The Caretaker
Cuídame hasta desángrame
Una plaga de vampirismo se esparce por todo el mundo y los humanos luchan por controlar lo que bien podría ser el fin de su especie. Un pequeño grupo de personas, unidas por la necesidad de sobrevivir, se aglutinan en una vieja mansión colonial australiana, pronto descubren que no están allí solos: un vampiro se ofrece a convivir con ellos, protegiéndolos de los ataques de sus congéneres si ellos están dispuestos a protegerle de las matanzas diurnas de vampiros. Sin embargo, está lejos de ser un pacto entre caballeros; el odio, la desconfianza y el deseo desencadenaran la ruptura de la alianza con trágicas y sangrientas consecuencias.
Un accede a noticias como ésta con dosis desproporcionadas de escepticismo. La figura del vampiro, del “chupasangres”, como animal visceral o amenaza salvaje ha sido arrastrada por el barro en los últimos años de una forma que considero casi insultante. No me malinterpretéis, el factor romántico del mito vampírico siempre ha estado ahí y se trata de un componente muy sugerente y aprovechable si es tratado con la pasión necesaria. ¿Acaso no es Drácula de Bram Stoker un trágico romance? Pero en ningún momento nos podemos olvidar del peligro que las ansias inhumanas de las criaturas de la noche representan. Es decir, ninguna mogijateria al estilo de la saga Crepúsculo o la serie True Blood. El vampiro bebe sangre humana, es inmortal y para él solo somos alimento… un ser que debería asustar.
En dicha línea, con interpretaciones más maniqueas o grotescas, han surgido en los últimos tiempos películas bastante dignas, como la australiana Daybreakers o Stake Land, una de las mejores cintas de la pasada temporada. Obras donde el vampiro no es un elemento integrado en nuestro mundo o un cliché de cartón piedra, es el peligro y el horror. Pero no solo como una bestiezuela, como una alimaña… algo más oscuro subyace detrás de los colmillos.
Desde el lado más brutal, la famosa (y para mi bastante descuidada) 30 Días de Oscuridad o la fallida Prowl han intentado enfocar a las sanguijuelas como animales despiadados pero inteligentes, bestias sanguinarias. Pues a todo este mundillo carmesí quiere unirse otra muestra australiana de cine de bajo “underground”.
The Caretaker no parece contar con un póster espectacular o referencias dentro del mundo del comic, ni siquiera imágenes promociónales sugerentes, pero observad el trailer. ¿Sorprendidos? Pues yo sí. No lo esperaba tan visceral y, además, quiero ver una interesante vuelta de tuerca dentro del concepto vampírico, al menos dentro del repetitivo mundo del séptimo arte. Vale, que el concepto de humanos cuidando de un vampiro no es muy rocambolesco, pero me gusta el juego que puede dar dentro de un ámbito propio del thriller (paranoia, seducción, ¡vampiros!).
Si a todo lo comentado le unimos una cuidadosa fotografía impropia para el origen independiente del proyecto, un mundo casi post-apocalíptico muy bien diseñado – esos tremendos parajes australianos – y unas criaturas despiadadas por alimentarse, se augura una cinta de género muy, muy atractiva; donde no hay porque renunciar al influjo hipnótico de los vampiros, esos cabrones seductores. Y aunque no me suenen ninguno de sus actores, todos parecen lo suficientemente involucrados en su trabajo como para sacar la cinta adelante.
Esperamos que el debut, dentro del largometraje, de su director Tom Conyers (que también se reserva un papel importante en su opera prima) tenga éxito fuera de sus fronteras y llegue para el disfrute de los hispano parlantes. De momento, están buscando distribuidores y festivales donde exhibirse. ¡Suerte!
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 29/01/12 | CATEGORIAS: Noticias
TAGS: independiente, vampiros
The Revenant
Mis amigos, mejor podridos

- Título original: The Revenant
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2009
- Director: D. Kerry Prior
- Guión: D. Kerry Prior
- Intérpretes: Annie Abbott, Senyo Amoaku, David Anders, Chris Wylde
- Argumento:Bart es un soldado que ha vuelto de Iraq dentro de una bolsa de cadáveres. Por suerte, o por desgracia, se ha convertido en un “revenant” (un zombie que contrarresta la descomposición bebiendo sangre). Junto a su amigo Joel impartirán justicia por L.A.
LA VALORACIÓN:
68 |100
Estrellas: 3
El teniente Bart es un soldado norteamericano cualquiera destinado a Iraq, por supuesto alberga sus dudas sobre el sentido de su misión en tierras árabes, pero ante todo es un patriota convencido. Al menos siempre lo sintió así en vida, quizás tras caer en una emboscada y resultar muerto haya cambiado de opinión.
¿Podríamos preguntárselo a un muerto? Desde luego que no, y aun más difícil si no disponemos de una guija bien configurada. Afortunadamente el cuerpo del teniente es repatriado a casa, para ser enterrado con unos honores y recuerdos que tal vez no se correspondan con lo que fue en vida: un tipo sencillo. Su novia derrama amargas lágrimas por él, Joey – el mejor amigo de Bart – es algo más pragmático y prefiere enrollarse con ella en “memoria” de su “brother”.
¿Qué pensaría nuestro protagonista de esos cuernos post-mortem? Alcancemos su tumba para intentar sondear al cadáver. ¡Demonios! Es una idea de locos hacerle preguntas a un muerto como plañideras, pero… espera, ¿un rumor? Algo se mueve bajo tierra, ¡no puede ser! Sí, sí, un muerto que camina, Bart surge costosamente de la tumba. Podremos hacerle esas dichosas preguntas que nos rondan, a no ser que sea un zombie y prefiera devorarnos el cerebro antes que contestarnos. O tal vez sea un vampiro, parece lo suficientemente lúcido como para descoser el hilo quirúrgico que sella sus labios putrefactos. No, imposible, no hay glamour, solo una peste de mil diablos. ¿Entonces? Podría ser un “revenant”, un espíritu corpóreo que duerme por el día y ha de beber sangre para mantener la corrupción a raya.
Bueno, tal vez no deberíamos preocuparnos por Bart, fijaos bien; se dirige derecho hacia casa de su “mejor” amigo. Esperemos que Joey no reciba un susto capaz de sacarle el corazón del pecho. ¡Seguro que no! Además, con lo grandes colegas que siempre han sido, seguramente resolverán el problema de la resurrección de Bart con tacto e inteligencia. No creo que el gusto de Joey por la coca, las armas y la vida fácil se convierta en un problema. ¿Verdad?
The Revenant vendría a ser un nuevo intento de vuelca de tuerca (y van) dentro de la comedia de muertos vivientes (y van). Así, a pelo y solo rascando la superficie – es decir, trailer, imágenes, póster y sinopsis reducida –, no me extraña que esta producción Californiana haya pasado desapercibido tanto para el aficionado como para los medios especializados. No soñéis con verla estrenada en cine (afortunados aquellos que pudistéis verla en Sitges), no dudéis de que su distribución española o latinoamericana es una utopía y si la descargáis – os deseo suerte buscándola –, además de condenar vuestras almas para toda la eternidad, podréis comprobar que no existe subtítulo al castellano decente.
