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Who are you?

El sueño de la imaginación produce hijos

Who are you

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  • Título original: Krai ... Nai Hong
  • Nacionalidad: Tailandia | Año: 2010
  • Director: Pakphum Wonjinda
  • Guión: Ekasit Thairat
  • Intérpretes: Sinjai Plengpanit, Chatsoroth Thanuthipayakul, Kanya Rattanapetch
  • Argumento: Nida es una madre soltera cuyo anti-social hijo Ton sufre el síndrome Hikikomori, incapacitándolo psicológicamente para salir de su habitación. Finalmente, la gente quiere curiosear por casa de Nida y terribles hechos comienzan a suceder.

80 |100

Estrellas: 4

Who Are You Grande

AVISO IMPORTANTE: Como en algún otro caso, recomiendo visionar Who are you? con la menor información posible – algo no muy difícil puesto que incongruentemente no existen muchos datos, de momento, sobre una película estrenada en Tailandia, con gran éxito de taquilla, hará más de un año. Mi recomendación se debe principalmente a que la trama culmina, mediante la supuesta sorpresa, dando las respuestas a un interesante enigma que se le propone al espectador: ¿qué esconde la habitación del hijo de Nida? Arruinarse la sorpresa con pistas fácilmente deducibles mediante el trailer, imágenes o, incluso, esta reseña, empequeñecería drásticamente la experiencia que desarrolla Who are you? Aunque dada la generosa recreación de una atmósfera lúgubre, deudora del suspense más clásico, unas actrices protagonistas entregadas y un terror macabro dosificado con precisión médica; no supone avocarla al cajón del “tiempo perdido” tan solo por conocer el dichoso final.

Nida es una vendedora de DVDs piratas que posee, además de una gran vitalidad, un puesto en el barrio desde donde ganarse la vida, gracias especialmente a la venta de películas pornográficas, y lanzar consejos a sus vecinos, con el único objetivo de que estos encuentren la paz de espíritu dentro de sus vidas.
Sin embargo, y sin razón aparente, parece que la vecindad se comienza a interesar por su hijo; pequeños robos, dudosa actividad nocturna, olores nauseabundos… Siendo viuda, Nadia tiene que afrontar sola la educación de su único hijo, Ton: un chaval aquejado de un raro autismo conocido como “Síndrome Hikikomori”. Efectivamente, aferrado al nuevo útero de cemento y madera que es su habitación, el hijo de Nadia solo se comunica con ella a través de agresivas notas bajo la puerta y se aísla del mundo exterior con fervor digno de un religioso. ¡¿Quien quiere ir a la escuela cuando puede estar jugando al ordenador todo el día?!

Al otro lado de la calle, Pan, una chica adicta a la cultura japonesa, y propensa a sufrir fuertes alergias provocadas por cualquier objeto/animal/persona, se dedica a espiar infructuosamente, mientras decide si suicidarse o no, las ventanas tapadas del cuarto de Ton. “La curiosidad mató al gato, la curiosidad mató al gato”, se repite asustada cautivada por los efectos que crean las sombras en la habitación de Ton, pero, ¿qué más da el peligro cuando la vida no tiene ningún sabor especial?

No es de extrañar, que ante semejante panorama, Nida se involucre con una secta “new age” que predica el auto-conocimiento como llave de poderes mentales inconmensurables. “¿Quién eres tú?”, rezan los panfletos de la secta y así, poco a poco, sumergiéndose tanto en si misma como en las ilimitadas posibilidades de su imaginación, nuestra protagonista va enfrentándose a la puerta desconchada, y marcada descuidadamente con un “¡fuera de aquí!”, que lo separa de su querido hijo.

Repaso dentro de mi cabeza las imágenes que ha grabado Who are you? en ella, me doy cuenta de lo mucho que me ha gustado. Repaso las ideas, las sensaciones transmitidas y me reafirmo en mi opinión: ¡cuanto me ha gustado Who are you?! Pienso en los detalles técnicos y mi placer, la endorfina acumulándose en la sinapsis de los nervios, se dispara.

