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Incomprensible

El arte de dejarse llevar

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El tercer cuento que termina por configurar la trilogía sobre el “terror” creada por nuestro antiguo colaborador: el amoroso Blanch.

La siguiente historia de amor es una exaltación al sentido único de cada partícula que la forma. Cada letra, cada fragmento de papel, cada gota de tinta, cada palabra formada por la agrupación de sílabas combinadas a su vez, por las parejas y tríadas de letras, resaltan el romanticismo caótico compuesto por disposiciones cósmicas más allá del entendimiento humano. Como en toda historia de amor hay melancolía al igual que toda persona que contempla sus movimientos ante un espejo levantando su mano derecha obtiene como respuesta una imagen burlona de si mismo levantando la mano izquierda. ¿Pero que sería el amor sin este término, sino puro capricho?

Todo empezó con un color, el azul. Mucha simbología gira en torno a este color: muerte, tristeza… Ya que más de uno, se considera “muchos”, por lo menos en nuestro caso. Pero el azul al que me refiero no se puede encontrar en ningún bote de pintura, ni aunque sea una de esas marcas caras que tienen una gama de colores casi infinita. Era más bien el azul que desprende el brillo de un único componente de un banco de peces. ¿Sabíais que los peces nunca duermen? Seguir leyendo…

Devil's Mile

Un mal del que nadie escapa

devils mile

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  • Título original: Devil's Mile
  • Nacionalidad: USA | Año: 2014
  • Director: Joseph O’Brien
  • Guión: Joseph O’Brien
  • Intérpretes: David Hayter, Maria del Mar, Casey Hudecki
  • Argumento: Tres secuestradores deciden llevar a dos rehenes por una carretera secundaria, lo que no saben es que hay carreteras que nunca olvidan la sangre que se derrama sobre ellas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

devils mile

De vuelta al complicado mundo del mind blowing, del que por otro lado añadiría que se trata de uno de mis subgéneros favoritos. Pero no nos confundamos, esta mezcolanza ya la conocemos dado lo alargada que es la sombra de Dead End; y tras un buen número de películas que tienen a los bucles temporales como tema principal, como pueden ser Triangle, Primer, Plus one o Coherence, entre otras muchas, resulta especialmente difícil destacar. El punto de partida de Devil’s Mile, por lo tanto, ya lo conocemos: no hay principio ni fin, sólo vueltas y más vueltas, partiendo, además, de una premisa muy similar a la de la mencionada Dead End.

Sin embargo Devil’s Mile es un filme realmente fascinante, pues decide dar un paso más allá y superar la larga y oriunda carretera de Dead End para acabar resultando una película más controvertida y menos convencional. Devil’s Mile convierte la carretera en un viaje surrealista de continua pesadilla muy a lo Lost Highway (David Lynch, 1997)…, una carretera contínua y sin fin. Dicho esto, y a pesar de que las reglas son las habituales, el juego cambia pantagruélicamente en cuanto a complejidad, sobre todo debido a que el punto neurálgico de la trama es semejante al de filmes como En la boca del miedo (John Carpenter): nunca sabemos hasta qué punto es creíble lo que vemos y mucho menos cuándo empezó a ser creíble; contrariamente a la mencionada Dead End, que proponía un juego mucho más sucio y comercial. Lo bueno de esta complejidad que plantea Devil’s Mile, es que la película de Joseph O’Brien se presenta como una experiencia surrealista desde el minuto uno. La trama se repite contínuamente y de manera paralela, pero nunca igual. Por esa razón no es hasta los minutos finales que empezamos a ser conscientes de que incluso los diálogos se repiten sucesivamente a la par que los acontecimientos parecen avanzar de manera distinta… cuando en realidad no es así. Sutil acierto. Seguir leyendo…

Lo mejor: Un buen comecocos con doble lectura.

Lo peor: El final es un cliché bastante previsible.

