The Life & Death of a Porno Gang

un nuevo género??PORNO-GORE?

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Marko (Mihajlo Jovanovic) acaba de salir de la Escuela de Cine y ya las está pasando canutas para poder pagarse su proyecto de ciencia-ficción, si no fuera por los anuncios cutres que rueda de vez en cuando no tendría ni para comer. Hasta que un día conoce a Cane (Srdjan Miletic), un productor de porno que le propone un negociete. Y al principio no está mal con el asunto de las pelis porno, pero cuando se quiere dar cuenta le debe pasta al productor y está más que fuera de fecha. Así que convence a su novia para intentar hacer un espectáculo de cabaret porno, idea cojonuda por cierto, de hecho tan buena que el productor se la roba le amenaza y le obliga a unirse algrupo del mafioso, en una furgo y se van a rodar el show, pero desde otro punto de vista al de Marko: snuff.

The life and death of a porno gangSegún los que ya la han visto es más dura de ver que “A SERBIAN FILM”, ya que además de violencia y sexo a mansalva se nutre de la miseria de la pobre gente que, y esto es cierto, prefiere salir en una snuff movie que dejar a sus hijos morir de hambre, o que se lo hagan a ellos. Yo ya la tengo apuntada, y es que esto del SUBVERSIVE SERBIA pinta muy bien…

AUTOR: Elniniodecristal  |  PUBLICADO: 25/07/10  |  CATEGORIAS:

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A Serbian Film

El Lado más oscuro del ser humano

  • Título original: Srpski film
  • Nacionalidad: Serbia | Año: 2010
  • Director: Srdjan Spasojevic
  • Guión: Aleksandar Radivojevic y Srdjan Spasojevic
  • Intérpretes: Srdjan Todorovic, Sergej Trifunovic, Jelena Gavrilovic
  • Argumento: El descenso a la locura de un ex-actor porno en la Serbia actual.

LA VALORACIÓN:

85 |100

Estrellas: 5

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1.-LA CRUELDAD DEL SER HUMANO NO TIENE LÍMITES:

Acusar a la maldad de los tiempos es excusarnos a nosotros mismos. (THOMAS FULLER)

Antes de comenzar con la crítica/reseña de esta maravillosa salvajada tengo que hacer una pequeña aclaración: desde que tengo uso de memoria la curiosidad ha sido una enfermedad en mí, tanto para lo bueno como para lo malo, tanto para saberme hasta los directores de fotografía de mis películas favoritas o conocer más de 20 tipos de hongos comestibles, hasta llegar lo más lejos posible para intentar comprender el porqué de las grandes calamidades que ha provocado el ser humano a lo largo de la historia. Eso hace, no solo que sea ateo hasta la médula, sino que haya visto por voluntad propia películas y documentales – por no hablar de libros y ensayos – que dejan esta película tan “controvertida” a la altura de un episodio de Farmacia de Guardia. Y no quiero ir de plan lo-he-visto-todo, sencillamente me atrae mucho el lado oscuro de las noticias y me gusta saber todo lo posible. Ejemplo: que leo en una esquina pequeñita de la página 42 de cualquier periódico algo como: “Crece el número de víctimas en Ciudad Juárez, 25 mujeres muertas en lo que llevamos de mes”, y yo me digo, qué??, como es posible…pués me acabo comprando Las Hijas de Juárez y acabo casi llorando de la crueldad y el desprecio que se tiene en este “estado del bienestar” por las mujeres, especialmente las más indefensas. Leo en un libro (“El Primer Ciudadano” de ANDY OAKES)referencias escabrosas y ambiguas sobre la infame UNIT 731, pués me busco la cuasi-insoportablemente realista documental/película PHILOSOPHY OF A KNIFE me la trago enterita, que son 4 horas de delirio en busca de los límites de la crueldad, y del espectador.

2.-LA VIOLENCIA GRATUITA Y LA CENSURA:

“If you suck on a tit the movie gets an R rating. If you hack the tit off with an axe it will be PG”. Jack Nicholson.

PhotobucketTodos estamos de acuerdo en lo que significa el concepto de violencia gratuita, no? La violencia por la violencia, sin justificación alguna. Algo innecesario, que solo sirve para darle carnaza a la prensa, o darle publicidad a películas mediocres. Pero más difícil es matizar quién lo determina, si unos censores meapilas, o el propio espectador?? Si en cualquier película de Marines de los EEUU se cargan a cienes de cualquier minoría, a ser posible religiosa, todos aplaudimos (bueno, ellos aplauden) y esa película se estrena en cines de todo el mundo, con lo cual eso no sería considerado como “violencia gratuita” y no sufre ningún tipo de censura. Lo de siempre buenos contra malos. Pero si muestran como una mujer se automutila el sexo (La Pianista, del gran Michael Haneke, según muchos: “un experto en mostrar al espectador aquello que sabe que existe pero que ni suele ni gusta de ver”) se estrena en cines de autor y cierto tipo de críticos se ensañan con lo innecesario de la escena (que no estoy de acuerdo), pero además, con un cinismo apabullante, ya que esa película luego se hincha a recibir premios de los críticos más prestigiosos…Y así podría poner mil ejemplos, pero solo servirían para clarificar un poco más mi punto de vista sobre la subjetividad aplicable a la dicotomía de violencia gratuita-censura: Cada uno tiene derecho a decidir lo que es extremo y no, lo que es gratuito o hay que mostrar, lo que te molesta ver y lo que quieres ver. No como cuando estás comiendo, o haciendo lo que sea, y te plasman en pantalla la secuencia de un crío de 5 años abatido a tiros en brazos de su padre. Hoy no eliges, te lo imponen. Y deciden por ti si debes o no ver una escena en concreto en una película, luego que libros debes leer, y si te descuidas comes lo que te digan. Así que yo creo que la escena en concreto le da un punto de desquicie muy apropiado para una historia tan escalofriantemente real y creible. Creible porqué lo hemos visto en la tele y ciertos “trabajadores” en guarderías, o palabras como Toddlerkon (buscadlo en el google y asustarse) o recientemente leído en una de las novelas de la Hexología de Berlin Noir de Phillip Kerr, como en ciertos campos de concentración nazis se usaba a los bebes para hacer pruebas de tiro. Según una entrevista que dio en Fangoria, el director justificaba esa escena como un simbolo de la violación sistemática de la libertad de expresión en el mundo, y en su país en particular. ¿Excusa?, puede, pero haber nacido en los 80 en la antigua Yugoslavia te marca de por vida, seas quien seas, y si no hacerme caso y haceros con Savior, tremebunda.

