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The Devil's Candy

Mojar, extender y vuelta a empezar

The Devils Candy Review

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  • Título original: The Devil's Candy
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2015
  • Director: Sean Byrne
  • Guión: Sean Byrne
  • Intérpretes: Ethan Embry, Shiri Appleby, Kiara Glasco
  • Argumento: Una familia, encabezada por un padre pintor aficionado al metal, se traslada a la casa de sus sueños. Desgraciadamente está encantada en cierta manera
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Los Hellman, menudo apellido, buscan una casa más grande dentro de las entrañas de Texas, tierra de telepredicadores y una fuerte influencia del cristianismo más rancio. El cabeza de familia, Jesse, es pintor y necesita un lugar para llevar a cabo su trabajo, así que esa granja perdida de la mano de Dios será perfecta para su taller. ¿Qué importa que esté tan barata porque allí se hayan producido dos muertes? Su hija adolescente, una joven aficionada al metal, no tiene problema con ello, ¿por qué deberían tenerlo entonces los padres? Quizás porque un terrible mal, encarnado en un hombre aparentemente retrasado, acecha la seguridad de la casa y de la mente de Jesse, influenciado por unos susurros que degeneran, y también revalorizan, sus cuadros habituales.

Dos peldaños por debajo de su debut, Sean Byrne nos presenta “The Devil’s Candy”, una particular visión de las historias de casas encantadas, tan personal o más como ya lo fuese ”The Loved Ones”, al respecto del terror adolescente y el “torture porn”. Sólo que inferior a todas luces… quién sabe si por la falta de personajes carismáticos, basarse en una trama demasiado simple, las esquivas preguntas que deja en el aire o la elevada condensación de subtextos.

Sea como fuere, en “The Devil’s Candy” hay que reconocer un soplo de aire fresco muy alejado de lo que ahora se estila cuando hablamos de terror suburbano, con más o menos posesiones en la dosis. Casi de forma paródica, Byrne bordea los elementos sobrenaturales hasta dejarlos en un evidente segundo plano, lo que alguno de ustedes considerará como una gran pega. Y es que si acceden a esta obrita con la intención de hallar sustos a raudales, sangre a chorros, trama lineal convenientemente expurgada de segundas lecturas o sucesos paranormales – básicamente la fachada del terror de toda la vida – se llevarán un tremendo chasco.

Si quieren disfrutar plenamente del invento deben enfrentarse preparados a una mayor sutileza, donde la ironía agudiza esos elementos sobrenaturales, de los que incluso podemos dudar, convirtiéndolos en una metáfora de la religiosidad, la responsabilidad paterna, la locura, el precio del éxito y la música metalera… ¡Ahí es nada! El cóctel tiene que ser de su agrado de antemano: sabiendo que pagaran el precio de una tensión indirecta y únicamente consustancial a la estética, sobre todo en lo sonoro, a la que se abandona durante escenas tan engañosas como bellamente rodadas. Con el gusto hacia lo independiente por encima de todo – nada de grandes efectos especiales o miles de figurantes –, “The Devil’s Candy” apuesta por la inocencia de la serie B primigenia como referente de sí misma, imposible negar que algo de los viejos Carpenter o Craven, por citar a los dos más próximos, se encuentra oculto entre sus fotogramas.

Aunque no hile con total acierto toda esa ambigüedad argumental de la que hace gala, quizás demasiadas direcciones opuestas para una película de ochenta minutos, Byrne sabe que camina por la cuerda floja y consigue pasar sin arneses, soltando como lastre sacos de lógica cuando la razón se pone en su contra. Puede que el éxito llegue antes por suerte que por una intencionalidad definida; pues donde “The Loved Ones” demostraba talento en estado puro, la presente deja entrever a un contador de historias, más bien “revisor”, sin apenas interés por las costuras. Esas que hacen grande un cuento, dotándolo de sustancia y credibilidad, la cual se desinfla en “The Devil’s Candy” hasta rozar el ridículo. ¿Puede un hombre con una bala alojada en las tripas atravesar una habitación en llamas, batirle el cobre a un tipo tres veces más grande y salir incólume de tal machada? En el mundo de los súper héroes sí, pero aquí no deja de ser demasiado fantasioso para el tono realista que se autoimpone Bryne. Aunque, las pesadillas también parecen muchas veces reales, ¿verdad?

