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El Extraño talento de Luther Strode

El Noveno Arte Chorrea Tinta Roja

Luther Strode grande 1

TODO ESTÁ INVENTADO

Un euro. Si me hubieran dado un maldito euro cada vez que un “gafapastoso” (y ojo, os lo dice quien las luce, que mis siete dioptrías no dan tregua tras años de lecturas oscurantistas y visionados infames), me hubiera soltado la susodicha frasecita de marras con aires de estúpida suficiencia nihilista, ahora mismo sería rico y estaría… ¡Qué coño! Estaría haciendo exactamente lo mismo que hago ahora, escribir para Almas Oscuras porque me encanta hacerlo.

Tranquilos, que no voy a caer en la candidez nostálgica de creer que el género de terror en particular y en fandom en general vive sus mejores momentos (los años ochenta para nuestra desgracia, o fortuna, quien sabe, ya quedaron atrás). Y si bien es cierto que puedo conceder que el ufano aforismo de marras se ha convertido en la tónica general, ello no significa que existan las suficientes excepciones como para caer en la absurda desesperanza. Es más, si cabe, la encomiable labor de páginas como Almas Oscuras se asemeja a esos viejos mineros de Alaska que disfrutaban sus vidas cribando fango, para de vez en cuando toparse con una pepita de oro con la que iluminar su espíritu.

Y a las pruebas me remito, cuando creemos haberlo visto todo sobre monster movies, nos salta a la palestra la magnífica, pese a quien pese, “The Host” y toda la “fiebre amarilla” (“I Saw The Devil”, etc.) que le sigue, cuando uno está más que hastiado de slashers de medio pelo, nos golpean con “Matyrs” y la “nouvelle horreur vague”. Y así podría seguir pero no quiero aburrir al personal antes referido, sobre todo éste cuando se compone de un grupo de adoradores de los “cahiers du cinema” con los que es inútil debatir al respecto.

Así que hagámoslo más difícil todavía. Unámonos al enemigo pero convirtiéndonos en el abogado del Diablo. Y cuando nos suelten esa farsa del “todo está inventado” con fingida expresión de estar de vuelta de todo, démosles la razón. Y observad su cara de sorpresa. La absoluta estupefacción de quienes están acostumbrados a fomentar la discordia, la afrenta, la discusión y que de buenas a primeras se encuentran con alguien que secunda su credo discordante. Y decidles, que tienen toda la razón del mundo, que en esta época de remakes innecesarios y reboots absurdos, ya nada puede sorprendernos.

Y cuando se hayan confiado creyendo haber ganado un nuevo acólito para su perdida causa, entonces preguntadles. Y de ser así, ¿dónde está el puto problema? ¿Es necesario siempre innovar para epatar al espectador? ¿Hay que sorprender por sistema para convertirse en un referente del género?

MEZCLADO, AGITADO Y SALPICANDO

Luther Strode grande 2

Una vez se hayan quedado mudos por su absoluta falta de argumentos con los que contrarrestar vuestra postura, no les deis tregua y comenzad a razonar como buenos cinéfagos que sois. Porque si bien lo ideal es crear algo nuevo de la nada más ignota, en absoluto tiene menos mérito tomar prestada una idea ya consagrada y hasta sobreexplotada y firmarla con tu propio e inconfundible sello.

De nuevo pongamos un par de ejemplos convencer a los más escépticos. Imagina que un día un director, yo que sé, un tal James Cameron, por ejemplo idea un film sobre un robot futurista con aires del slasher de moda y te filma nada menos que “Terminator” en 1984. Y apenas tres años después un cachondo espabilado que responde al nombre de Paul Verhoeven parte de la misma idea pero convierte al villano en héroe con su inefable “Robocop” de 1987. Y que rizando más el rizo un desconocido Richard Stanley tiene la osadía de mezclar ambos conceptos y se calza la cult – movie “Hardware: Programado Para Matar” en 1990.

Y yo pregunto, ¿dónde está el problema si los tres filmes tienen su propia personalidad y te hacen disfrutar del séptimo arte, que es precisamente su finalidad?

Llegados a este punto los más beligerantes seguro que saltan con aquello de “hombre, es que si nos ponemos así…” Claro, es que tergiverso los datos con el maquiavélico objeto de llevar la razón. Pues no, chicos, no. Entre otras cosas porque jamás me rebajaría a vuestro mismo nivel. Así que voy a poner otro de los infinitos ejemplos de los que podría servirme para demostraros que lo anterior no ha sido ni casual ni rebuscado. Imaginad que un tipo está harto de ver pelis de pirados de medio pelo masacrando al personal y decide crear un personaje icónico con el que el público simpatice más que con sus víctimas. Venga, le voy a poner una máscara llamativa y un cuchillo carnicero y tira millas. Y así en 1978 un tal John Carpenter entra a formar parte de los anales del celuloide con su “La Noche De Halloween”. Pero fíjate tú que dos años después un listillo llamado Sean S. Cunningham, decide hacer lo mismo pero esta vez usando una máscara de hockey y un machete para acojonar más al personal y nos regala “Viernes 13” en 1980. Y nada menos que en el mismo 2011 un desconocido Matt Farnsworth se dice aquello, de “yo también puedo” y nos alucina “The Orphan Killer” con un reto slasher de los de libro.

