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Three Tears on Bloodstained Flesh

Giallo USA

TTBF Grande

TTBF PosterEl sórdido pasado persigue a nuestro protagonista, un hombre que vuelve a su pequeño pueblo natal para enterrar a su nieta muerta en misteriosas circunstancias. La tensión que atenaza al pueblo se podría cortar con un cuchillo mientras las extrañas desapariciones asolan el pueblo. Hechos que reafirman a nuestro protagonista en su convencimiento: alguien asesinó a su nieta. Tras arañar la aparente superficie de normalidad, que respira la pequeña localidad, nuestro protagonista descubre un olvidado culto al que una larga lista de crímenes le caracteriza.

“Tres lágrimas sobre carne manchada de sangre”, un título que apunta directamente al giallo como primera y última fuente de inspiración. Parece que en el presente ciclo del terror asoma por los ejes de la rueda la psicotrópica cara del giallo (del que si queréis unos breves apuntes a costa de una de sus obras maestras, os diría que acudieseis a la reciente reseña de Torso, redactada por el gran Manu). Aunque con cuentagotas, como originalmente puesto que nunca fue un subgénero prolífico, el cine independiente actual tiene su mirada puesta en el lenguaje visual tan poderoso que preludió el slasher y puso tan de moda la carrera primeriza de Argento. Así, hemos podido disfrutar de pequeñas joyas como Amer, Last Caress, Masks y, en menor medida, Ubaldo Terzani Horror Show.

Aunque siempre han estado muy unidas a Europa la estética, el estilo narrativo y las profundas atmósferas musicales del subgénero, no pinta mal este esfuerzo independiente realizado por la productora norteamericana Cinephreak Pictures (responsables de otras obras underground como Obsolescence, 2011). Aun en postproducción y sin fecha de estreno clara, parece evidente por su hipnotizante tráiler que estamos simple y llanamente ante una versión americanizada del giallo más clásico (¿dónde han quedado los guantes de cuero negro?); algo que solo podía existir desde la más absoluta independencia (hasta que algún gran estudio piense que exista filón tras la explotación de este estilo y se lance a contratar a un Colin Farrel cualquiera para remakear Suspiria).

Su director y guionista, Jakob Bilinski, ha contado con la total libertad – asociada de forma inherente con las dificultades económicas – para narrar su historia e incluso musicarla con una rendición a los míticos trabajos de la banda progresiva Goblin (¿los abuelos bastardos de Dream Theater?). Lo que a un servidor ya le da cierta seguridad, pese a que el elenco de actores sea bastante desconocido y se les note algo verdes en lo que a método refiere.

Esperemos que estas vibraciones positivas tengan un final más claro y feliz antes de que termine el año y que nuestro amado género siga combinando propuestas nostálgicas con ideas originales capaces de mantener nuestro interés vivo…

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