Pig

Vida Cerda

  • Título original: Vida Cerda
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2010
  • Director: Adam Mason
  • Guión: Adam Mason y Andrew Howard
  • Intérpretes: Andrew Howard, Molly Black, Guy Burnett
  • Argumento: 90 minutos en la vida de un psicópata y sus "cachorros"

LA VALORACIÓN:

85 |100

Estrellas: 5

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1º.- SESOS DE CERDO REBOZADOS CON SÉSAMO:

PhotobucketComo un escupitajo en todo el ojo de la industria cinematográfica, esta puede ser una buena forma de describir esta película y las intenciones del director ADAM MASON, además de ser, creo yo, la única manera de afrontarla sin sentirse horrorizado ni escandalizado ante la propuesta de PIG. Y es que no me extraña. Tras la larga lista de magníficos títulos destilados por el atípico (por lo concienzudo de sus planteamientos en un género tan previsible como el de terror) director británico, lo lógico hubiera sido un reconocimiento unánime por parte de la crítica (que lo tiene) y del público, que no le ha sido concedido, ya que la mayoría de sus películas pasan de Festival en Festival y luego directamente a la estantería de los videoclubs. Tiene que joder mucho, y frustrar aún mucho más que en todos los blogs y páginas de terror digan que eres un crack y que no puedas distribuir tus películas en condiciones. Por no hablar de lo perjudicados que salimos los aficionados al buen cine de terror. Ese que sobrepasa barreras, que juega con conceptos intangibles y los convierte en expresiones de puro terror, consecuente en sus planteamientos y eficaz con la casquería. Yo en su lugar hubiese hecho lo mismo, fuck’em!.

2º.- ASADURILLA AL ESTILO CASTELLANO

PhotobucketUna respiración entrecortada, pasos que denotan una carrera vacilante, cansada y desesperada. Oscuridad total. Vemos, de repente, la espalda de una chica joven vestida con una especie de pijama, manchado de polvo y sangre. Cuando le vemos la cara, no vemos ninguna esperanza, sabe que la huida es futil. Pronto aparece una pick-up, y en los ojos de la chica sabemos el porqué…y aquí comienza un impresionante plano secuencia de casi 90 minutos que te mantiene con los ojos fijos y las entrañas pegadas a la pantalla. Y es que el tipo que conduce es peligroso, mucho. Tanto que según atrapa a la chica le pega una somanta de cabezazos que la deja KO, la arroja al maletero y vemos como se la lleva a su granja particular. Bueno, por llamarle de alguna manera, ya que no hay más que una caravana desvencijada, un camping gas, una jaula que intuimos a lo lejos (es eso que se ve una chica embarazada??) y otra chica atada a un poste. Tras llegar a la granja le explica detalladamente lo que les pasa a los que quieren escapar. Por un momento yo me quedé un poco descolocado…¿no hay explicaciones?, ¿no son adolescentes estúpidos?, ¿no es previsible?, ¿no hay un porqué?…¿que coños es esto?. Me temo que vais a tener que descubrirlo vosotros/as solitos/as…

Pués una película como no hay muchas, por no decir única en su género. Ese maravilloso plano secuencia nos sumerge en la locura y depravación de un tipo maniático-compulsivo (¿cuántas veces se ducha?), sin ofrecernos ni un mero antecedente; nos situa como “espectadores privilegiados” de una masacre, que si ya de por sí no suelen tener explicación, esta aún menos.

Mención especialísima al habitual de las películas de MASON, “Andrew Howard“: que compone uno de los personajes más aterradores de los que he visto últimamente, por su aparente afirmación de que lo que está haciendo es lo tiene que hacer y su demoledora encarnación de alguien terroríficamente enfermo.

3º.-RACIÓN DE JAMÓN IBÉRICO 5 Jotas:

PhotobucketHe leído alguna reseña en la que le acusan, únicamente por lo que he visto, de ser aburrida, lenta…no sé, supongo que es tan diferente de lo que vemos habitualmente que puede provocar esa sensación; pero es lo que tienen los planos secuencia, que son en tiempo real. No hay flashbacks, ni edición esquizofrénica, ni look MTV…solamente 85 minutos de tortura y depravación en directo; tanto que a veces parece que es una cinta snuff “editada” por algún psicópata. ¿Una puta locura?, a lo mejor, o tal vez como dijo aquel:

La locura es un cierto placer que sólo el loco conoce.
John Dryden (1631-1700)

Lo mejor: La puesta en escena, la honestidad, Andrew Howard, la idea...

Lo peor: Que pase desapercibida

Por Elniniodecristal | elniniodecristal@almasoscuras.com
Publicación: 20/08/10
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Pig

La obra más radical de Adam Mason

Pig

Pig“Es una película repugnante, construida a base de puro desprecio (…)”.
“No se la recomendaría a ninguno de mis amigos o familiares y, honestamente, me importaría un carajo si no la viera nadie”.

No, no se trata del peor enemigo o detractor del director británico Adam Mason. En realidad son palabras del propio Mason cuando le preguntamos acerca de Pig, su penúltima y controvertida película. Apuntad otra frase: “Es la película más desagradable, cruel, sucia y sádica que nunca he visto. Deberían prohibirla”. La pronunció un redactor de la revista Fangoria.

Con semejante carta de presentación es lógico que Adam Mason no las tuviera todas consigo en cuanto a la posible distribución de Pig. Y esta quizás fue la razón por la que Mason decidió presentar su película al público, de forma gratuita, el pasado 17 de Abril, utilizando para ello las plataformas blogueras de Bloody Disgusting, Dread Central y Twitch.

Precisamente Twitch define el proyecto de la siguiente manera: “Pig avanza, escenario tras escenario, incrementando los actos violentos que van desde golpes sin piedad, destripamientos, canibalismo (tanto intencionalmente como por obligación), degradación, violación, necrofília, sangre y otros fluidos corporales que fluyen con una alegría sádica, sin sentido del humor y de manera despreciable… No hay lugar donde escapar de este filme, no hay alivio, sin piedad, sin esperanza. Pig no es, en ningún modo, una película para el fan casual del horror. Esto es algo hecho por los iniciados para los iniciados…”.