The Other Side of Sleep

Dormir... eternamente

the other side of sleep

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  • Título original: The other side of sleep
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Rebecca Daly
  • Guión: Rebecca Daly, Glenn Montgomery
  • Intérpretes: Antonia Campbell-Hughes, Cathy Belton, Sam Keeley
  • Argumento: Arlene es sonámbula, y desde que conoció a Gina, su insomnio no le permite discernir entre sueño y realidad.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

the other side of sleep

Arlene sueña… Se levanta y abre la puerta de su habitación. Después despierta y no recuerda nada, es de día y está en el bosque que rodea la pequeña localidad en la que habita. Yace junto a una joven llamada Gina. Se despereza y presiente que Gina es tan real como el bosque; pero entonces la mira y se da cuenta de que Gina no puede despertar porque ella sigue durmiendo. ¿Está Arlene despierta o siempre estuvo dormida? Se encuentra desconcertada y no está muy segura de lo que ha ocurrido. Se trata de un hecho tan apacible como tremebundo, pero ni se inmuta; y siente que alguien la acecha oculto tras los árboles. Alguien lo ha presenciado todo. A partir de ahora, siempre dudará, ¿se trata de una pesadilla o de un choque de realidad?

Oculta un secreto. Parece una ilusión pero trata sobre una obsesión. Una charada de tres perspectivas, dos misterios y una sola protagonista. Un doble juego excéntrico e ingenioso que converge en un mismo punto inicial, pero tan sumamente lánguido… Si de verdad alguien creía que todo estaba contado y que Berberian Sound Studio era única en su género, sin duda alguna es que todavía no ha experimentado algo como The other side of sleep. Si tuviera que definir con una sola palabra la experiencia esa sería, sin dudarlo: frustrante. Frustrante porque es imposible saber qué he visto, ni qué se pretendía con esta película. De hecho ni siquiera sé de qué va The other side of the sleep. No sé si se trata de una broma, de un ademán por llamar la atención, o simplemente solo se hizo para sacar de quicio al pobre espectador menos asiduo al cine experimental que tuvo el infortunio de toparse con ella. Pero hay un ejercicio realmente místico en todo esto, una inestabilidad que se respira real y empática; espontánea. Seguir leyendo…

Lo mejor: la actuación de Campbell-Hughes y la espeluznante atmósfera que la rodea. El doble juego da que pensar.

Lo peor: altas probabilidades de quedarse dormido, demasiado hermética y requiere de una capacidad de adaptación inconmensurable. Para ver una sola vez.

The Rambler

Esto hará que tu cerebro explote

the rambler

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  • Título original: The Rambler
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Calvin Reeder
  • Guión: Calvin Reeder
  • Intérpretes: Dermot Mulroney, Lindsay Pulsipher, Natasha Lyonne
  • Argumento: Un hombre que acaba de salir de la cárcel, hará todo lo posible por volver a casa.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

the rambler

Ciertamente The Rambler puede resultar un film engañoso, ya que a simple vista podríamos pensar que estamos ante un neowestern o un exploitation de serie b que se desarrolla en la actualidad; todo ello bañado por una generosa ración de gore…, pero no, ni por asomo. Desgraciadamente esta era solamente la tapadera de su presunto atractivo. En el fondo The Rambler es una película lynchiana, surrealista en su totalidad y que se desarrolla - eso sí – bajo la atmósfera propia de un western (tendencia que últimamente parece estar en pleno apogeo). Pero esa no es la razón de su fracaso, ni mucho menos.

Hay una cosa que me ha sorprendido de The Rambler, y es que se preocupa por contar una historia. El problema de este tipo de propuestas surrealistas, como la anterior película del infame Calvin Reeder, The Oregonian; es que están completamente huecas. No se preocupan por el espectador y su único interés parece ser el de mostrar una serie de imágenes bizarras y absolutamente inconexas que, como mucho, satisfacen el horrendo apetito de sus creadores, dejando al espectador con al ardua tarea de intentar obtener una conclusión final acerca de lo que acaba de ver. Pues esa mierda era The Oregonian y, desgraciadamente, hay muchas como ella. Sin embargo, The Rambler es una película mucho más madura. Sigue un guión predeterminado y procura ser mucho más intimista y un poco - recalco lo de “poco” – menos críptica que su anterior film. No obstante The Rambler tiene una serie de inconvenientes que le impiden llegar a emocionar y que explicaré más adelante. Seguir leyendo…

Lo mejor: Nuestro The Rambler y la atmósfera árida.

Lo peor: Aburre y peca de contener escenas bizarras estúpidas. Para ver una vez y no más.