Como sea, “The Devil’s Candy” me ha gustado. Reconozco que lo hace más durante el paso de los días, siendo capaz de unir escenas aparentemente sin mucho valor narrativo con las diferentes capas argumentales que demuestra su sencilla conclusión. Una cebolla cerrada a la que resta impacto ese humor negro al que tiende su director, todo lo contrario de “The VVitch”, con la que se emparenta en cuanto al deseo de plasmar los efectos de la superstición en un entorno familiar.

Curiosamente condenada al ostracismo tras su paso por distintos festivales durante 2015, fecha de producción, se evidencia en este hecho, que haya tardado un año más de lo normal en ver la luz, lo arriesgado de su propuesta. Ni siquiera tras Sitges, donde creo que fue recogida con tibieza, llamó la atención del público. Y es que, obstinada en esconderse tras un envoltorio muy distinto a la realidad, *“The Devil’s Candy” se equivoca al promocionarse como una película de casas encantadas que les cortará el aliento. Nada más lejos de la realidad… aunque, y aquí viene mi gran duda con respecto al mundillo en que nos movemos, puede vanagloriarse de no ser en absoluto un drama infiltrado.
Es decir, la prensa especializada, y no tan especializada, habla de “The Babadook” o “Under the Shadows” y se les hace la boca agua. Aquí no estoy juzgando su calidad como películas, aquí me estoy preguntando porque se decoran con una ligera pátina sobrenatural cuando son unos dramones encubiertos de aúpa. ¿El terror está de moda? Y tanto, así se apunta hasta el más pintado (¿he oído Nicolas Winding Refn?) para pasar la gorra ante el jurado y recibir ese impulso adicional que, y esto es lo triste, ya no lo otorga el auténtico amor por el género. “The Devil’s Candy” es horror, lo miren por donde miren, y eso parece no haberle importado a nadie.

Otro de sus detalles importantes sería la incidencia de la música metal sobre su estructura, recuperando sin visos de nostalgia o festividad la antigua tradición de películas como “Muerte a 33 r.p.m”. Que el protagonista y su hija se lo flipen con el metal, la música del diablo como tantas veces se ha dicho, no es para nada casual, como tampoco lo es que el aspecto de este padre molón sea idéntico al que todos ustedes albergan de Jesucristo dentro de la cabeza. Tan poco explicadas o justificadas, como un villano obsesionado con tocar un único riff en su impresionante “fliying V” o una galería de arte llamada “Belial” regentada por luciferinos mercaderes de almas, es precisamente en este goteo constante de referencias visuales donde “The Devil’s Candy” esconde su mayor baza a largo plazo. Y es que ahora mismo vuelven diferentes escenas a mi mente como si de parásitos se tratasen. Buena parte de culpa la tiene una ambientación sonora tan satánica y ominosa como fuera de contexto, susurros y chasquidos que se meten en tu cabeza a pesar de su obviedad… pero el diablo es el padre de las mentiras, y a eso juega Byrne cuando se pone detrás de la cámara.

Los cuatro actores principales, podríamos decir que los únicos, se enrolan con bastante ahínco en este cuento a varios niveles, esforzándose por exacerbar ese miedo intangible del que no entendemos, ni se nos aclara, su origen. Por razones obvias, véanse las imágenes promocionales, destaca por encima de todos Ethan Embry (“Convergence”, “Late Phases”, “The Guest”); tanto por lo sobreactuado de su papel, tampoco le quedaba más remedio, como por el esfuerzo físico que realiza para dar sustento a un pintor que roza demasiadas veces la vergüenza ajena. Lo siento, tanta azúcar metalera deja un panorama muy obvio para la interrupción del mal en semejante unidad familiar.
Su contrapartida, todo lo gordo y demoniaco que no es Jesús, Pruitt Taylor Vince, no ha pasado nunca de ser un secundario de lujo. Sorprende ver su carrera: “Constantine”, “Monster”, “La Celda”, “Asesinos Natos”… un largo etcétera al que añadir el gran papel que aquí ejerce. Me ha gustado mucho como encara los momentos más “tiernos”, teñidos de deficiencia mental, con la psicopatía más extrema. Un papelón al que no pueden hacer frente las chicas que participan en el elenco: Shiri Appleby y Kiara Glasco (“Map to the Stars”). Esta última una joven promesa a la que su angelical rostro y dotes interpretativas, aquí pura ternura metalera, van a abrir muchas puertas.

