Daybreakers

Los vampiros pasan hambre

Daybreakers

  • Título original: Daybreakers
  • Nacionalidad: Australia/USA | Año: 2009
  • Director: Michael Spierig y Peter Spierig
  • Guión: Michael Spierig y Peter Spierig
  • Intérpretes: Ethan Hawke, Sam Neill, Willem Dafoe
  • Argumento: La escasez de sangre humana pone en peligro la supervivencia del vampiro. Es necesario encontrar un sustitutivo a la sangre humana... o una cura definitiva al vampirismo.

LA VALORACIÓN:

75 |100

Estrellas: 4

Reiventar la rueda no tiene que ser nada fácil. Agarrar un género tan sobreexplotado como es el vampírico, darle un par de giros, ponerlo del revés, sacudirlo hasta dejarlo aturdido, y volverlo a voltear hasta lograr un producto final digno, original y novedoso, se me antoja algo así como reinventar la dichosa rueda. Una quimera…

Los australianos hermanos Spierig, autores de aquel divertimento con aires de serie Z titulado Undead (2003), lo han intentado, y si bien la rueda no la han reinventado (ni falta que hacía), sí han logrado con Daybreakers llevar a cabo una muestra de cine de colmillos sugestiva y sobrada de atractivo, a la altura de las dos primeras entregas de Blade.

En 2017 la sociedad vampírica domina el mundo. Los últimos supervivientes de la raza humana (relegada al primer – y único – escalafón de la cadena alimenticia) son confinados en granjas dónde se exprime hasta la última gota de sangre de sus cuerpos.
Pero el suministro de sangre se agota. La humanidad está en peligro de extinción, las provisiones de sangre escasean, y la perdurabilidad de los vampiros pasa por encontrar un sustitutivo a la sangre válido para el consumo o hallar una cura definitiva al vampirismo (¿el vampirismo se cura?).

El arranque de Daybreakers es fabuloso. De una manera mucho más austera, sutil y elegante en lo formal de lo que cabría esperar por parte de los hermanos Spierig (a tenor de lo ofrecido en su ópera prima), se nos muestra una civilización de vampiros cuyo modo de vida y cuya cotidianidad debe adaptarse a una serie de clichés, convenciones y pautas de conducta que responden a las normas impuestas por el propio subgénero de los vampiros: automóviles adaptados para ser conducidos a plena luz del día, tenderetes ambulantes que dispensan el ansiado líquido rojo, espejos especiales que sí reflejan la silueta del vampiro… Y junto a estos elementos, toda clase de carteles, programas televisivos, periódicos… que vienen a reforzar, casi de manera subliminal, esa idea de una nueva sociedad de chupasangres. Son toda una serie de detalles quizás algo pueriles o simplistas, pero que, en su conjunto acaban resultando tremendamente seductores y efectivos a la hora de captar nuestra atención y sumergirnos en el particular universo que nos propone Daybreakers.

La magnífica puesta en escena de los hermanos Spierig se encuentra a medio camino entre la sobriedad de la siempre subestimada Gattaca (Andrew Niccol, 1997), con la que Daybreakers comparte además protagonista (Ethan Hawke), y el homenaje al cine negro con tintes futuristas de la soberbia Dark City (Alex Proyas, 1998). En este sentido, rotundo –y quizás inesperado- acierto de los hermanos Spierig a la hora de dotar a Daybreakers de un aspecto visual totalmente acorde con los objetivos perseguidos. Incluso aciertan en el uso de los efectos especiales y de maquillaje, evitando que Daybreakers transmita esa dolora sensación, tan común en los tiempos que corren, de ser un innecesario desfile de efectos CGI que embotan nuestros sentidos (por lo visto, los hermanos Spierig convencieron a la productora para abaratar costes de producción a cambio de ser ellos mismos los encargados de realizar buena parte de los efectos de la película).

