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Come True

La lógica de las pesadillas

La vampira de Barcelona

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  • Título original: Come True
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2020
  • Director: Anthony Scott Burns
  • Guión: Anthony Scott Burns, Daniel Weissenberger
  • Intérpretes: Julia Sarah Stone, Landon Liboiron
  • Argumento: Una joven con insomnio encuentra esperanza en un estudio universitario sobre el sueño, pero a cambio abre una puerta a algo mas oscuro.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Come True

Pudimos disfrutar de Come True en la pasada edición del festival de Sitges. Debido a las restricciones por el COVID-19, el festival de Terrormolins ha tenido que trasladar a Filmin toda su programación y realizar la edición 100% online. Desde este viernes 13 hasta el 15 de noviembre, la película estará disponible en suscripción en la plataforma, y no queríamos dejar pasar la oportunidad de hablar de ella, una de las favoritas del año.

El one man Project es un concepto muy anclado al mundo de la música. En el cine, tiende a caer en proyectos que generalmente terminan quedando en segunda línea de fuego. Películas que abrazan lo independiente con una fuerza tal vez excesiva, encorsetándose a sí mismos. El caso de Come True, si bien es clasificable con total impunidad como cine indie con todas las de la ley, es algo distinto. Ya que se trata de una película que escapa a las normativas más convencionalistas. Sin dar el salto al experimental puro ni tampoco renunciar a la narrativa estándar. El uso de según qué herramientas harían saltar el eje de las mentes más puristas de no jugar tan claramente bajo sus propias reglas sin responder ante nadie. Y es que, en ese sentido, lo que Anthony Scott Burns, director de la película entre otras multitareas. Busca es apelar al sentimiento desde una forma muy cercana a lo musical.

Sarah (Julia Sarah Stone) acaba de huir de casa, y se ha llevado consigo la imposibilidad de conciliar el sueño por las noches debido a las terribles pesadillas que la acechan. Su día a día se ha convertido en intersecciones difusas entre cabezada y cabezada. Desesperada y sin lugar al que acudir, decide buscar la esperanza en un estudio universitario sobre el sueño. A medida que Sarah empiece a sentirse segura gracias a la tecnología empleada para el estudio, y su relación con el científico supervisor, Jeremy (Landon Liboiron), vaya avanzando, sus pesadillas parecerán acercarse cada vez más a su realidad.

No es casual que Anthony Scott Burns busque este acercamiento más frontal del lado sensitivo del espectador, ya que él está acostumbrado a trabajar con el lenguaje musical desde su proyecto paralelo Pilotpriest. Synthwave de nueva ola que le viene al dedo a la propuesta y que forma ya parte de su identidad como director- Esto pudimos verlo en su anterior Our Hourse, en la que también se encargó de la música. Aquella vez, pero, sin la colaboración de Sonic Youth, debido a discrepancias con producción. Aquí sí que están presentes y se hacen sentir, así que los fans de Drive están de enhorabuena. Los demás, pues también.

Todo este carácter individualista de la película se entiende mejor a partir de lo que nos explicaba (en riguroso diferido) Vincenzo Natali antes de la proyección en Sitges. Burns ha concebido este trabajo como algo tan personal que además de ejercer de director, guionista, director de fotografía y compositor ha sido él quien se ha encargado del montaje de la película en su propio garaje. Todo lo que rodea, pues, a una producción así transmite una pureza difícil de sentir en otra clase de trabajos. No porque no estemos hablando de una obra referencial, ya que de hecho se compone principalmente de nostalgia. Ya sea por su estilo visual y sonoro anclado en los ochenta o por la obvia reminiscencia a la saga Pesadilla En Elm Street que nace ya desde su sinopsis. Sin embargo, y de un modo muy personal, creo que esta clase de proyectos terminan deshaciéndose de la responsabilidad de pertenecer a ningún sitio. Come True es el reflejo de una visión que es tan personal que, independientemente de la respuesta que genere sobre el espectador individual, no podría considerarse fallida bajo unos cánones cinematográficos estándar. Es una película transcrita de forma tan transparente, y que rezuma un amor por lo que cuenta que debería ser, sino contagioso, entendible para todos.

Y es que estamos hartos de películas que utilizan una nostalgia de cartón como mero vehículo para llegar a un mayor número de público, o en todo caso a un sector concreto. En que todo se base simplemente en establecer una copia estética pero vacía de entendimiento no solo de una época, sino en el que sería este caso, de un género. Y precisamente Come True juega con estos medios formales, pero a su vez lo que vemos en pantalla se corresponde a una forma de entender el género muy actual. Y es que al final la nostalgia se mezcla con la ensoñación que empapa toda la película, no solo añorando la iconografía pop de años atrás, sino como muestra de un sentimiento de que cualquier tiempo pasado mejor, algo que nuestra generación entiende muy bien. Además, su protagonista, Julia Sarah Stone, que carga con casi todo el peso de la película, consigue transcribir perfectamente esta sensación de peso en el alma y dolor en el pecho.

Al terminar, Come True termina convirtiéndose en un recuerdo cálido y agradable, pese a que por momentos consigue secuencias de terror realmente potentes y muy, muy oscuras. Apariciones que ya las querría para su tropa Annabelle y un tramo final heredero de la estética found footage que hiela la sangre. Toda la construcción del universo onírico, configurado además desde un leit motiv visual simple pero efectivo que de seguro debe tener enamorado a Mike Flanagan e incluso a James Wan.

No me gustaría terminar sin antes hacer un llamamiento a la reflexión de los futuros espectadores de la película, e incluso a aquellos que ya la han visto. Y sin entrar en ningún momento en los spoilers, quisiera romper la lanza a favor del final de la película, que, si bien es innegable que es fallido bajo las normas no escritas del lenguaje cinematográfico, también lo es que vale la pena entenderlo desde el abanico de posibilidades que este abre. Vale la pena darle una vuelta al mundo de posibilidades que surgen y en retrospectiva con la propia película antes de agitar el puño con ira. Una vez hecha esa reflexión, adelante con ello. Todo lo previo se habrá disfrutado seguro.

Come True

Come True

Come True

Lo mejor: Lo da todo a favor de sí misma. Sin miedo a las consecuencias.

Lo peor: Las consecuencias.


Vuestros comentarios

1. nov 12, 15:36 | tito jesús

Para mi la nota no es tan alta, aunque coincido en que tiene cosas brillantes. Alucinante el uso de música electrónica que me ha recordado a Giorgio Moroder. Increible el uso de los travellings que creo que es muy virtuoso… aunque tambien un tanto masturbatorio… vamos que el director se gusta demasiado y queda al borde de lo pedante.

Respecto al final me pareció una chorrada pero luego piensas en que punto de la historia lo podrías enlazar y mejora… recuerda a otro título del cine español de cuyo nombre me acuerdo pero cierro la boca para no hacer spoilers.

2. nov 13, 00:35 | Mountain

Muchas ganas de verla, tiene pintaza. Excelente reseña.

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