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Arkham

El hogar del Horror Cósmico

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Arkham: La Ciudad Soñada

Estás soñando, tu mente vaga entre la lechosa niebla que se abre a tu paso como los sudarios colgados indolentemente en una vieja cripta. Lejos yace tu cuerpo paralizado por las sustancias que tu cerebro fabrica y bombea sobre tu lento sistema sanguíneo. Sin peso, arrastrado por esa leve corriente que forma volutas sobre la espesa boira, un pálido ente que recuerda vagamente a tu forma mortal va a dar con un enorme cartel iluminado roñosamente por un par de bombillas. Parece que los húmedos jirones de niebla van perdiendo consistencia alrededor del cartel: “Bienvenido a Arkham, Massachusetts”. Ahora sabes que vives una pesadilla, puesto que los vapores eléctricos que conforman tu ser danzan alterados sobre el suelo de una ciudad que nunca existió. Una carreta se extiende abruptamente emulando la lengua empedrada de un terrible monstruo que engulle a los forasteros para no volver a ser vistos jamás. Los tejados picudos, las construcciones arcaicas dejan entrever los grumos del pasado que manchan la región: tragedias humanas enterradas bajo la blanda tierra del antiguo cementerio, tiempos de brujería acaecidos en una casa de huéspedes, deseos y apetitos monstruosos que pueblan los pasillos secretos del manicomio, experimentos profanos de los que ya no habla la Universidad Miskatonic, el rancio olor de una bodega herrumbrosa pegado a las páginas de un diario, cultos ancestrales a un dolor aun más viejo, décadas de misterios susurrados al calor de una jarra de cerveza tibia. Todo está por escribir en Arkham, todo queda por leer entre sus muros cubiertos por la hiedra. Historias que tal vez puedas contar si vuelves de la pesadilla que ahora atrapa tu consciencia…

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Arkham: El Libro que Encontramos

Arkham, a parte de una ciudad imaginaria que supuso un importante hito en las creaciones literarias del gran H. P. Lovecraft, viene a ser una estupenda antología de horror cósmico. Pero no solo eso, se trata de la segunda antología de relatos inéditos compuesta íntegramente por autores españoles. Por fin despiertan los Mitos en la Península Ibérica y surgen colecciones del estilo americano que tanta envidia nos habían causado a lo largo de demasiadas décadas. Siendo la primera un pequeño libro de bolsillo llamado Los Nuevos Mitos de Cthulhu y editado por Edge, como soporte para sus ediciones del famoso juego de rol basado en los mundos imaginarios de Lovecraft. Un muestrario de horrores cósmicos, sin relación alguna entre ellos, que arropada bajo la asociación de escritores de terror Nocte desgranaba interesantes historias.

Sin embargo, la colección que hoy nos ocupa nace con una intencionalidad distinta. Lejos de acogerse a la edición de juegos de rol, Arkham solo busca la aproximación del estilo de Lovecraft por y para las nuevas generaciones del género de horror, mediante distintas historias que recojan de una manera muy sutil la evolución de la ciudad, que el escritor norteamericano soñó como una prolongación fantástica de su Providence natal, tal y como “pudo” existir en los años veinte hasta llegar a nuestros días. La tarea de creación de este curioso tapiz de historias, sin relación explícita entre ellas pero siempre con Arkham como telón de fondo, verdadero protagonista y línea de cohesión, ha caído en manos de Macu Marrero o, lo que vendría a ser lo mismo, el grupo de escritores que orbita alrededor del estupendo blog Infectados. Ellos son los “elegidos”, nombrados narradores de los truculentos cuentos que se extienden en el tiempo como una línea de sangre que marca el devenir de una ciudad maldita, o privilegiada, según se mire. Una iniciativa que me parece genial: de un tiempo a esta parte, pequeñas editoriales y algunas más potentes, apuestan por los autores locales, que nada tienen que envidiar a sus contrapartidas anglosajonas, para la publicación tanto de antologías como de novelas de horror. Y buena parte de culpa la tiene el “boom” generado alrededor de la figura de los muertos vivientes y estas asociaciones, como Nocte o Infectados, donde se dan cita los verdaderos amantes de una literatura que, curiosamente en época de crisis, vive su mejor momento aquí en España, y probablemente en todo el mundo.

