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Insidious: Capítulo 2

Secuela y orgullosa de serlo

Insidious: Capítulo 2

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Insidious: Capítulo 2

No son pocos los que han dado crédito a una falacia muy extendida que afirma que Insidious es un producto diseñado para agradar a las masas pero que difícilmente cuenta con el aprecio de los “expertos”. Esto es una gran mentira. Los que llevamos ya infinitas horas a cuestas devorando películas sabemos dos cosas a ciencia cierta: que el género no ha dado más de una docena (dos, siendo generosos) de obras maestras incontestables a lo largo de su historia, y que el cine de terror es esencialmente mediocre. Los aficionados rara vez nos identificamos con los cinéfilos de filmoteca o con los connoisseurs de cuello vuelto y pose reflexiva; al contrario que ellos, nosotros somos omnívoros, lo vemos todo sin la venda de los prejuicios. Nos mueve, nos conmueve, nos excita y nos estimula el terror en todas sus manifestaciones y vertientes. Ante todo, queremos pasarlo bien, y por ello no le hacemos ascos a un producto como Insidious, palomitero y orgulloso de serlo.

Empezaré con una obviedad: Insidious es una película de los ochenta hecha en el siglo XXI. Aquella fue la década del terror por excelencia. Muchos de nosotros echamos los dientes viendo pelis por aquel entonces: de aquellos días llevamos grabado a fuego una escena que no olvidamos, una muerte violenta que nos obligó a taparnos la cara, una película que todavía alimenta nuestras pesadillas, una monstruosidad que no deja de perseguirnos… El que esto escribe pasó meses durmiendo con la cabeza tapada por culpa de una proyección en el cine de verano de Posesión Infernal. Ha llovido mucho desde entonces y la vida me ha hecho un descreído, sin embargo, una cosa consigue que aparte de mí todo el escepticismo acumulado a lo largo de los años y me vuelva confiado como un niño: una película de terror. Títulos como Insidious me devuelven la ilusión. Me considero afortunado cada vez que doy un salto en el asiento o me cuesta conciliar el sueño después de ver “una de terror”, significa que aún conservo un punto de inocencia y de ingenuidad; me gusta pensar que no todo está perdido. Recapitulando: me interesan más los setenta, pero el cine de terror para mí siempre será los ochenta.

Lo mejor: Es más de lo mismo.

Lo peor: Es más de lo mismo.


Las mejores películas de casas encantadas

Horror entre cuatro paredes

Las mejores películas de casas encantadas

Las listas suelen ser caprichosas y esta no es una excepción. Lo que sigue a continuación no es una relación de las “consideradas” mejores películas de casas encantadas, ni siquiera de las “consideradas” más importantes o influyentes; refleja los favoritismos de su redactor: aquellas que por determinadas razones más me han cautivado, estimulado y me han hecho disfrutar. Habrá lectores que echen en falta tal o cual título, mientras que otros tal vez se indignen al ver alguno de los que he incluido. El propósito de este texto (sesgado, aviso por segunda vez) no es otro que compartir mi pasión por el subgénero y hacer de paso una puesta en común: aquellos que no estén familiarizados con él encontrarán aquí un estupendo punto de partida; por el contrario, aquellos que lo estén, tal vez descubran algún título que les haya pasado desapercibido hasta ahora. Por último, también el que escribe está abierto (y deseoso) a recomendaciones.

La segunda consideración que quisiera hacer concierne al proceso de selección: a menudo el subgénero que tenemos entre manos se mezcla con historias de fantasmas o de posesiones. No es fácil establecer un criterio uniforme que permita desbrozar todo el material y limpiarlo de impurezas. En otras palabras: las categorías de confunden. He procurado incluir aquellos títulos en los que el espacio arquitectónico tiene un papel preponderante y es tratado como un personaje más. Con algunas excepciones (un manicomio, un hotel y un convento), la acción tiene lugar entre las paredes de una casa. He descartado los castillos para evitar la mescolanza y acotar la selección, y también porque considero que la casa, esas hermosas e imponentes construcciones de estilo victoriano, colonial, neogótico, que pueblan las novelas y las películas, son sus herederas directas. No teniendo el nuevo continente una tradición medieval a la que recurrir, la ficción americana cambió las torres por el desván, las mazmorras por el sótano y el foso por un lago. Cierto es también que lo sobrenatural se democratiza, y que ya no es necesario vivir en un castillo ni pertenecer a una noble familia para verse atormentado por el fantasma de turno.

Urotsukidoji: la leyenda del señor del mal

Apocalipsis porno

Urotsukidoji: la leyenda del señor del mal

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  • Título original: Urotsukidoji
  • Nacionalidad: Japón | Año: 1987
  • Director: Hideki Takayama
  • Guión: Noboru Aikawa
  • Intérpretes: Animación
  • Argumento: La leyenda afirma que cada 3000 años nace el Chojin, el dios de dioses, para unir en uno solo los tres mundos: el de los demonios, el de los hombres bestia y el de los humanos.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 5/5

Urotsukidoji: la leyenda del señor del mal

“Erotic guro nasense”, eroguro para los amigos

Empecemos por lo fundamental, qué se entiende por eroguro: «A grandes rasgos, el eroguro definiría una serie de obras donde el erotismo se fusiona con la decadencia física, la mutilación, la violencia y distintas parafilias que incluyen la zoofilia, la necrofilia o la coprofagia. En resumidas cuentas, el erotismo llevado al terreno de lo bizarro y lo malsano» (Alberto García, en Manual de uso: eroguro, publicado en www.numerocero.com).