A nivel argumental es obvio que la situación planteada por Daybreakers, una sociedad de vampiros al borde del colapso por la nefasta administración de su principal fuente de alimento, y su incapacidad para encontrar un recurso alternativo, darían para edificar un par de discursos ecológicos (la necesidad de energías renovables) y de crítica hacia el capitalismo (el papel de las grandes corporaciones en la explotación de los recursos “naturales”). Pero mucho me temo que esa no fuera, ni mucho menos, la intención última de los australianos. Más allá de metáforas demasiado evidentes, Daybreakers triunfa en su condición de simple (en el mejor de los sentidos) pero contundente entretenimiento con regusto a serie B (pese a su holgado presupuesto y su plantel de actores), que intenta, por todos los medios (y lo consigue tan sólo a medias), darle un nuevo giro de tuerca al género vampírico.

Me resulta sencillo destacar las cualidades que hacen de Daybreakers un plato de agradable degustación: la exquisitez con la que describe una sociedad de vampiros en la que el hombre está condenado a la extinción (aunque, en realidad, esa sociedad que describe Daybreakers tampoco se me antoja tan distinta a una sociedad humana actual), el interés que despiertan la mayoría de sus personajes principales (en especial el hematólogo interpretado por un correctísimo Ethan Hawke), la participación de dos pesos pesados de la interpretación como son William Dafoe, haciendo bueno un personaje que en el tramo final de la película se diluye, y Sam Neill, magnífico en su papel de villano de la función, unos efectos especiales y un maquillaje rotundamente acertados (pese a que no vamos a descubrir nada nuevo en ellos); y las convincentes y muy disfrutables secuencias de acción que pueblan la trama (incluído algún que otro guiño a los amantes de la sangre… y en esta ocasión no me refiero a vampiros).

Sin embargo también me resulta relativamente fácil hacer referencia a un par de puntos que juegan, decididamente, en contra de Daybreakers.
En los compases iniciales de la película se nos muestra una secuencia en la que el Dr. Edward (Ethan Hawke) recibe una inesperada e indeseable visita en su hogar. Es una secuencia de acción espectacular, intensa, de esas que te incrustan en la butaca del cine. El problema es que durante el resto del metraje se echa en falta alguna que otra secuencia que esté, al menos, a la misma altura de la secuencia mencionada. Una presencia más activa de esos aterradores monstruos en los que se convierten los vampiros a causa de la escasez de sangre en sus organismos, creo que hubiera beneficiado considerablemente a la película.

Por otro lado (más grave si cabe), Daybreakers padece de un final demasiado precipitado y en el que abundan las apariciones sorpresa sin demasiado sentido. Una verdadera lástima que no hayan sabido ponerle la guinda al pastel.

En cualquier caso, este par de defectos señalados creo que no empañan el interés y las buenas sensaciones que transmite una película como Daybreakers. Si bien no supone una revolución al género vampírico, sí creo que hará las delicias del aficionado a los colmillos, la ciencia-ficción y la acción con regusto a serie B clásica. Entretenimiento asegurado.

Lo mejor: Su arranque y que todavía haya esperanza para el género de los vampiros tras el incesante desfile de productos destinados únicamente al público juvenil.

Lo peor: El final

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 04/03/10
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The Bleeding (2)

Vampiros, chicas, gore y sacerdotes expeditivos

Hace unos meses os hablaba de The Bleeding, una serie B vampírica, dirigida por Charles Picerni, generosa en presencia femenina y litros de sangre, y que contaba con las presencias estelares de Vinnie Jones, Armand Assante o Michael Madsen (este último en el papel de sacerdote aficionado al exterminio de vampiros. Le podéis ver en una de las fotografías).

Hoy os traigo nuevas imágenes y el que parece ser el trailer oficial de la película. Se desconoce su fecha de estreno, que está prevista para el 2010 y directamente en el mercado DVD USA.

Por cierto, hablando de vampiros, ayer tuve la oportunidad de ver Daybreakers en cine. Muy pronto la reseña en Almas Oscuras (os adelanto que la película me gustó).

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 28/02/10  |  CATEGORIAS:

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Higanjima

Terror nipón en la isla de los zombis

Higanjima, coproducción japonesa y coreana dirigida por Tae-Gyun Kim, es la adaptación al cine del famoso manga homónimo de Kôji Matsumoto.
Fue estrenada con éxito en Japón el pasado mes de Enero. Para su estreno en DVD USA (previsto para el año el curso), se baraja la posibilidad de rebautizarla con el título de Island of Vampire.

