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Reykjavik Whale Watching Massacre

La Masacre de los Avistadores de Ballenas

Reykjavik Whale Watching Massacre

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  • Título original: Harpoon
  • Nacionalidad: Islandia | Año: 2009
  • Director: Júlíus Kemp
  • Guión: Sjon Sigurdsson
  • Intérpretes: Phila Vitale, Terence Anderson, Miranda Hennessy, Halldóra Geirharðsdóttir, Snorri Engilbertsson
  • Argumento: Un aparente viaje de placer para avistar ballenas en las costas de Islandia, se convierte en un simpática masacre

60 |100

Estrellas: 4

Reykjavik Whale Watching Massacre

1. HECHOS:

Hecho nº1.- El “Avistamiento de Ballenas” le reporta a los paises que lo permiten (Islandia, Noruega, Japón…hasta España) más de un billón de dolares, más de lo que ganaban masacrándolas. El problema es que cada vez quedan menos ballenas que observar….(fuente: GREENPEACE)

Hecho nº2.- Según nos han ido enseñando autores como Leif GW Persson, Stieg Larsson, Asa Larsson o Jo Nesbø el supuesto “Estado del Bienestar” no es más que una patraña. Aparte de las altísimas tasas de suicidio y alcoholismo, los derechos de las mujeres y los inmigrantes les situan muy cerca de Camboya (un ejemplo: en Finlandia un tipo violo a una mujer en un retrete para impedidos físicos con el brazo retorcido, pero al no haber utilizado demasiada violencia ni siquiera pasó una noche en prisión). Fuente: Amnistía Internacional.

2. EL GRUPO:

PhotobucketEl director Júlíus Kemp y el guionista Sjon Sigurdsson anunciaron a bombo y platillo en septiembre del año pasado, cuando se estrenó en Islandia, “la primera película de terror islandesa”, pero ante la falta de respuesta de la peña ante su evidente sentido del humor lo cambiaron por “no vengas a verla si no tienes sentido del humor”. Eso ya nos da una pista de lo que vamos a ver. Ya que entre tanta sangre, matanzas, intentos de violación y demás parafernalia se esconde una leve parodia del género (la inclusión de Gunnar Hansen(el auténtico y genuino Leatherface de La Matanza de Texas”), de los tópicos típicos de su propio país (afiliación filonazi, depresión industrial) y de unos cuantos paises reflejados en la tripulación que sube al barco “Poseidón” para avistar ballenas: el francés prepotente, los japoneses medio lelos y con la cámara pegada a la mano, la yanqui inocente y amiga de la naturaleza, alemanas cuarentonas con ganas de …“marcha”…

Cabe reseñar también que el guionista tuvo una nominación al Oscar por las letras de las canciones de Dancer in the dark

3. EL VIAJE:

PhotobucketLa película arranca con unos escalofriantes títulos de crédito en los que se ven imágenes reales de la caza, captura y despiece de una ballena, para pasar a la patética imagen de un pobre lisiado intentando hacer su agosto con ballenas talladas a mano a parte de este grupo tan peculiar en busca de ballenas que espera en el puerto la llegada de su barco. Cuando llega comprueban que es un cascajo, que el capitán pasa de todo y que al “grumete” le gusta hacer honor del machismo nórdico. Una vez puestos en marcha vamos conociendo a los personajes, y ahí está uno de los problemas de la película, que es muy difícil empatizar con cualquiera de ellos, se nota demasiado su nivel amateur (excepto la guapisisisma Ragnhildur Steinunn Jónsdóttir, actriz de cierta relevancia en su país natal); especialmente irritantes son los dos personajes de origen anglosajón, parece que están haciendo el casting sobre la marcha.

Pasado un rato, y preocupados porque no ven una puñetera ballena) el capitán se pone en contacto por radio y le responde un barco ballenero que le da las coordinadas exactas para poder disfrutarlas. Lo que no sospechan es que el citado barco está ocupado por una madre y sus dos hijos psicópatas (me gusta la palabra “fishbillies”, o sea, paletos del mar) que además de rezarle al führer están muy cabreados con la prohibición de la caza de ballenas. Así que cuando el capullo del francés la lía muuyy parda (no quiero spoilers) se ven en manos de esta encantadora familia y sus herramientas.

4. LLEGANDO A PUERTO:

PhotobucketHay que reconocer y aplaudir el esfuerzo de los realizadores y la productora por intentar innovar algo en el requetemanido género de los slashers, algo que consiguen situando la acción en un barco, e incluyendo un par de sorpresas geniales, pero le falta algo de desarrollo y enjundia a la historia, además de un buen casting y un final algo menos precipitado. Aún así recomendable para los aficionados al género, no creo que a nadie le disguste profundamente, y para además echarse un par de risas a costa del atípico humor islandés.

Un par de curiosidades: Se oyen en la película dos versiones del It’s, Oh so quiet de Björk, una de ellas siniestra a más no poder, y otra punko-metalera a cargo de un grupo freaky a más no poder llamado Dr.Spock.
Y no os perdais los títulos de crédito, especialmente los agradecimientos…

Lo mejor: El sentido del humor, la excelente fotografía y la priomesa de un nuevo subgénero: slasher escandinavo.

Lo peor: Los actores, sin duda, y una evidente flojera en partes de la historia.

The Human Centipede

Mi querido cienpiés

The Human Centipede

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  • Título original: The Human Centipede
  • Nacionalidad: Holanda/Reino Unido | Año: 2009
  • Director: Tom Six
  • Guión: Tom Six
  • Intérpretes: Dieter Laser, Ashley C. Williams, Ashlynn Yennie
  • Argumento: Dos jóvenes norteamericanas caen en manos del el Dr. Heiter, cirujano experto en separar gemelos siameses, que tiene unos planes muy especiales para las chicas: serán parte de un ciempiés humano.

79 |100

Estrellas: 4

The Human Centipede

Mucho hemos hablado de esta propuesta antes siquiera de poder verla, muchas eran las expectativas y sobre todo, mucha era la curiosidad.

Una vez vista, The Human Centipede puede resultar más perturbadora de lo que a priori prometía.
Por una parte tenemos una idea innovadora y muy muy atrevida, y por otra parte contamos con nuestra imaginación (que es la que juega la peor parte).

The Human Centipede arranca de una forma magnífica, nos presenta a uno de los “mad doctor” más desquiciados del cine y una situación vista mil veces que hace que se masque la tragedia.
La idea de proponer a un cirujano alemán, experto en la separación de siameses, como el nuevo icono del psicocitismo y a dos desvalidas turistas americanas de viaje por Europa como las víctimas perfectas, me parece algo muy trillado, pero funciona, ¡vaya si funciona!
Se parte de una idea básica en el género, pero se transforma en algo original, morboso y efectivo.

La escatológica idea central es ver cómo se “fabrica” un ciempiés humano o un triple siamés, cómo demonios sobrevivirá esta “criatura” humana y sobre todo, cómo afrontan los integrantes de ese triplete su nuevo destino.
Pues es en esta parte donde radica el éxito de The Human Centipede, en que, pese a lo que podíamos pensar inicialmente, no hay escenas desagradables, ni gore, por lo que todo queda a merced de nuestra imaginación, y os aseguro, que durante toda la película no dejas de imaginar, de darle vueltas, de revolverte tú mismo, y eso, a mi juicio es lo que convierte a una pequeña película en un clásico moderno, una obra que con el tiempo será juzgada de culto.

La labor de los actores es crucial para el buen desarrollo de la trama, y es este aspecto, Dieter Laser (Dr. Heiter), ejecuta una actuación sobresaliente caracterizando a un personaje escalofriante, armado sólo con su incisiva mirada. Laser es el protagonista absoluto, incluso por encima del ciempiés (el trío de actores que dan vida al ciempiés, no destacan por su buen hacer, la verdad).