3.-BELGRADO UNDERGROUND

PhotobucketMilosh (un creible e intenso Srdjan Todorovic) era elputoamo, era el rey del porno serbio, era una leyenda inhiesta como un pedestal de marmol, habían caido las mejores, una de las cuales se acabó convirtiendo en su mujer, y madre de un crio muy salao. Pero las cosas no pintan muy bien. Todo lo ganado en sus años de gloria se ha desvanecido entre botellas de bourbon, la educación del niño y el intento de adaptarse a la vida de clase media tan dificil de conseguir en Serbia. De vez en cuando tiene que partcipar en alguna cutrez de serie b (porno, claro) para sacarse una pelillas. Uno de estos contactos, Lejla, le pone en contacto con un tal Vukmir (espeluznante Sergej Trifunovic) que le hace una oferta irrechazable, por dos razones: Por la inmensa cantidad de pasta, y por que es tan sencillo como hacer lo que mejor se le daba, pero esta vez con un “supuesto” nuevo enfoque de realismo con ínfulas de creatividad, o eso piensa él. Milosh se lo toma en serio, sale a hacer footing, deja la priva, come sano…Y llega el día en que va a estrenarse en su nuevo trabajo. Así, en principio, parece fácil; sólo tiene que ir siguiendo las instrucciones del “Director” Vukmir, que tras su fachada megalomaniaca esconde un desprecio por la raza humana en todos sus niveles que solo es posible en personas nacidas para hacer el mal, a otros, y disfrutar con ello. Pero de eso se da cuenta demasiado tarde Milosh, casi según entra en el casoplón de Vukmir y comienza a sentir que algo no va bien. No es normal ver a una niña de 12 años sentada en una escalera, ni ver como zurran a su supuesta madre delante de ella, a la cual no tarda mucho en follarse , no precisamente con amor y delante de una grabación de su hija lamiendo un polo.

Mientras, en su casa, su hermano hace todo lo posible por robarle a la mujer, además de informar a Milosh de que el tal Vukmir ha trabajado siempre en relación con niños maltratados y asociaciones de caridad infantiles. Milosh tiene dudas después de la primera sesión, pero necesita el dinero, se encuentra en una especie de encrujicada vital que le obliga a elegir entre sus sospechas de que en casa de Vukmir pasa algo muy feo, y la necesidad de recuperar su status de leyenda del porno. Pero realmente no tiene muchas opciones, sin que el lo sepa le están drogando con “cachondina” para toros diluida en en los numerosos whiskies que se toma para soportar la tensión. La espiral comienza a cobrar vida y antes de que sepa lo que realmente está pasando, está sumergido hasta lo más profundo en la mente enferma de Vukmir y se convierte en testigo y partícipe de sus depravaciones. Ayudado de la perfecta fotografía (ayudada de un nuevo tipo de cámara digital) y la espectacular banda sonora de SKY WIKLUH (que no es techno coño, que es un dubstep muyyy sucio) conforma un conjunto cuasi-perfecto en el que yo si leo entre líneas las penurias que han pasado y las cicatrices que nunca se borraran.

En cuanto al Movimiento Underground de cine en Belgrado (SUBVERSIVE SERBIA), ahora mismo se compone de tres títulos: el que nos ocupa, THE LIFE AND DEATH OF A PORNO GANG (de esta hay un teaser por ahí bastante impactante)de Mladen Djordjevic, y una llamada TECHNOTISE de la que no se sabe nada y TEARS FOR SALE de Uros Stojanovic, así que habrá que andar al lio.

Lo mejor: La tensión angustiosa, el climax final, la valentía, el nivel técnico, los actores...casi todo vamos.

Lo peor: Que la promocionen y la critiquen como la película de la "escena".

Re-CUT

Terror cámara en mano...

Re-CutCuando dos hermanas gemelas son encontradas muertas en el establo de la granja de su familia, Meredith Phillips, aspirante a reportera de realities, junto a su equipo de cámaras, se desplazan a la zona rural de Winconsin para investigar las truculentas muertes.

