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Vienen Cuando Hace Frío

Otra novela de Carlo Sisí

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Carlos Sisí

Carlos Sisí (Madrid, 1971) vive en un soleado apartamento de Calahonda con su mujer y sus dos hijas. En ese ambiente luminoso y tranquilo concibió, noche tras noche, una Málaga diezmada por el terror de los muertos vivientes para ambientar su magnífica Los Caminantes. No en vano lleva años alimentando su imaginación con todo tipo de material de terror, desde novelas a películas pasando por videojuegos.

Se acerca algo mucho peor que el invierno

La crisis económica azota Estados Unidos. Joe Harper acaba de perder su empleo y, con el poco dinero que le queda, decide abandonar Baltimore y mudarse a la cabaña que su abuelo, el mítico Cerón Harper, le dejó en herencia cerca de Sulphur Creek, en las montañas de Canadá. Es un lugar remoto y aislado, ideal para vivir con poco dinero mientras espera a que todo mejore. La cabaña está prácticamente en ruinas, pero Joe no se desanima. Reconvertido en pionero, arregla el tejado, repara con tablones el porche y consigue hacerla habitable. Casi enfebrecido por el cansancio, se siente vivo.
Para su sorpresa, pronto descubre que Sulphur Creek se vacía durante los duros meses de invierno. Con cualquier excusa, los lugareños abandonan el pueblo temporalmente. Un hecho curioso, que Joe atribuye a las extremas temperaturas, pero que parece adquirir otro significado cuando uno de sus vecinos le advierte: “No pase aquí el invierno. Ellos vienen. Vienen cuando hace frío”.

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Parafraseando al gran poeta Pedro Salinas cuando clamaba aquello de “Qué alegría, vivir sintiéndose vivido” podríamos afirmar igualmente lo edificante que resulta leer sintiéndose leído. Porque esta historia de absoluto terror es todo un homenaje a los clásicos contemporáneos empezando por el inefable Jack London de quien se toma la ambientación principal de la novela. Y algunos os preguntaréis qué pinta aquí el aventurero romántico y narrador realista de “Colmillo Blanco” o “La Quimera Del Oro” (no confundir con la inolvidable película de Chaplin). Pues os voy a contar un secreto, ahora que no nos ve nadie.

Jack London era un pedazo de cabrón. Tanto, como la vida de auténtico crápula que llevó y que tan bien supo narrar en sus obras. Porque en realidad, aunque muy pocos se hayan percatado de ello, lo que realmente escribía eran historias de terror. Pero de un horror primigenio, de ése que te hiela hasta el tuétano y nunca mejor dicho habida cuenta la gélida ambientación de sus escritos. Y lo de hacía de manera muy sibilina, sometiendo a sus personajes, entre espléndidos paisajes agrestes, a una tropelía de torturas físicas y mentales que ya quisieran para sí algunas de los mejores hitos de la otrora esplendorosa “nouvellehorreur vague”. Y aquí no se salvaba nadie, oiga, desde los más aguerridos aventureros que trataban de hacerse con un poco del codiciado metal dorado a orillas del Yukón y terminaban pasando las de Caín al más puro estilo “El Renacido”, hasta los más nobles animales que eran maltratados hasta el límite de la resistencia de su raza y la moral más discutible.

 photo Vienen_Portada_zps1zjgyfea.jpgY esto no es más que el comienzo con el que Carlos Sisí nos brinda esta estupenda novela dejando bien claro que se ha empapado de viejas lecturas y nuevos giros de tuerca a otros elementos ya explotados, pero incorporados aquí de un modo muy original.

Como os habéis podido imaginar por la sinopsis antes comentada, nuestro protagonista, ese nada casual Joe Harper (cuyo nombre coincide con el del mejor amigo de Tom Sawyer y que le servía a Mark Twain para dar un contrapunto de cordura a las barrabasadas perpetradas por Tom y su inseparable Huckleberry Finn) es un personaje más propio del Stephen King de los buenos tiempos, con una cabaña que bien podría estar ubicada en los parajes más agrestes de la ficticia Castle Rock. Y como hombre cabal y escéptico decide hacer caso omiso de las advertencias de los supersticiosos aldeanos y pasar allí el que se convertirá en el más terrible invierno de su vida y quién sabe si hasta en el último de la misma.

Pero tranquilos que en esta ocasión la cosa no va de zombis, que, por una vez, Carlos Sisí los deja bien muertos (el chiste es horrible, pero tenía que hacerlo). No, amigos, no. Esta vez los acosadores son algo mucho peor. Pero no hay mal bien que por bien no venga porque el aguerrido de Joe Harper realiza un descubrimiento tan fructífero como espantoso en el sótano de la heredada propiedad, desvelando así una faceta tan oscura y como épica de su enigmático abuelo, incluida una peculiar arma “psychokillera” con la que hacer frente a “esas cosas” y que junto con el sótano descrito parece sacada directamente de un storyboard de Sam Raimi.