La contradicción está constantemente presente en la película: por una parte, tenemos a un cirujano especializado en separar siameses, empeñado en unir a través del sistema gástrico a personas o animales; por otra, a unas víctimas que luchan y se rinden, luchan de nuevo y se vuelven a rendir. Por otra un sistema alimentario que no fue “diseñado” para tal fin, sino para todo lo contrario; por otra tenemos contradicción incluso en nombre del propio doctor – Dr.Heiter -que si lo leemos en inglés se asemeja mucho a Hater – aquel que odia -, pero que si lo traducimos del alemán significa alegre/contento; por otra un ambiente totalmente aséptico, frente a la orgía de mierda (y perdón por la expresión) que presagiaba el film y, lo más importante, un final que no deja clara la existencia de una segunda parte o full sequence, de la que hay constancia que ya empezará a rodar Tom Six el mes que viene.

Todo esto es lo que perturba de verdad, lo que presenta el verdadero horror de la película, lo que hace que no dejes de pensar en ella y lo que incomoda a niveles altísimos.

El ritmo de la película, por lo general, es lento, para acentuar la sensación de malestar de lo que está por venir. La operación es explicada con detalle a los “pacientes” y en ese momento, el espectador también se siente paciente. El terror en estado puro irrumpe a la hora de pensar en las posiciones del ciempiés: tenemos al líder (cabeza del ciempiés) que tiene que tirar de sus dos nuevas partes, tenemos la “cola” del ciempiés que tiene que expulsar el alimento de sus dos nuevas partes y tenemos la peor parte, para mí, que es la parte central (y con la que más disfruta el Dr. Heiter), que es la que ingiere alimento del líder y alimenta a su vez a la tercera parte del ciempiés, y que es la que más sufre el postoperatorio por tener desgarrada boca y ano. Chicos, chicas, esto es horror, y lo peor, como os dije antes, es que no se ve, se imagina, y ya sabemos que la imaginación es mucho más cruel que la realidad.
Una vez concluida la operación, el ritmo sigue siendo lento, incluso monótono, pero no se hace aburrido.

En The Human Centipede hay extracciones dentales y desgarros, pero apenas hay sangre; Tom Six, no se recrea en el sufrimiento físico (aunque también lo hay), sino que lo hace en el psicológico.
Tom Six transforma el mito del Dr. Frankenstein, jugando a ser Dios, en algo absolutamente depravado y enfermizo.

Las pegas de la película están en los tópicos de los que se sirve para comenzar el desarrollo, que son el “mad doctor” alemán, con su duro acento y su frialdad sin límites, las turistas norteamericanas de viaje por Alemania (a este paso los americanos van a tener pánico a venir a Europa de vacaciones “a tomar el Sol”…), la sobreactuación de Akihiro kitamura, las “casualidades” que se van sucediendo a lo largo de la trama y en el propio diseño del ciempiés (opino que la segunda y la tercera parte del triplete tenían que haber estado cosidas más abajo para poder desempañar bien su función- cuando la veáis me entenderéis…). Pero son pegas que yo perdono porque no empañan el resultado final.

Conclusión: película no recomendada para estómagos débiles, no por lo explícito, sino por lo implícito de las imágenes, que no te deja mal cuerpo, como lo hacen Martyrs, Eden Lake o A L´interieur, pero sí una sensación extraña y desagradable que perdura cada vez que piensas en la película.
Para los estómagos curtidos, recomendadísima y lo digo, entendiendo que mucha gente la considere una total aberración.

SPOILER
He dejado el spoiler para el final, para los que no la hayan visto, que ya no sigan leyendo… Mención especial para el final de la película, uno de los finales más crueles que he visto. No se me ocurre una tortura más cruel, que plantear que la parte central del ciempiés se quede sola, cosida a dos cadáveres, sin posibilidad de moverse y sin nadie que sepa de su ubicación. Terrible.
FIN SPOLIER

Lo mejor: La sensación de malestar producida por lo que imaginamos, más que por lo que vemos.

Lo peor: Los tópicos y el diseño del ciempiés.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “The Human Centipede” en VOSE.

5150 Elm’s Way

Mis adorables vecinos

5150, Elm's Way

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  • Título original: 5150, Rue des Ormes
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2009
  • Director: Éric Tessier
  • Guión: Patrick Senécal
  • Intérpretes: Marc-André Grondin, Normand D’Amour, Sonia Vachon, Mylène St-Sauveur
  • Argumento: Yannick se convierte en el prisionero de un vecino de su nuevo barrio cuando ve que éste tiene a un hombre moribundo encerrado en su casa.

75 |100

Estrellas: 4

5150, Elm's Way

He visto “5150 Elm’s Way”, de Éric Tessier, justo cuando he terminado de leer “La Chica de Al Lado”, de Jack Ketchum. Y ahora mismo creo que el mundo está lleno de gente enloquecida que se cree que tiene razón. Y, con la excusa de la intimidad y la privacidad que proporciona el hogar, hacen cosas horribles a los que no encajan en su visión.

Yannick Bérubé (Marc-André Grondin) es un joven recién llegado a la ciudad para estudiar un curso de cine en la universidad. Apenas sí se instala en su apartamento cuando coge su videocámara y su bicicleta y se dispone a dar una vuelta por el barrio para conocerlo y grabar las primeras imágenes. Llega hasta el final de una calle, que acaba en una cloaca –curiosamente, David, el narrador protagonista de “La Chica de Al Lado”, también hace mención a que la calle de su barrio donde vive y donde suceden los terribles acontecimientos que cuenta la novela, no tiene salida. Graba el agua putrida y, cuando va a largarse, tiene un pequeño accidente con la bicicleta.

¿Quién no se acercaría a un adosado a pedir ayuda? Realmente, las viviendas unifamiliares tienen una extraña apariencia de seguridad y confort. En su interior, no puede vivir nadie malvado. Y, efectivamente, el señor Jacques Beaulieu (Normand D’Amour) le ofrece llamar por teléfono al instante. Yannick, mientras espera a que el hombre haga la llamada, descubre que tiene una herida en el codo, así que, sin permiso, entra en la vivienda a limpiársela…
…y escucha unos gritos pidiendo ayuda provinientes de la planta superior. Sube, y descubre a un hombre moribundo en una habitación.

Yannick se convierte, a partir de ese momento, en el prisionero de los Beaulieu, custodiado por Jacques, el cabeza de familia; Maude (Sonia Vachon), la madre; Michelle (Mylène St-Sauveur), la hija adolescente; y Anne (Élodie Larivière), la niña pequeña. Encerrado en la habitación de la primera planta, no sabe qué van a hacer con él, aunque ha visto cómo su lugar lo ocupaba antes un hombre malherido…

Los paralelismos, por tanto, con “La Chica de al Lado” son más que evidentes. Y pronto aumentan: la retorcida visión de la realidad de Jacques, el padre de familia, es la que tiene preso y arrastra a todos los demás habitantes de la casa, sean o no de la familia. Sin embargo, si bien la concepción es similar, “5150 Elm’s Way” se desmarca casi desde el primer momento de cualquier cosa que pudiera considerarse torture porn o, siquiera, violencia explícita, centrándose en el reverso psicológico de cualquier proceso de cautiverio. Esta es la espina dorsal de la película y uno de sus puntos fuertes. Realmente, el llamado “síndrome de Estocolmo” es fácil de creer pero difícil de imaginar. Es inevitable, por una cuestión de pura supervivencia, en una situación con un secuestro desarrollar una cierta afinidad con el secuestrador, desde el momento en que se convierte en la única otra persona que uno tiene para relacionarse con el resto de mundo; de hecho, esa otra única persona se convierte en el resto del mundo. Ahora, cómo se lleva a cabo ese proceso, esa identificación, no soy capaz de imaginarlo por mí mismo. En “5150 Elm’s Way” se presenta una manera de que esto suceda, y con bastante buen criterio, creíble. Y proporciona una información potente para entenderla: el prisionero pasa de sentirse una mierda, alguien que es algo así como un muñeco desestresante tamaño XXL, a descubrir que tiene un hueco en esa extraña formación familiar, y eso le da un estímulo para seguir adelante.

Yannick nunca pensará, por ejemplo, que Jacques o Maude son sus amigos; ni siquiera, que son unas personas que se merezcan un mínimo respeto. Sin embargo, entra dentro de la estrategia psicológica que sustenta la manera de actuar de dicha familia, y decide reventarla desde el interior.

