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Dark Floors

Hard Rock Hallelujah

Dark Floors Poster

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  • Título original: Dark Floors
  • Nacionalidad: Finlandia | Año: 2008
  • Director: Pete Riski
  • Guión: Pekka Lehtosaari, Mr. Lordi
  • Intérpretes: William Hope, Leon Herbert, Ronald Pickup
  • Argumento: El hospital cambia cuando seis personas salen del ascensor. El tiempo se ha parado y son presos de una pesadilla.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Mientras están realizando una tomografía del cerebro de su hija autista Sarah, Ben se molesta cuando hay una fallo de energía. Así que decide abandonar el hospital con Sarah, mientras que la enfermera Emily trata de convencerlo de dejar a Sarah para su posterior tratamiento. Finalmente acceden a un ascensor junto a otros tres pasajeros, y, de repente, el ascensor se detiene; cuando se abre la puerta, el hospital ha quedado desierto, la atmósfera es espeluznante y son perseguidos por monstruos diabólicos aparentemente a la caza de Sarah

Sólo recomendaría “Dark Floors” por una razón: sus satisfactorios decorados. Ubicada en un hospital decrepito, que a su vez parece haberse trasladado a alguna dimensión infernal donde el tiempo no avanza, podría pasar en cuanto a ambientación como un claro homenaje al Alchemilla Hospital de “Silent Hill”, y es que las localizaciones de la cinta finlandesa^, que hoy nos ocupa, bien merecen echarle un vistazo, pese a lo fallido del resto de apartados; en especial su apestoso marketing.

Y es que “Dark Floors” supuso el debut cinematográfico de la banda finesa Lordi, grupo de “heavyglam”, o algo así, que ganó sorpresivamente un festival de Eurovisión. Por mi parte nunca me han atraído mucho, pero he de reconocer que su aspecto, “digievolución” de “Gwar” y “Kiss”, fue todo un bofetón en el caduco festival de música, además de que la dichosa canción de “Hard Rock Hallelujah” tiene cierta gracia. Como todos sabréis, estos cachondos se presentaban en sus conciertos con el aspecto de extraños monstruos del norte: ¿el resultado de una troll violada por varios orcos del caos? Con semejante presentación parece lógico que llegasen a protagonizar una cinta de terror, así que, aprovechando el tirón de su triunfo, unos avispados productores pusieron más de cuatro millones de euros, una de las cintas más caras del frío país, y dieron vía libre a que Mr. Lordi, líder de la banda, pergeñase un guion donde los cinco miembro del clan de los feos encajasen. A día de hoy, repasando videoclips de la banda, me parece una pena que el resultado final de “Dark Floors” se quedé en mera intrascendencia, cuando Lordi protagonizó unos simpáticos videos llenos de referencias a la serie B. Vamos, que material tenían, pero decidieron tirar por una historia de terror psicológico, las similitudes con “Silent Hill” no quedan simplemente en el aspecto del hospital, sin tener ni puñetera idea de cómo hilar la trama. Porque seamos francos, la cinta, que no llega ni a los ochenta minutos de duración, no cuenta absolutamente nada. Cuando crees que los sucesos y las apariciones de los Lordi van a ser finalmente explicadas, la película propina un corte de mangas al espectador en lugar de hilar sus distintas partes. Es más, yo mismo estoy jugando sucio cuando encuadro “Dark Floors” en el subgénero de casas encantadas, pero desde cierto punto de vista lo es, o no, o puede ser… ¿quién sabe? No lo sabremos viendo la película.