En su empeño por desvelar el misterio de las muertes, los reporteros se verán implicados en el terrible secreto que esconde la pequeña población.
Extraido todo el material gráfico de las múltiples cámaras del equipo de grabación, el documento es una evidencia de su lucha por sobrevivir a la noche más terrorífica de sus vidas y supone la única prueba del crimen más horrible que uno pueda imaginar.

La independiente Re-CUT se apunta a la moda de “la vida en directo” que tanto éxito le reportó a The Blair Witch Proyect y que, posteriormente, adoptaron con mayor o menor acierto películas cómo REC, Diary of the Dead o la reciente Paranormal Activity. El teaser de Re-CUT (bastante inquietante, por cierto) parece acercanos a los límites del torture porn. Veremos en que queda todo…

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 22/04/10  |  CATEGORIAS:

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The Collector

Que empiece la cacería...

The Collector

  • Título original: The Collector
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Marcus Dunstan
  • Guión: Marcus Dunstan/Patrick Melton
  • Intérpretes: Josh Stewart, Michael Reilly Burke, Madeline Zima
  • Argumento: Arkin roba una joya muy valiosa en casa de la familia para la que está haciendo un trabajo de cerrajería. Al llegar a la mansión, descubre que la familia ha sido secuestrada por un enmascarado y que la casa se ha convertido en una trampa mortal.

LA VALORACIÓN:

75 |100

Estrellas: 4

“De los escritores de Saw 4, 5 y 6 nos llega la nueva sensación: The collector” Uyuyuyuyuy! La premisa a la hora de enfrentarse a esta película no era buena. Ya estamos escarmentados de bodrios avalados por “de los guionistas de…”,“De los productores de …” y “De los chicos que aparecen en un segundo en una sola toma de…”, aun así dejé mis prejuicios a un lado (también porque sigo viendo todas las partes de Saw…) y comencé a ver The Collector tranquilamente… y la cosa no pudo ir mejor.

Comenzamos con los créditos iniciales, me empiezan a recordar a Seven, la música me resulta familiar (claro, claro, corre a cargo de Jerome Dillon, ex Nine Inch nails). Las imágenes son interesantes, chicos, chicas, ésto promete.
La accción comienza rápidamente: una caja sospechosa, un grito y lo que está por venir.
Nos ponemos en situación y encontramos a Arkin, ex convicto y amante de su familia, por la que lo daría todo. La situación parece perfecta, la familia adinerada no está. Arkin tiene toda la casa para él solo, es un experto cerrajero y tiene una caja de seguridad a su merced, pero en realidad no está solo…
Primera escena salvaje, el marido apaleado frente a Arkin, imagen del coleccionista, ahora la trama cambia, se trata de no ser cazado.

La película es una perfecta mezcla de suspense máximo y torture-porn, aderezado con trampas.
La diferencia entre The collector y la saga Saw es que en Saw las trampas estaban diseñadas para probar la voluntad de los “jugadores”, mientras que en The collector, las trampas están diseñadas para cazar. Las trampas están preparadas para matar, que es para lo que, en definitiva, están hechas las trampas en la realidad.
La casa entera es una sucesión de trampas construidas con elementos cotidianos y pensadas desde el punto de vista del humano que quiere cazar al animal.

El gore es notable y preciso, es real y es feo, muy feo. The collector es lo que yo llamo “película limón” (cada vez que se producía una muerte, yo arrugaba la cara y apretaba los dientes, como lo hago cuando como un limón).
La principal baza de The collector es la tensión. La película respira y suda tensión, el suspense no da tregua. Los movimientos de la cámara ayudan a acrecentar esa sensación de desasosiego y la experiencia es frenética.

El coleccionista tiene carisma y su atuendo responde perfectamente a las normas del slasher, pero en este caso, la película se acerca más al torure-pon que al mero slasher.
Las víctimas están estereotipadas, pero es lo lógico en este tipo de propuestas.

A simple vista, la película, dentro de su género debería haber obtenido una puntación más alta, pero la realidad es que la trama queda coja, y esa cojera te arrastra, lentamente, a hacerte una serie de preguntas sin respuesta.
Sólo se sabe que el coleccionista colecciona personas porque una de sus víctimas, ”la carnaza”, lo menciona.
¿Por qué esta víctima se autoproclama carnaza? Sin respuesta.
¿Cuáles son las características de selección del coleccionista? Sin respuesta.
¿Pudo el coleccionista armar él solo todas las trampas en unas pocas horas? Sin respuesta.
¿Cuál es el significado real de la caja? Sin respuesta.
Demasiadas preguntas sin respuesta para una película que podría haber sido más que notable si la hubieran meditado un poco más.
Está claro que el Sr. Dusntan y el Sr. Melton destacaron (y destacan) en la elaboración de trampas y torturas crueles, pero se olvidan un poco de explicar el porqué y el cómo.

Aún así, The collector es altamente recomendable, una experiencia angustiosa que no aburre ni un solo segundo.
El inicio de una nueva saga basada en The collector, para mí, es un hecho (aunque creo que será mucho menos existosa que Saw). Al menos, yo espero una segunda parte que revele la realidad de los temas pendientes de este film.

Lo mejor: La sensación continua de suspense y lo bien tratado que está el gore.

Lo peor: Deja demasiadas dudas.

Por Alicia Domínguez / Missterror | missterror3@hotmail.com
Publicación: 23/02/10
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Sick Girl

¿Víctima o verdugo?