Pero, claro, los límites de la cordura en una persona “estándar” frente a una “no estándar” no son los mismos, y otra parte importante de “5150 Elm’s Way” son las cicatrices que pueden quedarse al jugar con esos límites. Entendamos por persona “estandar” alguien no enfermo –o no lo suficientemente enfermo-, y por “no estándar”, un psicópata. En esta película, la diferencia entre ambos es el cuestinamiento de sus motivaciones. Dependiendo del grado del mismo –y, por tanto, de su nivel de autoconsciencia-, los personajes se sitúan en un equipo o en otro. Y es interesante ver cómo nunca está totalmente claro a qué equipo pertenece cada uno hasta que no levanta todas sus cartas.

Perdón por la disquisión, pero más allá de lo puramente cinematográfico, “5150 Elm’s Way” tiene bastante miga. Y este interesante armazón se sostiene gracias a un guión bastante sólido –hay, quizás, un momento en el que el desconcierto se adueña de uno como espectador porque no parece demasiado lógica la reacción de Yannick, aunque se justifique a posteriori-, una labor de dirección muy acertada –la decisión más arriesgada, a este respecto, es desde luego la de representar los duelos entre Yannick y Jacques de una manera un tanto onírica… y ayuda bastante a entender la psique del secuestrado- y, sobre todo, un elenco fantásticamente elegido. Marc-André Grondin interpreta a Yannick con contundencia, teniendo siempre bajo control sus reacciones físicas, algo que debe ser muy difícil porque en la mayoría de pelis donde hay un secuestro, la víctima suele parecer sufrir ataques de furia o similar cuando no se sabe cómo expresar la angustia del cautiverio. Jacques Beaulieu, interpretado por Normand D’Amour, es el perfecto vecino del que te encantaría descubrir que es un hijo de puta para hundirlo por siempre; Sonia Vachon, o Maude Beaulieu, es tal vez el personaje que menos matices tenga. Maude no cambia, sólo que aumenta nuestro conocimiento sobre ella. Y especial atención, desde luego, se merece la hija adolescente, Michelle (Mylène St-Sauveur). Tiene un físico cautivador, y en los escasos momentos de la película en los que deja ver la verdadera naturaleza de su carácter, asusta bastante. O, al menos, a mí me pasó, porque me parece que es de esas personas que puedes cruzarte por la calle, o pueden sentarse a tu lado en el metro, que parecen adorables pero que intuyes que algo guardan en lo más profundo de su ser… y ojalá nunca llegues a verlo.

Puestos a poner pegas a esta película, señalar que hay algo en el tramo final de la misma que no está bien encajado. No sé de qué manera se hubiera podido solventar el asunto, y hay que decir, también, que durante el visionado apenas sí se levantan sospechas sobre el tema, y se deja pasar sin demasiado esfuerzo aunque, ya se sabe, cuando la base no es lo suficientemente sólida, el significado de lo que sucede se divide por dos.

Yo creo que vale la pena darse un paseo por esta calle. Y mirar con lupa todos y cada uno de los chalets que hay a ambos lados. ¿Por qué dan tan mal rollo las cosas que quieren dar buen rollo?

Lo mejor: lo acertado que está casi todo en esta película.

Lo peor: una cierta artificiosidad en la construcción del clímax.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “5150, Elm’s Way” en VOSE.

Evil Angel

Una cita con la Madre de los Demonios

Evil Angel Poster

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  • Título original: Evil Angel
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Richard Dutcher
  • Guión: Richard Dutcher
  • Intérpretes: Ving Rhames, Ava Gaudet, Kristopher Shepard
  • Argumento: Un detective investiga la muerte accidental de una prostituta a manos de un paramédico sojuzgado por su esposa depresiva. Y así, el detective Carruthers se ve sumergido en una espiral de horror, creada por la mismísima Lilith, la Madre de los Demonios

69 |100

Estrellas: 3

Evil_Angel_Grande

EROTISMO Y MUERTE
El erotismo y la muerte, ó Eros y Thanatos que es lo mismo, han ido de la mano desde que existe la humanidad. ¿Cuantas odas se han escrito a las bondades y las crueldades del sexo? ¿Cuantos versos hay escritos sobre los amados que se quedan en el camino?

Sin lugar a dudas, el abandono orgásmico se asemeja lo suficiente al estertor final de nuestras miserables vidas, como para que entendamos que la muerte y el sexo van ligados de forma misteriosa, macabra y seductora. Bien lo saben nuestros amigos franceses, que en su clásico estilo, definen los momentos posteriores al orgasmo como la petite mort.
Estos dos conceptos fascinantes, unidos, han dado pie a grandes obras de artes. A bote pronto diría que toda la narrativa y poesía de Poe está fuertemente influenciada por esta dualidad. Los libros donde el vampiro es un elemento portador de deseo y muerte, se cuentan por miles.

Tampoco podemos negar, que parte de esta morbosidad sexual, que sienten los hombres y las mujeres, se debe a la vulnerabilidad del acto. Cuando lo estamos haciendo, nos entregamos totalmente a nuestros compañeros de juegos, habitualmente desnudos, abducidos por la salivación, temblorosos los sentidos; no veríamos el cuchillo del cazador aun teniéndolo delante de nuestras narices. ¿Cuantas parejas han muerto en el cine de terror mientras copulaban? ¿Decenas, cientos, miles? Así pues, es evidente la necesaria inclusión de elementos eróticos en el cine de terror…obviamente también goza de un factor comercial importante. Y es que el sexo mueve mucho dinero, amigos.

LilithSin embargo la religión hebrea, creada y desarrollada por hombres, tuvo a bien entender el sexo de la misma forma que muchas religiones monoteístas: como un pecado que debe ocultarse. Yo creo que esto se debió principalmente a dos factores. El deseo de control sobre los creyentes y el temor masculino al poder sexual de las mujeres. Y así es como en la religión hebrea nace el mito cumbre de la unión del erotismo y la muerte: Lilith. En la biblia, y anteriormente en texto mesopotámicos, Lilith es la primera mujer de Adán. Ser de majestuosa belleza, se negó a yacer bajo Adán, exigiendo ponerse encima puesto que Yahvé los había creado iguales. ¡La primera feminista! Ante tamaño desafío, el imbecil de Adán, no tuvo otra idea que forzar a su mujer, como resultado de esta vejación, Lilith desapareció un día jurando vengarse de los descendientes de Adán, es decir, de todos nosotros. Madre de Demonios, lamia de irresistible sensualidad, reina de los sucubos, la ramera carmesí. En definitiva, un mito fascinante y eterno, que simboliza como el sexo, la muerte, el semen y la sangre; tienen un camino común de muchas ramificaciones, siendo el cine de terror una de ellas. ¿Y que mejor figura qué Lilith para crear una cinta, que mezcla el thriller erótico con el terror, llamada Evil Angel? Sigamos dicho camino, esperando llegar hasta al final de la mano de la bella Lilith.

EVIL ANGEL
Chicago, época actual. Marcus es un paramédico de origen latino que se enfrenta a un juicio por la muerte accidental de una prostituta, Elizabeth, que estaba atendiendo. No es solo el único problema que tiene, su mujer depresiva, infiel y de tendencias suicidas, lo tiene sometido a un chantaje emocional que esta minando su cordura poco a poco. El detective Carruthers (Ving Rhames) ha sido contratado para investigar si había algo más detrás de la muerte de la prostituta. Desgraciadamente, en el transcurso de su investigación su hijo es asesinado atrozmente y si su olfato no le falla; algo tiene que ver con el caso que tiene entre manos.

Recientemente, una chica llamada Emma, ha muerto en los brazos del paramédico, tras el ataque de un borracho, sin que Marcus pudiera hacer nada. Nuestro protagonista se siente irresistiblemente fascinado por esta chica, y empieza a indagar sobre la vida de la joven para olvidar su miserable matrimonio. Simultáneamente, en el hospital donde trabaja, una paciente ha despertado de un coma trayendo con ella una presencia que podría provenir del mismísimo inframundo. ¿Por qué Marcus está en el centro de esta trama de muertes, comas y demonios? ¿Por qué asesinaron al hijo de Carruthers? ¿Tenía algo que ocultar? ¿Qué oculta el proxeneta que regentaba la casa de crack donde trabajaba Elizabeth?