Repaso la fotografía, de remarcado gránulo y colores que transitan, según la escena y el tiempo requiera, entre la podredumbre del recuerdo y la enajenación – amarillos, verdes, azul grisáceo – y lo variadamente cromático de un mundo que, fuera de la cabeza de Nida y Pan, se ve tan real que hiere. Aúna esfuerzos esta fotografía, junto a la iluminación y la esforzada puesta en escena, con una banda sonora y unos efectos de sonido que, pese a coquetear con el puro efectismo, se revelan fundamentales para la recreación de un terremoto único, tétrico y denso cuyo epicentro es la habitación de Ton.

Recuerdo con sorna las escasas gotas de humor negro (y a la par genuino), la forma de tomarse la vida que plasman estos orientales… esa obstinación obsesiva por ver siempre sonrientes la luz al final del túnel, aunque esta sea un tren de mercancías.

Analizo y separo los diferentes conceptos que dibuja su sencillo argumento y me sorprende satisfactoriamente que todo tenga cabida: el suspense, lo paranormal, comedia negra soterrada, el thriller psicológico, locura, filosofía oriental, un autoengaño capaz de distorsionar la realidad; y que curiosamente refleja una gran verdad como es la permanente alienación en la que el ser humano medio vive, y lo paradójicamente más bello: un fuerte drama generacional. ¿Acaso no se esconde la incomprensión, entre diferentes generaciones, dentro del cuarto de esos chicos y chicas que conciben el mundo exterior como una sangrante carrera de obstáculos – abusones en el caso que nos toca – cuya única meta es la muerte? Sí, la parca que se refleja brillante sobre la piel del rostro de sus padres. El final de nuestros esfuerzos, el cómodo forro aterciopelado del ataúd donde nuestros restos serán olvidados pese al trabajo que nos costó arrastrarnos hasta nuestra tumba de conformismo.

¿Cómo puede haberme calado tan hondo una simple historia de pérdida y demencia? Tal vez porque el vehículo para transportar sentimientos, esté perfectamente pilotado por el crepúsculo y el amanecer: una actriz curtida y una actriz joven. Mientras Nida está interpretada por la todo terreno Sinjai Plengpanit, que se come solita gran parte del pastel interpretativo; el papel de Pan lo interpreta una desconocida Kanya Rattanapetch que da la replica perfecta a Sinjai (bellísima en su rol de mujer madura un poquito ida pero optimista). Y es que entre las dos se conforma un dúo tan empático como magnético, despertando hasta el interés del espectador más frío. Siempre dentro del marco de pura contradicción que nos rodea: ¿por qué nos inquietan los ojazos de Nida mientras se deja torturar por la presencia/ausencia de su hijo? ¿Cómo podemos sentir ternura por una chica que juguetea con el filo del cutter sobre su muñeca? Cuestiones que afloran, a la par que las emociones, cuando vemos a esta esplendida dupla en pantalla; aunque ensombrezcan al resto del elenco haciéndolo casi intrascendente.

No puedo evitar ponerme místico con una cinta que quizás no tenga tantas lecturas. ¡Pero diablos! Es muy atractivo, y muy sencillo – el gran triunfo de Who are you? – dejarse llevar por las dobles interpretaciones, encajar diferentes escenas incongruentes en un principio y ver como luego conforman un todo uniforme al desvelarse el misterioso, y fantástico final claro oscuro, de una chica y una mujer cuyo nexo de unión es esa alienación, que una sufre físicamente y otra mentalmente. ¡Y por si fuera poco a través de un barniz, como es el terror, que se ve continuamente potenciado mediante una ambientación en ocasiones hasta onírica!

Sabéis que a lo largo de un año, pocas son las cintas que alcanzan estas cotas de calidad dentro del cine de terror; y en los últimos años parece que casi únicamente lo logran las cintas orientales. No quiero extenderme en este aspecto, la controversia de la región puntera en cine de género (oriente u occidente), ya que anda en boca de muchos de nosotros tras experimentar proyectos de clase A como I Saw the Devil o Confessions; y, además, en otras reseñas de películas tailandesas podréis encontrar más de estas reflexiones sobre la industria cinematográfica actual y su aparente deslocalización, amén de jugosa información si te gusta el cine de dicho país: Slice (donde curiosamente actúa como detective “kitanesko” – perdón por el giro – el marido de Sinjai Plengpanit) o Phobia 2.

