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Coldwater

El verdadero dolor es el que se sufre sin testigos

coldwater

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  • Título original: Coldwater
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Vincent Grashaw
  • Guión: Vincent Grashaw, Mark Penney
  • Intérpretes: P.J. Boudusqué, James C. Burns, Chris Petrovski
  • Argumento: Bienvenidos a Coldwater, un centro de rehabilitación para jóvenes, donde la humillación y el dolor son principios únicos.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Coldwater

Una mañana como cualquier otra, Brad Landers es despertado con brusquedad y arrebatado de su hogar ante la atenta mirada de sus afligidos padres. Sus peores temores son confirmados cuando comprende que le espera un largo periplo de sufrimiento y humillación, encerrado en un centro de ayuda para jóvenes con problemas de conducta no reglado gubernamentalmente.

Coldwater, debut del polifacético guionista, director y escritor Vincent Grashaw en el ámbito del largometraje, no es una simple historia de traumas juveniles ambientada en un reformatorio, sino una denuncia en toda regla contra el abuso y maltrato de menores en este tipo de correccionales ilegales para adolescentes, pues la historia relatada con todo lujo de detalles a lo largo del film bien podría tratarse de un hecho real más que de un guión ficticio escrito por el propio Grashaw. Han sido ya varias las instituciones que, a nivel internacional, se han enfrentado a denuncias por la aplicación de este tipo de “tratamientos de choque”, condenas a trabajos forzosos y aplicación de castigo físico que, en más de una ocasión, se han cobrado la vida de algunos de estos jóvenes problemáticos. Tal ha sido, por ejemplo, el caso de varios centros de rehabilitación psiquiátrica para jóvenes en Perú, de los cuales se ha desentendido el ministerio de salud a tenor de las denuncias de abusos, trabajos forzados e incluso muertes causadas a base de palizas que, de forma constante, eran recibidas de parte de las familias de algunos de los internos. El caso de Perú, con ya cerca de cuarenta años a sus espaldas, ha sido, precisamente, uno de los más conocidos y comentados debido al impacto provocado en la sociedad actual. En palabras de María Edith Baca, consultora de la OPS (Organización panamericana de salud), “la falta de desarrollo neurológico implica que los adolescentes no sean aún capaces de planificar su vida, ejercer un pleno razonamiento ni tampoco funciones ejecutivas. Por eso, el juicio de un adolescente es menos maduro que el de un adulto”, es por ello que la consultora afirma que se requiere reconocer el factor neurobiológico que caracteriza este etapa del desarrollo humano y que la práctica de actividades deportivas, recreativas o artísticas son vínculos para que los adolescentes logren desarrollar comportamientos positivos. Igualmente, destaca que la táctica de “mano dura” no ayuda a estos adolescentes problemáticos sino que, por el contrario, promueve entre ellos el uso descarnado de un comportamiento denodadamente violento y mezquino. Sin entrar en más disquisiciones de ésta índole, cabe destacar, una vez más, el claro mensaje que, en esta ocasión, Vincen Grashaw pretende hacer llegar a su público, un mensaje contundente y cargado de matices pura y duramente morales: “la violencia engendra más violencia” o, en las propias palabras de un menor anónimo víctima de abusos en un centro de éstas características: “Cuanto más violentamente me tratan más violento me vuelvo, y cuanto mejor me tratan y más querido me siento, mas hago por portarme bien…” De hecho, al término de los títulos de cierre pueden leerse los nombres de algunas de las víctimas de éste tipo de abusos, víctimas no retribuidas de un sinnúmero injusticias que tuvieron mayor proliferación durante la década de los años ochenta. Pero, sin más, es preferible que cada cual saque sus propias conclusiones acerca de esta arriesgada y peliaguda cuestión…

No quiere esto decir que hablar de un film como Coldwater implique, únicamente, la inmersión en el terreno de la denuncia social y la exaltación de la defensa de los derechos humanos, ni mucho menos. Es más, hablar en términos generales de esta maravillosa y lograda obra equivale a referirse a un correcto ejercicio de cine, de corte eminentemente dramático, con una narrativa que oscila entre flash backs, que dan a conocer ciertos momentos de la vida anterior de los atribulados jóvenes, y una narrativa en tiempo actual repleta de tremendos instantes de tensión vividos en el interior de la malograda institución. Excelentes ciento tres minutos de metraje que sufren un cambio algo más confuso y artificioso en el último tercio, un cambio que repercute de forma algo negativa en la valoración del resultado final, pero no por ello consigue abocar a la producción al más absoluto de los fracasos. Buena cuenta de ello pueden dar las numerosas y honoríficas menciones que ha recibido en diferentes festivales a nivel internacional (dícese el Festival de Cine de Las Vegas donde obtuvo el galardón al mejor director y mejor actor principal de reparto o el Festival Film Fresh de Praga, en la categoría de mejor film seleccionado por el público), además de haber sido objeto de positivas críticas por parte de diferentes medios de difusión. Datos que avalan, sobradamente, tanto la solvencia del propio Grashaw a cargo de la historia y detrás de las cámaras, como la más que sobrada eficiencia del co guionista Mark Penney.

Convendría, igualmente, hacer hincapié en el excelente trabajo interpretativo de cada uno de los actores que dan vida a los diferentes personajes que componen el film, guardando una especial mención, como no, para el jóven P.J. Boudusqué como Brad Landers, un adolescente con un pasado vinculado al tráfico de drogas y demás punibles actividades que es el verdadero protagonista de esta amarga historia y uno de los principales alicientes que anima al visionado de esta cinta de corte dramático y densa temática. En un segundo plano, aunque no menos importantes para la efectividad de la obra en cuestión, también cabría destacar a Chris Petrovski como Gabriel Nuñez, una mezcla de amigo y, más tarde, enemigo íntimo del protagonista que sufrirá las terribles consecuencias de su enfrentamiento con éste último y, cómo no, la aportación de James C. Burns en el papel del villano de la historia, el ex coronel de la marina Frank Reichert, quien dirige la institución con sumas rectitud y puño de hierro. Todas y cada una de ellas, presencias que aportan gran peso y notoriedad a la ya de por sí laureada producción.

