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XXVI Semana de Cine de Terror y Fantástico de San Sebastián

Palmarés

 photo XXVI_SS_Izquierda_zpsorgi5heb.jpgEl segundo festival de cine de Terror en España, en cuanto a importancia pese a ver su puesto amenazado año a año por el madrileño “Nocturna”, cierra hoy sus puertas con la satisfacción de haber expuesto en un marco magnífico (¿la ciudad más bonita de España?) lo más granado en cuanto a terror moderno. Su director, Josemi Beltrán, comentaba que este año el cine de género ha sufrido cierto resurgimiento dentro de la programación del festival, que además ha rendido merecido homenaje a Wes Craven, lo que precisamente entronca con la polémica que en Almas Oscuras llevamos debatiendo desde hace unos días sobre el estado actual del cine fantástico: malo para algunos, con visos de mejora para otros. En lo particular, quien me conoce sabe que soy muy crítico con el terror que se realiza actualmente, creo que este año sí expone cierta mejoría, quizás no en cuanto a resultados pero sí en intenciones, pues hace tres años los estrenos de terror independiente rozaban un nivel muy bajo o, directamente, eran de cualquier cosa menos terror.

Curiosamente, la XXVI Semana de Cine de Terror y Fantástico de San Sebastián ha concedido su premio, uno seleccionado por el público asistente con una nota de casi 8,5 sobre 10, a “Turbo Kid”, quizás de las películas menos terroríficas (y más soporífera para un servidor) exhibidas en este festival. Compitiendo contra cintas como “We are still here”, “Absolutamente todo”, “Baskin”, “La Bruja”, “Ataque a los Titanes”, “Curtain”, “German Angst”, “Maggie”, “Stung” o “Summer Camp” – como podéis observar la parrilla era más que interesante y cubría estrenos muy destacados -; es justo reconocer que “Turbo Kid” tenga esa magia que haya hipnotizado a la gente joven con ganas de marcha festivalera (obsérvese que este bodriete también ganó el premio del jurado joven en Sitges), pero me cuesta entender como esta película, “antihomenaje” a la generación del video club ha podido ganar el premio máximo en un festival de cine de terror. Lo que precisamente viene al pelo con la polémica sobre el estado del género, de forma resumida: muchos de los que aquí nos mesamos los cabellos buscando la quintaesencia del horror moderna hemos pasado la treintena de largo, y nuestra búsqueda tiene lugar entre unos estrenos que están destinados a gente que no supere por mucho los veinte. Es decir, ¡no entendemos una mierda de lo que se cuece porque nuestros cerebros están preparados y diseñados para unos productos de consumo que han quedado datados! Aunque no me tiréis piedras todavía, ancianos compañeros, seguiré defendiendo lo que amo, y señalaré que mucho necesitan las producciones actuales para llegarle a la suela de los talones a obras maestras como “Phantasma” o “El Príncipe de las Tinieblas”.

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En otro orden de cosas, los premios de las secciones de cortometrajes, especialmente importantes en este festival, lo que es otra muestra de como su enfoque todavía se materializa de cara al aficionado en lugar de hacia Gas Natural, han sido concedidos de la siguiente forma:

- Premio concurso internacional de cortometrajes para “Chateau Sauvignon: Terroir” de David E. Munz-Maire.

- Méliès de plata al mejor cortometraje fantástico para el sueco “Infringe” de Martin Ahlin.

- Premio del público al mejor cortometraje y premio del jurado joven para “L’ours noir” de Méryl Fortunat-Rossi y Xavier Seron.

- Premio al mejor cortometraje de animación para “Bighorror” de Maurice Huvelin.

- Premio al mejor cortometraje nacional para “Pesanta” de Ángel Valera.

Además, se han realizado exposiciones como la dedicada a juguetes de “Star Wars” o al “Oficio y artificio en el cine español”. Así como un montón de animaciones callejeras a las que otra edición he tenido que renunciar por mi maldito/bendito trabajo. Otro año que acabamos en deuda con un magnífico festival al cual me gustaría acudir aunque fuese por conocer al bueno de Mountain… y comerme un buen chuletón regado con chacolí, claro.

Vuestros comentarios

1. nov 7, 00:30 | MASP

Tocado y hundido, tío Bob:

“Es decir, ¡no entendemos una mierda de lo que se cuece porque nuestros cerebros están preparados y diseñados para unos productos de consumo que han quedado datados!”