De nuevo, la forma de condenar al ostracismo otra cinta independiente, muestra lo inteligentes que nos consideran las “todopoderosas” distribuidoras españolas (y ahora hablo estrictamente de mi país porque es aquel cuya “idiocracia” conozco bien), porque para ser sincero: The Revenant no es la reinvención de la rueda, no es la película del año ni es la comedia que va a provocaros flatos en los riñones, pero sin lugar a dudas considero un deber del aficionado de corazón al fantástico – y una obligación de los “amantes” de los zombies – experimentar los aciertos y errores que atesora esta cinta dentro de su compleja estructura y atrevidas intenciones. Unas virtudes y defectos que se van compensando a lo largo de diferentes picos durante el extenso metraje (casi dos horas que a tenor de la verdad creo que no se terminan justificando), para terminar decantando la balanza hacia el lado positivo gracias a un final de esos que odias o amas. Bien, como a un servidor le ha sorprendido (os aseguro que por nada del mundo podéis esperar como finiquita la historia de Joey y Bart) y agradado ese giro melancólico, oscuro, espectacular, tierno, modernista, crítico y hasta surrealista; no puede por menos que sonreír y pensar: “¡Joder! Películas como ésta son las que hacen que merezca la pena buscar y rebuscar por los cajones olvidados del horror”. Insisto: no se trata de una gran película a nivel técnico – posee sus carencias y las muestra por mucho que, en momentos dados, se obstine en intentar maquillarlas – y mantiene unos constantes altibajos que requieren paciencia y voluntad por parte del espectador; no obstante, resistir, merece la pena. Ya conocéis nuestro género, los finales pocos están a la altura de las expectativas, y muchos menos las superan.
Hasta llegar a ese mentado final, transcurre una hora y tres cuartos que se nos ha intentado vender como una “buddy movie” (para el que no lo sepa lo resumiré como comedias de colegas donde la acción es el envoltorio de la relación, habitualmente chocante, de los dos “colegas” protagonistas, a poder ser policías). Nada más lejos de la realidad, el “colegeo” entre Joey y Bart sería solo la punta del iceberg, un componente más de los muchos que componen The Revenant. Vale, aquí los “zombies” (si disponéis del placer de verla veréis que no es tan sencillo asignar dicho adjetivo a la condición de Bart) también poseen una buena dosis de inteligencia, pero al contrario que la flojita comedia Deadheads, también el enfoque sobre todo lo que rodea a la historia es inteligente. ¿Fallos arguméntales? Como los agujeros de mis bolsillos, grandes fosas sépticas donde la coherencia se pierde para entrar en juego la comedia. Humor que unas veces funciona, provocándote carcajadas, y otras en absoluto, causando arcadas. Además, por mucho que la perspectiva sea la del muerte viviente, estamos lejos del estilo humanista de Wasting Away. Los protagonistas de la que hoy nos ocupa tienen más oscuros que claros, es difícil sentir empatía por ellos, siendo Joey un “capullo” en toda regla y Bart un poquito pánfilo para haber sido teniente del sacrosanto ejercito de los Estados Unidos (¡se me cuadren coño!). En definitiva, personajes bastante humanos pero se atisba una sima empática entre la pantalla y nuestro cómodo sofá, lo cuál adultera tanto el terror, como el humor; por mucho que la carrera final hacía el drama (cínico, muy cínico) nos acerque más a los protagonistas.
A esta falta de humanismo también contribuye la desmedida obsesión por las armas y los tacos mostrada a lo largo del metraje, tan de barrio marginal estadounidense y más propia de comedias descerebradas. Una dosis de acción y de escenografía marginal cuyo mayor beneficio en el protagonismo cedido a la ambientación nocturna de la ciudad de Los Ángeles, parte importante del propio argumento y excusa para ofrecer un puñado de panorámicas que no suelen incluirse en los menús del cine independiente. Para terminar de contribuir a esta ambientación suburbana, contamos con uno de mis grandes, y escasos, temas para propiciar el coma etílico lejos del rollo “rockero”: Tengo un trato de La Mala Rodríguez. No está mal el guiño latino, ¿verdad?
Pero de nuevo juega una mala pasada el factor “marketing”: habiendo visto el trailer uno puede llegar a pensar que está ante una ensalada continua de tiros, muertos vivientes y chistes constantes… y de nuevo se equivocaría. Puntualmente, hay varias escenas cargadas de estética, acción y humor que, a la par que han servido para montar el dichoso trailer, regalan nuestros ojos aunque a sabiendas de su ausencia de contenido, puesto que ese “contenido”, ese peso intelectual se ha intentado volcar en otros elementos (¡vaya mejunje amigos!) como el drama personal de Bart con su novia (donde entran en juego unas gotitas de romance que transitan entre lo patético y lo sensual; de nuevo más extremos), la moralidad que la nueva condición de Bart provoca – materializada en voz de un personaje que me ha resultado muy entrañable: Mathilda “la lesbiana esotérica” – y, como no, la relación entre los dos amigos, el autentico meollo de la película.
Desgraciadamente, el intento de dotar a la trama de un fuerte componente emocional se ve diluido por una dirección artística errática y unas actuaciones que en caso concretos rozan los amateur. Afortunadamente, uno de los actores que recibe mayor peso (Chris “Joey” Wylde) resulta no solo eficaz si no lo siguiente. Se nota su larga experiencia como secundario en cintas como Evolution o Space Cowboys. Un aplauso por su trabajo porque en realidad es quien se lleva el gato al agua, quedando el televisivo David Anders (Bart) varios peldaños por debajo. Aunque, siendo honestos, quizás se deba al uso constante de unas incomodas lentillas que apenas transmiten el estado mental por el que transita el interesante personaje del “revenant”. Lo que me lleva a la gran labor realizada en el apartado de efectos especiales. Se nota que su director y guionista, D. Ferry Prior, ha trabajado codo con codo para crear, profusamente junto al siempre interesante Coscarelli, geniales efectos especiales prácticos pero bien resueltos (Jóvenes Ocultos, Abyss, Bubba Ho – Tep). Grandes efectos de maquillaje para la segunda incursión, dentro del largometraje, de un cineasta con ideas atrevidas y claras (por favor, más ocurrencias con vibradores y cabezas cortadas), todavía con mucho que aprender y por decir detrás de una cámara.
Por parte de otros actores no entraré en detalles, si ya de por sí sus personajes están metidos con calzador sin aportar mucho a la trama principal, sus interpretes se notan como perdidos en una ambientación (la del horror/comedia/drama/acción) no al alcance de cualquier actorcillo de Hollywood. No todos lo hacen mal, pero se repite la tónica común: no existe un nivel constante que acomode la historia sobre los hombros de cada uno de sus personajes.