“The Devil’s Candy” es una película que pide a gritos más reconocimiento. ¿Se ha vendido mal? Sí, cierto. Intenta convertir el engaño en una sorpresa (y eso que ignoré sabiamente el tráiler). ¡Analicen si no la sinopsis oficial tras terminar de visionarla! Desgraciadamente no le sale del todo bien la jugada, por mucho que la revelación del significado del título sea tan inesperada como satisfactoria. Pero me gusta como toma una historia simplista y la reformula sin ofrecer nada novedoso. Me parece un juego de manos fantástico, aunque carente de equilibrio; lo que, por desgracia, la sitúa ocasionalmente en terreno de nadie, distrayendo al espectador de sí misma. En resumen, hay mucho por descubrir en este largometraje: Denle una oportunidad.

¿Demonios? Pocos. ¿Fantasmas? Menos. ¿Terror sobrenatural? Más del que esperaba en una película moderna de casas encantadas.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Su manufactura técnica y visual. Muy seria.

Lo peor: Condensa tantos factores en 80 minutos que a veces resulta molestamente inconexa.

Vuestros comentarios

1. mar 22, 07:11 | Skalope

Y tanto!, denle una oportunidad.
Megafan de Lola Stones, he de decir que a mi tampoco me ha decepcionado el segundo trabajo de Byrne. Seis añazos por eso, entre una y otra peli, cagonlaputa!
La música ya lo decía el en las entrevistas promocionales, se convierte en un personaje más del film. Mola muchísimo los toques aislados de guitarra cuando acecha el mal. No se como llamarlos, no se si eso se puede definir como un riff o yo que se, pero cuando aparecía el Tylor Vince, esos soniditos molaban mucho. Un Tylor Vince que repite papel 12 años depués de hacer Identidad.
Muy guay la escena en la que la niña se flipa, depués de que le regale la guitarra el “chalado”. Esa escena en la cama, creyéndose que está en un concierto con miles de personas jaleándola mola mucho.
No se, muy bien. Claro que no llega a la altura de “the loved ones”. No creo que Byrne vuele tan alto de nuevo, pero esta es super recomendable. Además, mola como suena el nombre en inglés, es un título chulo. La portada también mola. Que la veáis coño!
Ah, por cierto, una última cosa. Aprendí una cosa útil. Si alguna vez os secuestran y os atan con cinta de esa americana, en la peli te explican la técnica para escapar si no tienes nada cortante cerca. Esa escena también mola.

2. mar 22, 18:32 | Bob Rock

Skalope.- Yeaaaaaaaah!!! Aunque no se note por la nota, valga la redundancia, me ha parecido de lo mejor de este trimestre. Vaya, vi la película el domingo, el martes por la mañana escribí la reseña y hoy miércoles le voy viendo más elementos positivos, quedando en segundo plano esos detalles superfluos que tanto me rayaron al principio. Porque parece que hay muchas escenas sobrantes directamente, pero todo tiene un punto subconsciente que termina influyéndote cual Suspiria. Otras películas mejor valoradas se van olvidando fácilmente con los días.

Efectivamente, lo de la cinta americana es muy consistente :)

3. mar 22, 23:32 | Godsdog

A mi me decepcionó bastante. Y mira que hay algunos planos y secuencias potentes. A vosotros dos que os ha gustado, que imagino que la habéis visto en formato doméstico, deciros que yo pude verla en pantalla grande y es un pasote el diseño de sonido y como dice @Escalope, brutales los guitarrazos de distorsión. Las ideas son muy buenas, la niña, el gordinflón, etc. pero lo del cuadro se me hizo muy largo y pesao. De bostezo, vamos. Una pena. De todas formas, los amantes del metal estáis de enhorabuena. Se agradece mucho cuando ves una peli con tu música favorita. \m/

4. mar 23, 00:39 | Vael

Yo no acabe de pillarle el punto, me da la sensacion de que ha abarcado demasiado y se ha quedado a medias. Me faltaron respuestas que quizas se encuentren escondidas (o no tanto), pero yo no las he encontrado.