Todo empieza de forma muy sencilla: un padre y su hija autista toman el ascensor para salir de un hospital normal y corriente y, junto a otras cuatro personas, descubren al salir de la cabina que el hospital ha cambiado de forma siniestra. Parece que lleve abandonado décadas y los cadáveres se apilan en los rincones. Por si fuera poco, unos misteriosos monstruos los persiguen con ánimo de matarlos. Hasta aquí muy bien, pero esa premisa da pie a una sucesión de escenas sin razón aparente. Es decir, las personas atrapadas quieren salir del edificio y no pueden, ¿por qué? ¡Ah, amigos! Esa es la clave, nunca existe un porqué, pues la construcción del guion gira en poder introducir a los Lordi atacando a desorientados humanos. No estamos ante una metáfora ni nada parecido, simplemente las cosas suceden porque sino la banda de bichos no tendría cabida dentro de la cinta. Si al menos se dedicasen sólo a eso, a aniquilar de forma salvaje… pero es que la película va añadiendo a medida que pasan los minutos nuevas rarezas y elementos aparentemente sorprendentes, en detrimento de cualquier atisbo de terror, intentando darnos a entender que ese hospital no es el real, que la niña (que le gusta recibir cera más que a Emmanuelle) tiene algún tipo de influencia en los monstruos, que uno de los personajes atrapados tiene una conexión con la niña, que el tiempo y el espacio han abandonado sus naturales límites… blah, blah, blah. Porque estaría muy bien si todos estos conceptos tan metafísicos, mucho mejor desarrollados en “Triangle”, fueran expuestos con algo de tino, quedando únicamente como fuego de artificio. Aunque jamás negaré que estéticamente queden resultones.

Un ejemplo de esta banalidad: a nadie se le escapará que los acompañantes de la chica son cinco, cuatro hombres y una mujer, idéntico número al de los monstruos que los acechan. Es más, a cada uno de los personajes lo aniquila una criatura distinta, como si fuese su media naranja… entonces, ¿qué pinta eso con respecto al desarrollo del argumento? Nada, nada. ¡Nada! Y no entremos en el juego de “sus responsables quieren que saques tus propias conclusiones”, ni durante una décima de segundo se transmite un atisbo de inteligencia en la historia.

Entonces, si tan molesta es la vacuidad de su argumento, ¿por qué referenciarla en este recorrido underground por el mundo de las casas encantadas? Repito que por su atmósfera, el dinero ha sido bien invertido en darle carácter gráfico a la cinta, quizás no tanto a los Lordi, que aparecen igual de monos y llenos de efectos digitales que en cualquiera de sus videos, pero ese hospital es cojonudo e inspira las más rocambolescas ideas. A ello ayudan la fotografía y los planos, deudores del mundo del videojuego y la estética de videoclip, capaces de construir un lenguaje subterráneo del que podemos sacar provecho olvidándonos de la acción incoherente que se desarrolla sobre los fondos.
Claro que si por el trabajo actoral tuviésemos que decantarnos por salvarla o quemarla, reconozco que “Dark Floors” ardería hasta el día del juicio. Pese a contar con algún rostro conocido, Ronald Pickup (“Principe de Persia” y “El exótico Hotel Marigold “) y William Hope (“Hellbound: Hellraiser II” y “Aliens”), ninguno de los actores merece que se recuerde su nombre. Currantes extranjeros que hacen su trabajo al servicio del Marco fines (o Euros para el caso), pues aunque la cinta sea finlandesa, se han cuidado muy mucho de que parezca norteamericana, donde tenía que vender para triunfar. Sin embargo, “Dark Floors” fue un decidido fracaso de tal modo que su director Pete Riski no se ha comido un mojón desde aquella equivoca aventura. Además, como mera anécdota, comentar la presencia del infame Alan Smithee como encargado de terminar el rodaje… bueno, ya sabéis lo que eso significa: vergüenza y más vergüenza. La misma que actualmente arrastran unos Lordi, seamos honestos, pasados de moda.

Aunque este repaso a las películas de casas encantadas sea un viaje personal y alternativo a las más conocidas del género, reconozco que últimamente no estás el nivel como para tirar cohetes; así que os emplazo a la próxima entrega para resarciros. Lo haré sin salir de Finlandia y con una película bastante más seria. Hasta entonces: comed y follad mucho.

Imágenes de la película

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Tráiler

Lo mejor: La ambientación del hospital.

Lo peor: No pasa nada interesante por mucho que el guion intente engañarnos, la verdad.

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