Sick Girl

  • Título original: Sick Girl
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Eben McGarr
  • Guión: Eben McGarr
  • Intérpretes: Leslie Andrews, Charlie Trepany, Katherine Macanufo
  • Argumento: Izzy Shea, tras las pérdidas de sus padres y su hermano mayor, queda al cuidado de su hermano menor. Su vida está condicionada a unos terribles estallidos de violencia.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 4

Tras la desaparición de sus padres, y la ausencia de su hermano mayor (por el que sentía algo más que un simple amor fraternal), la joven Izzy Shea se ve obligada a sacar adelante a la única familia que le queda: su hermano menor. Para ello tan sólo contará con la ayuda de un robusto y bonachón motorista amigo de su padre.

Semejante argumento podría dar tanto para una comedia sentimental protagonizada por una joven actriz emergente, especializada en este tipo de productos (no me obliguéis a dar nombres… me estanqué con Meg Ryan como reina absoluta de la comedia romántica); como para un melodrama “indie”, aderezado con un par de canciones pop resultonas y no muy comerciales, y dando la campanada en la próxima ceremonia de los Oscars, alzándose con la estatuilla al mejor guión original.

Pero nada de esto ocurre en la película que hoy nos ocupa. Si en lugar del romanticismo o el melodrama rural nos situamos en el terreno de la violencia, la escatología, las torturas, humillaciones, mutilaciones, violaciones y los asesinatos a sangre fría, el resultado final será algo parecido a Sick Girl, una de las películas independientes más extrañas e interesantes de los últimos años.

El gran acierto de Eben McGarr (director y guionista) consiste en no reducir Sick Girl a una simple sucesión o compendio de secuencias escabrosas y violentas (que las hay… y harán las delicias del aficionado), y tomar, en su lugar, la sabia decisión de presentarnos a un personaje complejo – la “chica enferma” a la que hace referencia el título de la película – cuya vida, lejos de la normalidad aparente, se encuentra decisivamente marcada por una serie de traumas familiares que, SUPUESTAMENTE, acaban definiendo una personalidad trastornada y con una insana tendencia a provocar el dolor y el sufrimiento ajeno.

Y ese “supuestamente” que establezco hace referencia a otro de los factores importantes que definen Sick Girl: su total ambigüedad en el mensaje que transmite.
Por un lado McGarr se esfuerza en hacernos creer que los actos violentos de Izzy responden a una serie de traumas sufridos por la protagonista en el pasado (la pérdida de sus padres y de su hermano mayor – del cual se desprende una presunta relación incestuosa –) y a la necesidad de sobreproteger a su hermano menor. Sin embargo, los brutales y exageradísimos estallidos de violencia a los que asistimos por parte de Izzy nos hacen pensar en una auténtica “Natural Born Killer” (una “asesina nata” a imagen y semejanza de la película de Oliver Stone), que disfruta y se relame con cada nueva tortura, cada nueva humillación, cada nuevo asesinato; y en los que muy poco tienen que ver, a modo de posible factor detonante, los problemas que haya tenido la protagonista siendo niña o los estrechos lazos que la unen a su hermano menor.

Como consecuencia de ello resultaría sencillo acusar a McGarr de manipulador, de impostor. De intentar camuflar la obscenidad y la violencia que desprenden algunas de las imágenes de Sick Girl bajo un irreal traje de denuncia social y drama familiar hecho a medida. De intentar hacernos creer que Sick Girl esconde algo más profundo cuando, en realidad, lo único que realmente tiene fuerza en la película son las secuencias de violencia. De intentar justificar el brutal comportamiento de Izzy mediante una inexistente e innecesaria coartada moral.
Sin embargo no seré yo quien vierta este tipo de acusaciones sobre Mr. McGarr, ¿por qué razón? Pues, sencillamente, porque esa contraposición entre los momentos familiares de Izzy (la relación con su hermano y con el fornido motorista) y los instantes de extrema violencia, me pareció fascinante. Acepto el presunto engaño de McGarr. Y lo acepto porque Sick Girl me atrae, me convence. Porque su ambigüedad moral me cautiva.

De ese contraste entre la vida familiar de Izzy y su apetito por consumir dolor ajeno, nace una de las películas más inclasificables que recuerdo. Por momentos un drama familiar y humano situado en un entorno rural, y por momentos un torture porn sangriento, escatológico, sexual y pasado de vueltas.

Todo ello provoca en Sick Girl la “extrañeza” a la que me refería al principio. Una extrañeza que viene resaltada por una espléndida fotografía, luminosa y gastada (deudora del cine de horror norteamericano de los setenta), una magnífica utilización del sonido (y también de la “carencia” de sonido: ver la secuencia de inicio), y la efectiva labor de todos los actores implicados, desde el niño, cuya presencia no se hace insoportable (lo cual ya de por sí es todo un logro), hasta el papel protagonista de la joven Leslie Andrews, una sick girl sobreactuada en muchos momentos, pero poseedora de un físico, y en especial un rostro, que nos empuja a plantearnos aquello de ¿ángel o demonio?

Incluso para todos aquellos a los que la historia personal y familiar de Izzy os traiga sin cuidado, apuntaros que Sick Girl tiene a su favor una secuencia final realmente perturbadora y radical en la que McGarr echa el resto.

Sick Girl es una excelente propuesta independiente. Una película atrevida y diferente. Que no pase desapercibida…

Lo mejor: esa convivencia entre drama familiar y humano y torture porn pasado de vueltas.