Higanjima cuenta la historia de Akira quien, junto a un grupo de amigos, emprende un viaje a la misteriosa isla Higanjima, donde su hermano mayor permanece desaparecido desde hace meses. Al desembarcar descubren que los habitantes han sucumbido ante los vampiros, los cuales dominan la isla. Akira piensa que todo está perdido y que su hermano ha muerto.
Sin embargo, él está vivo y no fue infectado. Lleva meses entrenándose y sobreviviendo entre los vampiros para vengar la muerte de su novia.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 07/02/10  |  CATEGORIAS:

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Thirst

La sed del vampiro según Park Chan-wook

Thirst

  • Título original: La sed del vampiro según Park Chan-wook
  • Nacionalidad: Corea | Año: 2009
  • Director: Park Chan-wook
  • Guión: Park Chan-wook
  • Intérpretes: Song Kang-ho, Kim Ok Bin, Mercedes Cabral
  • Argumento: Song Kang, tras presentarse como voluntario a un experimento que intenta encontrar la cura para un devastador virus, se somete a una transfusión de sangre que le otorgará facultades sobrehumanas.

LA VALORACIÓN:

60 |100

Estrellas: 3

Park Chan-wook anunció que su próximo proyecto iba a estar protagonizado por un vampiro de colmillos afilados, y muchos de los que nos unimos a su vigorosa trilogía de la venganza (con la magistral Old Boy a la cabeza) y nos deleitamos con esa marcianada titulada I’m a Cyborg, But That’s OK, tuvimos la certeza (y la esperanza) de que Thirst no iba a ser una película más del género.

Song Kang es un hombre religioso que dedica la mayor parte de su tiempo al cuidado de los enfermos. Desolado por la incesante muerte de los pacientes del hospital en el que presta servicios, decide viajar hasta África para formar parte, junto a otros cincuenta voluntarios, de un controvertido estudio que busca la vacuna que combata un mortal virus.

Estando Song Kang a las puertas de la muerte (un fatídico destino que han seguido el resto de sus compañeros de fatigas), una transfusión de sangre consigue curarle – momentaneamente – las heridas provocadas por el virus y mantenerle con vida.

La sangre de un desconocido ha convertido a Song Kang en un vampiro. Pronto descubrirá que para sobrevivir deberá calmar su sed.

No sería apropiado afirmar que Park Chan-wook haya defraudado o haya fustrado, en modo alguno, las expectativas de quienes ansiábamos experimentar la personal mirada de este genial cineasta coreano puesta sobre el género vampírico.
Cómo no podía ser de otra manera, Park Chan-wook ha sido fiel a su modo de ver y entender el cine y también a su forma de ejecutarlo. Ha sabido llevar el género a su terreno, integrarlo en el seno de su particular universo y, como consecuencia de ello, Thrist deja de ser una película de vampiros al uso para convertirse en una película de autor. De un gran autor, un autor de envergadura (la filmografía de Park Chan-wook así lo constata).

Sin embargo, nada de esto nos asegura que Thirst pueda situarse entre las mejores obras de Park Chan-wook. Ni siquiera tenemos la garantía de que Thirst sea una gran película.

Los primeros veinte minutos de Thirst son espléndidos.
Pese al ritmo parsimonioso que Park suele imprimir al inicio de la mayoría de sus películas, el arranque de Thirst vuelve a dejar constancia del talento narrativo del director (también guionista) al presentarnos a un protagonista de fe, supuestamente inquebrantable, cuya existencia dará un vuelco a raiz de una transfusión de sangre que le proporcionará una serie de aptitudes sobrehumanas, pero que también le condenará a sufrir una “sed” eterna.

Pero no únicamente una “sed” de sangre. La sed a la que hace referencia Thirst (sed en inglés) va más allá del simple apego a la hemoglobina que han sobrellevado los vampiros durante cientos (¿miles?) de años. Song Kang sufre una sed de sensaciones, de deseos, de sexo, de instintos básicos que chocan frontalmente con sus creencias religiosas. Su nueva condición, su naturaleza vampírica, le empuja a la búsqueda desesperada de nuevas experiencias hasta entonces inexploradas. Experiencias que, al fin y al cabo, acaban difiniéndole como ser humano y que le alejan (a pesar del sentimiento de culpa que experimenta durante buena parte de la película) de la búrbuja mística-religiosa en la que había estado encerrado hasta entonces.