Rodada en una sola toma de 70 minutos y protagonizada por Andrew Howard (habitual en el cine de Adam Mason), Pig ha provocado, como era de esperar, división de opiniones: desde quiénes la consideran un total sinsentido, sin pies ni cabeza, que jamás debió ver la luz; a quiénes la consideran una de las apuestas más valientes, radicales y alucinógeneas de los últimos tiempos.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 07/07/10  |  CATEGORIAS:

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The Horseman

Un hombre violento, y con razón.

  • Título original: The Horseman
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2008
  • Director: Steven Kastrissios
  • Guión: Steven Kastrissios
  • Intérpretes: Peter, Marshall, Caroline Mahorasy, Brad McMurray
  • Argumento: Un padre al que le han arrebatado lo único que tenía decide tomarse la justicia por su mano, y su barra de hierro

LA VALORACIÓN:

75 |100

Estrellas: 4

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1:_“INTRODUCCIÓN”:

If an injury has to be done to a man it should be so severe that his vengeance need not be feared.
Niccolo Machiavelli
Si alguien hace daño a un hombre, tiene que ser tan severo que la venganza no debe ser temida.

PhotobucketEl cruel y visionario Maquiavelo parece que había visto esta película cuando enunció tan famosa frase, ya que eso es exactamente lo que le pasa al protagonista del (sorprendente) debut de STEVEN KASTRISSIOS (la escribe, la dirige y la edita el solito), algo tan terrible que su venganza no es que esté justificada, es de esperar que la lleve a cabo. Personalmente yo sé a lo que se refiere, me explico; sé que es que alguien te haga una putada tan grande, injustificada, desproporcionada y cruel que te pases noches y noches en vela pensando en como devolvérsela (el tipo aquel que dijo lo de “la venganza es un plato que se sirve frío” era un meapilas fino), y lo peor de todo, que no es el caso del protagonista, es que tuve los medios y no sé si me faltaron huevos o me sobró moral. Lo que sé sé es que de vez en cuando me acuerdo y todavía me arrepiento de no haber hecho “algo”.

En alguna parte he leido que esta película tiene un carácter religioso, por el título (Horseman es jinete a secas, pero también se aplica en la biblia a los Jinetes del Apocalipsis) y por el nombre del protagonista: Christian. Pero no estoy de acuerdo para nada, en ningún momento se hace mención de las preferencias religiosas del protagonista, no hay epifanías reveladoras ni queda la sensación de que el tipo actua “guiado” por una mano divina. Pura y sencillamente se venga de quienes le han destrozado la vida con saña, mucha violencia y sin remordimiento alguno.

2:_“RESPONSABLES:

PhotobucketComo comentaba al principio la película es el proyecto personal del joven de Brisbane(27 años) STEVEN KASTRISSIOS, pero antes de llegar aquí y poder rodar la película tuvo que hacer algo un poco inusual. Para ganarse el dinero suficiente como para rodar la película primero preparó un corto de 10 minutos, que es literalmente el principio de la película, y presentarlo a diversos festivales, donde se gano el respeto y el derecho a rodar la idea completa. En una entrevista reciente comentaba desde que tenía 9 años ya rodaba historias con muñacos tipo Geyperman, más tarde con macotas y luego con gente real, sinceramente, no sé si admirarle o avisar a las fuerzas del orden. Rodearse actores casi noveles como Peter Marshall (que casi solo ha hecho papeles menores en la tv australiana) y la debutante Caroline Mahorasy, y los escenarios suntuosos del desierto australiano, que también forman parte de la película; al igual que la luz, que la reserva para las escenas más crudas y la oscuridad para el sosiego y la paz, y la constante, pero casi no presente de lo bien integrada que está, bso de Ryan Potter.

Todo ayuda a conseguir la perfecta atmósfera con la que escupirnos esta tremenda dosis de violencia, venganza y depravación humana.

3.-“LA HISTORIA:

PhotobucketLa película comienza como debe ser, con una hostia bien dada en los morros, de un tio que ha hecho algo terrible, con una barra de hierro, pero no nos da ninguna pista. Entre paliza y paliza le pregunta constantemente por el original de una cinta, y al no conseguir exáctamente lo que quiere pasa a la tortura psicológica y un incendio para eliminar pruebas, pruebas que siguen vivas cuando le pega fuego a la casucha de la que sale. Sin darnos tiempo a recuperarnos, nos cuenta que todo empezó con una llamada de teléfono y una cinta de VHS. La llamada le informa que su hija adolescente, y un poco alocada, ha aparecido muerta por sobredosis de heroína; y poco después recibe la cinta en la que se ve como la cría, en un estado de completo y desproporcionado colocón, es violada repetidas veces por 4 tipos adictos a los tattoos y los esteroides. Wow. Su primera reacción, con la llamada de la Policía es de extrema culpabilidad, no sabe muy cómo, pero está seguro de que tenía que haberse preocupado más por ella. Cuando recibe la cinta la cosa cambia, primero rabia, después asco, luego más rabia y al final (tras unas escenas terriblemente patéticas y tristes relacionadas con las cenizas de su hija y la posibilidad seria de suicidarse) acepta que si no le importa vivir, tampoco se lo va a permitir a los responsables. ASi que comenzando por el nombre de los distribuidores de las películas (“Young Sluts”), Christian se convierte en un mercancias descontrolado con único objetivo en su vida: matar a los que mataron a su hija.

PhotobucketY siguiendo la llamada “Ley de Roger Corman”: tienen que pasar cosas cada 10 minutos y siguiendo la estela de clásicos como Get Carter (la versión de Michael Caine) o Harcore, de Paul Shrader, no tenemos ni un minuto de respiro, excepto cuando viaja de noche con una adolescente que hace autostop y le hace compañía amén de tranquilizarle, y que al final de la película jugará un papel bastante relevante y que tal vez, desde mi punto de vista representa la única flaqueza de la película. Y es un cierto intento de redimir al personaje, algo que no hacía ninguna falta, primero porque realmente no lo hace y segundo porque no la necesita.

Lo mejor: La honestidad del argumento, los 2 actores protagonistas y esperar que el director siga por este camino

Lo peor: Ciertas flaquezas en el parte final, poco más

Por Elniniodecristal | elniniodecristal@almasoscuras.com
Publicación: 04/06/10
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Sick Girl

¿Víctima o verdugo?

