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The Lodgers

La lozana irlandesa

The Lodgers Reseña

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  • Título original: The Lodgers
  • Nacionalidad: Irlanda | Año: 2017
  • Director: Brian O'Malley
  • Guión: David Turpin
  • Intérpretes: Charlotte Vega, David Bradley, Moe Dunford
  • Argumento: Dos hermanos gemelos permanecen atrapados en una vieja mansión donde todas las noches una presencia les amenaza.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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“The Lodgers” es una película que básicamente va de una mocita irlandesa, más bien de caliente genética hispana, a la que todos los hombres de su entorno quieren despojar de sus enaguas, allá por los locos años veinte. No es para menos, dejando a un lado sus lozanas formas, la pobre está maldita aunque proviene de buena familia, ¿y existe algo más atractivo que el malditismo burgués? Condición que comparte con su hermano gemelo, el otro miembro de la única pareja que vive bajo el techo de una mansión decadente en medio del bosque. Edificación ésta que ha visto días mejores, junto a un lago que de bucólico no tiene nada, vomitando por las noches los siete males que obligan a los jóvenes a encerrarse en sus habitaciones.

Entre humedad y las ganas de tejer un cesto, que las bajeras pican a la juventud de malas maneras, ambos cumplen dieciocho para ver la amenaza de la maldición hereditaria más y más próxima. Eso a pesar de seguir a rajatabla las condiciones impuestas por sus difuntos padres, por lo visto la prohibición de tener sexo entre hermanos, que luego tus hijos te pueden salir colaboradores en Almas Oscuras, no se cuenta entre ellas. Entre calenturas y voces de un más allá con menos cobertura que la cúspide del Teide, Rachel y Edward, que así se llaman, dan vueltas a la consumación de un acto para el que la chica quiere buscar sustituto. Y es que su gemelo tiene la cara desmadejada porque la menguante herencia de sus padres no les da más que para berza y coles, tan paliducho chaval no parece calzar el mismo zarrio que un militar recién regresado de la primera guerra mundial. Cojo de profesión, el soldado del amor, que cantaría nuestra patriótica Marta Sánchez, anda loco por insertar el mangual en la funda de su nueva amada, pero esta sigue debatiéndose entre las obligaciones familiares de perpetuar el encantamiento del hogar ancestral y las nuevas emociones uterinas de su reciente mayoría de edad. Hasta que, para eso están hechas, alguien decide romper las reglas.

Los cuentos góticos de saldo, en absoluto peor tejidos que sus homólogos de hace más de cien años, pero sí cansinos en su formulación, no suelen acabar bien para sus protagonistas. O bien porque si abandonan sus propiedades burguesas se ha de derrumbar el caserío de turno; o porque familiares de costumbres biliosas se enfadan y por menos de un “no me violes” te quieren echar ácido en la cara; o porque un émulo del señor Scrooge intenta robar a la indefensa jovencita el pulgoso colchón donde duerme; o porque los mancebos del pueblo no entienden de bodegas llenas de familiares muertos ni de cipotes de Archidona ni de cuadros renacentistas dibujados por Ibáñez… la cuestión es que las explicaciones de nanas ominosas, más aburridas que las cuentas del rosario, mejor dejarlas para los libros de finales del siglo XIX, cuervos incluidos.
Los hermanitos dan vueltas y vueltas sobre la misma dote condenada sin que en ningún momento se produzca revelación alguna: tiendas de ropa, notarias, sucursales bancarias, salas de cine, panaderías… ¿Importa entonces actor, actriz, figurantes, director, guionista, escorzos o estudios en alguna famosa escuela privada para terminar realizando otra barra de pan? Bueno, quizás por eso los panaderos madrugan tanto.

En una película moderna, regada con buena Guinness® y presupuestos justamente dedicados a la elaboración de video clips horteras, la frontera se divide entre los que pueden aguantar argumentos estirados como la papada de Kylie Minogue, y los que han visto tanto cine intrascendente que otro puyazo lleno de agujeros argumentales, con vistas a llamar la atención antes que contar una historia en la que se confía, tenga o no jóvenes calientes enredados entre sábanas, resulta una experiencia cinematográfica cuando menos evitable, a pesar de buenas ideas sueltas que pierden aceite casi tanto como las de “Let us prey”, quizás aquí mejor evolucionadas en su exposición.

Y como no suele estilarse actualmente, su cansado servidor tendrá que poner el colofón colorista a este cuentecillo de segunda: THE END.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Bonita de ver.

Lo peor: La historia gira alrededor de algún misterio que ni es revelado ni parece muy importante.

Vuestros comentarios

1. mar 3, 11:57 | Draghann

Lo único mínimamente interesante de esta película es ver a Charlotte Vega y poco más. Es de una lentitud desesperante no sólo porque no ocurre absolutamente nada en todo el metraje sino porque esa lentitud está presente incluso en los diálogos… me resultó realmente aburrida.

2. may 12, 19:13 | Ignacio Fritz

Tuve la idea de ver Infinity War y despues ver esta pelicula, pasar de una pelicula que te eriza los pelos a una que te duerme hasta al insomne mas agudo es una real explosiom cerebral, la verdad es que es una pelicula bien actuada, buena atmosfera que se cae en la trama, lenta a morir, es tan lenta que para no dormirme con mis acompañantes enpezamos a tirar chistes donle sentidos con los dialogos…aburrida, tan aburrida que hasta el canal politico me entretiene mas

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