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Una eternidad, dos minutos.

Un relato macabro de Alicia Missterror y Victor F. Corven

Hacía una eternidad que llovía, dos minutos. La calma después de la tormenta, mancillada por el sonido de la lluvia mientras Rot aun intentaba alcanzar el horizonte con la mirada en busca de una silueta femenina, en busca de aquella que se lo arrebató todo,la familia, los amigos, la vida… Pero ya no estaba, se había marchado, igual que todos los demás, y ahora, solo le quedaba el silencio y la espera, la larga y agonizante espera. Las agujas del viejo reloj de pared se movían lentas pero majestuosas, como si la espera no fuese con ellas, como si el tiempo fuese ajeno a toda aquella muerte que impregnaba la estancia con su hedor, los cuerpos de aquellos dos muñecos de trapo sin corazón que una vez alimentaron a la muerte y de los que ahora la muerte se alimentaría. -¿Por que el ángel de la muerte se hace tanto de rogar? –se preguntaba Rot mientras admiraba la trágica pero siempre agradecida belleza del silencio. Tan solo las malditas agujas del reloj con imperdonable irreverencia, parecían no respetar la solemnidad del momento y a Rot, se le hubiesen clavado en el alma de haber tenido una. – Silencio por clemencia, solo quiero silencio. – Concedido fue su deseo, pues la espera había llegado a su fin, por que al final, el fin siempre nos alcanza. Las agujas se detuvieron por completo, el “tic-tac” era ya cosa del pasado, como un sueño efímero… no, como una pesadilla de la cual despiertas y apenas recuerdas y eso solo podía significar una cosa, el anuncio de una llegada, la llegada de un invitado muy especial al cual se le esperaba desde hacía una eternidad, dos minutos. La muerte.

La puerta del apartamento se abrió de forma tímida pero inexorable. Allí estaba la figura mas temida de todas, una para la que ni siquiera Rot tenía ojos, así que no osó mirarla, giró su pálido rostro nuevamente hacia la lluvia mientras la consciencia le susurraba al oído que el mismísimo silencio estaba paralizado por el miedo. Aun así debía intentarlo, por que la muerte, era la única que podía apaciguar su dolor.

La oscura figura se acercó hasta la ventana, miento,fue la ventana quien se acercó hasta la oscura figura. Su aliento gélido acarició con suma delicadeza el rostro del niño, hubiese llorado sangre si hubiese podido. -¿sabes lo que voy a pedirte portadora de la guadaña? –medio suplicó con la voz mas rota que aquella vez que el cuchillo acarició su garganta. El espectro no contestó, pero su presencia allí significaba que de alguna forma, la propuesta le resultaba intrigante. – Le necesito una vez mas, él es el único que puede ayudarme, que puede ayudarnos, por que tú también quieres algo, tú la deseas tanto como la han deseado otros y en toda tu grandeza e infinito conocimiento, sabes que el jinete es el único, que puede entregártela. – El ángel de la muerte se sintió ofendido por aquella insolencia, ¿cómo osaba un simple crío dirigirse a él con semejante descaro? Pero tenía razón, la muerte bien sabía que la única forma de atrapar a la mujer, que era lo que más deseaba en aquel instante, más incluso que todas las almas juntas de aquel podrido mundo, era aceptar la propuesta de aquel arrogante niño. Así hizo. Las agujas del reloj volvieron a caminar la senda del tiempo y el silencio volvió a respirar. Rot se giró y gritó: – ¡devuélvele el corazón, ella se lo arrebató igual que a todos los demás, por que ni siquiera él pudo resistirse! – no hubo respuesta, pero el viento lluvioso que entraba por la ventana portaba un mensaje: esta vez, no lo va a necesitar.

El jinete abrió los ojos y se reincorporó, observando con sumo detalle todo lo que había a su alrededor. Rot corrió hacia él y lo abrazó. – Te he echado de menos- le dijo. Pues ha pasado una eternidad. Dos minutos.

En la eternidad parece que solo me muevo en círculos,nunca llego a ninguna parte,no soy capaz de salir de la espiral,¿es cierto que la espiral no tiene salida?

Camino,llueve,me mojo y siento como si me desangrara,como si cada instante de mi vida me cortara los tendones uno a uno.Estoy desnutrida y tengo hambre.