Sick Girl

  • Título original: Sick Girl
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Eben McGarr
  • Guión: Eben McGarr
  • Intérpretes: Leslie Andrews, Charlie Trepany, Katherine Macanufo
  • Argumento: Izzy Shea, tras las pérdidas de sus padres y su hermano mayor, queda al cuidado de su hermano menor. Su vida está condicionada a unos terribles estallidos de violencia.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 4

Tras la desaparición de sus padres, y la ausencia de su hermano mayor (por el que sentía algo más que un simple amor fraternal), la joven Izzy Shea se ve obligada a sacar adelante a la única familia que le queda: su hermano menor. Para ello tan sólo contará con la ayuda de un robusto y bonachón motorista amigo de su padre.

Semejante argumento podría dar tanto para una comedia sentimental protagonizada por una joven actriz emergente, especializada en este tipo de productos (no me obliguéis a dar nombres… me estanqué con Meg Ryan como reina absoluta de la comedia romántica); como para un melodrama “indie”, aderezado con un par de canciones pop resultonas y no muy comerciales, y dando la campanada en la próxima ceremonia de los Oscars, alzándose con la estatuilla al mejor guión original.

Pero nada de esto ocurre en la película que hoy nos ocupa. Si en lugar del romanticismo o el melodrama rural nos situamos en el terreno de la violencia, la escatología, las torturas, humillaciones, mutilaciones, violaciones y los asesinatos a sangre fría, el resultado final será algo parecido a Sick Girl, una de las películas independientes más extrañas e interesantes de los últimos años.

El gran acierto de Eben McGarr (director y guionista) consiste en no reducir Sick Girl a una simple sucesión o compendio de secuencias escabrosas y violentas (que las hay… y harán las delicias del aficionado), y tomar, en su lugar, la sabia decisión de presentarnos a un personaje complejo – la “chica enferma” a la que hace referencia el título de la película – cuya vida, lejos de la normalidad aparente, se encuentra decisivamente marcada por una serie de traumas familiares que, SUPUESTAMENTE, acaban definiendo una personalidad trastornada y con una insana tendencia a provocar el dolor y el sufrimiento ajeno.

Y ese “supuestamente” que establezco hace referencia a otro de los factores importantes que definen Sick Girl: su total ambigüedad en el mensaje que transmite.
Por un lado McGarr se esfuerza en hacernos creer que los actos violentos de Izzy responden a una serie de traumas sufridos por la protagonista en el pasado (la pérdida de sus padres y de su hermano mayor – del cual se desprende una presunta relación incestuosa –) y a la necesidad de sobreproteger a su hermano menor. Sin embargo, los brutales y exageradísimos estallidos de violencia a los que asistimos por parte de Izzy nos hacen pensar en una auténtica “Natural Born Killer” (una “asesina nata” a imagen y semejanza de la película de Oliver Stone), que disfruta y se relame con cada nueva tortura, cada nueva humillación, cada nuevo asesinato; y en los que muy poco tienen que ver, a modo de posible factor detonante, los problemas que haya tenido la protagonista siendo niña o los estrechos lazos que la unen a su hermano menor.

Como consecuencia de ello resultaría sencillo acusar a McGarr de manipulador, de impostor. De intentar camuflar la obscenidad y la violencia que desprenden algunas de las imágenes de Sick Girl bajo un irreal traje de denuncia social y drama familiar hecho a medida. De intentar hacernos creer que Sick Girl esconde algo más profundo cuando, en realidad, lo único que realmente tiene fuerza en la película son las secuencias de violencia. De intentar justificar el brutal comportamiento de Izzy mediante una inexistente e innecesaria coartada moral.
Sin embargo no seré yo quien vierta este tipo de acusaciones sobre Mr. McGarr, ¿por qué razón? Pues, sencillamente, porque esa contraposición entre los momentos familiares de Izzy (la relación con su hermano y con el fornido motorista) y los instantes de extrema violencia, me pareció fascinante. Acepto el presunto engaño de McGarr. Y lo acepto porque Sick Girl me atrae, me convence. Porque su ambigüedad moral me cautiva.

De ese contraste entre la vida familiar de Izzy y su apetito por consumir dolor ajeno, nace una de las películas más inclasificables que recuerdo. Por momentos un drama familiar y humano situado en un entorno rural, y por momentos un torture porn sangriento, escatológico, sexual y pasado de vueltas.

Todo ello provoca en Sick Girl la “extrañeza” a la que me refería al principio. Una extrañeza que viene resaltada por una espléndida fotografía, luminosa y gastada (deudora del cine de horror norteamericano de los setenta), una magnífica utilización del sonido (y también de la “carencia” de sonido: ver la secuencia de inicio), y la efectiva labor de todos los actores implicados, desde el niño, cuya presencia no se hace insoportable (lo cual ya de por sí es todo un logro), hasta el papel protagonista de la joven Leslie Andrews, una sick girl sobreactuada en muchos momentos, pero poseedora de un físico, y en especial un rostro, que nos empuja a plantearnos aquello de ¿ángel o demonio?

Incluso para todos aquellos a los que la historia personal y familiar de Izzy os traiga sin cuidado, apuntaros que Sick Girl tiene a su favor una secuencia final realmente perturbadora y radical en la que McGarr echa el resto.

Sick Girl es una excelente propuesta independiente. Una película atrevida y diferente. Que no pase desapercibida…

Lo mejor: esa convivencia entre drama familiar y humano y torture porn pasado de vueltas.

Lo peor: a quiénes tan sólo les interese la violencia les puede resultar aburrida. Que pase desapercibida…

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 09/02/10
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The Violent Kind

Violencia y rockabilly al ritmo marcado por los Butcher Brothers

Los Butcher Brothers (Mitchell Altieri y Phil Flores) debutaron como tándem en el 2006 con Los Hamilton (The Hamilton), película editada en DVD en España que contaba la historia de una extraña familia de perturbados y maleantes cuya verdadera naturaleza quedaba descifrada en un sorprendente giro final de los acontecimientos. (en realidad, dicho final era lo único realmente destacable de la película).

Ahora, casi cuatro años más tarde, los Butcher Brothers regresan con The Violent Kind, en la que un grupo de motoristas acompañados de sus novias, celebran una fiesta en una apartada cabaña en las montañas del norte de California.
Todo empezará a ir mal cuando una de las chicas da signos de estar poseída por una fuerza desconocida.