Y de nuevo dale con el tema ¿dónde está el problema si los tres filmes tienen su propia personalidad y te hacen disfrutar del séptimo arte, que es precisamente su finalidad?

SOMOS LO QUE VEMOS Y LEEMOS

Luther Strode PortadaEstá visto que a esta misma conclusión debieron llegar Justin Jordan, Tradd Moore y Felipe Sobreiro tras años de lecturas ingentes de cómics y manga, y pensaron aquello que muchas veces hemos imaginado los fans del género: “Jo, sería la leche que alguien mezclara tal base con tal reactivo y ¡BOOM! estallara la bomba, pero claro, a ver quién se atreve…”

Pues ellos tuvieron la osadía de mezclar nada menos que las obras más paradigmáticas de Stan Lee y Steve Ditko con su “Spiderman” y Buronson y Tetsuo Hara (“Hokuto No Ken””, aka “El Puño De La Estrella Del Norte”) y crear la obra gráfica que nos ocupa, “El Extraño Talento De Luther Strode”.

Los paralelismos son innegables. Luther es el típico alfeñique empollón de Instituto que sin llegar a ser el nerd de turno, es objeto de las mofas de los musculitos de rigor, con sus chupas de paño rojo y blanco y la letra de la hermandad estampada en su pecho como alegoría del “american dream”. Nuestro protagonista supera las burlas diarias como puede con la ayuda de su inseparable y tópico amigo friki y su más que evidente enamoramiento de la chica de la taquilla de enfrente por más que se empeñe en ocultarlo.

Hasta que un buen día, harto de la situación, como es de suponer… pues no, no es picado por una araña radiactiva sino que decide realizar algo mucho más mundano. Solicita por Internet un extraño libro llamado “El Método Hércules” que garantiza resultados sorprendentes con un breve pero durísimo entrenamiento y que tiene toda la pinta de ser un burdo engaño para crédulos desesperados. Pero quizá, por eso, porque Luther lo está, con él funciona de una manera que jamás podría sospechar, adquiriendo poderes sobrehumanos y percatándose una vez más de que “todo gran poder conlleva… en este caso un gran bestialidad”.

Y así, asistimos durante 6 descacharrantes tomos a la transformación del apocado estudiante Strode en una máquina de matar que haría palidecer a mismísimo “Predator”, con una breve pero necesaria historia de amor y amistad de por medio, que sirve como preámbulo para la presentación del villano de la función, un enigmático individuo que parece poseer las mismas facultades que Luther, con lo que el enfrentamiento está más que servido. Pero eso sí, aderezado con cantidades ingentes del gore más desfasado y un humor más negro que una noche sin luna.

El guión como vemos no es mucho menos sobresaliente, ni falta que le hace, para depararnos unas buenas horas de ilimitada y sádica diversión, con un entintado colorista y hemoglobínico y un trazo de dibujo agresivo y anguloso como la propia temática del cómic demanda.

VALORACIÓN GLOBAL: 70/100

LO MEJOR: La mezcla funciona de maravilla. Y si no, que se lo digan a Tarantino y su filmografía.

LO PEOR: Resulta tan divertido y bestia, que te lo ventilas en un suspiro, pero su final apunta a una futura continuación. ¡Esperemos que así sea!

FICHA TÉCNICA

Comic Original: The Strange Talent Of Luther Strode
Autores: Justin Jordan, Tradd Moore y Felipe Sobreiro
Editorial: Image
Idioma: Español
Número De Tomos: 6

Vuestros comentarios

1. may 18, 20:31 | Bob Rock

Hola Almas Oscuras.

Así, sin comerlo ni beberlo, llega el incombustible MASP y además de llamarnos la atención sobre un comic que muchos desconocíamos, nos da una clase magistral de como enfrentarse a temas polémicos en conversaciones sobre cine. ¡A tomar por saco el ministro de cultura! Señores, esto es estilo puro y duro.

Un abrazo!

2. may 18, 21:10 | MASP

Jajaja, muchas gracias tío! La verdad es que para mi también fue toda una sorpresa, pero según leía más me viciaba.

Tengo algunas innovaciones pendientes para mis próximas reseñas… xD

PD: Ya tengo instalado parte de mi nuevo cubil, la semana que viene llega la “mesa de alquimista” y el instrumental necesario.

Eso sí, en mis estanterías trufadas de oscuros grimorios brilla con tenebrosa luz propia un extraño volumen titulado “Cuervología” de un pupilo de Abdul Alhazred. Y eso que yo no soy precisamente ornitólogo… xD

Un Abrazo!

3. may 18, 21:38 | Bob Rock

MASP.- Y enfundado en plástico. Haría algún chiste jaimitesco sobre vergas, pero siento demasiado respeto por ese pequeño templo a los Dioses más benignos del panteón egipcio que te has montado en tu habitación de los sueños. Espero que el Ibis ocupe un lugar importante a la hora de los sacrificios y tributos, ya sabes que Thot es tu patrón y por ello se merece una atención especial. Por supuesto que mi chacal siempre tiene carroña fresca, embalsamar es una tarea dura.

Grandes tus reseñas, a ver que novedades y como casan con el pobre diseño que puedo ofrecerte ;)

Un abrazo!

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