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The Snare

Apartamento para tres

The Snare Review

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  • Título original: The Snare
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2017
  • Director: C.A. Cooper
  • Guión: C.A. Cooper
  • Intérpretes: Eaoifa Forward, Dan Paton, Rachel Warren
  • Argumento: Tres amigos van a un apartamento en la costa para pegarse un fin de semana de juerga. Como es obvio, acabarán lidiando con algo de origen sobrenatural.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

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Otra hora y media perdida. Hasta el final he aguantado pensando que, con suerte, “The Snare” (“La Trampa” en un aclarativo castellano) pudiese rozar el ridículo absoluto; y de tan mala terminase por ser divertida. Pues no, el primer largometraje de C.A. Cooper – aquí guionista, productor, camarógrafo, editor, chico de los cafés – es malo a secas, pero con una sequedad que podría crispar los nervios de cualquier budista convencido. Un thriller psicológico de baja estofa que intenta parapetarse en una falsa premisa sobrenatural, cuyo truco se ve venir desde los primeros compases de la película, para articular una falta de historia alarmante con el estilo y ambición de igualarse a “El Resplandor”. Por supuesto en versión barata y con un toque británico que sí puede destacar en cuanto a la parte escabrosa del asunto: pues coprofagia, canibalismo, pedofilia, incesto y violencia de género se dan la mano con el único objetivo de escandalizar al espectador por la vía directa. Ya digo que sin una historia de verdad, también sin unos actores con las suficientes tablas para aportar sutileza, “The Snare” se convierte en un bostezante bodrio de muy señor mío que, además, naufraga completamente en lo que a una estética atractiva se refiere.

Lastrada por la falta de experiencia de su director y la escasez de recursos, la puta película es un insoportable recetario de primeros planos, especialmente dedicados al rostro de nuestra protagonista. Un ejercicio de introspección pueril consiguiendo el efecto contrario, y es alertarnos de los secretos tras la frágil premisa sobre la que se sustenta “The Snare”. ¿O acaso es sutileza comenzar tu película con un primer plano, el primero de cientos, del cadáver de un conejo pudriéndose para, a continuación, presentarnos a una tal Alice, extraña mujer sometida al terrible miedo que siente hacia su padre? Me remito a cualquier versión oscura del cuento de Lewis Carroll, por ejemplo la de American McGee, para sintetizar todo lo que vais a sufrir durante noventa minutos. Porque la adaptación siniestra de la rota psique de una Alicia adulta y prosaica suena muy bien sobre el papel, pero presentada a ritmo de caracol y con la profundidad de un hoyo para jugar a las canicas únicamente va a provocaros el aburrimiento de vuestras vidas.

Una chica, Alicia, se embarca con su mejor amiga, Lizzy, y el novio de esta en un viaje de fin de semana para escapar de la asfixiante presencia de su padre viudo, con el que todavía vive a pesar de ser muy mayorcita. Pero la crisis económica no es óbice para que los tres amigos asalten, sin avisar previamente a nadie, uno de los apartamentos propiedad del padre de Lizzy, ubicado en un remoto edificio junto a la costa. Fuera de temporada, todos los apartamentos están desiertos, así que la noche se presenta genial para los juegos alcohólicos y picantes. Sin embargo, a la mañana siguiente, los tres se descubren atrapados en el piso porque alguien ha bloqueado las puertas que dan a la as escaleras y el ascensor de salida. Sin apenas comida y ubicados en la última planta del bloque, tampoco disponen de cobertura para llamar pidiendo ayuda. Se presentan día duros donde lo que parece una presencia sobrenatural los acecha, volviéndolos locos uno por uno.

Un servidor sí que se ha vuelto loco con semejante despropósito. Enervante ritmo el de una película que no debería existir. No sólo la falta de lógica afecta a toda la situación de encierro retratada, las reacciones infantiles y exageradas de tres adultos hechos y derechos no se pueden justificar ni con los efectos tangenciales de un fenómeno sobrenatural que, ya aviso, permanece en un sospechoso segundo plano durante toda la película. De hecho, parece manifestarse sólo dentro de la cabeza de Alice, atormentada por visiones surrealistas y horribles pesadillas involucrando las aviesas manos de su padre, niños con cataratas, ancianas amortajadas y un deseo sexual reprimido que señala a C.A. Cooper como un Polansky de pacotilla. Además, ¿es divertido ver pasar las horas junto a estos tres personajes tan planos y desprovistos de vida? Siquiera sus actores parecen estar a gusto, más preocupadas ellas de maquillarse, aunque se estén quedando sin comida, que de reflejar angustia en esos interminables primeros planos de sus caras, odiosas de forma involuntaria.