Los Butcher Brothers prometen violencia, sangre a raudales, rockabilly y algo de sexo (lo cual, teniendo en cuenta que entre su elenco femenino se encuentran las bellísimas Taylor Cole y la siempre entrañable Tiffany Shepis… pues no está nada mal), mientras los críticos que están asistiendo al Festival de Sundance, donde se ha estrenado The Violent Kind, no han dudado en destripar la película con unas críticas terribles (pero, cómo todos sabemos, los críticos no son gente de la que podamos fiarnos en exceso).

Os dejo con uno de los tres teasers que hay disponibles de The Violent Kind y con los enlaces a los otros dos: Teaser 1. / Teaser 2.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 02/02/10  |  CATEGORIAS:

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Bitch Slap

Sangre, sudor y chicas de infarto

Bitch Slap

  • Título original: Bitch Slap
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Rick Jacobson
  • Guión: Eric Gruendemann, Rick Jacobson
  • Intérpretes: America Olivo, Julia Voth, Erin Cummings
  • Argumento: Tres despampanantes mujeres viajan hasta el desierto de Mojabe a la búsqueda de un botín valorado en dos millones de dólares.

LA VALORACIÓN:

78 |100

Estrellas: 4

Me gustaría dedicarle la reseña a nuestra queridísima amiga Mariana, que siempre ha sido mi voz de la conciencia en todo este asunto de Bitch Slap.

Llevo más de un año hablando de Bitch Slap. Fotografías de las chicas, portadas de revistas, videos promocionales, un teaser, dos trailers, más fotografías de las chicas, más fotografías de las chicas, más fotografías de las chicas…

Por fin he tenido la oportunidad de ver Bitch Slap y ya os puedo adelantar que he disfrutado como un niño (o mejor dicho, como un impúber adolescente con las hormonas revolucionadas) con este desvergonzado homenaje al sexploit norteamericano de los 70 cocido, a fuego lento, bajo el abrasador sol del desierto.

Tres chicas de infarto, Trixie, Hell y Camaro (sensacional America Olivo), se encuentran en mitad del desierto intentando sonsacarle a un pobre desgraciado al que tienen secuestrado, el lugar exacto en el que están enterrados unos diamantes por valor de dos millones de dólares.
La misión presenta sus dificultades. El mencionado tipo no parece muy dispuesto a colaborar, las chicas empiezan a desconfiar seriamente las unas de las otras, y un entrometido policia mete las narices dónde no le llaman.

El arranque de la película ya es toda una declaración de intenciones. Las tres chicas abandonan el coche que les ha traído hasta el desierto poniendo un especial énfasis en que sus generosos escotes, sus larguísimas piernas y sus ceñidísimos vestidos queden perfectamente visibles para el deleite de todos los espectadores (y me niego a distinguir entre espectadores masculinos y femeninos). Por supuesto, un exhaustivo recorrido por el cuerpo de las chicas, palmo a palmo, y a cámara lenta, nos ayudará a no perder detalle.

No hay necesidad de engañar a nadie. Bitch Slap ofrece, a grandes rasgos (y con un par de reproches que veremos más adelante) lo que prometía. Una historia justita de interés (aunque tampoco es una estupidez de las que te empujan a acordarte de la família del guionista) que se viene arriba gracias a tres imponentes chicas cuyos personajes responden a tres estereotipos sexuales carentes de toda sutileza: la bailarina de streap-tease frágil, delicada y de buen corazón; la fría y ambiciosa ejecutiva que antepone los negocios a los sentimientos; y la apasionada y aguerrida amazona que intentará ganarse el respeto a puñetazos.

Todas ellas llegan al dichoso desierto por caminos muy distintos.
A través de sendos flashbacks conoceremos los motivos que han llevado a cada una de las tres chicas a la delicada situación en la que se encuentran en la actualidad.
Son instantes en los que los colores saturados y los fondos generados por ordenador (gracias a sus compañeras de fechorías, las pantallas verdes) toman un absoluto protagonismo, ofreciéndonos una estética CGI no exenta de simpleza y cutrez pero que, lejos de perjudicar seriamente a la película, son un fiel reflejo del espíritu y el estilo del que hace gala Bitch Slap. Y por si su acertado acabado visual no fuera suficiente, estos flashbacks también nos deparan algunos de los momentos más desvergonzados y divertidos de la película, destacando un delirante homenaje a la saga de James Bond que tiene lugar en las montañas de los Alpes y la primorosa secuencia en el interior del convento. Impagables…

Pero regresemos al lugar dónde abandonamos a nuestras heroinas. El exploit cobra vida y se apodera de cada grano de arena del polvoriento desierto de Mojave. Sexo lésbico, violencia, armas, sangre, lenguaje impropio de un trio de ¿señoritas? y muchas curvas. Bitch Slap se sabe conocedora de su obligación de mantener muy alta la temperatura, y por si el sol abrasador del desierto no fuera suficiente para ello, se suceden secuencias tan demenciales como aquella en la que las tres chicas se entregan, en cuerpo y alma (sobre todo en cuerpo), a una sensual y lasciva batalla en la que no paran de arrojarse cubos de agua las unas a las otras (de nuevo a cámara lenta y sin perder detalle de cada centímetro de ropa empapada). El resultado… supongo que ya os hacéis una idea. ¿Una secuencia prescindible?¿Una secuencia que no aporta nada? No, en absoluto. Jamás dicha secuencia debería ser considerada prescindible o inútil en Bitch Slap, cuando en realidad forma parte de la propia idiosincrasia de la película. No entender esto significa darle escasas oportunidades de éxito a una película como Bitch Slap.

Para ser sincero Bitch Slap ni siquiera me parece una película sexista. ¿Por qué iba a ser sexista una película protagonizada por tres chicas de anatomía imponente que no tienen ningún reparo en golpear, disparar, engañar, escupir, usar su sexualidad, y patearle el culo a cualquier varón que ose hacerles frente? Las chicas de Bitch Slap son duras, violentas, sibilinas, mal habladas, sexys y terriblemente ambiciosas… ¿qué hay de malo en todo ello?