Es en este tipo de discurso metafórico que nos habla sobre la naturaleza del ser humano, sobre sus miserias, sus contradicciones, sus dilemas morales y religiosos; cuando Park Chan-wook, y por añadidura Thrist, parecen sentirse más a gusto, más seguros. Park Chan-wook nos está contando una historia que le es propia, que pertenece a su universo cinéfilo. Y lo hace, además, derrochando el talento visual y narrativo que se le presume. Las imágenes son bellas, los encuadres imaginativos y audaces, las pinceladas de humor, en ocasiones absurdo y surrealista, siguen siendo efectivas.

El único problema es que estamos hablando, solamente, de los primeros treinta minutos de Thirst. Y a estas alturas me veo en la obligación de afirmar algo que jamás creí que tuviera que decir al hablar sobre una película de Park Chan-wook: Thrist anda muy floja en cuanto a la construcción de la historia.

Park Chan-wook, además de destacar por su indiscutible talento visual, también se ha distinguido por su capacidad para crear historias sólidas, sin fisuras. Historias que atrapan al espectador hasta el final gracias a unos guiones calculados al milímetro y a la maestría narrativa de Park Chan-wook (ver Old Boy).

El inicio de Thirst parece devolvernos a la senda habitual del director coreano. La historia vuelve a atraparnos. El personaje principal es atractivo. Las situaciones planteadas captan nuestra atención y los discursos implícitos parecen surtir efecto. Y todo ello acompañado del fascinante envoltorio formal al que ya nos tiene acostumbrados Park Chan-wook.

Sin embargo, todos estos logros parecen diluirse en un segundo acto (Song Kang encontrando el amor en la sumisa esposa de un viejo amigo de infancia) en el que Park Chan-wook se harta de repetir conceptos (culpabilidad, lucha contra los instintos…) y se muestra inoperante a la hora de lograr que la historia adquiera un cierta coherencia interna y avance en un determinado sentido.
Hubo momentos en los que me encontré perdido. Tuve la sensación de que Park Chan-wook no tenía muy claro hacia dónde dirigir su película y se limitaba a dar vueltas, una vez tras otra, sobre una única idea (o un par de ellas).

Y esa misma sensación de desconcierto o desamparo me atenazó en el tercer y último acto de Thirst, en el que los roles de los protagonistas (Song Kang y su amante) se invierten, para ofrecernos una película totalmente distinta en la que la sangre y el surrealista humor del que suele hacer gala el director coreano, dan un paso hacia adelante.

Todas estas dificultades de Park Chan-wook para mantener en su punto más álgido el interés por la historia (o al menos conseguir que los baches en la narración no sean demasiado pronunciados) no hacen otra cosa que evidenciar el segundo de los grandes problemas de Thirst: su excesiva duración. Sus 140 minutos de duración son desmesurados. Quizás si la película no presentara las dudas en cuanto a la construcción de la historia antes mencionadas, esas casi dos horas y media hubieran pasado como un suspiro…. pero, desgraciadamente, no es el caso. Hay situaciones que se alargan en exceso, conceptos que se repiten, secuencias que se presumen prescindibles. Y todo ello redunda en la en la convicción, por parte de un servidor, de que precindir de treinta minutos de metraje hubiera sido, sin duda, una acertada decisión por parte de Chan-wook.

Pero pese a todo lo dicho hasta el momento, Thirst sigue siendo una película recomendable. ¿Por qué razón? Pues porque, cómo apuntaba al principio de esta reseña, Thirst es una película de vampiros distinta, original y que contiene buena parte de esa esencia que define a un cineasta tan destacado y genial en sus formas como Park Chan-wook.
No es la mejor de las películas del director coreano y quizás muchos esperábamos algo más… pero aún así sigue siendo una obra de visión casi obligatoria.