Lo primero que cabe destacar de Evil Angel, es que llegándonos de “tapadillo” y sin hacer mucho ruido, se presenta como una película sólida que no aburre y que proporciona lo que promete su portada: bellas mujeres desencadenando toda su diabólica furia sobre Chicago. Y destaco el hecho de que no aburra porque la cinta dura sus casi dos horas, todos sabemos como está el mercado; y el que una producción independiente de dos horas no decaiga en ningún momento, es digno de alabanza.

Evil Angel goza de buen ritmo, y juega continuamente con dos tramas paralelas como son el discurrir de la investigación por parte del detective Carruthers, soberbiamente interpretado por un todoterreno del cine estadounidense como es Ving Rhames, y el descenso a los infiernos del detective Marcus, este peor interpretado por un sosito Kristopher Shepard. Sus dos historias tienen nexos tangenciales, pero no es hasta el final de la cinta cuando sus tramas convergen realmente. Muy “agradable” y divertido el encuentro que tienen los dos personajes, ya al final de la película. Puesto que hay bastantes personajes secundarios y el guión se ha trabajado con mucho esfuerzo en el área del thriller; hay que estar atentos para no perder el hilo de una trama, que de perdernos puede convertirse en anodina. La única falta que le sacaría a este guión tan trabajado en el terreno de la investigación y el suspense, son unas lagunas muy grandes. Menos mal, que dichos agujeros son pocos; pero son de bulto y dan a veces la sensación de estar viendo un telefilm. También me pareció exagerada la carga dramática de algunos personajes, como la mujer de Marcus, Carla, y la forma en que ejerce chantaje emocional sobre su marido. El director y escritor de Evil Angel, Richard Dutcher, quiso que odiásemos a Carla, interpretada correctamente por una bella y desconocida Ava Gaudet.Sin embargo, las escenas donde se abusa del melodrama son las que más se resienten de todo el metraje. Pero Richard Dutcher se sabe manejar bien con el resto de elementos que componen Evil Angel: el suspense, el erotismo y el terror.

Los primeros quince minutos son una declaración de intenciones en toda regla. Asistimos a unos títulos de crédito donde una atractiva mujer ocupa la pantalla en sensuales poses sin darnos la cara, finalmente nos la muestra y aterrorizados contemplamos el rastro de un ser infernal, un demonio de dientes afilados.
Al poco, y usando un juego de dualidad narrativo basado en dos tramas presentadas en escenas cortas, asistimos al nacimiento de un bebe en un ghetto con la ayuda de Marcus y al suicidio de un loco que ve al diablo en todas las mujeres con las que se encuentra; y aviso de que no es una escena gratuita. A destacar el macabro humor de este suicidio, aunque no se prodigue mucho en este humor la cinta, cuatro pinceladas puntuales son, sin duda, lo mejor de la cinta y se hacen muy agradecidas como amante del género fantástico.

Seguidamente, Marcus atiende a una muchacha apuñalada sin mucho éxito. Fatigado y extrañado porque tenía la sensación de conocer a la chica, vuelve a casa para encontrarse a su mujer montando espectacularmente sobre otro hombre. Marcus se marcha de casa, pero su mujer le amenaza con suicidarse. Menos mal que para su alivio, tiene que presentarse ante un tribunal para ser juzgado por el homicidio imprudente de una prostituta.

Como veis, en quince minutos hemos visto casi de todo. Muchos personajes, tanto principales como secundarios. Una gran cantidad de incógnitas se han planteado y por si fuera poco se ponen las cartas sobre la mesa con honestidad: es una película de horror. Las apariciones de esos “demonios” en los cuerpos de las mujeres, sean locura ó no, resultan explicitas: rostros deformados y siniestros (en la línea de los humanos poseídos por ángeles de Legion y reminiscencias de Evil Dead ó I sell the dead) Aprovecho para comentar los efectos especiales, un elemento donde este film, no se corta tampoco. Hay escenas de violencia y gore explicito, muy dosificadas, pero creo que eso es un acierto. Donde se ve más prolífica, es en el muestrario de rostros femeninos poseídos, estas transformaciones están realizadas por ordenador, y aunque estén bien hechas; al verse de una forma más ó menos continua, durante toda la película, se pueden hacer algo pesadas. Bueno, reconozco que esta sensación pueda deberse a que los efectos especiales más propios de una labor artesanal, cuando se realizan por CGI, me echan directamente para atrás. Dadme unos años y ya me iré acostumbrando.

Quiero detenerme un instante en la figura de Lilith. No por contar con un guión bastante predecible, quiero fastidiaros la trama, pero Richard Dutcher no parece gustar de los rodeos y expone en su libreto rápidamente toneladas y toneladas de alusiones al mito hebreo de Lilith. Si habéis leído la primera parte de la reseña llamada “Eros y thanatos”, quizá os preguntéis que tal ha reflejado el equipo de Evil Angel un mito tan intenso, en su trabajo. Pues sinceramente, han acertado. Estamos en el 2010, y una hembra demoníaca despechada, supongo que se dedicaría a cometer el tipo de fechorías que nos muestran. Con mención especial para los momentos más terminator como el asalto a la casa de crack. Se podría decir que también tenemos unas gotitas de acción que sorprenden cuando llegan, porque explotan súbitamente dentro de un argumento basado en investigación e iteración entre personajes.

Con respecto al erotismo desprendido durante el metraje. Bueno, para ser una película estadounidense, es prodiga en desnudos y alguna escena picante subirá la adrenalina a más de un espectador ó espectadora. No obstante, yo hubiera preferido que se hiciese más hincapié en estas escenas tórridas. Existe más brutalidad que sensualidad en las muertes que se van sucediendo en pantalla. Pero como ya he dicho, es lo apropiado para una figura diabólica. No esperéis una carga erótica como la de Instinto Básico, pero disfrutad del cuerpo de Ava Gaudet y JJ Neward, que no es poco (lo siento chicas de Almas Oscuras, en el aspecto carnal, esta cinta tampoco os va agradar mucho los ojos, y van…)

Otro apunte interesante, que observareis, es el mimo en los detalles de Evil Angel, técnicamente es muy digna; y por lo que he podido leer, su director se esfuerza realmente en alejarse del mainstream financiando el mismo sus proyectos; que desgraciadamente y por esa razón, son escasos. A excepción de una banda sonora que sentí muy justa (aunque la canción elegida para los títulos de créditos iniciales sea estupenda), todo lo demás no tiene queja. La edición y montaje, me parecen casi canónicos. Con tantas escena ubicada en diferentes localizaciones y narrada de forma simultanea, no se producen excesivas confusiones y en todo momento sentimos una progresión narrativa. La fotografía, los efectos de sonido, el vestuario; todo está tratado con dignidad y cuidado; dentro de unos medios que a pesar de intuirse limitados, no es de una forma tan obvia como en otras películas independientes.

En definitiva, un thriller erótico y sobrenatural, que no busca engañar al espectador. No sorprende por su desarrollo, pero sí por su calidad y por la falta de propuestas similares en el panorama fantástico actual. Plantéese el potencial espectador que la duración de dos horas requiere de ganas y concentración para no perderse en el maremagno de personajes y eventos que se disparan en una trama muy desarrollada. Se le pueden perdonar los fallos y entendiendo que los actores se esfuerzan, por lo que sus actuaciones justitas me parecen suficientes para el disfrute de un proyecto que roza el notable.

Además, el buen tiempo, aquí en España, no puede tardar mucho en llegar, y que mejor forma de celebrarlo que imbuirse en el espíritu carnal y violento que nos propone la Madre de los Demonios. Despojémonos de las ropas y de las mascaras, y hundamos nuestra carne en una orgía de horror y sexo. ¿Yo? Me apunto de cabeza.

Lo mejor: Un argumento típico del thriller erótico que funciona e interesa. Detalles de horror muy bien introducidos, como el asalto a la casa de crack

Lo peor: Unos pocos fallos arguméntales que destacan excesivamente y unos actores, que exceptuando a Ving Rhames, no son ninguna maravilla

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Evil Angel” en VOSE.