¿Sexista? No (aún así, quién quiera considerarla sexista tendrá a su disposición decenas de argumentos que un servidor no tiene intención de revatir). ¿Sexy? Sí. ¿Lo suficientemente sexy? Aquí es dónde llega el momento de los reproches. Siguiendo con mi insana costumbre de tirar piedras sobre mi propio tejado, inmediatamente después de afirmar que Bitch Slap no es una película sexista, paso a comentaros cual es uno de los principales defectos de la película: a la hora de mostrar a las chicas en todo su esplendor, Bitch Slap se queda corta. Demasiado timorata. Demasiado contenida.
Quien espere de Bitch Slap un festival de carne voluptuosa al mejor estilo de las “Super”, “Mega” o simplemente Vixens de Russ Meyer, se equivoca. Las chicas de Bitch Slap nunca enseñan más de lo estrictamente necesario, algo que se hace muy evidente en un par de recatadas secuencias de sexo lésbico montadas a ritmo de videoclip, cuyo contenido erótico sería susceptible de ser emitido por Disney Channel el mismo día en que a Hannah Montana se le ocurra ampliar sus horizontes sexuales experimentando con su compañera de habitación en la Facultad.
Queríamos más de las chicas. Queríamos toda la carne en el asador… (¿ha sido un párrafo lo suficientemente sexista?… en fin, os recuerdo que se trata de un homenaje al sexploit).

Pero, afortunadamente, Bitch Slap no son tan sólo Trixie, Hell y Camaro, y el total de centímetros de su piel que queda al descubierto. La historia, pese a su sencillez y su predecibilidad, logra mantener el interés (por los pelos). La acción es frenética y contínua, la sangre salpica la pantalla en más de una ocasión, las secuencias de lucha cuerpo a cuerpo son espectaculares (Zoe Bell, una de las protagonistas del Death Proof de Tarantino, conocida también por ser una de las mejores especialistas femeninas de Hollywood, participó en Bitch Slap como supervisora de las peleas), las explosiones se suceden, las armas de impresionantes dimensiones no dejan de escupir balas, los diálogos tienen su gracia y los engaños, mentiras y traiciones están a la orden del día.

Bitch Slap es una película visualmente atractiva; sexy (que no sexual), sangrienta y violenta en su desarrollo, y a la que hay que achacarle un exceso de metraje en su recta final (le sobran, fácilmente, unos 20 minutos), sobre todo teniendo en cuenta que su conclusión esconde una de esas fallidas sorpresas que acaba siendo más evidente que el escote de sus protagonistas.

Pese a ese par de reproches a los que hacía referencia… Bitch Slap me pareció una auténtica gozada.

Lo mejor: la acción, el humor, la violencia, su estética y, por supuesto, las chicas.

Lo peor: un par de escenas hacia el final que se alargan en exceso y que las tres chicas no sean más generosas a la hora de mostrarnos todas sus dotes físicas.

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 04/01/10
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No morire sola

La versión argentina del rape & revenge

No moriré sola

  • Título original: No moriré sola
  • Nacionalidad: Argentina | Año: 2008
  • Director: Adrián García Bogliano
  • Guión: Adrián García Bogliano y Ramiro García Bogliano
  • Intérpretes: Marisol Tur, Gimena Besa, Andrea Duarte
  • Argumento: Cuatro chicas, de regreso a su pueblo natal, presencian en la un crimen que involucra a un grupo de lo que parecen ser cazadores furtivos. Tras ser sometidas y humilladas, clamarán venganza.

LA VALORACIÓN:

57 |100

Estrellas: 3

El argentino Adrián García Bogliano, tras sorprendernos gratamente a muchos con Habitaciones para Turistas, un sugerente retroslasher de ínfimo presupuesto pero excelentes maneras, vuelve a las andadas con su última película, No moriré sola, título plenamente adscrito al rape & revenge (violación y venganza), subgénero exploit que causó furor en la Norteamérica de los 70.

Cuatro jóvenes amigas emprenden una travesía por carreteras secundarias. Durante una aparentemente tranquila jornada de viaje encuentran tirada en la cuneta el cuerpo moribundo de una muchacha, con su vestido empapado en sangre.

Tras una breve deliberación, las cuatro amigas deciden subirla al auto y llevarla hasta la comisaría de policía más cercana. Una de las cuatro amigas identifica a lo que parece ser un grupo de cazadores furtivos muy cerca del lugar donde encontraron a la chica herida.

No Moriré Sola sigue, al pie de la letra, los esquemas más básicos y rígidos del rape & revenge, a través de un desarrollo que es un fiel reflejo de lo ofrecido por películas exponentes del subgénero como son La Última Casa a la Izquierda (Last House of the Left, 1972) o La Violencia del Sexo (I Spit on your Grave, 1978).

Degradación sexual, violencia, venganza y muerte en dos únicos actos.
Un primer acto que nos muestra la aniquilación de todo aquello que resulte bello, inocente, virginal, puro… En el caso que nos ocupa, cuatro inocentes jovencitas expuestas a una irascible combinación de sexo enfermizo y violencia gráfica.

Un segundo acto en el que los papeles se invierten. Cazadores cazados. Agresores que pasan a ser víctimas, y víctimas que emprenden una travesía de sangre y muerte empujadas por una irrefrenable sed de venganza.

Este vendría a ser el esquema básico de todo buen rape & revenge. Y esto es también todo lo que está dispuesta a ofrecernos una película como No Moriré Sola. Ni más, ni menos.

Llegados a este punto lo único que nos queda es analizar los méritos propios de la película de Adrián García Bogliano, más allá de la constatación de que cualquier aficionado que conozca mínimamente el subgénero sabrá perfectamente lo que le deparará No Moriré Sola incluso antes de que surjan en la pantalla los títulos de crédito iniciales.

Tras un arranque tituveante, lastrado por un ritmo lento y unos diálogos difíciles de percibir (las actrices, en determinados momentos, murmuran sus líneas de diálogos, complicando severamente su audición), No moriré sola se pone el mono de trabajo y nos muestra uno de los puntos álgidos de la función: cuatro chicas completamente desnudas en mitad de un bosque y a merced de una pandilla de desalmados y psicópatas dispuestos a ultrajarlas, humillarlas, golpearlas y, finalmente, violarlas. La secuencia es dura, salvaje. Me disponía a compararla con secuencias afines de películas que todos conocemos (p.ej La última casa a la izquierda), pero me parece una maniobra inncesaria (ya lo hice en su día con Chaos, de David DeFalco, y dudo mucho que fuera una decisión acertada por mi parte). Se mire por dónde se mire, y se compare con quien se la quiera comparar, se trata de una secuencia realmente incómoda, desagradable, dolorosa y explícita (aunque en un grado mucho menor que la mencionada Chaos… sic, finalmente lo he hecho). Al menos a un servidor siempre le han parecido más difíciles de sorportar este tipo de secuencias que contemplar por enésima vez al zombi de turno dándose un festín con los intestinos del pobre desgraciado que ha caído en sus manos (o en sus mandíbulas, para ser más exactos).