Lo peor: a quiénes tan sólo les interese la violencia les puede resultar aburrida. Que pase desapercibida…

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 09/02/10
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Crushed

El amor duele

El amor puede ser doloroso, muy doloroso. La joven Tara ha puesto sus ojos sobre Ray, su vecino. El inocente flirteo entre ambos deriva en el arrepentimiento de Ray la noche en que quiere dar por finalizada su relación con Tara. Pero Tara tiene otros planes… No está dispuesta a dejar escapar a Ray y hará lo que sea necesario para mantener viva la relación.

El norteamericano Patrick Johnson escribe y dirige Crushed, película de horror independiente que parece darle una vuelta de tuerca truculenta, salvaje y sangrienta a la Atracción Fatal de Michael Douglas y Glenn Close (Fatal Attraction, 1987).

Esperemos tener muy pronto a Crushed en Almas Oscuras. Thanks elniniodecristal.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 29/01/10  |  CATEGORIAS:

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Giallo

Amarillo Pálido

Giallo

  • Título original: Giallo
  • Nacionalidad: Italia/USA | Año: 2009
  • Director: Dario Argento
  • Guión: Jim Agnev, Sean Keller, Dario Argento.
  • Intérpretes: Adrien Brody, Emanuel Seigner, Elsa Pataky.
  • Argumento: Cuando un asesino psicópata secuestra a Celine, su hermana Linda se alía con el comisario Enzo para intentar rescatarla...

LA VALORACIÓN:

40 |100

Estrellas: 2

Después de El Sídrome de Stendhal (1996), cada vez que Dario Argento se sitúa tras algún proyecto, siempre alguna voz clama: por fin, el regreso del auténtico Dario Argento. Exceptuando su versión de El Fantasma de la Ópera (1998) –esa no había por dónde cogerla-, esto ha sucedido con Insomnio (2001), en El Jugador (2004), los dos capítulos que dirigió para Masters of Horrors, La Terza Madre (Mother of Tears, 2007) y, ahora, en Giallo. Son demasiados títulos dudosos, ¿no?, y más teniendo en cuenta que, en la mayoría de ellos, la supuesta recuperación se basa en destellos brillantes aislados. A estas alturas, a alguien que nos ha entregado películas tan válidas y absorbentes como Inferno o Tenebre no se le exculpa por detalles: se le exigen, como mínimo.

Giallo arranca bien: dos chicas japonesas van a la ópera pero, como es su última noche en Turín y les aburre un poco la representación, deciden irse de juerga. En una discoteca, una de ellas conoce a un chico y la otra decide volverse al hotel. Para ello, pilla un taxi… y ese es el comienzo de su final. Es una escena bien narrada, con clase si me apuras, algo de lo que Argento no suele hacer gala demasiado a menudo. Así, mientras descubrimos que el conductor de ese vehículo no es, precisamente, un taxista, conocemos a Celine (Elsa Pataky) en mitad de un pase de modelos, y a su hermana Linda (Emmanuelle Seigner), que acaba de llegar a la ciudad y se va al piso de la primera a esperar a que termine el desfile.

Inevitablemente, sucede lo que tiene que pasar: Celine, para llegar antes a casa y que su Linda no pase demasiado tiempo sola, coge un taxi, ése taxi, y nunca llega al piso. A la mañana siguiente, Linda denuncia su desaparición y entra en contacto con el detective Enzo Avolfi (Adrien Brody), que lleva tiempo encerrado –literal y metafóricamente- en la investigación que concierne a las chicas guapas que, últimamente, aparecen brutalmente mutiladas en varios puntos de la ciudad. Entre los dos, se lanzan a una investigación contrarreloj para que el psicópata no acabe con Celine.

Y aquí, que estaremos rondando el minuto quince o veinte de la película, se estanca. Y no pasa nada más hasta el final. En serio, no exagero. Nada de lo que averiguan Linda y Enzo sirve, realmente, para nada –y con esto no estoy desvelando nada, lo nota el que ve la película. Más allá de otra cuestión, este es el principal problema que tiene Giallo. *En ocasiones anteriores, Dario Argento ha aprovechado esta nadería narrativa para adentrarse en el mundo escalofriante y fascinante de las pesadillas. Fue el caso de la mencionada Inferno, donde el argumento era una mera excusa para desarrollar fabulosos crímenes y enigmáticas escenas nocturnas embrujadas. O la archifamosa “Suspiria” donde el nivel del guión era reamente ínfimo, pero el potencial visual e imaginativo de Argento la hacía remontar el vuelo, convirtiéndola casi en el clásico de culto de su filmografía.

En Giallo, este vacío narrativo está aprovechado para adentrarse en un torture porn bastante light. Gran parte de la película es el asesino torturando primero a la chica japonesa y luego a Elsa Pataki. No es especialmente violento, ni chocante, ni nada de nada. Lo que este torturador hace son cosquillas preparatorias, si acaso, de lo que sucedía en los sótanos de la fábrica en Hostel, por no poner, ni siquiera, un ejemplo muy extremo. Y, ¡maldita sea, es Darío Argento!, el retorcido personaje que pegó alfileres con papel adhesivo en los ojos de Christina Marsillach en “Terror en la Ópera”, o que dejó que un perturabado Thomas Kretschmann besara a su hija Asia con una cuchilla en los labios en El Síndrome de Stendhal… sabe de torture porn, claro que sí.

