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The Monster Project

Verdinegro

The Monster Project

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  • Título original: The Monster Project
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2017
  • Director: Victor Mathieu
  • Guión: Corbin Billings, Shariya Lynn, Victor Mathieu
  • Intérpretes: Toby Hemingway, Justin Bruening, Murielle Zuker
  • Argumento: Un drogadicto en recuperación acepta trabajar junto a un equipo documental que planea entrevistar a tres sujetos que dicen ser monstruos en la vida real.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

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“The Monster Project” se resume en una sencilla frase: “una buena idea llevada a mal puerto”. Aun así reconozco que esperaba bastante menos, quizás porque su tramo final ofrece una perspectiva “pulp” muy disfrutable si eres un descerebrado cual servidor; entendido ese adjetivo “pulp” como espectáculo barato lleno de artificio y maldad sacada de la ópera de Berlín. Sin embargo, es en las faltas típicas del formato “found footage” donde la película de Victor Mathieu, debutante para la ocasión y apadrinado de forma incompresible por la prensa especializada estadunidense, cava su propia tumba con la pereza típica de los cineastas modernos.

Es decir, cámara nocturna hasta dosis irritantes filmarán un “corre que te pillo” confuso y epiléptico donde la suerte de los personajes carece de cualquier interés, por mucho que anterior a la carrera de la rata hallamos asistido a una cansina presentación donde nuestros protagonistas son definidos con trazo grueso. Mención especial a este respecto cuando hablamos de Jamal, un hermano de color que pondrá nervioso hasta al más estoico de los espectadores, sin olvidar a los monstruos que aquí deberían ser el centro de atención: una vampira, una poseída y un hombre lobo cuya simpleza y método se resume en “vengo a mataros, gracias”.

Devon sube videos de falsos avistamientos de monstruos a su canal de YouTube, pero ansioso por más visitas decide poner un anuncio para contactar con monstruos reales y entrevistarlos con objeto de filmar un documental. Para ello enrola a un amigo, su ex novia y el ex drogadicto Bryan; los cuales rodarán las entrevistas durante un eclipse lunar completo en una mansión usada para rituales satánicos en los setenta. Lo que ninguno esperaba era que los tres primeros candidatos – la endemoniada Shiori, la vampiresa Shayla y el cambia formas Steven – fueran realmente criaturas de la noche, poniendo su vida y alma en peligro.

Me parece una aproximación más honesta, sutil e inteligente la de “Diggin Up the Marrow”, película que todavía defiendo a pesar de las fuertes críticas que recibió; esta “The Monster Project” apuesta por una exposición de “los monstruos” más directa y menos realista, pues desde los primeros minutos se barrena cualquier elemento sensato en pro de la supuesta diversión del espectador, que tendrá que aguantar una media hora de introducción lenta y hasta cierto punto innecesaria. Aunque se reconoce el esfuerzo por pintarnos a uno de los personajes de forma más definida que el resto: Bryan, ese chico en rehabilitación que me ha parecido interpretado – todo lo que el formato de cámara en mano permite – con bastante decencia. Una vez superada la consabida organización de las piezas centrales del relato, estas se reúnen en un caserón que anuncia la trayectoria casposa que terminará adoptando el argumento sin vergüenza alguna, opción que habrá disgustado a muchos, pero en particular añade algo de “salsa” a los manidos gritos de “corre – me duele – ay – huye”.

Dicha mansión es presentada pos su propietario durante una escena que da comienzo a otra vertiente muy interesante, aunque secundaria, de “The Monster Project”: el humor involuntario. Todo un placer para el espectador poseedor de marihuana el ver como ese propietario pasea a su mujer montada en una silla de ruedas y lanzando gritos histéricos sin ton ni son. ¿Por qué? Porque yo lo valgo. Un pico de absurdez que se mantendrá durante las suficientes secuencias como para arrancaros un par de sonrisas cínicas, muy californianas si sabéis entenderme.