La tarea editorial, supervisada por la omnipresente Macu que ya tiene más antologías en su acerado punto de mira, ha recaído sobre los fornidos hombros de Tyrannosaurus Books. Una pequeña editorial catalana que poco a poco se ha ido labrando un nombre con sus publicaciones relativas al cine de género, así como otras labores en el ámbito cinematográfico. El trabajo de “Tyra”, como la llamamos cariñosamente quienes la conocemos, se caracteriza por estar realizado a la manera artesanal del “fandom” de toda la vida: pequeñas y cuidadas ediciones, a un precio siempre asequible, enfocadas directamente al público que las consume que puede comprarlas directamente desde su WEB. Solo un tirón de orejas para la edición que nos ocupa: su limitada tirada. Conscientes del peligroso periodo editorial que nos toca vivir, Tyra realiza unas primeras ediciones extremadamente reducidas, hasta van numeradas. En el caso de Arkham, la edición física ha sido solo de 50 unidades haciendo muy complicado conseguir una si no es en formato e-book. Uno que es amante del producto físico cree que se podrían haber arriesgado con un número superior de ejemplares. Las buenas noticias son que, aparte de seguir disponible la estupenda copia digital, tras el verano puede que veamos una segunda edición para los que se quedaron sin su copia física. Que por otro lado, he de decir que tiene una calidad estupenda, desde la magnífica portada satinada de José Gabriel Espinosa hasta la adecuada calidad del papel usado. Gracias a Beatriz y especialmente a Ave por hacerme llegar una copia del libro, que ya guardo como si se tratase del mismísimo Necronomicon.

En cuanto al contenido de los relatos en sí, 16 más un breve prólogo onírico escrito por Alberto López Aroca, dan para unas cuantas noches de agradable lectura: 240 páginas, nada menos. Eso sí, solo apta para aquellos muy duchos en la escritura de Lovecraft. No nos llevemos a engaños, hace muchos años que las publicaciones basadas en la iconografía creada por el maestro de Providence y su abundante círculo, están lejos de la esencia original. Una esencia que no requiere de “shoggoterías” para construir un verdadero relato de horror cósmico. Digamos que el pastiche, mezcla no necesariamente desagradable que consiste en tomar determinados elementos característicos de la obra de un artista y combinarlos de forma que parezcan una creación original, campa a sus anchas bajo la marca registrada de Cthulhu, escondiendo narraciones poco intensas y que han perdido la capacidad imaginativa y aterradora que sí poseían los originales. Puede que Arkham esté más en la línea del pastiche puro y duro, pero tanto por la poca experiencia de los escritores que componen la antología (una cosa es un relato de los Mitos escrito por Harlan Ellison y otra muy distinta el enfebrecido y sentido tributo de un joven escritor) como por el marco donde se circunscriben las narraciones, creo que es más que justificable la dirección de esta antología. Al fin y al cabo, seguir la historia de Arkham durante casi setenta años es un trabajo que debe recurrir al pastiche nos guste o no. Por lo tanto, un lector aficionado al terror pero desconocedor de la obra de Lovecraft probablemente pierda el tono general de la antología, perdiendo precisamente lo más interesante de la misma. Sus relatos, sin ser especialmente brillantes, lucen muy funcionales a la hora de recrear de forma imaginaría el devenir del tiempo en una ciudad como Arkham, quizás simplistas en términos generales, sí proporcionan un aroma diferente al de otras compilaciones más imaginativas, como el caso de Los Nuevos Mitos de Cthulhu, al ofrecer una congruencia interna que conforma otro relato paralelo a los distintos que vamos leyendo. Tomaros Arkham como un estudio fantástico sobre la evolución de un conglomerado de humanos casados con el mal. Además, la reinvención y uso de relatos escritos sobre la ciudad por el propio Lovecraft, aun hacen más intenso este paisaje subyacente del que se alimenta la compilación.

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Arkham: Las palabras de una vieja ciudad

En la salud y en la enfermedad, por Iris Martinaya: La señora Van Buren recibe un misterioso mensaje del periodista O’Bannon poniéndola sobre aviso de las actividades nocturnas de su marido, el director del hospital Saint Mary. Un cuento escrito con bastante detalle psicológico y con una lograda atmósfera merced a los siniestros pasillos de una institución cuyo sola mención, en la noche cerrada, asusta a los niños. Quizás le ha faltado un final a la altura, pero esto es “pulp”, amigos.