En conclusión, ya veis que The Revenant posee elementos de valor, y grandes pifias, como para estar hablando un buen rato de ella, pero tampoco sería justo. Primero porque ya destripo demasiado las películas que os comento y, segundo, porque la relativa complejidad de las dos horas que dura la cinta (de nuevo os recomiendo paciencia) merece que cada cual haga su análisis personal sin más vueltas. Por supuesto que a muchos les parecerá una perdida de tiempo, su profundo desequilibrio distraerá bastante al público poco exigente consigo mismo; también le cuesta arrancar (los momentos más espectaculares y directos nos esperan en la segunda mitad) pero no es óbice para degustar la recreación de un estado, el de la no-muerte, y su influencia en las relaciones personales de dos personas que, exageraciones a parte, son igual de descerebrados que cualquiera de nosotros. A falta de una mayor profundidad en las ideas morales y un pulido en las reacciones de los personajes, puedo decir que The Revenant es una película única, olvidaos de cualquier influencia por parte del clásico ochentero ¿Estamos muertos o qué? (Dead Heat), la dosis de ideas propias y situaciones chocantes es la suficiente para recomendaros su visionado sin rencillas.
Como cualquier buffet cinéfago, tenemos un poquito para cada paladar, a pesar de no satisfacer los gustos más profundos dentro de una “especialidad” concreta. Y esta frase más propia de Miyagi San os dejo; Bart y Joey me esperan, vamos a echarnos unos tiritos y matar unos cuantos polis corruptos para beberles la sangre. ¡Qué aproveche!
Lo mejor: El final, inesperado en su planteamiento. Profundo y crítico como pocos dentro del subgénero. Mención especial para el departamento de maquillaje.
Lo peor: Demasiados conceptos juntos que acaban tratándose muy superficialmente. Las actuaciones de bastantes actores no acompañan a la buena historia que tenían detrás, quedando su narración a medias.
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Bob Rock | 2012-02-02 16:15:53
Cloud.- Ya sabes que en esto de las reseñas nunca llueve a gusto de todos, pero me alegro de que estés d eacuerdo. La verdad que el final es toda (...)
El Príncipe de la Noche
El noveno arte de la mano de MASP
YVES SWOLFS, EL “INTRUSO” EUROPEO
Decirle a un joven quinceañero que hay vida más allá de las mallas multicolor de Marvel y DC suele ser como decirle a un hermano pequeño que flipa con los actuales FX, que aprecie un film de Roger Corman, esto es, una misión tan loable como fútil. Porque no podemos, por mucho que nos seduzca la idea, ir de reformistas por la vida si no deseamos vernos avocados a predicar en el desierto. Cada uno ha de adquirir sus propios conocimientos y gustos y esto suele ser una labor que el Dios Cronos cumple con metódica precisión.
Porque al igual que nos ocurrió a nosotros en otros ámbitos, llegará el momento en el que ese joven que alucina con el remake de La Cosa, descubrirá por sí mismo que existe una versión de Carpenter con cuyo visionado adquirirá, además de un nuevo mechón de pelo cano, la visión de todo un amplio y nuevo horizonte por descubrir como necesaria terapia de choque y quizá llegar hasta El Enigma De Otro Mundo de Christian Nyby e ir aún más allá…
Y es que no hay nada más difícil de romper que una vieja costumbre, pues supone enfrentarnos con ese miedo atávico a lo desconocido, como nos puede ocurrir la primera vez que se nos menciona el cómic europeo. En el viejo continente, salvo honrosas excepciones, no hemos destacado precisamente por ser unos productores en masa de obras gráficas comerciales, ni falta que nos ha hecho, porque cuando hemos realizado algo de calidad, ha obtenido por sí mismo la fama y el reconocimiento mundial que por derecho se ha merecido.
Yves Swolfs es uno de los mejores ejemplos de lo anteriormente expuesto. Artista belga que ha trabajado en variados géneros, desde el clásico espagueti western con su estupenda serie Durango hasta la espectacular épica medieval con Leyenda comenzó estudiando Literatura y Periodismo, conocimientos que le sirvieron con la inestimable ayuda de su innato talento, para comenzar a trabajar en la primera saga de las antes mencionadas hasta derrochar toda la experiencia adquirida en la obra que nos ocupa, El Príncipe De La Noche.
LOS CÓMICS COMO EL PAN, MEJOR INTEGRAL
De un tiempo a esta parte en ésta different Spain que habitamos, estamos disfrutando, por fin ¡loado sea Dios! de las ediciones de lujo que tiempo ha pululan por otros países, pero claro está en España como somos ricos, podremos acceder a las mismas previo desembolso de una cuantía excesiva gracias a la “puticonversión” del euro con el resto de divisas. Estas versiones Integral vienen pues a recopilar en un solo tomo cartoné de lujo todos los números editados por separado en el lanzamiento original de la saga. Y así, los citados Seis Libros totales se incluyen en este único volumen de generoso peso y tamaño con el que adornar fastuosamente nuestras, a buen seguro ya de por sí sufridas estanterías. Y si bien es cierto que poseer los originales en sus impolutas fundas plastificadas posee un valor coleccionista añadido, no es menos atractivo tanto para neófitos como para Diógenes comiqueros de vicios completistas hacerse con estas versiones únicas y limitadas.
LA SANGRE ES VIDA… Y LA TINTA TAMBIÉN
El Príncipe De La Noche es una magnífica saga vampírica estructurada en Dos Ciclos de Tres Libros cada uno dotado de un clasicismo exquisito que se evidencia en cada viñeta, a las que Swolfs otorga de vida propia gracias a un diseño preciosista no sólo de sus protagonistas sino de unos escenarios de calidad cuasi fotográfica que se convierten en un personaje más, tan importante como la trama que se desarrolla en los mismos.
Es tal la atención prestada hasta el más mínimo detalle y la innumerable cantidad de influencias artísticas y cinematográficas incluidas en este fastuoso volumen que sería imposible mencionarlas por separado, pues Swolfs consigue lo que a todas luces sería inaudito para un artista menos talentoso: destilar todas esas referencias en una esencia propia y primigenia de la que nace un desbordante río de creatividad visual, narrativa y policromática. Esas montañas escarpadas con ecos de La Gran Ola de Hokusai, ese dominio del color para ambientar los escenarios marcando el tempo narrativo, esos planos cinematográficos a lo Terence Fisher y mil un detalles por descubrir en cada relectura.
Estamos pues ante un historia clásica de vampiros en cuanto a ambientación, pero en absoluto típica en su desarrollo, pues partimos de unos noir años 30 para desplazarnos por Tiempo y Espacio a través de de calculados flashbacks, pasando por el Medievo, para relatar un enfrentamiento primigenio y cerval. Una terrible maldición pesa sobre la estirpe de los Rougemont. Generación tras generación, los primogénitos de la familia se verán arrastrados a un oscuro combate contra el más sanguinario y poderoso vampiro de todos los tiempos: Vladimir Kergan. Y, uno tras otro, caerán derrotados. En 1930, Vincent de Rougemont acometerá el asalto final de esta desigual lucha que decidirá la extinción de su linaje o la muerte de la maléfica criatura de la noche.
La magia, la seducción definitiva de esta magna obra, radica no sólo en los elementos ya expuestos sino en la realista teatralidad con la que nos son narrados. Aquí los héroes carecen de súper poderes, son tan mortales y vulnerables como cualquiera de nosotros y el villano deviene tan carismático y atrayente que resulta difícil resistirse a sus encantos de ultratumba. Si además a eso le sumamos las dotes justas de necesario erotismo salpicadas de hemoglobínicas transformaciones con las que la bestia del no muerto exhibe su verdadera naturaleza, obtenemos una obra gráfica tan excelsa como bella. Si acaso, cabe reprocharle la reiteración de algunas situaciones, especialmente en el Segundo Ciclo, que bien podrían haber sido contempladas desde una óptica menos conservadora y mucho más arriesgada, pero con ello se habría renunciado al formal esteticismo que termina por convertirse en su genuina seña de identidad.