Hace cosa de una década, el vocablo eroguro no era más que un palabro que pasaba de boca en boca entre los otakus y amantes del japo más cutre y radical. No iríamos muy desorientados al afirmar que fueron las primeras planchas del mangaka Suehiro Maruo, vislumbradas en la distancia desde Occidente, las que nos pusieron sobre aviso: aquella era una forma casi inédita, novedosa y portentosa de hacer cómics; una formidable mescolanza de terror, violencia extrema y pornografía depravada. El furor no tardó en extenderse entre los connoisseurs. Fue sin duda el gran Maruo, erróneamente adscrito al terror por los hermeneutas occidentales, el que abrió la puerta a los Hideshi Hino (otro caso híbrido: mangaka salvaje y cineasta brutal: ver los Guineas Pigs), Junji Ito, Kazuo Umezu, Kazuichi Hanawa (autor a reivindicar, fortísima influencia en Maruo), Toshio Saeki y, más recientemente, a Usamaru Furuya y el celebérrimo y celebrado Shintaro Kago. Por alguna razón que se me escapa, la obra de Maruo ha gozado de mayor número de ediciones en España que en cualquier otro país fuera de Japón. Además, ha ayudado a acercar el manga a muchos escépticos («pijameros» y «gafapastas» en su mayoría) que hasta entonces miraban el cómic japonés de soslayo, con un mohín de desdén y desprecio. Tal vez se deba esto a que, a diferencia de la mayoría de mangakas underground y los cultivadores del eroguro, Maruo es un dibujante excepcional (el «feísmo» fue una constante en las páginas de la mítica Garo, revista dedicada al manga marginal y contestatario por antonomasia desde la década de los sesenta, donde muchos autores considerados hoy en día clásicos o de culto echaron los dientes: los Yoshiharu Tsuge, Sanpei Shirato, Shigeru Mizuki y un largo etcétera); tal vez se deba a que algunos han sabido apreciar, más allá de la marea de sangre, vísceras y genitales que desborda sus páginas, que estamos ante un autor de una sensibilidad excepcional, un fino esteta, un decadente, un poeta con mayúsculas (y podríamos hablar largo y tendido de su desdén por las tramas narrativas y de la estéril necesidad de establecer un historia tipo con presentación, nudo y desenlace), que en su mejores momentos me recuerda a Guido Crepax, otro autor irrepetible.

Lo mejor: Todo

Lo peor: Nada


Love Me Deadly

Retronecrofilia

Love Me Deadly

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  • Título original: Love me deadly
  • Nacionalidad: USA | Año: 1973
  • Director: Jacques Lacerte
  • Guión: Roger Wall
  • Intérpretes: Mary Charlotte Wilcox, Lyle Waggoner, Christopher Stone
  • Argumento: Lindsay es una mujer joven y atractiva fascinada por los cadáveres. Acude a funerales de desconocidos y espera la oportunidad para quedarse a solas con el difunto. En uno de ellos, un hombre le hará una oferta que no podrá rechazar.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Love Me Deadly

Tengo debilidad por los setenta en esto del terror. Vienen a continuación de la década clave en la renovación del género: los sesenta. Psicosis (1960) abre una nueva vía al cambiar el terror de origen inhumano por el humano y marca la ruta a seguir por el slasher, el giallo y todos los serial killers por venir (con permiso de M). La semilla del diablo (1968) inicia la moda setentera del cine satánico e introduce el leitmotiv de las sociedades secretas y conspiradoras. Por su parte, Romero revoluciona el género con La noche de los muertos vivientes (1968).

Una breve panorámica de la época en occidente: en Inglaterra la Hammer languidece. En Italia el giallo toma el relevo del gótico. En España explota el fantastique y en Francia… Jean Rollin. En América se observan algunas tendencias de gran interés. Por un lado, el terror hecho para televisión, las TV movies viven su punto álgido, dejando algunos títulos dignos de figurar entre los más granado del género: El diablo sobre ruedas (1971), Don´t be afraid of the dark (1973), Alice sweet Alice (1976), Sweet sweet Rachel (1971)… Todo ello sin olvidar las producciones de Dan Curtis. Por otro lado, estamos en la edad dorada del exploitation: sexo y violencia de bajo presupuesto a raudales al servicio de tramas delirantes, a menudo audaces, pero también psicodélicas y chabacanas en exceso. Para la posteridad quedan producciones inconcebibles fuera de aquella época: I drink you blood (1971), Blood sucking freaks (1976), Death bead, the bed that eats (1977), Blood freak (1972), Ganja and Hess (1973), Flesh feast (1970), The toy box (1971), Malatesta´s carnival of blood (1973), Thundercrack! (1975) o cualquiera de los rarefactos pergeñados por Frederic Hobbes.

Lo mejor: El primer beso, el primer asesinato y la adoración de Wade.

Lo peor: Que solo vayas buscando ver burradas: te decepcionará. Hay otros títulos para eso.