Giallo es el primer guión que dirige no escrito por él mismo. Cuidado, que los escriba él no es sinónimo de calidad: tanto Insomnio como El Jugador son suyos, y son un desastre. De hecho, en los créditos finales se ve que el propio Argento ha colaborado en el mismo. Pero, ¿por qué embarcarse en esta historia cuando cualquiera se da cuenta de que algo no funciona en “Giallo”, ya sobre el guión?

En algún momento, parece empeñado en recordar formalmente sus giallos clásicos, quizás como homenaje a sí mismo y al título que tiene entre manos. Pero Giallo no es un giallo. No tengo ni la más remota idea de lo que define en concreto a este subgénero pero, desde luego, esta película no está dentro de él, y basta verla para darse cuenta. Elsa Pataki empieza bien: su personaje es una mujer guapa pero guerrera. Después, pierde toda entidad: está presa, no puede contraatacar y es una víctima más. Hay un momento en que se insinúa que ella puede llegar a manejar al psicópata sólo con la palabra, debido a la debilidad/predilección que éste siente por la belleza, pero es sólo un detalle que se deja pasar de largo. Emmanuelle Seigner es, con su perturbadora presencia, quizás lo mejor del film. Aunque su personaje prácticamente no exista, no tenga nada a lo que agarrarse para interpretarlo, su sola presencia lo justifica. Y Adrien Brody tiene personaje, tiene pasado, pero es víctima del desorden caótico y de otro de los males endémicos que aquejan a toda la película. Cuando nosotros llegamos, las cosas ya han pasado, y nos las cuentan. Y Adrien Brody se limita a contarnos su pasado, sin que haya una repercusión, un eco, una consecuencia determinante en esta investigación que está llevando a cabo, en su presente. Esto acentúa mucho más la sensación de que en Giallo no pasa nada.

El final ofrece, contra todo pronóstico, dos últimas escenas interesantes y que encierran parte de la poesía malsana de la que Argento ha hecho gala en otras –y pasadas- ocasiones. La última escena, que no cierra del todo la película, tiene ese algo, ese aroma de posiblidad, de puerta abierta, que a fin de cuentas es el suspense, que no tiene toda la película anterior, pese a ser una escena cerrada y pequeña. Y la penúltima, la última conversación que mantiene Brody y Seigner… me encanta: es dolorosa, poética y negramente romántica. A mí me gusta pensar que pequeñas perlas como ésta son las que realmente ha incorporado Argento al guión, y que en realidad el productor o los guionistas son los malos de todo este circo y le han obligado a hacer una película así para hundirle la carrera. Sería tan bonito…

Lo mejor: breves destellos... sniff.

Lo peor: la desgana y apatía que destila el resto de la cinta.

Timber Falls

Esta ya la he visto antes...

Timber Falls

  • Título original: Timber Falls
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Tony Giglio
  • Guión: Daniel Kay
  • Intérpretes: Josh Randall,Brianna Brown,Nick Searcy
  • Argumento: Una pareja de jóvenes enamorados se dispone a pasar un romántico fin de semana de acampada en mitad de un bosque. La escapada se verá truncada al caer en manos de una familia de fanáticos religiosos que les exigirán un tributo para seguir con vida.

LA VALORACIÓN:

35 |100

Estrellas: 2

Timber Falls

A estas alturas todos los que somos aficionados al cine de terror sabemos (o al menos intuimos) de la dificultad que supone encontrar inéditos e inexplorados caminos dentro del género. Solemos tener esa desapacible sensación de que todo está ya inventado y de que estamos condenados a deambular, una y otra vez, por terrenos conocidos.

Esa es también la razón por la que, con la misma premura con la que podemos deprimirnos -en ciertas ocasiones- al plantearnos el estado actual del género (remakes, secuelas, repetición de fórmulas…), solemos entusiasmarnos ante cualquier propuesta que implique una mínima promesa, por liviana que esta sea, de originalidad o singularidad.
Pero debemos reconocer que este segundo supuesto no es el más habitual. La originalidad, dentro del género, y en términos generales, brilla por su ausencia. Así que en nuestra condición de infatigables fanáticos del género (o aficionados… o lo que quiera que cada uno desee considerarse), no nos queda más remedio que aceptar, aunque sea a regañadientes, que dentro de ese “terreno conocido” también es posible toparnos con propuestas lo suficientemente virtuosas y entretenidas como para dar pos satisfechas nuestras expectativas.

En Timber Falls una joven pareja se dispone a pasar un fin de semana de acampada en mitad de un bosque. Transcurrida la primera noche de acampada, la chica desaparece y su novio emprende la desesperada búsqueda. Ambos caerán finalmente presas de una familia de integristas religiosos que exigen de sus víctimas un tributo.

El argumento de Timber Falls no admite segundas lecturas. Es tan simple como parece. Si a ello le sumamos una secuencia de apertura en la que otra joven (distinta a la anterior) corre, ensangrentada, a través de un bosque para, finalmente, tropezar y caer justo frente a la cámara; nos aseguramos de que el punto fuerte de Timber Falls no es, precisamente, su originalidad.