Ya no recuerdo las veces que he empezado de nuevo.No es cierto que cada comienzo te haga mas fuerte,solo te hace estar mas cansada.
Un nuevo lugar,una nueva piel,soy una serpiente,sé dónde pertenezco,pero no soy capaz de encontrar el camino a mi hogar,siempre hay demasiada niebla.
Tener el corazón del jinete en la mano y no ser capaz de sentir toda su grandeza,me ha hecho cobarde,estoy rota.No es bueno dejar que los instintos bailen cerca del abismo,pero en parte,eso me hace la criatura mas jodidamente humana de todas.
Me detengo en la carretera,la lluvia intenta limpiarme el alma,pero la suciedad está ya demasiado enquistada.Miro para atrás,el niño hace rato que ya no me sigue y tengo frío.Dudo en volver a la habitación para resguardarme entre los cuerpos de aquellos que una vez me tuvieron y no supieron retenerme.Ahí estaría caliente,protegida,a salvo.En la oscuridad cualquier cosa puede brillar,yo soy pequeña,pero se muy bien encender el fuego que me lo enseñe todo.

Una vez,cuando era niña,me miraron a los ojos y me suplicaron que aprendiera a perdonar.No escuché,nunca escucho.El perdón es un arma que corta,de una manera muy limpia,los huesos.El perdón me ha llevado hasta esta carretera vacía.Nunca debí perdonarme a mí misma,solo he conseguido que el tiempo corra mas lento y que la ansiedad se lo coma todo,y con una vida devorada,solo eres ruina y la ruina solo trae la desolación.En esa desolación me siento liberada,amada,desada,desierta.Soy adicta a esa sensación,no se si podré sobrevivir sin ella.

Sin darme cuenta retrocedo,vuelvo a la calle que me tuvo prisionera de mis miedos y deseos durante tanto tiempo,vuelvo a mirar aquel edificio gris,advierto la calma,la calma antes de la guerra,no se si subir…la revelación está cerca,el presagio del horror me estimula mas que nunca.
Del círculo nunca se sale,solo lo haces mas grande o mas pequeño.Yo siempre quiero más.Yo lo quiero todo.

Allí estaba ella nuevamente, plantada delante del escenario que tantos aplausos le regaló, acariciada por el gentil manto de la lluvia mientras alzaba la vista hasta la ventana del tercer piso. Fue en ese justo instante cuando fue realmente consciente de que la espiral no tenía salida posible, pues allí estaba él nuevamente como si la muerte le fuese totalmente ajena, abrazado al diabólico crío una vez mas, cual retorcida y maquiavélica simbiosis. La lluvia comenzó a quemar, cada vez más, mientras las llamas de su interior pedían a gritos ser liberadas.La piel le quemaba y consumida por su propio deseo, en su interior ya solo quedaban cenizas. -¿Qué extraña burla del destino era aquella? – se preguntó, no entendía como el jinete podía alzarse de nuevo en el teatro de los sueños, lo que si tenía muy claro, es que si había regresado de entre los muertos, debía tener un muy buen motivo.

Él la sintió, separó con brusquedad al niño y sobre hombros de gigante se asomó a la ventana y guió su mirada hacia la calle, pero no había nadie. La mujer, hábil como una serpiente y cual presagio, se había ocultado en el callejón instantes antes. Trepó por la escalera de incendios ante la atenta mirada de la prostituta, quien aun esperaba a la eternidad en aquel impío y sucio callejón. La ventana del segundo piso estaba abierta, entró. El apartamento estaba vacío, pero lleno de recuerdos. Apenas habían pasado un par de noches desde su última visita. Anduvo el pasillo hacia la habitación del final, es curioso, pues parecía no tener fin y cuanto mas se acercaba a su destino, mas lejos se encontraba de ella misma, estaba claro, el miedo había encontrado la llave.

