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They Remain

De la letra al fotograma

They Remain

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  • Título original: They Remain
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2018
  • Director: Philip Gelatt
  • Guión: Philip Gelatt
  • Intérpretes: William Jackson Harper, Rebecca Henderson
  • Argumento: Dos científicos sufren una descontextualización con la realidad mientras investigan un entorno natural alterado.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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Keith y Jessica son dos científicos que trabajan para una vasta e impersonal corporación, su objetivo es investigar el extraño comportamiento de la naturaleza donde se erigió el remoto campamento de un misterioso culto. Trabajan y viven en un entorno de alta tecnología que está completamente en desacuerdo con el campo circundante, allí pasan sus días recopilando evidencias físicas del culto, analizándolas e informando sobre sus hallazgos.

La intensidad del trabajo y el aislamiento extremo acercan a la pareja. Pero cuando Jessica descubre algo de origen desconocido, la dinámica entre ellos cambia: se guardan secretos, surgen tensiones sexuales y se acrecienta la paranoia. Keith comienza a tener visiones y es incapaz de distinguir si son pesadillas o fantasmas de los antiguos moradores de la zona. Habiendo perdido cualquier sentido de lo que es real o imaginario, todo lo que sabe es que el horror que él y Jessica han sido enviados a descubrir (algo que podría ser biológico, psicológico o sobrenatural) ahora amenaza su propia supervivencia.

“They Remain” es la constatación de que existen obras literarias cuyo traslación a la gran o pequeña pantalla resultan un verdadero fiasco cuando sus responsables se lo toman al pie de la letra. En general, obviando las excepciones que confirman el hecho, un relato o novela de corte psicológico supone un quebradero de cabeza para el espectador cuando asiste a esa especie de resumen corrido, la consiguiente adaptación cinematográfica, especialmente cuando el material original bebe de la vertiente más “extraña” de la fantasía. ¿Cómo expresar gráficamente emociones de gran ambigüedad o un estado mental donde sus propietarios ni siquiera son capaces de verbalizar el origen del mismo? Peor todavía al añadir unas gotitas de horror cósmico a la mezcla, corriente que rodada desde un punto de vista metafísico, la esencia indisociable de dicho estilo, parece un mero discurso pedante que no llega a ningún punto. Y es que la imaginación es el músculo de este tipo de narrativa evanescente, donde lo onírico genera espacios a rellenar por las experiencias personales del lector. Y por mucho que una película se esfuerce, la ambigüedad llega hasta un punto límite, ese horizonte donde el aburrimiento puede jugar malas pasadas.

Ese es el principal problema de “They Remain”: no saberse delimitar para superar el tedio de su falta de acción. La cinta adapta una novela corta que se centra con primoroso detalle en una historia simple y equívoca, sin una dirección aparente. El autor de la obra original, Laird Barron, señalaba en una entrevista la fidelidad de la adaptación, su triunfo alejándose del etiquetado de los géneros en pro de la desorientación del público. Es decir, “–30–“, que así se llama el relato impreso, busca desarrollar una segunda historia en paralelo a la narrada, construyendo así un ambiente insólito que, reforzado con las fantasías del lector y espoleado por una narrativa mutante, consiga un impacto sobre el ánimo. En parte lo conseguía, no así la versión cinematográfica que se hace por un lado demasiado extensa ante su falta de directrices argumentales, y por otro no consigue enganchar al espectador tanto por la severa edición de la que hace gala –su director reconocía que la primera versión superaba las dos horas de largo– como por la incapacidad de adentrarnos en la psique de su protagonista.

Supone una demostración de enorme maestría representar con cierto equilibrio el hundimiento de la mente en estados alterados, ya sea por las drogas o por la influencia sobrenatural de una depravada secta. No estamos ante semejante demostración, “They Remain” deriva hasta llegar a una resolución final que no tiene demasiado impacto cuando debería. ¿Por qué? Pues se basa en una transformación, la de los científicos protagonistas, a la que el espectador es ajeno, así de simple. También debido a unas interpretaciones que esperaba mejores. Únicamente dos actores encaran el proyecto, William Jackson Harper y Rebecca Henderson, cayendo sobre sus hombros una enorme responsabilidad que acaba siendo demasiado para ellos a tenor de los resultados. Tampoco juega a favor que, desde mi punto de vista, carezcan de química alguna. Y no será porque el sexo interracial haya perdido algo de su morbo inherente, la cuestión es que la complejidad de la relación entre ellos resulta tan impenetrable como indiferente. De la camaradería inicial al deseo animal para llegar a los instintos asesinos no se sabe muy bien si por el ambiente, algo en el agua o por designio de un ser superior llamado guionista. La cuestión es que el deambular es demasiado largo para querer formar parte de él.