Así que, partiendo de la premisa de que la falta de originalidad y la utilización masiva de clichés son moneda de cambio asegurada en Timber Falls, la única esperanza que nos queda es confiar en que Tony Giglio, su director, sea lo suficientemente hábil para ofrecernos algo con un mínimo de frescura, con un mínimo de garra, con un mínimo de atrevimiento, con un mínimo de algo, lo que sea, siempre que logre captar nuestra atención y nuestro interés de algún modo, y nos recompense, al menos, con un rato de insano entretenimiento.

Giglio lo intenta. Desea hacernos partícipes de la causa de Timber Falls. Y lo intenta de la forma menos sutil: a través de la violencia. Lo único remarcable en una película cómo Timber Falls son las secuencias de violencia, y no por que sean unas secuencias especialmente afortunadas o que destaquen por su brutalidad, o su estética; en realidad dichas secuencias de violencia sobresalen en Timber Falls por una cuestión de simple descarte. En Timber Falls, todo aquello que no sea violencia gráfica apesta, cansa y aburre.

La interminable sucesión de diálogos que se establecen entre los miembros de la familia de fanáticos religiosos explicando lo que está ocurriendo y la razón de su conducta (lo cual resulta absurdo ya que todo ello lo estamos viendo), provoca que, durante buena parte de su metraje, Timber Falls sea una carga difícil de soportar. Y es una auténtica lástima, ya que temas tan aparentemente graves como la intolerancia, el fanatismo religioso, la intransigencia, el sectarismo… Timber Falls los toca, en ocasiones, con un acertado distanciamiento e incluso con un puntito de sarcasmo e ironía (ver la secuencia de la boda). Sin embargo, ese exceso de verborrea apuntado entre los miembros de la familia acaba echando a perder lo que podría haber sido una excelente aproximación a todo este tipo de cuestiones (siempre sin perder de vista de que nos enfrentamos a una película de género sin demasiadas pretensiones).

Tampoco la descripción de los personajes ayuda a que Timber Falls remonte el vuelo.
La presencia del brazo ejecutor de los fanáticos religiosos es un auténtico desastre. Un deforme y retrasado psicópata armado con una especie de guadaña de mano, víctima de la represión sexual en la que vive sumergido, y carente de la menor personalidad o carisma. Su sola presencia en lugar de sumar, resta.

Y, por favor, por favor, por favor, no más escenas finales como la de Timber Falls. Uno acaba sintiendo vergüenza ajena ante este tipo de escenas. No son necesarias. No aportan nada, y caen en el ridículo más espantoso. Basta.

En definitiva, Timber Falls es una película que ya conocemos, que ya hemos visto antes. Una galería de tópicos y clichés que nos remite a títulos tales como Km666 (Wrong Turn), Las Colinas tienen Ojos, La Matanza de Texas, y un larguísimo etcétera…
Acepto la falta de originalidad si el producto final es válido y entretenido, pero desgraciadamente no es este el caso de Timber Falls, una película mediocre a medio camino entre el survival y el torture porn (sic- cada vez me cuesta más trabajo pronunciar estas palabras) que se pierde entre una marea de diálogos innecesarios, personajes estereotipados y mal trazados, y que sobrevive únicamente gracias a sus secuencias de violencia. Insuficiente.

Lo mejor: la violencia gráfica.

Lo peor: exceso de diálogos y una escena final penosa

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 09/10/09
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Bad Girls Burn in Hell

La familia que tortura unida... permanece unida

Bad girls burn in hell

Los amigos de Death Factory Inc se declaran una productora independiente especializada en "cine de horror underground brutal y extremo". Bajo esta coartada han sido los responsables, hasta el momento, de un par de títulos que no he tenido el placer de ver, Death Factory y Bloodstained Romance.

Bad Girls Burn in Hell es el título de su nuevo trabajo. Dirigida por Joe Hollow y Travis Miller, Bad Girls Burn in Hell cuenta la historia de Ted y Susan Shepherd, un bien avenido matrimonio que parecen llevar una vida perfecta: respetados por todos sus vecinos, plenamente integrados en la comunidad, asíduos a la iglesia... y también raptores y torturadores de jovencitas pecadoras a las que "educarán" en la oscuridad de su sótano.

Torture porn de bajísimo presupuesto, generoso en sangre y chicas ligeras de ropa. Cine exploit de la peor/mejor calaña y del que hacía tiempo que no teniamos noticias en Almas Oscuras.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 15/09/09  |  CATEGORIAS:

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Train

Un Hostel sobre raíles

Train

  • Título original: Train
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Gideon Raff
  • Guión: Gideon Raff
  • Intérpretes: Thora Birch, Derek Magyar, Gloria Votsis
  • Argumento: Un equipo universitario de lucha libre se sube a un misterioso tren para llegar a tiempo a su próximo compromiso deportivo. El horror no tardará en cebarse sobre todos los componentes del equipo.

LA VALORACIÓN:

42 |100

Estrellas: 3

Train

Voy a iniciar la reseña de Train de una forma que jamás debería hacerse: destripando una de sus escenas. Quién crea que esta es la peor manera posible de encarar una reseña (… tendrá toda la razón) y desee abandonar el barco, este es el momento.

Para los que hayáis decidido darme una oportunidad, advertiros que la escena en cuestión no desvela grandes sorpresas de la trama ni os impedirá disfrutar (o no) de la película en toda su extensión. No se trata de una escena crucial, pero sí sintomática de lo que nos espera tras este Train con destino a ningún lugar.