Abrió la puerta con mano temblorosa y al ver los cuerpos ensangrentados de aquellas marionetas, fue violada por el pasado. Recordó, lo recordó todo. Cómo el niño le abrió la puerta con la inocencia de aquel que no ha visto el rostro de la muerte. – ¿Estás solo?- Preguntó. –no, mi mamá está durmiendo – respondió con cierta incredulidad. Ella escuchó claramente los gemidos que se escapaban por debajo de la puerta del dormitorio y se arrastraban por el pasillo. Se excitó, se excitó tanto que entró en el apartamento. La puerta se cerró. Sacó un pedacito de infierno de entre sus piernas y le acarició la cara a la inocencia que la observaba enfrente suyo. – ¿Cómo te llamas pequeño? – susurró mientras se le dibujaba una sonrisa diabólica –Rotcer… – no le dejó terminar, la cuchilla de afeitar ya le había seccionado la garganta. La sangre brotaba cual géiser y ella se empapó hasta la última gota, disfrutó hasta la última partícula mientras la vida del muchacho se desvanecía como arena entre los dedos.

Cubierta con vida muerta, irrumpió en el dormitorio, ellos no se percataron de su presencia, el alcohol, las drogas y el sexo, se encargaron de ello. Se abalanzó sobre el obeso cuerpo del amante, le retiró la cabeza hacia atrás y volvió a darle uso a la cuchilla – soy el infierno- dijo, y mientras éste intentaba agonizar y gritar como el cerdo que era, su sangre lo teñía todo de rojo, incluido el cuerpo desnudo de aquella que una vez trajo vida y ahora recogía muerte. Los gritos eran obscenos, pero no duraron mucho, pues la serpiente introdujo los dedos en sus ojos y apretó, apretó hasta que ya no puedo llegar mas profundo. Luego se relamió los dedos y se masturbó allí mismo con la misma profundidad, encima de los cadáveres, durante un buen rato, incluso llegando a hacer el amor con Morfeo. Al despertar, se duchó, arrastró el cuerpo del pequeño hasta debajo de la cama y entornó la puerta. Debía regresar a la jaula de cristal, pues su dueño, no tardaría en regresar y la paciencia no era una de sus virtudes.

Los pasos de alguien bajando las escaleras, interrumpieron la intimidad con el pasado, alguien manipulaba el pomo de la puerta. Asustada, se deslizó debajo de la cama. La puerta se abrió.

Sigo sin entender cómo una vez bajé la guardia,sigo sin verme a mí mismo en esa situación,no reconozco el reflejo de esa imagen.No hay espejo.
El niño me susurró palabras envenenadas,el veneno sabe dulce,es difícil resistirse a su sabor.El niño es mi rabia.El niño me conoce bien.El niño está aquí.Yo no hago planes.

Ella fue el principio,yo nunca dejo nada a medias.

La piel quema,aunque el frío me acompaña.
Abro la puerta,la siento,ella está dentro,dentro de mí,quiero que se quede,pero no soy buen anfitrión.La casa huele a putrefacción,sin duda ella ya ha hecho suya la estancia,la muerte la acompaña.Ella es el Infierno,yo soy su destino.
El niño se queda en la puerta sonriendo
Pasa Rot,muéstrame el camino-Mientras lo pienso,el pequeño me mira advirtiéndome que dos no pelean si uno no quiere (créeme niño,los dos queremos).Le empujo dentro,se sienta en el sofá.Observo su inocencia fingida y le creo,creo que solo busca silencio,aunque en la noche,el sonido de las sirenas es un alto en el camino y un eco en las entrañas.El ruido me reconforta,Rot está condenado.

Me pide que me siente a su lado y me suplica que me la lleve de allí – Encuéntrala y sácala de aquí,la pureza de este lugar ha de ser respetada-.
Me desconcierta,él la necesita más que yo mismo.

No espero,sé que está en la habitación,regodeándose,orgullosa de su obra,altiva,VIVA,sola…
En la habitación el hedor es insoportable y el espectáculo roza el esperpento.Los cuerpos de los padres de Rot (si alguna vez lo fueron) ya no son cuerpos,son llagas y abcesos.Debajo,escondida (¿por qué te escondes preciosa?),está ella,no necesito comprobarlo,estiro el brazo y la saco a rastras de debajo de la cama,la tiro encima de los cadáveres,quiero verla bañada en su propio mal,sintiéndo la naúsea de su pasado.Todo lo bello y repulsivo,todo,todo para tí.
Se da la vuelta y me mira,siento de nuevo esa mirada,me apuñala con ella,me cede su imperio,me busca y me encuentra.No te va a gustar,esta vez no te va a gustar…
No puedo evitarlo,la miro fíjamente,a veces domina.Me gustaría partirle las pupilas para que ya no pudiera ver,que no pueda mirar,que se guíe solo por el presentimiento,que se choque contra el destino.Estoy aquí,yo pararé tus golpes.