No obstante, no es casualidad que Who are you? venga avalada con una calidad por encima de la media y es que detrás de este trabajo se esconden (¿también sufrirán algún tipo de síndrome?) dos hombres bien curtidos dentro del terror y el thriller:

Por un lado, el director (y guionista a tiempo parcial) Pakphum Wonjinda, responsable, entre otras, de dos cintas para mí muy infravaloradas como son los magníficos psicothrillers Scared (2005) y Video Clip (2007). Cintas que ya demuestran el amor de este cineasta por el subterfugio y el engaño. Siempre una vuelta de tuerca (y efectivamente el termino es una alusión directa a la obra de Henry James) en sus cintas; es más, se observa una curiosa influencia en toda su filmografía del gran maestro Hitchcock, que aquí ve su culminación en la inversión de roles entre madre/hijo y viceversa, al más puro estilo Psicosis. Además, ¿la casa de Nida no alude directamente al hotel Bates con ese muestrario de animales disecados que nos recibe?
Esta pequeña y sutil broma por parte de Wonjinda refleja su buen hacer, conocimiento y domino sobre el cine de suspense, así como de sus tiempos, necesidades y homenajes internos que proporcionan su granito de arena a la magia nacida de manos de los hermanos Lumière. Y si no, fijaos bien en la típica aparición de los dos policías de turno (interpretados por otros dos directores famosos dentro del cine fantástico tailandés: ¿os suena Taweewat Huanta, responsable de Sars Wars?) que no acaba como esperábamos, solo falta Nelson Muntz y su proverbial “¡Ha ha!”, consiguiendo así despistarnos a la vez que aliviar parte de una tensión que va siempre “in crescendo”. ¿Una micro-parodia de la ya paródica Buppah Rahtree? ¡Quién sabe!

Al otro lado, y no menos importante, tenemos al guionista Ekasit Thairat, afamado escritor de comics en su país y cuya visión “viñetada” se hace patente también en Who are you? De hecho, la concepción de los personajes es muy deudora del mundo del comic, así como la presentación del puzzle argumental donde usa recuerdos de los protagonistas, planos estáticos de la casa y escenas claramente delimitadas por un marco (o viñetas) para narrar la historia. Baste indicar otros dos títulos donde ha participado Thairat, directamente o como autor de la novela gráfica en que se basan, para saber que su presencia no es en absoluto anecdótica: la genial 13 beloved y la terrorífica Body 19. Se dice pronto, pero cualquiera que haya visto la primera cinta mentada sabe lo que esto significa y se tirará de cabeza a por Who are you?. ¡Ojo! Ya advierto que no alcanza las cotas de demencia y mala baba que rezuma 13 beloved, pero eso serían palabras mayores

No obstante no es oro todo lo que reluce, pese a ser una película del todo recomendable, reconozco que su tramo final muestra ciertas carencias, como si no hubiesen sabido resolver una historia que precisamente tendría que acabar como lo hace pero no a través de la presencia de un “convencional” Ton que desmerece la tensión que se iba acumulando segundo a segundo. Quizás las expectativas estaban muy altas pasada la primera hora del metraje, pero no puedo evitar pensar que si se hubiesen usado elementos de extrañeza frente a otros meritorios del puro terror, estaríamos ante un producto redondo. Para que me entendáis: buscaba un desarrollo final más al estilo de Takashi Miike (director de Audition o Gozu) que de Hideo Nakata (director de The Ring o Dark Waters). Aunque quizá solo se trate de gustos…
Sea como sea, y pese a no estar traducida a la lengua de Cervantes, todo aquel amante del cine de terror, asiático más concretamente, tiene una experiencia inolvidable en Who are you?, y, por supuesto, diferente a lo ofrecido en occidente… ¿acaso todavía no sabes hasta donde puede llegar tu mente? ¿Te lo cuestionas? Ese es tu primer error, porque el poder de la voluntad no entiende de barreras ni de paredes acolchadas… solo el infinito será suficiente para Nida y nosotros, sus hijos…

Lo mejor: La genial e inquietante ambientación, apoyada por un apartado sonoro y técnico sobresaliente, la actuación de Sinjai Plengpanit – Nida - como desconcertante protagonista absoluta. La originalidad del argumento.

Lo peor: Las actuaciones del elenco masculino - insulsas principalmente - y el hecho de que el horror sea el giro final que nos adentra en territorios demasiado conocidos del cine oriental, con un Ton algo decepcionante cuando lo conocemos.