En lo estético la película goza de ciertos momentos sugerentes, gracias precisamente a esa marcada ambigüedad. Reconozcámosle ese mérito a Philip Gelatt, que tras “Europa Report” demuestra que sus trabajos nacen de una fuerte convicción, por desgracia demasiado restringida por una ínfulas de artista que sólo sabrán reconocer críticos pedantes como “ya sabéis quién”. Otra cosa es que este “triunfito” visual sirva de algo frente a la exagerada alienación que sufren los personajes principales, alucinados hasta decir “banana”.
Frente a reacciones faltas de lógica, desmayos imposibles y visiones confusas el espectador inteligente sabrá ver esa historia de fondo, pero tampoco podrá ejecutar más allá de dicha semilla: un culto que drogado hasta las cejas follaba cual animales y cometía excesos macabros con objeto de hacer llorar al niño Jesús. En concreto nada que no hayamos visto en las noticias. ¿Cómo encajar en este cuadro la obsesión de una corporación por descubrir los orígenes del extraño comportamiento de la flora y fauna de esa zona (un comportamiento que además no es tal)? Ese toque futurista, obsérvese el estilo del laboratorio portátil erigido en medio de un hermoso campo, aporta otra capa de color a la cinta, pronto desaprovechado por lo mismo que llevo comentado en el resto de párrafos: no existe ningún enlace o respuesta argumental alguna. Mucha simbología y poca limonada. Tanto triángulo –con su claro significado teológico– para nada en absoluto. Supongo que algo en la cadencia de “They Remain” evita estimular la imaginación, porque en la obra original los interrogantes sí van atrayendo poco a poco al lector.

En esta ocasión un sonoro fracaso que lamento, pues la primera adaptación de una historia de Laird Barron, autor por otra parte interesantísimo a la par que poco conocido en España, ha sido un fracaso en toda regla. Demostrando que, al igual que su/mi adorado Lovecraft, existen cuentos que mejor dejarlos en el territorio de letra impresa.

Muchos más constructivo invertir parte de vuestro tiempo y dinero en este grupo tan simpático que recién he descubierto: ”Archie and the bunkers”. Esto es talento y energía en estado puro…

Imágenes de la película

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Lo mejor: Su propuesta es tan ambigua que logra pasajes inquietantes en un sentido onírico de forma bastante lograda...

Lo peor: ... por desgracia es bastante aburrida.

Vuestros comentarios

1. jun 9, 11:50 | matias

bob rock:

si hay una razon por la que practicamente conte toda la pelicula en la parte de la “noticia” (se llama asi esa seccion, ¿no?) era justamente para que la gente (incluyendote) se salvara de ver semejante porqueria pelotuda.

yo no tengo ese problema ya que como dije en ese comentario veo las peliculas con poco volumen y escuchando musica asi que si es una “garcha” (asi le decimos aca en argentina a las peliculas malas) me importa poco ya que me estoy divirtiendo igual con mi querida musica (mientras escribo esto tambien estoy escuchando algo, bah… ¡todo el tiempo lo hago!) ya que el pobre infeliz que la vea “como debe ser” ¡la hora y cuarenta minutos que le espera, dios mio! (eso si llega o le importa el final)

asi que si proximamente veo otra “mierdaca” le voy a hacer un favor a la humanidad y la voy a salvar de que pierdan horas valiosas de su vida (bueno… se “agrando” un poco el pelotudo…)

en todo caso es su vida y si quieren malgastarla viendo pelotudeces alla ustedes.
a proposito… ¿que pelotudez habra ahora para ver en esa pagina que todos conocemos…? (musica de suspenso)

por ultimo quiero decir que aca se acaba de estrenar “hereditary” en los cines (creo que la bautizaron “el legado del diablo” o algun nombre medio boludo asi) asi que ya veremos… (cuando vaya al cine) (a “ghostland” la de pascal lugier le pusieron “pesadilla en el infierno” ¡a la mierda!)

pero antes me parece que voy a ver “deadpool 2”.

2. jun 9, 15:03 | Javi

Vaya con Matías. Ya tenemos Troll nuevo en la oficina.

3. jun 10, 07:42 | matias

javi:

te doy la razon de que este ultimo comentario es bastante choto. y no me extraña que creas que soy uno de esos “trol”, ya que suelen escribir pelotudeces similares.

me alegro que me hayas hecho abrir los ojos asi que de ahora en adelante las cosas que ponga aca en esta “web” van a ser un poco mas sesudas. la boludez se termina aca.

y una pelicula por mas mala que sea no se merece que se la “spoilee” toda.

y no es una ironia esto que lees.

espero que te guste (a vos y a todos) lo que ponga ahora, en otros lados de esta “web” una vez que termine de escribir esto.

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