Tras el dolor, el sufrimiento y la deshonra, llega el turno de la rabia desatada y la necesidad vital de venganza. Y con ellas nos adentramos directamente en el segundo acto de No Moriré Sola. Un ajuste de cuentas que cumple, de nuevo, con las directrices del rape & revenge: la venganza llevada a cabo por las víctimas (o por sus familiares más cercanos) sobre sus agresores, superará (o al menos lo intentará) el nivel de brutalidad y violencia de las embestidas precedentes.

Como podéis observar no hay absolutamente nada remotamente nuevo en lo que nos cuenta No Moriré Sola. Es una revisitación casi académica del rape & revenge norteamericano. ¿Vale la pena, entonces, darle una oportunidad?
Dependerá en gran medida de vuestro interés en el subgénero en cuestión. Si os considerais unos buenos aficionados al rape & revenge (violación y venganza), la película de Adrián García Bogliano ofrece alicientes de sobras para darle una oportunidad. Unas actuaciones convincentes, una magnífica fotografía de texturas gastadas y tonalidades ocres que nos retrotrae al cine de horror USA de los 70, unas dosis más que suficientes de violencia gráfica (sin exagerar), algunas secuencias realmente salvajes (la violación) y, en definitiva, la oportunidad de recuperar un subgénero que durante el año todavía en curso parece haber recobrado nuevos bríos tras permanecer durante muchos años en el olvido.

¿Y qué ocurre con todos aquellos a los que el subgénero de violación y venganza no os resulta excesivamente atractivo?, probablemente vuestra mejor opción sea prescindir de No Moriré Sola.

Lo mejor: Es una muestra muy digna del subgénero rape & revenge.

Lo peor: no aporta absolutamente nada nuevo.

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 17/12/09
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The Girl Next Door

Cuando la realidad supera a la ficción

The Girl Next Door

  • Título original: The Girl Next Door
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Gregory Wilson
  • Guión: Daniel Farrands, Philip Nutman
  • Intérpretes: Daniel Manche, Blanche Baker, Blythe Auffarth.
  • Argumento: Tras la muerte de sus padres en accidente de tráfico, Meg y Jenniffer son acogidas por Ruth Chandler. Meg será objeto de todo tipo de torturas y abusos por parte de los Chandler.

LA VALORACIÓN:

68 |100

Estrellas: 4

The Girl Next Door

Sylvia Likens tenía 16 años cuando sus padres, trabajadores en un circo ambulante, decidieron dejarla a ella y a su hermana menor Jennifer (aquejada de poliomielitis), al cuidado de Gertrude Baniszewski, una divorciada ama de casa a cargo de seis hijos (muchos de ellos de padres distintos), con serias dificultades para llegar a fin de mes y con diversas dolencias, incluido un severo asma, que mermaban considerablemente su salud.

Gertrude Baniszewski no tardó demasiado tiempo en descargar toda su ira y frustración sobre la mayor de las hermanas. Sylvia Likens fue encerrada, atada, golpeada, torturada, vejada y violada en el sótano de la casa de los Baniszewski. Los autores de los constantes abusos fueron tanto la propia Gertrude Baniszewski, cómo sus vástagos, algunos vecinos amigos de los críos, e incluso la propia Jennifer, obligada, en varias ocasiones, a golpear a su hermana mayor.

Finalmente, tras casi tres meses de cautiverio, Sylvia Likens murió víctima de las constantes palizas y la inanición.

No, no se trata del argumento de La Chica de al Lado (The Girl Next Door) película dirigida por Gregory Wilson en 2007, basada en el relato homónimo de Jack Ketchum, y que a su vez tomaba cómo punto de partida el caso real de Sylvia Likens.

No he tenido la oportunidad de leer la obra de Ketchum, pero por lo visto, el escritor norteamericano se limitó a cambiar la mayoría de los nombres propios, alterar la realidad de los padres de las niñas (en la novela los padres de Sylvia y Jennifer, rebautizadas para la ocasión con los nombres de Meg y Susan, mueren en un accidente de coche), reducir el número de hijos a tres, y finalmente centrarse en los aspectos más truculentos y macabros de la historia, lo cual supongo que tampoco le resultaría demasiado complicado a tenor de la crueldad que se desprende de las declaraciones vertidas en el posterior juicio tanto por los hijos de Gertrude Baniszewski, cómo por algunos de sus cómplices más directos (durante dicho juicio, Gertrude Baniszewski siempre negó los hechos de los que se la acusaba).

Imagino que una historia cómo la de Sylvia/Meg puedes ser abordada desde diversos puntos de vista y asumiendo diferentes grados de implicación y explicitud. Pero también supongo que, sea cual sea el camino escogido finalmente, siempre llegaremos a un punto sin retorno al que parece inevitable abocarnos: el daño físico (y psíquico) que condenaría a una niña de 16 años (aunque en la película redujeron la edad a 13 años) a un insoportable y agónico proceso de degradación y dolor que culminaría, irremediablemente, con su muerte.

A partir de aquí, los diferentes matices a la hora de explicar la historia, sí son importantes.

Curiosamente, también en el 2007 Tommy O’Haver firmaba An american Crime, basada en lo hechos acaecidos en el hogar de los BAniszewski durante el trágico verano de 1958 (sin pasar en esta ocasión por el filtro de la novela de Ketchum). El resultado arrojado por An american Crime era una mezcla de drama y thriller judicial, esforzado en describir el perfil psicológico de los torturadores (en especial el de la madre, una mujer enferma, agobiada por las deudas, y terriblemente decepcionada con la vida que había llevado hasta el momento. Y magníficamente interpretada por Catherine Keener en una labor que llegaba a “humanizar” la figura de Gertrude), que se mostraba excesivamente timorata y contenida a la hora de materializar el calvario sufrido por Sylvia.
Por supuesto, el de Tommy O’Haver es un punto de vista tan válido cómo cualquier otro a la hora de acercarse a la historia de Sylvia y Jennifer; sin embargo, cómo consecuencia de esa tonalidad o ese punto de vista asumido por Tommy O’Haver, las imágenes de An American Crime nunca llegaban a incomodar seriamente al espectador.