LO MEJOR: Una magna obra clásica objeto de innumerables disfrutes.
LO PEOR: La reiteración de algunas situaciones y el pastizal a desembolsar.
Ficha Técnica
Editorial: GLENAT
Encuadernación: Cartoné De Luxe
Páginas: 296 COLOR
Precio: 45 Euros
VALORACIÓN GLOBAL: 90 / 100
Último comentario publicado:
seba cabrol | 2012-01-25 19:45:34
Interesantísimo autor, no lo conocía. Se me hace una mezcla de Hermann, Bourgeon y schuiten (tampoco soy muy conocedor del cómic europeo) me lla (...)
AUTOR: Invitado especial | PUBLICADO: 21/01/12 | CATEGORIAS: Libros
Vampires
Sanguijuelas, hedonistas, inhumanos y... ¿belgas?

- Título original: Vampires
- Nacionalidad: Bélgica | Año: 2010
- Director: Vincent Lannoo
- Guión: Vincent Lannoo, Frédérique Broos
- Intérpretes: Carlo Ferrante, Vera Van Dooren, Pierre Lognay
- Argumento:Un equipo de televisión rueda un documental sobre el día a día de una familia de vampiros típica que vive apaciblemente en Bélgica.
LA VALORACIÓN:
77 |100
Estrellas: 4
Un equipo de investigación se pone en contacto con la comunidad vampírica de una pequeña zona de habla francesa en Bélgica para rodar un reportaje. Una vez establecidos en la casa de una familia, más o menos normal, van descubriendo los secretos de la raza vampírica, unos más prosaicos que otros: como duermen, como se alimentan, que les preocupa, sus tendencias sexuales, como entretienen la eternidad, las relaciones entre ellos y como el gobierno les da no solo amparo si no también cobijo, en la agradable y reblandecida Bélgica.
Desgraciadamente, un pequeño desliz embarca a la familia hacía Canadá donde descubrirán que la vida reciclada y automatizada del nuevo continente es menos interesante para un chupasangres, ¿o no? Porque Canadá es la tierra de los sueños cumplidos, si acaso un vampiro puede soñar…
Vampires se erige, por derecho propio, como uno de los mejores documentales falsos jamás rodados, recogiendo el testigo directo de su compatriota belga Ocurrió cerca de su casa. De hecho podríamos decir que son primas hermanas, no porque compartan responsables o miembros del equipo técnico/artístico, en absoluto. Ambas son parientes cercanas al nacer del mismo tratamiento de cara al cine de terror, un género que abordan de forma inteligente: ni más ni menos, sus responsables se dedican a reescribir una (relativa) ficción horrible desde el humor, usando como excusa el rodaje de un reportaje, añadiendo a la mezcla esa falsa perspectiva de una realidad trucada, pero cercana, que la presencia de un equipo documental genera cuando rueda eventos terribles desde el documentalismo. En resumidas cuentas, la humanización amoral del frío ojo de una cámara, que tratando historias de las criaturas de la noche, provoca a la par desasosiego y sonrisas mediante esa proximidad imposible que consigue. Así las situaciones más rocambolescas son tratadas con la mayor naturalidad imaginable, rompiendo la barrera entre cineasta y público, permitiendo un discurso que se introduce en nuestro sistema de forma intravenosa.
Es decir, siguiendo la estela de su compatriota belga, y la no menos interesante Troll Hunter (efectivamente, no salimos de Europa, y es que además de una crisis de pelotas, también poseemos una visión única del séptimo arte), Vampires comparte con nosotros, y de primera mano, las vivencias grotescas de unos personajes, una familia más esquizofrénica que su propia condición vampírica, pero con una naturalidad y desparpajo que logran suprimir temporalmente la incredulidad, dando pie a una de las experiencias más frescas y divertidas de la temporada. Un servidor, integrante de la escuela luciferina del escepticismo, jamás ha creído en seres de las tinieblas ávidos de sangre joven, pero si estuviesen entre nosotros, no podría ser de otra forma que la que nos proponen Vincent Lanoo, director y guionista, y Frédérique Broos. Esto es Europa, y el retrato del vampiro se vuelve más íntimo, cínico y decadente que cualquier visión pedante proveniente del otro lado del charco; una perspectiva eminentemente social que sirve como pretexto para burlarse de la idiosincrasia Belga que, para bien o para mal, es compartida por gran parte del viejo continente. No son alimañas de sed insaciable, no son “dandies” portando camisas con chorreras, no son góticos de pelo cardado, solo son… ¡una familia de vampiros! – inmigrantes rumanos, para más inri –.
¿Y como han sido retratados los chupasangres? De una forma cercana, familiar, ácida y oscura, pero con un respeto hacía los mitos clásicos aplastante – y cuyas muestras de respeto iréis disfrutando a medida que se sucedan las referencias folclóricas y literarias -. Lo que viene a ser lo mismo: el retrato de los problemas internos y sociales de una familia vampírica de clase media, salta del terreno de la fantasía a lo cotidiano mediante una maestría aplastante, que viene a demostrar, una vez, lo innecesarios que resultan los fuegos artificiales cuando se depura el discurso, y es que en Vampires la técnica del falso documental está tan bien depurada, que se convierte en elegante parte de las bromas que se van sucediendo en pantalla – como demuestra ya desde su insuperable inicio, donde conocemos de los infructuosos primeros intentos de acercarse a la comunidad vampírica por parte de distintos equipos de rodaje –.
Y el espectáculo de sombras y luces, la magia de la linterna mágica no cristalizaría de no ser por dos elementos muy destacados:
Por una parte diría que el trabajo de los actores. Pese a ser unos completos desconocidos fuera de las fronteras belgas – al menos para este inculto escribano –, el plantel de actores ha realizado una tarea digna de elogio interpretando a unos seres, los vampiros, que en esta cinta yo destacaría por su psicosis, un reflejo oscuro de la que sufre la sociedad occidental. Así que ya imaginaréis que ante las personalidades extremas desfilando por delante de nuestras narices, los actores han decidido enfrentarlas con realismo y, a la vez, con un fino humor negro soterrado que se desvela en esas muecas animales de afilados colmillos que nos regalan constantemente. Una manada de hienas que se regodean en su propia crapulencia, seres amorales adaptados a la vida moderna a base de martillazos. Una delicia contemplar el trabajo de Carlo Ferrante como patriarca de la familia que acoge al equipo de documentalistas – de hecho, el actor fue justamente premiado en el festival de cine fantástico de Málaga celebrado el año pasado –. Carlo, o Georges, se convierte a lo largo de todo el metraje en una figura amenazante pero a la vez seductora, sin dejar de ser un padre-alimaña preocupado por todo lo que afecte al núcleo familiar. También destaca, no solo por su actuación – más bien por otras razones más carnales – la presencia de la exuberante Alexandra Kamp, actriz alemana para unos, MILF para otros y ambas cosas para el que suscribe, cuyas fotos solo pueden inducir a las taquicardias masculinas. ¡Buen casting! Un placer, repito, el ver a todo el elenco en acción, porque no hay ninguna interpretación más floja que otra, y no es decir poco teniendo en cuenta que estamos ante una película eminentemente de personajes, algo que os confesaré echaba de menos. Últimamente me doy cuenta de que los guionistas controlan mucho el número de caracteres en sus libretos, al menos los personajes con más de dos frases interesantes – fenomenal a la hora de no complicarse, pero un aburrimiento para el aficionado al cine –, aquí sin embargo encontramos una multitud secundarios que añaden un tono de calidad adicional al, por otro lado, cuidado guión. Desde el amigo medio subnormal de la familia hasta el vendedor de ataúdes sin escrúpulos, pasando por los geniales “vecinos” aristocráticos, que guardan una de las mejores escenas de todo el metraje (¿jugamos a “luna”?) o el príncipe de Quebec, un auténtico socialista progre “buenrollista”. Todos tienen algo que contar, algo interesante, macabro y divertido a la par. Un triunfo del esfuerzo redactor de los guionistas.