Rubber

No fucking reason

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  • Título original: Rubber
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2010
  • Director: Quentin Dupieux
  • Guión: Quentin Dupieux
  • Intérpretes: Stephen Spinella, Roxane Mesquida, Wings Hauser, Robert
  • Argumento: El neumático Robert pasa sus días en el desierto de Arizona, practicando con sus poderes telequinéticos hasta que una mañana conoce a Sheila, una atractiva joven, y su vida se convierte en la típica historia de amor y asesinatos sin sentido.

62 |100

Estrellas: 3

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NOTICIA: Por primera vez en Almas Oscuras, ¡tenemos una reseña realizada por uno de los actores principales de la película! Nuestro buen amigo Robert, el neumático, tuvo a bien enviarnos un análisis de su puño y letra, es un decir, de lo que el considera los puntos más importantes de la cinta.
He basado la nota en las doctas opiniones de este magnífico intérprete.
Sin más preámbulos os dejo con Robert y su acerada visión del cine fantástico actual.

Quentin Dupieux, el director y guionista de Rubber, y yo, llevábamos bastante tiempo barajando la posibilidad de emprender un proyecto juntos. Quentin es un tipo inquieto y provocador; de todos es conocida su faceta como Mr. Oizo, produciendo y editando discos de música electrónica en Francia. Yo soy un enamorado de su trabajo musical, especialmente de su exitazo “Flat Beat”, utilizado para una campaña de Levi’s, donde ya empezó sus pinitos, como cineasta, dirigiendo el mismo un spot. Pero eso no era suficiente para él y coqueteó con el cine filmando un par de cintas, sin mucha repercusión, llamadas Nofilm (2001) y Steak (2007).
Recuerdo la noche en que empezó todo; en mi apartamento de Marsella, nos encontrábamos charlando de cine, mientras tomábamos absenta, cuando Quentin comenzó a enumerar fallos clamorosos de lógica en películas famosas. Entre bromas, nos dimos cuenta de que el cine está lleno de errores y estupideces; y justo en ese momento, se me ocurrió soltar: – ¡Sí, todas las películas tiene algo absurdo! Pero, nada sería más absurdo que una película protagonizada por un neumático.
Los dos nos reímos como locos, agudizada nuestra euforia por la absenta, pero no tardamos mucho en inventar una loca historia sobre una cubierta de neumático con poderes telequinéticos y problemas de identidad, que fuese asesinando gente por el desierto de Arizona. Imaginamos una road-movie, incluso barajando un imposible romance entre la rueda y una bella jovencita, con una colección de tonterías que no fuesen explicables racionalmente de ningún modo.

Ya en ese momento, vimos que teníamos potencial para realizar al menos un corto que epatase y sorprendiese. Quentin y yo siempre hemos amado los riesgos en nuestras carreras, entendemos que una mirada diferente en el cine, como por ejemplo la inquietante locura de David Lynch, es necesaria para el enriquecimiento de este arte. Es aburrido ver como en el cine de terror cae y cae siempre en los mismos clichés y nosotros quisimos reflejar algo de eso en nuestra idea, denunciándolo. Es lo que quisimos reflejar continuamente en Rubber, y esperamos que haya quedado bien en ese aspecto.

Algo que nos planteamos fue hacer cómplice al espectador de la tremenda broma que es un neumático ejerciendo de papel principal en una historia humanizada. Era difícil introducirlos en un mundo sin reglas de una forma “coherente”, así que retornando al principio de nuestra velada, decidimos empezar la película con un soliloquio sobre las sin razones en las películas que nos habían gustado, y exponiendo Rubber como homenaje a estos absurdos, que son reflejo de la propia vida cotidiana. Ambicioso, ¿no? Pero como ya he dicho, a Quentin y mí nos gustan los riesgos.