La vieja tradición, por Beatriz T. Sánchez: El periodista Fox O’Bannon, famoso por meter las narices donde no le llaman, ha descubierto demasiadas cosas sobre Arkham. Ansioso por ahondar más en la oscura historia local tal vez dé con su propio final. Beatriz desgrana toda su sabiduría sobre los Mitos, quizás haciendo un uso demasiado elocuente de la terminología Lovecraftiana, acercando su prosa directa y cuidada al pastiche en crudo. Claro que esa era la intención de su autora, como bien demuestra en la espectacular puesta en escena de su conclusión. Un breve relato sobre las consecuencias del conocimiento, un leitmotiv que sobrevuela gran parte de las páginas de la antología.

El que mira, por Santiago Sánchez Pérez: Un vagabundo va dar por casualidad con sus huesos en Arkham. Buscando un lugar donde pasar la noche, comete una mala elección tras otra, hasta dar con las llaves del reino. La primera historia narrada en primera persona. La cínica personalidad de su protagonista le otorga un tono humorístico que contrasta fuertemente con su ambientación claustrofóbica. Una pena que de nuevo el final no esté a la altura.

Ciclo eterno, por Macu Marrero: Una niña, su madre, una cabra y unas paredes de piedra. Cuatro elementos aparentemente comunes que sobre la tierra negra de Arkham se convierten en pilares de un ciclo rematadamente nihilista. Probablemente el mejor cuento de la colección. Marcado con un tono poético árido y desesperanzador, la historia es narrada desde una perspectiva infantil que le otorga una cualidad terrorífica de pesadilla. Precisamente su mayor acierto es alejarse de la imaginería “cthulhuidea” para centrarse en otros horrores, a primera vista más rurales, pero que giran hacía una dimensión mayor y, por lo tanto, más impactante. Un acierto de principio a fin.

El caniche, por Laura S.B.: Michael Barns anda desesperado por algo de dinero. La ocasión la pintan calva cuando se le ofrece una cantidad exorbitante por cuidar del caniche de un excéntrico millonario. Un cuento descaradamente de serie B. Desde su título hasta el tono usado por el propio protagonista para contar sus desventuras, encontramos una tendencia hacia la comicidad que aligera las distintas situaciones más propias de una película barata de terror que de un relato de horror cósmico. Cuestión que para nada impedimenta su lectura hasta el predecible final.

El nº 194 de Angel Street, por Patri Bruha Brujah: Allí, en la habitación de aquella casa olvidada de la mano de Dios, sucedió algo cuyos ecos resuenan en el hospital psiquiátrico. Una pieza más de un macabro puzzle que se ha ido revelando como una sangrienta imagen. Un cuento algo confuso narrado creo que con demasiadas prisas y que intenta epatar a base de escenas escatológicas las cuales no tienen ningún trasfondo o sentido real. Lo que no quita para que la historia residual, el fondo del asunto, tenga sus pinceladas de interés y misterio. Aunque ya digo que su redacción busca tanto el efectismo que se pierde en ella misma hasta dar con una conclusión flojita.

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Equilibrio, por Karol Scandiu: Richard es un joven periodista que sufre un problema con el coche cerca de Arkham. Condenado a permanecer todo el fin de semana en una aburrida ciudad como aquella, husmea sobre asuntos del pasado en busca de una historia. Pero desgraciadamente, esta vez es la historia quien lo encuentra a él. Un relato escrito con la precisión milimétrica de un artesano del “pulp”. Los conocidos ingredientes de siempre están en cada línea: los avisos, las visitas nocturnas, los secretos del pasado relativos a la casa de Angel Street, la cerveza tibia, el olor nauseabundo del río. Elementos desarrollados artesanalmente para construir una ambientación ominosa acorde con un final de pesadilla algo brusco para mi gusto. Como digo, en la línea del puro relato “pulp”, con todo lo bueno y lo malo de lo que se escribía por los años treinta en Weird Tales.