Rot en la puerta me guiña un ojo nervioso.La cojo como si fuera una muñeca de trapo y la vuelvo a subir a su jaula.Buena Chica,hazte la muerta,la muerte ya se ha hecho contigo.

Venenosa es la serpiente, pero, cuan dulce puede llegar a ser el veneno… no tienes corazón jinete, te ha sido concedida la gracia de la inhumanidad. Ahora solo eres carne y huesos, conducido por esa zorra ciega llamada venganza que te guía en tu empresa, en tu cometido. No dudes, no vaciles, pues no hay razón para ello. Empuña tu segadora de vidas y haz aquello que exige el destino, haz aquello que exijo.

Esta vez, no había luz al final del túnel, lo que una vez la salvó, ahora se pudría en el interior del putrefacto cuerpo de aquel que antaño fuera su dueño, la espiral se hacía mas y mas pequeña mientras el jinete la observaba, acurrucada en una esquina de la habitación buena conocedora de su inminente destino pero… no era el miedo a la muerte lo que había abierto los candados, era el miedo a la indulgencia de aquellos ojos tristes que sobre hombros de gigante, alumbraban la infinita oscuridad del momento como un faro en medio de la mas negra de las noches.

¿A que estás esperando? ¿Acaso crees que voy a concederte la maldita eternidad? Tú no tienes tanto tiempo. Me dais lástima los hombres, sois la única criatura de la creación que tropieza dos veces con la misma piedra. No dudes, no vaciles, pues no hay razón para ello. Empuña tu hoja de muerte y haz aquello que exige el destino, haz aquello que exijo.

El cuchillo, que paradojas del destino, había regresado a su dueño de manos de la serpiente, fue puesto en la garra del jinete por Rot con suma delicadeza, con sumo cariño. Él lo apretó con tanta fuerza que podría haber aplastado el mismísimo infierno y se acercó hasta ella, se acercó tanto que pudo sentir el latir de su corazón, acelerado, y el frágil aliento de vida que espiraba. Pudo sentir como el miedo acariciaba todo su cuerpo, como se estremecía con cada instante que pasaba cerca de él. Acercó el cuchillo a su garganta con la precisión de un cirujano mientras el angelical rostro del niño se tornaba diabólico por segundos, espectador de privilegio de la última función que,embriagado por el momento, se permitía el lujo de mostrar su auténtica naturaleza, lamiendo la mejilla de la serpiente con su negra lengua, luego también lamería el cuchillo. –¡Hazlo! – Exigió. – me lo debes, nos lo debes.

¿Qué vas a hacer jinete?¿Cumplirás tu parte del trato y traerás paz a este horror o seguirás aferrado a la humanidad que un día creíste tener y que desde luego ya no tienes? Entrégamela, largos años hace que me desvivo por ella, que la deseo tanto… ni siquiera yo, en toda mi grandeza e infinita sabiduría ha podido, he sabido, resistirme a ella… tan altiva, tan VIVA, tan sola. No dudes, no vaciles, pues no hay razón para ello. Empuña tu corazón roto y haz aquello que exige el destino, haz aquello que exijo.

En la esquina,el destino me arrincona,y este maldito niño lamiéndome la cara…Si esto es miedo,es una sensación que me destruye y a la vez me reconforta.No hay salida,por fín,no hay salida.ESTOY ESPERANDO.

