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The Bride

Algo nuevo, algo viejo y algo muerto

The Bride Reseña

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  • Título original: Shi-Yi
  • Nacionalidad: Taiwan | Año: 2015
  • Director: Lingo Hsieh
  • Guión: Lingo Hsieh
  • Intérpretes: Tanaka Chie, Nikki Hsieh Hsin-Ying, Wu Kang-Ren
  • Argumento: Un productor de televisión sueña con su matrimonio, sólo que la novia está muerta.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Un productor de televisión se embarca en un documental sobre el antiguo rito que casaba mujeres muertas con una víctima elegida al azar. Como no iba a ser de otra forma, la leyenda regresa a nuestros días y el citado productor se las tendrá que ver con un matrimonio sobrenatural.

Cuando descubrí sus primeras imágenes promocionales, pensé que “The Bride” copiaba en demasía a la franquicia japonesa “The Ring”, “Ringu” en el país del Sol Naciente. Sobre todo porque, al tratarse de una película taiwanesa, esperaba una personalidad más marcada, cierto distanciamiento con el aburrido cine oriental que se desarrolla actualmente, y que precisamente se vuelve tedioso por intentar estirar el éxito de “The Ring”. Aunque me pregunto qué esperaba hallar realmente en esta cinta de corte sobrenatural. Es decir, creo que sólo he visto otra película de horror “made in Taiwan”: esa locura casposa llamada “Zombie Fight Club”, así que esperar algo concreto, valores elevados tal vez, de un país que sólo conozco por sus famosos radiocasetes de los ochentas parece, a fin de cuentas, un arrebato de soberbia.

Volviendo a los problemas de copyright con Sadako; lo que no supe hasta empezar a verla es que detrás de la misma, como figura más importante, se encuentra el productor Taka Ichise, precisamente el que puso la pasta para “The Ring”, “Ju On” o “Dark Water”. Así que en realidad todo cuadra, estamos ante el descarado intento de recrear un éxito comercial de terror, como lo fueron las cintas nombradas, pero cambiando de país y público, poco más. No obstante, de forma contradictoria a lo que dicta la razón, el proyecto surge del cortometraje homónimo de 2014, donde Lingo Hsieh, director y guionista, demostraba su deseo por modernizar un antiguo mito local, también extendido en otras regiones asiáticas. Hecho que viene a darle una carácter muy personal a la cinta en ciertas partes, las más celebradas y alejadas de “fórmula” alguna.
Así, “The Bride” queda en híbrido entre el cine japonés de terror, contemplativo y lleno de presencias fantasmales, y las tendencias Chinas, donde los rituales repugnantes (simpática sesión de ouija) y la acción hacen acto de presencia de forma implacable. Por desgracia, este coctel es de baja graduación, pues su desarrollo vuelve a mostrar las carencias que el cine oriental exhibe de forma general esta década: la falta de ideas para presentar escenas de terror convincentes y una alarmante tendencia al melodrama propio de telenovelas.

Remotamente basada en hechos reales, a saber, “The Bride” se centra en la visión taoísta de la resurrección, la ruptura del ciclo vida/muerte fundiéndose con el tao, principio fundamental del universo. En concreto, asistimos a la puesta al día de una tradición que dice que una mujer no puede alcanzar el nuevo ciclo si antes de su muerte no se ha casado, creencia de origen Chino, como no podía ser de otra machista manera. Apreciaciones personales aparte, tras esa imposibilidad de alcanzar la reencarnación, los familiares de la finada preparan una boda entre el cadáver, como si estuviese viva, y un hombre elegido al azar. Por ejemplo, tú, que sin querer encontraste una misteriosa invitación de boda dejada a un lado de la carretera. Semejante costumbre, olvidada desde hace décadas, es trasladada a la época actual mediante un trasfondo de fantasmas y posesiones, temed al cadáver no enterrado de cualquier persona o animal con los ojos rasgados, donde se entremezcla esa visión japonesa, pelos largos por doquier, con un ritmo y energía propios de territorios situados más al oeste.