Extenuación, por Irene Comendador: Un grupo de amigas queda en la colina del vertedero para realizar un ritual de venganza sobre sus ex-novios. ¿Nadie les avisó del precio que hay que pagar cuando se juega con magia negra? Jóvenes y Brujas en Arkham. Un relato que basa su reclamo en el sexo lésbico descrito con un detalle algo cansino, continuando la tradición del cine de terror adolescente de los ochenta/noventa. Dentro de su intrascendencia y tono puerilmente erótico, resulta gracioso ver una mezcla de terror adolescente con horror cósmico. Como siempre he pensado: no pegan ni con cola. Probablemente porque los estúpidos diálogos propios del terror para chicas de instituto rompan cualquier amago de atmósfera. Eso sí, loable intento patrio, por supuesto.

Los extraños días, por Javier Fernández Bilbao: Un experto en recursos hidrológicos es contratado por el ayuntamiento de Arkham para luchar contra la sequía de 1991. Sus pesquisas lo llevan a una posible solución, pero las aguas que ha encontrado esconden una historia que no debe ser revelada. Un estupendo ejemplo de cómo reinterpretar a Lovecraft, a través de un relato clásico del maestro como mera influencia para acabar redactando un relato que cuenta además con el tono misantrópico que tanto gustaba al autor norteamericano. Cuento original de Lovecraft que hasta el final de relato no sabréis ubicar. Con una cáustica mirada a la atracción de feria en que, de cierta manera, se han convertido los Primigenios y su sequito, la historia está escrita ágilmente y con la mesura adecuada para hacer peligrosos ciertos paisajes de otra forma bucólicos. Otras de las felices características del relato materialista de horror.

Extraña melodía, por Eva María Castillo Díaz: 1997, un psicólogo es contratado para sustituir a un colega desaparecido en el psiquiátrico de Arkham. Recién trasladado, descubre que el aspecto de su nuevo lugar de trabajo no es en absoluto lo que pensaba. Cuento quizás demasiado predecible en sus primeros párrafos, pero al que le sienta como un guante esa ambientación herrumbrosa de un psiquiátrico que oculta más que muestra. El horror gira alrededor de la figura de una inquietante niña, un recurso manido, pero muy bien dosificado por Eva que una vez llegados a los últimos estadios de la narración se suelta con una lírica más demente y, por ende, potente.

El secreto de Angus Wheeler, por Miguel Ángel Naharro Larry debe ocupar el puesto de Angus Wheeler como sepulturero del viejo cementerio de Arkham. La primera de sus noches como guardián le revelerá que sus atribuciones son algo más exigentes de lo que pensaba. El clásico relato de cementerios que toda compilación de horror necesita. Más en la línea gótica que cultivase Lovecraft es sus relatos de transición fuertemente influenciados por Poe, Maupassant o Lautreamont. Ninguna pega que ponerle a su ambientación o su historia. Incluso se agradece un pequeño atisbo de innovación, que viene de la mano de una interesante deidad, en el tan trillado tema de los necrófagos. Clásico dentro de lo clásico.

Damnâtiô, por Ave Marcos: Un hombre se encuentra atado y desnudo a una camilla. Extraños delirios pasan delante de sus ojos, pero… ¿y si no fuesen delirios? Un arriesgado cuento que propone un juego narrativo de engaños donde nada es lo que parece ni parece todo lo que es. Como todo experimento, existen partes de la historia que no acaban de encajar con el estilo elegido para contarnos las vivencias de un tipo atado a una camilla. Por otra parte la capacidad descriptiva de Ave brilla con luz propia, siendo lo más llamativo de Damnâtiô. Aun con falta de acierto argumental hacia su última parte, me ha parecido una propuesta refrescante para tratar una historia ya trillada.

La verdad de las tinieblas, por Dani Durán: El legado de un preso condenado a muerte es un simple libre que establecerá una batalla entre dos hombres bien distintos por hacerse con su saber arcano. Pero algo mueve los hilos de los “soldados” entre tinieblas. Un pequeño cuento escrito de forma muy prosaica, la cual es clave para acceder a un universo mágico poblado de extrañeza de una forma brusca y ruda, que a buen seguro impacta al lector por mucho que ya supiera el final de antemano. No se trata de un ejercicio de estilo, pero resulta muy enriquecedor su contraste entre lo mundano y lo místico.