Si me escuchara el jinete,le diría que en alguna parte del camino,me ayudó a descubrir que el terror es solo una palabra y que lo que me empuja es solo la necesidad.Pero el jinete no escucha,solo me agarra del cuello,podría rompérmelo con solo mover un poco la mano,pero no lo hace,es como un ciego que abre mucho los ojos para intentar distinguir los colores.ESTOY ESPERANDO

Por un momento,y en la situación en la que me encuentro,a punto de cerrar la puerta para siempre de un gran portazo,me gustaría abrazar al extraño y cerrar los ojos y sentir el peso del caos abriéndome en canal, como el animal que soy,en un matadero.Ni siquiera me permitirá éso.Él viene a por todo,se lo llevará TODO.En realidad no tengo nada,pero todo lo que tengo es mío.ESTOY ESPERANDO

El niño me sonríe,no para de moverse,está ansioso,disfruta,acaba de conocer el placer,ya no juega.No soporto mirarle,su infancia desdibujada es una burla del caprichoso destino.
Aprovecho que el jinete me suelta el cuello,para rapidamente hacer lo mismo con Rot,con una sola mano,rodeo su cuello entero,no necsito más,aprieto,aprieto,aprieto fuerte,pero no se puede romper algo que ya está roto,aun así el niño deja de respirar,me odia,te odio.ESTOY ESPERANDO

El niño ya no está,maldito cobarde!
A solas con el mismísimo Dios,con el mismísimo Satán,con la mismísima muerte,conmigo misma.
A solas,sola,sola,sola,haz que todo desaparezca,haz que solo sea verguenza,saca al demonio de mi cama,haz que la rabia se convierta en paz y que la paz no quiera tocarme,haz que yo sea mentira,arrástrame a la oscuridad,coge tu caballo y quémame por dentro.Hazme fuerte.Recuerda que lo quiero todo.ACABA CON MI ESPERA

¿Cómo quitarle a alguien algo que ya no tiene? Ella lo hizo. Rot había desaparecido, pero seguía ahí. Detrás del espejo, asomado a un mundo que ya no era el suyo, con sus delicadas manos presionando el frío cristal desde el otro lado, como si eso le fuera a hacer más humano. Había quedado mudo, el jinete ya no podía ser contaminado, ya no podía ser manipulado. Al niño…, al niño solo le quedaba confiar en el buen juicio de su marioneta, o por lo menos, en su sed de venganza.

Ahora estaban solos, desnudos el uno enfrente del otro e incluso la mismísima muerte se ruborizaba mientras él, la sujetaba contra la pared ante la muda mirada de la falsa inocencia desde el otro lado del espejo. Todo estaba preparado para que el asesino descorazonado consumase su victoria, pues la serpiente parecía rendida ya a la densa telaraña tejida por el destino. Pero cuanta razón tenía la muerte cuando dijo que el hombre siempre vuelve a tropezar en la misma piedra y es que una vez más, el asesino, dejó de presionar la garganta de la lógica y liberó a la mujer de sus cadenas. – ¿Por qué no me matas? – preguntó esta mientras le acariciaba la cara. Un beso en los labios fue la única respuesta que obtuvo. Ella se lo pagó con una lágrima, tan pura, tan sincera, que incluso los ángeles fueron corrompidos por el pecado de la envidia. Ésa, fue la auténtica victoria del jinete. Ni toda el agua del mar podría apagar jamás aquella llama.

Royce se separó de ella aun con el cuchillo en su mano y le dio la espalda dirección a la puerta, con la reconfortable sensación del hambriento que ha comido y ha sido saciado, pero ella aun tenía hambre, la serpiente siempre traicionera descubrió su mortal cuchilla de una de sus manos y se abalanzó contra el jinete, agarrándolo del cabello y tirando fuerte hacia atrás, – lo siento corazón, pero no creo en Dios – vomitó, y acto y seguido seccionó la garganta de su víctima. Este cayó de rodillas al suelo mientras de la profunda herida brotaba una sangre que ya no le pertenecía y fue entonces cuando los ángeles fueron llamados de nuevo al pecado, cuando otra lágrima acarició con suma timidez, la tez pálida de aquella estatua de piedra, perdiéndose con ella, el último vestigio de humanidad que quedaba en aquel impío edificio.