Sí, en segunda instancia tenemos un guión de lujo. A pesar de existir flecos argumentales – estamos ante un supuesto documental, pero hay incongruencias o absurdos con respecto a la inserción social de los vampiros, claro que se justifican por el enfoque cómico –, el tratamiento de las reglas vampíricas, de los problemas psicológicos que provoca la inmortalidad, de la amoralidad de considerarse la cima de la evolución, la iteración con otros congéneres… todo es coherente e inquietantemente creíble. Y digo inquietante porque hay algo que nunca olvida el guión, siendo su mayor acierto, Vincent Lannoo y Frédérique Broos hacen hincapié real en el factor más importante de la ecuación: los vampiros son monstruos, para ellos los seres humanos no son más que ganado, su inmortalidad los ha llevado a cánones morales que sonrojarían a Lestat. Así que no estamos ante una comedia basada en el cine de terror (Deadheads, Tucker and Dale Vs. Evil) si no ante una verdadera comedia de horror; conceptos parecidos pero no iguales. Puede parecer una diferenciación injusta, incluso innecesaria, sin embargo me parece que esta pequeña diferencia separa, y convierte, en algo más auténtico a Vampires del resto. A pesar de venderse solo como una comedia, se suceden ciertas escenas bastante macabras y siniestras – la fiesta del principie de la zona donde viven nuestros protagonistas, los juegos con inválidos de Sansón –, incluso los momentos más banales – como el despertar y desayuno de nuestra familia –, provocan un desasosiego soterrado que se olvida mediante el humor negro, pero va haciendo mella en el ánimo del espectador.
Otra faceta interesante sería la crítica social, embebida tanto en la cómoda vida en Bélgica como en la transformación que sufre la familia cuando se ve trasladada a Canadá por causas de fuerza mayor. Aquí ya entrarían las lecturas personales de cada uno, pero las referencias a inmigrantes, la integración de comunidades, la absorción y reciclaje del espíritu hedonista de un vampiro en un simple pedigüeño callejero, la rebeldía adolescente vuelta del revés – mediante la presencia de la bella vampira, interpretada por Fleur Lise Heuet, obsesionada con ser humana y el color rosa –, las leyes impuestas por simples “niños”, etcétera, suponen toda una película por sí misma. Es cierto, que algunos detalles pueden parecer ininteligibles o repetitivos, bien, no es más que parte del estilo belga, asumible dado que el ritmo es lo suficientemente bueno como para ignorar estos detalles y cuando algo no ha “encajado” en nuestra percepción de las cosas, ya estamos ante una nueva escena con mucho por rascar. Una profundidad apoyada sin dudas por la excelente manufactura, no será la película perfecta pero está rodada con cuidado y chispa.
También es cierto que el humor, esa chispa, destaca por su finura – sin rechazar los grotesco pero tratado con elegancia –, no se trata de una comedia de carcajadas, más bien de sonrisa sempiterna: la sensación de hilaridad es suave pero constante y, lo mejor, aderezada con el peligro que irradian constantemente los impredecibles vampiros. Esto se puede ver como un hándicap, pero solo en caso de acercarse a Vampires buscando histrionismo exacerbado, no se trata de un Scary Movie más, si no de una comedia de horror inteligente que no trata al espectador como quinceañeros salidos y mongoloides, por mucho que a alguno le resulte pedante semejante estamento.
Una vez superado el entusiasmo inicial, solo me resta recomendar de forma sincera Vampires, justa merecedora del premio a mejor película concedido en el festival de Málaga, en su pasada edición. Una obra que si hubiese nacido en una época menos mediatizada por el éxito (y exceso) de otros falsos documentales, se hubiese convertido en obra de culto (como su prima Ocurrió cerca de su casa, ¿recordáis?). Se agradece una cinta de vampiros que hunda sus colmillos, de forma respetuosa y sin perder fuerza, en los mitos clásicos frente al reciclaje moderno “hipervitaminado” (o “zombificado” si preferís). Por fin los vampiros recuperan parte de su glamur, irónicamente, a través de ser proletarizados y deglutidos por la maquinaria del bienestar social, algo tan falso como risible. Sarcástica, cruel e imprescindible a todos los niveles.
Lo mejor: Fresca y original, con un sólido guión.
Lo peor: Partes de humor belga, demasiado nacionales como para ser entendidas desde fuera. Lo que se suele llamar cruelmente "humor afrancesado".
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Bob Rock | 2012-01-12 09:59:32
Mr. Zombie.- De nada, ya ves, cosas del buscador. Creo que Vampires debería haber sido más reivindicada de lo que ha sido! Así que grac (...)
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Por:
Bob Rock
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The Reverend
Muérdame padre, porque he pecado

Recién salido del seminario, un nuevo reverendo se embarca en la regencia de su primera parroquia. Una pequeña, y mal mantenida, capilla ubicada en una idílica villa algo aislada. Mientras en la superficie se trata de una pacífica parroquia, pronto se hace aparente que algo más siniestro se agazapa tras la fachada de un empresario local. En una noche fría y lluviosa, una joven misteriosa aborda al Reverendo en la capilla, recibiéndola éste con amabilidad y cariño. Desgraciadamente, la joven empapada no buscaba un santuario caliente si no entregar un mensaje, un mensaje que toma la forma de un profundo y sangriento mordisco.
El despertar del párroco se produce entre el desconocimiento y una incontrolable sed, que confunden al Reverendo aun más que la ausencia de la joven de la pasada noche. Enfrentado a la insaciable sed que lo posee, se dispone a tomar posesión efectiva de su mandato y limpiar los pecados de su rebaño predicando o dándose un banquete.
The Reverend es un caso curioso y que denota cierta picaresca desde su premisa inicial. Estamos, ni más ni menos, ante la “adaptación” de una novela gráfica homónima, que todavía no ha sido editada. Hecho que parece revelar a su director, Neil Jones, como un utópico en esto del marketing. Parece pensar que así le da más empaque a su primer largometraje, dentro del campo del terror, y además promocionar varios productos relacionados al mismo tiempo (¿ya están a la venta las figuras de acción y las camisetas?), o quizás sean imposiciones de la misma productora, puesto que la carrera de Jones no es muy extensa, pero se caracteriza por valoradas películas que, al menos, involucran a importantes estrellas (como Peter Cushing). Váyase usted a saber, que estos tiempos son muy duros para los bolsillos de todo el mundo, y más para los del espectador de a pie.