Así que id sumando referencias y geniales influencias porque os van a faltar dedos (literalmente) para completar un desarrollo que en su fase final adquiere un fabuloso e inesperado giro cyberpunk al más puro estilo Wachowski pero pasado por la trituradora de carne del más desfasado Clive Barker con un festival de “nueva orden espiritual” arquitectónicamente montado sobre los planos olvidados de H. R. Giger. Lo mejor de todo es que este complejo andamiaje que en otros autores suele terminar en un castillo de naipes que se viene abajo con los primeros alisios argumentales, con Carlos Sisí se mantiene más firme que las pirámides de Egipto para desembocar en un final tan inesperado pero valiente como lo eran los personajes de los grandes autores a los que hemos referenciado.

“Vienen Cuando Hace Frío” supone un soplo de aire fresco (o más bien gélido) en la carrera de un Carlos Sisí mucho más maduro, pero sin abandonar el género, porque se ha convertido por derecho propio en uno de los autores más relevantes del panorama nacional y que de seguir por esta escalada de calidad que destila bagaje literario por los cuatro costados, pronto lo será también en el internacional en el que los españolitos de a pie, ya vamos dejando de ser una mera curiosidad para convertirnos en toda una realidad (Bayona, Amenábar, Loureiro por citar los más socorridos).

En definitiva, nos encontramos con una fantástica novela con la que ambientar estos fresquitos meses del año para comenzar el mismo con buen hacer literario.

Felices Pesadillas, Almas Oscuras.

Vuestros comentarios

1. feb 4, 14:27 | Demogorgon

Una de las cosas que mas me gustaban de los libros de Carlos Sisi es que sus historias se ambientaban en España, pero ahora va y lo ambienta en Usa como cualquier otra historia yanki (sin serlo), no hay nada que mas rabia me de, de verdad que no lo entiendo.
Recuerdo que me hizo mucha gracia en Los Caminantes lo bien que jugo con el tema de las armas, que son legales en America, pero aqui nos las tendriamos que ingeniar de otra manera, se sentia muy cercano y eso me molaba mucho, nombrando ciudades y lugares en los que yo he estado muy reconocibles, pero en esta nueva novela solo veo anglosajonismos por todos lados y mucha cultura de yankilandia y eso no me gusta un pelo.
Quiero dejar claro que a mi no me molesta en absoluto que se ambienten alli, pero cuando lo escribe un americano solamente, no tengo ningun problema en consumirlo, lo que me molesta y me cabrea es cuando las escribe un español, un aleman o un japones, etc, en vez de en sus respectivos lugares de origen, desde luego ellos nunca se van a inspirar fuera y demos gracias por ello, porque nos sacarian bailando flamenco en medio de una manada de toros.

P.D: Me encantaria que Paco Plaza, adaptara alguna novela de Carlos Sisi en el cine.

2. feb 4, 19:18 | MASP

Hola Demogorgon,

Creo que lo que comentas puede deberse a un tema simplemente comercial, para que la novela tenga más proyección internacional a la hora de ser traducida a otros idiomas y quién sabe si con ello lograr su adaptación cinematográfica. Si encima la dirige el gran Paco Plaza, pues encantados de la vida. Un Saludo!

3. feb 5, 21:08 | Cabalien

Mmmmhh… a ver, a ver. Carlos Sisí tiene potencial pero siempre se queda a medio camino, a veces ni eso.
Cuando sale de los zombies, plantea una historia y después no tiene ni idea de desarrollarla, con lo cual recurre a los Deus Ex Machina y a los quizás, creo que ésta novela tiene el récord mundial de quizás. Quizás sea esto, quizás sea lo otro, quizás quizás quizás y nunca sabe por donde tirar.
Sin ser tan mediocre como Panteón, de largo su peor novela, ésta se encuentra en un nivel bastante bajo, da la sensación que necesitaba imperiosamente seis meses de estar guardada en un cajón y una reescritura posterior. Hay un momento que dice que pasará el invierno cazando y pocas páginas después explica que ojalá tuviera una escopeta para poder pasarse el invierno cazando.
Adolece esta novela también del eterno problema de Sisí, y es que sus personajes, todos, absolutamente todos de todas sus novelas se expresan igual, con lo cual, en ésta que hay pocos, es sencillo distinguirlos, en otras no hay manera de saber quién es quién.
En definitiva, novela floja, historia que promete pero que se le va de las manos y comienza a especular picando de aquí y de allá.

4. feb 6, 17:16 | MASP

Hola Cabalien,

Si no te ha convencido mucho, puedes probar con una de sus obras más breves pero psicológicamente intensas como es “Edén Interrumpido”. A mí al menos me gustó bastante y fue la obra con la que conocí el resto de su producción.

Lo que comentas tiene su parte mala y su parte buena, pues cuando un autor se adeuda un estilo propio, los lectores precisamente lo que demandamos es el mismo una y otra vez sin que nos sometan a experimentos. Lo que al mismo tiempo no le impide al autor madurar y evolucionar en su narrativa. Eso ya le ocurrió a Stephen King cuando trató de probar suerte con la fantasía épica en su mediocre “Los Ojos Del Dragón” y fue toda una decepción.

Pero bueno, para gustos los colores. No te preocupes porque otras y muy variadas obras irán poblando esta sección.
Saludos y gracias por tu comentario!

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