Pasados unos días recibí la excitada llamada de Quentin: – ¡Robert, Robert! Lo tengo todo listo, he conseguido financiación. ¡Haremos la película del neumático asesino! He localizado el casting, actores estupendos. ¡Ya verás! Hasta he compuesto los primeros temas de la banda sonora, todo muy desertico y minimalista. Estuve viendo Los caballeros de la Mesa Cuadrada e incluso se me ha ocurrido como hacer que el público no piense que les estamos tomando el pelo…
“Eso no sé si lo conseguiremos”, pensé. – ¿Te acuerdas de la escena de la película de los Monty Python donde eran arrestados los actores…. De eso se trata, metalenguaje. – Espera un momento, ¿metalenguaje? – Le corté. – Sí, solo se trata de… de hablar de cine dentro del cine. ¡Eso es! Pondremos unos espectadores dentro de la propia película… como si fuesen el público omnisciente que participa en el rodaje y…
Así se tiró durante horas. Sin embargo, sus argumentos eran convincentes. Se trataba del tipo de película que llamaba mucho la atención. Aunque reconozco que como largometraje se me antojaba peligroso; supongo que mucha gente considerará pesado mantener una broma durante hora y media. No obstante, Quentin me aportaba confianza; su experiencia y buen hacer con la cámara seguro que quedaban patentes en escenas cuidadosamente planificadas, para que yo pudiese lucirme en pantalla. Y espero, que a pesar de mi dificultad para gesticular, todo mi esfuerzo haya quedado plasmado en la película. Porque obviamente acepté, y al poco tiempo me encontraba en un desierto preparado para el rodaje.

La filmación fue muy divertida aunque dura, mis compañeros de reparto no eran destacables, a excepción de un televisivo Stephen Spinella, que lo hace fenomenal como sheriff sardónico y participa en las escenas más graciosas. Especialmente decepcionante fue el trabajo de Roxana Mesquida, mi “pareja” en la película, que no pasa de mero adorno decorativo. Quizás su trabajo hace que decaiga el film, pero al actuar yo en la gran mayoría de escenas, su presencia no destaca mucho. Desgraciadamente, algunos críticos malintencionados han destacado como principal fallo de Rubber, el exceso de escenas donde una simple cubierta de neumático está quieta haciendo algo aparentemente gracioso. Ya he comentado que la duración podía jugar en contra de nuestro proyecto pero creo que no percibir mis dotes interpretativas es más propio de rinocerontes antes que de seres humanos.

En cuanto al apartado técnico decir que todo fue estupendamente. Efectivamente, Quentin destacó como un excelente planificado,r creando hermosas viñetas visuales que refuerzan la sensación de surrealismo que la historia requería; bueno, llamarlo historia sé que es decir mucho. En fin…
Sinceramente quiero dar mi enhorabuena a todo el equipo por el trabajo realizado, especialmente en el área de la fotografía, donde Quentin ha podido expresarse libremente con cierto lenguaje de video-clip.

Algunos ya han apuntado que Rubber pertenece más al género de la comedia que al del terror. Y efectivamente tienen razón, aunque tratar de entender Rubber como una película de género me parece algo imposible. Llamarlo una broma también me parece injusto, creo que consigue entretener de sobre durante su metraje; en el cual, las escenas sangrientas no sobran si no que ensalzan ese toque gamberro que hemos conseguido. Podríamos decir que es una gamberrada donde incluso tienen cabida reflexiones sobre el mundo del cine y, hasta que punto, los espectadores se lo tragan todo (el porqué de la escena donde los de la propia película devoran un pavo asado con sádica avidez).

¿Qué llegué a divertir a los espectadores? Bueno, todo es cuestión de las ganas de ver absurdos que tengan. Entiendo que ver sin sentidos de forma continuada puede resultar hiriente, sobre todo sin una aparente trama detrás. Pero si uno se quiere divertir e incluso romper con lo que ve habitualmente, tanto si se trata de un aficionado al terror ó no, debería darle una oportunidad a nuestra película.
Al igual que nosotros disfrutamos con nuestro viaje de absenta, queremos que todos ustedes tengan una oportunidad de dudar de lo que ven en pantalla, disfrutar con un apartado visual potente y dejarse llevar por los paisajes musicales de Mr. Oizo.

¿Y los motivos? No existe motivo para la existencia de esta película, porque no hay ninguna jodida razón…

Lo mejor: Aparte de Stephen Spinella, que borda un papel socarrón como pocos, de la excelente fotografía y planificación; la experiencia de ver a un neumático en pantalla actuando como un ser humano, es cuando menos... impactante!

Lo peor: Si no te gustan los discursos absurdos desearás que te reviente a ti la cabeza, además quizás sea una cinta muy larga para lo que pretende. ¡Ah! Y la poca expresividad de Robert :)