El mayor acierto narrativo ha sido dividir la historia en dos caminos distintos que discurren en paralelo. Así conoceremos los devenires de un productor de televisión, a punto de casarse, al que le empiezan a asaltar pesadillas y apariciones de ultratumba, quien sabe si recuerdos de vidas anteriores y sus trágicas vivencias. Aparentemente sin relación alguna, una joven estudiante de bachillerato, o cómo diablos se llame en Taiwan, lucha contra sí misma, acosada también por fenómenos paranormales. ¿Es demencia precoz o de verdad posee la capacidad de interactuar con los espíritus de personas que no han alcanzado el siguiente ciclo? La conexión entre los dos personajes no verá la luz hasta los últimos compases de la película.
Y este gran acierto, dos relatos simultáneos en diferido, tiene su recompensa argumental. Pese a que Lingo Hsieh no aprovecha su propio guión para marcarse piruetas estéticas servidas en bandeja, se me ocurren “paranoias” como planos divididos en pantalla, sí consigue jugar al despiste hasta una conclusión muy sólida en cuanto coherencia. Usando fragmentos dispersos y escenas aparentemente intrascendentes, como si de un puzle se tratase, compone un mosaico que dinamita la historia tal y como la entendíamos hasta casi el final del metraje, hora y media muy bien aprovechada. Y es esta sorpresa lo más logrado de la película: ese típico final, reflejo distante del mejor Shyamalan, que obliga a replantearse la experiencia, a la vez que destroza cualquier deseo de un segundo visionado. Eso sí, aviso para navegantes: ese último tramo también echa por tierra los pálidos reflejos del terror sobrenatural que, a veces pululaba despistado, aunque de forma genuina, por “The Bride”, muy carente de sustos de peso debido a sus predictibilidad en su escenificación.

Un éxito de taquilla sin precedentes, en lo que a cine de terror se refiere, a resultado “The Bride” en su país natal. No en vano hablamos de un proyecto diseñado milimétricamente para una cultura muy concreta, donde detalles, como los preceptos taoístas, nos resultan al público occidental llamativos y exóticos, pero poco aterradores. Ese es el caballo de batalla a vencer por los cineastas modernos de oriente: provocar terror, unas gotitas de tensión siquiera. Y aunque algunos aducirán la nostalgia o la pérdida de la “inocencia” como motivo, recuerdo cuando ver el maldito pozo de “The Ring” te ponía los huevos de corbata sólo con un buen diseño de sonido y una planificación minimalista.

Por lo menos “The Bride” se muestra contundente en su apartado técnico. No hace gala de un gran presupuesto, por ejemplo los efectos especiales no son nada del otro mundo (raro con tanto fantasma suelto), pero en general luce un acabado que satisfará al público medio. Así mismo, el diseño artístico de nuevo vuelve a brillar gracias a un vestuario y banda sonora de altura. Los sibaritas tendrán que conformarse con unas actuaciones por encima de la media en cuanto a oriente se refiere. Me siguen pareciendo iguales todos los actores que participan en películas de horror sobrenatural japonés, tailandés, chino o coreano, pero al menos aquí resultan más creíbles y tridimensionales que de costumbre.

En definitiva, “The Bride” no es una mala película, pero no supone ningún cambio de rumbo en el aburrido panorama de los “fantasmas de pelo largo”: drama, subidas inesperadas de volumen, jovencitas llorando de miedo, tradiciones ancestrales y un estilo que, sinceramente, creo que dejó atrás sus mejores días hace años.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Tanto la narrativa como la historia carecen de fisuras.

Lo peor: Por desgracia el melodrama desbanca al horror, no pasa de thriller inocuo.