Meadowoods

El Proyecto de sus Vidas

Meadowoods

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  • Título original: Meadowoods
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Scott Phillips
  • Guión: Stuart Ball, Scott Phillips
  • Intérpretes: Connor Thorp, Michelle Roe, Michael Downey
  • Argumento: Tres jóvenes americanos sin futuro deciden construirse el suyo propio y asegurase que nadie se olvide de ellos.

80 |100

Estrellas: 4

Photobucket

1.-INTRODUCCIÓN:

Decía un señor muy ilustre llamado BERTRAND RUSSELL: “Una generación que no soporta el aburrimiento será una generación de escaso valor”, yo añadiría, “y peligrosa”. Y mayormente con una psicótica falta de ideales y con un nulo conocimiento de lo que significa la palabra ‘moral‘. Me recuerda un poco, la situación de los adolescentes en la mayoría del mundo (no solo en EEUU), a la época moderadamente nihilista de la época Grunge. Subió la tasa de suicidios, Seattle se convirtió en un vertedero de yonkos, todo te importaba un carajo…la diferencia es que ahora los chavales quieren ser recordados de alguna manera, demostrar de forma totalmente egocéntrica que ellos han echo algo importante, malo o bueno, lo que menos cueste. Y si hay que matar a alguien para hacerlo pués se hace, así sales en la tele, si te pillan, y si no te partes el eje cuando ves a la policía dando vueltas a un vertedero.

Esta es, además, una generación con padres que son o muy jóvenes y no tienen tiempo en preocuparse por ellos (algo clave en la película), o han visto desde pequeños en su propia casa que la legalidad y la moralidad son 2 cualidades muy difusas. Claramente estoy generalizando una miaja, pero día tras día vamos viendo que esto está ahí y que no tiene pinta de tener un final feliz. Y cualquier director/guionista con un poco de vista puede convertir algo tan preocupante en un filón de películas como MEADOWOODS.

De todas formas no nos podemos olvidar que ya hace 15 años nos avisó Larry Clark con KIDS, más tarde con la no tan conocida (y mucho menos hedonista y más tremenda) TEARS, o 2 de mis películas favoritas: LILJA 4 EVER y ROSETTA

2.-LOS RESPONSABLES:

PhotobucketCon un director novel y un grupo de actores que debuta en esta película, sus intenciones y resultado consiguen superar con creces las dudas lógicas (rodaje cámara en mano, flashbacks constantes y el miedo de encontrarnos con otro proyecto fallido de retratar la juventud actual), aunqué no evita ciertos fallos más propios de la posible ingenuidad de los responsables que de alguien con una cierta experiencia. Como por ejemplo la inclusión de una innecesaria y prescindible banda sonora que le resta la virtud de la inmediatez, da la sensación de que está ahí porque la compuso un colega suyo y le debía un favor, o el montaje, tan pretendidamente real que se nota que se han tirado horas dándole forma para que parezca natural. Pero son menudencias que no trascienden el mensaje y las intenciones.

3.-LA PELÍCULA:

PhotobucketTravis, un psicópata de manual, Steph, la chica que hace lo que le dicen, y Ryan, el cámara que-no-está-muy-seguro-de-lo-que-van-a-hacer) son tres amigos que se aburren horrores en el aletargado pueblo de MEADOWOODS (curioso que apenas vemos imágenes del pueblo en si), y no está dispuestos a pasar el resto de su vida como 3 adolescentes más en la maréa de medianías y seres anónimos que pululan por su ciudad; y sobre todo, no quieren que la gente se olvide de ellos, quieren pasar a la historia. Entre cerveza y cerveza, peta y peta, se les ocurre la idea de que la única forma que tienen de conseguirlo es haciendo algo tan terrible que nadie nunca les olvide. El plan se divide en 3 partes, siempre orquestado por Travis,: 1º conseguir a la víctima adecuada, 2º encontrar un lugar en el que nadie les vea y sea de muy difícil acceso y 3º idear una forma muy cruel de acabar con esa persona. Lo primero que consiguen es el lugar, una zona en mitad del bosque a la que no va nadie nunca. Encontrar la persona adecuada va a ser más difícil, y en una de las partes más desasosegantes vemos como se dedican a hacer fotos y vigilar a la gente como si de lo más normal del mundo se tratara, descartan unas, se piensan otras (como quien elige en un menú) y al final encuentran a la persona perfecta: Kayla (Ila Schactler en un debut fantástico), una chica muy hogareña que toca la guitarra. La forma….pués lo más cruel posible, secuestrándola, encerrarla en una caja bajo tierra con cámaras y sonido para poder torturarla psicológicamente y un tubo de respiración para jugar con ella hasta que se muera. Luego, por supuesto, mándarle la cinta a los padres. Pero Ryan ha sido el encargado de engañarla con una supuesta entrevista falsa, y al conocer a la persona se le aparecen dudas sobre si está haciendo lo correcto. Esta circunstancia hace que la última media hora cobre un ritmo inusitado y con un desenlace muy, pero que muy abierto a distintas interpretaciones.

4.-CONCLUSIÓN:

Sin duda una experiencia única, que, si no fuera por lo que comenté antes sobre la BSO y ciertos detalles del montaje, podría ser equiparable a la terrorifica y tal vez inspiración de esta: FUNNY GAMES. Refleja de forma muy acertada la apatía descarnada de los adolescentes de la última generción, especialmente de los que no tienen medios, ni incentivos para intentar llevar una vida normal. Hay escenas tan creíbles que se te ralentiza el pulso y te sientes como si estuvieras viendo una snuff movie. Los actores están absolutamente perfectos, especialmente Travis (Connor Thorp) que transmite una desidia vital tan patética que cuando cambia y se emociona con el “plan” se convierte en uno de los psicópatas más verosímiles que se pueden ver; el resto cumple en sus funciones de apéndice (Steph, la chica, una tal Michelle Roe) y de contrapunto moral (Ryan el cámara, Michael Downey).

Comentaros que en la página web, hay varias escenas adicionales que amplían un poco más el mundo enfermizo de Meadowoods.

Lo mejor: La creíble crudeza con la que el director nos cuenta los peligros de tener demasiado tiempo libre, y los actores.

Lo peor: La innecesaria BSO y un montaje excesivamente manipulado.

The Graves

Dos malas actrices perdidas en el desierto

The_Graves_Poster

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  • Título original: The Graves
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Brian Pulido
  • Guión: Brian Pulido
  • Intérpretes: Clare Grant, Jillian Murray, Bill Moseley
  • Argumento: Las hermanas Graves se encuentran en medio de ninguna parte, concretamente en Skul City. Se han perdido de camino a la gran ciudad, ¿y qué mejor entretenimiento en pleno desierto de Arizona, qué visitar una mina encantada?

40 |100

Estrellas: 2

The Graves

Para bien ó para mal, en Almas Oscuras llegamos, con la reseña de The Graves, al final de la cobertura realizada al After Dark Festival 2010. Se podrían sacar muchas conclusiones, pero principalmente me quedo con el sabor agridulce que nos ha dejado todo este desfile de zombies, psicópatas, jóvenes disfuncionales y fantasmas. Buenas intenciones no le faltan al festival, ni en la difusión ni la selección de películas exhibidas. Un muestrario coherente con respecto al cine de horror independiente del 2010, pero como todos sabemos, la serie B no vive actualmente buenos tiempos; cuesta encontrar propuestas resolutivas. No abundan esas películas que impacten al espectador minimamente. Así pues, el After Dark es un buen ejemplo de ello, sus películas no son malas pero pasan sin pena ni gloria por nuestra pantalla. ¿Y es The Graves una excepción a este “quiero y no puedo”? Lamentablemente no, justamente es el paradigma perfecto de estas producciones independientes que, aun con ganas de ofrecer entretenimiento sin complejos, se ven lastradas por la incapacidad de sus directores en cristalizar las buenas ideas que manejan.