El oscuro pasajero: Lujuría, por Lucia Pérez Sainz: Una sombra vive en las callejuelas de Arkham. Algo muy antiguo que se alimenta de lo peor de la humanidad, por fin ha encontrado su alimento perfecto: el culpable maquillador de muertos, un coleccionista insaciable. Si la necrofilia había sobrevolado, las más de las veces implícita, sobre las páginas del libro que llega a su final, es en este cuento donde detona de forma más gráfica para los amantes de las sensaciones fuertes. Para aquellos que busquen un horror más atmosférico puede que “El Oscuro Pasajero” sea el cuento más soso. No obstante, lo obsceno y macabro de la propuesta mantiene el horror en Arkham a un nivel medianamente aceptable. Tal vez si su autora hubiese apostado por unas descripciones menos sucias hubiese ganado la historia en eficacia.

El despertar, por Athman M. Charles: 2012, un descendiente de los Whateley acude a Arkham para tomar posesión de una finca de la familia. Un accidente de moto en el camino le hará vivir una experiencia “diferente”. Con un gran sentido del tiempo, el genial Athman (responsable del imprescindible blog Athnecdotario) no reinventa la rueda, pero siendo un autor tan consciente del último sentido del entretenimiento “pulp”, divertir, consigue precisamente eso sin sacrificar al aura de locura que siempre ha de rodear una buena lectura lovecraftiana. Por supuesto, el resto de referencias cruzadas con el universo tentacular de los Dioses Exteriores están a la altura de la diversión. Un historia simple y eficazmente narrada.

El espejo, por Rodrigo Yáñez: La barrera del tiempo entre 1949 y 2012 se diluye cuando hablamos de una ciudad tan especial como Arkham. El espacio y las personas nunca permanecen igual tras el toque con las deidades extraterrestres que una vez poblaron lo que hoy nos atrevemos a llamar como hogar. Pese a su contenido intimista, “El espejo” se revela como el cuento más complejo dentro del pequeño espacio con que contaba. Una historia que gana por sus continuos saltos temporales que usa como motor del argumento base. Puede que algo tosca en sus transiciones pero perfecto broche para una antología que marca un nuevo hito para la producción fantástica nacional: ¿cuál será la tercera compilación de relatos de horror cósmico? Y sea cual sea, allí nos veremos.

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Componentes

Mitos: 4/5
Suspense: 3/5
Violencia: 4/5
Entretenimiento: 4/5

Edición

Autor: Varios
Editorial: Tyrannosaurus Books
Edición: Rustica sin solapas
Nº Páginas: 240 Páginas
Precio: Edición física agotada/Ebook 3€

Vuestros comentarios

1. ago 24, 15:35 | Macu Marrero

Muchas gracias por la reseña. Esperemos que se editen más ejemplares en papel después del verano. Saludos, Almas oscuras!!

2. ago 24, 17:37 | R.F. Yáñez

Nosotros, los autores, también esperamos una nueva edición.
Gracias por la crítica y se va la redirección a mi blog.

P.D. Yo soy chileno ¿ah?

Saludos.

3. ago 24, 20:06 | Bob Rock

R.F. Yáñez.- Disculpa por haberte metido en el saco de “prometedores escritores nacionales”, pero te soy sincero: mis hermanos latinoamericanos para mi son igual de españoles que yo. Muy complejo tu cuento, me ha gustado. Y te lo dice uno de los más irredentos aficionados al pulp.

Macu.- Ahora estoy a la espera de alguna nueva anotología dirigida por vuesa vuecencia. Que si tiene a bien considerar a este escriba para alguna de dichas aberraciones no dude en contar conmigo tanto como colaborar como reseñador ;)

Un abrazo!!

4. ago 25, 12:03 | korvec

Muchas gracias por tan completa y extensa reseña.

Un saludote

5. ago 25, 12:51 | Beatriz

Para mi es un honor ver una obra en la que participo reseñada por tu magnífica prosa. Gracias, Bob ;)

6. ago 26, 16:42 | Jose Gabriel

Muchas gracias por esta magnifica reseña, y por la parte que me toca el mencionar al ilustrador. Saludos. Y felicidades por la reseña

7. ago 27, 15:52 | Karol Scandiu

Muchas gracias por la reseña y sobre todo por disfrutar de la obra^^

En especial, por supuesto por tus palabras hacia mi relato, me halagas:D y me alegra que te haya gustado y transportado a esos años 30 del pulp^^ ¡Gracias!

Esperamos con ganas esa segunda edición, sin lugar a dudas

Abrazosss

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