Estás aquí: Página de inicio » Críticas » Corbin Nash

Corbin Nash

¿El primer capítulo?

Corbin Nash Reseña

Ver ficha completa

  • Título original: Corbin Nash
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2018
  • Director: Ben Jagger
  • Guión: Ben Jagger, Dean S. Jagger
  • Intérpretes: Corey Feldman, Malcolm McDowell, Rutger Hauer
  • Argumento: Un policía sigue la pista de múltiples desapariciones acaecidas en Los Ángeles. Su investigación le hará enfrentarse contra un peligroso clan de vampiros.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

 photo Corbin_interior_zpsnqiv0zzz.jpg

Los Ángeles está sumida en una extraña ola de desapariciones que se prolonga décadas atrás. Las calles no son seguras por la noche, pero las prostitutas y los maleantes siguen intentando ganarse las habichuelas cuando se pone el sol, por mucho que unas figuras misteriosas se infiltren entre ellos para robarles algo más importante que el dinero: la sangre. Corbin Nash es un policía, más duro que el granito y más fornido que un caballo percherón, cuyos padres desaparecieron igualmente. Su obsesión es encontrar a sus convecinos desaparecidos y dar matarile a los criminales que asolan su preciosa ciudad. Una noche cualquiera, mientras limpia su conciencia con alcohol, Corbin descubre que sus padres en realidad eran unos cazadores de vampiros que fueron ajusticiados por aquellos que perseguían. Entendiendo la realidad desde una perspectiva diferente, Corbin emprende la caza de un drag queen chupasangres que se dedica a raptar strippers. Por desgracia sus pesquisas terminaran con su vida en un callejón encharcado, a no ser que por algún milagro vuelva a resucitar como un vampiro vengativo: el justiciero de Dios definitivo.

Como si se tratase de la adaptación chabacana de un comic de la serie Vértigo propiedad de la editorial DC (“Hellblazer”, “Lucifer”, “Fábulas”), “Corbin Nash” quiere convertirse en el pistoletazo de salida de una franquicia ejerciendo de prólogo para un nuevo héroe vampírico que copia estilo de los tipos duros de la acción ochentera en un micro universo hereditario de series de televisión de los noventa, como “Ángel”. Sin llegar a la suela de los zapatos de todo esto, la película que nos ocupa demuestra sus maneras casposas gracias a la falta de sentido crítico en su puesta en escena, también limitada por un presupuesto que no parece muy boyante. La cuestión es que la cinta consigue divertir al respetable gracias a ciertos destellos de puro entretenimiento, basados en los clichés de su simplona propuesta: vengadores sobrenaturales paseándose sin orden ni concierto por la nocturnidad de una gran ciudad como Los Ángeles, dominada por un estrato vampírico un tanto desdibujado.
Que sus responsables y actores se la hayan tomado tan en serio por lo general, sorprende especialmente una música grandilocuente ejecutada por algún fanático de “Mundo de Tinieblas”, es otro factor a tener en cuenta si tendéis al cinismo como un servidor. Porque una actitud tan flemática con un material que hace aguas entre manos detona en momentos de comicidad involuntaria, en general soportados sobre los anchos hombros de su protagonista, un armario empotrado con patas.

En concreto, Dean S. Jagger es un mastuerzo cuyas dotes interpretativas se reducen al ceño fruncido y el mentón atribulado, aunque cuya planta le hace merecedor de un puesto en la trasera de la caravana pilotada por todos esos héroes de acción con los que crecimos los cuarentones. El principal problema de este Corbin Nash es que el personaje que le da título, ese cachas del que os hablaba, padece un serio déficit de carisma, es uno de los vengadores más genéricos que he visto en mucho tiempo. No sólo eso, su interpretación no incluye ningún elemento de valor, dedicándose a seguir secuencialmente un guión que el espectador entenderá y visualizará de antemano.
Siendo sincero, una piedra con patas hubiese conseguido unos resultados interpretativos similares. Tampoco destaca el buen hombre en el área donde debería haber demosytrador más vistosidad: Las escenas de acción son bastante torpes y escasas, especialmente flagrante el abuso de la cámara lenta. Si John Woo la manejaba para trasformar fotogramas en obras de arte en movimiento, el director de la presente la manipula aviesamente para que no se observe tan claramente la incapacidad de unos especialistas tirando a zoquetes. Eso sí, esta limitación no quita para que algún encuadre quede hasta bonito, como la estúpida lucha final de turno, donde Corbin se las verá por fin con Queeny y su novio.