Una vez ubicados, nuestros protagonistas darán comienzo a las entrevistas que son el núcleo central del documental que pretenden rodar. A pesar del potencial de estos momentos, donde los monstruitos podrían haber intentado elevar el nivel de tensión de la cinta, las conversaciones con estos seres demuestran un horizonte interpretativo bastante triste, incidiendo sobre esa vis cómica que en lugar de miedo provoca risa. Llegados a este punto observamos otra gran pega en “The Monster Project”: unos efectos especiales que rozan el esperpento incluso bajo la difusa mirada de la cámara nocturna. Tomárselos en serio es tarea imposible. A pesar de todo esto se agradece la profusión de apariciones demoniacas y asaltos epilépticos, por lo menos el corre calles se acaba pronto, alcanzando ese epílogo que parece sacado de una arrugada “Weird Tales”. Todavía no tengo claro si esto supone un piropo o un insulto, supongo que dependerá del día que tengáis.

Ante semejante batiburrillo narrativo y argumental me tengo que preguntar para qué hacen falta tres guionistas a bordo, cuando además son los citados tópicos el empuje de la trama hacia el precipicio. Tampoco ayudan esos actores entre los que no destaca más que Toby Hemingway (“The Girl in the Photographs”, “The Covenant”), como ex drogadicto resuelto, líder soterrado de un grupo de héroes que para sí hubiese querido Van Helsing.

Resumiendo, pues darle más pábulo a “The Monster Project” sería añadir leños a la hoguera de ese cine underground que no vale ni para limpiarse el culo, podemos pasar un rato sencillo como otro cualquiera sin ser muy exigentes, aunque noventa y ocho minutos me parecen un sacrificio bastante grande. Supongo que los defensores acérrimos del “found footage”, que todavía los hay sin juzgar la calidad del producto que tienen delante, defenderán a capa y espada estas películas porque aducen una sensación de credibilidad magnética o no sé qué más chorradas. Pues aquí resulta más creíble mi cara de gilipollas que cualquiera de las situaciones expuestas en pantalla, lo que no quita para que, cerveza mediante, podáis reíros a costa de vampiros, demonios y licántropos.

Imágenes de la película

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Lo mejor: La premisa y su casposo final (siempre que lo asumas como un folletín).

Lo peor: Tan, tan increíble que por momentos parece una comedia (o esto es bueno). Sensación a la que ayuda el bro' Jamal.

Vuestros comentarios

1. ago 30, 17:37 | Draghann

En esta peli no hay quien salve nada… ni los efectos especiales, ni las actuaciones, ni el guión, ni la dirección… un despropósito de los buenos…

Un saludo!

2. ago 31, 16:37 | Omar

Horrible, aunque concuerdo en que la premisa no es descabellada…

Un caseron con 3 monstruos varios intentando salir, pero con el temor de abrir puertas sin que te salte alguno de ellos, es una propuesta bastante coqueta.

Sin embargo la ejecución es basura. Más de hora y media para plasmar trama tan simple??? Una confusión total en la noche y una cámara que se agita como licuadora es muy cansado de ver, pero nada más odioso que el uso injustificado de esa cámara (quien demonios despierta en la madrugada y lo primero que hace es grabar a un extraño que toca la puerta??) y el personaje negro, estereotípico, detestable, irritante y nada gracioso.

1.5/5

3. sep 1, 09:19 | Art0rius

Coincido plenamente con la crítica. Me recordó poderosamente a los Cuentos de la Cripta, tanto en forma como en fondo, pero precisamente ese mismo espíritu al que invoca es su mayor lastre: Más de hora y media para una premisa que con unos buenos 45 minutos de metraje hubiese quedado muchísimo más entretenido que el producto resultante. Aún así, si obvias sus defectos, con abundante ingésta etílica mediante, queda un producto entretenido. Pero solo imaginármela por ejemplo en un maratón de Sitges con su hora y media larga de duración me da escalofríos….

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