La propuesta del tandem Ketchum/Gregory Wilson es diametralmente opuesta a lo ofrecido por An American Crime. Ellos toman el camino más recto, el más directo. Quizás también el más obvio, el más evidente. The Girl Next Door, tras un breve preámbulo en el que la luz y el calor del verano del 58 toman todo el protagonismo (excelente la ambientación de la época y el contraste que estas cálidas imágenes suponen en referencia a lo que nos depara posteriormente la película), se sumerge de lleno, y con todas las consecuencias, en la terrible oscuridad del sótano en el que permaneció cautiva Sylvia/Meg. Y en el interior de ese sótano el dolor es palpable, doloroso para el espectador (valga la redundancia), desnudo, arisco, difícil de soportar.

Lejos de las molestias que se tomaba An american Crime por ofrecernos un perfil psicológico de los opresores, en The Girl Next Door Gertrude Baniszewski (rebautizada con el nombre de Ruth Chandler) es presentada cómo la mismísima encarnación del diablo (con un maquillaje que recuerda a la Bette Davis de ¿Qué fue de Baby Jane?), y su prole, lejos de dar en ningún momento la sensación de verse influenciados o arrastrados por la maldad de su madre (algo que sí ocurría en An American Crime en un determinado momento de la película), son poco más que una pandilla de auténticos malnacidos que experimentan placer y regocijo ante el dolor ajeno.

De este modo, gran parte de los personajes de The Girl Next Door son planos, uniformes. Se definen por una única característica: su ilimitada maldad. Una maldad cruda, cruel. Una maldad que empuja a un niño de apenas 10 años a solicitar a gritos que el castigo afligido a Sylvia/Meg no cese.

Afortunadamente Gregory Wilson tiene el acierto de incluir el personaje del joven David, vecino de los Chandler, amigo de los hijos de la familia, y que siente una especial atracción por Meg. A través de su mirada, de sus temores y de sus dudas (por muy censurable que en ocasiones pueda resultar su pasividad) tenemos una oportunidad de identificarnos, al menos, con uno solo de los personajes de The Girl Next Door.

La película de Gregory Wilson es una película realmente incómoda. The Girl Next Door es una patada en el vientre de la que resulta difícil recuperarse. Y su capacidad de consternación procede, única y exclusivamente, de la brutalidad y sadismo que desprenden algunas de sus imágenes. Una niña de 13 años, indefensa y asustada, aparece durante la mayor parte del metraje colgada, atada por las manos, desnuda, y sometida a un infierno de palizas, humillaciones y abusos sexuales sistemáticos perpretados, en su mayoría, por jóvenes cuyas edades van de los 10 a los 18 años.

Todo ello mostrado con una sequedad formal fascinante. El gore es prácticamente inexistente. Por más que hablemos de torturas y actos de salvaje violencia, que nadie espere nada que se acerque, ni remotamente, al Hostel de Eli Roth (por poner un ejemplo harto conocido).
Gregory Wilson no implica a la cámara en proceso de dolor de Sylvia/Meg. En su lugar sitúa al espectador a una distancia prudencial, suficiente para ser testigos impasibles (e impotentes) del sufrimiento de Sylvia/Meg, sin necesidad de ahondar en los detalles más escabrosos o buscar artificios que enfaticen el ya de por sí tremendo dolor que desprenden cada una de las secuencias de violencia de The Girl Next Door.

Personalmente creo que la forma más óptima de acercarse a la historia de Sylvia y Jennifer Likens hubiera sido una mezcla de la descripción de personajes (sobre todo el de la madre) de An American Crime, y la energía y contundencia de The Girl Next Door. Pero esto pertenece al campo de la especulación, así que os recomiendo darle una oportunidad a este intenso y desolador drama que es The Girl Next Door.

Lo mejor: La intensidad y crueldad de sus imágenes.

Lo peor: Los opresores son personajes demasiado planos.

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 11/11/09
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Offspring

Los Picapiedra en plan salvaje...

Offspring

  • Título original: Offspring
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Andrew Van Den Houten
  • Guión: Jack Ketchum
  • Intérpretes: Art Hindle, Polyanna McIntosh, Tommy Nelson
  • Argumento: Un clan de salvajes caníbales, ataviados con ropas prehistóricas y descendientes de un desaparecido farero, siembra el caos en una pequeña y apacible población costera cercana a la frontera canadiense.

LA VALORACIÓN:

57 |100

Estrellas: 3

Offspring

Offspring es una de las películas más extrañas, caóticas y desconcertantes que he tenido el placer de ver en los últimos tiempos.

Dirigida por el estadounidense Andrew Van der Houten (The Girl Next Door, 2007) y basada en la novela homónima del escritor Jack Ketchum (que a su vez es la continuación de una de sus obras más prestigiosas conocida bajo el título de “Off Season”), Offspring cuenta la historia de un clan de salvajes nómadas, descendientes de un farero desaparecido en 1858 tras una cruenta epidemia de viruela, que da rienda suelta a sus inquietudes antropófagas a lo largo de una zona costera a caballo entre los EE.UU y Canadá (supuestamente, la falta de colaboración entre ambos países es la causante de que los miembros del clan todavía no hayan sido atrapados).

La muerte accidental de un bebé hace pensar a la líder del clan que una terrible maldición caerá sobre ellos. Para que la maldición no se lleve a cabo la única salida del clan será secuestrar al precioso bebé de la familia Halbard.

Como podéis ver, la “extrañeza” de Offspring no proviene de su argumento. Enfrentarnos a un clan de salvajes caníbales nos remite, de forma irremediable, a títulos como Las Colinas Tienen Ojos (The Hills have eyes, 1977) o la saga Wrong Turn.
La auténtica rareza de Offspring proviene de su desarrollo y, en parte -se intuye- viene provocada por su acuciante falta de presupuesto.

La primera vez que vemos en pantalla a ese clan de caníbales ataviados con ridículos ropajes de cavernícolas de saldo, resulta complicado contener una jocosa carcajada.
Y, sin embargo, sus actos (ver la secuencia de la cocina) nos transmiten una violencia descarnada, irracional y, en ocasiones, desmesurada.