Pero la mujer, no contaba con el favor de la muerte y el jinete, estaba muy por encima de banalidades como vivir o morir, sonrió y se reincorporó sobre sus rodillas. En sus ojos ya no había indulgencia, tan solo vacío. Ella quiso intentarlo de nuevo, quiso vender cara su piel, pero la sombra de su adversario era demasiado alargada.Él caminó hacia ella, ella retrocedió, se adentró en el oscuro callejón de sus miedos, uno de esos callejones que nunca tienen salida. Ella intentó huir, nadó contra marea pero era demasiado tarde, pues la hoja, deseosa, ya la había penetrado. Ella apenas sintió dolor. Él, apenas sintió placer, pues en realidad, nunca deseó matarla.

La serpiente cayó muerta. El jinete había cumplido su parte del trato y la muerte fue benévola, dejándolo marchar bajo la promesa de éste,de que seguiría haciendo aquello por lo que había nacido, inflingir dolor. – Te lo prometo- pensó, mientras dedicó una mirada de complicidad hacia el espejo, donde Rot, de la mano de su madre, se lo pagó con una sonrisa.

Empuña tu corazón roto y haz aquello que exige el destino, haz aquello que exijo, pues bien toda la eternidad, puede pasar en dos minutos.

POR ALICIA MISSTERROR Y VICTOR F. CORVEN

Vuestros comentarios

1. sep 15, 15:30 | Luis Trad

Alicia y Victor:
La verdad quedé con una sensación extraña. No solamente me gustó, sino que las imágenes se reproducían como una película en mi mente y aún persisten. Casi casi tiene pinta de una novela, apta para un libro. Ahora no me sorprendería que el siguiente paso sea ese. ¡¡LOS FELICITO, EXCELENTE!!

2. sep 17, 06:34 | MIssterror

Luis Trad-Muchas gracias!!.Al escribir la historia,yo también la visualizaba de una forma muy particular y a Victor le pasó lo mismo.Conociéndote,tu recreación mental del relato tiene que ser maravillosa,extraña,retorcida y muy bella.

El siguiente paso???? Ya veremos…

un beso Luis

3. sep 17, 11:56 | elniniodecristal

Este segundo relato complementa y engrandece aún más el anterior, y al mismo tiempo prolonga el éxtasis de poder leer y recrearnos en la ácida, corrosiva y maravillosa prosa de estos 2 creadores de imágenes inolvidables y personajes aterradores. Que dirían los Sisters of Mercy, “I want MORE!!”.

Genial, punto pelota.

4. sep 17, 18:28 | MIssterror

Ninio-One thing I know,I want more,I want more…(Me too!!!!)
Muchisimas gracias por tus palabras,estos comentarios sí que alegran el dia a cualquiera…

Nos vemos bro!

5. sep 19, 16:35 | Victor F. Corven

Luis Trad, Elniniodecristal- Muchas gracias por vuestras palabras, aunque viviera una maldita eternidad, jamás me acostumbraría a ellas. Pese a todo, tened cuidado, pues el jinete sigue suelto y como ha quedado bien demostrado, su apetito por las almas oscuras, es ilimitado.

Saludos.

6. sep 19, 19:17 | Mr Zombie

Si pusiera una hoja de este relato corto en un libro de Stephen King , digamos por ejemplo la antologica La torre oscura,abriendolo por la mitad e incrustando alli la hoja, podria mezclarse y pasar formando parte de una historia anexa.

Digo esto , por que me ha recordado a pasajes de La torre oscura, y yo amo las escrituras de King y esa obra en particular, asi que no cabe resaltar que me gusta mucho como escriben el duo Alicia/Victor y ademas con una calidad que recuerde al maestro de la literatura de horror actual.

Pues nada , ya tengo entre mis favoritos para leer a Stephen King , Dean R.Koontz y el duo AliVictor para seguir.

7. sep 20, 17:27 | Missterror

Mr. Zombie-pues muchas gracias!!No ocurre todos los días que te comparen con la obra de King,ni mucho menos…aunque supongo que lo digas por las partes de Victor.Yo reconozco que no soy muy seguidora del maestro de la literatura de horror actual.

Lo dicho,si es cierto que nos encontramos entre una de tus posibles lecturas favoritas,pues…mil gracias (me ruborizo y todo)

8. sep 20, 22:43 | Victor F. Corven

Mr. Zombie- También agradezco tus palabras. Por la parte que me toca, es un honor que nos relaciones con King, es uno de mis autores predilectos de toda la vida.

Mil gracias (yo también me ruborizo).

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