Vuestros comentarios

1. mar 17, 22:48 | Bafometh729

Ya lo siento Bob pero me da una pereza tremenda tragármela. Oriente se ha quedado clavado en los fantasmas y aburren, ¡siempre lo mismo! puf, que coñazo de gente.

2. mar 18, 01:29 | Rago

QUE ESPANTO BOB,… la señora del primer fotograma se parece a un personaje siniestro de la política mexicana (Elba Esther Gordillo??? Que hace allí??) Y ME HA SACADO UN RESPINGO VERLA. Créeme, no la quisieran de enemigo ni todos los espectros nipones.

Un abrazo.

3. may 7, 16:58 | Jones

Despues de leer esto, que dice:

“las carencias que el cine oriental exhibe de forma general esta década: la la falta de ideas para presentar escenas de terror convincentes y una alarmante tendencia al melodrama propio de telenovelas.”

a uno le quitan las ganas de leer mas. Llama falta de ideas a los cánones orientales modernos de hacer cine fantástico, y llama “alarmante tendencia al melodrama” al cine de corte clásico, que es el estilo habitual en el cine oriental, es decir, una historia que contar y tiempo lento, no a mil por hora. Pues vaya, no tienes ni idea, dedícate a revisar cine de superhéroes. Tan falto de ideas esta el cine asiático que incluso Hollywood les copia. Sarcasmo.

4. may 7, 23:25 | Bob Rock

Jones.- Al menos yo escribo de la película y su entorno, no de los que escriben sobre las película, lo cual, si me permite usted, le diré que es tan o más patético como esos cánones con los que usted tanto se abraza. Curiosamente, uno de mis directores favoritos de terror japonés es Kiyoshi Kurosawa, debe ser por su ritmo trepidante. Afortunadamente un servidor no confunde el tocino con la velocidad, como si le ocurre a usted. Vea “The Bride”, y una docena más de películas de terror orientales que se realizan actualmente, y me cuenta si ha sufrido orgasmos con su genial y pausada forma de abordar el melodrama. Sí, vea películas y así no tendrá tiempo para soltar perlitas como “no tienes ni idea, dedícate a revisar cine de superhéroes”.

Gente como usted no la quiero yo en mi casa, no señor.

Así que adiós, márchese con viento fresco y no pierda más el tiempo leyéndome. Desde luego, yo no lo perderé con usted.

5. may 8, 10:11 | AZOTE

Hamijo, ¿a juicio criticar que critican de cientos?

6. may 10, 12:59 | Mr Zombie

Vaya, o sea , va Bob y te lo clava dando en la tecla para ver porque el cine asitiatico falla tantas veces en occidente y en sus mismas tierras y lo ponen a tender. Pues si tiene mucha razon , es asi y punto. No vamos a generalizar, es evidente que sobra calidad en el fantastico coreano, japones o incluso indio, por no hablar del chino, pero tambien es cierto que abusan ellos mismos de sus propios patrones y los exprimen cual naranja rellena de jugo, hasta que ya la cascara parte por el exceso.

El cine asiatico no tiene nada que demostar, sus virtudes siempre estan ahi, sus defectos tambien. Este mismo año tenemos maravillas como The Mermaid, lo ultimo del genial Stephen Chow, Creepy una peli de Kiyoshi Kurosawa que ya dicen que lo va a petar en festivales. La adrenalitica Train Via Busan, que va ser todo lo que no fue Guerra mundial z, o Time Renegades, peli de ciencia Ficcion coreana que tambien telita lo que dicen de ella de bueno.

Yo no renunciare jamas a ver cine asitico, me encanta, me pone contento, me da euforia, y todos los años disfruto de pelis maravillosas, pero es mas que cierto que no todo el monte es oregano y tambien tienen sus tendencias no precisamente ensalzables. Siempre toca separar el grano de la paja, pero al menos no te dan tanto trabajo como las americanas o las europeas.

Y lo mejor, es que en Almas oscuras seguimos hablando de cine asiatico, pese a quien pese.

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