Megan y Abby Graves son dos hermanas huérfanas e inseparables que gastan su tiempo entre comics, garitos de mala muerte y mucha cultura basura. Megan, la hermana dura y atractiva, ha recibido una oferta de trabajo irrechazable en Nueva York; algo que probablemente obligue a las hermanas a separarse. Pero antes de que tan aciago momento llegue, deciden emprender un viaje por Arizona. Abby, la hermana sensible y atractiva, no las tiene todas consigo cuando llegan por accidente a Skull City; un pueblo minero de mala muerte donde todos sus habitantes parecen un poco extraños. Sin embargo, su viaje era una excusa para un fin de semana de aventuras, ¿y qué mejor aventura que visitar una mina abandonada supuestamente encantada?

Pero las descaradas jovencitas deberían haber aprendido más de todos los comics y películas de serie B que han consumido. En una mina abandonada y encantada, un par de chicas guapas solo pueden encontrar una cosa: muerte y terror

A estas alturas de la vida, con tantas reseñas escritas en Almas Oscuras sobre películas independientes, con guiones muy similares a The Graves, cuesta escribir algo nuevo ó inteligente sobre una película que es, precisamente, lo de siempre y muy tontorróna. Al leer el argumento, muchos habréis pensado de forma similar: “¡Qué argumento más soso! ¿Esta película no se ha hecho decenas de veces?”
¡Ah, amigos! Es que en el cine de terror está (casi) todo inventado, a mi particularmente no me importan los guiones repetitivos siempre que se lleve bien la historia y durante el metraje se produzca ese fenómeno extraño que tanto cine basura (entendido en el peor de los sentidos) está echando a perder. Hablo del interés, de la magia que ejerce el cine sobre el espectador, para que durante hora y media se sienta parte de lo que visualiza.

Brian Pulido, escritor y director de esta cinta, se demuestra con bastante poca experiencia en todos los aspectos técnicos y orgánicos. El guión es demasiado simple, apenas un esbozo, y cuando ya no tiene por donde salir, introduce una secta, adoradora de lo que demonios habite en la famosa mina abandonada, para justificar la última mitad de la película. Podríamos decir que las hermanas Graves encuentran en la mina un remedo de la familia de Leatherface con pinceladas sobrenaturales sobre sus cabezas. La influencia principal en el apartado sobrenatural, a mi modo de ver, sería Desesperación de la factoría Stephen King. Es obvio que Brian Pulido ha leído mucho comic y visto mucho terror de la vieja escuela, pero… ¿era necesario seguir punto por punto todos los cánones del género? Las chicas lanzadas y sexys, los pueblerinos chiflados, la posesión por un mal ancestral diseñado con CGI, las persecuciones a pie dando vueltas al mismo edificio….En fin, entramos en la misma dinámica. Si no te molestas en pulir un guión, cuando menos elige buenos actores, diseña buenos escenarios, imprime energía en las escenas… no sé, ¡haz algo! Parece que Pulido estuviese en la silla de director con el “six-pack” en mano y la cámara rodando, riendo las gracias a los actores y mirando el culo a las protagonistas.

La verdad que uno se podía esperar más de el creador de Evil Ernie y Lady Death, unos comics entre lo gótico, la comedia y el gore que no han tenido mucha difusión en España. Con tantos años de experiencia su guión me parece mediocre; y es que solo con el nombre, no se realiza una película. Al menos una buena.

A todo el festival de esta dirección sin pulso, se une un elenco de actores, que pese a contar con algún icono del género fantástico, está muy pode debajo del aprobado. Mención especial a la pareja protagonista: Jillian Murray (A la que pudimos ver en la prescindible Forget me not) y Clare Grant (Recién casada con Seth Green, sí, el que hace de Scott Maligno en la saga de Austin Powers. Con mucha envidia, te deseamos lo mejor desde Almas Rosas, digo…Oscuras)
Estas entrañables mujeres que interpretan a las hermanas Graves, acaparando un 80% de las escenas, bordan la inapetencia y la desgana con sus actuaciones. Vale que no se puede hacer mucho cuando tu guión hace aguas y solo te ofrece diálogos mediocres y estereotipados; pero chicas…cuando os ruedan en un garito con los Calabrese (grupo de horropunk que son de lo mejor en la película aunque no le llegan ni a la suela de los zapatos a The Misfits) ponéis todas las ganas del mundo, ¿pero cuando las cámaras os enfocan en el desierto? Ya no están en su salsa las pobres.

Ni siquiera los citados iconos del fantástico consiguen levantar un poquito el desarrollo de un proyecto destinado, al parecer, al sector más “emo” de la juventud estadounidense. Estos iconos son ni más ni menos que Bil Moseley y Tony Todd (psicópata a secas y cura sectario psicópata, respectivamente), los cuales no necesitan mucha presentación. Sin embargo, y en contra de todo lo que dice su bagaje como actores, aquí están totalmente sobreactuados y sometidos, quiero creer, a una dirección artística “de comic”. Estas sobreactuaciones, en el caso de Tony Todd, hacen a The Graves insoportable en sus apariciones. Sus personajes son planos y los veo fuera de cualquier contexto, meras excusas para llevar la aventura de las hermanas Graves a su final.

Si a todo esto (ya veis que me he quedado a gusto) le añadimos unos efectos especiales que mejor ahorrárselos, una edición deficiente, un ritmo anodino y un final digno de otro tebeo (pero de Zipi y Zape), donde las heridas mortales no son más que rasguños para aguerridas treintañeras…¿qué tenemos? Un desatino que no recomendaría a nadie de cultura castellana ó latina. Simplemente evitable, estáis avisado, puede sacar lo peor de vosotros. Vale, el cine es una cuestión de gustos y puede haber gente que disfrute con esta producción, pero su banalidad está a la altura de sus múltiples defectos. Cojea por todas las patas este perro. Mucho tiene que mejorar Brian Pulido en su próximo proyecto para que, si quiera, me moleste en verlo. Por cierto, ¿os he dicho que ese próximo proyecto esta en pre-producción y se llama The Graves 2? …

“¡¡Ja, ja, ja, ja!!”, se oyeron unas risas resonantes en la entrañas de la mina que nunca debió abrirse.

Lo mejor: La mezcla de elementos sobrenaturales con el típico ambiente slasher-hillbilly; así como la belleza de las hermanas Graves

Lo peor: Las actuaciones son merecedoras, en general, de una lluvia de tomates, los efectos especiales son muy primitivos, tanto los artesanos como los CGI y el guión carece de sustancia alguna

Run! Bitch Run!

A vueltas con el Rape&Revenge... otra vez

Run Bitch Run

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  • Título original: Run! Bitch Run!
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Joseph Guzman
  • Guión: Robert James Hayes II
  • Intérpretes: Cheryl Lyone, Peter Tahoe, Peter Tahoe
  • Argumento: Dos jovencitas católicas venden biblias a lo largo y ancho de la América profunda. No tardarán mucho tiempo en llamar a la puerta equivocada.

57 |100

Estrellas: 3

Run Bitch Run

Dos guapas jovencitas de blusa blanca, minifalda plisada de cuadros escoceses y medias hasta las rodillas (fetiche de padre y muy señor mio), viajan por la america profunda arrastrando un carrito repleto de biblias y recaudando donativos para las monjas del orfanato en el que se han criado.
Es tan sólo cuestión de tiempo que llamen a la puerta equivocada…

Atentos al siguiente listado: masturbación, sexo lésbico, felaciones, putas, bailarinas de streaptease, drogas, culos y tetas, muchas tetas (dos por chica). Si no me equivoco, una anciana poco hospitalaria es la única integrante del elenco femenino que no se apunta al “destete” generalizado ofrecido por Run! Bitch Run!.

Pero que nadie se excite más de lo estrictamente necesario. Pese a que el sexo es uno de los ingredientes fundamentales de este homenaje al rape&revenge setentero, al sexploit y al grindhouse, no debemos olvidar que se trata de una película norteamericana (independiente, sí… pero norteamericana al fin y al cabo), lo que viene a significar que, en cuestiones sexuales, la sangre nunca llega al río (aunque Run! Bitch Run! se sitúa, en dichos menesteres, unos cuantos peldaños por encima de la mojigatería de Bitch Slip).