Exacto, he aquí la cuestión amigos míos, que el género puede que haya cambiado pero los que hemos cambiado más aún hemos sido nosotros mismos, o peor aún, que el género haya cambiado pero nosotros no lo hayamos hecho en absoluto y nos hemos quedado viviendo de retrógadas nostalgias ochenteras. En todo caso, está claro que envejecer es una putada de las gordas llevada a cabo por esa implacable slasher que es la naturaleza humana.

Pero bueno, afortunadamente tenemos a Almas Oscuras, que nos permite seguir cumpliendo años sin necesidad de tener que madurar en absoluto como demuestra esta misma geriatrez de comentario. xD

PD: ¿Soy el único al que le ha puesto garrulo la malota madmaxera del cartel de portada? ¿Tan mal ando o es que esa pose desafiante con arma fálica en ristre tiene algo de freudiana?

2. nov 7, 20:59 | Bob Rock

MASP.- Ayyyy, no sé, quizás sea demasiado severo con el género, con los tiempos que corren, conmigo mismo. Hace años que me siento un poco fuera de lugar, tanto en Almas Oscuras como en otros círculos más personales. En general no me siento conforme con las corrientes fantásticas que ahora se estilan, pero también es verdad que de vez en cuando veo películas que sí me gustan y no se me caen los anillos porque sean más o menos “cool”. Y suena a tontería haber justificado lo anterior, pero se debe a que muchos aficionados de mi edad han optado, en un giro tipo Ángel Sala, de “si la película mezcla géneros y es postmoderna me corro de gusto”, ¡paparruchas!
Yo busco la inhibición de la realidad cuando veo cine, ya no tengo el filtro de la ingenuidad que me ayude a soportar la suciedad, corrupción y delincuencia que me rodea. Bah, divagaciones que sólo enmascaran la verdad: “no entiendo el mundo actual y aquí estoy, hablando como un tonto de él”.

También en cuanto a series me siento perdido, cada vez que alguien se me pone a defender que Juego de Tronos es lo mejor que le ha pasado a la televisión, pongo los ojos en blanco y pienso en lo feliz que era viendo Cinturón Negro, Misterio para Tres y hasta el puto Huevo de Colón con Javier Gurruchaga. En esos momentos se me hace un poco la luz y pienso: “estoy más caducado que un yogur”.

Por suerte, te leo, amigo MASP, y me hago algún año más joven. Eso sí que es grande…

Un abrazo

PD: Ponle una falda a una escoba y ya sabes donde encontrarme :P

3. nov 8, 16:28 | Draghann

Bob Rock, pues va a ser que tienen razón. Yo ya dejé la treintena atrás (no hace mucho pero sí lo suficiente) y tengo la sensación de que con cada año que pasa me desubico un poco más. Eso sí, me entristecería llegar a la conclusión de que voy a pasarme el resto de mi vida sin entender nada de este mundillo que creía conocer un poquillo…

Un saludo!

4. nov 8, 20:14 | Bob Rock

Draghann.- Bueno, que esto no se convierta en un convento de viejas monjas plañideras. Yo he expresado mis sentimientos sin filtro alguno, pero también es verdad que de vez en cuando vemos películas interesantes. Pero el tiempo en que Gremlins, Los Goonies, Pesadilla en Elm Street y demás se estrenaban… eso se ha acabado, y queramos o no, eso forma parte de nuestra cultura esencial (a ti quizás te pillaron cosas más recientes, de los noventa) y lo de ahora forma parte esencial de otros, no de nosotros. De tal forma, que a la gente de 19 años (que envidia) los Turbo Kids y las Final Girls le sabrán a gloria… ¡pero que no me vendan que son homenajes a los 80! ¡Ni de coña!

5. nov 9, 00:25 | Mountain

Gracias por el articulo Bob. La verdad es que este año no he podido acercarme por Donosti y eso que había alguna peli que me apetecía. Solo pude ver la exposición de Star Wars que es pequeñita pero está muy guapa.

Tenemos pendiente ese chuletón!

6. nov 9, 09:16 | Bob Rock

Mountain.- Pues este año el cartel era muy interesante, bueno, para el año que viene no hay excusa, ja ja ja ja. El mejor chuletón que me he comido en mi vida, y el más económico, fue en Irún; acompañado de mi buena perola de judías más ensalada fresquita. Siempre recordaré aquel empacho!

Un abrazo!

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