Lo mejor: Una historia de vampirismo distinta y, en ocasiones, tocada por el genio de su creador, Park Chan-wook

Lo peor: No es, ni de lejos, lo mejor que ha hecho Park Chan-wook.

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 01/02/10
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Dead Cert

Gangsters Vs. Vampiros... ¿por quiénes apostais?

Desde Gran Bretaña nos llega Dead Cert, película de vampiros dirigida por Steve Lawson que nos cuenta la historia de un rudo grupo de mafiosos londinenses que negocian la venta de su club nocturno, El Infierno, con un grupo de empresarios que quieren hacerse con el local a toda costa.

Ante la negativa de los mafiosos a vender el club, estos acabaran descubriendo la verdadera naturaleza de los empresarios: vampiros que no dudarán en hacer de las suyas para recuperar una propiedad que antiguamente les pertenecía.

Dead Cert todavía no tiene fecha de estreno, y el trailer que os presentamos por lo visto fue rodado, únicamente, con material de los primeros siete días de rodaje, con el objetivo de presentarlo en el AFM (American Film Market) del pasado mes de noviembre.

Quién sabe… quizás Daybreakers acabe siendo un éxito y tengamos la oportunidad de disfrutar en pantalla grande de una nueva generación de vampiros que vayan más allá de los chupasangres adolescentes, tiernecitos y enamoradizos de los últimos tiempos.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 27/01/10  |  CATEGORIAS:

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Suck

Vida eterna al rock'n'roll

Os traigo una película de la que seguramente ya hayáis oído hablar: se trata de Suck una comedia vampírica y rockandrollera, dirigida por el actor y director Rob Stefaniuk, y que fue estrenada en el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto 2009.

La banda de rock The Winners vive sus horas más bajas. El ansiado éxito no llega y sus miembros empiezan a desesperarse. Una noche, la joven bajista del grupo cae rendida a los pies de un vampiro y regresa cargada de un irresistible carisma sexual que atrapa a la audiencia y acaba convirtiendo para la causa vampírica al resto de la banda.

Por fin acarician el éxito… sin embargo, los problemas no han hecho más que empezar para The Winners. Deberán enfrentarse al archiconocido cazador de vampiros Eddie Van Helsing.

El propio director de Suck explica que se sentía algo viejo (acababa de cumplir los 30… sic) y tenía la necesidad de explicar una historia que hablara sobre la posibilidad de mantenerse eternamente joven. Una cosa le llevó la otra, ató un par de cabos, y ya tenía en marcha una película de vampiros.

El factor rock’n‘roll vino más tarde. Stefaniuk consideró que la mítica del vampiro congeniaba perfectamente con el mundo del rock: mantenerse despierto toda la noche, dormir de día, músicos que venden más discos cuando mueren, promotores chupasangre… la relación era evidente.

Por si la locura argumental de Suck no fuera suficiente, destacar su curiosísimo elenco de actores, en el que figuran estrellas del rock de la talla de Alice Cooper, Iggy Pop o Henry Rollins, acompañados de Malcom McDowell (La Naranja Mecánica), Jessica Paré, Dave Foley y el mismo Rob Stefaniuk.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 21/01/10  |  CATEGORIAS:

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Rosencrantz & Guildenstern...

La versión vampírica de la obra teatral de Tom Stoppard

Poca cosa se sabe de Rosencrantz & Guildenstern are Undead, comedia independiente escrita y dirigida por Jordan Galland que toma cómo base la famosa obra teatral de Tom Stoppard Rosencrantz & Guildenstern han muerto para tratar de explicarnos la conexión existente entre Hamlet, el Santo Grial y los vampiros.

En realidad no tengo más información sobre la película. La fecha de estreno prevista para Rosencrantz & Guildenstern are Undead en los USA es el próximo 16 de Abril de 2010. Si a alguien le ha picado la curiosidad aquí os dejo algunas imágenes y el trailer de la película.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 31/12/09  |  CATEGORIAS:

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I Sell the Dead

El fatídico negocio de los muertos

I Sell the Dead

  • Título original: I Sell the Dead
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Glenn McQuaid
  • Guión: Glenn McQuaid
  • Intérpretes: Dominic Monaghan, Ron Perlman, Larry Fessenden
  • Argumento: Dos pillos que malviven profanando tumbas, descubren que hay un tipo muy especial de muertos que pueden reportar mayores benficios a su negocio.