Poco más se puede añadir a la hora de calificar esta particular y trágica visión del abuso de poder y el uso indiscriminado del castigo físico y la humillación que, de forma tan contundente, ofrece el cineasta Vincen Grashaw en su primer y exitoso largometraje, un sentido homenaje a las víctimas injustificadas de esta vorágine de dolor y sinsentido que, aún a día de hoy, no ha tenido ni tendrá fin mientras existan este tipo de instituciones no regladas, una auténtica declaración de principios con un final algo trillado y ciertamente manido pero que, sin embargo, deja entrever sus buenas intenciones y, lo que es más importante, permite al espectador disfrutar de un momento de interesante distracción, una oferta bastante a tener en cuenta en estos últimos tiempos en los cuales abundan la falta de originalidad y la escasez en la calidad de la inmensa mayoría de productos que son filmados cada año.

Imágenes de la película

Coldwater

Coldwater

Tráiler

Lo mejor: J.P. Boudusqué, el efectista guión, el dramatismo de ciertos momentos y la declaración de intenciones de Grashaw.

Lo peor: Un tramo final algo repentino y trillado, vamos, más de lo mismo...

Vuestros comentarios

1. dic 24, 12:05 | tito Jesús

Me recuerda mucho a una joya olvidada por todo el mundo llamada “Bicho de Sete Cabeças”, un film brasileño donde un joven es encerrado en una institución mental cuando su padre lo descuble fumando un canuto.

2. dic 25, 11:12 | Elchinodepelocrespo

Esa del Bicho me la apunto, Jesús.

3. dic 25, 13:48 | Tito Jesús

Chino si la ves dime que te pareció a mi es su momento me dejo muy tocado

4. ene 5, 17:37 | RedRum

Fantástica! Empece sin mucha esperanza, porque me la esperaba muy dramática con poca acción, sin mucho que destacar y sin nada de gore como se apuntaba en la reseña; y me encuentro con todo lo contrario, es casi como se hubiese visto otra película.
Es intensa, muy entretenida, todo muy dinámico casi adrenalínico, te engancha desde le minuto uno y no te suelta hasta el final permaneces con el corazón en un puño en todo momento, y el final es sangriento y tremendamente visceral tan utópico como obra de un genio.
Indispensable, encabeza mi top de este año. Hay que verla, os sorprenderá.

Un 8 de 10.

PD: Y sí la película tiene escenas muy brutas, se pasa volando, y tiene algo de gore y un par de escenas crudas, nada de acuerdo con la reseña. Definitivamente, vi otra película. El guión es maravilloso y didáctico, enrevesado, algo desquiciado y utópico, pero magistral. La adoro.

5. ene 5, 19:44 | donnie_darko

Dónde se puede ver ésta película? Llevo ya un tiempo tras ella y no hay manera.

6. ene 8, 00:50 | Lady Necrophage

¿Es “Coldwater” una película estupenda, maravillosa y que, sin duda, puede calificarse entre lo mejor del año? sí, sin duda alguna. Un sí con mayúsculas además.
¿Es un drama aburrido, debido precisamente a su condición de drama como tal, y al tono de denuncia que utiliza durante toda la cinta su director? No, para nada.Es uno de los dramas mejor construídos de los últimos años y Vincen Grashaw puede considerarse un director excelente además de un acerrimo defensor de la prohibición de la violencia con fines “educativos”.
¿Podría definirse como un film Trepidante en el sentido estricto de la palabra? decididamente no, no aburre y mantiene perfectamente el suspense a lo largo de la cinta, pero de ahí a calificarlo como trepidante va un abismo. De otra parte,¿puede aburrir a cierto tipo de público? sí, a quienes esperen eso, precisamente, una acción trepidante y un ritmo imparable. Sin ir más lejos, mi crítico acompañante cayó como un plomo todavía en los primeros albores de la cinta y me confesó su aburrimiento, por tanto no está exenta de resultar un plomazo, para nada.
¿Es “Coldwater” una película que pueda definirse como sangrienta o gore en algún punto? Precisamente hablamos de un film muy visceral, capaz de remover la conciencia de cualquier alma humana que se precie a tenor de lo inmisericordes abusos y humillaciones a que son sometidos los pobres protagonistas. Por tanto, psicologicamente hablando, estamos ante un film que irradia dureza por todos y cada uno de sus poros, ahora que pueda considerarse gore es un punto que podría dar lugar a discusiones y opiniones varias.
Y sobre todo, ¿es facil adivinar cual será la resolución final de esta maravillosa y cruda obra de corte eminentemente dramático que, ante todo, opta por el tono de denuncia social? Por supuesto, eso es fácil saberlo desde el primer momento en que se pilla el mensaje de la cinta. Es tan obvio, que ello resta puntos a la producción de una formas asombrosa, al margen de la crudeza de estos momentos finales.
Decididamente, podría calificar a “Coldwater” como un drama con mayúsculas, no exento de dureza y crueldad, con ciertas escenas que, sí, ponenlos pelos de punta, pero que no llega al nivel de proyecciones ambientadas en correccionales para menores como, por ejemplo, la polémica “Escoria” (1979).
Por último, muchas gracias por haber leído este soporífero peñazo.
Salutem!!!

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