Pese a estos juegos comerciales, el proyecto pinta bien de base: Una cinta británica de vampiros con sus adecuadas dosis de modernidad (hecho evidenciado por su claro enfoque a la acción), y con una sanguinaria venganza como motor del guión. Y aun luce mejor si le añadimos el juego que pueda dar un dilema moral motivado por el bondadoso reverendo debatiéndose entre usar sus poderes vampíricos, para vengarse del Mal, frente al uso de la palabra de Dios… Pero no queda ahí la cosa. El elenco protagonista es, si cabe, más jugoso que su argumento: Rutger Hauer – ejerciendo de personificación del mal – (Blade Runner, Hobo With a Shotgun), Tamer Hassan (Furia de Titanes), Emily Booth (Doghouse, Evil Aliens) y Giovanni Lombardo Radice (Cannibal Ferox, La Profecia).
Sin embargo, en sus distintos preestrenos, “in extremis” en cuanto a montaje – según he podido leer -, ha recibido duras críticas por lo endeble y simple del guión, la escasa profundidad en la caracterización de los personajes y un ritmo tedioso. Malas noticias, sin duda. Pero a falta de poder juzgar por nosotros mismos, todavía no se ha confirmado su fecha de estreno, os dejamos con un trailer que nos deja en ascuas y que, pese a mostrar ciertas carencias, invita a seguir sus huellas carmesíes.
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 23/11/11 | CATEGORIAS: Noticias
TAGS: adaptación, vampiros
Vamperifica
Carmen baila sobre la sangre de sus súbditos
Carmen (¡¿?!), un joven universitario despistado y bastante amanerado, descubre que el alma del rey de los vampiros reside dentro de él mismo. Ahora, deberá decidir entre sus amigos o la llamada de la sangre antes del estreno del musical de su clase.
¿Una reinterpretación moderna de la comedia adolescente, protagonizada por Jim Carrey, “Mordiscos Peligrosos”? No creo, más bien Vamperifica vendría a ser un Splatter escondido bajo la piel de un cordero. Esta sería la mejor definición de la curiosa y atractiva Vamperifica; y entendamos cordero como comedia musical, interpretada directamente del libro de estilo de la afamada serie norteamericana Glee (la cuál me repele más que un bacalao al ajoarriero repugna a un vampiro), envoltura que no me parece mal en este caso, por convertirse en una delirante mezcla sangrienta tal y como recalca su adrenalítico trailer.
Que las diferentes dosis de comedia, angustia adolescente (viendo el aspecto de los distintos actores, esto último estaría cogido por pinzas) y gore estén bien compensadas es lo que decantará esta película – la cual ya despunta por no tener termino medio – hacía el abismo más profundo o el nacimiento de una pequeña obra de culto. Si a todo esto le unimos el carisma que desprende su protagonista principal, no podemos negar que estamos ante un proyecto capaz de sorprender a más de un escéptico.
Nuestro pelado actor principal, Martin Yurkovic, firma parte del guión junto al director de la misma: Bruce Ornstein; y lo hacen desde la posición de auténticos desconocidos dentro del campo del terror, incluso en su Estados Unidos natal. A pesar de carecer de carta de presentación previa, esta comedia oscura (como les gusta venderla a sus autores) ha llamado poderosamente la atención en festivales tan prestigiosos como el Screamfest celebrado en Hollywood.
De momento quedamos a la espera de saber cuando se hará efectivo su estreno, porque, obviamente, su distribución pasará por el interés que despierte en alguna distribuidora potente. Ya sabéis que los productos completamente independientes, como es el caso por muy cuidado que sea su acabado final, sufren por salir del ostracismo al que les condena su condición “underground”. Desde aquí le deseamos suerte a una película, que podría revelarse como el debut más potente, dentro del horror, en muchos años atrás.
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Monica | 2011-11-15 17:45:54
Pues si quieres una historia de vampiros divertida deberías leer http://diariodeunavampiresanovata.blogia.com/2009/122801-28-de-diciembr (...)
AUTOR: Bob Rock | PUBLICADO: 13/11/11 | CATEGORIAS: Noticias
Livide (Livid)
Tesoros ocultos, vampiros, fantasmas, casas encantadas, bailarinas... ¿tiene todo esto algún sentido?

- Título original: Livide
- Nacionalidad: Francia | Año: 2011
- Director: Alexandre Bustillo y Julien Maury
- Guión: Alexandre Bustillo y Julien Maury
- Intérpretes: Chloé Coulloud, Béatrice Dalle, Jérémy Kapone
- Argumento:Lucie, su novio y el hermano de éste, asaltan una vieja mansión en mitad de la noche en busca de un tesoro.
LA VALORACIÓN:
77 |100
Estrellas: 4

En 2007 Alexandre Bustillo y Julien Maury alcanzaban el beneplácito de crítica y público en diversos festivales especializados gracias a su ópera prima A l’Interieur. Seguidamente experimentaron una larga e improductiva travesía por el desierto de Hollywood, donde perdieron la ocasión de ponerse al frente de proyectos tan, a priori, apetitosos como H2, la secuela del Halloween de Rob Zombie (que finalmente dirigiría el propio Zombie), y el remake de Hellraiser. En cuanto a la revisión del universo cenobita, por lo visto ya existía el borrador de un primer guión que fue rechazado por los productores del proyecto, quienes solicitaron a los directores galos que redujeran el contenido de violencia y adecuran su propuesta a un publico objetivo más joven (aughhhh…).
Todo este ir i venir por despachos de Hollywood derivó en un nuevo proyecto filmado en casa - Francia – y sobre el que volvían a tener control absoluto. Su título: Livide (Livid).
En su primer día como cuidadora, Lucie visita la mansión de la Sra. Jessel, una célebre bailarina de ballet clásico que agoniza, en sus últimos días de vida, postrada en una cama y conectada a una máquina de ventilación asistida. Sobre la mansión existe la leyenda de un tesoro escondido. Lucie, en compañía de su novio y el hermano de éste, deciden irrumpir en el edificio en mitad de la noche para apoderarse de dicho tesoro.
Bustillo y Maury abandonan el realismo sucio e hiperviolento de A l’Interieur (y por extensión de los principales títulos de la denominada Nouvelle Horreur Vague: Frontiere(s), Martyrs…) y se adentran de lleno en el terreno puramente fantástico con una película que ellos mismos se han cansado de repetir, sirve de homenaje a referentes míticos del género como son el giallo italiano (especialmente el cine de Dario Argento) o la escuela de la Hammer británica (soberbia la ambientación gótica de Livide, sobre todo en el tercio final de la película).
Y para llevar a cabo este particular homenaje los directores franceses han construido una película susceptible de llegar a ser una experiencia fascinante para los sentidos. Un poema visual y sonoro con capacidad hipnótica. Livide vuelve a poner de manifiesto que sus creadores son un par de superdotados a la hora crear una atmósfera de tensión y mal rollo absoluto con capacidad (sobrada) para colocar al espectador en una situación incómoda.