LA VALORACIÓN:

62 |100

Estrellas: 4

Viendo la película es fácil imaginarse lo mucho que llegó a disfrutar el irlandés Glenn McQuaid escribiendo, en primer lugar, y dirigiendo finalmente la comedia I Sell The Dead.
Es más, no tengo el placer de conocer personalmente al bueno de Glenn McQuaid, pero tras disfrutar de su segunda película como director (la primera se tituló The Resurrection Apprentice, 2005) podría apostar mi cuello (algo que encaja perfectamente con el espíritu de la película), a que es un enorme aficionado a la serie B terrorífica, a los monstruos de la Universal, a las maravillas de la Hammer, a los comics de la EC… en definitiva, y tal y como gritarían los entrañables seres deformes de La Parada de los Monstruos (Freaks, 1931): “uno de los nuestros”.

Ambientada en la segunda mitad del siglo XIX, I Sell The Dead (algo así como “Vendo la Muerte”) cuenta la historia de un par de delincuentes de baja estofa cuyo principal medio de subsistencia es la profanación de tumbas. Por desgracia para ellos viven a expensas de un médico que experimenta con los cadáveres y al que se ven obligados a vendérselos a un precio irrisorio, bajo amenaza de aquel de ser denunciados a la policía por sus actividades delictivas.

Una afortunada noche descubren que existe una clase muy especial de muertos que podrían aumentar considerablemente las expectativas de beneficios de su particular negocio.

A partir de una línea argumental tan sencillita como la que os acabo de describir, Glenn McQuaid se saca de la chistera una demencial mezcla de géneros repleta de guiños al aficionado al terror. Fantasmas, muertos vivientes, vampiros, mad-doctors, asesinos, cadáveres, tumbas… todos tienen su minuto de gloria en I Sell the Dead. Incluida una desternillante aparición especial susceptible de provocarle un intenso orgasmo al mismísimo Fox Mulder de Expediente X.

La vida de estos dos pillastres se cuenta a través de una serie de flashbacks que, en la mayoría de ocasiones, funcionan como historias totalmente independientes las unas de las otras, lo cual facilita enormemente a Glenn McQuaid la posibilidad de ir incluyendo toda una galería de variopintos personajes, extravagantes situaciones y elementos sobrenaturales que, en un estilo narrativo más lineal, difícilmente hubieran podido compartir un mismo espacio.

El resultado, en la práctica, es que asistimos a una experiencia muy similar a una antología de episodios (tomemos como referencia el Creepshow de George A. Romero) en el que el único punto de conexión entre las distintas historias es nuestra estrafalaria y torpe pareja de protagonistas.
Y como suele ocurrir en toda antología de episodios, en I Sell The Dead conviven momentos de un más que satisfactorio sentido del humor (ver la divertidísima secuencia del vampiro o la reacción de un zombi al contemplar la cara desfigurada de un miembro de la banda rival), junto a otros mucho menos inspirados, carentes de sofisticación, y en los que el exceso de diálogos intrascendentes y sin gracia logran despistar al espectador al tiempo que suponen un duro lastre para el ritmo de la película.

Pero si como comedia I Sell The Dead resulta tremendamente irregular y echamos decididamente en falta un puntito extra de locura y gamberrismo; como ejercicio formal y de estilo la película de Glenn McQuaid no tiene desperdicio alguno. Pese a contar con un presupuesto de guerrilla, I Sell the Dead hace gala de una excelente ambientación que nos transporta, sin aparente esfuerzo, a las añejas, góticas, coloristas y deliciosas piezas de la Hammer británica. E incluso cuando la película, en su recta final, nos transporta a una isla abandonada de largas palmeras y arenas blancas, tenemos la firme impresión de haber cruzado el umbral de la Isla del Tesoro de Stevenson y asistir a un delirante espectáculo de aventuras, piratas y tesoros ocultos (aunque en esta ocasión el tesoro oculto tenga los rasgos de un par de estúpidos muertos vivientes). En este sentido, la labor de Glenn McQuaid resulta impecable.