Un par de jovencitas norteamericanas se suben a un extraño tren en el que los pasajes no se pueden adquirir en taquilla, y son acompañadas hasta sus estancias por un par de indeseables, libinidosos, sucios y apestosos europeos del este que ejercen de mozos de vagón (podrían pasar por primos hermanos del autoestopista de La Matanza de Texas, de Tobe Hooper). Una vez instaladas las chicas, los mozos les piden sus pasaportes; no para comprobar que estén en regla, sino para quedárselos, para apropiarse de ellos, con la excusa de que el tren está infestado de ladrones y los pasaportes estarán más seguros en sus manos.
Las chicas les entregan sus pasaportes… (sic).

Así es, execrables tipejos de la Europa del Este (para el cine de terror USA contemporáneo, viajar a la Europa del Este es algo similar a pasar las vacaciones en algún país Sudamericano… muerte agónica y dolorosa), y estúpidos jovenzuelos norteamericanos dispuestos siempre a facilitarles la tarea a sus asesinos cayendo en todas las trampas que encuentran a su paso y poniendo sus vidas en peligro con una facilidad pasmosa.

Eso es, en esencia, lo que nos depara Train, película escrita y dirigida por Gideon Raff, anunciada en principio como un remake de El Tren del Terror (Terror Train, 1980), popular slasher protagonizado por Jamie Lee Curtis, y con el que, finalmente, guarda muy poca relación (apenas el hecho de que la acción transcurra en el interior de un tren).

Por supuesto, los malos malísimos de Europa del Este, y los buenos pero idiotas de Norteamérica, interactúan. Se relacionan. ¿Cómo? Gideon Raff no tiene ningún reparo (en absoluto) en fabricar un ente clónico de Hostel (Eli Roth, 2006), situarlo en el interior de un tren para intentar disimular su procedencia (con muy poco éxito), y lanzarlo a toda velocidad por las vías del torture-porn con la esperanza de que no acabe descarrilando.

Train cuenta la historia de un equipo universitario de lucha libre que se encuentra de gira por Europa del Este y pierde el tren que les ha de llevar a su próxima competición. Otro misterioso tren, cuyos billetes no se compran en la taquilla, parece ser la respuesta a sus plegarias. El trayecto se convertirá en una pesadilla.

A grandes rasgos (y sin voluntad, por mi parte, de ir más allá en el tiempo y rescatar pretéritos referentes en los que, seguro, se basaron los actuales popes del subgénero), el torture-porn nació con Saw (2004), creció con Hostel (sí, me gustó Hostel), y se agotó con las sucesivas secuelas de ambas. A la espera de que algún título de los que está por llegar suponga una necesaria renovación en el subgénero (quizás la japonesa Grotesque), Train vuelve a ofrecernos, exactamente, más de lo mismo: una sucesión de secuencias de torturas, sadismo y crueldad practicadas sobre personas indefensas. No vayáis a pensar que el tema me produce ningún tipo de repulsa moral, ni nada por el estilo. El torture porn está ahí para saciar el hambre vouyerística de todos aquellos que lo deseen (yo lo sacié, en buena parte, con Hostel); y en este sentido, y siempre que siga disfrutando de un público fiel y adicto, bendito sea el torture porn.

Sin embargo no puedo evitar la tentación de creer que el subgénero está herido de muerte. Y Train no hace más que corroborar mis sospechas.
El ejercicio al que nos empuja la película de fulanito tiene un planteamiento muy sencillo: ¿si a Train le quitamos a todas las secuencias de torture porn, qué nos queda? Por supuesto el planteamiento tiene trampa. Arrebatarle a Train el torture porn sería, a todas luces, injusto. Algo así como despojar a Michael Myers de su cuchillo y su máscara en el nuevo Halloween de Rob Zombie.
Pero en el caso de que lleváramos a cabo tamaña injusticia ¿qué nos quedaría realmente? Una galería de personajes que vuelven a poner de manifiesto la detestable y panfletaria dicotomía por la que todo lo ajeno o foráneo a las barras y estrellas norteamericanas apesta a retraso, podredumbre y maldad; una inverosímil y ridícula trama a modo de coartada, un guión repleto de incongruencias (sobre todo en su parte final… ¿qué demonios hace ese mastodonte empujando el vagón?), la inofensiva elección de un tren como escenario de la acción (todo lo que vemos en Train podría haber sucedido perfectamente en un avión, en un barco, en mi comunidad de vecinos o, porqué no, en un hostal…), la apatía general de todos los actores (en especial una Tora Birch que parece estar maldiciendo su propia suerte por pasar de musa indie a protagonista de un “subproducto” de terror), y, lo peor de todo, la incapacidad por parte de Gideon Raff de crear un clima y una tensión lo suficientemente sórdidas y malsanas cómo para lograr que Train levantara definitivamente el vuelo más allá de sus explícitas secuencias de torture porn.

Train es torture porn. A imagen y semejanza de productos de similar factura. Víctimas indefensas, sangre, vísceras, y utensilios de toda clase utilizados a modo de material quirúrgico. No hay nada más… ni nada menos. Los amantes del torture porn y el gore quizás sabrán agradecer el esfuerzo. Personalmente tuve la impresión de que el trayecto de este Train no iba, en ningún momento, más allá de Hostel.

Lo mejor: el gore.

Lo peor: el guión y los actores.

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 08/09/09
Categorías: | Tags: ,

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