Secuencias sublimes como la de la joven bailarina abandonando la soledad de la mansión para dar un paseo por el jardín a plena luz del sol, o cada una de las apariciones - escalofriantes – de la bailarina sobre una caja de música; corroboran el inmenso poderío visual de este par de genios franceses.
Además no olvidan la que se ha convertido en su seña de identidad, en su imágen de marca a raiz de la que, hasta la llegada de Livide, era su única película: la violencia. Omnipresente en A l’Interieur, la violencia sigue siendo un factor importante en Livide. A pesar de no tener el peso específico que tuvo en A l’Interieur, la nueva película de Bustillo y Maury sabe explotar a la perfección los calculadísimos estallidos de violencia que adornan la trama de Livide. Una violencia nuevamente descarnada, cruel, implacable. Incluso, en ocasiones, poco acorde con el tono general de la película.
Pero (arrrghhh… un pero), desgraciadamente no todo en Livide me pareció digno de elogio. La película tiene un problema. Y en esta ocasión es un problema grave… susceptible de poner en tela de jucio el resultado final.
El guión de Livide es complicado, impreciso. Vampiros, casas encantadas, fantasmas, transmutación de almas ¿¿??… Livide es un poco de todo esto, y un mucho de nada. Cierto que resulta obvio que estamos ante una historia ligada al vampirismo (aunque nunca se mencione expresamente en la película), pero todo está contado de una forma tan vaga, tan repleta de piruetas narrativas de difícil comprensión (sobre todo en su tramo final… hubo una imagen de la casa que provocó la carcajada general del público congregado en Sitges) que, inevitablemente, el espectador (o al menos quien suscribe esta reseña) se siente, por momentos, perdido y desorientado.
No quiero engañaros. Como ya dije antes creo que es un defecto grave. El guión es la base de una buena película. Si el guión tiembla, presenta defectos, toda la estructura se tambalea y corre peligro de desmorarse. Por esa razón Livide exige al espectador un esfuerzo extra que éste no tiene porqué verse obligado a realizar. Yo lo hice… hice ese esfuerzo extra. Pude, supe o, sencillamente quise dejarme llevar por una película que, visualmente, me fascinó. Me dejé llevar por una película que, en determinados momentos, me asustó, me suscitó malestar. Me dejé llevar por una película que, en definitiva, me provocó sensaciones y me llevó a lugares a los que pocas películas logran llevarme. Me dejé llevar… y finalmente la película me encantó.
Estoy convencido de que no todos sereis tan indulgentes con Livide. Muchos, de manera comprensible, no pasareis por alto sus errores. Pero para quiénes todavía no la hayais visto os animo a que le deis una oportunidad… creo, sinceramente, que vale la pena correr el riesgo.
No es una película fácil. Livide no es A l’Interieur; no tiene nada que ver. Livide es más compleja, menos directa, más exigente con el espectador, y más arriesgada. Pero la recompensa puede ser enorme…
Lo mejor: Su capacidad para sugestionar al espectador a través de sus imágenes.
Lo peor: Lagunas en el guión
Último comentario publicado:
juan_andres | 2012-01-14 03:29:48
a esperar por ella entoncs para verla (...)
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Por:
Joan Lafulla
| joan@almasoscuras.com
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Dylan Dog: Dead of Night
Vampiros, zombis, licántropos, un soso y su voz en off

- Título original: Dylan Dog. Dead of Night
- Nacionalidad: USA | Año: 2010
- Director: Kevin Munroe
- Guión: Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer
- Intérpretes: Brandon Routh, Anita Briem, Sam Huntington
- Argumento:Un nuevo caso obliga a Dylan Dog a regresar al mundo de lo sobrenatural en compañía de su ayudante Marcus.
LA VALORACIÓN:
54 |100
Estrellas: 3
Ya dejé claro en su momento que no era la persona más adecuada para reseñar la adaptación cinematográfica de Dylan Dog. Hoy me reafirmo en aquella primera impresión. ¿La razón? Sencilla. A pesar de haber oído hablar de Dylan Dog en multitud de ocasiones y de creer, erróneamente, que Mi novia es un zombi (“Dellamorte, Dellamore”, 1994) era una primera adaptación de las aventuras del pesonaje de Tiziano Sclavi; la triste realidad de todo este asunto es que un servidor jamás ha leido un solo cómic de Dylan Dog. Por lo tanto mi desconocimiento del personaje, antes de ver la película, era prácticamente absoluto.
Dylan Dog es un investigador privado venido a menos que malvive en las calles de Nueva Orleans con casos de poca entidad. Sin embargo esconde un pasado reciente muchísimo más interesante. Tiempo atrás fue un detective paranormal que mediaba entre los asuntos de los no-muertos (cajón desastre que incluye vampiros, licántropos, zombis y demonios); hasta que la trágica muerte de su amada le llevó a renunciar al cargo. En la actualidad, un nuevo caso con chica guapa de por medio, le empujará de nuevo a la senda de lo sobrenatural en compañia de su ayudante Marcus.
Pastiche con apariencia de serie B (aunque por lo visto con presupuesto de serie A) a medio camino entre la aventura sobrenatural, la comedia negra y el film noir o cine negro; Dylan Dog: Dead of Night destaca tanto por su variedad de monstruos, maquillajes, prótesis y efectos artesanales (se agradece que no huela todo a renderizado de píxeles) como por la simplicidad casi infantil de la historia que nos cuenta.
La voz en off del propio protagonista nos conduce a través de una trama completamente plana, sin sorpresas, sin giros, sin prácticamente ningún elemento que no resulte absolutamente predecible. No hay nada que resulte mínimamente innovador o que se aparte, ni que sea un poquito, de ese enorme lugar común que es la película en sí misma.
A una historia “justita” que en ningún momento es capaz de despertar el entusiasmo (ni el interes) del espectador, debemos sumarle la presencia de un sosainas de categoría como es Brandon Routh, desempeñando el rol protagonista de Dylan Dog. Como ya dije al inicio de la reseña, desconozco casi por completo al personaje de Sclavi, pero me niego rotundamente a creer que el Dylan Dog de los comics adolezca de una falta de personalidad y carisma tan acusada como la mostrada por Brandon Routh en su actuación. Y si algún fan de Dylan Dog me corrige haciéndome ver que Routh ha sabido captar, a la perfección, el espíritu del personaje… por supuesto no tendré ningún inconveniente en tragarme mis palabras y hacerme socio del club de fans del fornido acotr norteamericano a modo de penitencia.
Por lo tanto, y llegados a este punto, contamos con una trama pésima y un protagonista que no da la talla. Y sin embargo Dylan Dog: Dead of Night logra un aprobado… raspado, pero aprobado al fin y al cabo. ¿El secreto de Dylan Dog: Dead of Night? Pues que entre tanto vampiro, hombre lobo, demonios y zombis deseando triunfar en el Club de la Comedia, resulta complicado aburrirse.