De la misma manera que también resulta sobresaliente el esfuerzo de todos los actores que forman parte del elenco de I Sell The Dead, desde la imponente presencia del siempre resolutivo Ron Perlman (Hellboy, 2004), pasando por las divertidas y revitalizantes interpretaciones del dúo protagonista, Dominic Monaghan (El Señor de los Anillos, 2001) y Larry Fessender (The Last Winter, 2006), y culminando con la enigmática y disfrutable participación de Angus Scrimm, al que los más viejos del lugar recordamos como el mítico Hombre Alto de la saga Phantasma.

No es una película para reír a mandíbula batiente ni tampoco creo que vaya a pasar a la historia como una de las mejores mezclas de comedia y horror. Pero tan sólo por recompensar la desfachatez y el atrevimiento mostrados por Glenn McQuaid al reunir en una película de época tal cantidad de monstruos y elementos sobrenaturales, sin que el experimento nunca llegue a descarrilar, y logrando que la cosa tenga su gracia en determinados momentos, vale la pena darle una oportunidad a este I Sell the Dead.

Una comedia simpática, amena, perfectamente ambientada, con grandes interpretaciones, alguna que otra sorpresa y, en definitiva, un ligero soplo de aire fresco para todos aquellos que deseéis descansar, durante unos instantes, de tanta sangre, tripas y horror.

Lo mejor: La acertada mezcla de subgéneros, monstruos y elementos sobrenaturales. Determinadas secuencias realmente graciosas.

Lo peor: Determinados momentos lastrados por el exceso de diálogos que no acaban de funcionar.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “I Sell the Dead” en VOSE.

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 24/12/09
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Sherwood Horror

Revisitando las viejas historias.

Navegando en las revueltas aguas de Internet, acabo de enterarme del rodaje de una película (la noticia tiene ya unos meses) que solo por su casposo argumento, bien merece nuestro seguimiento y futura atención. Se trata de la serie B, Sherwood Horror:

“El ex-convicto Rob Locksley (DJ Perry) vuelve a casa después de seis años en prisión, para encontrar a su pueblo bajo la dominación de los vampiros. No le quedará más remedio que unir sus fuerzas con sus viejos compañeros de caza combatir al malvado sheriff local y la horda de vampiros que ahora lidera”

Como veis se supone una puesta al día vampírica y muy moderna, del famoso personaje del folckore británico. Quedaos con su frase promocional: “Una mal legendario, necesita un héroe legendario”.

Un proyecto que nos trae el norteamericano John Regan. Director totalmente desconocido fuera de su pais y que solo tiene un corto (The Flock, 2001) en su haber. El elenco de actores que tienen contratados es también desconocido por estos lares. Prometo estar pendiente de esta bizarrada yankie y traeros más información (si no acaban por descartar su filmación).

De momento solo puedo aportaros el horripilante póster, que promete un subproducto, el cual con un poco de mala baba podría regalarnos hora y media de diversión. Que para un año tan futurista como 2010 me parece hasta demasiado!

Un saludo

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 09/12/09  |  CATEGORIAS:

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Daybreakers (2)

Nuevas imágenes, nuevo trailer y fecha de estreno

Os refresco la memoria acerca del argumento de Daybreakers: Año 2019. Un plaga desconocida ha transformado a la gran mayoría de la población en vampiros. La humanidad está al borde de la extinción. Los vampiros cazan a los pocos humanos supervivientes y los confinan en granjas para almacenar su sangre. Pero dicha solución, a medio plazo, no es factible. Los vampiros deben encontrar un substituto a la sangre humana. Un grupo de investigadores vampiros han llevado a cabo un relevante descubrimiento, capaz de garantizar la supervivencia de la raza humana.

Daybreakers, dirigida por Peter y Michael Spierig (responsables de Undead), y protagonizada entre otros por Ethan Hawke, Sam Neill y William Dafoe, se estrenará en las salas de cine españolas el próximo 26 de febrero de 2010.

Os dejo con nuevas imágenes de la película y un segundo trailer.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 04/12/09  |  CATEGORIAS:

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