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The Good Neighbor

El adorable Mr. Grainey

the good neighbor

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  • Título original: The Good Neighbor
  • Nacionalidad: USA | Año: 2016
  • Director: Kasra Farahani
  • Guión: Mark Bianculli, Jeff Richard
  • Intérpretes: James Caan, Logan Miller, Keir Gilchrist
  • Argumento: Ethan y Sean pretenden crear la ilusión de que en la casa de Mr. Grainey hay fantasmas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

the good neighbor

Lejos de lo obvio, cuando leí el argumento de The Good Neighbor, conocida anteriormente de forma desacertada como The Waiting (título que revela gran parte de la trama), a pesar de lo rematadamente repetitivo que sonaba todo… tuve la sensación de que se trataba de una película prometedora. Evidentemente me llevé un buen chasco y, de entrada, os daré una primera razón del porqué de tamaña decepción: las líneas argumentales de este The Good Neighbor se tambaleaban sobre una cuerda floja desde el principio. Ya son varios los directores que, con diferentes estilos, intentan emular a su manera La Ventana Indiscreta (Rear Window, 1954) de Hitchcock, generalmente introduciendo algún elemento supuestamente innovador a la trama original con mayor o menor éxito: Doble Cuerpo (Body Double, De Palma, 1984), Disturbia (D.J. Caruso, 2007), Open Windows (Vigalondo, 2014), o la más reciente Observance (Sims-Dennett, 2015). Os sorprenderá comprobar como muchos de los elementos supuestamente innovadores de aquellas a los que os hacía referencia tienen su lugar en The Good Neighbor.

Lo curioso del asunto es que Farahani, director de la película, ponga el acento en un porqué tan descabellado. El punto de partida se repite: un duo de adolescentes que se ve envuelto en la pesadilla de espiar a un posible asesino en serie. Lo que sorprende, por descabellado, es el auténtico “fin” que persiguen estos jóvenes curiosos al decidir seguirle los pasos al viejo y malhumorado Mr. Grainey (James Caan)… ¿Todo por gastar una estúpida broma a la par que desarrollar una investigación sociológica a tan tierna edad? Puede llegar a espantar, expuesto de este modo, pero la fría manera en que se nos presenta la motivación de los protagonistas resulta, cuanto menos, interesante.

El desarrollo de la trama nos presenta a Mr. Grainey como el espeluznante vecino con el que todos los niños tienen pesadillas por las noches. Prácticamente sin mostrar nada, es nuestra imaginación como espectadores la encargada de construir la gran diversidad de horrores que pueden llegar a esconderse tras la aparentemente tranquila fachada de este buen y anciano vecino. El verdadero problema es que, ante motivaciones tan livianas, el proceso de espionaje que llevan a cabo este par de chavales peque de estar pasado de rosca, montando un intrincado juego de cámaras en la casa del anciano que para sí quisiera el Gran Hermano de las mejores épocas. ¿Creíble? Difícilmente. En mi opinión The Good Neighbor tiene aspiraciones algo funambulescas. Personalmente, con unos prismáticos y un joven tirando piedras a la ventana del viejo Grainey, hubiera sido feliz. Y de hecho es plausible que incluso un escenario más sencillo me hubiera generado mucha más tensión que ver a unos supuestos menores de edad, prodigios de la tecnología, moviendo los hilos desde su ordenador.

No sé si me explico… Mi percepción es que se complica tanto toda la trama que, al final, la película pierde su esencia como thriller. Los continuos giros desmejoran la historia, le restan credibilidad. Entiendo que se pretendan explorar y explotar nuevas formas de hacer cine, y que en el caso que nos ocupa casi sea una obligación el intentar darle un tratamiento revolucionario a un argumento que ya tiene tintes clásicos; pero Farahani se olvida de darle coherencia a la historia. Hay mucha jerga teen aburrida que, por más que uno lo intente de buena fe, es imposible encajar en la narrativa. Muchas trampas de guión que no terminan de cuadrar. Como tampoco acaba de encajar el continuo devenir del juicio en un intento de acogerse a una supuesta veracidad que en ningún momento resulta creíble.

A estas alturas os puede parecer que mi veredicto final sobre la película va a ser bastante duro, sin embargo los último minutos de The Good Neighbor (en los que impone su ley la feroz mirada de Caan) me sorprendieron de tal manera que convirtieron la propuesta de Farahani en un film al que estimo. El problema es que para adentrarme en las virtudes de ese tramo final tendría que soltar unos spoilers de tamaño más que considerable… algo que, por supuesto, no pienso hacer. Basta apuntar que tras este aparente circo de cámaras, chorradas indie de aspiraciones pseudocientíficas y comedia involuntaria, es posible que más de uno le encuentre el gusto a desmarañar todo ese conglomerado de ideas que, inicialmente, no parecían llevarnos a ninguna parte (incluido el sorprendente desarrollo del personaje de Ethan).

Como colofón final decir que, a pesar de lo agridulce que resulta ver la enésima vuelta de tuerca de un argumento clásico con tanta metedura de pata y tantos fallos de ritmo, la impresión final que me deja The Good Neighbor es positiva. Estamos ante un thriller recomendable que toca temas actuales como la tecnologización, la falta de socialización y el peligro del mantenimiento de la privacidad. The Good Neighbor no os asustará, ni tampoco os pondrá el corazón a mil por hora; pero es probable que os evoque uno de esos pensamientos que hacen que se te erice el vello de todo el cuerpo: y es que es muy difícil llegar conocer a tus vecinos… y quizás muchos de ellos sepan más cosas de ti de las que tú nunca sabrás de ellos.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Mr. Grainey. Te descoloca a su manera, lo que siempre es de agradecer.

Lo peor: lo del juicio es para ahorcarse. Hay problemas de ritmo importantes. Keil Gilchrist.

Vuestros comentarios

1. mar 3, 12:56 | Yann

Pues vaya…. y esta venía con buena pinta.

Es algo que no comprendo del género de horror moderno: porque caen continuamente en deux ex machinas que te sacan completamente de la película. Y el horror es uno de esos géneros donde que te rompan la suspensión de incredulidad se carga la película. Y es que es una tras otra.

Y no era tan dificil hacerlo bien ni es cuestión de presupuesto. Aquí, por ejemplo, bastaba con que fuera Caan el que hubiera montado el sistema de videovigilancia y que fuera uno de esos a los que puedes acceder desde internet (para chequear la casa cuando estás de viaje). Que por una casualidad la contraseña termine en manos de los vecinos que se pongan a cotillear de forma inocente y… bingo, tienes el mismo punto de partida sin necesidad de inventarte adolescentes que en vez de jugar a la Play se dedican a realizar estudios sociológicos usando sistemas de espionaje en plan CIA.

2. mar 6, 23:31 | RedRum

Yann.- Qué razón compañero! Eso sí la peli tiene escenas de auténtico voltaje. Pero todo ese rollo con el juicio, y luego las cámaras, las horribles fiestas teen y otra vez el juicio… era como un bucle sin salida. Cuando además podría haber sido de lo más entretenido con algo tal simplón como el típico depredador asesino.
A ver que hace Kasra Farahani con su nuevo filme, Tilt. Desde luego el hombre tiene buena mano.

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