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The Curse of Sleeping Beauty

Levantando ampollas

The Curse of the Sleeping Beauty

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  • Título original: The Curse of Sleeping Beauty
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2016
  • Director: Pearry Reginald Teo
  • Guión: Pearry Reginald Teo, Josh Nadler
  • Intérpretes: Ethan Peck, India Eisley, Natalie Hall
  • Argumento: Un señor que pinta hereda una casa sometida a la maldición de la Bella Durmiente
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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Un atormentado pintor hereda una casa y con ella su maldición. Está atado a los cimientos del viejo caserón hasta que consiga despertar a la bella durmiente que aparece en sus sueños, ahora trocados en pesadillas. El resto del metraje incluirá maniquíes por doquier e incluso una investigación a cámara rápida… ¡genial homenaje a Benny hill!

Con la infumable “The Curse of the Sleeping Beauty”, traición hecha film al espíritu del cuento creado por los hermanos Grimm en el que dicen basarse, se hace necesaria una reflexión pública: con los años, al menos en mi caso, nos vamos volviendo más exigentes, o diga “gruñones”. No les descubro la panacea, pero de alguna forma tenemos que protegernos del aluvión de basura que nos ofrece el género de terror “Made in 2016”.

En lo que al cine respecta, como otros productos artísticos de consumo, a medida que acumulas velas te das cuenta de las endebles costuras de la gran mayoría de películas que se entrenan, da igual la fecha. No sólo eso, los gustos se quedan anclados en filias difíciles de justificar, no vale el “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero no puedes quitarte esa venda de los ojos, a lo sumo puedes intentar ser objetivo con lo evidente o reconocer, directamente, que tal o cual película de mierda te llega al corazón porque la conociste con los inocentes ojos del pajillero adolescente.

Es más, ahora todo el mundo puede considerarse “crítico”, discúlpenme pero yo jamás lo haría, gracias a la fácil accesibilidad que tenemos a miles y miles de producciones de variopintos pelajes. En la red, el 90% de las películas que se consumen (sí, me he inventado el porcentaje pero seguro que no andaré muy desencaminado) lo son gratis, legal o ilegalmente, me da igual; la cuestión es que, pudiendo ver docenas de películas a la semana sin pagar, cualquiera se puede tirar el rollo pedante y despedazar o ensalzar una cinta valiendo su juicio lo que el de cualquiera: entre poco y nada. La exposición e inmediatez de Internet convierte el mundo virtual en un continuo debate entre sabios y graciosillos. Pero realmente cuesta encontrar “profesionales”, cobren o no, porque a este paso va a ser más próspero comer canela en un canal de “youtube” que estudiar en la universidad.

Especialmente hiriente es el caso de los caraduras que aprovechando el “screening” de turno, destaca cuando estos personajes los solicitan por adelantado dándoselas de expertos e influyentes críticos, hablan maravillas de proyectos con olor a pedo por el simple hecho de devolver el favor a quien le proporcionó una copia de prensa, así prolongan el ciclo y esperan con los ojos ávidos la nueva ración de “screenings”: “¡Hey! Yo la vi antes que nadie y la di a conocer al mundo”, dicen estos carroñeros del rédito. Permítanme que exprese mi asco hacia ellos. Claro que “ellos”, siempre están “ellos”, podrían decir que el caradura soy yo por ver películas pirateadas. Les invito a que sigan leyendo y a que se lleven la mitad de mi casa, atestada de trastos inservibles.

Por lo menos queda la opinión honesta que, valga más o menos dinero, posea o no unos conocimientos cinéfilos que añadan algo de interés a dicha opinión, sirve como termómetro para invertir nuestro tiempo en tal o cual producción, cuando los minutos son cada vez más preciosos en una sociedad sobreacelerada por momentos. Siempre, y espero me permitan este consejo personal, intentando buscando criterios similares al propio. Es cierto que construirse un gusto individual definido es cuestión de maduración, precisamente de esos años de hormigón que restan flexibilidad a nuestras vías de pensamiento; lo hacemos picoteando de aquí y de allí, atesorando como un regalo precioso aquellos descubrimientos que creemos nuestros, por mucho que sepamos, desgraciado siglo XXI, que vivimos bajo una base histórica donde se hace especialmente dolorosa la expresión “ya está todo inventado”. Sin embargo, en algún punto de ha de romper la baraja y afiliarse con ciertos estilos: vivimos tiempos de drones y buen rollo, pero NO vale todo.
Aunque, muy importante, ¿qué sentido tienen estas digresiones cuando el uso que hace el 90% de los lectores de portales como este (sí, otra vez invento estadísticas a mi antojo) es el de mero “cacometro”? “Tiene más de X estrellitas, pues la bajo, me la suda leer a estos tíos chapas”.