5. mar 23, 03:18 | djariel

esos guitarrazos que mencionan ,supongo son los mismos que se escuchan en el trailer no?,x cierto me parecen muy parecidos esos efectos de sonido a los que se escuchaban en el trailer de Guerra Mundial Z….

6. mar 23, 06:15 | juan bendeck cordero

Buena la combinación, pintura, metal y terror. Por un momento me acordé de Rob Zombie y sus también buenas incursiones en el cine. También, uff, de alguna manera me suena a una suerte de proclama racial de Supremacía Blanca, pero ya es mucho divagar. Saludos.

7. mar 24, 00:30 | Skalope

Godsdog, también la vi en pantalla grande, en el festival de Sitges de hace año y medio. Por tanto, si que pude disfrutar del sonido, pero el estar en la última fila, sillón más escorado a la izquierda de la sala, le bajo puntos a la inmersión.
Tienes razón Bob, yo iba con 2 amigos y me puse un poco cabezón a la salida. Que si me decepcionó mucho con respecto a The loved ones, que estaba bien pero no mata, que si esto, que si lo otro; pero con el paso de los días las sensaciones con respecto a The Devil’s Candy se vienen arriba y tu valoración general sube.
Otra cosa que se me olvidó comentar. No se si es la primera vez, que en una película de terror hay protagonistas amantes del heavy y no por eso los dibujan como freaks, tontitos, etc. Aquí, son personas normales, que simplemente les gusta vestir de una manera determinada y que se decantan por esa género musical.

8. mar 27, 16:15 | Omar

A excepción del soundtrack y su compacta duración dificilmente encuentro otros atributos que reconocerle a The Devil’s Candy, y es que desde el póster de la película es un WTF.

Espera muchísimo más, motivado por lo logrado en The Loved Ones, la ansiaba desde hace muchos meses atrás para que al fin y al cabo la sorpresa no fuera del todo grata.

2/5

9. abr 15, 11:20 | Silvia

Al contrario que Bob y otros comentarios que he visto, a mi el primer visionario ya me ha dejado flipada. No esperaba poco al tratarse de Byrne, pero es que no me ha decepcionado en absoluto.
Una historia simple repleta de terror, de terror del que se siente de verdad cuando lo que ves te podría estar pasando a ti, perseguido por un loco en tu propia casa.
Después esta esa mezcla “sobrenatural” con las visiones del padre, su pintura, la galería de arte con personajes inquietantes de aires satánicos incitando al mal… Ese padre métalero buenorro y buenrrollista como punto antagónico al mal, a un villano que con su locura sirve a Lucifer y a sus caprichos.
Su clima y ritmo muy bien tratados, puntazo de la música métalera como otro símbolo del mal, historia mas que correcta y bien contada, hacen de esta peli un auténtico caramelito del genero.
Para mi un 9/10!

10. abr 21, 01:22 | Varon Dandy

Sólo me rechina un poco al final, casi como de tv cine. Un final más “chungo” hubiese hecho de esta cinta la pura envidia de Rob Zombie (que se nombra por ahi arriba).
Por lo demás me parece una chulada de película.

11. abr 22, 10:46 | dancebear

La vi en Sitges hace unos años y ahora he podido volver a verla tranquilamente en casa. En pantalla grande y con la banda sonora de Sunn O))) a toda castaña la cosa mejora, pero aún así la película está muy bien y he disfrutado el segundo visionado. Mantiene el nivel durante todo el metraje, sobre todo porque no han querido alargarla innecesariamente y se queda en unos 90 minutos, lo que hace que pase volando. Ah!! y aparte de descubrir la música, los cuadros que aparecen, pintados realmente por Stephen Kasner son muy interesantes… quedarían tan bonitos en el comedor :-)

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