada por él… pero veo injusto tirar a la basura una película porque mis deseos particulares no se plasmen en pantalla, una cosa es ser exigente y otra ser cáustico gratuitamente.

En definitiva, en una cartelera plagada de remakes, de cintas alejadas del verdadero cine terrorífico y de grandes presupuestos vacíos de contenido; el retorno de un genio a medio gas sigue pateando culos a Eli Roth, Robert Rodríguez y otros pseudo-sofistas del fantástico.

Lo mejor: El uso de la escenografía, cámara y efectos de luz; la guapa Amber Heard... y diablos!!! La vuelta de un auténtico maestro del horror siempre debe ser bienvenida

Lo peor: Lo manido de todos los elementos arguméntales, el uso de sustos fáciles y saber que John Carpenter podría haber dejado una mayor impronta personal, en este proyecto

Die Tur (The Door)

Huye de los fantasmas del pasado

Die Tur (La Puerta)

Die Tur (La Puerta)Retomamos nuestro periplo por algunas de las películas que veremos en el ya iniciado Festival de Sitges. En esta ocasión se trata de Die Tür (The Door), adaptación de la novela del escritor turco-germano Akif Pirinçci llevada a cabo por el director germano Anno Saul.

Die Tur (The Door) se presenta como un interesantísimo thriller repleto de realidades alternativas, universos paralelos y viajes en el tiempo.

Die Tur (The Door) narra la historia de David, un pintor de éxito que ha perdido el control sobre su vida tras sentirse responsable de la muerte de su hija de siete años. Siete años después del trágico acontecimiento que ha marcado su vida, David descubre una puerta que le dará la oportunidad de volver a empezar de cero y regresar al momento preciso de la muerte de su hija. Sin embargo, lo que en principio parece una oportunidad de enmendar el pasado, se acabará convirtiendo en una verdadera pesadilla, ya que no todo en el pasado es como parece.

Una película que convence por su argumento y que espero tengamos la posibilidad de ver muy pronto.

Machete Maidens Unleashed!

Un paseo por el lado más bizarro del exploit filipino

Machete Maidens Unleashed!

Machete Maidens Unleashed!Mark Hartley, realizador con una amplísima experiencia en el mundo del video-clip, debutó en cine con Not Quite Hollywood (2008), documental de culto que repasaba el cine de explotación australiano.

Ahora regresa con Machete Maidens Unleashed!, un nuevo paseo por el exploit de los años 70 y 80, en esta ocasión originado en las islas Filipinas.
Por lo visto, durante las dos décadas mencionadas, pequeñas productoras norteamericanas vieron en la industria cinematográfica filipina una excelente ocasión de abaratar los costes de sus películas. El propio Roger Corman trasladó buena parte de la producción de la New Concorde a las islas, logrando - o al menos intentándolo – que los bajos fondos de Manila fueran el escenario idóneo de películas cuya acción transcurría, supuestamente, en mitad de Los Ángeles.

De esta manera, películas de serie B que se escondían bajo un sello norteamericano, eran en realidad producciones de baja estofa rodadas íntegramente en las Filipinas, que inundaban las estanterias de los video-clubs de medio mundo, y que ofrecían al espectador de la época lo que otros tan sólo se atrevían a prometer: ingentes cantidades de sexo y violencia.

Machete Maidens Unleashed! podrá verse en el próximo Festival de Sitges. No os perdais el trailer… no tiene desperdicio.

En el número de septiembre de la revista ScifiWorld - por cierto, un número excelente dedicado casi íntegramente al cine de zombis – , podréis encontrar un magnífico artículo que habla sobre la cinematografía filipina de los 70 y los 80 a cargo de Domingo López y Reinaldo Pereira.

Hatchet II

Llega la esperada secuela del 'Hachazo'

Hatchet II

Hatchet IIHatchet II, esperadísima secuela del triunfador slasher del 2007 (muchas voces se apresuraron en ver en el psycho-killer Victor Crowley el relevo generacional de los ya míticos Jason, Freddy o Michael Myers), tendrá su espacio en el Midnight X-Treme del próximo Festival de Sitges.

Adam Green (del que también podrá verse en Sitges su estupenda Frozen) vuelve a estar al frente de la secuela de Hatchet en calidad de guionista y director.

Hatchet II cuenta cómo después de escapar de las garras de Victor Crowley, Marybeth aprende la verdad acerca de la maldición de Crowley y se dirige hacia el pantano de Nueva Orleans acompañada de un grupo de cazadores para buscar venganza para su familia y matar a Victor Crowley de una vez por todas.

En USA, Hatchet II se estrenará el próximo 1 de octubre.

Insidious

James Wan y su particular poltergeist

Insidious

James Wan vuelve a contar con la colaboración de Leigh Whannel (ambos co-escribieron el guión del primer Saw y Wan lo dirigió) para llevar a cabo su última película, Insidious, un thriller paranormal que muchos ya se han atrevido a comparar con el Poletergeist de Tobe Hooper/Spielberg, y que podremos ver en la sección Panorama del Festival de Sitges 2010.

Insidious cuenta la historia de una familia que se acaba de mudar a una antigua casa para comenzar una nueva vida. Al poco tiempo, uno de los hijos es víctima de un accidente que lo deja en un estado de coma. La joven familia descubrirá que el cuerpo de su hijo se ha convertido en un imán para las entidades malévolas, mientras su conciencia se halla atrapada en un oscuro mundo conocido como “The Further”.

Las primeras comentarios surgidos en la red acerca de Insidious están siendo muy favorables con la pelíucla de Wan. Personalmente me conformaría con que estuviera a la altura de su recomendable Silencio desde el mal (2007).