Kevin Muroe, director de la película, sacrifica la coherencia y el atractivo de una buena historia en favor de la acumulación de monstruos y el humor negro (y, en muchas ocasiones, algo chusco); y eso acaba provocando que el espectador, a menudo, esté esperando la próxima bufonada del zombi de turno sin importarle un pimiento el desarrollo de una trama que no da más de si. Pero, sin embargo, también hay que reconocer que ese humo negro al que hacía referencia, en ocasiones, tiene su gracia. Algunos chistes a costa de los siempre maltratados zombis confieso que me hicieron reir. Y así, sin demasiados esfuerzos, llegué al final de una película que, sin lugar a dudas es de las de “usar y tirar”, pero que en ningún caso es susceptible de provocar efectos dañinos permanentes en la mente del espectador. En otras palabras: Dylan Dog: Dead of Night no pasará a la historia del género; pero en una calurosa noche de verano en la que no tienes otra cosa más interesante que hacer… la película entretiene.
Otra cosa distinta es que dicho espectador sea un fan acérrimo del Dylan Dog de los cómics. En ese caso habría que preguntarle si una retahíla de monstruos y chistes con mayor o menor gracia, son suficientes para otorgarle un aprobado justo a la adaptación cinematográfico de tan ilustre personaje… mucho me temo que no (por ahí leí una descripción de la película a cargo de un presunto fan de los cómics que me hizo gracia y que decía algo así como… “Dylan Dog para los fans de Buffy Cazavampiros… ¡jódete Hollywood!”):
Lo mejor: A pesar de todos los pesares... logra entretener.
Lo peor: Lo absurdo, pueril e infantil de la historia que nos cuenta y el poco carisma de su protagonista.
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Joan Lafulla | 2011-10-09 08:52:17
Dakonero – “medianamente entretenida”… totalmente de acuerdo contigo… (...)
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Por:
Joan Lafulla
| joan@almasoscuras.com
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Vampire
Tu muerte es mi vida
Shunji Iwai es uno de esos directores que no dejan indiferente a nadie. Los aficionados a su cine (un servidor) esperamos sus películas con ansía y expectación desmesurada, el resto directamente no le soporta, bueno, no soporta sus películas y su estilo eminentemente visual, contemplativo y rodeado de una cierta petulancia que, o te engancha o te cabrea. yo le descubrí con la maravillosa ALL ABOUT LILY CHOU-CHOU, y desde entoces me dediqué a repasar buena parte de su filmografía (SWALLOWTAIL BUTTERFLY, HANA & ALICE…), disfrutando con cada una de ellas a niveles insospechados. Reconozco que no es un tipo de cine para todo el mundo, tienes que tener el día y saber lo que vas a ver, y no creo que con VAMPIRE vayan a cambiar mucho las tornas. De hecho, si os informais sobre la película las reseñas van de imprescindible al me abuuuurroo, y en el reciente Festival de Berlín, tras la proyección, la reacción de la gente oscilaba entre los aplausos y vítores y los abucheos. Y es que no estamos ante la habitual película de vampiros, de hecho, el título es más sobre un concepto que el habitual relato de la mítica criatura nocturna.
Simon (Kevin Zegers) es un profesor de biología en un instituto cualquiera de una ciudad cualquiera de los USA, pero tras la fachada de apatía y sinsustancia se esconde alguien muy enfermo y con una peculiar obsesión: beber sangre. Pero no lo hace de la forma “clásica”, es decir, colmillos y demás, su método es mucho más sutil y, al mismo tiempo, terrorífico. Navega a través de la red en busca de mujeres y adolescentes con vocaciones suicidas, queda con ellas, las convence para que acaben con su vida y, una vez hecho esto, las exanguina para poder beberse su sangre. Para él es una forma de supervivencia (ya que cree que necesita esa sangre para poder seguir vivo), y para ellas el tan ansiado fin a sus miserables vidas. Lo dicho, no es el habitual vampiro al que estamos acostumbrados.
Para darle algo más de mordiente a la película el director nos presenta una serie de personajes peculiares, que van desde la madre aquejada de Alzheimer, un peculiar ayudante de nombre Renfield (os suena??), una galería de bellezas y, en particular, una joven llamada Laura (Rachel Leigh Cook) que vive obsesionada con el joven profesor y su misteriosa vida.
Sinceramente, vendería un riñon para poder verla este año en SITGES….o me dejaba exanguinar.
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Mr zombie | 2011-09-04 00:15:26
The runaways es esa pelicula de la banda musical, no?. Prefiero la actuacion de Dakota fanning. Es que la Stewart (un calco de la sosisima Emma wat (...)
AUTOR: Elniniodecristal | PUBLICADO: 03/09/11 | CATEGORIAS: Noticias , Vampiros
TAGS: cine asiático, drama, sitges 2011, vampiros
Empress Vampire
¿Quién quiere ser desangrado? ¡Yo, yo, yo!
La noche de Halloween, un altercado entre policías y ladrones es interrumpido por una extraña y pequeña figura inmune a las balas. Las investigaciones posteriores llevan al agente del FBI Higgins tras la pista de una misteriosa mujer china que es ni más ni menos que… ¡la emperatriz vampiro! Una seductora hembra cuya semilla dio origen al resto de vampiros. Ella y su cohorte de seguidores plagan la ciudad de cadáveres y de hormonas revolucionadas.
Los aficionados al cine de vampiros estás de enhorabuena, y si también lo son de la “caspa” o de las cintas “cutres” lo estarán doblemente, porque tanto el trailer como las imágenes de Empress Vampire están cortadas con ingentes cantidades de vampiras ardientes, vísceras “no-sense” y efectos especiales rocambolescos a cada cuál más malo. De hecho un servidor, que es bastante aficionado a las películas de serie-z, se ha quedado con el culo congelado en la silla. ¿Dónde diablos estaba escondido semejante caspón? ¿Será todo lo salvaje y sensual que debería haber sido We are the night?
No es que espere mucho (y mucho menos erotismo explícito) de este proyecto norteamericano, directo a DVD y sin fecha de edición, que dirige y escribe el amateur Phil Condit, pero es innegable el poderío que lucen las vampiras protagonistas a primera vista: sangrientas, devora-hombres y poseedoras de todo eso que siempre buscamos, los hombres, lejos de nuestras parejas (sic!).
Como curiosidad añadir que Ange Maya, la interprete de la emperatriz que también ejerce de guionista y productora, es una curiosa dama china gimnasta muy de niña y que, tras pasar por la universidad de matemáticas, se enroló en la policía para, en la actualidad, ejercer como reportera en televisiones de su país y practicar exóticas danzas orientales; labor que demuestra en pantalla con sugerentes bailes.
Con todo lo bueno y lo malo de este sub-producto, solo recomendaros una visita a la Web Oficial, donde disfrutaréis de más y más cutrerio del bueno.
Como veis, toda una mujer nos espera con los brazos abiertos, entre rayos y fogonazos CGI de bajo presupuesto, para hincarnos el diente… pero, ¡hey! ¡Quietos “paraos”! ¡¡Como primera victima de sus intensos mordiscos y chupones ya tiene al que suscribe!!
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MASP | 2011-08-23 23:11:21
Jess Franco rules forever! xD Otro adicto a la morralla que no se la pierde! Saludos! (...)














Bob Rock
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Mr. Zombie
John Trent
Asier
Manu
Joan Lafulla
Missterror
Samdra