Entonces, disponemos del video club gratuito más grande del mundo al alcance de la mano, dejemos la moralidad a un lado, es normal que la porquería prolifere aunque al menos podamos defendernos de ella gracias, precisamente, a esas opiniones que alimentan a su vez el ciclo productivo de ponzoña, definido también en parte por la falta de ingresos.
Y aquí me permitiré otro consejo de, precisamente, carácter ético: está bien piratear y separar el grano de la paja de esa forma, además no todos somos millonarios, pero, por favor, comprad algo de cultura de vez en cuando, porque si queréis productos de calidad, el autor necesita cierta estabilidad para poder crear en lugar de disputarse con las ratas un cuscurro de pan. Sí, hay mucho ladrón y caradura ahí fuera, principalmente las distribuidoras, pero una editorial no sobrevive vendiendo veinte copias de un libro.

Resumiendo, toda la parrafada anterior me ha servido para esquivar la reseña de una película lamentable, otra de tantas, y justificar mi alegato: lamento profundamente que algún pobre incauto haya pagado la entrada para ver mañana “The Curse of the Sleeping Beauty” (nombre muy apropiado para la siesta que provoca) en el marco del festival Nocturna, que se celebra esta semana en Madrid. Afortunadamente serán pocos, pues los bucaneros de Internet, entre ellos y revestido con una casaca de hipocresía, este que suscribe, la hemos servido en bandeja para defenestrarla. Digo esto con respeto, pero en cierta manera me alegra que el ruido de fondo creado por las opiniones no profesionales desenmascare proyectos tan poco agradables como esta película. Ni con un pase prensa, también regalados como piruletas, me arriesgaría a entrar a la sala Palafox para ver esta “nueva y genial revisión en clave de terror del cuento clásico”. Ya, parece que se han puesto de moda estos lemas para esconder una mezcolanza sin sentido, tipo “Bleed” o “The Offering”, de Djinns, Corán, cuentos para niños, Silent Hill, “CSI”, posesiones y muchas más chorradas: ¡Vaya patraña!

De forma sintética: sólo se salvan los decorados, aun siendo excesivo su diseño – tanto maniquí termina por convertirse en una broma de mal gusto –. “The Curse of the Sleeping Beauty” está dirigida y planteada con muy poco tino, siendo su peor pecado un final del tipo “continuará” que, la verdad, es imposible tomarse en serio. Actuaciones deficientes, efectos especiales traídos por los pelos y unos personajes más finos que el papel de fumar. ¿La famosa Bella Durmiente del cuento? Una chiquilla con aspecto adolescente que no sacaría química ni del profesor chiflado, muy bien vestida eso sí. ¿El príncipe de ocasión? El nieto de Gregory Peck que únicamente luce un cuerpo envidiable rematado con un ombligo ideal para beber Jägermeister en él, porque de carisma anda bastante corto como para llevar la película sobre sus hombros. Como digo, bien por la parte de ver una casa encantada salida de la mente de un R. L. Stine para adultos, pero muy mal el resto.

¿La va usted a ver? ¡Claro que sí, campeón! Total, es gratis…

Imágenes de la película

 photo TCOTSB_1_zpskejxgzck.jpg“Puedo limar barrotes con estos labios”


 photo TCOTSB_2_zpsyybtb1sy.jpgMaterial genético de primera


 photo TCOTSB_3_zpsjgvsyp4m.jpg“Y ahora que he cobrado el cheque, una siestita…”

Lo mejor: Los decorados, siendo generosos.

Lo peor: Que algún pobre incauto gastará dinero por verla.

Vuestros comentarios

1. may 25, 16:34 | dave mata

guau!!! mansion victoriana con muñeca sexual incluida, que detalle…..

2. may 25, 22:28 | AZOTE

¿Hamijo crees que alguno de tus compañeros del staff se dará por aludido con lo de tirarse el rollo pedante y creerse un crítico? ¿Crees que alguien va a disfrutar de un visionado sin prejuicios y expectativas desmesuradas leyendo a esos tíos chapas antes?

Con respecto a la película, no pensaba verla ni bajada, ni aunque la pusieras un 5/5. Los trailers a veces sirven para algo.

3. may 26, 09:32 | Bob Rock

Hola.

No lo sé.

Me da igual.

A veces sí, a veces no, pero como pareces saberlo todo deberías invertir en bolsa.

Un slaudo.

4. jul 12, 01:55 | jose

Excelente comentario, la sinceridad por delante.
La peli si bien es cierta desvaria en un tema que debiera ser mas que romantico, tiene buenos efectos, por lo menos en algo valio la pena invertir, las actuaciones tristes para estos actorcillos que por lo menos yo no conozco ni en pelea de perros, jejeje…
Tan solo sirve para verla un domingo luego del almuerzo, cuando uno se pega una siesta, y mira con un ojo y con el otro duerme.

Saludos desde Peru

5. dic 17, 20:57 | +++++

a mi me gustó la película. si me revolví y admito que le faltó más, pero a mi me gustó y no porque una persona me diga “no la veas” no significa que la obedeceré. Uno da su opinión y deja que los demás la vean para emitir su juicio. como opinar de algo que no conoces.

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