Run! Bitch Run! es el enésimo intento (ver No Moriré Sola, Chaos u Hora) de recuperar el sabor y el aroma del rape&revenge norteamericano que causó furor en los años 70. Los principales referentes son los de siempre, los dos pilares del subgénero: La última casa a la izquierda de Craven, y La Violencia del Sexo, de Meir Zarchi.

El desarrollo también es el habitual. En mitad de un bosque, y al grito de “corre, puta, corre” que da título a la película, la joven y devota Carolina es abandonada, cazada y brutalmente violada por un sádico proxeneta que responde al nombre de “lobo” y sus degenerados secuaces.

Los asaltantes, una vez más, cometen el funesto error de dar a Caroline por muerta antes de tiempo. Un error que les costará muy caro. Tras recuperarse de sus heridas físicas – al tiempo que se agravan las secuelas psíquicas -, nuestra protagonista emprenderá un largo y tortuoso camino por la senda de la venganza, que deberá igualar (y en la medida de los posible, superar) el umbral de crueldad y violencia al que ella misma se vio sometida con anterioridad.

Son, como podéis observar, las reglas sagradas del Rape&Revenge, y Run! Bitch Run! las cumple todas a rajatabla.

Desde un punto de vista formal, la labor del debutante Joseph Guzman (mucha atención al título de su próximo proyecto: “Nude Nuns with Big Guns”… algo así como “Monjas desnudas con enormes armas”) es impecable. La fotografía sucia y polvorienta, la tendencia jovial al sexploit, la violencia, la acertadísima selección musical… todo, absolutamente todo en Run! Bitch Run! nos transmite una sensación veraz de estar ante una auténtica muestra del Rape&Revenge setentero, y no ante un mero homenaje filmado 40 años más tarde.

Pero si el acercamiento formal de Run! Bitch Run! al rape&revenge de los 70 tan sólo puede catalogarse de acertadísimo, no puede decirse lo mismo de su contenido y su desarrollo. El rape&revenge tiene dos componentes fundamentales: el sexo y la violencia.
De sexo Run! Bitch Run! anda muy bien servida (aunque siempre teniendo en cuenta lo dicho al principio: no deja de ser una película norteamericana). Run Bitch Run nos sumerge en un universo hostil y feista poblado por putas, prostitutas, colegialas, monjas, enfermeras (segundo fetiche de padre y muy señor mío), psicópatas y violadores… y todos ellos parecen esperar su momento para mostrarse impúdicos y guarrotes ante las cámaras. Nada que objetar (al menos por mi parte).

Por desgracia, cuando atendemos al segundo elemento (quizás el más importante) del Rape&Revenge, la violencia, la fiesta decae, y Run! Bitch Run! acaba perdiendo a los puntos. Tan sólo es necesario observar la secuencia del bosque, en la que la protagonista es asaltada y violada por una pandilla de energúmenos, para darnos cuenta de que, en cuestión de violencia, y en capacidad para epatar e incomodar al espectador con la exposición de la misma, Run! Bitch Run! queda muy por debajo de sus hermanas mayores: La Última Casa a la Izquierda y La Violencia del Sexo.

Y lo mismo puede afirmarse de aquellas secuencias en las que la protagonista emprende su larga travesía de venganza. A causa de la falta de ritmo con las que Joseph Guzman rueda las secuencias de violencia, de la desconexión que existe con la mayoría de los personajes secundarios (cuya presencia tan sólo se justifica por el hecho de mostrar cuanta más carne mejor), y por la poca simpatía y el poco afecto que despierta el personaje principal de Carolina… el desarrollo de Run! Bitch Run! acaba volviéndose monótono, excesivamente rutinario, sin apenas sorpresas ni grandes momentos que sean dignos de mención. Todo deviene un mero “enseña tus tetas y muere” en el caso de las víctimas femeninas, y un “fóllate –o maltrata- a una puta… y muere” en el caso de las víctimas masculinas. Y al principio el asunto no resulta del todo desdeñable, pero la cosa va perdiendo muchísimo interés a medida que pasan los minutos.

Es una verdadera lástima. A tenor de su excelente factura estética Run! Bitch Run! tenía muchos números para ser considerado el revival definitivo del Rape&Revenge. Sin embargo, su desarrollo excesivamente previsible y, en ocasiones, complicado de soportar, provoca que Run! Bitch Run! llegue al final muy justita de fuerzas…, y lo mismo le ocurre al espectador (llega maltrecho y cansado al final de la historia), incluso a un fanático confeso del rape&revenge como lo es un servidor.

Run bitch run posters

Lo mejor: Sus imágenes respiran el ambiente del rape&revenge setentero.

Lo peor: Sus nivel de violencia no es el óptimo y el ritmo es algo cansino.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Run! Bitch Run!” en VOSE.

Wasting Away

Hoy me he levantado un poco zombie

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  • Título original: Wasting Away
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Matthew Kohnen
  • Guión: Matthew Kohnen, Sean Kohnen
  • Intérpretes: Betsy Beutler, Matthew Davis, Julianna Robinson
  • Argumento: Cuatro amigos prueban a mezclar cerveza contaminada con helado para pasar el rato, gracias a lo cual aprenden que, en esta vida, ser un muerto viviente es más interesante que ser un don nadie

64 |100

Estrellas: 3

Wasting Away

Una comedia urbana, zombies, película independiente… ¿Estamos ante la enésima comedia zombie nacida a la sombra de Shaun of the dead”? Para bien ó para mal os daré un rotundo “no” como respuesta, y el que se elevase como la ganadora del Midnight X-treme en el festival de Sitges 2009, avala parcialmente esta contestación. Wasting Away, que ha sido editada recientemente en DVD aquí en España como “Zombie Town” (no confundir con una película del mismo título y el mismo año que no tenido el placer de ver), es una comedia dada a luz con muy pocos medios y que intenta hacer ver la historia al espectador a través de los nublados ojos del icono del terror por excelencia de este principio del siglo XXI: el muerto viviente

Pero vayamos pasa a paso, despacito, como si nuestras piernas careciesen de circulación sanguínea.

No cabe duda que la figura del zombie está sobreexplotada. Uno se puede llegar a marear si busca en la red de redes películas que contengan zombie ó “of the dead” en su título, queda claro que la figura del muerto que surge de su tumba merece una segunda mirada más allá de esa primera impresión, que muchos tendrán actualmente, del zombie como mera exscusa para realizar un film de terror de bajo presupuesto ó, sencillamente, “molón”.
El nacimiento del “zombie moderno” en el celuloide, tuvo lugar en la obra de culto La noche de los muertos vivientes. Sin entrar en detalles, muchos vieron en la opera prima de George Romero, y en sus posteriores proyectos, un manifiesto sobre la alienación del capitalismo en las sociedades del primer mundo. En la sociedad de consumo todos nos convertimos en ovejas descerebradas que caminando al unísono solo nos preocupamos de lo que tenemos delante, sin tener como objetivo el crecimiento como seres humanos. Obviamente también se pueden establecer paralelismos con los andrajosos zombies en blanco y negro de Romero, con la creciente población de mendigos estadounidenses a finales de los sesenta. Lo que parece evidente es que debajo de la patina de entretenimiento incontestable que lucia La noche de los muertos vivientes se escondía un mensaje una llamada a las neuronas del espectador. Desgraciadamente esto se ha ido perdiendo con el paso de las décadas, y hoy por hoy, salvo en contadas excepciones, el zombie no es más que un elemento de entretenimiento fácil en la dichosa sociedad del bienestar.

