La puerta

Masterclass de terror juvenil ochentero

La puerta

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  • Título original: The Gate
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 1987
  • Director: Tibor Takács
  • Guión: Michael Nankin
  • Intérpretes: Stephen Dorff, Christa Denton, Louis Tripp, Kelly Rowan, Jennifer Irwin
  • Argumento: La puerta por la que el Señor de los Demonios hace su entrada, en su afán de conquistar todo, resulta ser un agujero en el patio de la casa de Glen. Con su amigo Terry, ambos abren este pasadizo y, si no quieren que la infernal pesadilla que les acosa se convierta en una realidad eterna, deberán encontrar la manera de volver a cerrar la puerta antes de que sea demasiado tarde para todos.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

La puerta

La Puerta es el billete de vuelta definitivo a esa época dorada en la que el cine de terror para adolescentes no tenía piedad con sus protagonistas. Dirigida con ese añorado toque artesanal por el húngaro Tibor Takács, demostró que se podía traumatizar a toda una generación sin derramar litros de sangre, aunque sí bastante viscosidad y con unas cuantas criaturas espeluznantes. Para quienes la sufrimos y gozamos en formato VHS durante nuestra infancia, la película representa el equilibrio perfecto entre la aventura juvenil de los ochenta y el horror cósmico.

Ver La Puerta de niño significaba mirar el jardín de casa de un modo muy distinto. La trama convierte la ausencia de los padres durante el fin de semana en una pesadilla cuando la seguridad del hogar se desmorona por completo.

Lo mejor: Diversión pura de los 80. Cine de terror juvenil con alma, efectos artesanales y que mantiene el impacto en sus escenas más recordadas.

Lo peor: Quizás haya momentos en los que decide tomarse en serio todo y le vendría bien mantener la locura de su premisa.


Especial Orgullo 2026

El armario también sangra

Hay una ironía deliciosa en que uno de los géneros más conservadores durante décadas llegue a convertirse en uno de los espacios más libres para hablar de identidad. El terror lleva más de un siglo fabricando monstruos, pero también lleva más de un siglo preguntándose quién decide qué es un monstruo. Y esa diferencia, aparentemente sutil, lo cambia todo.

Durante mucho tiempo Hollywood respondió a esa pregunta con la delicadeza habitual de un psicópata empuñando una motosierra. Si un personaje era homosexual, afeminado, travestido o simplemente escapaba de la heterosexualidad normativa, había muchas posibilidades de que acabara muerto, loco o convertido en el giro final de la película. No era casualidad. Era la consecuencia lógica de décadas de censura, del Código Hays y de una industria que sólo aceptaba personajes queer si podían esconderse bajo la metáfora o pagar un peaje moral antes de los créditos.

Lo curioso es que el terror siempre estuvo lleno de personajes queer, pero nadie podía decirlo en voz alta.

La herencia del mal

Terror colonial

La herencia del mal

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

La herencia del mal

La herencia del mal es una película sobria, sin pericias técnicas ni demasiados movimientos de cámara. Esta sobriedad formal choca contra el salvajismo de la historia que cuenta: la abominable brutalidad ejercida sobre el pueblo maorí, la violencia colonial británica.

Lo mejor: Su comentario político

Lo peor: Su duración. Se queda a medio camino


Obsession

La tóxica del barrio

Obsession

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Obsession

Por fin, querido lector de Almas Oscuras, ha llegado a tu medio favorito la reseña de una de las películas más comentadas, esperadas y elevadoras de hype de lo que llevamos de 2026, tal vez más incluso que Backrooms. Una película de terror de presupuesto para nada multimillonario y que por ahora cuenta con más salas para el fin de semana de su estreno (el próximo) que por ejemplo Supergirl, todo un hito. Un fenómeno viral convertido en película donde el boca a boca la ha catapultado a ser conocida en casi todos los círculos cinéfilos, y los no tanto también, y que ha demostrado una fórmula para el éxito sin una campaña de marketing extremadamente costosa. Uno de esos casos que ocurren de pascuas a ramos, aunque, últimamente cada vez son más recurrentes, se me antoja difícil que, al menos durante este año, vuelva a ocurrir algo similar a lo de Obsession.

Lo mejor: Tan divertida como aterradora. Te lleva de la carcajada al terror en tercios de segundos

Lo peor: Algunas de sus recicladas ideas