Además el decorado minimalista de un apartamento poco lujoso supone el marco idóneo para potenciar esa sensación de tedio que invade todos y cada uno de los fotogramas de “The Snare”. El significado de la frase “no pasa nada” cobrará dimensiones catastróficas ante vuestros ojos. De hecho, que nuestro buen amigo Fhercho06 haya tenido la paciencia para traducir los subtítulos de este telefilme de medio pelo es un hecho meritorio para algún tipo de premio. ¡Tienes las pelotas de acero, tío! Por suerte para él, y para nosotros, los diálogos son escasos, igualmente faltos de esa credibilidad que termina haciendo mella en la atmósfera de la película. Sí, las intenciones de su director son claras: incomodar al espectador, pero curiosamente lo consigue de la forma contraria, ¡soltándole obviedades con ínfulas intelectuales al estilo de un elefante en una cacharrería! Cualquier se sentirá lo suficientemente incómodo para no querer saber nada de la película.

En cuanto a los actores creo que ya lo he dicho suficientemente alto: son muy malos, y no les ayuda nada las capas de maquillaje cutre bajo las que se esconden. En cuanto a las chicas lo he comentado más arriba, siempre con el rímel a punto por si son rescatadas por unos guapos bomberos; pero el gallito del corral, personaje excepcionalmente agrio, también tiene lo suyo cuando el hambre y la sed empiezan a afear su rostro angelical con la naturalidad de un pervertido auto asfixiándose con una bolsa del “Carrefour”. Otro de tantos detalles, como por ejemplo una música genérica, sosa y esporádica en consonancia a esta avalancha de pedantería construida con alevosía, que van minado la experiencia hasta colocarla en las antípodas de lo divertido. Puedes intentar reírte de la cara de boba que pasea nuestra protagonista, una tal Eaoifa Forward, durante todo el metraje, pero hasta los santos pierden la paciencia.

Estamos ante el mejor ejemplo de que la realidad supera la ficción. En cuanto a que marcharte de excursión con una rubia y una morena de efervescente sexualidad no podría ser nunca tal pesadilla como la que tenemos que soportar en “The Snare”. Una trampa para sus personajes, cautivos de su propia subnormalidad; trampa para los implicados, porque ni actores ni director podrán ser tomados en serio después de esta pretenciosa basura; y una trampa para el espectador, en este caso os ruego no perdáis tiempo con este subproducto.

De nuevo víctima sacrificial en lugar de sectario… algún día aprenderé a no tumbarme sobre el altar para echarme las siestas.

Imágenes de la película

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Lo mejor: El cerebro humano es capaz de olvidar.

Lo peor: Los planos de la cara de la protagonista, y sólo hay más de mil.

Vuestros comentarios

1. ene 9, 01:37 | Nahuel

hmm no se ve bien, pero el ritmo lento en una pelicula no es algo malo, solo si esta mal hecho se vuelve aburrido

2. ene 9, 06:58 | Hastur Jr.

El problema es que aquí está MUY mal hecho.

3. ene 9, 14:56 | Fhercho06

Como el titulo lo menciona fue una “Trampa”, pensando que sería una buena cinta la empecé a traducir, surte mía que a las 100 líneas traducidas me di cuenta que no era nada de lo había esperado, todo tipo de vulgaridades, chorradas y otros diálogos sinsentidos, pero como habría comenzado habría que continuar…Creo que soy un imán para las caspas movies.

Un saludo Bob. ;)

4. ene 9, 18:24 | Hastur Jr.

Pues qué paciencia has tenido… Al menos hablan poco.

5. ene 9, 18:26 | Hastur Jr.

Pues qué paciencia has tenido… Al menos hablan poco. Aunque ese diálogo del principio en plan “¿Prefieres comer mierda caliente o chupársela a tu viejo?” debería habernos puesto en guardia.

6. ene 9, 21:15 | Bob Rock

Nahuel.- Hastur Jr. (alabado sea su nombre innombrable) lo ha puntualizado muy, muy bien.

Fhercho06.- Es que entre lo poco que pasa y que todo lo que pasa es una chorrada, entre pedante y ridícula (rematando con unos actores que fascina ver bebiendo agua de un vaso), terminar estos subtítulos es como para que vaya a tu casa Kagney Linn Karter y te haga un masaje por machote… ojalá hubiese sido una película casposa…

Hastur Jr.- Ja ja ja ja ja ja!!! Sí, y encima el director es tan sutil que en ese momento ya sabes perfectamente que:

a) una cosa ya ha pasado.
b) y la otra pasará

Lo que me recuerda que la escena del baño es probablemente la única realista… y que sigue sin venir a cuento de nada…

Ah, por si alguien se pregunta qué ocurre al final: nada… porque cuando un personaje, Alice, se torna tedioso, que esté loca o bajo la influencia de una fuerza sobrenatural (aunque queda claro que esto último viene muy traído por los pelos) nos importa un pepino. Básicamente, el tan amado efecto Resines (los españoles lo entenderán).

Un abrazo a todos… por lo menos me he reído con estos comentarios un montón!

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