Entrando en la pura opinión personal, diré que Wasting Away es una excepción en este mar de películas planas sobre muertos vivientes, puede que el mensaje no llegue alto y claro debido a pequeños fallos que os iré desgranando; pero yo sentí un claro tributo a “los raros”, “los diferentes”, “los inadaptados” en la opera prima de Matthew Kohnen. Y usando al manido muerto viviente como elemento referencial, algo que es digno de alabar. En Wasting Away los protagonistas, convertidos en cadáveres andantes, son los raros del pueblo que solo buscan desesperados un hogar, un objetivo que de sentido a su no-vida. Una misión loable que nosotros, como miembros de la citada sociedad del bienestar, hemos olvidado. Por si fuera poco, la transmisión de este mensaje se aborda desde la perspectiva del propio zombie, nos metemos en sus cabezas agusanadas para compartir su periplo con voluntad y buen humor. Que yo sepa está es la primera vez que se narra, en el séptimo arte, una historia de muertos vivientes contada íntegramente desde el otro lado; el lado de la carne podrida y los miembros cangrenados. Es cierto que existen algunos intentos de una aproximación humanizada al fenómeno zombie, a bote pronto me vienen a la cabeza una acertada “zombedy” como Fido ó la prescindible Mortal Zombie (Return of the living death 3); sin embargo una película con tantas ganas de meternos en un juego donde los zombies son los protagonistas y destinatarios de nuestro afecto, frente a unos seres humanos, cuando menos, anodinos…pues la verdad que nunca la había visto.

Timmy, Mike, Cindy y Vanesa son cuatro amigos que esperan a que se abra la bolera para entretenerse una aburrida noche de viernes más. Timmy, que trabaja en la bolera como camarero, les deja quedarse en la cocina mientras prepara la noche de competición. Pero a Mike se le ocurre la idea de mezclar cerveza con helado para ir calentando. Lo que ninguno sabe es que un camión que transportaba desechos nucleares ha tenido un accidente muy cerca de la bolera y uno de los barriles llenos de desechos se ha desparramado contaminando la cerveza.

Tras probar el “invento” de Timmy, los cuatro caen fulminados. Cuando horas más tarde, despiertan se sienten enormemente raros, fuertes y hambrientos. Afortunadamente, mientras andan embarcados en sus quehaceres nocturnos, un soldado hace su entrada en escena para descubrirles la verdad: los desechos tóxicos están transformando a las amigables gentes del pueblo en violentos infectados, pero ellos cinco se han visto extrañamente inmunizados convirtiéndose en…supersoldados!!

Fuertemente emocionados ninguno se percata del verdadero origen de los cambios que ocurren en su interior. Se sienten diferentes y actúan diferente, sin embargo ninguno sospecha que en realidad están muertos y ¡se han convertido en zombies sedientos de carne fresca!

Lo primero que destaca en la obra de unos desconocidos hermanos Kohnen es la alternancia de imágenes en blanco y negro (a excepción del helado fluorescente) con las imágenes a todo color (y bastante vivas, un acertado uso de la fotografía). ¿Qué representa esta alternancia? Bien, la ausencia de color corresponde a la mirada de los vivos sobre la realidad y los colores brillantes están asociados a la mirada de los muertos vivientes (un mundo gris y triste para los seres humanos frente a uno de alegres colores para los muertos, genial idea). Es más, los zombies se ven a si mismos como personas totalmente normales, a la par que sus vecinos vivos son, para ellos, poco más que unos borrones chillones e ininteligibles debido a la lentitud de sus cerebros en estado de descomposición. Simple pero efectivo, ¿verdad? Y es que toda la película se basa en este juego interpretado en clave de comedia. Los zombies piensan que los que les rodean están infectados, y por eso se mueven tan rapido, a la vez que ellos se contemplan como siempre, intentando seguir con sus amoríos, sus entrevistas de trabajo y su afición por la cerveza. Ellos pueden estar bailando de alegría a todo color por una victoria en una partida a los bolos pero la verdad es que sus movimientos espasmódicos y grisáceos solo generan asco y temor en los rostros de los vivos.

Esta doble visión da pie a multitud de escenas que buscan nuestra sonrisa cómplice con los equivocos (facilones en ocasiones), aquí es donde encontramos uno de los primeros problemas de Wasting Away. La repetición del recurso, así como el humor infantil de algunos “gags”, se me presenta algo cansina. Tanto lo reducido de los medios técnicos como del repertorio interpretativo de los actores (todos desconocidos para mí, a excepción de un clásico secundario como Richard Riehle), se convierten en el lastre para el cristalizar de un producto notable. No nos engañemos, los medios son muy limitados. El bajo presupuesto se deja notar de forma omnipresente, aunque quiero dejar claro que cada centavo está bien aprovechado. Imagino lo difícil que habrá resultado para los responsables de esta cinta, conseguir hilar hora y media con un resultado homogéneo y lo suficiente compacto como para impactar al espectador curtido en los mil y un recursos (y tópicos) del cine zombie. Sin embargo toda opera prima esta plagada de fallos y “tics”. Wasting away no se salva de estos molestos fallos; para que me entendáis os daré un ejemplo:

En Wasting Away los borrachos, debido a la lentitud de sus procesos cerebrales (je je je), perciben y entienden a la perfección a los muertos vivientes. Pues bien, existen tres escenas que usan este leitmotiv para generar bromas y gracias; desgraciadamente todo se queda en lo divertido de la idea, porque la resolución lastrada por las interpretaciones muy justas de los protagonistas, así como el ritmo, en ocasiones, ralentizado de la película, no consigue convencernos por mucho que sea el esfuerzo. Lo peor, es que esta forma sosa de presentar las ideas ocurre en demasiadas ocasiones como para obviarlo.

Sin embargo, y como hecho positivo, todas estas buenas ideas crean una aureola de simpatía que se extiende a lo largo de todo el metraje. Supongo que para el espectador “novel” en el mundillo de los muertos vivientes, la mayoría de las escenas y escenarios les parecerán intrascendentes, tirando a patéticos. Incluso he leído muchas comparaciones odiosas con producciones de la Troma, bueno, puede que el continente se asemeje por el humor y la falta de medios con las producciones de la mítica Troma, pero el contenido brilla con luz propia debido a su originalidad. No obstante, el espectador cansado de ver películas de zombies deambulando por pantalla sin más objetivo que devorar carne humana, se sentirá como en la casa de siempre, pero totalmente redecorada. Detectará los pequeños homenajes, odiará a ciertos humanos execrables, disfrutará con la bolera bajo los grises plateados y sonreirá con aprobación cuando se cierre el viaje de nuestro grupo de amigos infectados, en unos últimos fotogramas que al raro de la clase le proporcionaran una preciada sensación de camaradería (sobre todo por esa música feliz que resume toda la intencionalidad del guión). A un servidor, le ha gustado mucho el uso de los colores ó su ausencia, quizá le faltaron momentos de mayor intensidad en carcajadas y terror (olvidaros de las sensaciones fuertes, esto es una comedia pura y dura). Pero vamos, que muchas veces uno se plantea lo que un proyecto hubiera podido ser con más medios y no encuentra una respuesta satisfactoria.

Recalco que para juzgar honestamente esta producción hay que ser muy conscientes de que estamos ante un producto de bajo presupuesto, su intencionalidad no es codearse con, por ejemplo, Daybreakers.

Si obviamos todos esos fallos de principiante, la aliteración excesiva, el ritmo desigual, las actuaciones esforzadas pero sencillas (a excepción de una preciosa Vanessa interpretada por Julianna Robinson, pero creo que aquí hablan mis gustos sobre mujeres) y el humor infantil que toma lo peor de la famosa serie de TV Friends, tenemos un producto que pega una bofetada en las narices a todos aquellos que argumentábamos que la figura del zombie no da más de sí en los tiempos que vivimos y dinamita la opinión, generalizada dentro del cine de terror, acerca de que los muertos vivientes solo sirven para entretener un rato y gracias. ¡No! Aun queda mucho que pensar y sentir cuando en nuestro televisor una mano surja de la tumba exigiendo su lugar en nuestro imaginario. De momento yo me he quedado pensativo, preguntandome ¿quien está más vivo? ¿Nosotros recostados en nuestros sofás impávidos ante las injusticias que nos rodean ó ellos, qué juntos avanzan hacia delante aferrándose a la vida con garras y dientes…?

Lo mejor: La simpatía general que despertará a los aficionados de la temática zombie, así como lo original y fresco de su perspectiva en la materia

Lo peor: Como comedia flojea por la levedad de sus chistes y ocasionalmente el ritmo también se atasca

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Wasting Away” en VOSE.