Sin embargo es dentro de los tópicos donde la película sobrevive con cierto graciejo al resultar tan fácil de ver, al estilo de un producto televisivo decente. Además, en esta comodidad encontramos algunos nombres de estrellas venidas a menos que curiosamente cimentan las bondades de este cine de acción de serie B. En particular un Corey Feldman bastante por encima de lo que la última década le ha visto interpretar, hablamos de un drag queen vampírico tan sobreactuado que causará extrema hilaridad entre el personal asistente. Cada una de sus escenas, gracias a su gesticulación y expresión facial puesta de pastillas, es un pequeño hito para seguir avanzando hasta un desenlace evidente.

A este respecto “Corbin Nash” se obsesiona tanto con erigirse como prólogo para la nueva saga de un nuevo héroe nocturno que termina pareciendo el capítulo piloto de una serie moderna, y dudo seriamente de su continuidad. Fijaos que el verdadero villano de la función, un tal Drake, no llegará a ser visto nunca en pantalla. Este estilo televisivo es evidente a pesar de que algún truco con la iluminación revele a las claras las influencias ochenteras del director de turno, Ben Jagger, hermano del protagonista para que todo quede en familia. En este caso se agradece especialmente la cantidad de sangre y desnudos, no el estilo de filmación, aunque sigue suponiendo un hecho positivo menor frente a actores como Malcolm McDowell y Rutger Hauer, ejerciendo ambos con cierta sorna unos papeles secundarios que dejan a su compañero Dean S. Jagger a la altura del barro. Estos dos abuelos del mundo del cine encarnan respectivamente a un vampiro ciego, que se dedica a soltar mensajes mesiánicos, y a un cazador de demonios cuya presencia en pantalla me ha resultado dolorosamente breve, creo que el rol podría haber dado más de sí.

Volviendo al argumento encontramos esos ramalazos del noveno arte que cualquiera de nosotros con un poco de experiencia en el tema sabrá tanto disfrutar como anticipar, por ejemplo la narración mediante continuos saltos en el tiempo que bien podría representar cada par de páginas, por así decirlo. Desde el Juez Dredd hasta John Constantine, pasando especialmente por el Motorista Fantasma, las frases y contestaciones lapidarias se pueden incluso esquivar antes de que sean soltadas de forma oxidada. Un ejemplo hiriente de esta previsibilidad es el papel de una stripper de buen corazón que rescata a Nash de su supuesto final a manos de los malvados para darle una nueva oportunidad como vengador chupasangres, previamente la muchacha buscaba a su hermano desaparecido en garras de ese submundo de iniquidad que domina la ciudad de Los Ángeles. Venga, ¿cuántas veces habéis visto, leído u oído algo parecidísimo? Cuestión que tampoco elimina de golpe y porrazo la gracia de esta película, pues si por algo se extendieron tanto las sagas de los personajes citados anteriormente, es por establecer unos patrones y no salirse mucho de ellos.

Resumiendo, estamos ante un cine muy poco exigente que seguro atraerá la mirada de cientos de mendrugos, como el que suscribe, los cuales han crecido entre comics de héroes oscuros, discos de portadas macabras y juegos de rol con sectas vampíricos de fondo, entre otros tantos miles de productos de ocio descerebrado. Bajo este supuesto, “Corbin Nash” entretendrá pero no maravillará, porque sus limitaciones técnicas y artísticas lo convierten en un pequeño atentado visual, al que perdonamos relativamente porque su argumento contiene todos esos elementos que nos han ido “enriqueciendo” con los años: vampiros, empalamientos, tipos duros, mujeres desnudas, patadas voladoras… el material básico del que se construyen los sueños adolescentes de un “monguers” estándar. Bandera que porto con orgullo.

Imágenes de la película

 photo Corbin_1_zpsh4qwfbyf.jpg

 photo Corbin_2_zpsqjscpal4.jpg

 photo Corbin_3_zpsdkokxfkh.jpg

Lo mejor: Corey Feldman como vampiro drag queen pasadísimo de rosca.

Lo peor: El héroe principal tiene menos carisma que un saco de harina.

Vuestros comentarios

1. may 4, 09:57 | paulcrosnier

El héroe principal tiene menos carisma que un saco de harina, esto ya pareciera ser una cruz tan pesada que ni cristo pueda cargar, pero no deja ser interesante ver a actores como Corey Feldman, Malcolm McDowell, Rutger Hauer, aquí puede estar la salvación de esta película.

Escribe tu comentario:

¡ATENCIÓN! El formulario de comentarios utiliza un sistema de previsualización con el objetivo luchar contra el spam. Por lo tanto, tras pulsar el botón PREVISUALIZAR no olvides pulsar el botón ENVIAR para dar de alta definitivamente el comentario.