Cuando les escuchamos hablar mediante una especie de primitivo lenguaje, de nuevo nos invade la sensación de que algo no acaba de funcionar, y la probabilidad de que todo acabe en el más absoluto de los ridículos vuelve a estar muy presente y cercana.

Rodada de forma torpe, mal iluminada, interpretada de manera pésima por la mayoría de actores que intervienen en ella (con una mención especial para el desastroso papel jugado por la pandilla de incompetentes policías que investigan el caso), precipitada en buena parte de las secuencias de violencia (los caníbales aparecen, repentinamente, en los lugares y en los momentos más insospechados, hasta el punto de que todo parece improvisado sobre la marcha), y excesivamente dilatada en otras (el tramo final de la cueva es demasiado largo), con personajes insufribles y poco creíbles(el marido violento de una de las protagonistas) e incluso con desubicadas secuencias que parecen pertenecer a una película distinta (cuando el mencionado marido violento recoge en su coche a una joven autoestopista).

Uno diría, sin miedo a andar muy equivocado, que Offspring tiene todos los números para ser considerada una pésima película, y sin embargo supe (o pude) ver en ella un –repito- “extraño” encanto.

Offspring me gustó. Siendo plenamente consciente de sus múltiples limitaciones y errores, y de que en ocasiones se asoma peligrosamente al abismo del ridículo más espantoso, Offspring me acabó convenciendo gracias a sus repentino e impredecibles, caóticos, estallidos de violencia, que no escatiman en mutilaciones, violaciones, desmembramientos, tripas, ensañamiento con niños, etcétera.

Offspring, definitivamente, no es una buena película. Sin embargo me pareció una experiencia muy curiosa e incluso exótica, chocante; y esas son las razones por las que me gustaría recomendarla.

Lo mejor: Los impredecibles estallidos de violencia.

Lo peor: La historia es caótica.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Offspring" en VOSE.

Por Joan Lafulla | joan@almasoscuras.com
Publicación: 20/10/09
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Odio, 2006

Hater, de David Moody

Odio, de David Moody Sinopsis: Danny McCoyne es un hombre joven, sencillo, esposo y padre de familia, alguien completamente normal. Su vida se limita a trabajar, estar con su familia y soñar con una vida mejor.

Un día como cualquier otro,es testigo de un violento crimen aparentemente sin sentido, vuelve al trabajo, vuelve con su familia y vuelve a soñar. Al día siguiente, presencia más ataques brutales y comienza a sentir que algo no va bien.
En un cortísimo espacio de tiempo, los ataques entre ciudadanos son constantes y los medios de comunicación no pueden dar una explicación de lo que está sucediendo. Pronto la ciudad es tomada por los “hostiles”,personas aparentemente normales, cuyo objetivo es matar a los que no son como ellos, incluyendo familiares, amigos y personas desvalidas.
Las autoridades no saben cómo actuar y Danny sólo sabe que algo comienza a desquiciarse por momentos.

Comentario: Estamos ante una de las llamadas “novelas apocalípticas” adaptable 100% al cine, de hecho, Odio será el próximo proyecto de Juan Antonio Bayona (“El Orfanato”) como director y Guillermo Del Toro en la producción.

El gancho del libro precisamente es ese y así se ve en la portada española “la próxima película del director de El orfanato”... pero realmente Odio es mucho más (admito que para mí el gancho fue la impactante portada inglesa).

Una vez que tenemos la novela y la leemos (máximo 2 días por su agilidad y lenguaje rápido), nos queda el tiempo de reflexión y explicaciones de lo que ha acontecido en nuestra mente mientras pasábamos las páginas.
Odio nos refleja a todos nosotros, Odio muestra el sentimiento imperante de la época que nos ha tocado vivir, Odio nos busca... y nos encuentra.

Lo que David Moody pretende es llamar nuestra atención y ofrecernos dos alternativas: odiar o ser odiado, matar o morir. Adelanto que la decisión es complicada porque cualquier elección tiene un desenlace fatal.
A priori, la novela rememora situaciones de sobra conocidas en le género de ficción y terror, como son las plagas, ataques inesperados, invasiones e incluso la amenaza zombie (sin que realmente tenga nada que ver con ninguna). Las actuaciones de los personajes cambian sin explicación alguna y se vuelven letales, lo espelucnante es que cualquiera puede ser un asesino, cualquier persona de tu adorada familia puede desear matarte con tanta rabia y ensañamiento como pueda mientras tú solo te preguntas por qué.

El realismo de la novela se acentúa porque la “enfermedad” que trasforma a las personas es el odio, y señores, de odio estamos llenos, por lo que cualquiera es susceptible de dejar aflorar su instinto más primario: la supervivencia.

El magistral manejo del personaje protagonista (Danny) por parte de Moody, nos hace identificarnos totalmente con él, todos tenemos una vida más o menos “programada” y días exactamente iguales al anterior, todos, más o menos nos conformamos con la felicidad que nos da el sentirnos queridos y el querer a alguien, pero todos en algún momento hemos pensado que nunca hubiéramos imaginado que nuestra vida se iba a convertir en lo que ahora es.
Todos en algún momento hemos odiado al mundo por lo injusto que ha sido, en definitiva, todos somos Danny McCoyne, héroe y antihéroe.

La habilidad del discurso de Moody radica en presentar una realidad posible, en desmantelar el juego de una sociedad condicionada por los medios de comunicación y la indefensión total ante la hecatombre.
La estructura de la novela cambia a medida que conocemos de primera mano la actitud de los “hostiles” y el desenlace abierto a múltiples posibilidades reafirma la desesperanza de un mundo abocado a la destrucción.

La comparación con Soy Leyenda de Matheson parece inevitable (y por favor no penséis en la horrible adaptación de Francis Lawrence) de , así como recuerdos de “la invasión de los ultracuerpos”, ”El Amanecer de los muertos”, ”28 días después” o la más reciente “El Incidente” vendrán a nuestra memoria una y otra vez.

La conclusión, como siempre, es la invitación a conocer la novela, adentrarse en el mundo que nos tiene preparado David Moody y elegir el desenlace que perferiríamos. Os aseguro que Odio engancha y que odiareis el no haber leído esta novela.

AUTOR: Alicia Domínguez / Missterror  |  PUBLICADO: 20/07/09  |  CATEGORIAS:

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